Chet Baker - Like Someone In Love

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viernes, 25 de marzo de 2016

Poemas de Tu suerte está en Ispahán - Natalia Carbajosa - España


PRÓLOGO
Mi ventana es el eje de mi visión, la única luz verdadera sobre el mundo.
Antonio Llorente
Todo el viaje de la vida cabe en los confines imprevistos de una habitación,

una habitación a la que mesa, ventana y unos pocos libros bastan,

ventana abierta a la cadencia mustia de un patio de luces al bullicio airoso de la calle en día de mercado

a la monotonía del mar,

tanto da mientras sea ventana,
ojo que ve

mientras la vida estalla postigos adentro en ese útero contiguo a tantos otros,

al del pájaro de la infancia el lecho vacío o bien colmado la cocina con su eterna fragancia de café recién hecho,

todo el aliento de la vida cabe en los pulmones de quien ahí dentro se afana
se consume

llora o ríe entre la escasa,
la anchurosa compañía de sus libros

-los que han llegado a ser suyos-

y la pobre compañía de sí mismo, náufrago o fugado sin billete y sin destino que,
no obstante,

tanto sabe de trenes a deshora,
de estaciones desangeladas,

esto es,
sin rastro de los ángeles que otrora las poblaron,

y así, sin más equipaje que un poema
y la soledad teñida por la humedad de la noche

-el relente de un rosario de noches-

pero con el impulso intacto del insomnio y la promesa de la luz

que, más tarde, tenue o ardorosa,
entrará por su ventana perennemente abierta,

emprende el mismo rumbo cada madrugada,
                                                                               
vuelve, como es costumbre,
su corazón itinerante a revolver,
con áureas alas,

el polvo ajado, roto,
                           pero aún vivo,
vivo, vivo,

            del camino que traza la vida
del camino que traza la pluma en su

viaje de confines imprevistos.


XV

Saboreada la lluvia, aspirado su olor a tierra, podemos volver a soñar palabras.

Las palabras son monedas de oro que salen de la boca en la clarividencia del sueño.

Vomitamos palabras porque nos hacen ricos: las palabras urden cuentos,

los cuentos nos llevan en volandas, plenos de riqueza y
de felicidad,
al umbral exquisito y profuso

de la muerte.

Somos los mercaderes más afamados, nuestras delicadas telas las más preciadas en todo el Oriente.

Cuando lleguemos a Ispahán, se las ofreceremos todas a ella, las extenderemos con sumo esmero a sus pies. Ella sonreirá, asentirá y observará sorprendida:
                                 "¡Tan largo camino para tantas palabras!"
De Tu suerte está en Ispahán, 2012

lunes, 21 de marzo de 2016

El despliegue de los instrumentos - Scott Hightower - Estados Unidos


THE SHOWING OF THE INSTRUMENTS

(St. Lawrence Before Valerianus, Fra Angelico, ca. 1447)

There are all those scenes of pagan
administrators sitting before a wall
of patterned fabric stretched between
those pink, leafy pilasters of opulence
presiding judiciously over
the showing of the instruments;

those apparatuses, a tactic within a tactic,
usually lying on the pale ground
somewhere between the seat of authority
and the heretical stand;

solemn apparatuses of wood and iron,
a kind of static profanity
spilled out on the ground,
dark, symmetrical, opaque.

Never do the eyes of anyone
attendant ever seem to move
across them. No, not their eyes.
Only their willful tongues and ears
make clear what truly is at stake.

This is the dialogue of intentions,
the display:

on one hand, the pride of ingenuity
of the torture devised;
diffused, multiple, and polyvalent;
as if to say,

"We can tear you to shreds
in the blink of an eye;"

on the other hand, bloodless courage
of the accused whose instrument
in the investigation is the soul.

The gesture here is the juncture
between the judgment of men
and the judgment of God.
~~~~

EL DESPLIEGUE DE LOS INSTRUMENTOS

(San Lorenzo ante Valeriano, Fray Angélico, ca. 1447). 

Hay todas esas escenas de administradores 
paganos sentados a lo largo de un muro 
con tapiz de intrincado dibujo extendido 
sobre esas pilastras opulentas de rosadas hojas 
presidiendo con rigor 
el despliegue de los instrumentos;

esos aparatos, táctica dentro de la táctica, 
normalmente extendidos sobre el suelo claro 
en algún punto entre el puesto de la autoridad 
y la tarima del hereje;

solemnes aparatos de madera y de hierro, 
especie de blasfemia estática 
derramada sobre el suelo, 
oscura, simétrica y opaca.

Nunca parece cruzarse 
la mirada de ningún asistente 
con ellos. No, de nadie. Tan solo 
la obcecación de sus lenguas y oídos 
revela lo que en verdad está en juego.

Este es el diálogo de intenciones, 
lo que se muestra:

por un lado, el orgullo del ingenio 
de la tortura concebida; 
difuso, múltiple y polivalente; 
como diciendo:

"Podemos hacerte pedazos 
en un abrir y cerrar de ojos";

por otro, el coraje exangüe 
del acusado cuyo instrumento 
a examen sometido es el alma.

Aquí el gesto es la ligazón 
entre el juicio de los hombres 
y el juicio de Dios.
Traducción de Natalia Carbajosa