Yo era un héroe.
Estaba muerto o estaba vivo.
Pero yo era un héroe.
Venía por el camino,
resistiendo, resistiendo.
Ya he dicho que yo era un héroe,
que yo me levantaba cada mañana
y seguía el camino,
este camino que comenzó, para mí, un día,
este camino.
Y andaba, andaba
y me salió un soldado,
un soldado harapiento
que arrastraba su equipo:
botas, fusil, camisa,
y me dijo:
yo soy un héroe
y quiero ir contigo.
Estábamos muertos o estábamos vivos,
pero los dos éramos héroes,
los dos seguíamos el camino.
Cantábamos una canción,
atravesábamos los campos,
mayo estaba florido,
mayo estaba florido.
Y seguíamos andando
y cada mañana seguíamos andando,
resistiendo, resistiendo,
este camino que comenzó, para nosotros, un día,
este camino.
Y nos salió un mendigo,
un mendigo harapiento
que arrastraba su equipo:
un hato, un pan, un libro.
Éramos héroes los tres,
estábamos muertos o estábamos vivos,
pero éramos héroes los tres.
Yo soy un héroe, dijo.
Y seguíamos andando,
seguíamos el camino.
Éramos como hermanos,
nos iba leyendo un libro,
éramos hermanos:
nos bañábamos en el mismo río,
nos echábamos a dormir en la misma paja
y luego seguíamos el camino.
Estábamos muertos o estábamos vivos
pero los tres éramos héroes
y mayo estaba florido.
Y nos salió un desterrado,
un desterrado muerto o vivo,
pero era un desterrado,
con su equipo:
la soledad, el vino.
Se acercó a nosotros, se acercó:
yo soy un héroe, dijo.
Y seguíamos andando:
estábamos muertos o estábamos vivos
pero seguíamos andando,
seguíamos en el camino.
- Desterrado, desterrado:
de dónde vienes, qué ha sido
de tu corazón,
de tu mayo florido.
Y seguíamos cantando,
muertos o vivos,
pero seguíamos cantando
y él nos iba leyendo un libro.
Por qué vienes con nosotros:
yo soy un héroe, dijo.
Y seguíamos resistiendo, resistiendo
y mayo estaba florido
y los campos eran verdes
y cantábamos y dormíamos y reíamos
y estábamos muertos
o vivos,
y cómo os lo diré mil veces
que seguíamos resistiendo
y que mayo estaba florido.
Y se nos acercó un hombre:
yo soy un héroe, dijo.
Y no le preguntamos más:
venía por el mismo camino,
llevaba los mismo fardos,
y sus sueños eran los mismos
y seguíamos andando
repartiéndonos los racimos,
durmiendo en la misma paja,
resistiendo, resistiendo.
Pero estábamos muertos o estábamos vivos.
Íbamos ligeros por la mañana,
atravesábamos los campos,
yo soy un héroe, nos dijo,
llorando, aquel hombre solo,
para volar nacido.
Nosotros íbamos contentos:
mayo estaba florido.
Avanzábamos, avanzábamos:
el sol nos hacía niños,
el sol nos hacía tierra,
el sol nos hacía trigo.
Éramos los héroes:
estaríamos muertos o estaríamos vivos
pero andábamos, andábamos:
nos bañábamos en el mismo río,
el campo nos alimentaba,
íbamos a buen paso,
era nuestro el camino.
Y, os lo prometo, lo sé:
mayo estaba florido.
Y fueron saliendo a nuestro encuentro
héroes de todos los sitios:
héroes con una flor,
héroes con hijo.
Y andábamos, andábamos
y resistíamos, resistíamos
y atravesábamos los campos
y seguíamos nuestro camino
y dormíamos en la misma paja,
y nos bañábamos en el mismo río
y cantábamos, cantábamos
y nos repartíamos el mismo vino
y éramos héroes, los héroes,
soñadores, heridos
y andábamos, andábamos
muertos y vivos.
Pero yo os lo prometo, lo sé:
mayo estaba florido.
***
Lamento ácrata
¡Ellos
han!
¡Nosotros
hemos!
¡Vosotros
habéis!
¡Tú
has!
¡El
ha!
Pero, yo,
¿eh?
