Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

lunes, 30 de junio de 2014

Literatura y jazz/ 31 - Fragmento de Blues People. Música negra en la América blanca - LeRoi Jones (Amiri Baraka - Estados Unidos


    [...] Los discos raciales eran grabaciones comerciales hechas para ser vendidas estrictamente al mercado constituido por negros [...]. La aparición y rápida difusión de estos discos quizá representó el reconocimiento formal, por parte de los Estados Unidos, del avance de los negros hacia la sociedad general norteamericana. Este reconocimiento quedó de relieve, de un modo harto espectacular, en la decisión tomada por la Okeh Record Company de permitir que un cantante negro grabara un disco comercial. Se dio la extraña circunstancia de que el primer cantante negro que grabó un disco comercial no fue Ma Rainey o Bessie Smith, ni ninguno de los otros grandes cantantes de blues clásicos o rurales, sino que fue una mujer joven, Mamie Smith, cuyo estilo se hallaba más cerca de la tradición del vodevil que de la del blues. Se dio la ironía de que el estilo de Mamie Smith, aunque orientado al blues, se parecía más, en sus efectos generales, al de la mujer a quien sustituyó en su primera sesión de grabación, o sea, Sophie Tucker (la señorita Tucker estaba demasiado enferma como para poder grabar). Pese a todo, Mamie Smith, con su grabación de "Crazy blues" (Blues loco) de Perry Bradford, inició la era de los discos raciales.

I can't sleep at night
I can't eat a bite
cause the man I love
he didn't treat me right.

Now, I got the crazy blues
since my baby went away
I ain't got no time to lose
I must find him today.1

    En realidad, "Crazy blues" fue la segunda grabación de Mamie Smith. La primera que hizo por cuenta de la Okeh Company fue un disco que contenía dos canciones, "You can't keep a good man down" (No se puede no hacer caso de un hombre bueno) y "That thing called love" (Esa cosa llamada amor), y pese a que las ventas inmediatas de este primer disco no fueron espectaculares, la empresa consideró oportuno que miss Smith grabara otro disco. Esta segunda grabación hizo historia. Se efectuó el 14 de febrero de 1920, y fue el principio de la "edad del jazz". Pero el fenómeno más extraño de esta historia consiste en que las primeras grabaciones de jazz las había realizado tres años antes, en 1917, una agrupación blanca llamada Original Dixieland Jazz Band. [...]
Traducción de Carlos Ribalta
1 No puedo dormir por la noche / no puedo tragar ni un bocado / porque el hombre al que quiero / no me trató bien. / Ahora, me queda el blues loco / desde que mi nene se fue / y no tengo tiempo que perder / y he de encontrarlo hoy.


Crazy Blues (Perry Bradford) - Mamie Smith and Her Jazz Hounds, 1920

Livery Stable Blues - Original Dixieland Jazz Band, 1917 
Larry Shields - Clarinete 
Eddie Edwards - Trombón 
Henry Ragas - Piano 
Tony Sbarbaro - Batería 
Nick LaRocca - Corneta

sábado, 28 de junio de 2014

Microrrelatos/ 6 - La culta dama - José de la Colina - España-México


Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dinosaurio”.
    -Ah, es una delicia -me respondió-, ya estoy leyéndolo.

jueves, 26 de junio de 2014

Microrrelatos/ 5 - El dinosaurio - Augusto Monterroso - Guatemala


Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

miércoles, 25 de junio de 2014

En el bosque (defensa de la fantasía). Fragmentos del discurso de ingreso en la Real Academia Española - Ana María Matute - España


    La escritora catalana Ana María Matute -Premio Nadal 1959, Premio Nacional de las Letras Españolas 2007, Premio Cervantes 2010, propuesta para el Premio Nobel de Literatura en 1976, profesora de universidad, miembro de la Real Academia Española desde 1998 con la silla K...-, falleció esta mañana en su domicilio de Barcelona a punto de cumplir 89 años. Descanse.

Fragmentos del discurso de ingreso en la Real Academia Española
[...] Tengo que pronunciar un discurso y yo no sé pronunciar discursos. Apelo, pues, a vuestra benevolencia y os ruego que aceptéis estas palabras mías como la expresión de lo único que soy capaz de hacer y de la única razón por la que he llegado hasta aquí: yo soy una contadora de historias. Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mí algo tan vital como el comer y el dormir, y que opongo a la aridez de la actitud que tan a menudo nos rodea, que se niega a ver la dimensión espiritual de lo material.

    Así, es mi intención invitaros, en este discurso mío tan poco erudito y tan poco formal, a ensayar una incursión en el mundo que ha sido mi gran obsesión literaria, el mundo que me ha fascinado desde lo más temprano de la infancia, que desde niña me ha mantenido atrapada en sus redes: el "bosque" que es para mí el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura y, a fin de cuentas, de la palabra.

    Y desearía hacerlo bajo la invocación de Alicia en el país de las maravillas, con los siguientes versos:

 Recibe, Alicia, el cuento y deposítalo
donde el sueño de la Infancia
abraza a la Memoria en lazo místico,
como ajada guirnalda
que ofrece a su regreso el peregrino
de una tierra lejana.

    El momento en que Alicia atraviesa la cristalina barrera del espejo, que de pronto se transforma en una clara bruma plateada que se disuelve invitando al contacto con las manitas de la niña, siempre me ha parecido uno de los más mágicos de la historia de la literatura, quizá el que ofrece un mito más maravilloso y espontáneo: el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos.

    Porque no debemos olvidar que lo que el espejo nos ofrece no es otra cosa que la imagen más fiel y al mismo tiempo más extraña de nuestra propia realidad. Desearía, pues, exhortaros a participar, durante el breve tiempo de este atípico discurso, de la fascinación que sin duda constituye la cifra de mi obra, y acaso también de mi vida: la posibilidad de cruzar el espejo e internarse en el bosque de lo misterioso y de lo fantástico, pero también del pasado, del deseo y del sueño. No pretendo que abandonemos este mundo, nuestro mundo, sino tan sólo que nos aventuremos por unos instantes en los otros mundos que hay en éste.

    Es ésta una fascinación eminentemente literaria, pero no sólo. Porque los bosques siempre han sido importantísimos para mí. Su mera imagen siempre me ha sugerido toda suerte de historias y leyendas, de recuerdos que ignoraba poseer, pero que estaban ahí, confundidos entre los árboles o escondidos en la espesura de los zarzales.

    Antes de saber leer, los libros eran para mí como bosques misteriosos. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo es posible que de aquellas páginas de papel, de aquellas hormiguitas negras que la surcaban se levantara un mundo ante mis ojos, mis oídos y mi corazón de niña? ¿Qué clase de magia, de sortilegio era aquel que sobrepasaba cuanto yo vivía y cuanto vivía a mi alrededor? Criaturas, deseos, sueños, personas y personajes, y tiempos desconocidos bullían allí. De pronto, la palabra hablada se orientaba entre los árboles y los matorrales, descorría el velo y hacía que apareciesen ante mis ojos cuantas innumerables miradas, memorias y atropellos pueblan el mundo. "Cuando yo sea mayor -pensaba- haré esto". Ni siquiera sabía que "esto" era participar del mundo imaginario de la literatura.

    Después, cuando ya había aprendido a descifrar esos signos misteriosos, la primera vez que leí la palabra "bosque" en un libro de cuentos, supe que siempre me movería dentro de ese ámbito. Toda la vida de un bosque -misterioso, atractivo, terrorífico, lejano y próximo, oscuro y transparente- encontraba su lugar sobre el papel, en el arte combinatorio de las palabras. Jamás había experimentado, ni volvería a experimentar en toda mi vida, una realidad más cercana, más viva y que me revelara la existencia de otras realidades tan vivas y tan cercanas como aquella que me reveló el bosque, el real y el credo por las palabras.

    Porque el bosque era el lugar al que me gustaba escapar en mi niñez y durante mi adolescencia; aquél era mi lugar. Allí aprendí que la oscuridad brilla, más aún, resplandece; que los vuelos de los pájaros escriben en el aire antiquísimas palabras, de donde han brotado todos los libros del mundo; que existen rumores y sonidos totalmente desconocidos por los humanos, que existe el canto del bosque entero, donde residen infinidad de historias que jamás se han escrito y acaso nunca se escribirán.

  Todas esas voces, esas palabras, sin oírse se conocen, en el balanceo de las altas ramas, en la profundidad de las raíces que buscan el corazón del mundo. Allí presentí y descubrí, minuto a minuto, la existencia de innumerables vidas invisibles, el rumor de sus secretos comunicándose de hoja en hoja, de tallo en tallo, de gota en gota de rocío, conducidos a través del bosque por los diminutos habitantes de la hierba.

    Percibí claramente el curso de los ríos escondidos y el sueño de las tormentas apagadas, que duermen incrustadas en las cortezas de los viejos troncos, aún fosforescentes. El aire del bosque entero parece sacudido, vibra, se cruza de relámpagos fugaces. Los gritos de todos los pájaros heridos, el último lamento de los ciervos inmolados, la sombra de los niños perdidos en la selva, miles y miles de gritos, todos los gritos vagabundos y los que anidan en los huecos de los árboles, parecen uno solo, terrible y armónico a la vez.

    Es la antiquísima voz que se eleva desde lo más profundo de la primera historia contada. Es la historia de todas las historias que siempre quise y quiero contar [...]

    Al contrario de los otros niños, empezó a gustarme ser castigada en el cuarto oscuro. Comencé a sentir y saber que el silencio se escucha y se oye, y descubrí el fulgor de la oscuridad, el incomparable y mágico resplandor de la nada aparente.

    De la oscuridad surgía, gracias a las fantasías y a las palabras, un mundo idéntico al de los bosques, un mundo irreal pero, al mismo tiempo, más real aún que el cotidiano, un mundo que pronto se convertiría para mí en una auténtica tabla de salvación. Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto.

    Así de reales eran aquellos mundos en los que me sumergía, porque los llamados "cuentos de hadas" no son, por supuesto, lo que la mayoría de la gente cree que son. Nada tienen que ver con la imagen que, por lo general, se tiene de ellos: historias para niños, a menudo estupidizadas y trivializadas a través de podas y podas "políticamente correctas", porque tampoco los niños responden a la estereotipada imagen que se tiene de ellos.

    Los cuentos de hadas no son en rigor otra cosa que la expresión del pueblo: de un pueblo que aún no tenía voz, excepto para transmitir de padres a hijos todas las historias que conforman nuestra existencia. De padres a hijos, de boca en boca, llegaron hasta nosotros las viejísimas leyendas.

    Pero en esas leyendas, en aquellos "cuentos para niños" -que, por otra parte, fueron recogidos por escritores de la talla de Andersen, Perrault y los hermanos Grimm, por ejemplo- se mostraban sin hipócritas pudores las infinitas gamas de que se compone la naturaleza humana. Y allí están reflejadas, en pequeñas y sencillas historias, toda la grandeza y la miseria del ser humano. [...]

    No desdeñemos tanto la fantasía, no desdeñemos tanto la imaginación, cuando nos sorprenden brotando de las páginas de un libro trasgos, duendes, criaturas del subsuelo. Tenemos que pensar que de alguna manera aquellos seres fueron una parte muy importante de la vida de hombres y mujeres que pisaron reciamente sobre el suelo y que hicieron frente a la brutalidad y a la maldad del mundo gracias al cultivo de una espiritualidad que les llevó a creer en todo: en el rey, en los fantasmas, en Dios, en el diablo...

    El abandono de la barbarie de alguna forma va ligado a esas creencias, a esa fe ingenua e indiscriminada. No seamos tan descreídos, no tanto como para imponer la desmemoria al conocimiento, si no queremos encontrarnos, al final, con las manos vacías. No olvidemos que el diablo entra en todos los conventos, que Dios reside en todas las criaturas vivas del mundo, que la palabra descubre, desentierra del olvido o de la indiferencia futura aquello que nos hace distintos de las bestias.

    Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida.

    Cuando en literatura se habla de realismo, a veces se olvida que la fantasía forma parte de esa realidad, porque, como ya he dicho, nuestros sueños, nuestros deseos y nuestra memoria son parte de la realidad. Por eso me resulta tan difícil desentrañar, separar imaginación y fantasía de las historias más realistas, porque el realismo no está exento de sueños ni de fabulaciones..., porque los sueños, las fabulaciones e incluso las adivinaciones pertenecen a la propia esencia de la realidad.

    Yo escribo también para denunciar una realidad aparentemente invisible, para rescatarla del olvido y de la marginación a la que tan a menudo la sometemos en nuestra vida cotidiana.

    Porque escribir, para mí, ha sido una constante voluntad de atravesar el espejo, de entrar en el bosque. Amparándome en el ángulo del cuarto de los castigos, como apoyada en algún silencioso rincón del mundo, me vi por vez primera a mí misma, avanzando fuera de mí, hacia alguna parte a donde deseaba llegar. Hacia una forma de vida diferente, pero certísima, aunque nadie más que yo la viera. En las sombras surgía, de pronto, la luz; recuerdo que ocurrió un día, al partir entre mis dedos un terrón de azúcar y brotar de él, en la oscuridad, una chispita azul. No podría explicar hasta dónde me llevó la chispita azul: sólo sé que todavía puedo entrar en la luz de aquel instante y verla crecer. Es eso lo que me ocurre cuando escribo.[...]

    Porque escribir es, qué duda cabe, un modo de la memoria, una forma privilegiada del recuerdo; yo sólo sé escribir historias porque estoy buscando mi propia historia, porque acaso escribir es la búsqueda de una historia remota que yace en lo más profundo de nuestra memoria y a la que pertenecemos inexorablemente.

    Escribir es como una memoria anticipada, el fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo nostalgia de un pasado desconocido, sino también de un futuro, de un mañana que presentimos y en el que querríamos estar, pero que aún no conocemos, una memoria anticipada, más fuerte aún que la nostalgia del ayer, nostalgia de un tiempo deseado donde quisiéramos haber vivido.

    La literatura es, en verdad, la manifestación de ese malestar, de esa insatisfacción expresada de tantas maneras como escritores existen; pero también es, sobre todo, la expresión más maravillosa que yo conozco del deseo de una posibilidad mejor.

    Para mí, escribir es la búsqueda de esa posibilidad. Una búsqueda, sin duda. Y, a veces, hasta feroz. Algo parecido a una incesante persecución de la presa más huidiza: uno mismo. Esta búsqueda del reducto interior, esta desesperada esperanza de un remoto reencuentro con nuestro "yo" más íntimo, no es sino el intento de ir más allá de la propia vida, de estar en las otras vidas, el patético deseo de llegar a comprender no solamente la palabra "semejante", que ya es una tarea realmente ardua, sino entender la palabra "otro". Es el camino que un escritor recorre, libro tras libro, página tras página, desde lo más íntimo a lo más común y universal. Sólo así lo personal se vuelve lícito. [...]

    Escribir es un descubrimiento diario a través de la palabra, y la palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos.

    La palabra es lo que nos salva. Pero no la poseemos sin más, para utilizarla como un instrumento; si la tenemos es porque la consagramos a la búsqueda sin fin de una palabra distinta, no común, laboriosa y exaltadamente perseguida, pero que tan simple, tan sencilla resulta cuando la hemos hallado. Como la reconstrucción del instante en que alguien lloró por primera vez: un momento doloroso y difícil. Qué extraño e insólito, qué asombroso parece, y también, que sencillo y verdadero.

    Porque todos y cada uno de nosotros llevamos dentro una palabra, una palabra extraordinaria que todavía no hemos logrado pronunciar. Escribir es para mí la persecución de esa palabra mágica, de la palabra que nos ayude a alcanzar la plenitud; ella es la cifra de mi anhelo: que esa palabra pueda llegar a alguien que la reciba como recibiría el viento un velero en calma sorda y desolada, una palabra que acaso le conduzca hacia la playa, una playa que a veces puede llamarse infancia desaparecida, que puede llamarse vida, o futuro, o recuerdo. Que puede llamarse "tú" o "yo". [...]

    La palabra "hermano", la palabra "miedo", la palabra "amor", son palabras muy simples, pero llevan el mundo dentro de sí. No siempre es fácil, ni sencillo, descubrirlo. Hay que intentar alcanzar el oculto resplandor de esas palabras, de todas las palabras, o de una sola que todavía nadie oyó nunca pronunciar.

    Toda mi vida ha sido una constante búsqueda de esa palabra capaz de iluminar con su luz el país de las maravillas que tanto nuestro mundo como, sobre todo, nuestro lenguaje albergan, y que no siempre nosotros sabemos indagar. Porque las palabras -lo diré, para terminar, con los versos que cierran el poema de Alicia-:

Invaden un País de Maravillas...
Es como ir por un caudal corriendo,
Ligero y tan fugaz como un destello...

Porque La vida, dime: ¿es algo más que un sueño?

Su muerte es un descalabro en mi intimidad, ha dicho el poeta José Manuel Caballero Bonald.

martes, 24 de junio de 2014

Poesía para niños/ 9 - Aquarela - Toquinho - Brasil


Dedicado a los niños de cero a cien años y pico que navegan por este blog. A los demás, también.

Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
E com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo
Corro o lápis em torno da mão e me dou uma luva
E se faço chover, com dois riscos tenho um guarda-chuva
Se um pinguinho de tinta cai num pedacinho azul do papel
Num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu

Vai voando, contornando a imensa curva norte-sul
Vou com ela viajando Havaí, Pequim ou Istambul
Pinto um barco a vela branco navegando
É tanto céu e mar num beijo azul

Entre as nuvens vem surgindo um lindo avião rosa e grená
Tudo em volta colorindo, com suas luzes a piscar
Basta imaginar e ele está partindo, sereno e lindo
E se a gente quiser ele vai pousar

Numa folha qualquer eu desenho um navio de partida
Com alguns bons amigos bebendo de bem com a vida
De uma América a outra consigo passar num segundo
Giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo

Um menino caminha e caminhando chega no muro
E ali logo em frente a esperar pela gente o futuro está
E o futuro é uma astronave que tentamos pilotar
Não tem tempo nem piedade nem tem hora de chegar
Sem pedir licença muda nossa vida
Depois convida a rir ou chorar

Nessa estrada não nos cabe conhecer ou ver o que virá
O fim dela ninguém sabe bem ao certo onde vai dar
Vamos todos numa linda passarela
De uma aquarela que um dia enfim
Descolorirá

Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
Que descolorirá
E com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo
Que descolorirá
Giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo
Que descolorirá


Traducción literal

En una hoja cualquiera dibujo un sol amarillo,
y con 5 o 6 rectas es fácil hacer un castillo.
Paso el lápiz alrededor de la mano y me hago un guante,
y si hago llover, con dos rocas tengo un paraguas.
Si una gota de tinta cae en un pedazo de papel azul,
imagino en un momento una hermosa gaviota volando en el cielo.

Va volando, rodeando la gran curva norte-sur.
Voy con ella, viajando, Hawai, Pekín o Estambul.
Pinto un barco de vela blanca, navegando,
es a la vez el cielo y el mar en un beso azul.

Entre las nubes viene saliendo un lindo avión rosa y marrón,
todo colorido, con sus luces intermitentes.
Basta imaginar y él esta partiendo, sereno y lindo,
y si la gente quiere, puede aterrizar.

En una hoja cualquiera dibujo un barco de salida.
Con algunos buenos amigos, bebiendo con la vida,
de una América a otra consigo pasar en un segundo,
giro un simple compás y en un círculo dibujo el mundo.

Un niño camina, y caminando llega al muro,
y allí enseguida, esperando a la gente, el futuro está.
Y el futuro es una nave espacial que tratamos de pilotar.
No tiene tiempo, ni piedad, ni hora de llegada.
Sin pedir permiso, cambia nuestra vida;
después invita a reir o a llorar.

En ese camino no podemos conocer o ver lo que vendrá.
Su fin, ninguno sabe bien a ciencia cierta donde acabará.
Vamos todos en una hermosa pasarela
de una acuarela que un día, finalmente, perderá el color.

En una hoja cualquiera dibujo un sol amarillo...
(Que perderá el color)
Y con cinco o seis rectas es fácil hacer un castillo...
(Que perderá el color)
Giro un simple compás y en un círculo dibujo el mundo...
(Que perderá el color)


Versión española popularizada por el propio Toquinho

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo,
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo.
Ni los árboles nunca podrán ocultar el camino
de su ruta hacia el bosque profundo de nuestro destino.

Esa hierba tan verde se ve como un manto lejano,
que no puede escapar, que se puede alcanzar sólo con volar.

Siete mares he surcado, siete mares color azul,
yo soy nave, voy navegando, y mi vela eres tú...

Bajo el agua veo peces de colores,
van donde quieren, no los mandas tú...

Por el cielo va cruzando, por el cielo color azul,
un avión que vuela alto, diez mil metros de altitud.
Desde tierra lo saludan con las manos,
se va alejando, no se dónde va, no se dónde va...

Sobre un tramo de vía, cruzando un paisaje de ensueño,
en un tren que me lleva de nuevo a ser muy pequeño,
de una América a otra, tan sólo es cuestión de un segundo,
basta aún desearlo y podrás recorrer todo el mundo...

Un muchacho que trepa, que trepa a lo alto de un muro,
si se siente seguro, verá su futuro con claridad...

Y el futuro es una nave que por el tiempo volará
a Saturno, después de Marte, nadie sabe dónde llegará.
Si le ves venir, si te trae amores, no te los roben sin apurar.

Aprovecha los mejores, que después no volverán.

La esperanza jamás se pierde, los malos tiempos pasarán.
Piensa que el futuro es una acuarela, y tu vida un lienzo
que colorear, que colorear...

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo...
(tú lo pintarás)
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo...
(tú lo pintarás)
basta aún desearlo y podrás recorrer todo el mundo...
(tú lo pintarás)

Acuarela

    Como vemos, la canción original y su versión española no tienen demasiado que ver en cuanto al texto, casi podríamos decir que son antitéticas. La original es más "realista", mientras que la recreación en español concede mayor lugar a la esperanza, es más "idealista". Da igual, en cualquier caso es una bonita canción.

domingo, 22 de junio de 2014

Fragmento del Cantar de los cantares - ¿Salomón? - ¿Anónimo? - Reino de Judá


CAPÍTULO 4

La belleza deslumbrante de la Amada

El Amado
4:1 ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! 
Tus ojos son palomas, 
detrás de tu velo. 
Tus cabellos, como un rebaño de cabras 
que baja por las laderas de Galaad. 
4:2 Tus dientes, como un rebaño de ovejas esquiladas 
que acaban de bañarse: 
todas ellas han tenido mellizos 
y no hay ninguna estéril. 
4:3 Como una cinta escarlata son tus labios 
y tu boca es hermosa. 
Como cortes de granada son tus mejillas, 
detrás de tu velo. 
4:4 Tu cuello es como la torre de David, 
construida con piedras talladas: 
de ella cuelgan mil escudos, 
toda clase de armaduras de guerreros. 
4:5 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes, 
mellizos de una gacela, 
que pastan entre los lirios. 
4:6 Antes que sople la brisa 
y huyan las sombras, 
iré a la montaña de la mirra, 
a la colina del incienso. 
4:7 Eres toda hermosa, amada mía, 
y no tienes ningún defecto. 
4:8 ¡Ven conmigo del Líbano, novia mía, 
ven desde el Líbano! 
Desciende desde la cumbre del Amaná, 
desde las cimas del Sanir y del Hermón, 
desde la guarida de los leones, 
desde los montes de los leopardos. 
4:9 ¡Me has robado el corazón 
hermana mía, novia mía! 
¡Me has robado el corazón 
con una sola de tus miradas, 
con una sola vuelta de tus collares! 
4:10 ¡Qué hermosos son tus amores, 
hermana mía, novia mía! 
Tus amores son más deliciosos que el vino, 
y el aroma de tus perfumes, 
mejor que todos los ungüentos. 
4:11 ¡Tus labios destilan miel pura, 
novia mía! 
Hay miel y leche bajo tu lengua, 
y la fragancia de tus vestidos 
es como el aroma del Líbano. 
4:12 Eres un jardín cerrado 
hermana mía, novia mía; 
eres un jardín cerrado, 
una fuente sellada. 
4:13 Tus brotes son un vergel de granadas, 
con frutos exquisitos: 
alheña con nardos, 
4:14 nardo y azafrán, 
caña aromática y canela, 
con todos los árboles de incienso, 
mirra y áloe, 
con los mejores perfumes. 
4:15 ¡Fuente que riega los jardines, 
manantial de agua viva, 
que fluye desde el Líbano!

Los deseos de la Amada

La Amada
4:16 ¡Despierta, viento del norte, 
ven, viento del sur! 
¡Soplen sobre mi jardín 
para que exhale su perfume! 
¡Que mi amado entre en su jardín 
y saboree sus frutos deliciosos!

viernes, 20 de junio de 2014

Los trovadores/ 6 - Bel m'es quan vei chamjar lo senhoratge - Bertran de Born - Occitania


    Sirventés escrito en la técnica de los géneros llamados enueg y plazer (en los que los trovadores enumeraban lo que les disgustaba y agradaba). Es notable por fijar en él Bertran de Born lo que entiende por viejo y joven, conceptos que más que expresar determinada edad se aplican a ciertas virtudes caballerescas y morales. Hay en esta composición un gracioso alegato, no exento de cierto humorismo, a favor de la liberal dilapidación y del derroche (cfr. verso 25) y del amor cortés (cfr. verso 13), que la hacen de gran interés y de significativo sentido.

                          I
Bel m'es quan vei chamjar lo senhoratge,
que·lh vielh laissan als joves lor maisos,
e chacus pot laissar en son linhatge
tans filhs que l'us puoscha ben esser pros.
Adoncs m'es vis que·l segles renovel
mielhs que per flor ni per chantar d'auzel.
E qui senhor ni domna vol chamjar
vielh per jove, be·s deu renovelar.

                         II
Per vielha tenh domna puois qu'a pelatge,
et es vielha, quan chavalier non a.
Vielha la tenh, si de dos drutz s'apatge,
et es vielha, quant avols hom lo·lh fa.
Vielha la tenh, si ama dintz son chastel,
et es vielha, quan l'a ops de fachel.
Vielha la tenh, puois l'enoian joglar,
et es vielha, quan trop vuolha parlar.

                         III
Jov'es domna que sap onrar paratge,
et es joves per bos fachs, quan los fa.
Joves si te, quan a adrech coratge
e ves bo pretz avol mestier non a.
Joves si te, quan garda son cors bel,
et es joves domna, quan be·s chapdel.
Joves si te, quan no·i chal divinar,
qu'ab bel joven si gart de mal estar.

                         IV
Joves es om que lo sieu ben engatge,
et es joves, quan es be sofrachos.
Per jove·l tenh, quan pro·lh costan ostatge,
et es joves, quan fai estragatz dos.
Joves, quan art s'archa ni son vaissel,
joves quan vol bastir cort e cembel.
Per jove·l tenh, quan ben vuolha jogar,
et es joves, quan sap ben domneiar.

                         V
Vielhs es rics om, quan re no met en gatge
e li sobra blatz e vis e bacos.
Per vielh lo tenh, quan liura uous e fromatge
a jorn charnal se e sos companhos.
Per vielh, quan vest chapa sobre mantel,
per vielh, quan a chaval qu'om sieu apel.
Vielhs es, quan vol un jorn en patz estar,
e vielhs, quan pot gandir ses baratar.

                         VI
Mo sirventesc port de vielh e novel
Arnautz joglars a Richart, que·l chapdel;
e ja tesaur vielh no vuolh'amassar,
qu'ab tesaur jove pot pretz gazanhar!
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I.      Gústame ver cambiar el señorío y que los viejos dejen a los jóvenes sus casas, y cada uno puede dejar en su linaje tantos hijos que uno de ellos pueda bien ser digno. Entonces me parece que el mundo se renueva mejor que por flores o que por cantos de pájaros. Y si alguien puede cambiar señor o dama viejos por [señor o dama] jóvenes, es justo que se renueve.

II.      Tengo por vieja a la dama en cuanto es calva, y es vieja cuando no tiene caballero. Por vieja la tengo si se contenta con dos amantes, y es vieja cuando la goza hombre vil. Por vieja la tengo si ama dentro de su castillo, y es vieja cuando precisa de brujerías. Por vieja la tengo cuando la irritan los juglares, y es vieja cuando habla demasiado.

III.      Joven es la dama que sabe honrar la nobleza, y es joven por sus buenas acciones, cuando las hace. Joven se mantiene cuando tiene ánimo recto y no se entrega a viles menesteres en vistas a buena fama. Joven se mantiene cuando guarda su cuerpo hermoso, y es joven dama cuando se conduce bien. Joven se mantiene cuando no necesita murmurar y cuando evita malas acciones con hermoso joven.

IV.      Joven es el hombre que empeña su hacienda, y es joven cuando está muy necesitado. Por joven lo tengo cuando le cuesta mucho [dinero] ser hospitalario, y es joven cuando hace soberbios regalos. Joven cuando quema su arca y su valija; joven cuando organiza cortes y torneos. Por joven lo tengo cuando se dispone a jugar, y es joven cuando sabe cortejar bien.

V.      Viejo es el hombre rico que no pignora nada, y le sobran trigo, vino y cecina. Por viejo lo tengo cuando él y sus compañeros se entregan a huevos y a queso en día carnal. Por viejo cuando viste capa encima del manto; por viejo cuando tiene caballo ajeno. Es viejo cuando quiere estar un día en paz, y viejo cuando evita el derrochar.

VI.      El juglar Arnaut lleve mi sirventés de viejo y de joven a Ricardo1, para que lo proteja; y que nunca quiera reunir viejo tesoro, pues con tesoro joven puede ganar méritos.

Comentario y traducción literal de Martín de Riquer
1 Ricardo Corazón de León.


Lo Gai Saber: Troubadours et jongleurs, 1100-1300 - Camerata Mediterranea - Joel Cohen

[1] Anonimo (Martim Codax): Ondas do mar 
[2] Faidit, Gaucelm: Del gran golfe de mar 
[3] Vidal, Peire: Pos tornatz sui en Proenca 
[4] Bethune, Conon de-Vidal, Peire: Ab l'alen tir vas me l'aire 
[5] Anonimo-Sordello di Mantova: Er, quan renovella e gensa 
[6] Born, Bertrand de: Bel m'es quan vei chamjar lo senhoratge 
[7] Anonimo-Comtessa de Dia: Ab joi et ab joven m'apais 
[8] Kammen, Shira: Danca dels dos domnas (instrumental) 
[9] Avignon, Raimon d': Sirvens sui avutz et arlotz 
[10] Halle, Adam de la-Vaqueiras, Raimbault de: Dona, tant vos ai preiada 
[11] Anonimo: Domna, pos vos ai chausida 
[12] Anonimo-Guillaume IX de Poitiers: Ab la dolchor del temps novel 
[13] Rogeret de Cambrai: Nouvele amor qui si m'agrée & Novel'amor que tant m'agreia 
[14] Ventadorn, Bernard de: Lancan vei la folha 
[15] Marcabru - Dirai Vos Senes Duptansa 
[16] Cardenal, Peire: Ar mi puesc ieu lauzar d'amor 
[17] Fulton, Cheryl Ann: Lo freg temps 
[18] Ventadorn, Bernard de-Riquier, Guiraut: Be'm degra de chantar tener 
[19] Cardenal, Peire: Un sirventes novel vueill comensar 
[20] Anonimo: O Maria Deu maire 
[21] Anonimo (Martim Codax) - Autpol, Guillaume d': Esperanza de totz ferms esperans

miércoles, 18 de junio de 2014

Literatura y jazz/ 30 - Fragmento de Pero hermoso. Un libro de jazz - Geoff Dyer - Reino Unido


 [...] Todos los músicos de jazz de París habían acudido al club St. Germain: Milt Jackson, Percy Heath, Kenny Clarke, Miles, Don Byas. Llegaste con Buttercup, cogido de su brazo para sostenerte de pie. Caminabas como si descendieras una escalera a oscuras, tanteando cada escalón con el pie. Tu mirada no revelaba nada, solo una tímida y cauta felicidad.
   Todo el club observaba al grupo de estadounidenses reunidos en torno a la barra abrazándose, chocando las manos, aporreándose la espalda afectuosamente, riendo, llenando el club con las volutas de humo del hablar de los negros. Al abrirse paso camino del servicio sonreían y se disculpaban con gran amabilidad, felices de estar de pie recibiendo cumplidos, estrechando y besando manos y preguntando los nombres de aquellos que les dedicaban tantas atenciones antes de excusarse y volver al corrillo de la barra. Los chicos susurraban a sus novias, indicándoles quién era cada uno, cuál era Miles Davis. Jóvenes sentados solos con bebidas y libros a medias miraban en su dirección, buscando pistas en cada cosa que hacían, puesto que incluso el modo en que aquellos hombres reían y charlaban parecía tocado por la gracia.
   Luego el silencio se adueñó del grupo conforme fueron mirando hacia el escenario, el silencio fue ganando impulso y propagándose por el club. Uno de ellos susurró:
   —Bud va a tocar.
Nadie te vio abandonar el grupo ni se fijó en que te dirigías al piano hasta que ya estabas a punto de sentarte en la banqueta. El silencio se tornó húmedo. Voces entre el público:
   —Ya no puede tocar, no puede tocar.
   Y siempre las sílabas murmuradas flotando en el ambiente:
   Bud Powell Bud Powell.
   El repiqueteo del hielo y los vasos se fundió en la nada. El humo se retorcía entre pilares de luz. La caja registradora se abrió estruendosamente como una alarma.
   Tocaste las teclas un par de veces, te centraste y te zambulliste en «Nice Work», sin pararte a pensar en una salida para lo que ibas a tocar, todo ocurría instantáneamente. Tus dedos se movían como si tocases la melodía de Gershwin desde crío y pudieras llevarla a donde quisieras, todo te resultaba tan natural como el respirar, ni siquiera tenías que pensar porque tus manos sabían recorrer el teclado como un pájaro surca el cielo. Todo el club notó el alivio que fue apoderándose de los estadounidenses, mirándote como si te hubieras subido a una cuerda floja.
   —Vamos, tío, venga.
   —Dale, Bud, dale.
   El sudor te perlaba la frente y sonreías como si nunca te hubiera ido nada mal. Un foco te brillaba en un lado de la cara, proyectaba una silueta perfecta en la pared de detrás, una sombra que duplicaba cada uno de tus movimientos, una forma tambaleante que colgaba de tu espalda y se burlaba de ti.
   —Sí, Bud.
   —Vamos, Bud, vamos.
   Y luego, como el funambulista que se tambalea, el primer indicio de inseguridad, titubeas en una nota, flaqueas, recuperas el equilibrio y después dudas otra vez, sin saber qué camino tomar, con las sombras de tus brazos extendiéndose tras de ti como las alas de un pájaro. Tropiezas, las manos se te enredan una con otra, el teclado es un laberinto del que nunca conseguirás salir, estás perdido y entonces... entonces tocas algunas notas pero pierdes el hilo, te ahogas en la melodía como si fuera un océano que te engulle... Entonces, entonces, entonces. Entonces ya ni siquiera tenía sentido tocar.
   Te levantaste, apartaste la banqueta con las piernas, tu sombra retrocedió por encima de ti. La devastación marcándote la cara, sudando, te sacas un pañuelo blanco del bolsillo, te lo pasas por la cara como un niño frotaría una pizarra, confiando en borrarte, en eliminar cualquier recuerdo de tu persona. El silencio del club había pasado de ser una cosa viva, que respiraba, al silencio que es ausencia de toda vida, el silencio que pende de los árboles tras una batalla terrible. Te alejaste del escenario. Las manos chocaron entre sí, se convirtieron en aplauso. Buttercup se acercó, te abrazó, le rodeaste el hombro con un brazo, sus dedos subieron a calmar el nervio que te palpitaba en la mejilla, latiendo a su contacto mientras os reuníais con el grupo de estadounidenses. Y mientras ellos aplaudían, todo el público, todos los presentes, comprendieron que una forma de música capaz de destrozar a semejante hombretón sin duda tiene que poseer algo terrible. Fue como ver a un gimnasta y dar su agilidad y su fuerza por descontadas hasta que cometía una fracción de error y caía al suelo. Solo entonces entendías la apariencia de normalidad que se le había dado a algo apenas posible... y es la caída en lugar de las volteretas perfectas lo que expresa la verdad, la esencia de la actividad; es el recuerdo que jamás te abandonará. [...]
Nice Work If You Can Get It - Bud Powell

lunes, 16 de junio de 2014

El puente que se extiende de una edad a otra - Manuel Álvarez Ortega - España


El puente que se extiende
de una edad a otra edad, por donde pasa el tiempo
sin ver, por donde pasamos
hora a hora, tantos años
ya, tantos siglos, está ahí, seguro de sus viejos
maderos, arco único.

                                 Sin embargo, ¿quién se atreve
a cruzarlo, aunque la claridad
esté al otro lado, y rodeada por un alto muro
la casa se ilumine?

                                  Florece la rosa de piedra
en el zaguán, y, entre el espino resplandeciente,
sus símbolos nos traen
el rumor de la lluvia,
lo que no sabemos dónde se ocultará, el miedo
del ángel que duerme
en nuestra cabeza y se niega a posesionarse
de la habitación.

                               Viajeros trashumantes, mitos
por ferias nocturnas o errantes mercados,
dispuestos estamos a conceder
la venta de nuestro dominio.

                                          Firmada la ley, lebrel
en su fundación desconocida, vamos
inscribiendo nuestro nombre en el pergamino
de su magisterio.

                               Seremos los centinelas del fuerte,
donde llora la víctima, y el rey,
desde la cama, mientras se enfría el desayuno,
dicta la orden de lo oscuro
entre la seda de las colchas y los ojos que miran
cómo se configura el pánico
de su diabólico anillo.

                                  No volveremos más. El ocio
que promulga el edicto nos salvará
de la ira, y entre las velas, conocida la verdad,
murciélagos decapitados, vagaremos
por el carnaval del insomnio.

    El prolífico poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega, propuesto para el Premio Nobel de Literatura en dos ocasiones,  falleció el sábado pasado en Madrid a los 91 años. Descanse.

sábado, 14 de junio de 2014

Fragmentos de Tirano Banderas. Novela de tierra caliente - Ramón María del Valle-Inclán - España


PRIMERA PARTE
SINFONÍA DEL TRÓPICO


LIBRO PRIMERO
ICONO DEL TIRANO

I

    Santa Fe de Tierra Firme -arenales, pitas, manglares, chumberas- en las cartas antiguas, Punta de las Serpientes.

II

    Sobre una loma, entre granados y palmas, mirando al vasto mar y al sol poniente, encendía los azulejos de sus redondas cúpulas coloniales San Martín de los Mostenses. En el campanario sin campanas levantaba el brillo de su bayoneta un centinela. San Martín de los Mostenses, aquel desmantelado convento de donde una lejana revolución había expulsadio a los frailes, era, por mudanzas del tiempo, Cuartel del Presidente Don Santos Banderas. -Tirano Banderas-.

III

    El Generalito acababa de llegar con algunos batallones de indios, después de haber fusilado a los insurrectos de Zamalpoa: Inmóvil y taciturno, agaritado de perfil en una remota ventana, atento al relevo de guardias en la carpa barcina del convento, parece una calavera con antiparras negras y corbatín de clérigo. En el Perú había hecho la guerra a los españoles, y de aquellas campañas veníale la costumbre de rumiar la coca, por donde en las comisuras de los labios tenía siempre una salivilla de verde veneno. Desde la remota ventana, agaritado en una inmovilidad de corneja sagrada, está mirando las escuadras de indios, soturnos en la cruel indiferencia del dolor y de la muerte. A lo largo de la formación chinitas y soldaderas haldeaban corretonas, huroneando entre las medallas y las migas del faltriquero, la pitada de tabaco y los cobres para el coime. Un globo de colores se quemaba en la turquesa celeste, sobre la campa invadida por la sombra morada del convento. Algunos soldados, indios comaltes de la selva, levantaban los ojos. Santa Fe celebraba sus famosas ferias de Santos y Difuntos. Tirano Banderas, en la remota ventana, era siempre el garabato de un lechuzo.

VIII

    Tirano Banderas, agaritado en la ventana, inmóvil y distante, acrecentaba su prestigio de pájaro sagrado. Cuesta Montenses flotaba en la luminosidad del marino poniente, y un ciego cribado de viruelas rasgaba el guitarrillo al pie de los nopales, que proyectaban sus brazos como candelabros de Jerusalén. La voz del ciego desgarraba el calino silencio:

-Era Diego Pedernales
de noble generación,
pero las obligaciones
de su sangre no siguió.



LIBRO TERCERO
EL JUEGO DE LA RANITA

I

    Tirano Banderas, terminado el despacho, salió por la arcada del claustro bajo el Jardín de los Frailes. Le seguían compadritos y edecanes:
    -¡Se acabó la obligación! ¡Ahora, si les parece bien, mis amigos, vamos a divertir honestamente este rabo de tarde, en el jueguito de la rana!
    Rancio y cumplimentero, invitaba para la trinca, sin perder el rostro sus vinagres, y se pasaba por la calavera el pañuelo de hierbas, propio de dómine o donado.

II

    El Jardín de los Frailes, geométrica ruina de cactus y laureles, gozaba la vista del mar: Por las mornas tapias corrían amarillos lagartos. En aquel paraje estaba el juego de la rana, ya crepuscular, recién pintado de verde. El Tirano, todas las tardes esparcía su tedio en este divertimento: Pausado y prolijo, rumiando la coca, hacía sus tiradas, y en los yerros, su boca rasgábase toda verde, con una mueca: Se mostraba muy codicioso y atento a los lances del juego, sin ser parte a distraerle las descargas de fusilería que levantaban cirrus de humo a lo lejos, por la banda de la marina. Las sentencias de muerte se cumplimentaban al ponerse el sol, y cada tarde era pasada por las armas alguna cuerda de revolucionarios. Tirano Banderas, ajeno a la fusilería, cruel y vesánico, afinaba el punto apretando la boca. Los cirrus de humo volaban sobre el mar.
    -¡Rana!
   El Tirano, siempre austero, vuelto a la trinca de compadres, desplegaba el pañuelo de dómine, enjugándose el cráneo pelado:
    -¡Aprendan, y no se distraigan del juego con macanas!
    Un vaho pesado, calor y catinga, anunciaba la proximidad de la manigua, donde el crepúsculo enciende, con las estrellas, los ojos de los jaguares.

V

    Tirano Banderas, con paso de rata fisgona, seguido por los compadritos, abandonó el juego de la rana. Al cruzar el claustro, un grupo de uniformes que choteaba en el fondo, guardó repentino silencio. Al pasar, la momia escrutó el grupo, y con un movimiento de cabeza, llamó al Coronel-Licenciado López de Salamanca, Jefe de Policía:
    -¿A qué hora está anunciado el acto de las Juventudes Democráticas?
    -A las diez.
    -¿En el Circo Harris?
    -Eso rezan los carteles.
    -¿Quién ha solicitado el permiso para el mitin?
    -Don Roque Cepeda.
    -¿No se le han puesto obstáculos?
    -Ninguno.
    -¿Se han cumplimentado fielmente mis instrucciones?
    -Tal creo...
    -La propaganda de ideales políticos, siempre que se realice dentro de las leyes, es un derecho ciudadano y merece todos los respetos del Gobierno.
    El Tirano torcía la boca con gesto maligno. El Jefe de Policía, Coronel-Licenciado López de Salamanca, atendía con burlón desenfado:
    -Mi General, en caso de mitote, ¿habrá que suspender el acto?
    -El Reglamento de Orden Público le evacuará cumplidamente cualquier duda.
    El Coronel-Licenciado asintió con zumba gazmoña:
    -Señor Presidente, la recta aplicación de las leyes será la norma de mi conducta.
    -Y en todo caso, si usted procediese con exceso de celo, cosa siempre laudable, no le costará gran sacrificio presentar la renuncia del cargo. Sus servicios -al aceptarla- sin duda que los tendría en consideración el Gobierno.
    Recalcó el Coronel-Licenciado:
    -¿El Señor Presidente no tiene otra cosa que mandarme?
    -¿Ha proseguido las averiguaciones referentes al relajo y viciosas costumbres del Honorable Cuerpo Diplomático?
    -Y hemos hecho algún descubrimiento sensacional.
    -En el despacho de esta noche tendrá a bien enterarme.
    El Coronel-Licenciado saludó:
    -¡A la orden, mi General!
    La momia indiana todavía le detuvo, exprimiendo su verde mueca:
    -Mi política es el respeto a la ley. Que los gendarmes garanten el orden en Circo Harris. ¡Chac! ¡Chac! Las Juventudes Democráticas ejemplarizan esta noche practicando un ejercicio ciudadano.
    Chanceó el jefe de Policía:
    -Ciudadano y acrobático.
    El Tirano, ambiguo y solapado, plegó la boca con su mueca verde:
    -¡Pues, y quién sabe!... ¡Chac! ¡Chac!


SEGUNDA PARTE
BOLUCA Y MITOTE


LIBRO PRIMERO
CUARZOS IBÉRICOS

II

    -¡Mueran los gachupines!
    -¡Mueran!...
    El Circo Harris, en el fondo del parque, perfilaba la cúpula diáfana de sus lonas bajo el cielo verde de luceros. Apretábase la plebe vocinglera frente a las puertas, en el guiño de los arcos voltaicos. Parejas de caballería estaban de cantón en las bocacalles, y mezclados entre los grupos, huroneaban los espías del Tirano. Aplausos y vítores acogieron la aparición de los oradores: Venían en grupo, rodeados de estudiantes con banderas: Saludaban agitando los sombreros pálidos, teatrales, heroicos. La marejada tumultuaria del gentío bajo la porra legisladora de los gendarmes, abría calle ante las puertas del Circo. Las luces del interior daban a la cúpula de lona diafanidad morena. Sucesivos grupos con banderas y bengalas, aplausos y amotinados clamores, a modo de reto, gritaban frente al Casino Español:
    -¡Viva Don Roque Cepeda!
    -¡Viva el libertador del indio!
    -¡Vivaaa!...
    -¡Muera la tiranía!
    -¡Mueraaa!...
    -¡Mueran los gachupines!
    -¡Mueran!...

III

    El Casino Español -floripondios, doradas lámparas, rimbombantes moldurones- estallaba rubicundo y bronco, resonante de bravatas. La Junta Directiva clausuraba una breve sesión, sin acta, con acuerdos verbales y secretos. Por los salones, al sesgo de la farra valentona, comenzaban solapados murmullos. Pronto corrió, sin recato, el complot para salir en falange y deshacer el mitin a estacazos. La charanga gachupina resoplaba un bramido patriota: Los calvos tresillistas dejaban en el platillo las puestas: Los cerriles del dominó golpeaban con las fichas y los boliches de gaseosas: Los del billar salían a los balcones blandiendo los tacos. Algunas voces tartufas de empeñistas y abarroteros, reclamaban prudencia y una escolta de gendarmes para garantía del orden. Luces y voces ponían una palpitación chula y politiquera en aquellos salones decorados con la emulación ramplona de los despachos ministeriales en la Madre Patria: De pronto la falange gachupina acudió en tumulto a los balcones. Gritos y aplausos:
    -¡Viva España!
    -¡Viva el General Banderas!
    -¡Viva la raza latina!
    -¡Viva el General Presidente!
    -¡Viva Don Pelayo!
    -¡Viva el Pilar de Zaragoza!
    -¡Viva Don Isaac Peral!
    -¡Viva el comercio honrado!
    -¡Viva el Héroe de Zamalpoa!
    En la calle, una tropa de caballos acuchillaba a la plebe ensabanada y negruzca, que huía sin sacar el facón del pecho.


LIBRO TERCERO
LA OREJA DEL ZORRO

II

    El Señor Inspector atravesó la estancia cambiando con unos y otros guiños, mamolas y leperadas en voz baja. El General Banderas había entrado en la recámara, estaba entrando, se hallaba de espaldas, podía volverse, y todos se advertían presos en la acción de una guiñolada dramática. El Coronel-Licenciado López de Salamanca, Inspector de Policía, pasaba poco de los treinta años: Era hombre agudo, con letras universitarias y jocoso platicar: Nieto de encomenderos españoles, arrastraba una herencia sentimental y absurda de orgullo y premáticas de casta. De este heredado desprecio por el indio se nutre el mestizo criollaje dueño de la tierra, cuerpo de nobleza llamado en aquellas Repúblicas Patriciado. El Coronel Inspector entró, recobrado en su máscara de personaje:
    -A la orden, mi General.
    Tirano Banderas con un gesto le ordenó que dejase abierta la puerta. Luego quedó en silencio. Luego habló con escandido temoso de cada palabra:
    -Diga no más. ¿Se ha celebrado el mitote de las Juventudes? ¿Qué loros hablaron?
    -Abrió los discursos el Licenciado Sánchez Ocaña. Muy revolucionario.
    -¿Con qué tópicos? Abrevie.
    -Redención del Indio. Comunismo precolombiano. Marsellesa del mar Pacífico. Fraternidad de las razas amarillas. ¡Macanas!
    -¿Qué otros loros?
    -No hubo espacio para más. Sobrevino la consecuente boluca de gachupines y nacionales, dando lugar a la intervención de los gendarmes.
    -¿Se han hecho arrestos?
    -A Don Roque, y algún otro, los he mandado conducir a mi despacho, para tenerlos asegurados de las iras populares.
    -Muy conveniente. Aun cuando antagonistas en ideas, son sujetos ameritados y vidas que deben salvaguardarse. Si arreciase la ira popular, déles alojamiento en Santa Mónica. No tema excederse. Mañana, si conviniese, pasaría yo en persona a sacarlos de la prisión y a satisfacerles con excusas personales y oficiales. Repito que no tema excederse. ¿Y qué tenemos del Honorable Cuerpo Diplomático? ¿Rememora el asunto que le tengo platicado, referente al Señor Ministro de España? Muy conviene que nos aseguremos con prendas.
    -Esta misma tarde se ha realizado algún trabajo.
    -Obró diligente y le felicito. Expóngame la situación.
    -Se le ha dado luneta de sombra al guarango andaluz, entre buja y torero, al que dicen Currito Mi-Alma.
    -Qué filiación tiene ese personaje?
    -Es el niño bonito que entra y sale como perro faldero en la Legación de España. La Prensa tiene hablado con cierto choteo.
    El Tirano se recogió con un gesto austero:
    -Esas murmuraciones no me son plato favorecido. Adelante.
    -Pues no más que a ese niño torero lo han detenido esta tarde por hallarle culpado de escándalo público. Ofrecieron alguna duda sus manifestaciones, y se procedió a un registro domiciliario.
    -Sobreentendido. Adelante. ¿Resultado del registro?
    -Tengo hecho inventario en esta hoja.
    -Acérquese al candil y lea
    El Coronel-Licenciado comenzó a leer un poco gangoso, iniciando someramente el tono de las viejas beatas:
    -Un paquete de cartas. Dos retratos con dedicatoria. Un bastón con puño de oro y cifras. Una cigarrera con cifras y corona. Un collar, dos brazaletes. Una peluca con rizos rubios, otra morena. Una caja de lunares. Dos trajes de señora. Alguna ropa interior de seda, con lazadas.
    Tirano Banderas, recogido en un gesto cuáquero, fulminó su excomunión:
    -¡Aberraciones repugnantes!


EPÍLOGO

IV

    Mediada la mañana, habían iniciado el fuego de cañón las partidas rebeldes, y en poco tiempo abrieron brecha para el asalto. Tirano Banderas intentó cubrir el portillo, pero las tropas se le desertaban, y tuvo que volver a encerrarse en sus cuarteles. Entonces, juzgándose perdido, mirándose sin otra compañía que la del fámulo rapabarbas, se quitó el cinto de las pistolas, y salivando venenosos verdes, se lo entregó:
    -¡El Licenciadito concertista, será oportuno que nos acompañe en el viaje a los infiernos!
    Sin alterar su paso de rata fisgona, subió a la recámara donde se recluía la hija. Al abrir la puerta oyó las voces adementadas:
    -¡Hija mía, no habés vos servido para casada y gran señora, como pensaba este pecador que horita se ve en el trance de quitarte la vida que te dio hace veinte años! ¡No es justo quedés en el mundo para que te gocen los enemigos de tu padre, y te baldonen llamándote hija del chingado Banderas!
    Oyendo tal, suplicaban despavoridas las mucamas que tenían a la loca en custodia. Tirano Banderas las golpeó en la cara:
    -¡So chingadas! Si os dejo con vida, es porque habés de amortajármela como un ángel
    Sacó del pecho un puñal, tomó a la hija de los cabellos para asegurarla, y cerró los ojos. Un memorial de los rebeldes dice que la cosió con quince puñaladas.

V

    Tirano Banderas salió a la ventana, blandiendo el puñal, y cayó acribillado. Su cabeza, befada por sentencia, estuvo tres días puesta sobre un cadalso con hopas amarillas, en la Plaza de Armas: El mismo auto mandaba hacer cuartos el tronco y repartirlos de frontera a frontera, de mar a mar. Zamalpoa y Nueva Cartagena, Puerto Colorado y Santa Rosa del Titipay, fueron las ciudades agraciadas.
Ramón María del Valle-Inclán

    El general-dictador es sólo un vago motivo para explicar ese tumulto de vida soterrada que encara un proceso en marcha, el de la revolución, basada en un ancho lago de sangre y desencanto, empujada por hombres visionarios y aprovechada por una gruesa capa de humanidad indiferente, sin aliento noble ni vocación de futuro. La degradación del hombre por razones políticas, o la dignificación del mismo por idénticas razones, es la contradanza que TIRANO BANDERAS, bajo un prodigio de orquestación lingüística, despliega ante nuestros ojos asombrados. [Del prólogo de ALONSO ZAMORA VICENTE para la edición de Espasa Calpe, S. A., 1937, 1997. Colección Austral]

jueves, 12 de junio de 2014

Microrrelatos/ 4 - Sola y su alma - Thomas Bailey Aldrich - Estados Unidos


    Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.

martes, 10 de junio de 2014

Literatura y jazz/ 29 - Todo está perdido, Cenicienta - Fernando Garcín - España


Blue Room (Chet Baker)

No imaginaba que la noche fuera tan corta
y que ella pudiera tener razón
aun estando equivocada,
que durmiente el ángel pudiera ser tan bello
y sin embargo no hubiera apreciado que al lado de Cenicienta
es sencillo estar en sus zapatos
pero mucho más complicado hacer pie...

El cuerpo yace sobre el asfalto
y el balcón no recuerda su caída;
la mandíbula ya estaba rota, el corazón también.
Perdió antes los dientes
en un callejón del jazz oscuro
por una dosis de amor y una de muerte.

No pensaba que un día te diría
que todo está perdido, Cenicienta,
que las botas que apuntalaban las piernas
eran sólo las puntas del iceberg
de la destrucción callada.
No reconocía ya de qué ciudad es cada hotel,
de qué mujer cada mirada.
El mundo te empuja fuera de él,
fuera de sí. El mundo está enfermo
pero nadie te pide que te ocupes de su caso
como nadie lo lleva consigo al diván de la terapia.
Lo que el mundo escupe es su propio diamante,
que vende en subastas, fiestas y tribunales.

No me acostumbro a llegar tarde a la muerte,
a la llamada de los vivos que siguen amando.
Ella sujeta mi mano como si el huracán
estuviera aún por llegar, y el baile no se hubiera suspendido.
"Dime algo pequeño, insignificante, pero que sea verdad".
Comprendí que mi suerte estaba en los labios
mientras se esforzaba como yo
en recordar la letra
antes de que terminara la canción.

(Oí tocar a Chet en un teatro de Valencia, 1988, meses antes de que sus alas le vencieran / las botas de vaquero donde terminaba su cuerpo alto y delgado / la sordina donde terminaba su rostro chupado inclinado hacia el abismo / el hilo de su voz inimitable / que tejía las prendas de amor y sufrimiento)
Blue Room - Chet Baker Trio, 1979
Chet Baker - Trompeta 
 Doug Raney - Guitarra 
Niels-Henning Ørsted Pedersen (NHØP)- Bajo

Blue Room - Versión cantada

We'll have a blue room
A new room for two room
Where every day's a holyday
Because you're married to me
Not like a ballroom
A small room, A hall room
Where I can smoke my pipe away
With your wee head upon my knee.
We'll thrive on, keep alive on
Just nothing but kisses
With Mister and Missus
On little blue chairs.
You sew your trousseau
And Robinson Crusoe
Is not so far from worldly cares
As our blue room far away upstairs.

domingo, 8 de junio de 2014

Microrrelatos/ 3 - Ágrafa musulmana en papiro de oxyrrinco - Juan José Arreola - México


Estabas a ras de tierra y no te vi. Tuve que cavar hasta el fondo de mí para encontrarte.

viernes, 6 de junio de 2014

Fábulas/ 8 - Introducción a las fábulas para animales - Ángel González - España


Durante muchos siglos
la costumbre fue ésta:
aleccionar al hombre con historias
a cargo de animales de voz docta,
de solemne ademán o astutas tretas,
tercos en la maldad y en la codicia
o necios como el ser al que glosaban.
La humanidad les debe
parte de su virtud y su sapiencia
a asnos y leones, ratas, cuervos,
zorros, osos, cigarras y otros bichos
que sirvieron de ejemplo y moraleja,
de estímulo también y de escarmiento
en las ajenas testas animales,
al imaginativo y sutil griego,
al severo romano, al refinado
europeo,
al hombre occidental, sin ir más lejos.
Hoy quiero —y perdonad la petulancia—
compensar tantos bienes recibidos
del gremio irracional
describiendo algún hecho sintomático,
algún matiz de la conducta humana
que acaso pueda ser educativo
para las aves y para los peces,
para los celentéreos y mamíferos,
dirigido lo mismo a las amebas
más simples
como a cualquier especie vertebrada.
Ya nuestra sociedad está madura,
ya el hombre deja atrás la adolescencia
y en su vejez occidental bien puede
servir de ejemplo al perro
para que el perro sea
más perro,
y el zorro más traidor,
y el león más feroz y sanguinario,
y el asno como dicen que es el asno,
y el buey más inhibido y menos toro.
A toda bestia que pretenda
perfeccionarse como tal
—ya sea
con fines belicistas o pacíficos,
con miras financieras o teológicas,
o por amor al arte simplemente—
no cesaré de darle este consejo:
que observe al homo sapiens, y que aprenda.

miércoles, 4 de junio de 2014

Literatura y ciencia/ 9 - Fragmento de Cántico Cósmico - Ernesto Cardenal - Nicaragua

Génesis - Leonardo Nierman (México)

CANTIGA I

El Big Bang

En el principio no había nada
ni espacio
ni tiempo
El Universo entero concentrado
en el espacio del núcleo de un átomo,
y antes aun menos, mucho menor que un protón,
y aun menos todavía, un infinitamente denso punto matemático.
Y fue el Big Bang.
La Gran Explosión.
El universo sometido a relaciones de incertidumbre,
su radio de curvatura indeterminado,
su geometría imprecisa
con el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica,
geometría esférica en su conjunto pero no en su detalle,
como cualquier patata o papa indecisamente redonda,
imprecisa y cambiando además constantemente de imprecisión,
todo en una loca agitación,
era la era cuántica del universo,
período en el que nada era seguro:
aun las "constantes" de la naturaleza fluctuantes indeterminadas,
esto es
verdaderas conjeturas del dominio de lo posible.
Protones, neutrones y electrones eran
completamente banales.
Estaba justificado decir que en el principio
la materia se encontraba completamente desintegrada.
Todo oscuro en el cosmos,
buscando,
(según el misterioso canto de la Polinesia)
ansiosamente buscando en las tinieblas,
buscando
allí en la costa que divide la noche del día,
buscando en la noche,
la noche concibió la semilla de la noche,
el corazón de la noche existía allí desde siempre
aun en las tinieblas,
crece en las tinieblas
la pulpa palpitante de la vida,
de las sombras sale aun el más tenue rayo de luz,
el poder procreador,
el primer éxtasis conocido de la vida,
con el gozo de pasar del silencio al sonido,
y así la progenie del Gran Expandidor
llenó la expansión de los cielos,
el coro de la vida se alzó y brotó en éxtasis
y después reposó en una delicia de calma.
(El poema llegado a Nueva Zelanda de la Polinesia).
Todo era oscuro en el cosmos,
El espacio lleno de electrones
que no dejaban pasar la luz.
Hasta que los electrones se unieron con los protones
y el espacio se volvió transparente
y corrió la luz.
Y el universo se inició
como en el oratorio de Haydn.

Antes de la gran explosión
no había ni siquiera espacio vacío,
pues espacio y tiempo, y materia y energía, salieron de la explosión,
ni había ningún "afuera" adonde el universo explotara
pues el universo lo contenía todo, aun todo espacio vacío.
Antes del comienzo sólo Awonawilona existía,
nadie más con él en el vasto espacio del tiempo,
sino la negra oscuridad por dondequiera
y la desolación vacía dondequiera
en el espacio del tiempo.
Y sacó su pensamiento afuera en el espacio...
No existía nada, ni existía la nada.
Entre día y noche no había límite.
Todo al principio estaba velado...
O como lo cuentan en las Islas Gilbert:
Na Arean sentado en el espacio
como una nube flotando sobre la nada...
La expansión del universo es
las velocidades provenientes de la gran explosión.
Y un difuso trasfondo de estática de radio
ha quedado flotando,
un vago rumor de radio disperso en el universo
como un eco lejano del Big Bang,
no obstante el "efecto dieléctrico"
de unas cagadas de palomas en la antena
(una pareja de palomas)
esa estática
es la más antigua señal captada por los astrónomos
(antes de la luz de las galaxias más distantes).
Ernesto Cardenal


La Creación (Oratorio) - Joseph Haydn
Bavarian Radio Symphony Orchestra
Bavarian Radio Chorus
Eugen Jochum
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