es un pequeño patio de 10 x 10 m
apenas visible entre el cemento de la ciudad.
En las afueras
nuevos bloques, campos de fútbol
y carreteras
preparan la ciudad para el siglo
y aquí,
en su viejo corazón,
una banda de chiquillos
intenta dar forma a Gershwin.
Summertime en sus pequeñas manos,
un tiempo de verano
que va cubriendo de belleza dodecafónica
la achicharrada calle,
los bloques de hormigón,
el humo tóxico de las chimeneas
y las nubes de polvo químico en suspensión.
Viejo sueño
utópico y repetido
este de llenar de belleza el mundo
desde pequeños.
A escasos metros
petardean motos,
se atascan coches
y se arrastra la gente envuelta en mil dolores.
Ojalá ellos, summertime,
lo consigan,
puedan con todo.
