que ya no entiendes las historias-
enfermos
de lucidez
derramando sus mundos.
(Tal vez
tendrías que empezar por ti,
pero ya es tarde,
y no sirve de mucho).
Hace sol,
es domingo,
los tranvías destazan
el ventanal,
la cabeza te cruje de resaca.
Es domingo,
tus ojos
ven que todo funciona,
y no lo entienden.
Algo
te trae inquieto.
Todo
provoca
tentación de sentido-
pero no lo tiene.