Para Héctor Rojas Herazo
1
El cartero de Van Gogh no visita el vecindario desde que
recibió un telegrama de la muerte. Pero nos mira desde
una sorda eternidad.
El cartero, portador de alguna esquela que le llevaba razones de la luz.
2
Como su sombrero, que siempre estuvo alumbrado por el
rojo candil de su cabello, fueron sus noches solares.
Detuvo el sol en cada cuadro, mas no como el bíblico Josué
que cuando detuvo el sol no pensó en el girasol: la pasión
o la fiebre dieron a sus girasoles una rotación de astros
familiares.
3
Pintó trigales y la flor del pan empezó a oler en las desiertas alacenas.
4
Pintó una silla vacía, y sin embargo en ella está sentada una
tertulia de ausentes. Antonin Artaud ha dicho que esa silla
anuncia alguien por entrar. La silla sigue vacía, pero siempre volvemos a ella para saber si alguien acaba de llegar.
¿Théo o Gauguin?
5
Un último furor: trazó con su pincel una puerta en el aire
y por ella salió dando un portazo. Otra versión dice que
dibujó un revólver y con él se disparó en el vientre.
Pero antes, previendo las largas noches del hombre acorralado en el invierno, decidió llenar de soles nuestros muros
para ayudarnos a habitar el laberinto.
De La farmacia del ángel, 1995





