Bob Dylan - 'Til The Sun Goes Down - Triplicate CD1 (2017)

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Los antiguos invocaban a las musas - Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) - Portugal


Los antiguos invocaban a las musas.
Nosotros nos invocamos a nosotros mismos.
No sé si se aparecían las musas
-sería sin duda conforme a lo invocado y a la invocación-,
pero sé que nosotros no nos aparecemos.
Cuántas veces me he asomado
al pozo que yo me supongo
y balado "¡Ah!" para oír un eco,
y no he oído más que lo visto:
el vago albor oscuro con el que el agua resplandece
allá en la intimidad del fondo...
Ningún eco para mí...
Sólo vagamente una cara,
que debe ser la mía, por no poder ser la de otro.
Es una cosa casi invisible,
excepto como luminosamente veo
allá en el fondo...
En el silencio y en la luz falsa del fondo...

¡Qué musas!...
Traducción de Ángel Crespo
De Poesías (1914-1935)

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿Símbolos? Estoy harto de símbolos - Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) - Portugal


¿Símbolos? Estoy harto de símbolos...
Pero me dicen que todo es símbolo.
Todos me dicen nada.
¿Qué símbolos? Sueños.-
Que el sol sea un símbolo, está bien...
Que la luna sea un símbolo, está bien...
Que la tierra sea un símbolo, está bien...
Pero, ¿quién repara en el sol sino cuando cesa la lluvia,
y él rompe las nubes y apunta por detrás de las cuestas
hacia el azul del cielo?
Pero ¿quién repara en la luna sino para encontrar
bella la luz que esparce, y no a ella?
Pero quien repara en la tierra, ¿qué es lo que pisa?
Llama tierra a los campos, los árboles, los montes,
por una disminución instintiva,
porque el mar también es tierra...

Bien, pase, que todo eso sea símbolo...
Pero ¿qué símbolo es, no el sol, no la luna, no la tierra,
sino este poniente precoz y azulándose
el sol entre harapos finos de nubes,
mientras la luna ya se ve, mística al otro lado,
y lo que queda de la luz del día
dora la cabeza de la modistilla que se detiene vagamente en la
      esquina
donde se paraba antes con el novio que la dejó?
¿Símbolos? No quiero símbolos...
¡Lo que querría -¡pobre figura de miseria y desamparo!-
es que el novio volviese con la modistilla!
Traducción de Ángel Crespo
De Poesías (1914-1935)

Fernando Pessoa escribió en su Cancionero (1909-1935):

Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Hay suficiente metafísica en no pensar en nada - Alberto Caeiro (Fernando Pessoa) - Portugal


¿Qué pienso yo del mundo?
¡Qué sé yo lo que pienso del mundo!
Si me pusiese enfermo, lo pensaría.
¿Qué idea tengo yo de las cosas?
¿Qué opino de las causas y los efectos?
¿Qué he meditado sobre Dios y el alma
y sobre la creación del Mundo?
No lo sé. Para mí, pensar en ello es cerrar los ojos
y no pensar. Es correr las cortinas
de mi ventana (pero no tiene cortinas).

¿El misterio de las cosas? ¿Qué sé yo lo que es el misterio?
El único misterio es que haya quien piense en el misterio.
Quien está al sol y cierra los ojos
empieza a no saber lo que es el sol
y a pensar muchas cosas calurosas.
Pero abre los ojos y ve el sol
y ya no puede pensar en nada,
porque la luz del sol vale más que los pensamientos
de todos los filósofos y todos los poetas.
La luz del sol no sabe lo que hace
y por eso no se equivoca y es comunal y buena.

¿Metafísica? ¿Qué metafísica tienen aquellos árboles?
La de ser verdes y copudos y tener ramas
y la de dar fruto a su tiempo, lo que no nos hace pensar,
a nosotros, que no sabemos tomarlos en cuenta.
Pero ¿que mejor metafísica que la suya,
que es la de no saber para qué viven
ni saber que no lo saben?

"Contitución íntima de las cosas"...
"Sentido íntimo del Universo"...
Todo esto es falso, todo esto no quiere decir nada.
Es increíble que se pueda pensar en cosas de éstas.
Es como pensar en razones y fines
cuando el principio de la mañana está rayando y, por donde
      los árboles,
un vago oro lustroso va destruyendo a la oscuridad.
Pensar en el sentido íntimo de las cosas
es superfluo, como pensar en la salud
o llevar un vaso al agua de las fuentes.
El único sentido íntimo de las cosas
es que no tienen ningún sentido íntimo.

No creo en Dios porque nunca lo he visto.
Si él quisiese que yo creyera en él,
seguro que vendría a hablar conmigo
y entraría por mi puerta
diciéndome: ¡Aquí estoy!

(Quizá suene esto ridículo a los oídos
de quien, por no saber lo que es mirar a las cosas,
no comprende a quien habla de ellas
con la manera de hablar que enseña el observarlas.)

Pero si Dios es las flores y los árboles
y los montes y el sol y la luz de la luna,
entonces creo en él,
entonces creo en él a todas horas,
y toda mi vida es una oración y una misa
y una comunión con los ojos y por los oídos.

Pero si Dios es los árboles y las flores
y los montes y la luz de la luna y el sol,
¿para qué le llamo Dios?
Le llamo flores y árboles y montes y luz de la luna;
porque si él se hizo, para que yo le vea,
sol y luna de la luna y flores y árboles y montes,
si se me aparece en figura de árboles y montes
y luz de luna y sol y flores,
es que quiere que le conozca
como árboles y montes y flores y luz de luna y sol.

Y yo le obedezco por eso
(¿qué más sé yo de Dios que Dios de sí mismo?),
le obedezco viviendo, espontáneamente,
como quien abre los ojos y ve,
y le llamo luz de luna y sol y flores y árboles y montes,
y le amo sin pensar en él,
y le pienso viendo y oyendo
y ando con él a todas horas.
Traducción de Ángel Crespo
De El guardador de rebaños (1911-1912)

jueves, 24 de diciembre de 2015

Christmas - Pere Quart - España


Planten un arbre sense arrels
al líving,
i fan que llevi, de sobtada
torrons de can Fatjó
i un tren elèctric.
El favorit,
el dolç monopolista
despengen un estel
-tal com ho dic-, si volen,
per al fill embrutit
que marraneja.

Doncs, està vist:
fer miracles no és pas cosa de sants
ara com ara.

I tampoc ningú ja no s'estranya
-ni la rància donzella,
cul refinat de sagristia-
que l'Infant vagi nu
a l'hivern i de nit.

Pels christmas de tres tintes
s'endeuten els pobres.

I amb el pretext dels Reis
degollarem tants innocents com calgui.

No, no exagero.
De Vacances pagades, 1959

~~~~

Plantan un árbol sin raíces
en el living
y hacen que dé de golpe,
turrones de Fatjó
y un tren eléctrico.
El favorito
y el dulce monopolista
descuelgan una estrella
-así como suena-, si quieren,
para el hijo embrutecido
que verraquea.

Entonces, ya está visto:
hacer milagros no es cosa de santos
hoy en día.

Ni tampoco se extraña nadie
-ni siquiera la rancia doncella,
beatona refinada-
de que el Niño esté desnudo
en invierno y de noche.

Por los christmas a tres tintas
se entrampan los pobres.

Y con el pretexto de los Reyes
degollaremos a tantos Inocentes cual convenga.

No, no exagero.
Versión de José Batlló
De Vacaciones pagadas, 1959

martes, 22 de diciembre de 2015

Desde mi aldea - Alberto Caeiro (Fernando Pessoa) - Portugal


Desde mi aldea veo cuanto del Universo se puede contemplar
      desde la tierra...
Por eso es mi aldea tan grande como cualquier otra tierra,
porque yo soy del tamaño de lo que veo
y no del tamaño de mi estatura...

En las ciudades la vida es más pequeña
que aquí en mi casa en lo alto de este otero.
En la ciudad, las casas grandes encierran bajo llave a la mirada,
esconden el horizonte, empujan a nuestra mirada lejos de todo
      el cielo,
nos vuelven pequeños porque nos quitan lo que pueden darnos
      nuestros ojos,
y nos vuelven pobres porque nuestra única riqueza es ver.
Traducción de Ángel Crespo
De El guardador de rebaños (1911-1912)

domingo, 20 de diciembre de 2015

No estoy pensando en nada - Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) - Portugal


No estoy pensando en nada
y esa casa central, que no es cosa ninguna,
me resulta agradable como el aire de la noche,
fresco en contraste con el verano caliente del día.

No estoy pensando en nada, ¡y qué bien!

Pensar en nada
es tener el alma propia y entera.
Pensar en nada
es vivir íntimamente
el flujo y el reflujo de la vida...
No estoy pensando en nada.
Es como si me hubiese acostado mal.
Un dolor en la espalda, o en un lado de la espalda,
hay un amargor de boca en mi alma;
es que, a fin de cuentas,
no estoy pensando en nada,
pero verdaderamente en nada,
en nada...
Traducción de Ángel Crespo
De Poesías (1914-1935)

viernes, 18 de diciembre de 2015

Poesía del vino/ 24 - Embriaguez mística - Iraqi - Persia


El vino con que al principio llenaron su copa se lo robaron al ojo ebrio del copero. Al verse los alegres bebedores dueños de sí mismos, vertieron el vino de la locura en el vaso. Los labios del ser amado a los tonos de vino sirvieron de copa y todos, después de haber bebido, le dieron este nombre: néctar de los enamorados.
    Los rizos de las bellezas ya no encontraron reposo, pues habían introducido la turbación en los corazones. Se hizo sitio en este círculo tanto al malvado como al bueno, y la copa se sirvió tanto al villano como al noble. Golpeando en la explanada la pelota de la belleza, de un solo golpe sometieron este mundo y el del más allá. A guisa de golosinas servidas con el vino, se dispuso de los ojos y de los labios de las hermosas, que ocuparon el lugar del azúcar y de la almendra para los bebedores. Esos labios, deseados por todos los corazones, se han dedicado a injuriar a los que están perdidamente enamorados. Para conquistar en todo momento un corazón, las bellas de cabellos rizados tendieron una trampa, su mirada le dijo al alma cien palabras y su ceja al corazón envió cien mensajes; dicho a escondidas un secreto de su amigo, por todo el universo enseguida ellas lo divulgaron. En este mundo, por donde dolor y tristeza se encuentran, ellas han hecho una mezcolanza a la que han dado el nombre de amor. Desde el momento que ellas han divulgado su secreto, ¿por qué acusar falsamente a Iraqi?
Traducción de Leonor Vernet
sobre la versión francesa de Henri Massé

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Tempus fugit/ 20 - Melancolía - Li Po - China


La nueva amada
es fascinante como una flor.
Mas la antigua es tan preciosa
como el jade. Liviana,
la flor vacila con el viento;
mientras el jade
nunca se altera en su pureza.
La anciana de hoy
ha sido novia en otra época.
La novia de hoy
algún día será anciana.

¡Mirad el Pabellón de Oro
de la emperatriz Chen!:
en sus cortinas ornadas de perlas,
ya aparecen,
silenciosamente,
telas de araña.
Traducción de Guojian Chen
Li Po

lunes, 14 de diciembre de 2015

Literatura y jazz/ 61 - Me falta una página esta noche - Ángel Petisme - España


Podremos dejar de vernos
durante años luz, millones de años luz,
pero en mi corazón hay una cala de aguas turquesas
con un cartel que pone: Reservado a tu nombre.

Podrá separarnos la sospecha,
el orgullo, incluso la vanidad;
es así por lo que los amantes
una tarde se dejan de buscar.

No necesito verte para sentirte.
Contemplo una piscina iluminada
y me lanzo a tus ojos.
Oigo todos los vientos del mundo allá afuera
y son un buen play-back para tus palabras:
Te quiero de lejos, te quiero de lejos.

Miles Davis me habla de ti,
Donald Fagen me cuenta de ti.
Hojeo la prensa de atrás hacia adelante,
parece que hay una vacuna ya inventada,
pero manda la pasta de los laboratorios...
Tú y yo estamos enfermos de otra cosa.

No necesito el teléfono para oír tu voz.
Creí haber leído todos los libros
paro me falta una página esta noche.
So What - Miles Davis

New Frontier - Donald Fagen, 1982

sábado, 12 de diciembre de 2015

Puisque j'ai mis ma lèvre / Plenitud - Víctor Hugo - Francia


Puisque j'ai mis ma lèvre

Puisque j'ai mis ma lèvre à ta coupe encor pleine;
Puisque j'ai dans tes mains posé mon front pâli;
Puisque j'ai respiré parfois la douce haleine
De ton âme, parfum dans l'ombre enseveli;

Puisqu'il me fut donné de t'entendre me dire
Les mots où se répand le cœur mystérieux;
Puisque j'ai vu pleurer, puisque j'ai vu sourire
Ta bouche sur ma bouche et tes yeux sur mes yeux;

Puisque j'ai vu briller sur ma tête ravie
Un rayon de ton astre, hélas ! voilé toujours;
Puisque j'ai vu tomber dans l'onde de ma vie
Une feuille de rose arrachée à tes jours;

Je puis maintenant dire aux rapides années:
- Passez ! Passez toujours ! je n'ai plus à vieillir;
Allez-vous-en avec vos fleurs toutes fanées;
J'ai dans l'âme une fleur que nul ne peut cueillir!

Votre aile en le heurtant ne fera rien répandre
Du vase où je m'abreuve et que j'ai bien rempli.
Mon âme a plus de feu que vous n'avez de cendre!
Mon cœur a plus d'amour que vous n'avez d'oubli!


Plenitud

Puesto que apliqué mis labios a tu copa llena aún,
y puse entre tus manos mi pálida frente;
puesto que alguna vez pude respirar el dulce aliento
de tu alma, perfume escondido en la sombra.

Puesto que me fue concedido escuchar de ti
las palabras en que se derrama el corazón misterioso;
ya que he visto llorar, ya que he visto sonreír,
tu boca sobre mi boca, tus ojos en mis ojos.

Ya que he visto brillar sobre mi cabeza ilusionada
un rayo de tu estrella, ¡ay!, siempre velada.
Ya que he visto caer en las ondas de mi vida
un pétalo de rosa arrancado a tus días,

puedo decir ahora a los veloces años:
¡Pasad! ¡Seguid pasando! ¡Yo no envejeceré más!
Idos todos con todas nuestras flores marchitas,
tengo en mi álbum una flor que nadie puede cortar.

vuestras alas, al rozarlo, no podrán derramar
el vaso en que ahora bebo y que tengo bien lleno.
Mi alma tiene más fuego que vosotros ceniza.
Mi corazón tiene más amor que vosotros olvido.
Versión de L. S.
De Les chants du crépuscule (1836)

jueves, 10 de diciembre de 2015

El director de orquesta - William Ospina - Colombia


¿Por qué vuelve a las manos ese libro olvidado justo cuando la
          vida iba a necesitarlo?
¿Por qué siempre encontramos el amor verdadero cuando íbamos
          buscándolo por caminos de engaño?
¿Por qué resurge, más feroz, el César?
¿Por qué la hija de Aspasia es nuevamente Aspasia?
¿Por qué hay cosas e instantes perdidos en los días que parecen
          de pronto darle sentido a todo?
¿Por qué florecen de sus ruinas los templos?
¿Por qué vuelve en los sueños la nariz de la Esfinge?
¿Por qué la dicha más fugaz puede borrar rebaños de insomnio?
¿Por qué sólo unas cosas del tiempo se alargan en recuerdos?
¿Por qué vuelve la muerte donde estuvo la muerte?
¿Por qué la última flor del horror es la belleza?
¿Por qué la última flor de la belleza es el horror?

Estas cosas me inquietan.

¿Por qué nuestro destino se parece tanto a nosotros?
¿Por qué el que tiene amor encuentra amor?
¿Por qué el que tiene espanto encuentra espanto?
¿Por qué el sueño nocturno nos redime del día?
¿Por qué siempre esos golpes en la puerta de Macbeth?
¿Por qué el bufón se borra cuando Lear enloquece?
¿Por qué están asustados los espinos?
¿Por qué están tan serenas las garzas?
¿Por qué es el agua dócil y concéntrica?
¿Por qué todos completos después de tantas muertes?
¿Por qué está Troya intacta en la memoria?
¿Por qué odiamos al bárbaro pero somos el bárbaro?
¿Por qué no desespera el caracol de su ritmo?

Estas cosas me inquietan.

¿Por qué tantos encuentros casuales?
¿Y por qué es tan difícil encontrar lo buscado?
¿Por qué después de tantos milenios industriosos vuelven a ser
          perfectos la hierba, el agua,
el aire?
¿Por qué nada se hunde definitivamente?
¿Por qué regresan a la luz los galeones dorados?
¿Por qué este mismo amor que hace tanto había muerto?
¿Por qué lo más precioso se pierde?
¿Por qué lo más precioso se salva?
¿Por qué siempre golpea la sombra donde más doloroso es el
          golpe?
¿Por qué sigue este puñado de vivientes, pequeño en los tobillos
          de Babilonia, intimando con ellos, uniendo su grito al dorado
          rumor de los muertos?

Mortales, ésta es mi respuesta: porque la vida no es camino ni
          escala,
porque la vida no es expiación ni justicia,
porque la historia no asciende hacia la plenitud, ni va buscando la
          verdad ni lo eterno,
porque hay una perfección en el abandono
y hay una perfección en el esfuerzo,
porque la salamandra no es menos importante que Shakespeare,
porque la vida es música.

martes, 8 de diciembre de 2015

Literatura y ciencia/ 21 - El túnel - Andrés Neuman - Argentina-España


Lo dicen los maestros de energía:
hay traviesas partículas capaces
de atravesar una barrera sólida,
¡la fuerza se disgrega como el agua!
Los científicos clásicos lo niegan.
Los presentes predican lo increíble
y lo bautizan el Efecto Túnel.
El impulso del alma
no quiere respetar al señor Newton,
se postula invadiendo las fronteras.
Artesana, en el tránsito
urgente de tocarte
apoyaré este peso luminoso
y moveré mi asombro al otro lado
de la barrera tensa de tu piel,
en el punto pensante
que alumbra tras la boca de los túneles.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Literatura y jazz/ 60 - A Willie The Lion Smith, pianista negro - Rafael Santos Torroella - España


My soul has grown [deep] like the rivers
LANGSTON HUGHES
Hay un río de noches en tus manos,
nostálgicas de selvas a la luna,
y un combate de tigres y palomas
por tu risa más ancha y más nocturna.

¡Tu risa donde encuentra el camarero
esa hormiga que arrastra su ternura!
¡Tu risa donde asoma el lavaplatos
sus olvidadas soledades juntas!

Tú, negro vegetal, Willie en las hojas
de alguna primavera menos turbia,
vienes negro del blues, negro túnel
del negro ennegrecido en más negrura.

Mas se han de hundir raíces y pianos
cuando tu nueva voz esté en su muda,
y se pondrá de pie, naciendo tallos
donde el viento y la noche se bifurcan.

Entonces, como el tronco bajo el hacha,
se mostrará tu vena más segura;
será tu corazón un lento río
sonoro entre los juncos y la espuma.

Entonces, Willie, el blues en la arena
dejará el oleaje que lo inunda,
y tú te arrancarás tus alaridos
arrancando tus ramas una a una.
The Lion en el programa Jazz 625 de la BBC
Willie The Lion Smith: piano 
Brian Brocklehurst: bajo 
Lennie Hastings: batería
Grabado en el Marquee Club de Londres el 7 de noviembre de 1965
------
00:00:00 - Introducción de Humphrey Lyttelton 
00:01:45 - Carolina shout (James P. Johnson) 
00:04:45 - Morning air (Willie The Lion Smith) 
00:07:25 - Polonaise in A (Frederic Chopin) 
 00:11:45 - St. Louis blues (William Christopher Handy) 
00:16:45 - Dardanella (Fred Fisher, Felix Bernard, Johnny S. Black) 
00:20:50 - Nagasaki (Mort Dixon, Harry Warren)

viernes, 4 de diciembre de 2015

El mártir - Cristina Peri Rossi - Uruguay-España


    En la última sesión de nuestro comité, celebrada el veintidós de junio pasado con asistencia de todos los miembros, a excepción del número ciento cincuenta y ocho, afectado por una fuerte gripe, y del número doscientos treinta y uno, ausente por duelo, analizamos detalladamente el primer punto del orden del día, denominado: "La situación actual de nuestro movimiento y la correlación de fuerzas con el enemigo". Por tratarse de un tema tan complejo y de tan amplia repercusión sobre el futuro, constituyó el único punto y a él dedicamos toda nuestra atención.

    El primer informe leído y aprobado por unanimidad fue obra de uno de los antiguos miembros de este comité y venerable fundador del movimiento. Destacó el alto grado de fidelidad de nuestros afiliados, su abnegada dedicación a la lucha, el noble espíritu de sacrificio que inspira la mayoría de sus actos, la generosidad de sus conductas y la solidez de sus principios, la fe en el futuro y en el triunfo definitivo de nuestra causa, acerca del cual ninguna duda cabe. Sin embargo, el informe reconocía que no alcanza con la confianza en la victoria final, pues ésta se logrará sólo si perseveramos en el esfuerzo y en el noble espíritu de sacrificio de cada uno de nuestros militantes. Este párrafo del discurso fue recibido con una gran ovación. El informe prosiguió destacando que el camino hasta la meta era largo, pero ya se divisaba la luz que iluminaba el final. De inmediato, el informe pasó a considerar la situación actual de nuestro movimiento y la correlación de fuerzas con el enemigo.

    Es cierto que en los últimos tiempos hemos alcanzado grandes éxitos. Nuestro movimiento ha avanzado, lenta pero firmemente, hasta constituirse en una fuerza sólida y prestigiosa. Los altibajos en la lucha deben considerarse sólo como etapas del largo proceso que hemos iniciado y cuya culminación no está lejos. Pero debemos realizar todavía nuevos esfuerzos antes del éxito final.

    Nuestros enemigos son muchos, como sabemos, y poderosos. A veces están enmascarados, o se ocultan en las sombras. Pero no desistiremos hasta derrotarlos. Este párrafo también fue festejado con una gran ovación. De inmediato, el informe analizó la capacidad ofensiva de nuestros enemigos. A pesar de los éxitos alcanzados en los últimos tiempos, es necesario reconocer que la correlación de fuerzas todavía no nos favorece. Hemos de luchar más aún y concentrar nuestros esfuerzos en alcanzar una correlación favorable, a partir de la cual podamos enfrentarnos al enemigo desde una posición superior. Para ello, necesitamos dar un gran paso. Este paso, imprescindible para modificar la actual situación, nos abrirá las puertas a una nueva etapa, desde la cual la meta final brillará con todo su esplendor. Se trata, pues, de acelerar el proceso que nos conducirá hasta el gran triunfo final. Pero, ¿cuál será ese salto que nos permita pasar a otra etapa, sin desaprovechar toda le experiencia acumulada y los logros anteriores?

    Debemos confesar que la pregunta no tenía una contestación inmediata y segura. Nuestros queridos militantes dedicaron todo su esfuerzo a diseñar la estrategia de esta fase, diferente a la anterior y que exigía toda su concentración.

    Después de un análisis minucioso y exhaustivo de la situación actual, de nuestras últimas luchas, de la capacidad de respuesta del enemigo, de la historia de nuestro glorioso movimiento y de las espectativas de futuro, llegamos a la conclusión, unánimemente, de que necesitábamos un mártir. La conclusión tardó en aparecer, pero una vez deducida, nos iluminó a todos con su claridad. En esta etapa de nuestra lucha, necesitamos un mártir. Un mártir tendrá la virtud de desequilibrar la correlación de fuerzas con nuestro enemigo, renovando las fuerzas, concentrando las energías dispersas y haciendo avanzar rápidamente nuestro objetivo. Un mártir proporcionará un símbolo nuevo a la causa y emocionará a los espíritus más jóvenes, que necesitan estímulos fuertes. Un mártir teñirá nuestra causa de un vigor renovado, alentará a los más débiles e inflamará de pasión a los ya iniciados.

    Luego de algunos debates acerca de la oportunidad del mártir, sus características y el momento adecuado para su elección, el proyecto fue aprobado por unanimidad. De inmediato, nos entregamos a la dura tarea de elegir al mártir. Pensamos que lo más oportuno era decidir aquellas características que debería tener nuestro mártir para que su acción fuera más eficaz. Sabemos por experiencia que los mártires espontáneos causan menos efecto que los idóneos, ya que suelen cometer errores que debilitan su sacrificio. Hay mártires de nombre imposible de pronunciar por el pueblo llano, y esto los hace caer muy pronto en el olvido. Decidimos, pues, que nuestro mártir debía tener un nombre sin diptongos complicados, sin letras mudas ni consonantes dobles. Para ello, estudiamos minuciosamente la lista de nuestros afiliados y descartamos a todos aquellos que tenían nombres eslavos, sajones, etc. Sabemos por experiencia que los mártires deben tener determinada edad, no cualquiera, para que su acción sea más positiva. Desgraciadamente, entre los mártires espontáneos hemos tenido muchas veces a hombres maduros, mujeres ancianas y niños de pecho: su sacrificio, con ser noble, rindió poco afecto a la causa, porque nadie se compadece de un hombre de mediana edad, en esa época incierta de la vida en que ya no asombran por su juventud ni pueden gozar de los privilegios de una vejez célebre. Y los niños de pecho, aunque son muy apropiados para suscitar la piedad de todo el mundo, no tienen las ideas suficientemente claras como para alumbrar con su ejemplo a los indecisos. Descartamos, pues, a los hombres maduros, a las mujeres ancianas y a los niños de pecho. Nos pareció adecuado que nuestro mártir tuviera una edad comprendida entre los veinticinco y los treinta años, cuando ya no es tan sensible a los entusiasmos de la primera juventud ni cumplió la edad de Cristo, considerada por nuestra asamblea como el límite del buen gusto entre los mártires. Otra cuestión que tuvimos en cuenta fue el sexo. Como la política es un quehacer masculino, nos pareció adecuado descartar a las mujeres, que si bien están en el santoral, en cambio no lucen tanto como mártires, ya que su solidez política suele dejar mucho que desear. En cuanto a la profesión, decidimos que no nos convenía un estudiante, juzgado habitualmente por la opinión pública como revoltoso, rebelde y díscolo, ni un simple obrero, tenido por huelguista: necesitábamos un empleado, profesión bien considerada y nada propensa a los desbordes emotivos o políticos. Después de todas estas consideraciones, como comprenderá, la lista iba disminuyendo de candidatos, y todos estábamos muy satisfechos. Por fin, analizamos la cuestión más difícil, es decir, el sacrificio. Pensamos que lo mejor sería que nuestro mártir fuera asesinado por la policía en el curso de una manifestación de carácter pacífico y celebrada con asistencia de todos nuestros militantes. Esto permitirá que el espectáculo sea filmado por las cámaras de televisión y luego difundido abundantemente por la prensa y la radio. La bala, de gran calibre y disparada con la precisión habitual de la policía, deberá entrar por la cabeza, sin orificio de salida.

    El informe fue aprobado por unanimidad, así como la decisión final, que contó con el caluroso aplauso de los asistentes.

    Esta carta tiene por objeto informarle que usted es el mártir elegido y que esperamos de su amor a la causa, su capacidad de sacrificio y su espíritu de lucha el cumplimiento fiel de la resolución de nuestro estimado comité.
De Cosmoagonías, 1988

Dedicado a todos los salvapatrias que en el mundo han sido y son, y a quienes aspiran a serlo.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Literatura y jazz/ 59 - Don't Explain - Francisco Díaz de Castro - España


Billie Holiday
Canción imaginada, tú
sí sabes ocultar las evidencias
del hálito ceniza de un suspiro,
el reverbero hiriente de una voz
a solas en el cuarto de un hotel.
Tú callas la certeza innecesaria,
sólo tú arrebatas el rencor,
la vergüenza y el asco de recordar la usura
-esa usura feroz del sentimiento-
ejercida a conciencia ante unos ojos
entrecortadamente incrédulos
y con amor aún.
                      Sigue sonando,
que dure un poco más este fantasma
mientras impartes tu caricia
como brisa de octubre entre las hojas.
Don't Explain (Billie Holiday - Arthur Herzog Jr) - Billie Holiday, 1958

lunes, 30 de noviembre de 2015

Literatura y jazz/ 58 - Fragmento de Latitud y tiempo - José María Moreno Carrascal - España


II
SKID ROW (NUEVA ORLEÁNS, 1973)
Yet the South felt like home
DEREK WALCOTT
En la ciudad criolla, entre los bayous1,
bajo una niebla que calaba los huesos,
una legión de hoboes2 y drifters3,
a cambio de medio salario -había que volver al día siguiente-,
limpiaba, aún de noche, barcazas en el puerto,
descargaba, en las vías muertas de los muelles, mercancías
procedentes de trenes venidos del norte y del Midwest
y soñaba con buques de inciertos derroteros,
viajes improbables a exuberantes tierras más al sur
donde encontrar raros hongos alucinógenos.

De todo aquello hace ya muchos años
y sin embargo aún recuerdas
los rostros de esos hombres
-algunos no tan jóvenes como tú entonces-,
las frías madrugadas,
el olor a cerveza pasada y marihuana,
el agrio sabor a café barato de oficina,
los vasos de plástico,
las callejuelas húmedas,
el sudor de noches mal dormidas,
y el traqueteo del viejo tranvía de St. Charles
-a esas horas solitario-
que, desde Audubon Park, te llevaba
a la infame agencia de trabajo
donde, bajo una luz mortecina, emprendías
otra jornada exploratoria, producto de ese afán
de aventurarte en la vida de los otros,
más allá de los libros y aquel deseo de libertad
que, pocos años antes,
te habían hecho salir -aún adolescente-
de una tierra aletargada y pobre.

"Hey, y'all, out there!, I need three guys to work today in the 
      river",
una voz firme -como de alguien que ha dormido en seguro
      lecho conyugal-
gritaba a los allí recién llegados, una pequeña multitud inquieta
a la espera de unas horas en trabajos que nadie quería
y un exiguo jornal con el que cubrir gastos de alcohol y cama.
"Me, me, brother" -contestaba siempre un tipo taciturno
en estado constante de embriaguez.

Eran los mismos hombres que, al caer la tarde,
desparramaban por las aceras de una plaza que allí llaman Lee 
      Circle
sus fatigados cuerpos de anglosajones, negros y latinos de
      edades imprecisas,
sombras de quienes fueron a plena luz del día,
ahora tan sólo protegidas por la mirada de bronce
del elegante héroe en uniforme que, cada atardecer,
como una cruel divinidad muda, atestiguaba desde su columna
el amargo destino de unos seres oscuros y lejanos.

El sueño de América te mostraba su otra cara,
como una réplica extraña del humillado país que te crió.
José María Moreno Carrascal
1 Bayou: arroyo o río pequeño.
2 Hobo: vagabundo, "homeless" (sin casa).
3 Drifter: vagabundo.

Música callejera en Nueva Orleáns

MORENO CARRASCAL,  José María (Ayerbe, Huesca, 1951). Doctor en Filología Inglesa con una tesis sobre la lírica de D. H. Lawrence, cuya poesía ha traducido, al igual que la de otros autores anglófonos como Vladimir Nabokov, John Updike, Charles Bukowski o Wallace Stevens. Ha residido en Gran Bretaña y actualmente vive en Estados Unidos. Hasta la fecha ha publicado dos poemarios, Los jardines de hielo (2010) y Los reinos diminutos (2013). En este último aparece Latitud y tiempo, poema cuya segunda sección, titulada Skid Row (Nueva Orleáns, 1973), ofrece alguno de los contados versos que la literatura española del último siglo ha dedicado a la cuna del jazz. [Semblanza de Juan Ignacio Guijarro, autor del libro Fruta extraña, editado por 'Vandalia' - Fundación José Manuel Lara]

sábado, 28 de noviembre de 2015

Construção - Chico Buarque de Hollanda - Brasil


Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego

Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho seu como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público

Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado

Por esse pão pra comer, por esse chão prá dormir
A certidão pra nascer e a concessão pra sorrir
Por me deixar respirar, por me deixar existir,
Deus lhe pague

Pela cachaça de graça que a gente tem que engolir
Pela fumaça e a desgraça, que a gente tem que tossir
Pelos andaimes pingentes que a gente tem que cair,
Deus lhe pague

Pela mulher carpideira pra nos louvar e cuspir
E pelas moscas bicheiras a nos beijar e cobrir
E pela paz derradeira que enfim vai nos redimir,
Deus lhe pague
~~~~

Construcción

Amó aquella vez como si fuese la última
Besó a su mujer como si fuese la última
Y a cada hijo suyo como si fuese único
Y atravesó la calle con su paso tímido
Subió a la construcción como si fuese máquina
Levantó en el rellano cuatro paredes sólidas
Ladrillo tras ladrillo en un diseño mágico
Sus ojos embotados de cemento y lágrimas
Sentóse a descansar como si fuese sábado
Comió frijol y arroz como si fuese un príncipe
Bebió y sollozó como si fuese un náufrago
Bailó y se carcajeó como si oyese música
Y tropezó con el cielo como si fuese un ebrio
Y flotó en el aire como si fuese un pájaro
Y terminó en el suelo hecho un bulto flácido
Agonizó en medio de la vía pública
Murió en contrasentido estorbando al tráfico

Amó aquella vez como si fuese el último
Besó a su mujer como si fuese única
Y a cada hijo suyo como si fuese el pródigo
Y atravesó la calle con su paso ebrio
Subió a la construcción como si fuese sólido
Levantó en el rellano cuatro paredes mágicas
Ladrillo tras ladrillo en un diseño lógico
Sus ojos embotados de cemento y tráfico
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe
Comió frijol y arroz como si fuese lo máximo
Bebió y sollozó como si fuese máquina
Bailó y se carcajeó como si fuese el próximo
Y tropezó con el cielo como si oyese música
Y flotó en el aire como si fuese sábado
Y terminó en el suelo hecho un bulto tímido
Agonizó en medio de la vía náufraga
Murió en contrasentido estorbando al público

Amó aquella vez como si fuese máquina
Besó a su mujer como si fuese lógico
Levantó en el rellano cuatro paredes flácidas
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro
Y flotó en el aire como si fuese un príncipe
Y terminó en el suelo hecho un bulto ebrio
Murió en contrasentido estorbando al sábado

Por ese pan para comer, por ese suelo para dormir
El certificado para nacer y el permiso para sonreír
Por dejarme respirar, por dejarme existir
Que Dios le pague

Por la cachaza1 gratuita que uno se tiene que tragar
Por la fumada y desgracia que uno tiene que toser
Por los andamios colgantes de los que uno tiene que caer
Dios le pague

Por la mujer plañidera para alabarnos y escupirnos
Y por las moscas bicheras2 que nos besarán y cubrirán
Y por la paz útlima que, al fin, nos va a redimir
Dios le pague
Chico Buarque

1 Cachaza: aguardiente de melaza de caña. 
2 La mosca bichera, o mosca de la bichera, deposita sus huevos en las heridas de cualquier animal de sangre caliente (incluido el ser humano) y, cuando los huevos pasan a ser gusanos, éstos se alimentan de los líquidos de los tejidos.

Construção - Chico Buarque

jueves, 26 de noviembre de 2015

Fragmento de Avalovara - Osman Lins - Brasil


Imaginad un viaje fluvial.
El barquero, de la naciente al estuario,
sigue el flujo de las aguas. ¿Ese viaje
comienza? ¿Termina? El barquero 
encuentra que así es y así ve: y en
verdad hay una faz del viaje donde
el comienzo y el fin existen,
donde existe una lectura o ejecución
del viaje. Hay una faz del viaje donde
pasado y futuro son reales; y otra,
no menos real y más huidiza, donde
el viaje, el barco, el barquero, el río
y la extensión del río se confunden.
Los remos de la barca hienden
de una vez toda la longitud del río;
y el viajero, para siempre y desde
siempre, inicia, realiza y concluye
el viaje, de tal modo que la partida
en la cabecera del río no antecede
a la llegada a su desembocadura.

martes, 24 de noviembre de 2015

Alicia - Carlos Oroza - España


He venido a verme. Quiero salir y no puedo entrar.
Paso de lado simplemente y no me llaman.
Y veo a Cátin. La ciudad en sus números y la luz. La calma.

Era en un sexto de un seis de una calle que arrancaba del centro
Una distancia que sólo se conocía por teléfono
Y vino un desconcierto. La calma. Vino la calma.

La calma y mirarás. La mirarás decía
Y sus ojos tenían la precisión táctil de su boca
La calma. Vino la calma.

Y Alicia había declarado al mar calamidad sentimental
Y en el interior había vibraciones incrustadas
Manchas que se reproducían en latidos
Y se esparcían manifestantes y mu1titudinarios por los
          escaparates
Donde permanecían horas y días
Con la cabeza apoyada en los cristales.

Alicia tenía la sonrisa. La alegría del que pierde la respiración
Alicia era una mujer que se confundía en principio
Desde la primera escalera de un sexto izquierda
Un séptimo izquierda que arrancaba del centro
Una distancia que sólo se conocía por teléfono
O a través de sus gemidos en el estado íntimo de su soledad.

Y en la ciudad de cristal del arquitecto de Suiza
Alicia buscaba alivio
Alicia había quedado sola
Porque las lunas de los escaparates estaban todas ocupadas
Y no había ni un milímetro para apoyar su frente.

En los grandes edificios habían puesto andamios
Y en la parte de la ciudad alta
Todas las ventanas estaban ocupadas
Por los delirantes que tenían las frentes agujereadas.

Los hombres estaban suspendidos en el aire
Sobre los andamios con las frentes inclinadas en las ventanas.

Alicia fue a apoyar su frente a los stops
A los coches que habían quedado aparcados
Y los coches estaban también ocupados
Y las ventanas de los coches
Los cristales
Estaban pegados en los frentes que deliraban de dolor.

Alicia fue a refugiarse en la púrpura de los ángeles
Y la púrpura de los ángeles estaba pegada en la frente dolorida
de los místicos
Y fue a buscar la cera de los laboratorios eclesiásticos
Y no había solución

La ciudad de cristal del arquitecto de Suiza
Estaba totalmente ocupada.
Alicia anduvo recorriendo toda la ciudad
Y fue a los stops y a los anuncios publicitarios
Y todos los anuncios
Y los stops
Y la luz piloto de los coches
Estaban ocupados por las frentes que deliraban de dolor.

Alicia fue a ver los ojos abiertos de los animales muertos
Y los ojos abiertos de los animales muertos
Estaban ocupados por las golondrinas
Que se apoyaban contra el ojo derecho de los animales muertos
Del interior de la ciudad de cristal del arquitecto de Suiza.

Alicia fue a la estación
Donde estaban los coches de los ferrocarriles
A ver si había una posibilidad.

Mirar si había una rendija de luz
Que se introdujera por debajo de las puertas de los trenes
Para apoyar su frente
Pero no era posible
Porque aquella luz que bajaba por debajo de las puertas de los
          trenes
Estaba ocupada por las frentes de los animales

Que antes se habían nutrido de los enfermos neurálgicos de los
          trenes.
Que viajaban a la ciudad de cristal del arquitecto de Suiza.

Alicia andaba sola
Y se perdía buscando un espacio en las ventanas
En las lunas de los museos
En los escaparates
Y no había ni un minuto para apoyar sus latidos
No había llanto
Y no era posible inclinar la cabeza sobre la humedad de una
          lágrima.

No eran posibles los extraordinarios
Las horas fuera
En los relojes no había siquiera una hora
Que penetrase contra el punto neurálgico de la cabeza
Habían desaparecido los pinchazos exteriores
Para luchar contra el dominio interno de la cabeza.

Pero ahora ya no hay nadie en los andamios
Nadie está con las frentes en las lunas de los escaparates
Ya no hay más frentes acariciando la púrpura de los ángeles
Ya no hay más gente rociándose la frente
Con la cera derretida de los laboratorios eclesiásticos

Ya no hay más
Nadie
Nadie está mirando a los altares

Aproximando la frente a los monumentos
Nadie está suspendido en esta ciudad.

Nadie está de pie buscando el frío de los escaparates
Buscando el frío el viento de las alturas por el cráneo
Nadie
Absolutamente nadie.

Porque todos los que estaban suspendidos
En la ciudad de cristal del arquitecto de Suiza
Habían descendido
Se habían desplomado contra el suelo boca abajo
Y habían desocupado todas las estancias
Y sucedía entonces que por el suelo no se podía andar
Porque el suelo estaba repleto de bocas boca abajo
Y el espacio aéreo fue ocupado por otras formas de animales.

El poeta gallego Carlos Oroza acaba de fallecer en Vigo a los 92 años. Descanse.

Más conocido por sus performances y recitales que por su escasa obra poética, Oroza ha sido considerado por muchos el Allen Ginsberg español. Según Francisco Umbral era el poeta maldito del café Gijón, el bohemio de los sesenta.

Preguntado en una entrevista por su huida de Madrid y su vuelta a Galicia, respondió: 
-Lo abandoné todo. Decidí salir de ese mundo, de ese desierto emocional y penetrar en la esencia de las cosas, en busca del poema y la sinfonía. Así que regresé. Y el lugar más parecido a mi idea infantil de Galicia es Vigo, y aquí estoy. La poesía exige una renuncia total. Yo he dejado todo por esto, pero esto es mucho más placentero y digno. Decidí perder para ganar. Soy un romántico. Ya lo escribí: "Todas las tardes paseo mi derrota por las calles de Vigo, alguna vez me paro en la orilla y espero algún barco".

Vídeo-presentación de Évame, libro con la obra completa de Carlos Oroza, editado por Editorial Elvira

domingo, 22 de noviembre de 2015

Literatura y jazz/ 56 - Pájaros de luz negra (Tete Montoliu en Zeleste) - José Florencio Martínez - España


...luz no usada...
FRAY LUIS
Sacabas tu piano y de tu noche
la luz más negra para que bebiéramos
con el bitter amargo de la inocencia
los umbrales sin fin de tu agonía,
tú que eras el más negro de todos los músicos,
el de la luz más seria, más abisal y macerada.
Yo no sabía entonces que esa luz
era como oro tibio de luna
por las playas ebrias de tus escalas,
una heredad de sueños abiertos
con lluvia de bienvenida y palomas oscuras
que beben en los charcos de las amanecidas.
Y nos llevabas a tu noche.
Al cofre misterioso de tu noche
que abrías ante nuestros oídos absortos,
surcos abiertos de tierra negra,
pájaros de reclamo y aromas lejanísimos
de un oriente sin brújulas,
tú, el más adelantado de los teclados de la noche,
mago incesante de sus cuevas frías.
La noche, entonces, era un gran catafalco
y cuando tú ponías el oro de tu luna en el cielo,
la oscura rosa encendida de tu jazz en la noche,
las gárgolas y los pináculos de Santa María del Mar
se llenaban de búhos silenciosos
para verte caminar como un adelantado
de los caminos de la nieve
en medio de lo abstracto de la noche.
Tú tenías el oro de todos los otoños
y el secreto de la grieta más honda de la noche.
Tú sabías de la luz más que los olivos
y más que los almendros
y que los condenados a muerte.
Y esa noche que tú nos dabas a beber
sabía a leche de estrellas de la Vía Láctea,
a leche de la almendra de la nada,
a ginebra o a llamarada o a sangre seca
de un sembrador de centeno.
Sacabas de tus cedazos el oro de sus espigas
y lo esparcías con tus manos
por nuestros solanares yermos,
por los cenizales inefables del corazón
hasta que surgía la pregunta de siempre,
la de los cuatro bourbons en la sombra.
Porque nadie sabía cuántas verdades juntas
puede aguantar el hombre sin desmoronarse,
sin desgranarse como un racimo pianísimo de luz
ante el muro sin nombre de la madrugada.
Y esa luz que sacabas,
Tete, de tu piano y de tu noche
nos dejaba los ojos
igual que los relámpagos nocturnos
a los búhos heridos en la noche cerrada.
Tete Montoliu Trío interpreta If I Should Lose You (Ralph Rainger - Leo Robin) para la televisión alemana en 1990 
Tete Montoliu - Piano 
Herbie Lewis - Contrabajo 
Billy Higgins - Batería

viernes, 20 de noviembre de 2015

Cultura del palimpsesto / Exilios / Sumas - Ida Vitale - Uruguay


Cultura del palimpsesto

Todo aquí es palimpsesto,
pasión del palimpsesto:

a la deriva,
               borrar lo poco hecho,
empezar de la nada,
afirmar la deriva,
mirarse entre la nada acrecentada,
velar lo venenoso,
matar lo saludable,
escribir delirantes historias para náufragos.

Cuidado:
no se pierde sin castigo el pasado,
no se pisa en el aire.
De Nuevas arenas I, 2002


Exilios
... tras tanto acá y allá yendo y viniendo
Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.
De De procura de lo imposible, 1998


Sumas
caballo y caballero son ya dos animales

Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno más uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.
De Reducción del infinito, 2002

La poeta uruguaya Ida Vitale, una de las voces más importantes de la generación del 45 (Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi, Idea Vilariño...), acaba de obtener a sus 92 años el XXIV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, concedido conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, y considerado como el Cervantes de la poesía. El premio lo obtuvo por unanimidad del jurado, reunido en el Palacio Real. Enhorabuena.

Huyendo de la dictadura, Ida Vitale se exilió en 1974 en México, donde conoció a Octavio Paz, que la integró en el comité asesor de la revista Vuelta. Participó además en la fundación del semanario Uno más uno y se dedicó a la enseñanza y al ensayo y crítica literaria.
Desde 1989 vive en Austin (Tejas) junto a su segundo marido, el también poeta Enrique Fierro. Su primer marido, el ensayista Ángel Rama, había muerto en 1983 en el accidente aéreo del Vuelo 11 de Avianca, en el aeropuerto de Barajas.
Ha traducido, entre otros autores, a Simone de Beauvoir, Benjamin Péret, Gaston Bachelard, Jacques Lafaye, Jean Lacouture y Luigi Pirandello.

Sobre su iniciación en la poesía cuenta Vitale que una tarde una profesora en prácticas le hizo memorizar un poema de Gabriela Mistral que comenzaba: "La hora de la tarde, la que pone / su sangre en las montañas. / Alguien en esta hora está sufriendo; / una pierde, angustiada, / en este atardecer el solo pecho / contra el cual se estrechaba".
Me lo aprendí como un loro, no entendía nada. Pero en los primeros años de colegio, como aquello era tan raro, me volví hacia el poema y al final lo entendí. Fue un misterio, pero de esa curiosidad, de ese tratar de entender algo que me habían enseñado en la escuela, creo que nació cierto interés. Uno siempre empieza tropezando.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Balada de las cuatro estaciones del año - Li Po - China


Primavera

A la orilla azul del agua,
la doncella Lo Fu, del país Qin,
recoge moras.
Sus manos blancas brillan
entre las verdes hojas.
Bajo el fulgor del sol,
luce aún más radiante su ropa de grana.
"Tengo que irme -dice-,
mis gusanos de seda tienen hambre.
Y usted, con sus cinco caballos,
no demore en volver a casa".


Verano

En el extenso lago del Espejo,
los lotos florecen alegremente.
Es mayo. La bella Xi Shi los recoge.
En ambas orillas, se aglomera
una multitud para contemplarla.
Su barca regresa
sin esperar el claro de luna
y se desliza
hasta el palacio del rey de Yue.


Otoño

La ciudad de Changan se baña en luces de luna.
Se golpea la ropa en miles de casas.
La brisa otoñal no puede barrer
las añoranzas del Paso de Jade.
¡Ay! ¿Cuándo derrotarán a los invasores tártaros?
¿Cuándo tornará el amado del campo de batalla?


Invierno

Mañana partirá el correo a la frontera.
Ella cose toda la noche un abrigo de soldado.
Trabajando con la frígida aguja,
sus finos dedos están helados,
y apenas pueden manejar las tijeras.
¡Ay! ¿Cuándo llegará el envío a manos del amado?
Traducción de Guojian Chen

lunes, 16 de noviembre de 2015

Microrrelatos/ 17 - Literatura y ciencia/ 20 - Diálogo de dos extranjeros que toman café en un salón de Berkeley - William Ospina - Colombia


-¿Es verdad, señor Einstein, que ustedes, los científicos, creen en un mundo fuera de la conciencia humana?
-Hay una realidad más allá de nosotros. Toda verdad humana sólo deriva de ella.
-Ah, no diga usted eso. Yo sólo puedo hablar de lo que he percibido.
-Señor Tagore, escúcheme: la suma de los ángulos interiores de un triángulo sería igual a dos rectos aunque no hubiese humanos.
-¿Y quién puede probar semejante supuesto?
-La razón, pues sus leyes imperan para todos. Budistas, musulmanes, pielesrojas, albinos... nadie puede evadir los axiomas del mundo.
-Sólo porque aquí hay hombres son verdad esas cosas.
-¿Afirma usted entonces que si no hubiera humanos, el Apolo de Belvedere dejaría de ser bello?
-Sí señor, eso digo.
-Pues yo pienso otra cosa. Aunque todos muriéramos, y el sueño de la especie se borrara, fuera de nuestras mentes persistiría el mundo, y el mármol, ya invisible, guardaría su belleza.
-Entonces, señor Einstein, usted es mucho más religioso que yo.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Premio Cervantes 2015 - Fernando del Paso - México



Introducción de 'Palinuro de México'

Ésta no es una obra de ficción.
La razón por la cual algunos
de sus personajes prodrían parecerse
a personas de la vida real,
es la misma por la cual algunas
personas de la vida real parecen
personajes de novela.
Nadie, por lo tanto, tiene derecho
a sentirse incluido en este libro.
Nadie, tampoco, a sentirse excluido.


6. Sponsalia Plantarum y el cuarto de la Plaza de Santo Domingo (Fragmento)

[...]
Fue ésta la  tía Luisa -y ninguna otra tía Luisa del mundo- la responsable de haber tomado la primera fotografía de Estefanía bajo un árbol. Esto fue en Veracruz, cuando mi prima y yo coincidimos con el viaje que cada año hacía la tía Luisa para visitar el sepulcro de Jean Paul cuyo cuerpo por una razón o por otra ni se quedó en México ni llegó nunca a París. Desde entonces el destino de Estefanía -como el de las ninfas de los bosques- quedó unido al de un árbol. Es decir, al de cientos de árboles. De regreso a la ciudad de México, mi prima quiso que el tío Esteban la fotografiara debajo de un naranjo. Cuando fue a Berlin, muchos años  después, se retrató bajo los tilos. En Oaxaca, bajo el árbol de Santa María del Tule. Luego, bajo un abedul en Rusia, bajo una higuera de Bengala en Palm Beach y bajo el árbol de la Noche Triste en Popotla.  Soñó después con visitar un día el árbol de Woolsthorpe a cuya sombra Newton descubrió la ley de la gravitación universal, el plátano del Iliso que refrescaba las enseñanzas de Platón y los halodendros bajo los cuales murió el Buda. En un diccionario de mitología mi prima descubrió el Heom persa que brotó del cuerpo del primer hombre y el ciprés del que se ahorcó Helena, la esposa de Menelao. En las páginas de la Biblia, supo del cedro sagrado que corona la cima del  monte Líbano y el espino del que salió la madera para construir la cruz de Cristo y las columnas del templo de Salomón. Y me hizo jurar que algún día iba yo a retratarla, o cuando menos a dibujarla, bajo éstos y todos los otros árboles famosos de la historia y la literatura, incluyendo el árbol sagrado de La Rama Dorada y los baobabs de El Principito.

Entre todos estos retratos y dibujos de Estefanía, mi favorito era una fotografía que mi prima me mandó desde los Estados Unidos cuando tenía diecisiete años y donde estaba sentada bajo un roble americano que le provocó una fiebre alérgica recurrente que desde entonces le repetía cada año en la misma época. Fue esta fotografía el primer objeto que llevamos a nuestro cuarto de la Plaza de Santo Domingo, después de mandarle hacer un paspartú de color índigo y un marco de hoja de oro. Después, y siempre en relación con la fotografía, fuimos adquiriendo y llevando al cuarto todos los objetos que aun sin proponérselo hacían juego con ella: los ceniceros, los cubrecamas -en realidad, uno solo: la colcha de retazos que nos regaló la tía Luisa y que le inspiró a Walter la idea de hacerse el famoso chaleco de rombos-, los libros -entre los que no faltaban Las cartas de una Monja Portuguesa, el Homenaje a Sextus Propertius y Las aventuras de Tyl Ulenspiegel-, las faldas y las medias de Estefanía, mis calzones y calcetines, las cartas de los amigos, una caracola de la Isla Verde, un huevo de cristal puesto especialmente por Brancusi para nosotros y mil cosas más.

Con el tiempo, mandamos hacer una pared especial para colgar la fotografía y más adelante, cuando habíamos ahorrado lo suficiente, mandamos hacer tres paredes más. La de enfrente con una ventana de modo que todas las mañanas el sol de otoño iluminara las hojas doradas del árbol y el sol de primavera las hojas verdes. A esta ventana llegaba, también todos los días, la paloma de Palinuro que más de una vez se apareció cuando mi prima lloraba por todos sus antepasados. Y es que a Estefanía, desde que descubrió en el cuarto de la abuela Altagracia los retratos de los muertos, le dio por llorar a los abuelos húngaros que nunca conoció, a los bisabuelos mexicanos que habían muerto muchos años antes de que ella naciera, a una tía lejana de la que no se acordaba y a tantos otros familiares o casi familiares como el desventurado Jean Paul, hasta que al fin un día le expliqué con números que no era difícil que tuviéramos hasta sesenta y cuatro mil antepasados, o muchos más, y que no era justo que llorara por unos y no lo hiciera por todos, y que para llorar a tanto muerto no le alcanzaría la vida entera. Desde entonces no lloró a ninguno.

La pared del lado izquierdo de nuestro cuarto la diseñamos con dos puertas, de manera que el retrato de Estefanía tuviera un baño y una cocina que se llevaran con su blusa y sus ojos. Y en la pared de la derecha abrimos una puerta para que todos nuestros amigos pudieran entrar a ver la fotografía, para lo cual mandamos hacer una escalera luego de ordenar un edificio a la medida, cuidando que todos los detalles tanto de la fachada como del interior -o sea ventanas, instalaciones eléctricas y desagüe, corredores, cornisas, zaguán y arcadas-, armonizaran con el retrato de Estefanía. Por otra parte, nos pareció que lo más conveniente para la fotografía era que nuestro cuarto tuviera cuatro pisos abajo y arriba sólo el cielo que se transparentaba por un tragaluz que mandamos hacer especialmente a fin de que los pájaros, los gatos, los aviadores y sobre todo el pobre hombre que limpiaba el tragaluz, tuvieran oportunidad de ver el retrato.

No nos olvidamos de los habitantes del edificio: mandamos hacer una portera y unos vecinos -entre ellos el médico, el policía, la vecina loca y el burócrata-, que con el pretexto de espiarnos cuando hacíamos el amor o de pedirnos prestada una cebolla o media taza de harina, se extasiaban ante el retrato de Estefanía. A nosotros nos encantaba que nos espiaran, pero la portera comenzó a descuidar sus tareas hasta tal punto que un día, para ahuyentarla, le pedimos al general que nos prestara su ojo de vidrio y lo pegamos al ojo de la cerradura. Supimos después que la portera se había quejado con el policía de que la espiábamos cuando nos espiaba.

También mandamos hacer varios inquilinos indiferentes a nuestras vidas y al retrato mismo, que formaron parte de otros millones y millones de personas -tantas o más que todos nuestros antepasados y probables descendientes-, que mandamos hacer más adelante y que nos pareció adecuado que ignoraran nuestra existencia para que la fotografía no se sintiera agobiada por la curiosidad de tantos admiradores y comenzara a sospechar de sus propios atributos. Esta cifra, desde luego, cambiaba cada segundo según se morían o nacían miles de personas desconocidas, y cada semana, según mi prima caminaba por la ciudad haciéndose nuevos amigos y nuevos amantes.

Como es natural, mandamos hacer una ciudad alrededor de nuestro edificio y decidimos que fuera la ciudad de México por la simple y casi única razón que ya habíamos nacido en ella. Después mandamos hacer un país alrededor de la ciudad, un mundo alrededor del país, un universo alrededor del mundo, y una teoría alrededor del universo, cuidando que cada detalle: las iglesias, plazas, tiendas, calles y estaciones de bomberos de la ciudad de México y de todas la ciudades tentaculares que maldijo Verhaeren, y también el mal carácter de la abuela Altagracia, y la Guerra de los Bóers y los delirios a potu nimio y a potu suspenso del tío Austin y el terremoto de Lisboa, así como el estreno de Hernani, el nacimiento del psicoanálisis, la tragedia de Mayerling y el domingo de Pentecostés, cuidando que todos estos detalles, te decía, hicieran juego o contraste con el retrato de Estefanía.

En otras palabras, tuvimos que mandar hacer -también a la medida- un tiempo antes del retrato y un tiempo después. A Estefanía no le importó que la época de la creación se remontara millones y millones de años atrás y que el hombre tuviera seiscientos cincuenta mil de vivir, sufrir y morir sobre la Tierra. En otras palabras, le tuvo sin cuidado la edad del universo con la condición de que hubiera tenido un principio. Es decir, estuvo de acuerdo con el Doctor Seraphicus (San Buenaventura), en que cuando menos el tiempo antes no fuera infinito, porque al tener que transcurrir un infinito número de días antes de la aparición del retrato, nunca hubiera llegado el día de tal aparición y por lo mismo jamás hubiera existido un tiempo antes y un tiempo después. Esto nos habría hecho recurrir a un concepto distinto del tiempo y de la eternidad, y por lo tanto al Doctor Angelicus (Tomás de Aquino), por el cual el retrato de Estefanía nunca sintió mucha afición que digamos. [...]
~~~~

Inopia

He despilfarrado el arcoíris.
Las golondrinas que tenía destinadas a varios poemas
están en números rojos.
Mi cuenta de atardeceres está congelada.
Le debo al fisco tres mil quinientas mariposas.


Cuestión de identidad

La palabra no es vieja,
por fortuna.
Yo no soy la palabra,
por desgracia.

Cuando la palabra me dice,
la palabra me retrata.
Cuando digo a la palabra,
la palabra se espanta.

La palabra es un río cuando el río es un cometa.
Un cometa es la nube cuando la nube llueve,
la nube llueve cuando en mi cuaderno
escribo la palabra "lluvia" mil veces.

Yo no soy la palabra
pero quisiera serlo
para volar con ella
de tiempo en tiempo,
de boca en boca.


El viaje como imagen de la vida

El viaje como imagen de la vida y como aventura de la                                                                       [imaginación
han sido dos constantes de nuestro pensamiento.
La vida es un viaje de la luz a la oscuridad.
La vida es siempre el viaje del héroe de las mil caras,
del millón de caras, y cada día viajamos de la mañana a la                                                                             [noche;
de noche viajamos en nuestros sueños;
de día viajamos por los sueños que tenemos con los ojos                                                                           [abiertos.
Y no tenemos que ir muy lejos.
Viajamos en nuestros recuerdos y podemos viajar en los                                                                [recuerdos de otros,
en las memorias y las autobiografías de Zweig, Neruda,                                                                          [Casanova.
Leer a Balzac es viajar a la Francia del siglo XIX,
leer a William Faulkner es viajar al sur profundo de Estados                                                    [Unidos de los años treinta,
leer a Mariano Azuela es viajar a las entrañas de la Revolución.
Vámonos con Martín Luis Guzmán y Pancho Villa a la toma de                                                                          [Zacatecas.
Vámonos con Alejo Carpentier al siglo de las luces.
Vámonos con Rafael F. Muñoz a Bachimba.
Vámonos con Borges de ida y vuelta al infinito.
Vámonos con Alicia al otro lado del espejo.
¿Por qué no decirle a nuestros niños que cuando abrimos un libro,
sus páginas se transforman en velas, y con ellas desplegadas
podemos navegar a los rincones más lejanos de nuestro país,
a los recovecos más misteriosos de nuestra historia,
a las tierras más altas de la imaginación?
Fueron viajeros Robinson Crusoe y Arthur Gordon Pym.
Viajó Gulliver, viajó Simbad, viajó Tartarín y el capitán Ahab.
¿Por qué no decirle a nuestros niños y a nuestros jóvenes
que con los libros pueden viajar por el dolor y la alegría de los                                                                  [seres humanos,
y por sus esperanzas, por su soledad, su amor y sus pasiones?
¿Por qué no decirles que con los libros podrán viajar al centro de                                                                      [sí mismos,
por los mares de sus conciencias, por las profundidades de sus                                                                    [pensamientos?
Fernando del Paso

Audios:
Sonetos con lugares comunes, recitados por Fernando del Paso:
Es tan blanca, tu piel, como la nieve
La rosa es una rosa es una rosa
Como el oro, por rubio, es tu cabello
Tus ojos son azules como el cielo

El publicista, locutor de la BBC, diplomático, académico, pintor, poeta, novelista y ensayista mexicano Fernando del Paso acaba de ser galardonado con el Premio Cervantes en su XXX edición, por su aportación al desarrollo de la novela aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento. Sus novelas llenas de riesgos recrean episodios fundamentales de la historia de México, según el acta del jurado. Es el sexto escritor mexicano que consigue el premio, tras Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987), Sergio Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009) y Elena Poniatowska (2013). Como saben, el premio se entrega en la Universidad de Alcalá de Henares el 23 de Abril de 2016.
A Fernando del Paso, autor de novelas emblemáticas como José Trigo, Palinuro de México o Noticias del Imperio, se le puede encuadrar dentro del grupo del boom latinoamericano (Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez...), aunque él mismo diga: Soy parte de la cola del boom.
Entre sus influencias literarias cita a Joyce, Dos Passos, Faulkner, Sterne, Rabelais, Flaubert, Sófocles... Y entre los latinoamericanos se declara admirador de Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier y García Márquez; amigo de Carlos Fuentes y conocido de Cortázar.

Sobre su país, México, dice entre otras cosas:
México se ha vuelto un país peligroso y estamos consternados una enorme mayoría de personas. Además, me preocupa mucho la corrupción de mi país. 
Todavía hay una discriminación racial y social. Es un fenómeno, y una lucha por el poder que el blanco siempre ha ganado. Es una situación que se estaba superando, pero se ha acentuado en los últimos años. 
A los ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé sólo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas...¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia!

Me casé con la literatura, pero mi amante es la historia. 
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Actualización: 23 de abril de 2016

Fragmentos del discurso de aceptación del Premio Cervantes

Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Señor Rector de la Universidad de Alcalá, Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, Señor Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, querida esposa –oíslo- e hijos, queridos parientes y amigos que me acompañan, queridos todos, Señoras y Señores:

La del alba sería, cuando timbró el teléfono de mi casa y yo pensé que si no era una tragedia la que me iban a anunciar, sería la malobra de un rufián que deseaba perturbar mis buenas relaciones con Morfeo, o quizás el mago Frestón. Pero no fue así, por ventura: era mi hija Paulina quien desde Los Cabos, Baja California, me anunciaba haberse enterado que me habían otorgado este premio, lo cual colmome de dicha pese a que desde ese instante las múltiples llamadas telefónicas que recibí por parte de amigos, parientes y periodistas, incluyendo los de España, para ratificar la gran nueva, no me dejaron volver a pegar el ojo. Yo, ni tardo ni perezoso acometí de inmediato la empresa de despertar a cuanto amigo y pariente tengo para informarles lo que me habían comunicado.

En marzo del año pasado, cuando tuve el honor de recibir en la ciudad mexicana de Mérida el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria, hice un discurso que causó cierto revuelo. Sé muy bien que esas palabras despertaron una gran expectativa en lo que se refiere a las palabras que hoy pronuncio en España. Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, lo abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo. Criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco, una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida y los bienes, tanto públicos como de las personas. Subrayo: es a criterio de la autoridad, no necesariamente presente, que se permite tal medida extrema. Esto pareciera tan solo el principio de un estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza.

Quizá debí haber comenzado este discurso de otra forma y decirles que yo nací en el ámbito de la lengua castellana el 1º de abril de 1935 en la ciudad de México. "Felicidades señora, es un niño", dicen que dijo el médico que estaba exhausto de maniobrar una y otra vez con los fórceps, antes de ponerme no de patitas sino de orejitas en el mundo y quien al ver por primera vez mis entonces diminutos órganos reproductores, coligió con gran perspicacia que yo era un varón, rollizo no, pero tampoco escuálido: yo no quería nacer y a veces todavía pienso que no quiero nacer.

Me cuentan que lloré un poco y ¡Oh, maravilla! lloré en castellano: y es que desde hace 81 años y 22 días, cuando lloro, lloro en castellano; cuando me río, incluso a carcajadas, me río en castellano y cuando bostezo, toso y estornudo, bostezo, toso y estornudo en castellano. Eso no es todo: también hablo, leo y escribo en castellano.

Pancho y Ramona, el Príncipe Valiente, Lorenzo y Pepita, Tarzán y Mandrake, fueron mis primeros personajes favoritos, y yo no podía esperar a que mi padre despertara para que me leyera las historietas dominicales a colores, de modo que me di priesa en aprender a leer en lapre-primariaen la que me inscribieron mis padres, dirigida por dos señoritas que no eran monjas pero sí muy católicas y tan malandrines que me daban con grandes bríos y denuedo reglazos en la mano izquierda –yo soy zurdo- cuando intentaba escribir con ella, sin obtener su objetivo: no soy ambidextro, soy ambisiniestro. Más tarde mi mano izquierda se dedicó a dibujar y fue así como se vengó de la derecha. Pero aprendí a leer con los dos ojos, y con los dos ojos y entre los rugidos de los leones me las vi con don Quijote de La Mancha. [...] 

Recuerdo que hace algunos años en una universidad francesa, cuando comencé a dar una lista de los escritores que según yo me habían influido, una persona del público señaló que yo no había mencionado a ningún escritor español y me dijo que cómo era posible. Yo le contesté: los españoles no me han influido, a los españoles los traigo en la sangre, y agregué a la enumeración aquellos latinoamericanos que son parte de mis lecturas más importantes y por lo tanto de mi vida como Borges, Onetti, Carpentier, Lezama Lima, Cortázar, Asturias, Vargas Llosa, García Márquez, Neruda, Huidobro, Gallegos, Guimarães Rosa y César Vallejo y entre los mexicanos Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, sin olvidar a Fernández de Lizardi y a nuestra amada monja Sor Juana Inés de la Cruz.

Los maravillosos sonetos de Miguel Hernández me motivaron a escribir Sonetos de lo diario, publicados por Juan José Arreola en "Cuadernos del Unicornio" en 1958. Pero en realidad mi primera incursión en el mundo castellano tuvo lugar cuando era yo muy peque: "Nano Papo quiee cuca pan quiquía", que mi madre interpretaba fielmente: "Nano Papo" era: "Fernando del Paso", "quiee cuca pan quiquía" quería decir "quiere azúcar pan y mantequilla". Algunas tías malhumoradas, pronosticaron que yo no iba a dar pie con bola con el lenguaje. Se equivocaron de palmo a palmo. Poco después, al parecer insatisfecho con el eufemismo familiar que se le asignaba a los glúteos, los llamé "las guinguingas" y pronto este neologismo fue adoptado por toda la familia. La publicación de los Sonetos me sirvió para conocer a Arreola y a Juan Rulfo, quien sabía todo lo que había que saber sobre novela mexicana, española, rusa, inglesa, italiana, alemana, y, en fin, sobre novela mundial. Comencé entonces a escribir José Trigo, un libro reflejo de mi obsesión por el lenguaje, mi fascinación por la mitología náhuatl y que obedecía a tantos otros propósitos, que lo transformaron casi en un despropósito. Pero ahí está, tan campante, a sus 50 años de edad: fue publicado en 1966. Seguí después con Palinuro de México, una especie de autobiografía inventada, una recreación literaria de mi vida como niño y adolescente, conjugada en varios tiempos verbales: lo que fui, lo que yo creí que era, lo que no fui, lo que hubiera sido, lo que sería, etc. Y después vino Noticias del Imperio, la novela sobre los emperadores Maximiliano y Carlota en la que me propuse darle a la documentación el papel de la tortuga y a la imaginación el de Aquiles. Desde muy peque el melodrama de estos dos personajes, el saber que habíamos tenido en México un emperador austriaco de largas barbas rubias al que fusilamos en la ciudad de Querétaro y una emperatriz belga que vivió, loca, hasta 1927, cuando Lindbergh cruzó el Atlántico en avión, me había fascinado. Por supuesto, en cuanto ganó Aquiles la novela quedó terminada. He escrito también libros de poesía, libros para niños y dos obras de teatro. Una de ellas que he soñado que algún día se represente o se lleve a escena en este país: La muerte se va a Granada, sobre el asesinato de Federico García Lorca.

Toda mi vida ha continuado la riña entre mi mano izquierda y mi mano derecha. Ninguna de las dos ha triunfado y esto ha significado para mí un conflicto muy profundo. Sin embargo mi mano derecha se ha impuesto, no sé si soy escritor, pero sé que no soy pintor, nunca he dejado de escribir para dibujar y siempre he dejado de dibujar para escribir. [...]

Tan mal he estado en los últimos tiempos que cuando alguien me vio me dijo: "pero hombre, ¿así va usted a ir a España?" y yo le contesté: "yo a España voy así sea en camilla de propulsión a chorro o en avión de ruedas".

¿Dije antes que "todavía pienso que no quiero nacer"? ¡Pamplinas! Fue una bravuconada. La vida ha sido bastante cuata conmigo. Quise escribir y escribí. Nunca escribí para ganar premios, pero ya ven ustedes, aquí estoy. Quise casarme con Socorro y me casé con ella. Quisimos tener hijos y tuvimos hijos. Quisimos tener nietos y tuvimos nietos. Y desde hace unos dos años tenemos una bisnieta: Cora Kate McDougal del Paso. Espero que algún día sus padres le recuerden que su bisabuelo le deseó que ella agradezca haber venido al mundo a compartir la vida con todos nosotros, aunque no sé en que lengua lo hará, puesto que nació en la tierra de James Joyce, Irlanda, y parece destinada a vivir en ese país. También desde aquí le mando mil besos a nuestra otra casi bisnieta, Ximena, a quien le digo casi bisnieta porque es la nieta de un casi nuestro hijo, Arturo. Hay más, les voy a contar una historia. Seré breve, es la misma historia que conté en la Caja de las Letras: Hace mucho tiempo el joven poeta mexicano tabasqueño, José Carlos Becerra, obtuvo una beca Guggenheim y con ella se fue a Londres con el propósito de comprar un automóvil con el cual recorrer toda Europa. Una madrugada, camino a Bríndisi, en Italia, no se sabe qué sucedió: tal vez se quedó dormido al volante, el caso es que se desbarrancó y se mató. Yo llegué también con mi beca Guggenheim a Londres pocos meses después y me alojé en la casa del mismo amigo mutuo, Alberto Díaz Lastra, en donde él se había alojado. Allí, José Carlos olvidó una camisa que yo heredé. Desde entonces, cada vez que yo sentía pereza de escribir, desánimo o escepticismo, me ponía la camisa y comenzaba a trabajar. Consideré que yo tenía un deber hacia aquellos artistas, hombres y mujeres, cuya muerte prematura les impidió decir lo que tenían que decir. Por eso esa camisa tiene tanta importancia en mi vida. Depositarla en la Caja de las Letras no significa que no vuelva yo a escribir: la magnificencia e importancia del Premio de Literatura Española Cervantes, me obliga moralmente a hacerlo y así lo haré: me pondré la camisa, así sea metafóricamente, una y otra vez, hasta que se acabe (no la camisa sino mi vida). [...]

Por cierto, también sueño en español.

Vale.
Fernando del Paso