Chet Baker - Like Someone In Love

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martes, 22 de enero de 2019

Mi madre, la africana loca (fragmentos) - Chimamanda Ngozi Adichie - Nigeria-Estados Unidos


Mi Madre, la africana loca

No soporto tener este acento. Lo odio cuando la gente me pide que repita cosas y oigo cómo se ríen por dentro porque no soy americana. Ahora, cuando Padre me habla en igbo, respondo en inglés. Lo haría también con Madre, pero no creo que le haga gracia, aún no.

Cuando la gente pregunta de dónde soy, Madre quiere que diga Nigeria. La primera vez que dije Filadelfia, ella me dijo, “di Nigeria”. La segunda vez me dio un tortazo en la nuca y preguntó, en igbo, “¿estás mal de la cabeza?”

Por entonces yo ya iba a la escuela y le dije que las cosas no son así para los americanos. Eres de dónde has nacido, o de dónde vives, o de dónde tienes intención de vivir mucho tiempo. Fíjate en Cathy, por ejemplo. Ella es de Chicago porque nació ahí. Su hermano es de aquí, de Filadelfia, porque nació en el hospital de Jefferson. Pero su padre, que nació en Atlanta, ahora es de Filadelfia porque vive aquí.

A los americanos les da igual esa bobada de que vengas de tu aldea ancestral, donde tus antepasados tenían tierras y donde tu linaje se remonta a cientos de años. Así que conoces tu linaje, ¿y qué?

Yo todavía digo que soy de Filadelfia cuando Madre no está. (Sólo digo Nigeria cuando alguien dice algo sobre mi acento y entonces siempre añado, pero vivo en Filadelfia con mi familia.)

Además, cuando Madre no está, me llamo Lin. A ella le gusta repetir que Ralindu es un hermoso nombre igbo, que significa tanto también para ella, ese nombre, Elige la Vida, por lo mal que lo pasó, por mis hermanos que murieron siendo bebés. Y lo siento, no sé si me entiendes, pero ahora mismo no puedo con un nombre como Ralindu y con mi acento, sobre todo ahora que Matt y yo estamos juntos.

Cuando llaman mis amigas, Madre dice, “¿Lin?”, alargando la pausa un instante, como si no supiera quién es ésa. Cualquiera diría que no lleva aquí tres años (seis años le digo a veces a la gente) por cómo actúa.

Todavía le gusta terminar sus observaciones con la exclamación ¡América! Como en los restaurantes, “mira esta gente, cuánta comida desperdicia, ¡América!” O en la tienda, “mira cómo han bajado los precios desde la semana pasada, ¡América!”

Pero ahora va todo mucho mejor. Ya no se persigna, temblando, cada vez que informan de un asesinato en las noticias. Ya no está pendiente de las indicaciones que le ha escrito Padre cuando coge el coche para ir al supermercado o al centro comercial. Pero igual, todavía lleva las instrucciones en la guantera, escritas por Padre con su letra tan formal. Todavía se aferra con fuerza al volante y mira a menudo por el retrovisor, pendiente de los coches de policía. Y yo suelo decirle, Madre, la policía americana no te detiene porque sí. Sólo si haces algo malo, como correr demasiado.

Lo reconozco, yo también estaba impresionada la primera vez que llegamos. Vi la casa y entendí por qué Padre no había querido traernos al terminar su residencia, por qué decidió trabajar tres años, un trabajo normal además del pluriempleo. Me gustaba salir de la casa y quedarme así mirándola largo rato, la elegancia de la piedra exterior, el césped que la rodeaba entera como un manto teñido del color del mango cuando todavía está verde. Y adentro, me gustaban las escaleras en curva del recibidor, la baranda reluciente, la espléndida chimenea de mármol; me sentía como en el plató de una película extranjera. Incluso me gustaba el clon-clon-clon de los suelos de madera cuando caminaba con zapatos, no como el suelo de cemento que teníamos allá, tan silencioso.

Ahora, si estoy abajo en el sótano, me molesta el ruido de los suelos de madera cuando Padre se trae a sus colegas del hospital. Padre ya no le pide a Madre que prepare algo para sus invitados, encarga que le traigan a casa bandejitas de queso y fruta para llevar. Antes se peleaban por eso, Padre le decía que a los blancos les daba igual el moi-moi y el chin-chin, las cosas que ella quería preparar, y Madre le decía, en igbo, que estuviera orgulloso de ser quién era y que primero lo sirviera, a ver si no les gustaba. Ahora se pelean por cómo se comporta Madre en esos encuentros.

Tienes que hablarles más, dice Padre, que se sientan a gusto, y deja de hablarme en igbo cuando están aquí.

Y Madre grita, ¿Así que ahora no puedo hablar en mi idioma en mi propia casa? Dime, ¿ellos cambian su manera de comportarse cuando vas tú a su casa?

No son auténticas peleas, no como los padres de Cathy, que dejan todo de vidrios rotos y Cathy tiene que recogerlo antes de ir al colegio para que su hermana pequeña no los vea. Madre todavía se levanta temprano para dejarle la camisa a Padre sobre la cama, para hacerle el desayuno y ponerle el almuerzo en la fiambrera. Padre cocinaba cuando estaba solo -vivió solo en América casi siete años- pero ahora, de repente, resulta que no puede cocinar. Ni siquiera puede ponerle la tapa a una olla, no, ni siquiera puede servirse él mismo de una olla. Madre se escandaliza con sólo que se acerque a la cocina.

“Has cocinado bien, Chika,” dice Padre en igbo, después de cada comida. Madre sonríe y sé que ya está maquinando la próxima sopa que va a cocinar, qué nuevas verduras probar.

Todas sus comidas tienen una base nigeriana, pero le gusta experimentar y ha aprendido a improvisar con aquellas cosas que no están en la tienda africana. Patatas al horno en lugar de ede. Espinacas en lugar de ugu. Incluso encontró la manera de preparar el cereal de farina para que tuviera la consistencia del fufu. Eso fue antes de que Padre le enseñara cómo ir a la tienda africana donde tienen harina de casava. Ya no se niega a comprar pizza y patatas fritas congeladas, pero todavía gruñe cada vez que las como, y todavía dice que esa comida tan mala te chupa la sangre. Cuando cocina una sopa nueva, que es casi cada día, me la hace comer. Me observa mientras amaso unas bolas fláccidas con el fufu y las sumerjo en la sopa espesa, incluso se me queda mirando la garganta mientras trago, para ver si bajan las bolas y se quedan abajo.

Creo que le gusta cuando viene gente a la que yo llamo invitados accidentales, porque siempre se muestran tan efusivos con su cocina. Siempre son nigerianos, siempre recién llegados a América. Buscan nombres en el listín telefónico, buscan a nigerianos. Los que son igbo le dicen a Padre que les da ánimos ver un nombre igbo, como Eze, después de las columnas de yorubas, los Adebisis y Ademolas. Pero claro, añaden mientras engullen los plátanos fritos de Madre, en América todos los nigerianos son hermanos.

Cuando Madre me obliga a salir a saludarlos, respondo en inglés cuando ellos hablan en igbo, y pienso que no deberían estar aquí, que están aquí sólo por el accidente de que somos nigerianos. Suelen quedarse sólo unos días hasta que deciden qué hacer, Padre es firme en eso. Y hasta que se marchan, nunca les hablo en igbo.

A Cathy le gusta venir a conocerlos. Le fascinan. Habla con ellos, les pregunta por sus vidas en Nigeria. A esa gente le encanta hablar de lo víctimas que son, de cómo sufrieron a manos de los soldados, jefes, maridos, familia política. En mi opinión, Cathy les tiene demasiada simpatía. Una vez incluso le dio un currículum a su madre que se lo dio a otra persona que contrató al nigeriano. Cathy es guais. Es la única persona con la que puedo hablar de todo, pero a veces pienso que no debería pasar tanto rato con nuestros invitados accidentales porque se pone igual que Madre, sin el tono de regañina, pero me dice cosas como, deberías estar orgullosa de tu acento y de tu país. Yo digo que sí, que estoy orgullosa de América. Soy americana aunque sólo tenga, todavía, la tarjeta verde.

Lo dice de Matt también. Que no debería esforzarme tanto en ser americana por él, porque si fuera auténtico yo le gustaría igual (lo dice porque yo le pedía que me dijera palabras, quería practicar y pillar bien las inflexiones americanas. Ojalá Nigeria no hubiera sido una colonia británica, es tan difícil quitarse esa manera de pronunciar mal las palabras). Por favor. He visto cómo se ríe Matt del chico indio que tiene un nombre que nadie sabe pronunciar. El pobre chaval tiene un acento tan marcado que ni siquiera se le entiende cuando dice su nombre. Al menos en eso soy mejor que él. Matt ni siquiera sabe que me llamo Ralindu. Sabe que mis padres son de África y cree que África es un país, y poca cosa más. Al principio, me gustó el brillante tipo dormilona que lleva en la oreja izquierda. Ahora es todo él, incluso su manera de caminar con las piernas muy por delante del resto del cuerpo.

Tardó un poco en fijarse en mí. Cathy me ayudó, se acercaba a él descaradamente y le pedía que se sentara con nosotras para comer. Un día le preguntó, “Lin está buena, ¿verdad?” Y él dijo que sí. A ella no le gusta Matt. Pero bueno, a Cathy y a mí no nos gustan las mismas cosas, por eso nuestra amistad es tan auténtica.

Madre era muy precavida con Cathy. Decía, “Ngwa, no te quedes tanto rato en su casa. No comas ahí tampoco. Van a pensar que en casa no tenemos comida”. De verdad, creía que los americanos tienen los mismos cuelgues estúpidos que la gente de su país. No se visita tan a menudo a la gente a menos que te devuelvan la visita, no vaya a ser que quedes mal. No se come tan a menudo en casa de la gente si no vienen a comer a la tuya. Venga ya.

Llegó incluso a prohibirme que visitara a Cathy durante casi un mes, hace un par de años. Era nuestro primer verano aquí. En el colegio habían organizado una barbacoa familiar. Padre tenía guardia en el hospital así que fuimos solas Madre y yo. ¿Le servían de algo a Madre los ojos que tiene en la cara? ¿No se daba cuenta de que en verano las americanas vestían pantalón corto y camiseta? Aquel día se puso un vestido tieso, azul, con grandes solapas blancas. Ahí estaba ella con las demás madres, todas chic con sus tops y sus shorts; parecía una mujer extraviada, emperifollada para una barbacoa. La evité casi todo el rato. Había varias madres negras, así que cualquiera de ellas podría haber sido mi madre.

Esa noche en la cena, le dije, “La madre de Cathy me ha pedido que la llame Miriam”. Levantó la vista, con una pregunta en los ojos. “Miriam es su nombre de pila,” dije yo. Entonces me atreví, rápida. “Yo creo que Cathy debería llamarte Chika.” Madre siguió masticando en silencio un trozo de carne del estofado. Levantó de nuevo la vista. Sus ojos oscuros eran puro fuego desde el otro lado de la mesa. Soltó un chorro de palabras en igbo. “¿Quieres que te dé un tortazo que te hará saltar los dientes de la boca? ¿Desde cuándo los niños llaman a sus mayores por su nombre de pila?” Le pedí perdón y bajé la vista, amasando las bolas de fufu con más cuidado que nunca. Mirarla a los ojos la incitaba a cumplir sus amenazas.

Después de eso, no pude ir a casa de Cathy durante un mes, pero Madre dejó que Cathy viniera a la mía. Cathy se reunía con Madre y conmigo en la cocina, y a veces ella y Madre pasaban horas charlando sin mí. Ahora Cathy no le dice Hola a Madre, le dice Buenas Tardes o Buenos Días porque Madre le ha dicho que los niños nigerianos saludan así a los adultos. Además, no la llama Señora Eze, la llama Tía.

Ella cree que Madre es genial por muchas cosas. Por su manera de caminar. Majestuosa. O su manera de hablar. Melodiosa. (Madre ni siquiera se esfuerza en decir las cosas a la manera americana. Todavía dice palabras que sólo usan los ingleses, por el amor de Dios.)

O porque Madre me abrazara cuando me vino la regla. Qué gesto tan cariñoso. La madre de Cathy se limitó a decir oh, y salieron juntas a comprar compresas y bragas. Pero cuando Madre me abrazó, hace dos años, apretándome contra ella como si hubiera ganado una carrera importante, no me pareció para nada un gesto cariñoso. Quería apartarla, su olor era agrio como la sopa de onugbu.

Me dijo que era una gran bendición, que algún día traería niños al mundo, que tenía que cerrar bien las piernas para no avergonzarla. Yo sabía que luego ella llamaría a Nigeria y se lo contaría a mis tías y a Mama Nnukwu y entonces hablarían de los niños fuertes que algún día yo traería al mundo, del buen marido que encontraría.

* * *

Hoy viene Matt a casa, estamos haciendo un trabajo juntos para clase. Madre no ha parado de dar vueltas por la casa. En Nigeria, las niñas se hacen amigas de las niñas y los niños se hacen amigos de los niños. Entre una chica y un chico no puede haber sólo amistad. Hay algo más. Le explico a Madre que en América es diferente y ella dice que lo sabe. Pone un plato de chin-chin recién frito en la mesa del comedor donde trabajaremos Matt y yo. En cuanto sube las escaleras, me llevo el chin-chin a la cocina. Me imagino la cara de Matt cuando diga, ¿qué coño es eso? Madre reaparece y vuelve a poner el chin-chin. “Es para tu invitado,” dice.

Suena el teléfono y rezo para que esté ocupada largo rato. Luego suena el timbre y ahí está Matt, con su tachuela brillante en la oreja y una carpeta en la mano.

Matt y yo estudiamos un rato. Madre entra y cuando él le dice hola, ella se lo queda mirando fijamente, hace una pausa y luego dice “¿Cómo está usted?” Pregunta si ya casi estamos y lo dice en igbo. Antes de contestarle que sí, hago una pausa larga para que Matt no piense que la entiendo bien cuando habla en igbo. Madre sube las escaleras y cierra la puerta de su dormitorio.

“Vamos a tu habitación a escuchar música,” dice Matt, al cabo de un rato. “Tengo el cuarto muy desordenado,” digo yo, en lugar de “Mi madre nunca dejaría que un chico entrara en mi habitación”. “Vamos al sofá entonces. Estoy cansado.” Nos sentamos en el sofá y me mete mano bajo la camiseta. Le sujeto la mano. “Sólo por encima de la camiseta.”

“Venga,” dice él. Su respiración es tan urgente como su voz. Lo suelto y desliza la mano como una serpiente bajo mi camiseta, se cierra sobre un pecho enfundado en el sujetador de nailon. Luego, rápido, se abre camino hasta mi espalda y me desabrocha el sujetador. Matt es un crack, ni siquiera yo puedo desabrocharme el sujetador tan rápido con una sola mano. Su mano vuelve serpenteando hacia delante y se cierra sobre el pecho desnudo. Gimo, porque me gusta la sensación y sé que eso es lo que se espera de mí. En las películas, las mujeres siempre ponen cara de éxtasis más o menos a estas alturas.

Ahora se ha puesto frenético, como si tuviera fiebre, malaria. Me empuja hacia atrás, me levanta la camiseta hasta juntarla toda en torno a mi cuello, me quita el sujetador. Siento un frescor repentino en mi torso expuesto. Una humedad pegajosa y cálida en el pecho. Una vez leí un libro en el que un hombre chupaba tan fuerte el pecho de su mujer que no dejó nada para el bebé. Matt chupa como ese hombre.

Entonces oigo abrirse una puerta. Aparto la cabeza de Matt y me estiro la camiseta, no tardo ni un segundo. Mi sujetador, un blanco de espanto contra el sofá de cuero curtido, brilla ante mis ojos. Lo meto detrás del sofá justo cuando entra Madre.

“¿No es hora de que se vaya tu invitado?” pregunta en igbo.

Tengo miedo de mirar a Matt, tengo miedo de que tenga leche en los labios. “Ya está a punto de marcharse,” digo, en inglés. Madre sigue ahí de pie. Le digo a Matt, “Creo que es mejor que te vayas.” Él se pone de pie, recoge los papeles de la mesa. “Vale. Buenas noches.”

Madre está inmóvil, mirándonos a los dos.

“Te está hablando, Madre. Te ha dicho buenas noches.”

Ella asiente con la cabeza, cruza los brazos, mira fijamente. De pronto, suelta un chorro de palabras en igbo. ¿Estaba loca de dejar que un chico se quedara tanto rato? Y el sentido común, ¿dónde lo tenía? ¿Cuándo nos levantamos de la mesa del comedor para sentarnos en el sofá? ¿Por qué estábamos sentados tan juntos?

Matt se va hasta la puerta arrastrando los pies mientras ella habla. Lleva las bambas descordadas y se oye el batir de los cordones cuando camina. “Hasta luego,” dice desde la puerta.

Madre encuentra el sujetador detrás del sofá casi enseguida. Se queda mirándolo fijamente mucho rato antes de pedirme que me vaya a mi cuarto. Sube al cabo de un momento. Aprieta los labios con firmeza.

“Yipu efe gi,” dice. Quítate la ropa. La miro, sorprendida, pero me desvisto lentamente. “Todo,” dice cuando ve que aún tengo puestas las bragas. “Siéntate en la cama, abre las piernas.”

Siento el corazón en los oídos, latiendo desbocado. Me tiendo en la cama, las piernas abiertas. Se acerca, se arrodilla frente a mí, y veo lo que tiene en la mano. Ose Nsukka, los pimientos picantes secos y arrugados que nos envía Mama Nnukwu de Nigeria en pequeños frascos que eran originalmente de curry o tomillo. “¡Madre! ¡No!”

“¿Ves este pimiento?” pregunta. “¿Lo ves? Esto es lo que le hacen a las chicas promiscuas, esto es lo que le hacen a las chicas que usan el cerebro que tienen entre las piernas en lugar del que tienen en la cabeza.”

Me acerca tanto el pimiento que me hago pis ahí mismo. Siento el colchón mojado, cálido. Pero no me lo mete.

Ahora grita en igbo. La miro, cómo resplandecen sus ojos de carbón con las lágrimas, y yo quiero ser Cathy. La mamá de Cathy se disculpa después de castigarla, le pide que vaya a su cuarto, no la deja salir durante unas horas o, como máximo, un día.

Al día siguiente, Matt dice, riéndose, “Me dio un yuyu tu madre anoche. ¡Qué africana más loca!”

Tengo los labios demasiado tiesos para reír. Mientras hablamos, él está mirando a otra chica.
Traducción de Kira Bermúdez
El peligro de una sola historia - Chimamanda Ngozi Adichie

domingo, 28 de octubre de 2018

Hogar - Warsan Shire - Kenia-Somalia-Inglaterra


Nadie abandona su hogar, a menos que su hogar sea la boca de un                                                                                 [tiburón.
Solo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad                                                                               [también lo hace.
Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre                                                                    [en sus gargantas.
El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo
detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Solo abandonas tu hogar
Cuando tu hogar no te permite quedarte.
Nadie deja su hogar
A menos que su hogar le persiga,
Fuego bajo los pies,
Sangre hirviendo en el vientre.
Jamás pensaste en hacer algo así,
Hasta que sentiste el hierro ardiente
Amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,
Rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,
Sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver
Que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera,
A menos que el agua sea más segura que la tierra.
Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los                                                                                   [vagones,
Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión,
Alimentándose de hojas de periódico, a menos que
Los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las verjas, nadie quiere recibir los golpes ni                                                                              [dar lástima.
Nadie escoge los campos de refugiados
O el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.
Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una                                                                              [ciudad en llamas,
Y un carcelero en la noche es preferible
A un camión cargado de hombres con el aspecto de tu padre.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría las agallas,
nadie tendría la piel suficientemente dura.
Los: “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,
“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”,
“negros pedigüeños”, “huelen raro”, “salvajes”,
“destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”.
¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque estos golpes son más suaves
Que el dolor de un miembro arrancado.
Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas
Que catorce hombres entre tus piernas.
Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el                                                                                     [escombro,
Que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón.
Mi casa es un barril de pólvora,
y nadie dejaría su casa a menos que su casa le persiguiera hasta                                                                                   [la costa,
a menos que tu casa te dijera que aprietes el paso,
que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto,
que navegues por los océanos,

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida el orgullo,
tu vida es más importante”.
Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta
en una voz sudorosa en tu oído diciendo:
‘Vete, corre lejos de mí ahora.
No sé en qué me he convertido, pero sé
que cualquier lugar es más seguro que éste’.

martes, 10 de julio de 2018

Literatura y fútbol/ 23 - Lo que debo al fútbol - Albert Camus - Francés nacido en Argelia


Sí, lo jugué varios años en la Universidad de Argel. Me parece que fue ayer. Pero cuando, en 1940, volví a calzarme los zapatos, me di cuenta de que no había sido ayer. Antes de terminar el primer tiempo, tenía la lengua como uno de esos perros con los que la gente se cruza a las dos de la tarde en Tizi-Ouzou. Fue, entonces, hace bastante tiempo, en 1928 para adelante, supongo. Hice mi debut con el club deportivo Montpensier. Sólo Dios sabe por qué, dado que yo vivía en Belcourt y el equipo de Belcourt-Mustapha era el Gallia. 

Pero tenía un amigo, un tipo velludo, que nadaba en el puerto conmigo y jugaba waterpolo para Montpensier. Así es como a veces la vida de una persona queda determinada. Montpensier jugaba a menudo en los jardines de Manoeuvre, aparentemente por ninguna razón especial. El césped tenía en su haber más porrazos que la canilla de un centro forward visitante del estadio de Alenda, Orán. Pronto aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades, donde la gente no suele ser siempre lo que se dice 'derecha'.

Pero al cabo de un año de porrazos y Montpensier en el "Lycée" me hicieron sentir avergonzado de mí mismo: un "universitario" debe jugar con la Universidad de Argel, RUA. En ese periodo, el tipo velludo ya había salido de mi vida. No nos habíamos peleado, sólo que ahora él prefería irse a nadar a Padovani donde el agua no era tan "pura". Ni tampoco, para ser sincero, eran "puros" sus motivos. Personalmente, encontré que su motivo era "adorable", aunque ella bailaba muy mal, lo que me parecía insoportable en una mujer. ¿Es el hombre, o no es, quien debe pisarle los dedos de los pies? El tipo velludo y yo prometimos volver a vernos. Pero los años fueron pasando. Mucho después comencé a frecuentar el restaurante de Padovani (por motivos "puros") pero el tipo velludo se había casado con su paralítica, quien seguramente le prohibía bañarse, como suele ocurrir. ¿Pero qué es lo que estaba diciendo? Ah sí, el RUA. Estaba encantado, lo importante para mí era jugar. Me devoraba la impaciencia del domingo al jueves, día de práctica, y del jueves al domingo, día del partido. Así fue como me uní a los universitarios. Y allí estaba yo, golero del equipo juvenil. Sí, todo parecía muy fácil. Pero no sabía que se acababa de establecer un vínculo de años, que abarcaría cada estadio de la provincia, y que nunca tendría fin.

No sabía entonces que veinte años después, en las calles de París e incluso en Buenos Aires (sí, me ha sucedido) la palabra RUA mencionada por un amigo con el que tropecé, me haría saltar el corazón tan tontamente como fuera posible. Y ya que estoy confesando mis secretos, debo admitir que en París, por ejemplo, voy a ver los partidos del Racing Club, al que convertí en mi favorito sólo porque usan las mismas camisas que el RUA, azul con rayas blancas. También debo decir que Racing tiene algunas de las mismas excentricidades que el RUA. Juega "científicamente", pierde partidos que debería ganar. Parece que esto ahora ha cambiado (eso es lo que me escriben de Argel), cambiado -pero no mucho-. Después de todo, era por eso que quería tanto a mi equipo, no solo por la alegría de la victoria cuando estaba combinada con la fatiga que sigue al esfuerzo, sino también por el estúpido deseo de llorar en las noches luego de cada derrota. Como zaguero está el "Grandote" -quiero decir Raymond Couard-. Le dábamos bastante trabajo, si mal no recuerdo. Jugábamos duro. Los estudiantes, los nenes de papá, no escatiman nada. Pobres de nosotros -en todo sentido- ¡muchos nos burlábamos de la dureza de nuestros propios pies! No teníamos más remedio que admitirlo. Y teníamos que jugar "deportivamente", porque ésa era la dorada regla del RUA, y "firmes", porque, cuando todo está dicho y hecho, un hombre es un hombre. ¡Difícil compromiso! Eso no puede haber cambiado, estoy seguro.

El equipo más difícil era el Olympic Hussein Dey. El estadio quedaba detrás del cementerio. Ellos nos hicieron notar, sin piedad, que podíamos tener acceso directo. En cuanto a mí, ¡pobre golero!, vinieron por mi cadáver. Sin Roger ¡lo que hubiera sufrido! Estaba Boufarik, ese centro forward grande y gordo (entre nosotros lo llamábamos "Sandia") se excusaba con un: "lo siento nenito" y una sonrisa franciscana.

No voy a seguir. Ya me excedí de mis límites. Y entonces, me pongo reblandecido. Hasta en "Sandía" veo bondad. Además, seamos sinceros, bien que esto era lo que habían enseñado. Y a esta altura, no quiero seguir bromeando. Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol, lo que aprendí con el RUA no puede morir. Preservémoslo. Preservemos esta gran y digna imagen de nuestra juventud. También estará vigilándolos a ustedes.

domingo, 29 de octubre de 2017

Mito sobre la creación del primer hombre y la primera mujer - Anónimo - Mozambique


Entre los macuas y los banayis, existe el siguiente mito sobre la creación de los primeros seres humanos:

Al principio, Muluku (ser supremo), hizo dos agujeros en la tierra: de uno surgió un hombre, y del otro, una mujer. La divinidad les dio la tierra cultivable, una azada, un hacha, una marmita, un plato y cierta cantidad de mijo, al propio tiempo que les ordenaba que trabajasen el suelo, sembrasen el mijo en él y se construyesen una casa donde cocer sus alimentos. Mas la pareja humana, en vez de cumplir lo prescrito por Muluku, comieron el mijo sin cocer, rompieron los platos, llenaron la olla de basura y buscaron su refugio en el bosque. Al verse desobedecido, dios llamó a una pareja de monos y les dio los mismos consejos y el mismo ajuar. Los simios se pusieron a trabajar, cocieron el mijo y comieron de él. Entonces se sintió satisfecho y tomó la resolución de cortar el rabo al mico y a la mona para adherírselos al hombre y a la mujer. A los primeros les dijo, ¡sed hombres!, y a los segundos ¡volveos monos!
Versión de Helena Galiana

domingo, 20 de agosto de 2017

No quiero, pese a todo... - Fabio Morábito - Egipto-Italia-México


No quiero, pese a todo,
muros gruesos,
tan gruesos que no oiga
el silencio de los otros,
hecho de algunas voces y ruidos
que se filtran por los muros,
avisos de la vida
que transcurre al lado,
abajo, arriba,
en contra mía;
quiero unos muros que me aislen
levemente,
contar con el silencio
que los otros tienen,
saber que es frágil,
que sin hacer ruido es como
estamos juntos
y estamos en contacto.
No quiero nada grueso
que me impida oír
que hay otros que desean de mí
que no haga ruido
y que a través de las paredes
que nos unen y dividen
escuchan mi silencio y lo agradecen.

sábado, 29 de julio de 2017

El Libro del Conocimiento de la Génesis del dios Sol y la destrucción de 'Apop - Anónimo - Antiguo Egipto


El texto egipcio más completo sobre la creación del mundo es este himno conservado en un papiro escrito en el reinado de Alejandro III (310 a. C.), pero que parece remitir a originales muy anteriores.

El Maestro de Todas las Cosas dijo después de su formación:
"Yo soy quien fue formado como Khepri.1
Cuando yo fui formado, entonces (sólo) las formas fueron formadas.
Todas las formas fueron formadas después de mi formación.
Numerosas son las formas que han procedido de mi boca.2
El cielo no había sido formado,
la tierra no había sido formada,
el suelo no había sido creado
(¿para?) los reptiles en ese lugar.3

Me elevé (a mí mismo) entre ellos [variante: allí] en los abismos, fuera de (su)
                inactividad.
Cuando no encontré un lugar donde estar de pie
pensé prudentemente (?) en mi corazón,
fundé en mi alma (?).
Yo hice todas las formas,4 yo solo.

No había aún sido expulsado como Shu,
no había sido escupido como Tefênet.5
Ninguno otro había surgido para que trabajara (?) conmigo.
(Luego) me encontré en mi propio corazón.6

Había formadas muchas (¿formas?),7
las formas de las formas en las formas de los niños,
(y) en las formas de sus niños.

Yo soy quien copuló con mi puño,
yo me masturbé con mi mano,8
el semen cayó (?) de mi propia boca.
     Cuando fue expulsado era Shu,
cuando fue escupido era Tefênet.
Mi padre, el abismo, los envió a ellos.9
Mi ojo los siguió a través de incontables eras (?)10
mientras (ellos) se separaban de mí. Después yo fui formado como el único
             (dios),11
tres dioses fueron (separados) de mí (desde) que yo estuve en esta tierra,
Shu y Tefênet se regocijaban en los abismos donde estaban.
Me trajeron mi ojo (que venía) detrás de ellos.
Después de que hube unido mis miembros,12 lloré sobre ellos.
     El origen de los hombres fue (entonces) de las lágrimas que brotaron de mi ojo.
Éste se enojó contra mí después de haber (vuelto)
cuando encontró que yo me había hecho otro ojo en su lugar
(y) lo había reemplazado por un resplandeciente ojo;
yo había reemplazado su lugar en mi rostro enseguida,
(de modo) que éste gobernaba sobre todo el reino.
     Fue (?) por entonces (?) cuando sus (?) plantas (?).13
Yo reemplacé lo que ella había tomado de allí.
Yo vine de las plantas (?).
Yo creé todos los reptiles y todo lo que estaba en (?) ellas.14
Shu y Tefênet engendraron a [Qêb] y Nut.
Qêb y Nut engendraron a Osiris, Horus (el que está ante el sin ojo) (?), Sêth,
             Isis y Neftis de una matriz,
uno después del otro;
Sus hijos fueron muchos sobre esta tierra."
Versión y notas de F. Max Müller, Universidad de Pennsylvania
Shu y Tefnut (Tefênet)
1 "El Que se Forma a Sí Mismo, el Auto-Engendrado".
2 Es decir, en mi palabra (o pensamiento) comienza la diferenciación de los seres vivos.
3 Difícilmente "ni los reptiles estaban en ese lugar", ya que las líneas siguientes muestran que ya existían. En una variante del texto de esta línea se lee: "Soy el que estaba formado como las formas de Khepri".
4 Variante: "Yo creé muchas otras formas de la primera forma".
5 La pronunciación de Shu no es muy segura; puede ser Shôu. La pronunciación griega SwV, SwsoV, SwsiV, parece presuponer también la pronunciación Shôshu, pero esta parece estar basada en una etimología artificial de ashesh, "escupir", con lo que se hace una alusión, por ejemplo, al mito de la creación. La forma leonada que expulsa el agua de lluvia en los templos quizá represente a Shu, a pesar de que los últimos egipcios ya no eran conscientes de este hecho, ya que la llamaban simplemente "escupe tormentas".
Una conexión etimológica con tof, "escupir", parece posible sólo en la mente paronomasíaca de los escribas egipcios.  No obstante, ellos no interpretaron de esto su función cósmica, sino su creación por el dios Sol. La conclusión de los primeros egiptólogos es que ella denota los húmedos restos de una errónea etimología sobre su nombre ("escupitajo de Nut"), no se sostiene por los textos egipcios.
6 Variante: "Usé mi boca para (pronunciar) mi propio nombre, que era mágico".
7 Una de las muchas confusas repeticiones de la misma palabra parece estar omitida.
8 La concepción de la creación espontánea era demasiado profunda para algunos sacerdotes, que le dieron interpretaciones groseras, diciendo que el dios "se enamoró de sí mismo" o de su sombra, o se inseminó a sí mismo.
9 El manuscrito está alterado aquí, pero se puede considerar una oscura palabra con el significado de "mantenidos en reposo", "mantenidos alejados". Posiblemente esta palabra era s-nyny ("ser débil, inerte, calmo"), con un juego sobre el nombre Nuu, Niu o Nûn.
10 El manuscrito está otra vez alterado.
11 O "después me convertí en dios".
12 El significado es, aparentemente, "después de que hube reemplazado mi ojo". Si esta hipótesis es correcta, la subsecuente historia del malestar del ojo por su retorno debería pertenecer a otro mito; de otro modo, significaría la restauración realizada por Shu y Tefênet de su padre, el dios sol. En la teología egipcia "miembros" denota varias manifestaciones de la misma fuerza divina.
13 Este verso no puede ser traducido, o, más bien, reconstruido con seguridad.
14 "En ellas" significa "en las plantas" (un término de incierta significación). En el Libro de los Muertos, LXXVIII, 15, se habla de la creación de los primeros seres, "que Atumu mismo había creado, que había formado de las plantas (¿y?) su ojo".

martes, 24 de enero de 2017

Esperando a los bárbaros - Constantin Cavafis - Egipto-Grecia


Περιμένοντας τους βαρβάρους

-Τι περιμένουμε στην αγορά συναθροισμένοι;

Είναι οι βάρβαροι να φθάσουν σήμερα.

-Γιατί μέσα στην Σύγκλητο μιά τέτοια απραξία;
Τι κάθοντ' οι Συγκλητικοί και δεν νομοθετούνε;

Γιατί οι βάρβαροι θα φθάσουν σήμερα.
Τι νόμους πια θα κάμουν οι Συγκλητικοί;
Οι βάρβαροι σαν έλθουν θα νομοθετήσουν.

-Γιατί ο αυτοκράτωρ μας τόσο πρωί σηκώθη,
και κάθεται στης πόλεως την πιο μεγάλη πύλη
στον θρόνο επάνω, επίσημος, φορώντας την κορώνα;

-Γιατί οι βάρβαροι θα φθάσουν σήμερα.
Κι ο αυτοκράτωρ περιμένει να δεχθεί
τον αρχηγό τους. Μάλιστα ετοίμασε
για να τον δώσει μια περγαμηνή. Εκεί
τον έγραψε τίτλους πολλούς κι ονόματα.

-Γιατί οι δυό μας ύπατοι κ' οι πραίτορες εβγήκαν
σήμερα με τες κόκκινες, τες κεντημένες τόγες·
γιατί βραχιόλια φόρεσαν με τόσους αμεθύστους,
και δαχτυλίδια με λαμπρά γυαλιστερά σμαράγδια·
γιατί να πιάσουν σήμερα πολύτιμα μπαστούνια
μ' ασήμια και μαλάματα έκτακτα σκαλισμένα;

Γιατί οι βάρβαροι θα φθάσουν σήμερα·
και τέτοια πράγματα θαμπόνουν τους βαρβάρους.

-Γιατί κ' οι άξιοι ρήτορες δεν έρχονται σαν πάντα
να βγάλουνε τους λόγους τους, να πούνε τα δικά τους;

Γιατί οι βάρβαροι θα φθάσουν σήμερα·
κι αυτοί βαριούντ' ευφράδειες και δημηγορίες.

-Γιατί ν' αρχίσει μονομιάς αυτή η ανησυχία
κ' η σύγχυσις. (Τα πρόσωπα τι σοβαρά που έγιναν).
Γιατί αδειάζουν γρήγορα οι δρόμοι κ' οι πλατέες,
κι όλοι γυρνούν στα σπίτια τους πολύ συλλογισμένοι;
Γιατί ενύχτωσε κ' οι βάρβαροι δεν ήλθαν.
Και μερικοί έφθασαν απ' τα σύνορα,
και είπανε πως βάρβαροι πια δεν υπάρχουν.

Και τώρα τι θα γένουμε χωρίς βαρβάρους.
Οι άνθρωποι αυτοί ήσαν μιά κάποια λύσις.


Esperando a los bárbaros
                                         
-¿Qué esperamos agrupados en el foro?
Hoy llegan los bárbaros.

-¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Qué leyes votarán los senadores?
Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

-¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?
Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?
Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

-¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?
Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.

-¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?
Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.
Traducción de José María Álvarez
Constantin Cavafis

Este poema de Cavafis, quizá su poema más conocido (Ítaca aparte), ha sido objeto de cierta controversia por parte de los especialistas en la obra del escritor alejandrino. Para unos, la escena (imaginaria) sugiere la Roma decadente, mientras que para otros se trata de la decadencia del Imperio Bizantino. Hay quien hace una lectura más universalista, según la cual el poema expresaría la preocupación por el futuro de las civilizaciones agotadas. Personalmente, me quedo con esta última interpretación.

jueves, 18 de agosto de 2016

Los árboles no son de madera - Fabio Morábito - Egipto-Italia-México


Los árboles no son de madera
y no tocamos madera cuando tocamos un árbol.
Un árbol,
cuando ha exprimido el canto de sus ramas,
se recuesta en su tumba de madera,
toca madera y deja de ser árbol.
La madera de una silla no es madera muerta
y los árboles no son madera viva;
los árboles son árboles
y la madera es madera,
y los árboles muertos
son madera de pie,
madera con ramas y pájaros,
y no se sabe si los pájaros
los toman como árboles
o como lo que son: sillas silvestres,
madera para descansar que anhela que la quemen.
Los árboles se mueren de madera,
y el fuego,
que compendia en un minuto años de pájaros,
años de hormigas por las ramas,
conoce sólo un idioma: la madera,
y no sabe nada de los árboles.

martes, 26 de mayo de 2015

El naúfrago - Anónimo - Antiguo Egipto


El papiro que nos ha conservado este cuento de la dinastía XII pertenece al Museo Egipcio del Ermitage Imperial de San Petersburgo. Fue descubierto en 1880 por Woldemar Golénicheff, quien lo dio a conocer en 1881 durante el Congreso Internacional de Orientalistas celebrado en Berlín. [...]
Por el tipo de escritura, este papiro parece remontarse a antes de la dinastía XVIII. Está completo de principio a fin y prácticamente intacto. La lengua es clara y elegante y apenas presenta dificultades terminológicas ni gramaticales. Estaba llamado a convertirse en un clásico de su época. [...]

El autor concibió la narración como uno de aquellos informes que los oficiales egipcios dirigían a su señor y de los que tenemos abundantes ejemplos. Entre otros, los de las tumbas de los príncipes de Elefantina de la dinastía VI. Uno de los subordinados del explorador, quizá el mismo que supuestamente escribe el informe, acude a anunciar a su superior que la nave ya ha llegado a Egipto, el lugar de residencia de la corte, y le invita a tomar precauciones antes de presentarse ante el faraón. Como fuera que la nave en la que partió la expedición naufragó durante la travesía, el explorador, que ahora regresa a Egipto en la nave que le recogió, será, sin duda, sometido a un duro interrogatorio y condenado si admite que él es el culpable del desastre. Es como un consejo de guerra para un oficial de marina. El escriba, para darle confianza, le narra el modo como consiguió sortear una dificultad parecida. [...]

El buen servidor dijo: ¡Que tu corazón goce de paz!, mi señor, pues he aquí que hemos llegado a nuestro país: hemos cogido el martillo, clavado la estaca y echado las amarras, hemos lanzado aclamaciones, hemos adorado al dios, cada uno ha abrazado a su camarada y la multitud nos ha gritado: "¡Bienvenidos!".
   Sin necesidad de nuestros soldados hemos llegado a los extremos del país de Uauat, hemos pasado frente a Senmut,1 y, ¡he aquí que ahora hemos vuelto en paz y llegamos a nuestro país! ¡Escúchame, mi príncipe!, puesto que no exagero en nada. Lávate, echa agua sobre tus dedos, luego responde cuando seas invitado a hablar, háblale al rey con todo tu corazón, responde sin desconcertarte, puesto que si la boca del hombre pude salvarle, su palabra puede hacer que le velen el rostro.2 Compórtate según te dice el corazón y que lo que tú digas sirva para apaciguar los ánimos.3
    Ahora te contaré una aventura parecida que me ocurrió a mí mismo cuando fui a las minas del soberano y descendí hasta el mar en un navío de ciento cincuenta codos de eslora por cuarenta codos de manga. He aquí que llevaba ciento cincuenta marineros de elite del país de Egipto, gentes que habían visto el cielo y habían visto la tierra y que eran más valientes que los leones.4
    Los marineros creyeron que el viento no llegaría y que el desastre no ocurriría, pero el viento se desató mientras estábamos en alta mar y poco antes de que llegáramos a tierra la brisa refrescó y levantó una ola de ocho codos. Pude arrancar un tablón, pero el navío naufragó y de aquellos que iban a bordo no quedó nadie. En cuanto a mí, fui llevado a una isla por una ola.
   Pasé tres días solo, sin otro compañero que mi corazón, acostado en el hueco de un árbol y abrazado a la oscuridad. Luego, al despuntar el día siguiente, me levanté en busca de algo que llevarme a la boca. Encontré higos y uvas, magníficas peras, bayas y granos, melones a voluntad, peces, pájaros; no había nada que no pudiera encontrarse en aquel lugar. Me sacié y dejé en el suelo lo que me sobró. Conseguí algo para encender fuego y ofrecí un holocausto a los dioses.
    He aquí que de repente oí una voz de trueno y pensé: es una ola del mar. Los árboles crujieron, la tierra tembló, descubrí mi rostro y supe que lo que se acercaba era una enorme serpiente de treinta codos de largo con una cola grande de dos codos; su cuerpo tenía incrustaciones de oro y sus cejas eran de auténtico lapislázuli. Resultaba todavía más perfecta de lado que de frente. Abrió la boca frente a mí, mientras yo permanecí ante ella, tendido sobre mi vientre, y me dijo:
    -¿Quién te ha traído, quién te ha traído, vasallo, quién te ha traído? Si no me dices inmediatamente quien te ha traído a esta isla, te haré conocer, reducido a cenizas, lo que significa convertirse en invisible.5
    -Me hablas y no te oigo, estoy delante de ti pero he perdido el conocimiento -repondí.6
    Entonces me tomó en su boca y me transportó a su morada, donde me dejó sin que yo sufriera ningún mal; estaba sano y salvo y no me había arrebatado ninguno de mis miembros. Luego, abrió la boca, estando yo aún boca abajo frente a ella y he aquí que me dijo:
    -¿Quién te ha traído, quién te ha traído, vasallo, a esta isla del mar, cuyas dos orillas azotan las olas?
   -Descendía a las minas en una misión del soberano -le respondí con las manos tendidas hacia ella-7 en un navío de ciento cincuenta codos de eslora por cuarenta de manga, llevaba ciento cincuenta marineros de elite del país de Egipto que habían visto el cielo y habían visto la tierra y que eran más valientes que los leones. Los marineros creyeron que el viento no llegaría y que el desastre no ocurriría; cada uno de ellos era más valiente y fuerte que sus compañeros y no había débiles entre ellos. Pero he aquí que el viento se desató mientras estábamos en alta mar y, poco antes de que llegáramos a tierra, la brisa refrescó y levantó una ola de ocho codos. Yo pude arrancar un tablón, pero el navío naufragó y de aquellos que iban a bordo no quedó nadie, excepto yo mismo y ahora heme aquí junto a ti, pues una ola me trajo a esta isla.
    -¡No temas -me dijo-, no temas, vasallo, no temas! ¡Que tu rostro no se entristezca! Si has llegado hasta mí es porque un dios ha permitido que vivieses y te ha traído a esta isla del Doble,8 donde no hay nada que no pueda encontrarse y donde abundan todas las cosas buenas. He aquí que pasarás mes tras mes hasta que hayas vivido cuatro meses en esta isla, luego vendrá un navío de tu país con marineros que te son conocidos; te irás con ellos a tu país y morirás en tu ciudad. ¡Feliz aquel que puede contar las experiencias vividas una vez pasadas las tristezas!
    Te narraré con exactitud todo lo que ocurre en esta isla -prosiguió-: estoy aquí con mis hermanos y mis hijos, en medio de ellos: somos setenta y cinco serpientes, mis hijos y mis hermanos, sin mencionar a una joven que me ha sido traída por arte de magia. Pues he aquí que cayó una estrella,9 salieron los que estaban dentro del fuego y apareció la joven. Yo no estaba con los seres que se encontraban en medio de las llamas, yo no estaba en medio de ellos, de otra manera habría muerto. A la joven la encontré luego, entre los cadáveres, sola. ¡Si eres valiente y tu corazón es fuerte, abrazarás a tus hijos contra tu pecho, besarás a tu mujer,10 verás tu casa y lo que aún es mejor, volverás a tu país y permanecerás allí entre tus hermanos!
    Entonces me tumbé sobre mi vientre, toqué el suelo con la frente ante ella y le dije:
   -Describiré tus almas al soberano,11 le daré a conocer tu grandeza y haré que te traigan afeites, perfume de aclamación,12 ungüentos, cañafístula, incienso de los templos con el que se gana el favor de todos los dioses. Contaré luego lo que me ha ocurrido y lo que he visto gracias al poder de tus almas, y se te adorará en tu ciudad, en presencia de los prohombres de todo Egipto. Degollaré para ti toros, los entregaré al fuego, estrangularé para ti pájaros y haré que te traigan navíos cargados con todas las riquezas de Egipto, como se hace con un dios amigo de los hombres en un país lejano que los hombres no conocen.
    Se rió de mí por lo que le decía y por lo que había en su corazón y me dijo:
    -¿Acaso no tienes bajo los ojos abundante mirra y no es este país rico en incienso? Yo soy el rey del país de Punt y tengo gran acopio de mirra, lo único que escasea en esta isla es ese perfume de aclamación que prometes enviarme. Sin embargo, ocurrirá que, una vez que te hayas alejado de este lugar, jamás volverás a esta isla porque desaparecerá.
    Y he aquí que el navío llegó tal como la serpiente había predicho. Así que fui, trepé a un árbol alto y desde allí reconocí a los que se hallaban en el barco.13 Fui inmediatamente a comunicarle esta noticia, pero me encontré con que ya la sabía, puesto que me dijo:
   -¡Buena suerte, buena suerte, vasallo, vete a tu morada, reúnete con tus hijos y que tu nombre tenga buena fama en tu ciudad; he aquí lo que te deseo!
    Entonces me eché boca abajo con las manos tendidas hacia ella y me ofreció mirra, perfume de aclamación, ungüentos, cañafístula, pimienta, afeites, polvo de antimonio, semillas de ciprés, cierta cantidad de incienso, colas de hipopótamo, dientes de elefante, de lebreles, de babuinos, de jirafas y toda clase de fantásticas riquezas. Lo cargué todo en el barco y luego, echándome boca abajo adoré a la serpiente. Ella me dijo:
    -He aquí que llegarás a tu país en dos meses, estrecharás a tus hijos contra tu pecho y luego irás a renovarte a tu tumba.
    Luego, descendí a la orilla, al lugar donde estaba el navío, y llamé a los soldados que allí se encontraban. Una vez en la orilla repetí mi agradecimiento al señor de la isla y los que estaban en el navío hicieron lo mismo.
    Volvimos al norte, a la residencia del soberano, y llegamos a palacio el segundo mes, tal como la serpiente había predicho. Me presenté ante el soberano y le ofrecí los regalos que había traído de la isla y él me adoró en presencia de los prohombres de todo Egipto. Y he aquí que hicieron de mí un servidor y tuve como recompensa hermosas esclavas. Dígnate mirarme, ahora que he vuelto a tierra de Egipto, después de haber visto y experimentado estas pruebas. Escúchame, pues he aquí que es bueno para los hombres escuchar.
    El príncipe me dijo: "¡No pierdas el tiempo, amigo mío! ¿Quién daría agua a una oca la víspera del día en que va a ser degollada?".
Traducción de Mercè Comes
sobre la versión francesa anotada y comentada 
de Gaston Maspero

Cuentos egipcios

1. El país de Uauat corresponde a la parte de Nubia situada más allá de la segunda catarata; Senmut es el nombre que en los monumentos se da a la isla de Bigeh, frente a Filae, a la entrada de la primera catarata.
2. Al parecer hay aquí una alusión a la costumbre de cubrir la cara de los criminales cuando se los lleva al suplicio. La orden: "¡Que le velen el rostro!", equivale pues a una condena.
3. Se supone que el rey entrará en cólera cuando conozca la pérdida del barco.
4. Si admitimos que se trata del codo real de cincuenta y dos centímetros, el navío mediría alrededor de setenta y ocho metros de eslora por veintiuno de manga, lo que, aun teniendo en cuenta que las barcas egipcias eran muy grandes, nos da unas dimensiones exageradas. Los navíos de la reina Hatshepsut, contruidos para las regatas, no sebrepasaban los veintidós metros de eslora y debían de llevar aproximadamente unos cincuenta hombres de tripulación. El navío de nuestro cuento pertenece, pues, por su tamaño y por el número de sus marineros, a la categoría de barcos fabulosos de los que encontramos tantos ejemplos en las literaturas populares de todos los países.
5. Quizá debería considerarse la ceremonia mencionada en el texto como una auténtica invocación; es posible que entre las plantas que usó el náufrago para encender el fuego de su sacrificio se encontraran algunas que tenían el poder de invocar al genio de la isla, sin que el propio náufrago tuviera intención de realizar un rito mágico.
6. El náufrago toma la palabra bruscamente para excusar su falta de respuesta a la intimidación de la serpiente. El pánico le ha hecho perder el sentido y ni siquiera oye lo que le está diciendo. Hay un pasaje parecido en las "Memorias de Sinuhé".
7. Es la postura con la que los monumentos nos muestran al suplicante o al inferior ante su superior.
8. El doble es el alma egipcia: la isla del Doble es pues una isla habitada por las almas bienaventuradas. Otros autores le dan el nombre de isla de Ka, isla Encantada o isla de los Víveres.
9. Es la única mención de una estrella fugaz que he encontrado hasta el momento en los textos y muestra la idea que se hacían los egipcios de este fenómeno. Consideraban que la masa estaba habitada por genios que salían en el momento del choque y caían devorados por sus propias llamas; el ejemplo de la joven parece indicar que existía la creencia de que algunos de estos genios podían sobrevivir y aclimatarse a nuestra tierra.
10. El texto dice literalmente "olerás a tu mujer". Los bajorrelieves nos muestran el gesto que reemplaza al beso entre los egipcios. El rey y el dios o la diosa ponen en contacto sus narices y se aspiran mutuamente el aliento.
11. Se decía que los dioses y los reyes de Egipto tenían siete almas, cada una de las cuales respondía a una cualidad. Describir las almas de un personaje significaba trazar su retrato, fuera físico o moral: el náufrago trata a la serpiente de divinidad egipcia y le habla de sus almas para adularla.
12. El perfume de aclamación era uno de los siete óleos que, según los cánones, se ofrecían durante el sacrificio a los dioses y a los muertos. La composición no nos es conocida, pero el nombre proviene probablemente de las invocaciones con que se acompañaban la fabricación o la presentación.
13. Evidentemente, el narrador comprendió que los marineros eran aquellos mismos con los que había partido de Egipto y que habían perecido en el momento del naufragio. Se trata de un prodigio más, del que no hay que asombrarse en una narración de tipo fantástico como ésta.

lunes, 23 de marzo de 2015

Conjuros egipcios - Anónimo - Antiguo Egipto


CONJURO PARA EXTRAER UN HUESO DE LA GARGANTA

Soy aquel cuya cabeza alcanza el cielo,
y cuyos pies alcanzan el abismo
quien ha despertado al cocodrilo de cera (¿) en el Pe-zême de Tebas;
pues soy So, Sime, Tamaho,
este es mi correcto nombre.
¡Anuk, anuk!
pues un huevo de halcón está en mi boca,
y un huevo de ibis en mi vientre.
Por tanto, hueso de dios,
hueso de hombre,
hueso de pájaro,
hueso de pez,
hueso de animal,
hueso de todo,
de nada estoy exceptuado.
Por tanto, ¡deja que lo que está en tu vientre
venga a mi pecho!
¡Que lo que está en tu pecho
venga a mi boca!
¡Que lo que está en tu boca
venga a mi mano ahora!
Pues yo soy quien está en los siete cielos,
quien se yergue en los siete santuarios,
pues soy el hijo del dios viviente.

Este conjuro debe ser dicho siete veces sobre una copa de agua; y cuando el paciente la beba, el hueso será expulsado.

Más disparatado aún es este


CONJURO QUE DEBE SER PRONUNCIADO PARA EL MORDISCO DE PERRO

El conjuro de Amón y Tifris es:
Soy este fuerte mensajero (?),
Shlamala, Malet,
el misterioso que ha alcanzado al más misterioso,
Greshei, Greshei,
el señor de Rent, Tahne, Banhe,
este perro, este perro negro,
el perro, el misterioso perro,
este perro (¿perra?) de cuatro cachorros,
el perro salvaje, hijo de Ophoïs,
hijo de Anubis,
¡relaja tus dientes,
detiene tu salivazo!
Tú actúas como el rostro de Sêth contra Osiris.
Tú actúas como el rostro de 'Apop contra Rê'.
Horus, el hijo de Osiris, nacido de Isis,
con él debes llenarte la boca;
N.N., hijo de N.N.,
con él debes llenarte la boca.
Escucha este discurso,
Horus, que curas las quemaduras,
que fuiste a los abismos,
que pusiste los cimientos de la tierra;
escucha, O Yaho-Sabaho,
¡Abiaho es tu nombre!

Se reconoce en las últimas líneas una invocación clara al "Jehovah de las Multitudes" (hebreo YHVH bhaôth), el Dios de los Judíos.

lunes, 25 de agosto de 2014

Caminando por la tierra (fragmentos) - Amina Saïd - Túnez


donde fuere
imperaba la noche del sueño
en su forma primera

del desarraigado cielo
nacieron el sol y la luna
la sombra la luz
y la savia

y este deseo de crear
entre fuego y lágrimas

desarraigado el cielo
tú y yo pudimos
caminar por la tierra

nuevamente
henos aquí rodeados por el fuego

el desarraigado astro
nos muestra su lado clarividente

como fuego
nutrido por otro fuego

nuevamente algo
late en nosotros con deseos de vida

algo muere en nosotros
y se tiende en el fondo de una tumba

nuevamente el alba
nos corta la palabra
con su verdad

el mundo alrededor nuestro
agota su definición

por la noche el ausente
y el separado se unen
(dice el proverbio
de los hombres libres)

del árbol favorecido
por el milagro del día
se esperan los mejores frutos
nutridos por esa luz

tienen ellos la voz intacta
y el rostro sin fin
de los vivos

sobrecargado de piedras
un cuerpo en el fondo del agua

los senos jóvenes aún
y tan largas las manos

dos voces cohabitan en ella

por qué me miran
siempre a los ojos
preguntaba una de ellas
a nadie en particular

interrogándole a su locura
la otra voz decía
hay dos voces dentro de mí
¿cuál de ellas desollará la piel del mundo?

caminando lejos
de la opresión del légamo
regresa la muerte

trae en la boca
el sello del silencio

a semejanza de los siglos
vela mi diosa negra

una sombra alrededor de ella
arroja paletadas de fuego
sobre el residuo polvoriento de las miradas

nos saludamos
con un doble silencio
antes de caer
bajo los golpes del destino

tal vez mañana nos devuelvan
a nuestra enigmática ribera

yo seré esta piedra de luz
el rostro perforado
por signos infinitos

en el gran fuego de la tierra
se endurece esta arcilla perecedera
trabajada por nuestras manos

en pos de qué conquistas irrisorias
hemos entrado
en el sexo volcánico del mundo
su breve y violenta apertura
su milagro convulsionado donde tiembla
el oscuro labio de una rosa

desenmascarar el silencio
que se construye con un soplo
nos roza antes de cerrarse
invisible y secreto

esa esperanza nos anima

los pájaros nos miran
callan cuando pasamos

porque una palabra tras otra
avanzamos ignorando la meta
por conocerla ya demasiado

una palabra tras otra
su encadenamiento inquieto
sobre un hilo incierto

yo soy el lugar en el que caí
yo soy el lugar del que provengo
aquel hacia el que voy
De Marcher sur la terre, 1994

lunes, 21 de abril de 2014

Camino de luz - Amina Saïd - Túnez


Sentier de lumiére

j'ai dormi trois siècles sur un lit de rochers
j'ai vu des choses oubliées des hommes
j'ai mesuré la distance qui sépare le ciel de la terre
j'ai lu les lignes de la main j'ai rendu les oracles
une voix qui n'était pas la mienne a parlé par ma bouche
j'ai disparu dans une ville elle-même disparue
des cavaliers en armes ont envahi nos plaines
nous sommes restés dans l'attente d'autres barbares
la mer s'est retirée des portes de ma ville
je me suis concilié les fleuves de la terre
j'ai orné le jour du tatouage de mes rêves
mon visage a vu mon autre visage
je n'ai pas entendu la voix qui m'appelait
la main qui me cherchait ne m'a pas trouvée
je suis née plusieurs fois de chaque étoile
je suis morte autant de fois du soleil des jours
j'ai pris très tôt des bateaux pour nulle part
j'ai demandé une chambre dans la patrie des autres
je n'avais rien accompli avant nos adieux
j'ai habité le couchant le levant et l'espace du vent
j'étais cette étrangère qu'accompagnait le soir
deux fois étrangère entre nord et sud
j'ai gravé des oiseaux tristes sur des pierres grises
j'ai dessiné ces pierres et les ai habitées
j'ai construit des radeaux où il n'y avait pas d'océans
j'ai dressé des tentes où n'étaient nuls déserts
des caravanes m'ont conduite vers un rêve d'orient
mes calligraphies ont voyagé sur le dos des nuages
je me suis souvenue de la neige des amandiers
j'ai suivi la route aérienne des oiseaux
jusqu'au mont de la lune aux duvets des naissances
j'ai appris et oublié toutes les langues de la terre
j'ai fait un grand feu de toutes les patries
j'ai bu quelques soirs au flacon de l'oubli
j'ai cherché mon étoile dans le lit des étoiles
j'ai gardé ton amour au creux de ma paume
j'ai tissé un tapis avec la laine du souvenir
j'ai déplié le monde sous l'arche des commencements
j'ai pansé les plaies du crépuscule
j'ai mis en gerbes mes saisons pour les offrir à la vie
j'ai compté les arbres qui me séparent de toi
nous étions deux sur cette terre nous voilà seuls
j'ai serré une ceinture de mots autour de ma taille
j'ai recouvert d'un linceul l'illusion des miroirs
j'ai cultivé le silence comme une plante rare
lueur après lueur j'ai déchiffré la nuit
la mort un temps m'a courtisée
j'ai cherché dans le soleil la direction du soleil
je me suis couchée dans ma tombe et me suis relevée
je me suis égarée puis retrouvée d'une genèse à l'autre
je t'ai attendu sans t'attendre
jusqu'à ce que tu deviennes poème
j'ai mêlé la chair à l'argile et à la lumière
j'ai mêlé le souffle à ce qui était déjà souffle
j'ai habité la maison chaude de ta voix
j'ai fait naître les souvenirs avant qu'ils n'aient vécu
j'ai caché mon amour sous les pudeurs de l'ombre
je me suis demandé comment le dire avant de le dire
et pourquoi je ne le disais pas
j'ai dit qu'il était temps que j'aille vers toi
j'ai rampé jusqu'à tes lèvres sur un lit de ronces
j'ai cru que ce qui nous unissait
était ce qui nous ressemblait
je me suis cherché en toi un pays une langue
en m'éloignant du rêve je m'en suis approchée
j'ai noirci des pages avec la nuit du poème
l'oiseau noir du silence les froissait une à une
j'ignore encore quelle langue me parle et m'absout
j'ai pris un sentier de lumière qui mène à l'horizon
mon pays : un bouquet d'adieux cueillis au fil du temps
j'ai déroulé ses rives comme une natte d'alpha
j'ai trouvé un nom pour ce gui reste de l'enfance
pour fleurir entre tes bras
j'ai jeté les oranges du souvenir dans un puits
j'ai dessiné mon amour à la craie sur une muraille d'eau
rien ne demeure dans la mémoire des hommes
je marchais en moi et loin de moi
une ombre parfois épousait mon ombre
à chaque départ je tranchais un lien
libérais l'oiseau de feu des cendres de la mémoire
je marchais en toi et loin de toi
je me suis alliée à l'alphabet du sable
aux ondulations de la vague
à la paix qui clôt tes paupières
mon chant sera à l'image de cette paix
j'ai reconnu l'aube à l'aube dans son regard
j'ai voulu le jour à l'image de ceux que j'aime
j'ai apprêté la nuit pour la moisson du rêve
j'ai courtisé le visible j'ai étreint l'invisible
j'ai tout lu de la terre dans le grand livre de la terre
j'ai témoigné de l'éphémère et de l'éternité de l'instant
je me suis attardée au seuil de chaque seuil
nos morts appelaient de l'autre rive
les lignes de leur monde sillonnaient nos mains
l'écho de leurs voix s'épuisait dans la distance
les suicides du sang étaient autant de pierres
dans les remparts du temps
j'ai fait mes premiers pas dans le limon des fleuves
on m'a ensablée vive sous un amas de dunes
on a obstrué la caverne - que mon sommeil s'éternise
on a exilé mon corps à l'intérieur de mon corps
on a effacé mon nom de tous les registres
jusqu'aux épousailles des deux rives
j'ai porté en moi le vide comme la bouche d'un noyé
décembre a disparu derrière l'horizon
j'ai appelé - seul le silence était attentif
j'ai vu les siècles s'égarer jusqu'à nous
le grenadier refleurissait entre les stèles
ma ville changeait de maîtres comme de parure
ma terre : un nuage en marge du levant
pourquoi chercher un lieu quand nous sommes le lieu
mon ombre a gravi un long chemin jusqu'à moi
un jour je suis entrée dans la maison de la langue
j'ai niché deux oiseaux à la place du cœur
j'ai traversé le miroir du poème et il m'a traversée
je me suis fiée à l'éclair de la parole
j'ai déposé un amour insoumis dans le printemps des arbres
et délivré mes mains pour que s'envolent les colombes


Camino de luz

dormí en un lecho de rocas durante tres siglos
ví cosas que los hombres olvidaron
medí la distancia que separa el cielo de la tierra
leí las líneas de la mano pronuncié los oráculos
una voz que no era la mía habló por mi boca
desaparecí en una ciudad a su vez desaparecida
unos jinetes armados invadieron nuestras llanuras
permanecimos a la espera de otros bárbaros
el mar se retiró de las puertas de mi ciudad
me gané el favor de los ríos de la tierra
adorné el día con el tatuaje de mis sueños
mi rostro vio mi otro rostro
no oí la voz que me llamaba
la mano que me buscaba no me encontró
nací varias veces de cada estrella
morí otras tantas con el sol de los días
muy pronto me embarqué hacia ninguna parte
pedí una habitación en la patria de los otros
no había hecho nada antes de nuestro adiós
viví en el poniente en el levante y en el espacio del viento
era esa extranjera que acompañaba a la noche
dos veces extranjera entre norte y sur
grabé pájaros tristes en unas piedras grises
dibujé esas piedras y las habité
construí balsas donde no había océanos
levanté tiendas donde no existían desiertos
unas caravanas me llevaron hacia un sueño de oriente
mis caligrafías viajaron a lomos de las nubes
recordé la nieve de los almendros
seguí la ruta aérea de los pájaros
hasta el monte de la luna en los plumones de los nacimientos
aprendí y olvidé todas las lenguas de la tierra
encendí una hoguera con todas las patrias
algunas noches bebí del frasco del olvido
busqué mi estrella en el lecho de las estrellas
guardé tu amor en el hueco de mi mano
tejí una alfombra con la lana del recuerdo
desplegué el mundo bajo el arco de los orígenes
vendé las llagas del crepúsculo
hice gavillas con mis estaciones para regalárselas a la vida
conté los árboles que me separan de ti
éramos dos en esta tierra ahora estamos solos
me ceñí un cinturón de palabras en el talle
cubrí con una mortaja la ilusión de los espejos
cultivé el silencio como una planta rara
fulgor tras fulgor descifré la noche
la muerte me cortejó durante un tiempo
busqué en el sol la dirección del sol
me acosté en mi tumba y me levanté
me perdí luego me encontré de una génesis a la otra
te esperé sin esperarte
hasta que te convirtieras en poema
mezclé la carne con la arcilla y con la luz
mezclé el aliento con lo que ya era aliento
viví en la cálida casa de tu voz
hice que los recuerdos nacieran antes de que vivieran
oculté mi amor bajo los pudores de la sombra
me pregunté cómo decirlo antes de decirlo
y por qué no lo decía
dije que ya era hora de ir a ti
me arrastré hasta tus labios por un lecho de espinos
creí que lo que nos unía
era aquello que nos hacía semejantes
busqué en ti un país una lengua
alejándome del sueño me acerqué a él
ennegrecí páginas con la noche del poema
el pájaro negro del silencio las rozaba una a una
aún no sé qué lengua me habla y me absuelve
tomé un sendero de luz que conduce al horizonte
mi país: un ramo de adioses recogidos al hilo del tiempo
desenrollé sus orillas como una estera de alfa
encontré un nombre para lo que queda de la niñez
para florecer entre tus brazos
tiré a un pozo las naranjas del recuerdo
dibujé mi amor con tiza en una muralla de agua
nada permanece en la memoria de los hombres
caminaba en mí y lejos de mí
a veces una sombra se casaba con mi sombra
en cada partida cortaba un lazo
liberaba el pájaro de fuego de las cenizas de la memoria
caminaba en ti y lejos de ti
me alié con el alfabeto de la arena
con las ondulaciones de la ola
con la paz que cierra tus párpados
mi canto será a imagen de esa paz
reconocí el alba en el alba dentro de su mirada
quise el día a imagen de los que amo
dispuse la noche para la cosecha del sueño
cortejé lo visible abracé lo invisible
lo leí todo de la tierra en el gran libro de la tierra
fui testigo de lo efímero y de la eternidad del instante
me demoré en el umbral de cada umbral
nuestros muertos llamaban desde la otra orilla
las líneas de su mundo surcaban nuestras manos
el eco de sus voces se agotaba en la distancia
los suicidios de la sangre eran otras tantas piedras
en las murallas del tiempo
di mis primeros pasos en el limo de los ríos
me enterraron viva en la arena bajo un mar de dunas
taparon la caverna – que mi sueño sea eterno
exiliaron mi cuerpo al interior de mi cuerpo
borraron mi nombre de todos los registros
hasta los esponsales de las dos orillas
llevé en mí el vacío como la boca de un ahogado
diciembre desapareció tras el horizonte
llamé – sólo el silencio estaba atento
vi a los siglos perderse hasta nosotros
el granado volvía a florecer entre las estelas
mi ciudad cambiaba de señores como de aderezos
mi tierra: una nube al margen del levante
por qué buscar un lugar si somos el lugar
mi sombra recorrió un largo camino hasta llegar a mí
un día entré en la casa de la lengua
puse dos pájaros en el nido del corazón
atravesé el espejo del poema y este me atravesó
confié en el relámpago de la palabra
deposité un amor rebelde en la primavera de los árboles
y liberé mis manos para que volasen las palomas
Traducción de Ros Aragón

lunes, 26 de noviembre de 2012

Himno al Sol de Amen-hotep IV (Akh-en-aten)* - Antiguo Egipto


¡Tú apareces maravilloso en el horizonte del cielo,
oh, disco viviente, comienzo de la vida!
Cuando te elevas en el horizonte oriental
llenas todas las tierras con tu belleza.
Tú eres maravilloso, grande,
resplandeciente y exaltado sobre todas las tierras.
Tus rayos envuelven las tierras
hasta extenderse a todas las cosas que tú has hecho;

(pues), tú eres Rê‘, tú eres el más brillante de todos,
tú los sujetas a tu bien amado hijo
(es decir, al faraón).
(A pesar de que) tú estás lejos, tus rayos están sobre la tierra;
tú tienes sobre sus rostros
[¿y así ellos sienten?] tus pasos.

(Cuando) tú descansas en el horizonte occidental,
la tierra está en sombras, en condición de muerte.

(Los hombres) yacen en sus cámaras con las cabezas envueltas;
un ojo no ve al otro.
Sus pertenencias son robadas
(incluso cuando) están bajo sus cabezas,
y no lo advierten.
Cada león viene de su cubil,
todas las serpientes muerden,
la oscuridad
[¿es su protección?],
la tierra
(permanece) en silencio
(mientras) el que los hizo está en su horizonte.

La tierra brilla cuando te elevas en el horizonte,
resplandeciente cada día como el disco solar.
Tú retiras las sombras

(cuando) envías tus rayos.
Ambas tierras
(es decir, Egipto) son un gozo festivo,
despertando y poniéndose de pie;
tú los has hecho levantarse.
Sus miembros son lavados, cogen
(sus) ropas;
sus brazos están
(levantados) en adoración a tu salida;
(por tanto) todo el país realiza sus tareas.

Todo el ganado se regocija con su hierba;
los árboles y hierbas están verdes;1
los pájaros vuelan de sus nidos
(seshu),
sus alas están
(elevadas) en adoración a tu ser;
Todos los animales
(salvajes) brincan sobre sus patas;
los pájaros y todas las cosas se menean,

(sienten) la vida cuando tú te elevas para ellos.
Las barcas navegan
(sobre) la corriente arriba y abajo;
cada camino está abierto cuando tú surges.
Los peces en los ríos brincan
(?) ante ti;
tus rayos están
(siempre) en lo más profundo del gran océano.

Creador de progenie en las mujeres,
hacedor de semilla en los hombres,
que preserva vivo al hijo en el seno de su madre
y lo mantiene tranquilo para que no llore,
una nodriza
(para él incluso) en el seno (materno).
Quien da aliento para mantener vivo todo lo que él hace;

(cuando) desciende de la matriz, [¿tú te cuidas de esto?] en el día del nacimiento;
tú abres su boca, dándole la voz;
tú haces lo que se necesita hacer.

El joven pájaro gorjea en su nido

(porque) tú le has dado el aliento que preserva su vida.
Cuando le has dado su fuerza para abrir el huevo,
sale del huevo
para piar con toda su fuerza.
Corre sobre sus patas
cuando sale del huevo.

¡Qué diversas son las
(cosas) que tú has hecho!
Todo son misterios
[¿para nosotros?]
¡Tú único dios,
cuyo lugar nadie puede ocupar!
Tú has creado la tierra de acuerdo a tu corazón...
Tú único ser...
Hombres, muchedumbres y todos los animales,
cualquier cosa sobre la tierra,
andando sobre sus pies,
cualquiera se eleva en el aire, volando con sus alas,
los países extranjeros, Siria y Etiopía,

(y) las tierras de Egipto.

Tú has asignado a cada hombre su lugar,
tú haces lo que ellos necesitan.
Cada uno tiene su alimento,
y su vida es contada.2
Las lenguas son distinguidas en la palabra;
sus formas y también sus pieles3 son diferenciadas;

(así) tú has distinguido a las naciones extranjeras.

Tú has hecho el Nilo en el mundo inferior,
tú le das a él de acuerdo a tus apetencias.
Para proveer de vida a la humanidad,
como tú has hecho para ti mismo,
tú, su señor,
(señor) de todos ellos,
descansando entre ellos,4
tú, señor de toda tierra
que ha surgido para ellos,
¡oh, dios solar del día, grande en poder!

Todas las tierras extranjeras, las remotas,
tú has hecho la vida para ellos;

(porque) tú has colocado al Nilo en el cielo,
hecho descender para ellos,
hecho olas sobre las montañas como el gran océano,
irrigando sus campos en sus ciudades.

¡Qué excelentes son tus planes, oh señor de la eternidad!
Tú
[has establecido]5 el Nilo en el cielo para las tierras extranjeras
y para las bestias salvajes de cada país montañoso que vagan sobre sus patas;

(pero) el Nilo viene del submundo para Egipto.

Tus rayos alimentan6 a cada hoja de hierba;

(cuando) te elevas, ellas viven
y crecen para ti.
Tú has hecho las estaciones
para producir todo lo que tú haces;
el invierno era demasiado frío para ellos,
la
(estación del) calor es (cuando) ellos (realmente) están a gusto.
Tú has hecho el cielo demasiado lejano para elevarse a él
y para contemplar todo lo que tú haces.

Tú estás solo, elevándote en tus formas como un disco viviente,
apareciendo, brillando, apartándote y
(otra vez) extrayendo la noche.
Tú haces millones de formas para ti solamente,
ciudades, pueblos y tribus,
montes y ríos;
cada ojo te contempla ante ellos

(cuando) tú eres el disco del tiempo diario sobre (ellos).

El texto, aparentemente alterado después de esta estrofa, tiene algunas sentencias muy oscuras cuyo significado aproximado parece ser: "Tú no te has ido (?) desde que (?) tu ojo brillante ha existido, (¿que?) has creado para (?) que ellos no vean la alegría (?)"; y luego continúa en una oración más personal:

Tú estás en mi corazón (es decir, entendimiento);
ningún otro te conoce
excepto tu hijo, Akh-en-aten;
tú lo has hecho sabio en tus planes y tu poder.7


(Toda) la tierra está a tus órdenes
como tú los has hecho a ellos.
Cuando te elevas, ellos se
(sienten) vivos;
cuando te ocultas, ellos se
(sienten) muertos.
(Así) en ti mismo tú eres la vida;
las gentes viven de ti;

(todos) los ojos (están fijos) en tu belleza hasta que te pones;
todo trabajo se detiene
(cuando) tú te pones en el oeste.

Elevándote, tú haces que
[¿todo lo bueno?] crezca para el rey
[¿quién ha sido un siervo siguiéndote?],
pues tú has puesto los fundamentos de la tierra
y los has elevado para tu hijo,
aquel que proviene de tus miembros,
el rey del Alto y el Bajo Egipto,
viviendo en verdad, señor de ambas tierras,
Nefer-khepru-rê‘
["la Mejor de las Formas del Sol"], Ua‘-n-rê‘ [el Único del Sol],
hijo del sol, viviendo en verdad,
el señor de las diademas, Akh-en-aten.
Larga
(sea) su vida,
y de la suma esposa real, amada de su corazón,
la señora de ambas tierras,
Nefer-nefru-aten, Nefert-iti,
que vivió y floreció por siempre jamás.
Versión y notas de F. Max Müller
Amen-hotep IV (Akh-en-aten)

* A pesar de la opinión de muchos eruditos, el himno no pudo haber sido compuesto por el rey mismo (Véase nota 7).
1 Por implicación esto también puede significar "crecimiento".
2 Es decir, está predestinada.
3 Es decir, el color, la complexión de las varias razas humanas. En la primera tradición de igual modo Horus es el patrón de estas razas; en otras palabras, el sol los quema en diferentes matices.
4 Esto podría también significar "cansado de ellos", pero una alusión al mito del sol apartado de la tierra no parece estar en armonía con el tono jubilante del himno. Este pasaje permanece oscuro.
5 El verbo está omitido.
6 Literalmente "dan el pecho".
7 Estas líneas muestran que el autor del himno no era el monarca mismo, sino un cortesano del faraón reformista. Este ahora comprende la naturaleza divina del sol pues su gracioso soberano lo ha instruido en la nueva sabiduría.