AR-RUŞĀFĪ DE VALENCIA
(Muerto en 572 de la Hégira = 1177 d.C.)
ERA una tarde clara que pasamos
entre copas de vino;
al descender, el sol
unía su mejilla con la tierra,
alzaba el céfiro los mantos de las colinas
y el cielo era una espada refulgente.
¡Qué buen lugar para beber,
donde sólo nos ven esas palomas,
las aves que gorjean
y una rama cimbreante,
mientras la oscuridad se bebe
el licor rojo del crepúsculo!

