Chet Baker - Like Someone In Love

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lunes, 15 de junio de 2015

Otras a lo divino (Glosa de Tras de un amoroso lance) - San Juan de la Cruz - España


    Las glosas a letras ajenas fueron una práctica recurrente en la poesía del XVI y constituyen un indicador fiable del éxito de las composiciones, así como de la evolución del gusto literario; Jorge Manrique fue el más glosado hasta que vino a sustituirlo Garcilaso, ya en la segunda mitad del siglo. También las coplas más populares de los cancioneros fueron objeto de nuevas formulaciones. Aquí, una metáfora vinculada al cortejo amoroso (la caza de amor de la poética cancioneril) se rehace a lo divino de forma que la estrofa inicial adquiere nuevos significados.

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto
volé tan alto, tan alto
que le di a la caza alcance.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y, con todo, en este trance
en el vuelo quedé falto,
mas el amor fue tan alto
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto subía
deslumbróseme la vista
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía,
mas, por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: no habrá quien alcance;
y abatíme1 tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo2,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera,
esperé sólo este lance;
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
Introducción y notas de David López del Castillo
San Juan de la Cruz

1 En el contexto de la cetrería, se aplica al descenso súbito de la rapaz para cobrar la pieza; nótese la paradoja en esa caída. El juego de opósitos entre lo alto y lo bajo caracteriza la copla.
2 Sin detenerse.

Le di a la caza alcance
Estrella Morente y Michael Nyman, 2012

sábado, 26 de abril de 2014

Noche oscura - San Juan de la Cruz - España


    Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada, 
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía, 
ni yo miraba cosa, 
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
a donde me esperaba,
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche, que guiaste
oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada,
Amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedeme, y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
San Juan de la Cruz

    La expresión "noche oscura" está tomada de la Égloga II de Garcilaso, en la que Albanio, el enamorado, busca desesperadamente la muerte:

                    La quinta noche, en fin, mi cruda suerte,
                    queriéndome llevar do se rompiere
                    aquesta tela de la vida fuerte,
                    hizo que de mi choza me saliere
                    por el silencio de la noche oscura...

sábado, 17 de agosto de 2013

Cántico espiritual - San Juan de la Cruz - España


CÁNTICO ESPIRITUAL 
Canciones entre el alma y el Esposo

ESPOSA

¿A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido; 
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.


PREGUNTA A LAS CRIATURAS

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado,
oh, prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!


RESPUESTA DE LAS CRIATURAS

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura,
vestidos los dejó de hermosura.


ESPOSA

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy ya más mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo
y todos más me llagan,
y déjanme muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas, ¿cómo perseveras, oh vida
no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras,
las flechas que recibes,
de lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues has llagado
a aqueste corazón, no le sanaste?
y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mirá que la dolencia
de amor que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!

Apártalos, Amado,
que voy de vuelo.


ESPOSO

Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma,
al aire de tu vuelo, y fresco toma.


ESPOSA

Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.

La noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena, que recrea y enamora.

Cazadnos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
haremos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

Detente, Cierzo muerto;
ven, Austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

¡Oh ninfas de Judea,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
mora en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales!

Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas.


ESPOSO

A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores,
y miedos de las noches veladores.

Por las amenas liras
y canto de sirenas os conjuro
que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la Esposa duerma más seguro.

Entrádose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado.

Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada
allí te di la mano,
y fuiste reparada,
donde tu madre fuera violada.


ESPOSA

Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

En la interior bodega
de mi amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí, que antes seguía.

Allí me dio su pecho
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio;
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido,
que andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.

De flores y esmeraldas
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas,
y en un cabello mío entretejidas.

En sólo aquel cabello,
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

Cuando tú me mirabas,
tu gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían,
los míos adorar lo que en ti vían.

No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.


ESPOSO

La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.

En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.


ESPOSA

Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.

El aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena
con llama que consume y no da pena.

Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.

Vuélvete paloma (Cántico espiritual) - Amancio Prada

sábado, 4 de mayo de 2013

Cantar del alma que se huelga de conoscer a Dios por fee - San Juan de la Cruz - España


¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, 
               aunque es de noche!

    Aquella eterna fonte está ascondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
           aunque es de noche. 

    En esta noche escura desta vida,
que bien sé yo por fee la fonte frida,
           aunque es de noche.

    Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
           aunque es de noche. 

    Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della,
           aunque es de noche.

    Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
           aunque es de noche.

    Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz della es venida,
           aunque es de noche.

    Sée ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos cielos riegan y a las gentes,
           aunque es de noche. 

    El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
           aunque es de noche.

    El corriente que destas dos procede
sé que ninguna dellas le precede,
           aunque es de noche.

    Aquesta eterna fonte está ascondida
en este vivo pan por darnos vida,
           aunque es de noche.

    Aquí se está llamando a las criaturas,
y desta agua se hartan, aunque a escuras
           porque es de noche.

    Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
           aunque es de noche.
San Juan de la Cruz

    La fuente (fonte) es un elemento mágico y simbólico con implicaciones eróticas en la poesía tradicional. Juan de Yepes la eleva aquí a símbolo místico. Y Enrique Morente la hace suya y ocurre este milagro:

Aunque es de noche - Enrique Morente y Voces Búlgaras
Guitarra: Juan Manuel Cañizares