Chet Baker - Like Someone In Love

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domingo, 19 de marzo de 2017

Beatus Ille/ 15 - Oda a la soledad - Alexander Pope - Inglaterra


Alexander Pope, unos de los poetas anglosajones más citados junto con Shakespeare y Tennyson, es conocido sobre todo por su poesía satírica y burlesca, pero con 12 años compuso el extraordinario poema que van a leer. ¿Cómo se puede escribir semejante poema a esa edad?

Ode on Solitude

Happy the man, whose wish and care
A few paternal acres bound,
Content to breathe his native air,
In his own ground.

Whose herds with milk, whose fields with bread,
Whose flocks supply him with attire,
Whose trees in summer yield him shade,
In winter fire.

Blest! who can unconcern'dly find
Hours, days, and years slide soft away,
In health of body, peace of mind,
Quiet by day,

Sound sleep by night; study and ease
Together mix'd; sweet recreation,
And innocence, which most does please,
With meditation.

Thus let me live, unseen, unknown;
Thus unlamented let me die;
Steal from the world, and not a stone
Tell where I lye.


Oda a la soledad

Feliz el hombre cuyos deseo y cuidado,
atados a unos pocos acres de suelo paterno,
es dichoso de respirar el aire natal,
en su propio suelo.

Y que se nutre con leche de sus rebaños y pan de sus campos,
y que se viste con lana de su grey,
y que en verano obtiene sombra de sus árboles
y en invierno, fuego.

Bendito aquél que ve sin aflicción
deslizarse las horas, los días y los años, suavemente,
con salud en el cuerpo y paz en la mente;
la quietud diurna.

El profundo sueño nocturno, lo complejo y lo simple,
todos mezclados; y el dulce recreo,
y la inocencia, que son más placenteros
con la meditación.

Dejadme así vivir, oculto, desconocido,
dejadme así morir, sin ser llorado,
substraído del mundo, sin siquiera una lápida
que anuncie que yazgo ahí.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Beatus ille/ 14 - Ándeme yo caliente y ríase la gente - Luis de Góngora - España


    A partir de este refrán popular Góngora desarrolla una letrilla en la que reformula el beatus ille. Frente al idealismo de la versión de Fray Luis, aquí destaca la enumeración elogiosa de los sencillos placeres materiales de la vida de aldea, casi todos vinculados al buen comer (mantequillas y pan tierno; naranjada y aguardiente; morcilla; bellotas y castañas, etc.). 

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de plata y nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió1 me cuente,
y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena2
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

Pase a media noche el mar
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama3;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente4,
y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él5,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.
Introducción y notas de David López del Castillo

1 Personaje de la tradición oral.
2 El ruiseñor.
3 Leandro cruzaba el mar todas las noches para encontrarse con su amada Hero; sobre su trágica historia de amor (uno se ahogó y la otra se arrojó de un monte al saberlo) escribieron Boscán, Garcilaso y el mismo Góngora, entre otros.
4 El vino tinto o blanco, que prefiere pasar, es decir, tragar.
5 La historia de Píramo y Tisbe inaugura la tradición de los amantes desdichados, sólo unidos por la muerte, que ejerce de lecho nupcial (tálamo); Píramo se mató cuando creyó muerta a Tisbe y ésta hizo lo propio ante el cadáver de su amado.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Beatus ille/ 11 - A la salida de la cárcel - Fray Luis de León - España


Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

El tema literario de la vida retirada tomó cuerpo y forma real en una célebre décima (o, mejor, doble quintilla) de contenida y epigramática expresión. Se dijo, y el tiempo, dado a las leyendas, lo ha ido repitiendo, que fray Luis la dejó escrita en la pared de su celda. FRANCISCO RICO

lunes, 16 de julio de 2012

Beatus ille/ 13 - A mis soledades voy... Félix Lope de Vega Carpio - España

'Lupus de Vega Carpio' - Luis Trstán de Escamilla
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.

El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.

O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.

Sólo sé que no sé nada,
dixo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Dixo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,

y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.

Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

Ni mumuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.

Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

martes, 26 de junio de 2012

Beatus ille/ 12 - Poemas - Wang Wei - China

Copia de una pintura atribuida a Wang Wei
Allá lejos, al Sur, tengo mi morada florida
que mira hacia los montes del mediodía.
En todo el año nadie llama a mi puerta cerrada;
todo el día, sin preocupaciones, gozo un largo descanso;
paso tranquilo el tiempo bebiendo y pescando.
Si quieres venir, saldré a recibirte.
______

Sentado solo, entre los bambúes,
toco el laúd, y silbo, silbo, silbo.
Nadie me oye en el inmenso bosque,
pero la blanca luna me ilumina.

______

¡Oh, dime! Tú, que vienes de la tierra natal,
sabes sin duda muchas cosas.
¡Oh, dime! El día que saliste, bajo la ventana vestida de seda,
¿florecían ya los ciruelos de invierno?
______

El cultivo de las letras no necesita del trato mundanal.
Ardua es la ciencia de la filosofía, y, para lograrla, camino solo.
Amo los puros arroyuelos que serpentean entre las rocas.
Y amo también mi rústica cabaña, tan sosegada en medio de los pinos.


Versión de Marcela de Juan (Ma Ce Huang)

miércoles, 25 de enero de 2012

Beatus ille/10 - Oh Libertad Preciosa - Lope de Vega - España

Pintura romana de la casa Livia - Museo Máximo - Roma
¡Oh libertad preciosa,
no comparada al oro
ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
Más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que el mar del Sur entre su nácar cierra,
con armas, sangre y guerra,
con las vidas y famas,
conquistado en el mundo;
paz dulce, amor profundo,
que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
en ti sola se anida
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida.

Cuando de las humanas
tinieblas vi del cielo
la luz, principio de mis dulces días,
aquellas tres hermanas
que nuestro humano velo
tejiendo llevan por inciertas vías,
las duras penas mías
trocaron en la gloria
que en libertad poseo,
con siempre igual deseo,
donde verá por mi dichosa historia
quien más leyere en ella
que es dulce libertad lo menos della.

Yo, pues, señor exento,
de esta montaña y prado,
gozo la gloria y libertad que tengo.
Soberbio pensamiento
jamás ha derribado
la vida humilde y pobre que entretengo;
cuando a las manos vengo
con el muchacho ciego,
haciendo rostro embisto,
venzo, triunfo y resisto
la flecha, el arco, la ponzoña, el fuego,
y con libre albedrío
lloro el ajeno mal y canto el mío.

Cuando el aurora baña
con helado rocío
de aljófar celestial el monte y prado,
salgo de mi cabaña
riberas de este río,
a dar el nuevo pasto a mi ganado;
y cuando el sol dorado
muestra sus fuerzas graves,
al sueño el pecho inclino
debajo un sauce o pino,
oyendo el son de las parleras aves,
o ya gozando el aura
donde el perdido aliento se restaura.

Cuando la noche fría
con su estrellado manto
el claro día en su tiniebla encierra,
y suena en la espesura
el tenebroso canto
de los noturnos hijos de la tierra,
al pie de aquesta sierra
con rústicas palabras
mi ganadillo cuento;
y el corazón contento
del gobierno de ovejas y de cabras,
la temerosa cuenta
del cuidadoso rey me representa.

Aquí la verde pera
con la manzana hermosa
de gualda y roja sangre matizada,
y de color de cera
la cermeña olorosa
tengo, y la endrina de color morada;
aquí de la enramada
parra que al olmo enlaza,
melosas uvas cojo;
y en cantidad recojo,
al tiempo que las ramas desenlaza
el caluroso estío,
membrillos que coronan este río.

No me da discontento
el hábito costoso
que de lascivo el pecho noble inflama
es mi dulce sustento
del campo generoso
estas silvestres frutas que derrama;
mi regalada cama
de blandas pieles y hojas
que algún rey la envidiara;
y de ti, fuente clara,
que bullendo el arena y agua arrojas,
esos cristales puros,
sustentos pobres, pero bien seguros.

Estése el cortesano
procurando a su gusto
la blanda cama y el mejor sustento;
bese la ingrata mano
del poderoso injusto,
formando torres de esperanza al viento;
viva y muera sediento
por el honroso oficio,
y goce yo del suelo
al aire, al sol y al hielo,
ocupado en mi rústico ejercicio;
que más vale pobreza
en paz que en guerra mísera riqueza.

Ni temo al poderoso
ni al rico lisonjeo,
ni soy camaleón del que gobierna;
ni me tiene envidioso
la ambición y deseo
de ajena gloria ni de fama eterna.
Carne sabrosa y tierna,
vino aromatizado,
pan blanco de aquel día,
en prado, en fuente fría,
halla un pastor con hambre fatigado;
que el grande y el pequeño
somos iguales lo que dura el sueño.

domingo, 14 de agosto de 2011

Beatus ille/9 - A un amigo que retirado de la Corte pasó su edad - Francisco de Quevedo - España

Swineherd - Paul GauguinDichoso tú, que alegre en tu cabaña,
mozo y viejo aspiraste la aura pura,
y te sirven de cuna y sepoltura
de paja el techo, el suelo de espadaña.

En esa soledad que, libre, baña
callado sol con lumbre más segura,
la vida al día más espacio dura,
y la hora sin voz te desengaña.

No cuentas por los cónsules los años;
hacen tu calendario tus cosechas;
pisas todo tu mundo sin engaños.

De todo lo que ignoras te aprovechas;
ni anhelas premios ni padeces daños,
y te dilatas cuanto más te estrechas.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Beatus ille/8 - Égloga primera de Las Bucólicas - Virgilio - Roma

Virgilio y las Musas. A su derecha, Clío, la musa de la Historia; a su izquierda, y sosteniendo una máscara, Melpómene, la musa del Teatro Trágico - Mosaico romano - Museo del Bardo, Túnez
ÉGLOGA PRIMERA
TÍTIRO Y MELIBEO


MEL. Tú, Títiro, a la sombra descansando
desta tendida haya, con la avena
el verso pastoril vas acordando.

Nosotros, desterrados; tú, sin pena,
cantas de tu pastora, alegre, ocioso,
y tu pastora el valle y monte suena.

TÍT. Pastor, este descanso tan dichoso
dios me le concedió, que reputado
será de mí por dios aquel piadoso,

y bañará con sangre su sagrado
altar muy muchas veces el cordero
tierno, de mis ganados degollado.

Que por su beneficio soy vaquero,
y canto, como ves, pastorilmente
lo que me da contento y lo que quiero.

MEL. No te envidio tu bien; mas grandemente
me maravillo haberte sucedido
en tanta turbación tan felizmente.

Todos de nuestro patrio y dulce nido
andamos alanzados; vesme agora
aquí cuál voy enfermo y dolorido,

y guío mis cabrillas. Y esta que hora
en medio aquellos árboles parida,
¡ay!, con lo que el rebaño se mejora,

dejó dos cabritillos, dolorida,
encima de una losa, fatigado,
de mí sobre los hombros es traída.

¡Ay triste!, que este mal y crudo hado,
a nuestro entendimiento no estar ciego,
mil veces nos estaba denunciado.

Los robles lo decían ya con fuego
tocados celestial, y lo decía
la siniestra corneja desde luego.

Mas tú, si no te ofende mi porfía,
declárame, pastor, abiertamente
quién es aqueste dios de tu alegría.

TÍT. Pensaba, Melibeo, neciamente,
pensaba yo que aquella que es llamada
Roma no era en nada diferente

de aquesta villa nuestra acostumbrada,
adonde las más veces los pastores
llevamos ya la cría destetada.

Así con los perrillos los mayores,
así con las ovejas los corderos,
y con las cosas grandes las menores

solía comparar; mas los primeros
lugares, con aquella comparados,
son como dos extremos verdaderos,

Que son de Roma ansí sobrepujados,
cual suelen del ciprés, alto y subido,
los bajos romerales ser sobrados.

MEL. Pues di: ¿cuál fue la causa que, movido,
a Roma te llevó? TÍT. Fue libertarme;
lo cual, aunque algo tarde, he conseguido.

Que, al fin, la libertad quiso mirarme
después de luengo tiempo, y, ya sembrado
de canas la cabeza, pudo hallarme;

Después que Galatea me ha dejado,
y soy de la Amarilis prisionero,
y vivo a su querer todo entregado.

Que en cuanto duró aquel imperio fiero
en mí de Galatea, yo confieso
que ni curé de mí ni del dinero.

Llevaba yo a la villa mucho queso;
vendía al sacrificio algún cordero,
mas no volvía rico yo por eso.

MEL. Y esto fue aquel semblante lastimero
que tanto en Galatea me espantaba;
esto por qué llamaba al cielo fiero.

Esto por qué tristísima dejaba
la fruta sin coger en su cercado,
pues Títiro, su bien, ausente estaba.

Tú, Títiro, te habías ausentado,
los pinos y las fuentes te llamaban,
las yerbas y las flores de este prado.

TÍT. ¿Qué pude? Que mil males me cercaban,
y allí para salir de servidumbre
los cielos más dispuestos se mostraban.

Que allí vi, Melibeo, aquella cumbre,
aquel divino mozo por quien uno
mi altar en cada mes enciende lumbre.

Allí primero dél que de otro alguno
oí: «Paced, vaqueros, libremente,
paced como solía cada uno».

MEL. Por manera que a ti perpetuamente
te queda tu heredad, ¡oh bienhadado!,
aunque pequeña, pero suficiente.

Bastante para ti demasiado,
aunque de pedregal y de pantano
lo más de toda ella está ocupado.

No dañará el vecino grey mal sano
con males pegadizos tu rebaño,
dejando tu esperanza rica en vano.

No causará dolencia el pasto extraño
en lo preñado dél, ni en lo parido
las nunca usadas yerbas harán daño.

Dichoso poseedor, aquí tendido
del fresco gozarás, junto a la fuente
a la margen del río do has nacido.

Las abejas aquí continamente,
deste cercado hartas de mil flores,
te adormirán sonando blandamente.

Debajo la alta peña sus amores
el leñador aquí, cantando al viento,
esparcirá, y la tórtola dolores.

La tórtola en el olmo haciendo asiento
repetirá su queja, y tus queridas
palomas sonarán con ronco acento.

TÍT. Primero los venados las tendidas
lagunas pacerán, y el mar primero
denegará a los peces sus manidas,

Y beberá el Germano y Parto fiero,
troncando sus lugares naturales,
el Albi aquéste, el Tigri aquél, ligero;

Primero, pues, que aquellas celestiales
figuras de aquel mozo, de mi pecho
borradas, desparezcan las señales.

MEL. Nosotros pero iremos con despecho,
unos, a los sedientos Africanos,
otros, a los de Scitia, campo estrecho,

Y otros a los montes y a los llanos
de la Creta, y del todo divididos
de nuestra redondez a los Britanos.

Después de muchos días ya corridos,
¡ay!, si avendrá que viendo mis majadas,
las pobres chozas, los paternos nidos;

Después de muchas mieses ya pasadas,
si viéndolas diré maravillado:
¡Ay, tierras, ay, dolor, mal empleadas!

¿Tan buenas posesiones un soldado
maldito, y tales mieses tendrá un fiero?
¡Ved para quién hubimos trabajado!

Ved a qué miserable y lastimero
estado a los cuitados ciudadanos
condujo el obstinado pecho entero.

Ve, pues, ¡oh Melibeo!, y con tus manos
en orden pon las vides, y curioso
enjiere los perales y manzanos.

Andad, ganado mío, ya dichoso;
dichosas ya en un tiempo, id, cabras mías,
que ya no cual solía, alegre, ocioso,

No estando ya tendido en las sombrías
cuevas, os veré lejos ir paciendo,
colgadas por las peñas altas, frías.

No cantaré; ni yéndoos yo paciendo,
vosotras ni del cítiso florido,
ni del amargo sauce iréis cogiendo.

TÍT. Podrías esta noche aquí tendido
en blanda y verde hoja dar reposo
al cuerpo flaco, al ánimo afligido.

Y cenaremos bien, que estoy copioso
de maduras manzanas, de castañas
enjertas, y de queso muy sabroso.

Y ya las sombras caen de las montañas
más largas, y convidan al sosiego;
y ya de las aldeas y cabañas

despide por los techos humo el fuego.

Versión de Fray Luis de León
Virgilo escribió Las Églogas en épocas complicadas para Roma.
Entre los años 42-40 a. C. se produce una guerra civil, consecuencia del asesinato del dictador César por los republicanos en 44 a. C. Éstos son derrotados por Marco Antonio y Octavio en la batalla de Filipos (42 a. C.), pero mientras tanto se dictan confiscaciones de tierras para satisfacer a los soldados del bando cesarista. Como es sabido, Octavio acabará siendo el primer emperador de Roma.
La égloga I se levanta sobre este trasfondo social y presenta dos situaciones antitéticas: por una parte, el pastor Títiro mantiene sus posesiones porque un ser poderoso, "un dios", le ha protegido; por otra, el pastor Melibeo ha sido desposeído de su patrimonio y está a punto de marchar al exilio. En Títiro se ha visto, velada, la figura de Virgilio (republicano convencido, como Cicerón), quien, sin duda, se benefició de la benevolencia de Octavio.

Fray Luis de León versionó en ciento cincuenta y siete versos, distribuidos en cincuenta y dos tercetos encadenados, el original de Virgilo de ochenta y tres versos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Beatus ille/7 - Beatus ille - Epodo II - Horacio - Roma

HoracioBeatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bubus exercet suis
solutus omni faenore
neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
ergo aut adulta vitium propagine
altas maritat populos
aut in reducta valle mugientium
prospectat errantis greges
inutilisque falce ramos amputans
feliciores inserit
aut pressa puris mella condit amphoris
aut tondet infirmas ovis.
vel cum decorum mitibus pomis caput
Autumnus agris extulit,
ut gaudet insitiva decerpens pira
certantem et uvam purpurae,
qua muneretur te, Priape, et te, pater
Silvane, tutor finium.
libet iacere modo sub antiqua ilice,
modo in tenaci gramine:
labuntur altis interim ripis aquae,
queruntur in Silvis aves
frondesque lymphis obstrepunt manantibus,
somnos quod invitet levis.
at cum tonantis annus hibernus Iovis
imbris nivisque conparat,
aut trudit acris hinc et hinc multa cane
apros in obstantis plagas
aut amite levi rara tendit retia
turdis edacibus dolos
pavidumque leporem et advenam laqueo gruem
iucunda captat praemia.
quis non malarum quas amor curas habet
haec inter obliviscitur?
quodsi pudica mulier in partem iuvet
domum atque dulcis liberos,
Sabina qualis aut perusta Solibus
pernicis uxor Apuli,
sacrum vetustis exstruat lignis focum
lassi Sub adventum viri
claudensque textis cratibus laetum pecus
distenta siccet ubera
et horna dulci vina promens dolio
dapes inemptas adparet:
non me Lucrina iuverint conchylia
magisve rhombus aut scari,
siquos Eois intonata fluctibus
hiems ad hoc vertat mare,
non Afra avis descendat in ventrem meum,
non attagen Ionicus
iucundior quam lecta de pinguissimis
oliva ramis arborum
aut herba lapathi prata amantis et gravi
malvae salubres corpori
vel agna festis caesa Terminalibus
vel haedus ereptus lupo.
has inter epulas ut iuvat pastas ovis
videre properantis domum,
videre fessos vomerem inversum boves
collo trahentis languido
positosque vernas, ditis examen domus,
circum renidentis Laris.
haec ubi locutus faenerator Alfius,
iam iam futurus rusticus,
omnem redegit idibus pecuniam,
quaerit kalendis ponere.
_____________________________

Dichoso el que de pleitos alejado,
cual los del tiempo antigo,
labra sus heredades no obligado
al logrero enemigo.

Ni el arma en los reales le despierta,
ni tiembla en la mar brava,
huye la plaza y la soberbia puerta
de la ambición esclava.

Su gusto es, o poner la vid crecida
al álamo ayuntada,
o contemplar cuál pace, desparcida
al valle, su vacada.

Ya poda el ramo inútil, ya engiere
en su vez el extraño,
o castra sus colmenas o, si quiere,
tresquila su rebaño.

Pues cuando el padre Otoño muestra fuera
la su frente galana,
¡con cuánto gozo coge la alta pera,
las uvas como grana,

y a ti, sacro Silvano, las presenta,
que guardas el ejido!
Debajo un roble antiguo ya se asienta,
ya en el prado florido.

El agua en las acequias corre, y cantan
los pájaros sin dueño.
Las fuentes al murmullo que levantan,
despiertan dulce sueño,

y ya que el año cubre campo y cerros
con nieve y con heladas,
o lanza el jabalí con muchos perros
en las redes paradas,

o los golosos tordos, o con liga,
o con red engañosa,
o la extranjera grulla en lazo obliga,
que es presa deleitosa.

Con esto, ¿quién del pecho no desprende
cuanto en amor se pasa?
¿Pues qué, si la mujer honesta atiende
los hijos y la casa?

Cual hace la sabina o calabresa,
de andar al sol tostada,
y ya que viene el dueño, enciende apriesa
la leña no mojada,

y ataja entre los zarzos los ganados,
y los ordeña luego,
y pone mil manjares no comprados,
y el vino como fuego.

Ni me serán los rombos más sabrosos,
ni las ostras, ni el mero,
si algunos con levantes furïosos
nos da el invierno fiero,

ni el pavo caerá por mi garganta,
ni el francolín greciano,
más dulce que la oliva, que quebranta
la labradora mano,

la malva, o la romaza enamorada
del vicioso prado;
la oveja en el disanto degollada,
el cordero quitado

al lobo, y, mientras como, ver corriendo
cuál las ovejas vienen,
ver del arar los bueyes, que volviendo
apenas se sostienen;

ver de esclavillos el hogar cercado,
enjambre de riqueza.
Ansí, dispuesto un cambio ya al arado,
loaba la pobreza.
Ayer puso a sus ditas todas cobro,
mas hoy ya torna al logro.


Versión de Fray Luis de León

viernes, 27 de agosto de 2010

Beatus ille/ 3 - Locus amoenus/ 2 - Oda a la vida retirada - Fray Luis de León - España

Aula de Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca
Siguiendo con el asunto que nos ocupa últimamente, no podíamos dejar de incluir aquí el conocidísimo poema de Fray Luis, prodigio de la lírica española.

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh campo, oh monte, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido,
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.

Y como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.

El aire del huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido,
los árboles menea
con un manso ruïdo,
que del oro y del cetro pone olvido.

Ténganse su tesoro
los que de un falso leño se confían:
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserablemente
se están los otros abrasando
en sed insaciable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

martes, 24 de agosto de 2010

Beatus ille/2 - Fragmento de Menosprecio de corte y alabanza de aldea - Fray Antonio de Guevara - España

Vida campestre - John Constable
Enlazando con la entrada anterior dedicada a Marcial, damos aquí el último capítulo de Menosprecio de corte y alabanza de aldea, de Fray Antonio de Guevara. Disfruten de este extraordinario castellano, inigualable hasta la llegada de Cervantes.

Capítulo XX
De cómo el autor se despide del mundo con muy delicadas palabras. Es capítulo muy notable.

Quédate adiós, mundo, pues no hay que fiar de ti ni tiempo para gozar de ti; porque en tu casa, ¡oh, mundo!, lo pasado ya pasó, lo presente entre las manos se pasa, lo por venir aún no comienza, lo más firme ello se cae, lo más recio muy presto quiebra y aun lo más perpetuo luego fenece; por manera que eres más difunto que un difunto y que en cien años de vida no nos dejas vivir una hora.

Quédate adiós, mundo, pues prendes y no sueltas, atas y no aflojas, lastimas y no consuelas, robas y no restituyes, alteras y no pacificas, deshonras y no halagas, acusas sin que haya quejas y sentencias sin oír partes; por manera que en tu casa, ¡oh, mundo!, nos matan sin sentenciar y nos entierran sin nos morir.

Quédate adiós, mundo, pues en ti ni cabe ti no hay gozo sin sobresalto, no hay paz sin discordia, no hay amor sin sospecha, no hay reposo sin miedo, no hay abundancia sin falta, no hay honra sin mácula, no hay hacienda sin conciencia, ni aun hay estado sin queja, ni amistad sin malicia.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio prometen para no dar, sirven a no pagar, convidan para engañar, trabajan para no descansar, halagan para matar, subliman para abatir, ríen para morder, ayudan para derrocar, toman para no dar, prestan a luego tornar, y aun honran para infamar y castigan sin perdonar.

Quédate adiós, mundo, pues en tu casa abaten a los privados y subliman a los abatidos, pagan a los traidores y arrinconan a los leales, honran a los infames e infaman a los famosos, alborotan a los pacíficos y dan rienda a los bulliciosos, saquean a los que no tienen y dan más a los que tienen, libran al malicioso y condenan al inocente, despiden al más sabio y dan salario al que es más necio, confíanse de los simples y recátanse de los avisados; finalmente, allí hacen todos todo lo que quieren y muy pocos lo que deben.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio a nadie llaman por su nombre propio; porque al temerario llaman esforzado; al cobarde, recogido; al importuno, diligente; al descuidado, pacífico; al pródigo, magnánimo; al escaso, modesto; al hablador, elocuente; al necio, callado; al disoluto, enamorado; al honesto, frío; al entremetido, cortesano; al vindicativo, honroso; al apocado, sufrido; y al malicioso, simple; y al simple, necio; por manera que nos vendes, ¡oh, mundo!, el envés por revés y el revés por envés.

Quédate adiós, mundo, pues traes a todo el mundo engañado, es a saber: que a los ambiciosos prometes honras; a los inquietos, mudanzas; a los malignos, privanzas; a los flojos, oficios; a los codiciosos, tesoros; a los voraces, regalos; a los carnales, deleites; a los enemigos, venganzas; a los ladrones, secreto; a los viejos, reposo; a los mancebos, tiempo; y aun a los privados, seguro.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio ni saben guardar verdad ni mantener fidelidad; porque a unos traes desvelados, a otros amodorridos, a otros atónitos, a otros embobecidos, a otros desatinados, a otros descaminados, a otros desesperados, a otros pensativos, a otros alterados, a otros abobados, a otros afrentados y a todos juntos asombrados.

Quédate adiós, mundo, pues en tu compañía el que acierta va más perdido, el que te halla es peor librado, el que te habla es más afrentado, el que te sigue va más descaminado, el que te sirve es peor pagado, el que te ama es peor tratado, el que te contenta va más descontento, el que te halaga es más lastimado, el que más priva es más desprivado, y el que en ti fía es más engañado.

Quédate adiós, mundo, pues para contigo ni aprovecha dones que te den, servicios que te hagan, lisonjas que te digan, regalos que te prometan, caminos que te sigan, fidelidad que te guarden, ni aun amistad que te tengan.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio a todos engañas, a todos derruecas, a todos infamas, a todos acoceas, a todos castigas, a todos lastimas, a todos atropellas, a todos amenazas, a todos enriscas, a todos despeñas, a todos enlodas, a todos acabas y aun a todos olvidas.

Quédate adiós, mundo, pues en tu compañía todos lamentan, todos suspiran, todos sollozan, todos gritan, todos lloran, todos se quejan, todos se mesan y aun todos se acaban.

Quédate adiós, mundo, pues en tu casa no aprendemos sino a aborrecer hasta matar, hablar hasta mentir, amar hasta desesperar, comer hasta regoldar, beber hasta revesar, tratar hasta robar, recuestar hasta engañar, porfiar hasta reñir y aun pecar hasta morir.

Quédate adiós, mundo, pues andando en pos de ti, la infancia se nos pasa en olvido, la puericia en experiencias, la juventud en vicios, la viril edad en cuidados, la senectud en quejas y aun el tiempo en vanas esperanzas.

Quédate adiós, mundo, pues de tu palacio sale la cabeza cargada de canas, los ojos de legañas, las orejas de sordedad, las narices de reuma, la frente de arrugas, los pies de gota, los muslos de ciática, el estómago de humores, el cuerpo de dolores y aun el corazón de cuidados.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio ninguno quiere ser bueno, lo cual parece muy claro en que cada día empozan traidores, arrastran salteadores, degüellan homicianos, queman herejes, quintan a perjuros, destierran a bulliciosos, enmordazan a blasfemos, enclavan a traviesos, ahorcan a ladrones y aun cuartean a falsarios.

Quédate adiós, mundo, pues tus criados no tienen otro pasatiempo sino ruar calles, mofar de los compañeros, recuestar damas, enviar recaudos, engañar a muchas vírgenes, ojear ventanas, escribir cartas, tratar con las alcahuetas, jugar a los dados, relatar vidas de prójimos, pleitear con los vecinos, contar nuevas, fingir mentiras, buscar regalos e inventar vicios nuevos.

Quédate adiós, mundo, pues que en tu casa a ninguno veo contento; porque si es pobre, querría tener; si es rico, querría valer; si es abatido, querría subir; si es olvidado, querría medrar; si es flaco, querría poder; si es injuriado, querríase vengar; si es privado, querría permanecer; si es ambicioso, querría mandar; si es codicioso, querríase extender; y si es vicioso, querríase holgar.

Quédate adiós, mundo, pues en ti no hay cosa fija ni segura, porque a los homenajes hienden los rayos, a los molinos llevan las crecientes, a los ganados daña la roña, a los árboles come el coco, a los panes tala la langosta, a las viñas taza el pulgón, a la madera desentraña la carcoma, a las colmenas yerman los zánganos y aun a los hombres matan los enojos.

Quédate adiós, mundo, pues no hay en tu palacio quien quiera bien a otro, porque la onza pelea con el león, el rinoceronte pelea con el cocodrilo, el águila con el avestruz, el elefante con el minotauro, el jerifalte con la garza, el sacre con el milano, el oso con el toro, el lobo con la yegua, el cuclillo con el picazo, el hombre con el hombre y todos juntos con la muerte.

Quédate adiós, mundo, pues en tu casa no hay cosa que no nos dé pena, porque la tierra se nos abre, el agua nos ahoga, el fuego nos quema, el aire nos destempla, el invierno nos arrincona, el verano nos congoja, los canes nos muerden, los gatos nos arañan, las arañas nos emponzoñan, los mosquitos nos pican, las moscas nos importunan, las pulgas nos despiertan, las chinches nos enojan y, sobre todo, los cuidados nos desvelan.

Quédate adiós, mundo, pues por tu tierra ninguno puede andar seguro, porque a cada paso se topan piedras a do tropiecen, puentes de do caigan, arroyos a do se ahoguen, cuestas a do se cansen, truenos que nos espanten, ladrones que nos despojen, compañías que nos burlen, nieves que nos detengan, rayos que nos maten, lodos que nos ensucien, portazgos que nos cohechan, mesoneros que nos engañan y aun venteros que nos roben.

Quédate adiós, mundo, pues en tu casa, si no hay hombre contento, tampoco le hay sano; porque unos tienen bubas; otros, sarna; otros, tiña; otros, cáncer; otros, gota; otros, ciática; otros, piedra; otros, ijada; otros, cuartana; otros, pleuresía; otros, asma; y aun otros, locura.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio ninguno hace lo que otro hace, porque si uno canta, otro cabe él llora; si uno ríe, otro cabe él suspira; si uno come, otro cabe él ayuna; si uno duerme, otro cabe él vela; si uno habla, otro cabe él calla; si uno pasea, otro cabe él huelga; si uno juega, otro cabe él mira; y aun si uno nace, otro a pared y medio muere.

Quédate adiós, mundo, pues no hay criado en tu palacio que no sea de algún defecto notado, porque si es alto, declina a giboso; si tiene buen rostro, es en los ojos bizco; si tiene buena frente, es angosto de sienes; si tiene buena boca, fáltanle los dientes; si tiene buenas manos, tiene malos cabellos; si tiene buena voz, habla algo gangoso; si es suelto, es también sordo; si es recio, es algo cojo; y aun si es bermejo, no escapa de malicioso.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio ninguno vive de lo que otro, porque unos siguen la corte, otros navegan la mar, otros andan en ferias, otros aran los campos, otros pescan los ríos, otros sirven señores, otros andan caminos, otros aprenden oficios, otros gobiernan reinos y aun otros roban los pueblos.

Quédate adiós, mundo, pues en tu casa ni son conformes en el vivir, ni tampoco en el morir, porque unos mueren niños, otros mozos, otros viejos, otros ahorcados, otros ahogados, otros cuarteados, otros despeñados, otros hambrientos, otros ahítos, otros hablando, otros durmiendo, otros apercibidos, otros descuidados, otros alanceados y aun otros intoxicados.

Quédate adiós, mundo, pues en tu palacio ni se parecen en la condición ni menos en la conversación, porque si uno es sabio, otro es necio; si uno agudo, otro es torpe; si uno hábil, otro es rudo; si uno animoso, otro cobarde; si uno callado, otro boquirroto; si uno sufrido, otro bullicioso, y aun si uno es cuerdo, otro es loco.

Quédate adiós, mundo, pues no hay quien contigo pueda vivir y menos se apoderar, porque si como poco, estoy flaco; y si mucho, ando hinchado; si camino, cánsome; si estoy quedo, entorpézcome; si doy poco, llámanme escaso; y si mucho, pródigo; si estoy solo, asómbrome; y si acompañado, importúnome; si visito a menudo, tómanlo a importunidad; y si de tarde en tarde, a presunción; si sufro injurias, dicen que es poquedad; y si las vengo, que es crueldad; si tengo amigos, importúnanme; y si enemigos, persíguenme; si estoy siempre en un lugar, siento hastío; y si me mudo a otro, enójome; finalmente digo que lo que aborrezco me hacen tomar y lo que amo no puedo alcanzar.

¡Oh, mundo inmundo!, yo que fui mundano conjuro a ti, mundo, requiero a ti, mundo, ruego a ti, mundo, y protesto contra ti, mundo, no tengas ya más parte en mí; pues yo no quiero ya nada de ti ni quiero más esperar en ti, pues sabes tú mi determinación, y es que:

Posui finem curis;
spes et fortuna, valete.

***

Aquí se acaba el libro llamado Menosprecio de corte y alabanza de aldea, compuesto por el ilustre señor don Antonio de Guevara, Obispo de Mondoñedo, Predicador y Cronista y del Consejo de Su Majestad, en el cual se tocan muchas y muy buenas doctrinas para los hombres que aman el reposo de sus casas y aborrecen el bullicio de las cortes. Fue impreso en la muy leal y muy noble villa de Valladolid por industria del honrado varón impresor de libros Juan de Villaquirán, a dieciocho de junio. Año de mil y quinientos y treinta y nueve.

sábado, 21 de agosto de 2010

Beatus ille/1 - Dum tu forsitan inquietus erras... - Marco Valerio Marcial - Hispania

Escena agrícola en un mosaico romano
Dum tu forsitan inquietus erras
calmosa, Juvenalis, in Suburra*
aut collem dominae teris Dianae;
dum per limina te potentiorum
sudatrix toga ventilat vagumque
maior Caelius et minor fatigant:
me multos repetita post Decembres
accepit mea rusticumque fecit
auro Bilbilis et superba ferro.
Hic pigri colimus labore dulci
Boterdum Plateamque –Celtiberis
haec sunt nomina crassiora terris-:
ingente fruor improboque somno
quem nec tertia saepe rumpit hora,
et totum mihi nunc repono quidquid
ter denos vigilaveram per annos.
Ignota est toga, sed datur petenti
rupta proxima vestis a cathedra.
Surgentem focus excipit superba
vicini strue cultus iliceti,
multa vilica quem coronat olla.
Venator sequitur, sed ille quem tu
secreta cupias habere silva;
dispensat pueris rogatque longos
levis ponere vilicus capillos.
Sic me vivere, sic iuvat perire.
__________________________

Mientras tú, Juvenal, te abres paso agitado,
entre los ruidos mil de la Suburra*,
o mientras subes hacia el Aventino;
mientras por los umbrales de los poderosos
ondea al aire tu toga sudada,
y fatigado vas y vienes
por el Celio mayor y el menor,
mi Bilbilis –a donde he vuelto-,
tierra soberbia por sus minas
de oro y de hierro,
tras muchos años me ha recuperado,
y ella me ha convertido en campesino.
Aquí, tranquilo, sin más esfuerzo que el que dicta mi pereza,
me recreo por Boterdo y por Platea,
-estos son nombres rudos de tierras celtíberas-,
gozo horas de sueño profundo
y reparador que no interrumpe,
a veces, ni la hora tercia
y, así, recupero lo que en treinta años
no pude dormir.
Ni me acuerdo de la toga; cuando la pido,
me alcanzan una túnica que tengo cerca,
sobre una silla desvencijada.
El fuego, cuando me levanto,
ya me espera con un montón de leña
del encinar cercano, y con corona de ollas
que puso la granjera;
acude un cazador que tú querrías
encontrarte en la apartada selva;
un granjero imberbe
reparte las raciones a los siervos,
y les ruega
que hagan cortar
la larga cabellera.
Así quiero vivir y así morir.

* La Suburra (De suburbium, fuera de la urbs) era el barrio más bajo y popular de la ciudad de Roma. Aquí se encontraban las peores tascas y tabernas de la ciudad, y en él tenían cabida todo tipo de delitos. Un poco como Harlem en Nueva York.

Traducción del latín de Esperanza Ducay para la edición de los Epigramas de Marcial, de Guara Editorial (1986)

Desde que existe la civilización, tanto en Oriente como en Occidente, los poetas nunca han dejado de cantar las excelencias de la vida retirada y sencilla y el disfrute de las cosas simples y cotidianas, lejos de los apremios de la ciudad: lo que el cántabro de Treceño Fray Antonio de Guevara (1480-1545) llamaba Menosprecio de corte y alabanza de aldea.

El hispano-romano Marco Valerio Marcial, paradigma de poeta satírico y desengañado, dedicó este poema a su colega Juvenal cuando, después de vivir largos años en Roma, se retiró a su tierra natal de Bilbilis, actual Calatayud.

jueves, 15 de abril de 2010

Beatus ille/ 6 - Fragmentos de Epístola Moral a Fabio - Andrés Fernández de Andrada - España

Baile cortesano
Fabio, las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere
y donde al más activo nacen canas;

el que no las limare o las rompiere,
ni el nombre de varón ha merecido,
ni subir al honor que pretendiere.

El ánimo plebeyo y abatido
elija, en sus intentos temeroso,
primero estar suspenso que caído;

que el corazón entero y generoso
al caso adverso inclinará la frente
antes que la rodilla al poderoso.

Más triunfos, más coronas dio al prudente
que supo retirarse, la fortuna,
que al que esperó obstinada y locamente.

Esta invasión terrible e importuna
de contrarios sucesos nos espera
desde el primer sollozo de la cuna.

Dejémosla pasar como a la fiera
corriente del gran Betis, cuando airado
dilata hasta los montes su ribera.

Aquel entre los héroes es contado
que el premio mereció, no quien le alcanza
por vanas consecuencias del estado.

__________

Busca, pues, el sosiego dulce y caro,
como en la oscura noche del Egeo
busca el piloto el eminente faro;

que si acortas y ciñes tu deseo
dirás: "Lo que desprecio he conseguido,
que la opinión vulgar es devaneo".

Más quiere el ruiseñor su pobre nido
de pluma y leves pajas, más sus quejas
en el bosque repuesto y escondido,

que agradar lisonjero las orejas
de algún príncipe insigne, aprisionado
en el metal de las doradas rejas.

Triste de aquel que vive destinado
a esa antigua colonia de los vicios,
augur de los semblantes del privado.

Cese el ansia y la sed de los oficios,
que acepta el don, y burla del intento,
el ídolo a quien haces sacrificios.

Iguala con la vida el pensamiento,
y no le pasarás de hoy a mañana,
ni quizá de un momento a otro momento.

__________

¿Qué es nuestra vida más que un breve día,
do apenas sale el sol, cuando se pierde
en las tinieblas de la noche fría?

¿Qué más que el heno, a la mañana verde,
seco a la tarde? ¡Oh ciego desvarío!
¿Será que de este sueño se recuerde?

¿Será que pueda ver que me desvío
de la vida, viviendo, y que está unida
la cauta muerte al simple vivir mío?

Como los ríos, que en veloz corrida
se llevan a la mar, tal soy llevado
al último suspiro de mi vida.

__________

¡Mísero aquel que corre y se dilata
por cuantos son los climas y los mares,
perseguidor del oro y de la plata!

Un ángulo me basta entre mis lares,
un libro y un amigo, un sueño breve,
que no perturben deudas ni pesares.

__________

Ya, dulce amigo, huyo y me retiro
de cuanto simple amé: rompí los lazos.
Ven y sabrás al grande fin que aspiro
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.


(Versión de Dámaso Alonso)


Sobran los dedos de la mano para contar los poetas españoles cuya valoración se ha mantenido uniformemente en los más alto a través de los siglos. La grandeza de San Juan de la Cruz es poco menos que un descubrimiento reciente; Góngora provocó siempre tantas iras cuantos fervores y se eclipsó durante doscientos años; la lírica fue pertinazmente considerada la parte menos valiosa de la producción de Quevedo... La ley del péndulo que tiraniza la historia de las artes apenas ha eximido de olvidos y desdenes las Coplas de Jorge Manrique, la obra de Garcilaso en bloque, ciertas odas de fray Luis de León... A esa dichosa aristocracia pertenece la Epístola Moral a Fabio del capitán Andrés Fernández de Andrada. Nunca, en verdad, le han faltado los testimonios de suprema admiración. Desde Bartolomé Leonardo de Argensola, "que estimara mucho que fuera suya", y desde los lectores contemporáneos, que juzgaban que "en el estilo y argumentos era de las cosas mejor escritas de nuestra lengua", hasta Luis Cernuda, para quien importaba sobre todo su "intensidad metafísica", o hasta Dámaso Alonso, que le rindió el homenaje de una filología tan noble como la pasión que el poema le despertaba.
La virtud que ha hecho de la
Epístola Moral un clásico sin ocasos quizá esté en primer término en la excepcional capacidad de ser a un tiempo perfectamente natural e inconfundiblemente literaria, en la calidad a la vez familiar y superior del talante y del tono. Dámaso Alonso habla de la impresión de que "todo cayó en su sitio justo y con las palabras precisas y exactas que lo tenían que decir". Es cierto. JUAN F. ALCINA y FRANCISCO RICO

viernes, 28 de marzo de 2008

Beatus ille/5 - De Vita Beata - Jaime Gil de Biedma - España

Sin títuloEn un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

viernes, 18 de enero de 2008

Beatus ille /4 - Poema - Yüan An - China

Walking on Path in Spring - Ma Yuan
Ajeno a la tempestad y la nieve, duerme él sin abrir la puerta;
Ha vencido el hambre y domeñado toda preocupación.
¿Por qué ha de huir del frío, requerir la solicitud ajena
y clamar a los magistrados para que se ocupen de él?