Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

sábado, 29 de noviembre de 2014

Fragmento de Reivindicación del Conde don Julián - Juan Goytisolo - España

   

    Juan Goytisolo ha sido galardonado con el Premio Cervantes 2014 por su capacidad indagatoria en el lenguaje y propuestas estilísticas complejas, desarrolladas en diversos géneros literarios, su voluntad de integrar a las dos orillas, a la tradición heterodoxa española y su apuesta permanente por el dialogo intercultural, según señala el texto leído por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. El ministro estuvo acompañado por los dos anteriores ganadores: José Manuel Caballero Bonald (2012) y Elena Poniatowska (2013). El resto del jurado lo componían Inmaculada Lergo, Fernando Galván, Carmen de Benavides, Julio Martínez Mesanza, Mercedes Monmany, Fernando Segú y Martín, Jaime Reynaldo Iturri Salmón y Elizabeth Marcela Pettinarol

   Caballero Bonald: Juan Goytisolo es una de las cumbres literarias españolas desde la postguerra, y un intelectual realmente cabal.
    Elena Poniatowska: Es una fiesta que obtenga el premio don Juan Goytisolo

   La lucidez conduce al pesimismo. Ver la repetición de errores del hombre tiene algo desolador. Hay un cierto desamparo ante la brutalidad del destino. La especie humana no es más que un conjunto de animales educados, pero animales. Juan Goytisolo


[...] oh manes de Bagdad, de Córdoba, de Damasco! : vehículo de la traición, hermosa lengua mía : lenguaje pulido y cortante, ejército de alfanjes, idioma cruel y brusco!
a mí, beduinos de pura sangre : guerreros que afrontáis diariamente la muerte con desdeñosa sonrisa, jinetes de labios ásperos, abultadas yugulares, rostro bárbaramente esculpido
contemplad el tentador Estrecho con vuestros perspicaces ojos cetreros : la sucesión de olas blancas que impetuosamente galopan hacia la costa enemiga : crestadas de espuma, como sementales que relinchan con furia al zambullirse : playas ansiosas de Tarifa, roca impaciente de Gibraltar!
hay que rescatar vuestro léxico : desguarnecer el viejo alcázar lingüístico : adueñarse de aquello que en puridad os pertenece : paralizar la circulación del lenguaje : chupar su savia : retirar las palabras una a una hasta que el exangüe y crepuscular edificio se derrumbe como un castillo de naipes 
y galopando con ellos en desenfrenada razzia saquearás los campos de algodón, algarrobo, alfalfa
vaciarás aljibes y albercas, demolerás almacenes y dársenas, arruinarás alquerías y fondas, pillarás alcobas, alacenas, zaguanes
cargarás con sofás, alfombras, jarros, almohadas
devastarás las aldeas y sacrificarás los rebaños, depojarás a la ilusionada novia de su ajuar, a la dama aristócrata de sus alhajas, al rico estraperlista de su fulana, al hidalgo provecto de su alcurnia
retirarás el ajedrez de los casinos, el alquitrán de las carreteras
prohibirás alborozos y juergas, zalemas y albricias, abolirás las expansivas, eufóricas carcajadas
el recio comensal de sanchopancesca glotonería que aborda su bien surtida mesa con un babador randado y, tras la oración de rigor, se dispone a catar los manjares que le sirven maestresalas y pajes, lo amenazarás con tu varilla de ballena, impuesto de la autoridad y el prestigio de tus severos diplomas lexicográficos
no se ha de comer, señor carpeto, sino como es uso y costumbre en las otras ínsulas donde ya he morado : yo, señor, soy gramático, y miro por la pureza del idioma mucho más que por mi vida, estudiando de noche y de día y tanteando la complexión del carpeto para acertar a curarle cuando cayere enfermo : y lo principal que hago es asistir a sus comidas y cenas, y dejarle comer de lo que me parece castizo y quitarle cuanto etimológicamente es extraño : y así mando quitarle estos entremeses porque contienen arroz y aceitunas, y aquellos guisos por ver en ellos alubias, berenjenas y zanahorias 
desa manera, aquel plato de perdices que están allí dispuestas, y, a mi parecer bien sazonadas, no me harán algún daño
ésas no comerá el señor carpeto en tanto que yo tuviere vida
pues, por qué?
porque son en adobo y han sido condimentadas con azafrán
si eso es así, vea el señor gramático de cuantos manjares hay en esta mesa cuál me hará más provecho y cuál menos daño y déjeme comer dél sin que me le apalee, porque por mi vida de carpeto, y así Dios me la deje gozar, que me muero de hambre, y el negarme la comida, aunque le pese al señor gramático y él más me diga, antes será quitarme la vida que aumentármela
vuesa merced tiene razón, señor carpeto : y así me parece que vuesa merced no coma de aquellos conejos guisados que allí están, porque van guarnecidos de alcachofa : de aquella ternera, porque ha sido aderezada con espinaca
aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en tales ollas podridas hay no podrá dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho ábsit! : vaya lejos de nosotros tan mal pensamiento!: no hay cosa peor en el mundo que una olla podrida con albóndigas y unas gotas de aceite : y respecto a los postres de vuesa merced ni uno siquiera le puedo autorizar : el flan, a causa del caramelo : el helado, por contener azúcar : la macedonia, por el jarabe : en cuanto al exquisito sorbete que acaban de servir a vuesa merced, la duda ofende : es etimológicamente foráneo! 
y, abandonando al carpeto en la plena y solemne posesión de su hambre, galoparás de nuevo por el próspero y floreciente reino de la Paz, el Desarrollo y el Orden y provocarás catástrofes financieras y desastres bursátiles mediante la brusca supresión de aranceles y tarifas, la abrogación inesperada y radical
de todas las barreras de aduana
a los comerciantes que miden y pesan
los dejarás sin fanegas, quintales, arrobas, azumbres, quilates
privarás de álgebra a las escuelas y a las contabilidades de cifras
y galoparás y galoparás e incorporarás a tus huestes alguaciles y alféreces, almirantes y alcaldes
requisarás las bebidas alcohólicas
despoblarás las construcciones de albañiles
derribarás tabiques, secarás acequias, motivarás infecciones y epidemias al desbaratar el arduo, laborioso sistema de alcantarillas
y galoparás y galoparás sin tregua por el vasto y asolado país, y cuando la ruina sea completa y la bancarrota absoluta, te pararás frente al mapa de la Península y apuntarás aún con tu varilla de ballena
ah, se me pasaba : y quítenme de ahí ese Guad-el-Kebir! [...]
1970

jueves, 27 de noviembre de 2014

Literatura satírica y burlesca/ 36 - Coplas - Rodrigo de Reynosa - España


Coplas fechas por Rodrigo de Reynosa
á unas serranas, al tono del bayle del Villano

Mal encaramillo millo
mal encaramillomé.

Allá en val de Cabrejas,
yo guardando á las ovejas,
ví venír dos zagalejas
con que yo me reholgué.
Mal encaramillomé.

Saquéles de la cuajada,
metiles en mi majada,
hízeles la reuellada
y d'ellas me namoré.
Mal encaramillomé.

El baile del aldehuela,
por amór de Toribuela,
les tañí con mi vihuela
y un cantar les canté.
Mal encaramillomé.

La una era Pascuala,
y Toribuela la zagala,
meto que, así Dios me vala,
que d'esta me namoré.
Mal encaramillomé.

Tangíles con gran reposo
un bayle muy amoroso.
Pescudaron -"Sois Reynoso?"
dijeles:  -"Sí, á la mía fé-".
Mal encaramillomé.

Dijéronme gran repertorio,
dijeles de mi abolorio:
en hanso de desposorio
á Toribuela hablé.
Mal encaramillomé.

Ahotas que dos cordones
me dieron porque hiz sones,
á una dí dos besucones
que como la miél sabié.
Mal encaramillomé.

Llevelas á las verduras,
hin allá las espesuras,
diles dos rempujaduras
con que mucho me holgué.
Mal encaramillomé.

Diles migas y moriones,
y dos solos requesones,
mostréles dos saltejones
ahuér del bayle del ré.
Mal encaramillomé.

Meto que, cuando lo oyeron,
que todas se sonrrieron;
un empresorio me pidieron,
y luego ge lo endoné.
Mal encaramillomé.

Hiz bayla palanciada,
hizieron la reuellada,
bailaron la recalcada
allá dentro á la hé.
Mal encaramillomé.

Diles queso rezentál,
y un tasajo de primál,
á huér de Corte reál,
mia fé, con ellas danzé.
Mal encaramillomé

Fizeles un huerte son,
con trapasso y saltejón,
hiziéronme un omillón,
con ellas me requebré.
Mal encaramillomé.

         Fin.

Abonda que he manzilla,
porque fueron á la villa,
mas allá en la mañanilla
yo me la requeriré.
Mal encaramillomé.

martes, 25 de noviembre de 2014

Fragmento de Beowulf, poema épico anglosajón - Anónimo


Texto en idioma anglosajón

[...]
210  Fyrst forð gewát·      flota wæs on ýðum
       bát under beorge·      beornas gearwe
       on stefn stigon      -stréamas wundon,
       sund wið sande-      secgas baéron
       on bearm nacan      beorhte frætwe
215  gúðsearo geatolíc·      guman út scufon
       weras on wilsíð      wudu bundenne.
       Gewát þá ofer waégholm      winde gefýsed
       flota fámíheals      fugle gelícost
       oð þæt ymb ántid      óþres dógores
220  wundenstefna      gewaden hæfde
       þæt ða líðende      land gesáwon,
       brimclifu blícan,      beorgas stéape
       side saénæssas·      þá wæs sund liden
       éoletes æt ende.      Þanon up hraðe
225  Wedera léode      on wang stigon·
       saéwudu saéldon·      syrcan hrysedon
       gúðgewaédo·      gode þancedon
       þæs þe him ýþláde      éaðe wurdon.
       Þá of wealle geseah      weard Scildinga
230  sé þe holmclifu      healdan scolde·
       beran ofer bolcan      beorhte randas
       fyrdsearu fúslicu·      hine fyrwyt bræc
       módgehygdum      hwæt þá men waéron·
       gewát him þá tó waroðe      wicge rídan
235  þegn Hróðgáres·      þrymmum cwehte
       mægenwudu mundum·      meþelwordum frægn:
       'Hwæt syndon gé      searohæbbendra
       byrnum werede      þe þus brontne céol
       ofer lagustraéte      laédan cwómon
240  hider ofer holmas?'
       Hé wæs endesaéta·      aégwearde héold
       þé on land Dena      láðra naénig
       mid scipherge      sceðþan ne meahte·
       'Nó hér cúðlícor      cuman ongunnon
245  lindhæbbende      né gé léafnesword
       gúðfremmendra      gearwe ne wisson
       mága gemédu·      naéfre ic máran geseah
       eorla ofer eorþan      ðonne is éower sum,
       secg on searwum·      nis þæt seldguma
250  waépnum geweorðad·      næfne him his wlite léoge,
       aénlic ansýn!      Nú ic éower sceal
       frumcyn witan      aér gé fyr heonan
       léasscéaweras      on land Dena
       furþur féran·      Nú gé feorbúend
255  merelíðende      mínne gehýrað
       ánfealdne geþóht:      ofost is sélest
       tó gecýðanne      hwanan éowre cyme syndon.'
IIII
       Him se yldesta      andswarode·
       werodes wísa      wordhord onléac:
260  'Wé synt gumcynnes      Géata léode
       ond Higeláces      heorðgenéatas·
       wæs mín fæder      folcum gecýþed
       æþele ordfruma      Ecgþéow háten·
       gebád wintra worn      aér hé on weg hwurfe
265  gamol of geardum·      hine gearwe geman
       witena wélhwylc      wíde geond eorþan.
       Wé þurh holdne hige      hláford þínne
       sunu Healfdenes      sécean cwómon
       léodgebyrgean·      wes þú ús lárena gód·
270  habbað wé tó þaém maéran      micel aérende
       Deniga fréän·      ne sceal þaér dyrne sum
       wesan þæs ic wéne.      Þú wást gif hit is
       swá wé sóþlíce      secgan hýrdon
       þæt mid Scyldingum      sceaðona ic nát hwylc
275  déogol daédhata      deorcum nihtum
       éaweð þurh egsan      uncúðne níð
       hýnðu ond hráfyl.      Ic þæs Hróðgár mæg
       þurh rúmne sefan      raéd gelaéran·
       hú hé fród ond gód,      féond oferswýðeþ-
280  gyf him edwendan      aéfre scolde
       bealuwa bisigu      bót eft cuman-
       ond þá cearwylmas      cólran wurðaþ
       oððe á syþðan      earfoðþráge
       þréanýd þolað      þenden þaér wunað
285  on héahstede      húsa sélest.'
       Weard maþelode      ðaér on wicge sæt
       ombeht unforht:      'AÉghwæþres sceal
       scearp scyldwiga      gescád witan
       worda ond worca      sé þe wél þenceð.
290  Ic þæt gehýre·      þæt þis is hold weorod
       fréan Scyldinga·      gewítaþ forð beran
       waépen ond gewaédu·      ic éow wísige·
       swylce ic maguþegnas      míne háte
       wið féonda gehwone      flotan éowerne
295  níwtyrwydne      nacan on sande
       árum healdan      oþ ðæt eft byreð
       ofer lagustréamas      léofne mannan
       wudu wundenhals      tó Wedermearce·
       gódfremmendra      swylcum gifeþe bið
300  þæt þone hilderaés      hál gedígeð.'
       Gewiton him þá féran      -flota stille bád·
       seomode on sole      sidfaéþmed scip
       on ancre fæst-      eoforlíc scionon
       ofer hléorberan      gehroden golde·
305  fáh ond fýrheard      ferhwearde héold·
       gúþmód grummon·      guman ónetton·
       sigon ætsomne      oþ þæt hý sæltimbred
       geatolíc ond goldfáh      ongyton mihton·
       þæt wæs foremaérost      foldbúendum
310  receda under roderum      on þaém se ríca bád·
       líxte se léoma      ofer landa fela.
       Him þá hildedéor      hof módigra
       torht getaéhte      þæt híe him tó mihton
       gegnum gangan·      gúðbeorna sum
315  wicg gewende·      word æfter cwæð:
       'Maél is mé tó féran.      Fæder alwalda
       mid árstafum      éowic gehealde
       síða gesunde!      Ic tó saé wille
319  wið wráð werod      wearde healdan.'
[...]


Traducción al castellano

[...]
210  El momento llegó.      Al pie de las peñas
211  flotaba la nave;      animosos los hombres
212  saltaron a bordo.      Se arrollaban las olas,
213  mar contra arena.      Los guerreros pusieron
214  adentro del barco      magníficas piezas,
215  brillantes pertrechos.      Hiciéronse al mar,
216  viaje emprendieron      en recio navío.
217  Por el viento impulsado      el barco avanzó
218  -de espumas cubierto      lo mismo que el ave-1
219  y al tiempo debido,      un día después,
220  el curvo navío      llegó a su destino
221  y los hombres de mar      divisaron la costa,
222  relucientes escollos,      altas montañas,
223  buen litoral.      Acabóse el viaje2
224  a través del estrecho.      Del leño del agua
225  saltaron los wedras      con mucha premura,3
226  atracáronlo luego;      rechinaban las cotas
227  y arneses de guerra.      Dieron gracias a Dios,
228  pues quísoles dar      tan feliz travesía.

Un guerrero danés conduce a Beowulf hasta el Hérot.

229  El vigía danés      que en lo alto de un risco
230  la costa guardaba      bien pudo ver
231  que bajaban del barco      equipados de cota
232  y brillantes escudos.      El deseo sintió
233  de saber al momento      qué tropa era aquélla.
234  El guerrero de Ródgar      presto a la orilla
235  corrió en su caballo;      blandía con fuerza
236  en su mano la lanza.      Así les habló:
237  "Decid quiénes sois,      oh gente equipada
238  con armas de guerra      que en alto navío,
239  las olas surcando      a través de los mares,
240  llegasteis acá.      Por tiempo muy largo
241  he guardado la costa,      he oteado las aguas,
242  cuidando que nunca      la tierra danesa
243  atacada se viera      por nave enemiga.
244  Más que ninguno      vinisteis aquí
245  de animosa manera,      aunque poco sabéis
246  si os irá a recibir      y aceptar en su tierra
247  la gente skildinga.      está entre vosotros
248  el hombre más fuerte,      equipado guerrero,
249  que he visto jamás:      no es un simple vasallo
250  -le adornan sus armas-      si es que no miente
251  su digna apariencia.      ahora quiero saber
252  de qué gente venís,      no vayáis a pasar
253  como astutos espías,      siguiendo adelante
254  a la tierra danesa.      ¡Escuchad, extranjeros,
255  oh gente de mar!      ¡Atentos oíd
256  mi sincero consejo:      mucho os conviene
257  decir al instante      de dónde venís!"
258  Respuesta le dio      el de rango más alto,
259  habló de este modo      el que mando tenía:
260  "Somos nosotros      intrépidos gautas,
261  fieles vasallos      del ínclito Híglak.
262  Glorioso renombre      le cupo a mi padre:
263  príncipe era,      llamábase Ekto;
264  tras vida muy larga      -anciano en palacio-
265  partió de este mundo.      ¡Bien lo recuerdan
266  los sabios varones      que habitan la tierra!
267  Con buena intención      al encuentro venimos
268  del rey de tu pueblo,      del hijo de Halfdan,
269  del bravo señor.      ¡Condúcenos tú!
270  Alta misión      al famoso nos trae,
271  al egregio monarca.      No voy a ocultarte
272  el proyecto que tengo:      tú sabes, vigía,
273  -si es verdadero      el relato que oímos-
274  que al pueblo skildingo      un cierto enemigo,
275  un cruel malhechor,      oculto en la noche
276  lo ataca con furia      y le causa quebranto,
277  pesares y muertes.      A Ródgar pretendo
278  en buena amistad      ofrecerle mi ayuda.
279  Podrá de este modo      vencer al maligno,
280  si es que el destino      consiente que tengan
281  sus males remedio,      que le vuelva la paz
282  y encuentre un alivio      en sus muchas desgracias.
283  Sufrirá en otro caso      constantes ultrajes,
284  violentas matanzas,      en tanto se eleve
285  y mantenga en el alto      el hermoso palacio".
286  Allá en su caballo      el osado vigía,
287  el guardián, respondió:      "El guerrero avisado
288  que juzga prudente      se forma opinión
289  atendiendo a lo dicho      o también a los hechos.
290  He oído que es ésta      una tropa leal
291  al señor skildingo.      ¡Pasad adelante
292  con armas y cotas!      ¡Yo seré vuestro guía!
293  A los hombres que mando      la orden daré
294  de que guarden a salvo      de todo enemigo
295  la nave que os trajo,      el bien embreado
296  navío en la costa,      hasta el día en que el leño
297  de proa curvada      de nuevo os devuelva
298  a través de la mar      al país de los wedras:
299  al hombre animoso      la suerte le ayuda,
300  salva la vida      en la dura batalla".
301  Se pusieron en marcha.      Firme quedaba,
302  amarrado con cuerdas,      el amplio navío,
303  sujeto en el ancla.      Coronaban sus yelmos4
304  brillantes verracos      forjados en oro,
305  templados al fuego:      protegían las vidas
306  de aquellos valientes.      Tras rápida marcha
307  -ceñida la tropa-      alcanzaron a ver
308  la ensamblada mansión      de dorados adornos.5
309  En la más excelente      de todas las salas
310  debajo del cielo      el famoso vivía:
311  su reflejo llegaba      hasta muchas naciones.
312  El guardián señaló      la morada del rey,
313  la muy reluciente,      de modo que a ella
314  pudiesen llegar.      Entonces la vuelta
315  se dio en su caballo      y así les habló:
316  "Yo ahora me vuelvo.      ¡Que Dios Poderoso
317  os conceda su gracia      y haga que a salvo
318  salgáis de la empresa!      Yo corro a la costa
319  a guardarla de nuevo      de gente enemiga". 
[...]
Traducción y notas de Luis Lerate

1 V. 218  El ave aludida es el cisne. La semejanza se debe a la proa curvada de la embarcación.
2 Vv. 223-4  El Cattegat, entre Suecia y Dinamarca.
3 V. 225  Los wédras: los gautas.
4 Vv. 303-6  El verraco era animal consagrado a Frey, el dios de la fertilidad, y se le atribuía un carácter mágico como amuleto, según dice ya Tácito en su Germania. Se conserva algún yelmo coronado por una de estas figurillas y los hallamos también en varios grabados.
5 V. 308  El Hérot era ciertamente una construcción de madera.

 Fragmento de 'Beowulf' cantado y recitado por Benjamin Bagby, del grupo de música medieval Sequentia, acompañándose con una lira anglosajona de 6 cuerdas (Sutton Hoo Lyre).

domingo, 23 de noviembre de 2014

Microrrelatos/ 14 - Pequeños cuerpos - Triunfo Arciniegas - Colombia


    Los niños entraron a la casa y destrozaron las jaulas. La mujer encontró los cuerpos muertos y enloqueció. Los pájaros no regresaron.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Literatura y ciencia/ 15 - Soneto a la Ciencia - Edgar Allan Poe - Estados Unidos


¡Oh ciencia, verdadera hija de la antigüedad,
Que todo lo alteras con tus penetrantes ojos!
¿Por qué te ensañas con el corazón del poeta,
Cual buitre cuyas alas son la gris realidad?

¿Cómo podría él amar o tener por sabia
A quien no le permite que en sus ensoñaciones
Busque las joyas que rutilan en el firmamento,
A donde se remonta en intrépido vuelo?

¿No has sacado tú a Diana de su carro?
¿No has expulsado a la dríada del bosque
Obligándola a refugiarse en planeta más feliz?

¿No has arrancado a la náyade de sus aguas,
al elfo de la verde hierba, y a mí
del sueño estival bajo el tamarindo?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Literatura y jazz/ 41 - Jamboree - Manuel Vázquez Montalbán - España


La muchacha era negra y cantaba
una experiencia agridulce, metálica
de micrófono, metálico el hielo usado
en la penumbra del vaso opaco
                                         gin
y manos espontáneas abofeteándose
en la bromúrica África europea del sábado
                                                        Baudelaire
estaba detrás del frenesí de las caderas
cadenciosas de muchachas emancipadas
abiertas al sol nocturno del saxo
                                           y nadie
intentaba decir a los de la Navy: yankee
go home, porque los yanquis -tal vez
exiliados de algún Harlem blanco- escalaban
el estrado en un salto de tragamillas
o de puntero de rugby en el partido cumbre
para recuperar el jazz y amable
en el piano de aquel pianista poeta
sabio como un soltero sin compromisos
lícitos
        y batíamos palmas si la muchacha
negra nos cantaba Remember When, ya tarde,
hacia las tres de la mañana, cuando
en la plaza del exterior, con estatua,
vomitaba algún padre de familia
                                          y
                                            abajo
-en Jamboree- la triste risa negra de Gloria
nocturna como su piel y su voz de Ella
Fitzgerald tímida, nos hacía inteligentes
de libros y cuba libres, comprobando
que
tampoco había sido aquel el octavo,
el tan esperado octavo día de la semana.
Remember - Ella Fitzgerald

lunes, 17 de noviembre de 2014

Derrota - Rafael Cadenas - Venezuela


Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es
       una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una
       risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en
       la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces
       más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que
       yo
        («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por
       otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día
       sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido
       encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he
       logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido
       derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación, mi
       extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al
       alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.
De Falsas maniobras, 1966
Rafael Cadenas

Rafael Cadenas escribió este poema a los 32 años y desde entonces el poema lo ha estado persiguiendo.

Sostiene Cadenas:
Cansado no estoy, pero ese poema hoy no me refleja. Lo escribí en medio de una crisis personal... bueno, una depresión. Si gustó tanto fue porque coincidió con la situación política de los años 60 y la consolidación de la democracia en Venezuela con Rómulo Betancourt.

Uno no sabe por qué escribe lo que escribe, yo no sé qué ha sido para mí lo que la rana fue para Bashō, lo que sé es que he ido perdiendo ¿cómo llamarlo? ¿exuberancia?. Bastante misterio hay en la vida cotidiana.

La poesía es todopoderosa e insignificante. Insignificante porque su influencia en el mundo es mínima. Poderosa por su relación con el lenguaje. La política vacía de sentido las palabras -democracia, justicia, libertad-, los poetas llaman la atención sobre ese vacío. Las palabras pierden su valor si no se corresponden con la cosa que designan. No es nada nuevo. Confucio lo llamaba "rectificación de los nombres" y eso es un poeta: alguien que rectifica.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Literatura fantástica/2 - Fragmento de La incomparable aventura de un tal Hans Ptaal - Edgar Allan Poe - Estados Unidos


Con el corazón lleno de furiosas fantasías,
de las que soy el amo,
con una lanza ardiente y un caballo de aire,
errando voy por el desierto
(La canción de Tomás el loco)

    Según los informes que llegan de Rotterdam, esta ciudad parece hallarse en alto grado de excitación intelectual. Han ocurrido allí fenómenos tan inesperados, tan novedosos, tan diferentes de las opiniones ordinarias, que no cabe duda de que a esta altura toda Europa debe estar revolucionada, la física conmovida, y la razón y la astronomía dándose de puñadas.
    Parece ser que el día... de... (ignoro la fecha exacta), una vasta multitud se había reunido, por razones que no se mencionan, en la gran plaza de la Bolsa de la muy ordenada ciudad de Rotterdam. La temperatura era excesivamente tibia para la estación y apenas se movía una hoja; la multitud no perdía su buen humor por el hecho de recibir algún amistoso chaparrón de cuando en cuando, proveniente de las enormes nubes blancas profusamente suspendidas en la bóveda azul del firmamento. Hacia mediodía, sin embargo, se advirtió una notable agitación entre los presentes; restalló el parloteo de diez mil lenguas; un segundo más tarde, diez mil caras estaban vueltas hacia el cielo, diez mil pipas caían simultáneamente de la comisura de diez mil bocas, y un grito sólo comparable al rugido del Niágara resonaba larga, poderosa y furiosamente a través de la ciudad y los alrededores de Rotterdam.
    No tardó en descubrirse la razón de este alboroto. Por detrás de la enorme masa de una de las nubes perfectamente delineadas que ya hemos mencionado, vióse surgir con toda claridad, en un espacio abierto de cielo azul, una sustancia extraña, heterogénea pero aparentemente sólida, de forma tan singular, de composición tan caprichosa, que escapaba por completo a la comprensión, aunque no a la admiración de la muchedumbre de robustos burgueses que desde abajo la contemplaban boquiabiertos. ¿Qué podía ser? En nombre de todos los diablos de Rotterdam, ¿qué pronosticaba aquella aparición? Nadie lo sabía; nadie podía imaginarlo; nadie, ni siquiera el burgomaestre Mynheer Superbus Von Underduk, tenía la menor clave para desenredar el misterio, Así pues, ya que no cabía hacer nada más razonable, todos ellos volvieron a colocarse cuidadosamente la pipa a un lado de la boca y, mientras mantenían los ojos fijamente clavados en el fenómeno, fumaron, descansaron, se contonearon como ánades, gruñendo significativamente, y luego volvieron a contonearse, gruñeron, descansaron y, finalmente... fumaron otra vez. 
    Entre tanto, el objeto de tanta curiosidad y tanto humo descendía más y más hacía aquella excelente ciudad. Pocos minutos después se encontraba lo bastante próximo para que se lo distinguiera claramente. Parecía ser... ¡Sí, indudablemente era una especie de globo! Pero un globo como jamás se había visto antes en Rotterdam. Pues, permítaseme preguntar, ¿se ha visto alguna vez un globo íntegramente fabricado con periódicos sucios? No en Holanda, por cierto; y, sin embargo, bajo las mismísimas narices del pueblo -o, mejor dicho, a cierta distancia sobre sus narices- veíase el globo en cuestión, como lo sé por los mejores testimonios, compuesto del aludido material que a nadie se le hubiera ocurrido jamás para semejante propósito. Aquello constituía un egregio insulto al buen sentido de los burgueses de Rotterdam. [...]
Traducción de Julio Cortázar

    Sería una lástima conformarse con un simple extracto de esta extraordinaria y divertida historia de Poe, de modo que aquí tienen  el texto completo traducido por Julio Cortázar. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Viaje - Robert L. Stevenson - Escocia


Me gustaría partir hacia
Donde crecen las manzanas de oro;
Allí donde bajo otro cielo
Se extienden islas llenas de papagayos,
Y, observados por cabras y cacatúas,
Solitarios Robinsones construyen su barca;
Donde fundidas con los rayos del sol,
Orientales ciudades lejanísimas
Levantan sus mezquitas y alminares
Sobre desérticos jardines,
Y ricas mercancías de todos los confines
Se muestran a la venta en el bazar;
Donde la Gran Muralla rodea China
Con el viento del desierto a un lado
Y las campanas y las voces y la música
De las ciudades, al otro.
Donde hay bosques calientes como el fuego,
Anchos como Inglaterra, altos como una torre,
Llenos de simios, cocoteros
Y chozas de los cazadores indígenas;
Allí donde el nudoso cocodrilo
Adormilado aguarda junto al Nilo
Y el rojo flamingo vuela
A la caza de un pez ante sus ojos;
Donde la jungla por doquier,
Esconde tigres devoradores de hombres
Agazapados al acecho,
Esperando al cazador
O a alguien que viaja
Balanceándose en su palanquín;
Allí donde rodeadas por el desierto
Se levantan perdidas ciudades
Donde los niños, miserables o príncipes
Hace ya mucho que se hicieron hombres.
No hay nadie en las calles o en las casas,
Ni un ruido de niño ni de ratón,
Y cuando apacible cae la noche
No se encienden las luces de la ciudad.
Allí he de llegar
Con una caravana de camellos.
Encenderé fuego en la oscuridad
De algún polvoriento salón;
Veré los cuadros en las paredes,
Héroes, combates y fiestas;
Y en un rincón hallaré los juguetes
De los muchachos del Antiguo Egipto.
De New Poems

martes, 11 de noviembre de 2014

Documental - José Manuel Caballero Bonald - España


Un decorado basta
para manchar la vida. Puede
ser que las cosas no sucedan
así, que las veamos ajenas a su propio
poder de persuasión desde el precario
ardid que como espectadores
nos exigen y que no sea
más que un espejo deformante
quien realza hasta el asco la copia
de la fe. Pero aquello que el ojo testifica
frente a la representación
del genocidio, las inmundas
referencias graduales
de los hechos, la lóbrega escombrera
de algo terrible que ocurrió
una vez, van socavando
la personal capacidad
de crédito, la atroz
reconstrucción de lo inhumano,
y nunca ya dejamos de ser parte
de aquella repulsiva iniquidad
que resquebraja el fondo
de la historia.
              Así, sin más
comprobación que la que suministran
los cómplices valores, la insufrible
frontera del dolor, en la butaca
del cine, frente al libro
implacable, mientras las nóminas
de los torturadores, los decretos
del exterminio de una raza, trazan
sus mandamientos y hacen turno
para activar la ejecutoria
del espanto, entonces,
la crédula conciencia del testigo
araña la madera y el papel,
se encarniza en el pecho como un ácido
y salta ya del otro lado
de las infectas leyes, rompe
la luz, la letra, escupe
en la cara del mundo, entra a saco
en la vida, maldice la virtud.

Cayeron las sangrientas imágenes encima
del estertor de la pantalla,
gangrenando hasta el último muñón
de la verdad, hurgando con sus garfios
en lo más irredento de mi propia
vergüenza de vivir. El espeluzno
de la abyección sin nombre: trozos
de piel humana con tatuajes
decorando cuarteles, fetos
amontonados como latas vacías, rostros
informes fermentando en medio
de gases nauseabundos. Auschwitz,
Treblinka, Brunswick, Bergen-Belsen,
muros de Dite, ciénagas de Estigia,
la toponimia del terror: huesos abriendo
fosas, mutilados despojos, ojos
de niños, ojos de niños
ya sin muerte siquiera, grumos
de ojos con el vidrio en vilo,
inhibidos, horribles, espasmódicos,
sin órbitas de humano, desorbitadamente
abiertos, ya reos de estar vivos,
apiñados en zanjas, en boquetes,
asomados a cuencas
sin pupilas. Y en el seco cristal
de cada ojo, el gueto,
el horrendo almacén de tantos
ojos, de tres generaciones de ojos,
de dieciséis millones
de ojos.
¿A quién le pediremos
cuentas, qué tribunal podría
purgar la podredumbre de la historia?
¿Para qué tantos símbolos
de fraudulentas crónicas de fe?
Nadie tan inhumano que represe
su pensamiento y juzgue
distribuyendo la justicia en códigos
frente a tantas fatídicas culturas,
repugnantes banderas.
                 Inmortales
los crímenes, ¿clamamos todavía
a los falaces dioses
para que miserablemente
restituyan al tiempo su ignominia,
diriman el horror? ¿Somos los mismos
que en la asamblea de los fraticidas
erigieron los yugos de la paz
e inicuamente promulgaron
la capitulación de la venganza?
¿Merezco yo gritar mientras escribo
sin saber hacia quién, cómplice
de mi propio atestado, y se me llena
de impune virulencia la razón?

José Manuel Caballero Bonald, poeta de la Generación del 50 que hoy cumple 88 años, ha recibido estos días en el Instituto Cervantes de Madrid un homenaje presentado por Juan Cruz, con disertaciones de José Luis Fajardo, Víctor García de la Concha, Antonio Lucas y José María Pozuelo Yvancos.

Además, la Biblioteca Nacional acogió un retrato del poeta realizado por Hernán Cortés Moreno (pueden verlo arriba), que figurará en la exposición Retrato y literatura. Los retratos de los Premios Cervantes en la BNE, a partir del 13 de noviembre.

Caballero Bonald acaba de editar su último trabajo, Anatomía poética, ilustrado por José Luis Fajardo, y dice cosas como éstas cuando le escuchan:

Nunca está de más reiterar que la utopía es una esperanza consecutivamente diferida, una especie de obstinada promesa que se ha ido demorando en virtud de alguna continuidad argumental no precisamente encomiable.

Patria, palabra triste como termómetro o ascensor.

La alegría está hecha de un material maleable y el menor roce con la intemperie la desfigura hasta hacerla irreconocible, o la fragmenta en múltiples sucedáneos emparentados con la barbarie.

Hay miedos contagiosos, miedos de obligado cumplimiento que ponen en circulación los potentados de turno para controlar las adversidades.

Cuando me levanto no hablo, pero sí escribo. Y estoy sorprendido y alarmado.

Habría que empezar por plantearse en serio todo eso de la regeneración moral del país. Todo el mundo parece admitir que eso es así, pero nadie aporta soluciones serias, drásticas. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Oda a Walt Whitman - Pablo Neruda - Chile


Yo no recuerdo
a qué edad,
ni dónde,
si en el gran Sur mojado
o en la costa
temible, bajo el breve
grito de las gaviotas,
toqué una mano y era
la mano de Walt Whitman:
pisé la tierra
con los pies desnudos,
anduve sobre el pasto,
sobre el firme rocío
de Walt Whitman.

Durante
mi juventud
toda
me acompañó esa mano,
ese rocío,
su firmeza de pino patriarca, su extensión de
                                                          pradera,
y su misión de paz circulatoria.

Sin
desdeñar
los dones
de la tierra,
la copiosa
curva del capitel,
ni la inicial
purpúrea
de la sabiduría,

me enseñaste
a ser americano,
levantaste
mis ojos
a los libros,
hacia
el tesoro
de los cereales:
ancho,
en la claridad
de las llanuras,
me hiciste ver
el alto
monte
tutelar. Del eco
subterráneo,
para mí
recogiste
todo,
todo lo que nacía,
cosechaste
galopando en la alfalfa,
cortando para mí las amapolas,
visitando
los ríos,
acudiendo en la tarde
a las cocinas.

Pero no sólo
tierra
sacó a la luz
tu pala;
desenterraste
al hombre,
y el
esclavo
humillado
contigo, balanceando
la negra dignidad de su estatura,
caminó conquistando
la alegría.

Al fogonero,
abajo,
en la caldera,
mandaste
un canastito
de frutillas,
a todas las esquinas de tu pueblo
un verso
tuyo llegó de visita
y era como un trozo
de cuerpo limpio
el verso que llegaba,
como
tu propia barba pescadora
o el solemne camino de tus piernas de acacia.

Pasó entre los soldados
tu silueta
de bardo, de enfermero,
de cuidador nocturno
que conoce
el sonido
de la respiración en la agonía
y espera con la aurora
el silencioso
regreso
de la vida.

Buen panadero!
Primo hermano mayor
de mis raíces,
cúpula
de araucaria,
hace
ya
cien
años
que sobre el pasto tuyo
y sus germinaciones,
el viento
pasa
sin gastar tus ojos.

Nuevos
y crueles años en tu patria:
persecuciones,
lágrimas,
prisiones,
armas envenenadas
y guerras iracundas,
no han aplastado
la hierba de tu libro,
el manantial vital
de su frescura.
Y, ay!
los
que asesinaron
a Lincoln
ahora
se acuestan en su cama,
derribaron
su sitial
de olorosa madera
y erigieron un trono
por desventura y sangre
salpicado.

Pero
canta en
las estaciones
suburbanas
tu voz,
en
los
desembarcaderos
vespertinos
chapotea
como
un agua oscura
tu palabra,
tu pueblo
blanco
y negro,
pueblo
de pobres,
pueblo simple
como
todos
los pueblos,
no olvida
tu campana:
se congrega cantando
bajo
la magnitud
de tu espaciosa vida:
entre los pueblos con tu amor camina
acariciando
el desarrollo puro
de la fraternidad sobre la tierra.
De Nuevas Odas Elementales, 1955

viernes, 7 de noviembre de 2014

Literatura satírica y burlesca/ 35 - Aguafuerte porteña - Roberto Arlt - Argentina


¿QUIERE SER USTED DIPUTADO?

Si usted quiere ser diputado, no hable en favor de las remolachas, del petróleo, del trigo, del impuesto a la renta; no hable de fidelidad a la Constitución, al país; no hable de defensa del obrero, del empleado y del niño. No; si usted quiere ser diputado, exclame por todas partes: 
-Soy un ladrón, he robado... he robado todo lo que he podido y siempre.


ENTERNECIMIENTO

Así se expresa un aspirante a diputado en una novela de Octavio Mirbeau, El jardín de los suplicios.
Y si usted es aspirante a candidato a diputado, siga el consejo. Exclame por todas partes:
-He robado, he robado.
La gente se enternece frente a tanta sinceridad. Y ahora le explicaré. Todos los sinvergüenzas que aspiran a chuparle la sangre al país y a venderlo a empresas extranjeras, todos los sinvergüenzas del pasado, el presente y el futuro, tuvieron la mala costumbre de hablar a la gente de su honestidad. Ellos "eran honestos". Ellos "aspiraban a desempeñar una administración honesta." Hablaron tanto de honestidad, que no había pulgada cuadrada en el suelo donde se quisiera escupir, que no se escupiera de paso a la honestidad. Embaldosaron y empedraron a la ciudad de honestidad. La palabra honestidad ha estado y está en la boca de cualquier atorrante que se para en el primer guardacantón y exclama que "el país necesita gente honesta". No hay prontuariado con antecedentes de fiscal de mesa y de subsecretario de comité que no hable de "honradez". En definitiva, sobre el país se ha desatado tal catarata de honestidad, que ya no se encuentra un solo pillo auténtico. No hay malandrino que alardee de serlo. No hay ladrón que se enorgullezca de su profesión. Y la gente, el público, harto de macanas, no quiere saber nada de conferencias. Ahora, yo que conozco un poco a nuestro público y a los que aspiran a ser candidatos a diputados, les propondré el siguiente discurso. Creo que sería de un éxito definitivo.


DISCURSO QUE TENDRIA EXITO 

He aquí el texto del discurso:
"Señores:
Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a 'acomodarme' mejor.
Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundido las anteriores administraciones de compinches sinvergüenzas; no, señores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamente, deseo contribuir al trabajo de saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado.
Robar no es fácil, señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden, señores. En segundo término, se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino 'evolutivamente'. Me permito el lujo de inventar el término que será un sustitutivo de traición, sobre todo necesario en estos tiempos en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición, es decir, la posición del país no encuentra postor ni por un plato de lentejas en el actual momento histórico y trascendental. Y créanme, señores, yo seré un ladrón, pero antes de vender el país por un plato de lentejas, créanlo..., prefiero ser honrado. Abarquen la magnitud de mi sacrificio y se darán cuenta de que soy un perfecto candidato a diputado.
Cierto es que quiero robar, pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar. Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben robar. Venderán al país por una bicoca, y eso es injusto. Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es decir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco boliviano, y no sólo traficaré el Estado, sino que me acomodaré con comerciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré armas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines... ¡Lo que no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar, renuncio 'ipso facto' a mi candidatura...
Piénsenlo aunque sea un minuto, señores ciudadanos. Piénsenlo. Yo he robado. Soy un gran ladrón. Y si ustedes no creen en mi palabra, vayan al Departamento de Policía y consulten mi prontuario. Verán qué performance tengo. He sido detenido en averiguación de antecedentes como treinta veces; por portación de armas -que no llevaba- otras tantas, luego me regeneré y desempeñé la tarea de grupí, rematador falluto, corredor, pequero, extorsionista, encubridor, agente de investigaciones, ayudante de pequero porque me exoneraron de investigaciones; fui luego agente judicial, presidente de comité parroquial, convencional, he vendido quinielas, he sido, a veces, padre de pobres y madre de huérfanas, tuve comercio y quebré, fui acusado de incendio intencional de otro bolichito que tuve... Señores, si no me creen, vayan al Departamento... verán ustedes que yo soy el único entre todos esos hipócritas que quieren salvar al país, el absolutamente único que puede rematar la última pulgada de tierra argentina... Incluso, me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de departamento en el Palacio de Justicia, porque si yo ando en libertad es que no hay justicia, señores..."
Con este discurso, lo matan o lo eligen presidente de la República.
De Aguafuertes porteñas (Serie de artículos publicados en la prensa), 1933
Roberto Arlt

[...] Si por un lado las obras que en ese momento publicaba alguien como Jorge Luis Borges significaban para mí y para mis amigos una especie de cielo de la literatura, de máxima posibilidad en ese momento dentro de nuestra lengua, al mismo tiempo me había despertado ya muy temprano a otros escritores de los cuales citaré solamente uno, un novelista que se llamó Roberto Arlt y que desde luego es mucho menos conocido que Jorge Luis Borges porque murió muy joven y escribió una obra de difícil traducción y muy cerrada en el contorno de Buenos Aires. Al mismo tiempo que mi mundo estetizante me llevaba a la admiración por escritores como Borges, sabía abrir los ojos al lenguaje popular, al lunfardo de la calle que circula en los cuentos y las novelas de Roberto Arlt. [...]
De Los caminos de un escritor, primera de una serie de clases de literatura que Julio Cortázar dio en la Universidad de Berkeley en 1980

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Literatura y ciencia/ 14 - Fragmento de Prosa del observatorio - Julio Cortázar - Argentina


[...] cómo decirlo de otra manera más inteligible, profesor Fontaine, escribirle a la señora M.-L. Bauchot,
estimada señora Bauchot,
esta noche he visto el río de las anguilas
he estado en Jaipur y en Delhi
he visto las anguilas en la rue du Dragon en París,
y mientras cosas así me ocurran (hablo de mí por fuerza, pero estoy hablando de todos los que salen a lo abierto) o mientras me habite la certeza de que pueden ocurrirme,
no está todo perdido porque
señora Bauchot, estimada señora Bauchot, le estoy escribiendo sobre una raza que puebla el planeta y que la ciencia quiere servir, pero mire usted, señora Bauchot, su abuela fajaba a su bebé,
lo volvía una pequeña momia sollozante
porque el bebé quería moverse, jugar, tocarse el sexo, ser feliz con su piel y sus olores y la cosquilla del aire,
y mire hoy, señora Bauchot, ya usted creció más libre, y acaso su bebé desnudo juega ahora mismo sobre el cobertor y el pediatra lo aprueba satisfecho, todo va bien, señora Bauchot, sólo que el bebé sigue siendo el padre de ese adulto que usted y la señorita Callamand definen homo sapiens,
y lo que la ciencia le quitó al bebé la misma ciencia lo anuda en ese hombre que lee el diario y compra libros y quiere saber,
entonces, la enumeración la clasificación de las anguilas
y el fichero de estrellas nebulosas galaxias, vendaje de la ciencia:
quieto ahí, veinticuatro, sudoeste, proteína, isótopos marcados.
Libre el bebé y fajado el hombre, la pediatra de adultos, Dama Ciencia abre su consultorio, hay que evitar que el hombre se deforme por exceso de sueños, fajarle la visión, manearle1 el sexo, enseñarle a contar para que todo tenga un número. A la par la moral y la ciencia (no se asombre, señora, es tan frecuente) y por supuesto
la sociedad que sólo sobrevive
si sus células cumplen el programa.
Atentamente la saludo.

    Esta carta infundirá en la señora Bauchot la horrenda sospecha de que los brontosaurios saben escribir, por eso una postdata gentil, no me entienda mal, querida señora, qué haríamos sin usted, sin Dama Ciencia, hablo en serio, muy en serio,
pero además está lo abierto, la noche pelirroja, las unidades de la desmedida, la calidad de payaso y de volatinero y de sonámbulo del ciudadano medio, el hecho de que nadie lo convencerá de que sus límites precisos son el ritmo de la ciudad más feliz o del campo más amable; la escuela hará lo suyo, y el ejército y los curas, pero eso que yo llamo anguila o vía láctea pernocta en una memoria racial, en un programa genético que no sospecha el profesor Fontaine...
[...]
1 Manear: poner maneas o maniotas a un animal; poner trabas (N. de J. N.)

lunes, 3 de noviembre de 2014

Novela de aventuras/ 3 - Fragmentos de Aventuras de Arthur Gordon Pym - Edgar Allan Poe - Estados Unidos


10. El buque fantasma

Poco tiempo después ocurrió un incidente que, motivo al principio de extremada alegría y enseguida de extremado horror, me parece, por esto mismo, más conmovedor, más terrible que ninguno de los azares que he corrido posteriormente en el transcurso de más de nueve años llenos de sucesos tan sorprendentes como inauditos e incomprensibles.
Estábamos tendidos en el puente junto a la escala y discutíamos aún la posibilidad de penetrar hasta la despensa, cuando volviendo los ojos hacia Augustus, eché de ver que de repente se ponía mortalmente pálido y que sus labios temblaban de una manera extraña e incomprensible. Alarmado por ello, le dirigí la palabra, pero como no me contestara, empecé a creer que le había atacado un mal repentino, mayormente cuando fijé la atención en sus ojos extraordinariamente brillantes y clavados en algún objeto que estaba delante de mí. Volví la cabeza, y nunca olvidaré la alegría extática que penetró todo mi ser viendo un gran bergantín que se dirigía a nosotros y que estaba a dos millas de distancia. Di un salto como si una bala de fusil me hubiera herido de repente en el corazón, y tendiendo los brazos hacia el buque, permanecí de pie, inmóvil, y sin poder pronunciar una palabra. [...]

Como la brisa era muy floja, nos sorprendió que el buque no llevara más velas que la mesana y la mayor con un foque, de modo que navegaba muy lentamente y nuestra impaciencia rayaba en frenesí. La manera torpe con que gobernaba fue notada por todos, a pesar de nuestra prodigiosa emoción.
Declinaba tanto el rumbo, que una o dos veces creíamos que no nos había visto, o que no habiendo descubierto a nadie en nuestro buque, iba a virar en redondo y emprender otro derrotero. 
A cada momento lanzábamos gritos con toda la fuerza de nuestros pulmones, y el buque desconocido parecía cambiar por un momento de intención, y volvía a poner la proa hacia nosotros. Esta singular maniobra se repitió dos o tres veces y no pudimos explicárnosla, sino suponiendo que el timonel estaba borracho. A nadie distinguimos a bordo hasta que estuvo el buque a un cuarto de milla de nosotros. Entonces vimos tres hombres que por su traje nos parecieron holandeses. Dos estaban tendidos sobre unas velas viejas cerca del castillo de proa, y el otro, que al parecer nos miraba con curiosidad, se hallaba en la proa a estribor junto al bauprés. Este hombre era alto, vigoroso y muy atezado. Parecía que con sus gestos nos alentaba a tener paciencia saludándonos alegremente con la cabeza, pero de una manera que no dejaba de ser extraña, y sonriéndose incesantemente como para dejar ver una hilera de dientes blancos muy brillantes. Al acercarse el buque, vimos que el gorro encarnado de este hombre se cayó al mar; pero no se cuidó de ello, siguiendo con sus sonrisas y gestos extravagantes. Refiero minuciosamente estas cosas y circunstancias, y las refiero, entiéndase bien, precisamente tales "como se nos presentaron". [...]

De pronto, del misterioso buque que estaba ya muy próximo a nosotros, nos llegó un olor tan hediondo que no hay palabras en el mundo para explicarlo; infernal, sofocante, intolerable, inconcebible. Abrí la boca para respirar volviéndome hacia mis compañeros y observé que estaban más pálidos que el mármol; pero no era tiempo de discutir, el bergantín estaba a cincuenta pies de nosotros, al parecer con intención de acercársenos hasta tocarnos, para que pudiéramos pasar a él sin necesidad de echar un bote al agua. Corrimos a la popa, cuando de repente el viento lo echó cinco o seis puntos fuera del rumbo que llevaba, y al pasar a una distancia de veinte pies de nuestra popa, pudimos ver toda su cubierta.
¿Olvidaré nunca el triple horror de aquel espectáculo? Veinticinco o treinta cuerpos humanos, entre los cuales había algunos de mujeres, yacían diseminados acá y allá entre la popa y la cocina en el último y más repugnante estado de putrefacción. Vimos que no había alma viviente en aquel barco maldito, y sin embargo, no dejamos de llamar a aquellos muertos en nuestro auxilio. ¡Sí, en la agonía del momento, rogamos mucho tiempo y con fervor a aquellas silenciosas y repugnantes imágenes que se detuvieran por nosotros, para que no nos dejaran convertir en semejantes a ellas y se dignaran recibirnos en su ingrata compañía! [...]
Traducción de José M. Vázquez
Aventuras de Arthur Gordon Pym

sábado, 1 de noviembre de 2014

Céline con bastón y caja - Charles Bukowski - Norteamericano nacido en Alemania


Céline with cane and basket

tonight I am nothing
I have lost touch with the walls
I have seen too many heads, hands, feet,
heard too many voices,
I am weary with the continuation,
the music is old music,
there is no stirring in the air.

on my wall is a photo of
Céline,
he has a cane,
carries a basket,
wears a coat too heavy,
a long strand of hair falls across his face,
he has been stunned by life,
the dogs have had at him,
it got to be too much
much too much.

he walks through a small forest,
this doctor,
this typer of words,
all he wants to do is die,
that’s all he wants,
and his photo is on the wall
and he is dead.

this year
1988
all these months
have had
a terribleness to them
that I have never felt
before.

I light a cigarette and
wait.


Céline con bastón y caja

Esta noche no soy nada,
he perdido contacto con las paredes,
visto demasiadas cabezas, manos, pies,
oído demasiadas voces…;
estoy exhausto con el seguir de todo,
la música es vieja música,
nada se mueve en el aire.

Veo en la pared una foto de Céline,
lleva un bastón en una mano,
en la otra lleva una caja;
viste un abrigo grueso, demasiado grueso;
un fleco de pelo le cae por la cara;
la vida lo ha dejado aturdido,
los perros lo han deshecho;
era todo demasiado,
era ya todo demasiado.

Camina por un bosquecillo
este doctor
este médico
este mecanógrafo de palabras,
lo único que quiere es morir,
es lo único que quiere;
y veo su foto en la pared,
y está muerto.

Este año, 1988,
todos estos meses,
han tenido algo terrible,
han tenido un algo terrible,
que nunca antes había sentido.

Enciendo un cigarrillo
y espero.
Versión de Roger Wolfe