Michel Camilo & Tomatito - Spain Forever (2016)

martes, 30 de julio de 2013

Los trovadores/ 4 - A la plug'e al ven iran - Cerverí de Girona (Guillem de Cervera) - Condado de Barcelona


    Este trovador catalán, llamado Guillem de Cervera (sin duda por ser originario de Cervera de la Segarra), adoptó el gentilicio de Cerverí como nombre literario y juglaresco, al que añadió "de Girona", tal vez debido a las tierras de la diócesis gerundense de que le hizo donación Jaime I. La identidad entre Cerverí de Girona y Guillem de Cervera está corroborada documentalmente. En unas cuentas de archivo del 30 de mayo de 1285 (que es la última noticia que se tiene del trovador en vida) se le designa "Guillelmo de Cervaria, id est Cerverino". La obra conservada de este poeta es la más extensa y variada que existe de trovador alguno: ciento catorce piezas líricas y cinco poemas largos bajo el nombre de Cerverí de Girona y unos Proverbis, distribuidos en mil ciento noventa y siete cuartetas, firmadas Guillem de Cervera.

    El verbo espingar parece que significa "tocar la dulzaina, la chirimía". La espingadura, género poético, sólo es conocida por la rúbrica de la presente composición, que de hecho es una balada o rondeau. El refranh (estribillo), que se repite tras cada una de sus dos estrofas, indica bien claramente que la composición, sin llegar a ser una malmaridada, es un gozoso canto a favor de las casadas que prefieren los enamorados a los maridos, a quienes se envía a la intemperie o se los encierra en un armario.
    Traduzco el verbo espingar por "alboguear" (tocar el albogue, especie de dulzaina) porque me parece el más aproximado.

Espingadura d'En Cerverí

A la plug'e al ven iran
        cels que muyllers an,
        cels que muyllers an.

                  I
Li amic iran espingan,
a la plug'e al ven iran,
e cil que no espingaran
a la plug'e al ven iran,
las domnas seran a lor dan,
        e·ls escarniran
        e·ls escarniran.
A la plug'e al ven iran
        cels que muyllers an,
        cels que muyllers an.

                  II
L'enfans vey ab joy ez ab xan,
a la plug'e al ven iran,
al jardi el prat verdeyan,
a la plug'e al ven iran,
e las flors e·ls auzels chantan,
        e·ls auzels chantan
        e·ls auzels chantan.
A la plug'e al ven iran
        cels que muyllers an,
        cels que muyllers an.

                  III
De mon joy me play ço que·y fan,
        c'un armari an
        on los maritz van.

                  IV
Sobrepretz e Cardona blan
        e·N Peyre l'enfan,
        e·N Peyre l'enfan.
___________________________

A la lluvia y al viento irán los que tienen mujer, los que tienen mujer.

I.    Los enamorados irán albogueando, a la lluvia y al viento irán, y aquellos que no alboguearen, a la lluvia y al viento irán,  hallarán a las damas enojadas, y se les burlarán y se les burlarán.  A la lluvia y al viento irán los que tienen mujer, los que tienen mujer.

II.    Veo a los muchachos con alegría, a la lluvia y al viento irán, y con canto en el prado verde del jardín, a la lluvia y al viento irán, y las flores y los pájaros cantando y los pájaros cantando.  A la lluvia y al viento irán los que tienen mujer, los que tienen mujer.

III.    Para satisfacción mía me gusta lo que hacen, pues tienen un armario adonde van los maridos.

IV.    Sirvo a Sobrepretz, a Cardona y a don Pedro el infante, y a don Pedro el infante.
Comentarios y versión de Martín de Riquer
Música de chirimías interpretada por Ensemble de Chirimías Miguel de Arrózpide

sábado, 27 de julio de 2013

Los trovadores/ 3 - Can vei la lauzeta mover - Bernart de Ventadorn - Lemosin


    Bernart de Ventadorn es generalmente considerado el mejor de los trovadores y uno de los más altos poetas amorosos de todos los tiempos. Una poesía exclusivamente dedicada al amor, que insiste en la sinceridad, dentro de un tono melancólico y nostálgico, y escrita con diáfana claridad de estilo y de conceptos, que lo convierten en un afecto al trobar leu (estilo abierto, en contraposición al trobar clus, más cerrado y oscuro*), determina la lírica de Bernart de Ventadorn.
    Can vei la lauzeta mover es una de las joyas de la literatura de los trovadores, aludida en una de las redacciones de la Vida de Bernart de Ventadorn. Dante Alighieri evidentemente se inspiró en su primera estrofa cuando escribió en el canto XX del Paradiso: "Quale allodetta che'n aere si spazia / Prima cantando, e poi tace contenta / De l'ultima dolcezzache la sazia" (Como la alondra que al volar se espacia / cantando, y luego calla deleitada / por la última dulzura que la sacia**). [...] La citan numerosos autores provenzales, se conservan versiones francesas antiguas, se halla en veintitrés manuscritos y modernamente ha sido editada con mucha frecuencia.

                  I
Can vei la lauzeta mover
de joi sas alas contra·l rai,
que s'oblid'e·s laissa chazer
per la doussor c'al cor li vai,
ai! tan grans enveya m'en ve
de cui qu'eu veya jauzion,
meravilhas ai, car desse
lo cor de dezirer no·m fon.

                  II
Ai, las! tan cuidava saber
d'amor, e tan petit en sai!
car eu d'amar no·m posc tener
celeis don ja pro non aurai.
Tout m'a mo cor, e tout m'a me,
e se mezeis'e tot lo mon;
e can se·m tolc, no·m laisset re
mas dezirer e cor volon.

                  III
Anc non agui de me poder
ni no fui meus de l'or'en sai
que·m laisset en sos olhs vezer
en un miralh que mout me plai.
Miralhs, pus me mirei en te,
m'an mort li sospir de preon,
c'aissi·m perdei com perdet se
lo bels Narcisus en la fon.

                  IV
De las domnas me dezesper;
ja mais en lor no·m fiarai;
c'aíssi com las solh chaptener,
enaissi las deschaptenrai.
Pois ve c'una pro no m'en te
vas leis que·m destrui e·m cofon,
totas las dopt'e las mescre,
car be sai c'atretals se son.

                  V
D'aisso·s fa be femna parer
ma domna, per qu'e·lh o retrai,
car no vol so c'om deu voler,
e so c'om li deveda, fai.
Chazutz sui en mala merce,
et ai be faih co·l fols en pon;
e no sai per que m'esdeve,
mas car trop puyei contra mon.

                  VI
Merces es perduda, per ver
-et eu non o saubi anc mai-,
car cilh qui plus en degr'aver,
no·n a ges; et on la querrai?
A! can mal sembla, qui la ve,
qued aquest chaitiu deziron
que ja ses leis non aura be,
laisse morir, que no l'aon!

                  VII
Pus ab midons no·m pot valer
precs ni merces ni·l dreihz qu'eu ai,
ni a leis no ven a plazer
qu'eu l'am, ja mais no·lh o dirai.
Aissi·m part de leis e·m recre;
mort m'a, e per mort li respon,
e vau m'en, pus ilh no·m rete,
chaitius, en issilh, no sai on.

                  VIII
Tristans, ges no·n auretz de me,
qu'eu m'en vau, chaitius, no sai on.
De chantar me gic e·m recre,
e de joi e d'amor m'escon. 
__________________________________

 I.    Cuando veo la alondra mover sus alas de alegría contra el rayo [del sol] y que se desvanece y se deja caer por la dulzura que le llega al corazón, ¡ay!, me entra una envidia tan grande de cualquiera que vea gozoso, [que] me maravillo de que al momento el corazón no se me funda de deseo.

II.    ¡Ay de mí! Creía saber mucho de amor, ¡y sé tan poco!, pues no me puedo abstener de amar a aquella de quien nunca obtendré ventaja. Me ha robado el corazón, me ha robado a mí, y a sí misma y a todo el mundo; y cuando me privó de ella no me dejó nada más que deseo y corazón anheloso.

III.    Nunca más tuve poder sobre mí, ni fui mío desde aquel momento en que me dejó mirar en sus ojos, en un espejo que me place mucho. Espejo: desde que me miré en ti, me han muerto los suspiros de lo profundo, porque me perdí de la misma manera que se perdió el hermoso Narciso en la fuente.

IV.    Me desespero de las damas; nunca más me fiaré de ellas; y así como las solía defender, de la misma manera las desampararé [en adelante]. Puesto que veo que ninguna me ayuda contra ella, que me destruye y me confunde, las temo a todas y no las creo, pues bien sé que todas son iguales.

V.    En esto mi dama se muestra verdaderamente mujer, por lo que se lo reprocho, pues no quiere lo que se ha de querer, y hace lo que se le veda. He caído en desgracia y he hecho como el loco en el puente; y no sé por qué me ocurre, si no es porque he picado demasiado alto.

VI.    En verdad, la piedad está perdida -y yo no lo supe nunca-, pues la que debería tener más no tiene nada, y ¿dónde la buscaré? ¡Ah, qué duro de creer se hace al que la ve que deje morir [y] que no ayude a este desgraciado anheloso que sin ella no tendrá ningún bien!

VII.    Ya que con mi señora no me pueden valer ruegos ni piedad ni el derecho que tengo, y a ella no le viene en gana que yo la ame, no se lo diré nunca más. Así pues, me alejo de ella y desisto; me ha muerto y como muerto le respondo, y me voy, ya que no me retiene, desgraciado, al destierro, no sé a dónde.

VIII.    Tristán, nada tendréis de mí, porque me voy, desgraciado, no sé a dónde. Renuncio a cantar y desisto, y rehuyo la alegría y el amor.

* Anotación de Juan Nadie
** Traducción de Ángel Crespo, añadida por Juan Nadie
Comentario y versión literal de Martín de Riquer
Michael Zöllner - Can vei la lauzeta mover  (Bernart de Ventadorn) - Del disco Ad radices, 2006 

miércoles, 24 de julio de 2013

Los trovadores/ 2 - L'autrier jost'una sebissa - Marcabrú - Gascuña


    Primera pastorela de la poesía provenzal, llena de gracia y humor (subrayado por la melodía), en la que Marcabrú contrapone el ambiente cortés al ambiente rústico o villano. La pastora halla siempre respuesta adecuada y llena de desenfado a las proposiciones del caballero, quien, al final, queda burlado en sus pretensiones.

                  I
L'autrier jost'una sebissa
trobey pastora mestissa,
de joy e de sen massissa;
e fon filha de vilayna;
cap'e gonelh'e pellissa
vest e camiza treslissa,
sotlars e caussas de layna.

                  II
Ves lieys vinc per la planissa:
"Toza", fi·m ieu, "res faitissa,
dol ai del freg que vos fissa."
"Senher", so dis la vilayna,
"merce Dieu e ma noyrissa,
pauc m'o pretz si·l vens m'erssa,
qu'alegreta suy e sayna."

                  III
"Toza", fi·m ieu, "cauza pia,
destouz me suy de la via
per far a vos companhia;
quar aitals toza vilayna
no deu ses parelh paria
pasturgar tanta bestia
en aital terra soldayna."

                  IV
"Don", fetz ela, "qui que·m sia,
ben conosc sen o folhia.
La vostra parelhairia,
senher", so dis la vilayna,
"lay on se tanch si s'estia,
que tals la cui'en bailia
tener, no·n a mas l'ufayna."

                  V
"Toza de gentil afaire,
cavaliers fon vostre paire,
que·us engenret en la maire,
car fon corteza vilayna.
Quon plus vos guart, m'es belhayre,
e per vostre joy m'esclaire,
si fossetz un pauc humayna."

                  VI
"Don, tot mon linh e mon aire
vey revertir e retraire
al vezoig et a l'araire,
senher", so dis la vilayna;
"mas tals se fay cavalguaire
c'atrestal deuria faire
los seys jorns de la setmayna."

                  VII
"Toza", fi·m ieu, "gentil fada
vos adastret, quan fos nada,
d'una beutat esmerada
sobre tot'autra vilayna;
e seria·us ben doblada,
si·m venia una vegada
sobira e vos sotrayna."

                  VIII
"Senher, tan m'avetz lauzada,
tota'n seri'envejada.
Pus en pretz m'avetz levada,
senher", so dis la vilayna,
"per so n'auretz per soudada
al partir: Bada, folh, bada!,
e la muz'a meliayna."

                  IX
"Toza, estranh cor e salvatge
adomesg'om per uzatje.
Ben conosc al trespassatge
qu'ab aital toza vilayna
pot hom far ric companhatge
ab amistat de coratge,
quan l'us l'autre non eniayna."

                  X
"Don, hom cochatz de folhatge
jur'e pliu e promet guatge;
si·m fariatz homenatge,
senher", so dis la vilayna;
"mas ges per un pauc d'intratge
no vuelh mon despiuzelhatge
camjar per nom de putayna."

                  XI
"Toza, tota creatura
revertis a ssa natura.
Parelhar parelhadura
devem eu e vos, vilayna,
al abric lonc la pastura,
que mielhs n'estaretz segura
per far la cauza dossayna."

                  XII
"Don, oc; mas segon drechura
serca folhs la folhatura,
cortes cortez'aventura
e·l vilas ab la vilayna.
En tal loc fai sens fraitura
on hom non guarda mezura,
so ditz la gens ansiayna."

                  XIII
"Belha, de vostra figura
non vi autra pus tafura
ni de son cor pus trefayna."

                  XIV
"Don. lo cavecs vos ahura,
que tals bada en la penchura,
qu'autre n'espera la manya."
____________________________

 I.    El otro día, cerca de un seto, hallé a una humilde pastora, repleta de alegría y de discreción. Era hija de villana: vestía capa, saya y pelliza, y camisa de terliz, zapatos y medias de lana.

II.    Fui hacia ella por el llano: "Moza", le dije, "hechicera criatura, siento mucho que el frío os punce". "Señor", dijo la villana, "gracias a Dios y a mi nodriza poco me importa que el viento me desgreñe, pues estoy contentita y sana".

III.    "Moza", dije yo, "ser cariñoso, me he apartado de mi camino para haceros compañía; pues una moza campesina como vos no debe apacentar sin parejo aparejamiento tanto ganado en esta tierra solitaria".

IV.    "Señor", replicó ella, "quienquiera que yo sea, sé bien distinguir lo sensato de lo necio. Guardad vuestro aparejamiento, señor", dijo la villana, "para las ocasiones en que cuadre, pues los hay que se creen dominar, y todo se reduce a jactancia".

V.    "Moza de gentil condición, vuestro padre fue caballero, quien os engendró en vuestra madre, pues fue una cortés campesina. Cuanto más os miro, más hermosa me parecéis, y por vuestro gozo me regocijo; ¡ojalá fuerais un poco benigna!"

VI.    "Señor, todo mi linaje y mi familia veo que va y vuelve de la podadera al arado, señor", dijo la villana, "pero hay quien, echándoselas de caballero, debería hacer lo mismo los seis días de la semana".

VII.    "Moza", dije yo, "una gentil hada os dotó, cuando nacisteis, de una acrisolada hermosura, superior a la de cualquiera otra campesina; y os sería aumentada el doble si me viera una vez yo encima y vos debajo [de mí]".

VIII.    "Señor, me habéis adulado tanto que sería muy envidiada. Por haber elevado tanto mi mérito, señor", dijo la villana, "tendréis por recompensa al marcharos: ¡Pásmate, bobo, pásmate!, y un plantón a mediodía".

IX.    "Moza, el corazón esquivo y arisco se doma con el uso. He aprendido en el intervalo que con una moza villana como vos se pueden hacer muy buenas migas, con amistad cordial, con tal que el uno no engañe al otro".

X.    "Señor, el hombre acuciado por la necedad jura, ofrece y promete prenda. Así me rendiríais homenaje, señor", dijo la villana, "pero no quiero, a cambio de un mezquino peaje, mudar mi doncellez por el nombre de ramera".

XI.    "Moza, toda criatura vuelve a su naturaleza. Vos y yo, villana, debemos aparejar una pareja, de escondidas, lejos de los pastos, donde estaréis más segura para hacer la cosa dulce."

XII.    "Señor, sí; pero, como es justo, el necio busca la necedad; el cortés, la cortés aventura, y el villano, a la villana. Dice la gente vieja: allí el juicio hace falta, donde no se guarda la mesura."

XIII.    "Hermosa, no vi [nunca] otra de vuestro talle tan bellaca como vos ni de corazón tan traicionero."

XIV.    "Señor, la lechuza os augura que mientras uno se emboba ante las apariencias, otro espera el provecho."

Comentario y versión literal de Martín de Riquer


L'autrier jost'una sebissa (Marcabrú) - Ancient Music

domingo, 21 de julio de 2013

Los trovadores/ 1 - Farai un vers de dreit nien - Guilhem de Peitieu - Aquitania


LA LÍRICA TROVADORESCA (siglos XII y XIII)
    Integran el conjunto de la lírica que llamamos trovadoresca las 2.542 composiciones de unos trescientos cincuenta poetas de nombre conocido, y varios accidentalmente anónimos, que reciben el nombre de trobadors (caso sujeto singular trobaire), escritas en una lengua románica que comúnmente conocemos con el nombre de provenzal, que, aunque impropio, lo admiten la mayoría de los romanistas y es el que se ha divulgado entre la gente cultivada. El área geográfica, que en la actualidad poco ha variado respecto a su extensión en la Edad Media, ocupa una vasta zona del mediodía de las Galias que se halla comprendida entre el Atlántico, al oeste; la frontera italiana, al este; el Macizo Central, al norte, y los Pirineos y el Mediterráneo, al sur. Esta literatura no aparece vinculada a lo que hoy llamamos una nacionalidad, ni tan sólo a un Estado o entidad política determinada que la incluya toda entre sus fronteras; si nos fijamos en el mapa de la época en que floreció, advertiremos enseguida que lo que podríamos llamar su hogar o su foco principal se halla dividido en entidades políticas y señoríos más o menos independientes, entre los cuales no es rara la hostilidad ni deja de ser frecuente una inteción política opuesta: Aquitania, Gascuña, Tolosa, Lemosín, Alvernia, Delfinado, Provenza, países en los que, por encima de cierta independencia política, hallamos una base idiomática común que permite que todos ellos colaboren en una misma literatura, expresada en la misma lengua, la cual, rompiendo diques lingüísticos, mucho más frágiles entonces que tiempo después, se extiende a tierras vecinas, como lo son el norte de Italia y los estados hispánicos del sur de los Pirineos, principalmente el condado de Barcelona.


EL TROVADOR
    El trovador es aquel que compone poesías destinadas a ser difundidas mediante el canto y que, por lo tanto, al destinatario le llegan por el oído y no por la lectura. Es éste un punto esencial que nunca debe ser olvidado: las poesías de los trovadores, a las que nos vemos forzados a acceder mediante la lectura -dejemos aparte los posibles recitales o audición de discos de las melodías conservadas-, no fueron compuestas para ser leídas, sino para ser escuchadas. Produciendo en una época en que la palabra poeta estaba reservada a los versificadores que escribían en culto latín, para los trovadores componer es cantar, aunque muchas veces no sean ellos personalmente los que canten sus producciones. [...]
    El arte de componer versos y su melodía se llamaba trobar, "trovar", y este verbo ya lo emplea el primer trovador de obra conservada, Guilhem de Peitieu, que afirma que un poema suyo "fo trobatz en durmen". Aunque ello significa, sin duda, que ya era conocida la palabra trobador, en los primeros tiempos puede sospecharse que estaba en concurrencia con cantador (sujeto cantaire). [...]
    El texto más antiguo en que aparece la palabra trobador es una pieza de Cercamon, escrita hacia 1150, en la que, con cierto desprecio, se refiere a "ist trobador" que, con sus verdades y sus mentiras, echan a perder a los enamorados, a las esposas y a los maridos.

    [...] Se admite que las palabras provenzales trobar trobador derivan del latín medieval tropare tropatore, formadas a su vez sobre tropus, nombre de ciertas composiciones versificadas con melodía que se introducían en el canto litúrgico. [...]
    Desde el punto de vista semántico reparemos en que el verbo provenzal trobar (como en catalán, como el francés trouver y el italiano trovare) significa también "encontrar, hallar". [...]

                  I
Farai un vers de dreit nien:
non er de mi ni d'autra gen,
non er d'amor ni de joven,
           ni de ren au,
qu'enans fo trobatz en durmen
          sus un chivau.

                  II
No sai en qual hora·m fui natz,
no soi alegres ni iratz,
no soi estranhs ni soi privatz,
          ni no·n puesc au,
qu'enaisi fui de nueitz fadatz
          sobr'un pueg au.

                  III
No sai cora·m sui endormitz,
ni cora·m veill, s'om no m'o ditz;
per pauc no m'es lo cor partitz
          d'un dol corau;
e no m'o pretz una fromitz,
          per Saint Marsau!

                  IV
Malautz soi e cre mi morir;
e4 re no sai mas quan n'aug dir,
Metge querrai al mieu albir,
          e no·m sai tau;
bos metges er, si·m pot guerir,
          mor non, si amau.

                  V
Amigu'ai ieu, non sai qui s'es:
c'anc no la vi, si m'aiut fes;
ni·m fes que·m plassa ni que·m pes,
          ni no m'en cau:
c'anc non ac norman ni franses
          dins mon ostau.

                  VI
Anc no la vi et am la fort;
anc no n'aic dreit ni no·m fes tort;
quan no la vei, be m'en deport;
          no·m prez un jau:
qu'ien sai gensor e belazor,
          e que mais vau.

                 VII
No sai lo luec ves on s'esta,
si es en pueg ho es en pla;
non aus dire lo tort que m'a,
          abans m'en cau;
e peza·m be quar sai rema,
          per aitan vau.

                 VIII
Fait ai lo vers, no sai de cui;
e trametrai lo a celui
que lo·m trametra per autrui
          enves Peitau,
que·m tramezes del sieu estui
          la contraclau.
_________________________

 I.    Haré un verso sobre absolutamente nada: no será sobre mí ni sobre otra gente, no será de amor ni de juventud, ni de nada más, sino que fue trovado durmiendo sobre un caballo.

II.    No sé en qué hora nací, no estoy alegre ni triste, no soy arisco ni soy sociable, ni puedo ser de otro modo, porque así fui hechizado de noche sobre una alta montaña.

III.    No sé cuándo estoy dormido ni cuándo velo, si no me lo dicen; por poco se quiebra el corazón por un cordial dolor; y ello no me importa una hormiga, por San Marcial.

IV.    Estoy enfermo y temo morirme; y sólo sé lo que oigo decir. Buscaré médico a mi capricho, y no sé de ninguno así; será buen médico si puede curarme, pero no [lo será] si empeoro.

V.    Tengo amiga, no sé quién es: pues nunca la vi, a fe mía, ni hizo [nada] que me pluguiera ni que me pesara, y no me importa: porque nunca hubo normando ni francés dentro de mi casa.

VI.    Nunca la vi y la amo mucho; nunca tuve de ella favor ni me hizo ofensa; cuando no la veo, me lo tomo en broma: no me importa un gallo. Porque sé de una más gentil y más hermosa y que más vale.

VII.    No sé si el lugar hacia donde vive está en la montaña o está en el llano; no oso decir lo injusta que es conmigo, antes bien me callo; y pésame mucho que ella se quede aquí, [y] por esto me voy.

VIII.    He hecho el verso, no sé sobre quién, y lo enviaré a aquel que, por medio de otro, lo enviará de mi parte hacia Peitieu, [para] que me envíe la contrallave de su estuche.

Introducción y versión literal de Martín de Riquer

Farai un vers de dreit nien - Ensemble Tre Fontane 

jueves, 18 de julio de 2013

Golondrinas - Jorge Carrera Andrade - Ecuador


Que me busquen mañana.
Hoy tengo cita con las golondrinas.
En las plumas mojadas por la primera lluvia
llega el mensaje fresco de los nidos celestes.
La luz anda buscando un escondite.
Las ventanas voltean páginas fulgurantes
que se apagan de pronto en vagas profecías.
Mi conciencia fue ayer un país fértil.
Hoy es campo de rocas.
Me resigno al silencio
pero comprendo el grito de los pájaros
el grito gris de angustia
ante la luz ahogada por la primera lluvia.

lunes, 15 de julio de 2013

En mal poders, enqueres en mal loch / Maldit - Jordi de Sant Jordi - España


    Combinando ecos y motivos de Bernat de Ventadorn, uno de los trovadores más apreciados, este maldit trata de la falsedad del amor y de la volubilidad de las mujeres, y en concreto de una mujer ingrata ante la que no valen "ley, bondad ni cortesía", pues las locas disposiciones del amor no reconocen el mérito y premian al injusto.

En mal poders, enqueres en mal loch,
hay mis mon cor e mon far pensamén,
seguint amor e son foll mandamén,
sí com hom cech, volent ço que val poch;
mas ben és foll qui vol haver paria
ab dona vils, plena de tritxaria,
e pus foll és qui vol amor servir
punt leyalment ne son camí tenir.
·
E per ço·n dich qu·és vertat e no joch:
axí com cell qu·és mis en lo turmén,
que dir li fan mot yvaçosamén,
pels grans turmens, d'açò que no·s ver, hoch,
tot enaycí dich mal, que no·l diria;
mas vey qu·amors fay engan e falcia
als pus leyals e·ls fay lest ir mentir,
ez als truans, falç, inichs, fa jausir.

Per ço que vey tan injust m'escomoch
ab ira fort, que·m transgir·e·m reprén,
per qu·amors fay en mants lochs fallimén,
q·uns fay montar, autres met al derroch;
per qu·era dich que sventura fa via,
e no y val ley, bondat ne cortesia,
ne ser ardits, franchs, valents, sens fallir,
ans lo volpell e·l falç veyrets florir.

Valguera'm mays, cert, que servís de coch
lay e·ls inferns, e sofrís cest turmén,
que no servir dona desconoysén
e que·eu visqués atant com fech Enoch;
car dona tal qui vol barateria
a Dieu sopley que mort breumén l'aucia,
qu·ella fay trop a les autres maldir
e d'es amar a mant hom avorrir.

Ja dona·l món no·m farà del blanch groch
d'eres anan, per bé que fos sabén,
ans soy en punt de far-ne sagramén
qu·a rres de leys no m'acost ne no·m toch,
si totes són de tal marxanteria;
mas no crey pas ne creyer no u volria,
ne crey tan pauch vúllon totas fallir,
mas les de més fàllon, a mon albir.

Tornada

Amors, amors, bé·s foll qui·n vós se fia
ni·n dona·l món que per mots se cambia,
que cells vos ha qui menys vos vol ne us quir,
e cell vos pert qui us vol tostemps seguir.

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En mal poder y en mal lugar he puesto
mi corazón, mi necio pensamiento,
siguiendo a amor y su dictado loco,
cual ciego en pos de lo que poco vale.
Muy loco está el que quiere compañía
de mujer vil, henchida de traición,
y más loco el que quiere lealmente
servir a amor siguiendo su camino.

Verdad es, y no juego, lo que afirmo:
como el que, sometido a una tortura
dice al instante, por su gran tormento,
cosas que no son ciertas, así digo,
aunque no lo querría, cosas malas,
y es que veo que amor engaña y miente
a los más fieles, que en mentir no tardan,
y hace gozar a falsos y malvados.

Por cosas tan injustas me sublevo
y me sacude una ira incontenible,
pues amor yerra en muchas ocasiones,
alzando a unos, derribando a otros;
por eso se abre paso la desdicha:
no sirve ley, bondad ni cortesía,
ni ser sin tacha osado, franco y bravo,
pues triunfarán el falso y el cobarde.

Más me valdría soportar la pena
de hacer de cocinero en el infierno,
que estar sirviendo a una mujer ingrata
y vivir tantos años como Enoch.
A mujer tal, que vive del engaño,
que la muerte, por Dios, la mate pronto,
pues hace que se hable mal de otras
y su amor aborrezcan muchos hombres.

Ya ninguna mujer, aunque sea sabia,
me hará creer que el blanco es amarillo,
y en grado estoy de hacer el juramento
de no acercarme a ellas ni a sus cosas
jamás, si todas son de tal calaña;
no querría creerlo y no lo creo,
y tampoco que todas errar quieran,
mas, a mi ver, la mayoría lo hace.

Tornada

Amor, amor, loco es quien de vos fía
o de mujer que muda con palabras:
os obtiene el que menos os desea,
y el que quiere seguiros siempre, os pierde.
Comentario y traducción de José María Micó

viernes, 12 de julio de 2013

Ara hojats, dompnas, que us fau sauber / Crida - Jordi de Sant Jordi - España


    El siguiente poema es una especie de pregón contra las mujeres (con elementos de la tradición del maldit) en el que el poeta se declara públicamente incapaz de amarlas, pues ellas son volubles y él, rendido sin paliativos por el amor (hasta el punto de haber descuidado por completo su aspecto), sólo puede y quiere mostrar firmeza y lealtad a la única dama que lo merece.

Ara hojats, dompnas, que us fau sauber,
a qualsevol stat o ley que sia,
que no·m creats si us demostre voler,
cat jur-vos Dieu que u fau tot per falcia.
tant paucas sots dispostas per amar,
que tot desir e voluntat m'oblida;
mas perqu·en res no u puscats ignorar,
eu vos n'avís en ma publica crida.

Primerament a totes vull mostrar
que ço qu·eu dich és dreyt que·n do sentida,
qu·en cent no crey una puscats mostrar
vulla tenir la ley de gentil vida.
Porà·s ben fer serà bella y valén,
honesta y pros e de bella statura,
mas los cors ha pres tal regiremén,
que fermetats en algú no s'atura.

E per ço vull usar sàviamen,
que perdre temps és trop gran oradura.
Bé say de cert que dirà·lguna gen
que ço qu·eu dich fas perquè·n pas fretura:
ver, mas no tan qu·alguna no·m conport,
a mos despens, s·eu vull ges s·amistança;
mas, cert, no·m play viur·en tal desacort,
car per foll cas no vull blasme d'erança. 

Enquer vos fau saber, per desconort,
c·amor no pens que mellore d'usança,
car fayta s'és hostalers d'àvol port,
per què no y cal haver nulla sperança.
E guart-se, donchs, a qui guardar ly fay,
qu·eu vull star ab l'ull ubert, ses falla;
mas bé u say dir, certes, que bé·m desplay
que per tal fayt a callar jo me'n calla.

Àls no y puch far, mas trop gran dolor hay
com suy desbosts de l'amorosa tralla,
qu·engrossezits me suy de l'ora·n çay,
e desdonats vauch e sullats de palla;
però, bé say, si algune·n volgués
tornar en cest, e que·m fes dir béns d'ella,
no say al món res que tant de bé·m fes,
car sens amor, Dieu, nulls homs aconsella.

Tornada

Reyna d'onor, la méller qu·anch nasqués,
per tal com ets ferma, leals e bella,
me tench per dit quez ab vós m'avengués,
si us fos plasén d'esclarir-me la sella.

Tornada

Que·ytals com vós és dreyt c·ome degués
servir tots jorns, besant mans e gonella,
ez autra no, ara·ls playa o·ls pes,
perquè us say poch segona ne parella.

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Oíd, mujeres de cualquier estado
y cualquier condición, lo que ahora os digo:
no me creáis si manifiesto amaros,
pues os juro por Dios que todo es falso.
Las dispuestas a amar sois tan escasas,
que mi deseo y voluntad olvido;
pero os quiero avisar públicamente
para que no digáis que lo ignorabais.

En primer lugar quiero demostraros
que lo que digo es justo que se sepa,
pues ni una entre cien creo que quiera
seguir las leyes de la cortesía.
Puede que sea bella, virtuosa,
honesta y de alta talla, pero ahora
hay en los corazones tal mudanza,
que ya nadie conoce la constancia.

Por eso quiero obrar prudentemente,
porque perder el tiempo es gran locura.
Sé con certeza que dirán algunos
que hablo de aquello de lo que carezco:
sí, mas, no obstante, nunca me ha faltado
quien me dé su amistad a mis expensas;
mas no quiero vivir en tal discordia
ni que, por loco azar, de errar me acusen.

También, desconsoladamente, os digo
que el amor no mejora sus costumbres:
es como el hostelero de un mal puerto
y conviene perder toda esperanza.
Aquel a quien convenga, que esté atento,
que yo estoy con los ojos bien abiertos;
mas, a decir verdad, yo no deseo
callar para tener tal hecho oculto.

Otra cosa no puedo hacer: me encuentro
por la amorosa soga lacerado,
y desde aquel momento estoy más grueso
y voy sucio de paja y descuidado.
Mas si alguna volviese a la razón
para que yo pudiese hablar bien de ella,
nada podría hacerme un mayor bien,
pues Dios no ayuda a quien no siente amor.

Tornada

Reina de honor, y la mejor nacida,
como sois tan constante, fiel y bella,
he resuelto que a vos debo acordarme,
si a bien tenéis iluminar mi mente.

Tornada

Es justo, pues, serviros a diario
y besar vuestras manos y vestidos;
a vos y a nadie más, les guste o no,
pues no sé de otra igual ni parecida.
Comentario y traducción de José María Micó

martes, 9 de julio de 2013

Jus lo front port vostra bella semblança / Estramps - Jordi de Sant Jordi - España


    La siguiente canción de amor está compuesta con la técnica de los llamados estramps, versos sin rima pero con palabras peculiares en posición final, algunas de las cuales remitían a un uso anterior en obras de otros poetas, creando así una conexión intertextual con eventuales implicaciones simbólicas. La peculiaridad de las palabras escogidas estribaba en la dificultad o imposibilidad de ser rimadas, en su singularidad fonética o en su excepcionalidad léxica, y de ahí el uso ocasional de nombres propios (como Pentesilea, la mitológica reina de las amazonas que cierra el poema, o el viejo Aristóteles, que según una narración legendaria muy difundida en la Edad Media se enamoró de la joven amante de Alejandro Magno). Los estramps de Jordi de Sant Jordi remiten a Andreu Febrer y a Dante: de este último hay sugestivos y sugerentes ecos que proceden no sólo de composiciones líricas, sino también de lugares estratégicos de la Divina comedia.

Jus lo front port vostra bella semblança,
de què mon cors nit r jorn fa gran festa,
que, remiran la molt bella figura,
de vostre ffaç m'és romassa l'empremta,
que ja per mort no se'n partrà la forma;
ans, quant seray del tot fores d'est segle,
çels qui lo cors portaran al sepulcre
sobre me faç veuran lo vostre signe.

Sí com l'infants quant mira lo retaula
e, contemplant la pintur·ab himatges
ab son net cor, no lo'n poden gens partre,
tant ha plasser de l'aur qui ll'environa;
atressí·m pren devan l'amorós sercle
de vostre cors, que de tants béns s'anrama,
que, mentre·l vey, mas que Déu lo contemple,
tant hay de joy per amor qui·m penetre.

Axí·m té pres e liatz en son carçre
amors ardents, com si stés en hun coffre,
tancat jus claus, e tot mon cors fos dintre,
on no pusqués mover per null encontre;
car tant és grans l'amor que us ay e ferme,
que lo meu cor no·s part punt per angoxa,
bella, de vós, ans es[t]à-y ferm com torres
e sol amar a vós, blanxa colomba.

Bella sens par ab la pressensa noble,
vostre bel cors bell fech Déu sobre totas;
gays e donós lluu pus que fina pedre,
amorós, bels, plus penetrans que stel·la;
d'on, quant vos vey ab les autres en flota,
les jusmetetz, sí com fay lo carvoncles,
que de vi[r]tuts les finas pedres passa:
vós etz sus ley com l'estors sus l'esmirle.

L'amor que us hay en totes les part[s] m'ascle,
quan non amech pus coralment nula hòmens;
tan fort·amor com sesta que·l cor m'obre
no fonch jamays en nul cors d'om ne arme:
mas suy torbats que no fonch Aristòtills
d'amor qui m'art e mos sinch senys desferme;
co·l monjos bos que no·s pa[r]t de la setla,
no·s part mon cors da vós tant com dits d'ungle.

Ho cors donós, net de frau e delicte,
prenets de me pietats, bela dona,
e no suffrats quez aman-vos peresca,
pus qu·eu vos am may que nulls homs afferme;
per què us suppley a vós, qu·etz le bells arbres
de tots bos fruyts, hon valor grans pren s·ombre,
que·m retenyats en vostra valent cambre,
pus vostre suy e seray tant com visque.

Tornada

Mos richs balays, cert vós portats le timbre
sus quantes són e·l mundenal registre,
car tots jorns nays en vós, cors, e revida
bandats, virtuts mas qu·en Pantasilea.

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Llevo en la frente vuestra bella estampa
y está mi corazón siempre contento;
de mirar la bellísima figura,
tengo de vuestro rostro ya la huella
y ni la muerte borrará su forma.
Cuando me encuentre fuera de este mundo,
los que lleven mi cuerpo hasta el sepulcro
verán sobre mi rostro vuestra efigie.

Como el niño delante de un retablo
que, al mirar la pintura y sus imágenes
con limpio corazón, no hay quien lo aparte
-tanto le place el oro que lo envuelve-,
así estoy ante el amoroso cerco
de vuestro cuerpo, que rebosa bienes:
mientras lo miro, más que a Dios lo adoro,
tal es el gozo que el amor me infunde.

Así el ardiente amor me tiene preso
en su cárcel, igual que si estuviese
encerrado en un cofre bajo llave
y sin poder salir por parte alguna;
tan grande y firme es el amor que os tengo,
que el corazón, por miedo, no se aparta
de vos ni un punto, como firme torre
que os ama sólo a vos, blanca paloma.

Bella sin par, de muy noble presencia,
Dios hizo vuestro cuerpo el más hermoso,
bello, brillante más que fina piedra,
amoroso, más límpido que estrella;
por eso, cuando estáis con otras damas,
vos las aventajáis como el carbunclo
vence en virtudes a las otras piedras;
las superáis como el azor al mirlo.

El amor que os profeso me hace trizas,
pues nadie amó con corazón tan firme;
ningún cuerpo ni alma han cobijado
tan fuerte amor como el que me abre el pecho.
Me siento más confuso que Aristóteles
por el amor que turba mis sentidos;
como el monje que está siempre en su celda,
mi corazón y vos sois uña y carne.

¡Oh persona gentil, libre de engaño,
tened piedad de mí, oh, bella dama,
y no dejéis que muera por amaros,
que os amo más de lo que nadie afirma!
Os suplico, pues sois el árbol bello
de dulces frutos que al valor da sombra,
que me dejéis restar en vuestra estancia,
pues soy y seré vuestro mientras viva.

Tornada

Mi precioso rubí, de cuantas pueblan
el registro del mundo sois cimera,
pues a diario os florecen más bondades
y más virtudes que a Pentesilea.
Comentario y traducción de José María Micó

sábado, 6 de julio de 2013

Fábula de Equis y Zeda (fragmento) - Gerardo Diego - España


Amor
Góngora 1927
Era el mes que aplicaba sus teorías
cada vez que un amor nacía en torno
cediendo dócil peso y calorías
cuándo por caridad ya para adorno
en beneficio de esos amadores
que hurtan siempre relámpagos y flores

Ella llevaba por vestido combo
un proyecto de arcángel en relieve
Del hombro al pie su línea exacta un rombo
que a armonizar con el clavel se atreve
A su paso en dos lunas o en dos frutos
se abrían los espacios absolutos

Amor amor obesidad hermana
soplo de fuelle hasta abombar las horas
y encontrarse al salir una mañana
que Dios es Dios sin colaboradoras
y que es azul la mano del grumete
 —amor amor amor— de seis a siete

Así con la mirada en lo improviso
barajando en la mano alas remotas
iba el galán ladrándole el aviso
de plumas blancas casi gaviotas
por las calles que huelen a pintura
siempre buscando a ella en cuadratura

Y vedla aquí equipando en jabón tierno
globos que nunca han visto las espumas
vedla extrayendo de su propio invierno
la nieve en tiras la pasión en sumas
y en margaritas que pacerá el chivo
su porvenir listado en subjuntivo

Desde el plano sincero del diedro
que se queja al girar su arista viva
contempla el amador nivel de cedro
la amada que en su hipótesis estriba
y acariciando el lomo del instante
disuelve sus dos manos en menguante

«A ti la bella entre las iniciales
la más genuina en tinta verde impresa
a ti imposible y lenta cuando sales
tangente cuando el céfiro regresa
a ti envío mi amada caravana
larga como el amor por la mañana

Si tus piernas que vencen los compases
silencioso el resorte de sus grados
si más difícil que los cuatro ases
telegrama en tu estela de venados
mis geometrías y mi sed desdeñas
no olvides canjear mis contraseñas

Luna en el humo tibio de aburridas
bien inflada de un gas que silba apenas
contempla mis rodillas doloridas
así no estallen tus mejillas llenas
contempla y dime si hay otro infortunio
comparable al desdén y al plenilunio

Y tú inicial del más esbelto cuello
que a tu tacto haces sólida la espera
no me abandones no Yo haré un camello
del viento que en tus pechos desaltera
y para perseguir tu fuga en chasis
yo te daré un desierto y un oasis

Yo extraeré para ti la presuntuosa
raíz de la columna vespertina
Yo en fiel teorema de volumen rosa
te expondré el caso de la mandolina
Yo peces te traeré —entre crisantemos—
tan diminutos que los dos lloremos

Para ti el fruto de dos suaves nalgas
que al abrirse dan paso a una moneda
Para ti el arrebato de las algas
y el alelí de sálvese el que pueda
y los gusanos de pasar el rato
príncipes del azar en campeonato

Príncipes del azar Así el tecleo
en ritmo y luz de mecanografía
hace olvidar tu nombre y mi deseo
tu nombre que una estrella ama y enfría
Príncipes del azar gusanos leves
para pasar el rato entre las nieves

Pero tú voladora no te obstines
Para cantar de ti dame tu huella
La cruzaré de cuerdas de violines
y he de esperar que el sol se ponga en ella
Yo inscribiré en tu rombo mi programa
conocido del mar desde que ama»

Y resumiendo el amador su dicho
recogió los suspiros redondeles
y abandonado al humo del capricho
se dejó resbalar por dos rieles
Una sesión de circo se iniciaba
en la constelación decimoctava
Gerardo Diego

    Compuesta mediante sextinas reales, la Fábula de Equis y Zeda, parodia de las fábulas mitológicas, constituye un buen ejemplo de poesía creacionista. La peculiar disposición tipográfica de algunas de las palabras, la libertad formal y el elevado nivel metafórico basado en la asociación de imágenes en un principio dispares y absurdas, son sus principales características. 
    El Creacionismo fue iniciado en París por el chileno Vicente Huidobro y seguido en diversos momentos por los poetas de la Generación del 27, entre ellos el santanderino Diego.

    La personalidad de Gerardo Diego es una pieza clave en la historia de la poesía contemporánea. Es el poeta vanguardista que, sistemáticamente, sorprende al lector, asombrado de sus piruetas, con la perfección clásica de sus versos no vanguardistas. Poeta, pues, de doble vertiente, atento al momento, cultivador de lo efímero, juguetón con las formas y los ritmos, y, al mismo tiempo, diestro en la estrofa clásica que utiliza como vaso en que deposita su mundo sentimental. GONZALO TORRENTE BALLESTER

miércoles, 3 de julio de 2013

Juan sin Cielo - Jorge Carrera Andrade - Ecuador


Juan me llamo, Juan todos, habitante
de la tierra, más bien su prisionero,
sombra vestida, polvo caminante,
el igual a los otros, Juan Cordero.

Sólo mi mano para cada cosa
-mover la rueda, hallar hondos metales-
mi servidora para asir la rosa
y hacer girar las llaves terrenales.

Mi propiedad labrada en pleno cielo
-un gran lote de nubes era mío-
me pagaba en azul, en paz, en vuelo
y ese cielo en añicos: el rocío.

Mi hacienda era el espacio sin linderos
-oh territorio azul siempre sembrado
de maizales cargados de luceros-
y el rebaño de nubes, mi ganado.

Labradores los pájaros; el día
mi granero de par en par abierto
con mieses y naranjas de alegría,
maduraba el poniente como un huerto.

Mercaderes de espejos, cazadores
de ángeles llegaron con su espada
y, a cambio de mi hacienda -mar de flores-
me dieron abalorios, humo, nada ...

Los verdugos de cisnes, monederos
falsos de las palabras, enlutados,
saquearon mis trojes de luceros,
escombros hoy de luna congelados.

Perdí mi granja azul, perdí la altura
-reses de nubes, luz recién sembrada-
¡toda una celestial agricultura
en el vacío espacio sepultada!

Del oro del poniente perdí el plano
-Juan es mi Nombre, Juan desposeído-.
En lugar del rocío hallé el gusano
¡un tesoro de siglos he perdido!

Es sólo un peso azul lo que ha quedado
sobre mis hombros, cúpula de hielo...
Soy Juan y nada más, el desolado
herido universal; soy Juan sin Cielo.