Chet Baker - Like Someone In Love

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lunes, 4 de marzo de 2019

Fragmentos de La roca - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos


The Rock

I

The Eagle soars in the summit of Heaven,
The Hunter with his dogs pursues his circuit.
O perpetual revolution of configured stars,
O perpetual recurrence of determined seasons,
O world of spring and autumn, birth and dying!
The endless cycle of idea and action,
Endless invention, endless experiment,
Brings knowledge of motion, but not of stillness;
Knowledge of speech, but not of silence;
Knowledge of words, and ignorance of the Word.
All our knowledge brings us nearer to our ignorance,
All our ignorance brings us nearer to death,
But nearness to death no nearer to God .
Where is the Life we have lost in living?
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?
The cycles of Heaven in twenty centuries
Bring us farther from God and nearer to the Dust.
I journeyed to London, to the timekept City,
Where the River flows, with foreign flotations.
There I was told: we have too many churches,
And too few chop-houses. There I was told:
Let the vicars retire. Men do not need the Church
In the place where they work, but where they spend their Sundays.
In the City, we need no bells:
Let them waken the suburbs.
I journeyed to the suburbs, and there I was told:
We toil for six days, on the seventh we must motor
To Hindhead, or Maidenhead.
If the weather is foul we stay at home and read the papers.
In industrial districts, there I was told
Of economic laws.
In the pleasant countryside, there it seemed
That the country now is only fit for picnics.
And the Church does not seem to be wanted
In country or in suburb; and in the town
Only for important weddings.

V

O Lord, deliver me from the man of excellent intention
      and impure heart: for the heart is deceitful above all things,
      and desperately wicked.
Sanballat the Horonite and Tobiah the Ammonite and Geshem the
      Arabian: were doubtless men of public
      spirit and zeal.
Preserve me from the enemy who has something to gain:
and from the friend who has something to lose.
Remembering the words of Nehemiah the Prophet:
      "The trowel in hand, and the gun rather loose in the
      holster."
Those who sit in a house of which the use is
      forgotten:
are like snakes that lie on mouldering
      stairs, content in the sun light.
And the others run about like dogs, full of enterprise,
      sniffing and barking: they say, " This house is a nest of
      serpents, let us destroy it,
And have done with these abominations,
the turpitudes of the Christians." And these are not
      justified, nor the others.
And they write innumerable books; being too vain and
      distracted for silence: seeking every one after
      his own elevation, and dodging his emptiness.
If humility and purity be not in the heart, they are not
      in the home: and if they are not in the home, they are not in
      the City.
The man who has builded during the day would return to his
      hearth at nightfall: to be blessed with the gift of
      silence, and doze before he sleeps.
But we are encompassed with snakes and dogs: therefore
      some must labour, and others must hold the spears.

VI

It is hard for those who have never known persecution,
And who have never known a Christian,
To believe these tales of Christian persecution.
It is hard for those who live near a Bank
To doubt the security of their money.
It is hard for those who live near a Police Station
To believe in the triumph of violence.
Do you think that the Faith has conquered the World
And that lions no longer need keepers?
Do you need to be told that whatever has been, can still be?
Do you need to be told that even such modest attainments
As you can boast in the way of polite society
Will hardly survive the Faith to which they owe their significance?
Men! polish your teeth on rising and retiring;
Women! polish your fingernails:
You polish the tooth of the dog and the talon of the cat.
Why should men love the Church? Why should they love her laws?
She tells them of Life and Death, and of all that they would forget.
She is tender where they would be hard, and hard where they like
      to be soft.
She tells them of Evil and Sin, and other unpleasant facts.
They constantly try to escape
From the darkness outside and within

By dreaming of systems so perfect that no one will need to be
      good.
But the man that is will shadow
The man that pretends to be.
And the Son of Man was not crucified once for all,
The blood of the martyrs not shed once for all,
The lives of the Saints not given once for all:
But the Son of Man is crucified always
And there shall be Martyrs and Saints.
And if blood of Martyrs is to flow on the steps
We must first build the steps;
And if the Temple is to be cast down
We must first build the Temple.


La roca

I

El águila se cierne en la cumbre del cielo,
el cazador con sus perros sigue sus vueltas,
¡oh perpetua revolución de estrellas en configuraciones,
oh perpetua recurrencia de estaciones determinadas,
oh mundo de primavera y otoño, nacimiento y agonía!
El eterno ciclo de idea y acción,
eterno invento, eterno experimento,
nos da el conocimiento del movimiento, pero no de la
      quietud;
el conocimiento del hablar, pero no del silencio;
el conocimiento de las palabras, y la ignorancia de la
      Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca más a la ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca más a la muerte,
pero cerca de la muerte no es más cerca de Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido viviendo?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en
      conocimientos?
¿Dónde están los conocimientos que hemos perdido en
      información?
Los ciclos del cielo durante veinte siglos
nos alejan más de Dios y nos acercan al polvo.
Marché a Londres, a la ciudad regida por el tiempo
donde el río corre, con extranjeras flotaciones.
Allí me dijeron: tenemos demasiadas iglesias,
y pocos restaurantes. Allí me dijeron
que jubilen a los vicarios. Los hombres no necesitan la
      Iglesia
en el sitio en que trabajan, sino allí donde pasan el domingo.
En la ciudad, no necesitamos campanas:
que ellas despierten los suburbios.
Marché a los suburbios, y allí me dijeron:
trabajamos seis días, el séptimo es para ir en auto a
Hindhead, o a Maidenhead.
Si hace mal tiempo nos quedamos en casa y leemos los
      periódicos,
en los sectores industriales, allí me hablaron
de leyes económicas.
En las pintorescas zonas rurales, allí parecía
que el campo ahora solo sirve para picnics.
Y la iglesia parece que no la quieren
ni en campos ni suburbios; y en la ciudad
solamente para bodas importantes.

V

Oh, Señor, líbrame del hombre de excelentes intenciones
      y corazón impuro: porque el corazón es engañoso
      sobre todas las cosas e irremediablemente perverso.
Sanballat el Horonita y Tobías el Amonita y Geshem el
      Árabe: eran hombres indudablemente de celo y espíritu
      público.
Presérvame del enemigo que tiene algo que ganar: y del
amigo que tiene algo que perder.
Recordando las palabras de Nehemías el Profeta: “La
      llana en la mano, y el revólver más bien suelto en la
      funda.”
Aquellos que se sientan en una casa cuyo uso se ha
      olvidado: son como culebras sobre escaleras
      derrumbadas, contentas en el sol.
Y los otros corren como perros, llenos de actividad,
      oliendo y ladrando; dicen: “Esta casa es un nido de
      culebras, vamos a destruirla,
y a terminar con estas abominaciones.” Y estos no están
      justificados, ni los otros.
Y escriben libros innumerables; siendo demasiado vanos y
      aturdidos para el silencio: buscando cada uno cómo
      elevarse y escabullendo su vacío.
Si la humildad y la pureza no están en el corazón, no lo
      están en la casa; y si no están en la casa no están en la
      ciudad.
Y el hombre que ha construido todo el día regresará a su
      casa al anochecer: para ser bendecido con el don del
      silencio, y cabecear antes de dormir.
Pero estamos rodeados de culebras y perros; por tanto
      unos deben trabajar y otros deben sostener las lanzas.

VI

Es difícil para aquellos que nunca han conocido
      persecución,
y que nunca han conocido un cristiano,
creer estos cuentos de la persecución cristiana.
Es difícil para aquellos que viven junto a un Banco
dudar de la seguridad de su dinero.
Es difícil para aquellos que viven junto a un puesto de
      Policía
creer en el triunfo de la violencia.
¿Creéis que la Fe ha conquistado el mundo
y que los leones ya no necesitan de guardianes?
¿Necesitáis que se os diga que cualquier cosa que ya
      hubo, puede aún volver a haber?
¿Necesitáis que se os diga que aun prendas tan modestas
      que os podéis vanagloriar de ellas en la sociedad bien
      educada
difícilmente sobrevivirán a la Fe a la que deben su importancia?
¡Hombres! Pulid vuestros dientes al acostaros y levantaros;
¡mujeres! Pulid vuestras uñas:
vosotros afiláis los dientes del perro y las garras del gato.
¿Por qué van a amar los hombres a la Iglesia? ¿Por qué
      van a amar sus leyes?
Ella les habla de Vida y de Muerte, y de todo lo que ellos
      olvidarían.
Ella es tierna donde ellos serían duros, y dura donde ellos
      quieren ser suaves.
Ella les habla de Mal y Pecado, y otras desagradables
      realidades.
Ellos tratan constantemente de escapar
de las sombras de afuera y de adentro

soñando con sistemas tan perfectos que nadie necesitará
      de ser bueno.
Pero el hombre que es le hará sombra
al hombre que pretende ser.
Y el Hijo del Hombre no fue crucificado de una vez por
      todas,
ni la sangre de los mártires se derramó de una vez por
      todas,
ni la vida de los santos se dio de una vez por todas:
sino que el Hijo del Hombre es crucificado siempre
y habrá siempre mártires y santos.
Y si sangre de mártires va a correr en las gradas
debemos primero construir las gradas;
y si el templo va a ser derribado
debemos primero construir el templo.
Traducción de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal

viernes, 31 de marzo de 2017

Fragmento de La tierra baldía - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos


V
What the Thunder Said

After the torchlight red on sweaty faces
After the frosty silence in the gardens
After the agony in stony places
The shouting and the crying
Prison and palace and reverberation
Of thunder of spring over distant mountains
He who was living is now dead
We who were living are now dying
With a little patience

Here is no water but only rock
Rock and no water and the sandy road
The road winding above among the mountains
Which are mountains of rock without water
If there were water we should stop and drink
Amongst the rock one cannot stop or think
Sweat is dry and feet are in the sand
If there were only water amongst the rock
Dead mountain mouth of carious teeth that cannot spit
Here one can neither stand nor lie nor sit
There is not even silence in the mountains
But dry sterile thunder without rain
There is not even solitude in the mountains
But red sullen faces sneer and snarl
From doors of mudcracked houses
                                               If there were water
And no rock
If there were rock
And also water
And water
A spring
A pool among the rock
If there were the sound of water only
Not the cicada
And dry grass singing
But sound of water over a rock
Where the hermit-thrush sings in the pine trees
Drip drop drip drop drop drop drop
But there is no water

Who is the third who walks always beside you?
When I count, there are only you and I together
But when I look ahead up the white road
There is always another one walking beside you
Gliding wrapt in a brown mantle, hooded
I do not know whether a man or a woman
-But who is that on the other side of you?

What is that sound high in the air
Murmur of maternal lamentation
Who are those hooded hordes swarming
Over endless plains, stumbling in cracked earth
Ringed by the flat horizon only
What is the city over the mountains
Cracks and reforms and bursts in the violet air
Falling towers
Jerusalem Athens Alexandria
Vienna London
Unreal

A woman drew her long black hair out tight
And fiddled whisper music on those strings
And bats with baby faces in the violet light
Whistled, and beat their wings
And crawled head downward down a blackened wall
And upside down in air were towers
Tolling reminiscent bells, that kept the hours
And voices singing out of empty cisterns and exhausted wells.

In this decayed hole among the mountains
In the faint moonlight, the grass is singing
Over the tumbled graves, about the chapel
There is the empty chapel, only the wind's home.
It has no windows, and the door swings,
Dry bones can harm no one.
Only a cock stood on the rooftree
Co co rico co co rico
In a flash of lightning. Then a damp gust
Bringing rain

Ganga was sunken, and the limp leaves
Waited for rain, while the black clouds
Gathered far distant, over Himavant.
The jungle crouched, humped in silence.
Then spoke the thunder
DA
Datta: what have we given?
My friend, blood shaking my heart
The awful daring of a moment's surrender
Which an age of prudence can never retract
By this, and this only, we have existed
Which is not to be found in our obituaries
Or in memories draped by the beneficent spider
Or under seals broken by the lean solicitor
In our empty rooms
DA
Dayadhvam: I have heard the key
Turn in the door once and turn once only
We think of the key, each in his prison
Thinking of the key, each confirms a prison
Only at nightfall, aetherial rumours
Revive for a moment a broken Coriolanus
DA
Damyata: The boat responded
Gaily, to the hand expert with sail and oar
The sea was calm, your heart would have responded
Gaily, when invited, beating obedient
To controlling hands

                                           I sat upon the shore
Fishing, with the arid plain behind me
Shall I at least set my lands in order?
London Bridge is falling down falling down falling down
Poi s'ascose nel foco che gli affina
Quando fiam ceu chelidon -O swallow swallow
Le Prince d'Aquitaine a la tour abolie
These fragments I have shored against my ruins
Why then Ile fit you. Hieronymo's mad againe.
Datta. Dayadhvam. Damyata.
                           Shantih shantih shantih


V
Según dijo el trueno1

    Tras la roja luz de antorchas caras sudorosas
tras el silencio escarchado en los jardines
tras la agonía en los pedregales
los gritos y los llantos
prisión y palacio y reverbero
de trueno primaveral en montañas lejanas
Quien estaba vivo está ya muerto
nosotros vivíamos y estamos muriendo
con un poco de paciencia2

    Aquí no hay agua sino sólo roca
roca sin agua y el camino de arena
el camino que serpentea arriba en las montañas
que son montañas de roca sin agua
si hubiera agua nos sentaríamos a beber
en medio de la roca no puede uno parar o pensar
seco está el sudor y los pies en la arena
si por lo menos hubiera agua entre la roca
muerta montaña con boca llena de caries que no puede escupir
uno no puede aquí estar ni yacer ni sentarse
no hay siquiera silencio en las montañas
sino seco trueno estéril sin lluvia
no hay siquiera soledad en las montañas
sólo muecas en hoscas caras que gruñen
en puertas de casas de barro con grietas
                                                        si hubiera agua
    en vez de roca
    si hubiese roca
    y también agua
    y agua
    un manantial
    una poza entre la roca
    si por lo menos se oyera el sonido del agua
    no la cigarra
    y la hierba seca cantando
    sino el agua resonante sobre una roca
    donde canta el zorzal ermitaño en los pinares3
    drip drop drip drop drop drop drop
    pero no hay agua4

    ¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado?5
Si cuento, sólo estamos tú y yo juntos
pero cuando levanto la vista al camino blanco
siempre hay otro caminando a tu lado,
escabulléndose envuelto en un manto marrón,
lleva capucha y no sé si es hombre o mujer
-pero ¿quién es ese a to otro lado?

    Qué es ese sonido alto en el aire
murmullo de maternal lamentación
quiénes son esas hordas encapuchadas pululando
en infinitas llanuras, tropezando en la tierra agrietada
circundada sólo por el horizonte plano
Cuál ciudad en las montañas
cruje y se renueva y estalla en el aire violeta
torres que se derrumban
Jerusalén Atenas Alejandría
Viena Londres
Irreal6

    Una mujer se estiraba su larga cabellera negra
y arrancaba susurrante música de esas cuerdas
y murciélagos con cara de recién nacidos
en el aire violeta silbaban y batían las alas
reptaban cabeza abajo por un muro ennegrecido
y arriba en el aire había torres
tocando campanas evocadoras que daban las horas
y voces que cantan en cisternas vacías y pozos exhaustos.

    En este hoyo pútrido entre las montañas,
a la desvaída luz de la luna, la yerba canta
en lápidas rotas, allá por la capilla
está la capilla vacía, ya sólo hogar del viento.
No hay ventanas y la puerta baila,
los huesos secos no hacen daño a nadie.
Sólo un gallo había en lo alto del tejado
Co co rico co co rico
En el vislumbre del relámpago. Y una ráfaga húmeda
trae lluviade pronto

    Bajo iba el Ganga y las hojas mustias
esperaban lluvia, mientras negras nubes
se amasaban en la lejanía, sobre Himavant.
La jungla se encogió, agachada en silencio.
Y así habló el trueno
DA
Datta: ¿qué hemos dado?7
Amigo mío, sangre que me sacude el corazón
la terrible osadía de un instante de rendición
que ni toda una era de prudencia podría reparar
por eso y sólo por eso hemos existido
lo que no se hallará en nuestros obituarios
o en recuerdos velados por la benéfica araña8
o en sellos rotos por el flaco notario
en nuestras estancias vacías
DA
Dayadhvam: he oído cómo la llave9
gira en la puerta una vez y una tan sólo
pensamos en la llave, cada uno en su prisión
pensando en la llave, confirma confirma cada uno una prisión
sólo al caer la noche, rumores etéreos
reviven por un instante a un abatido Coriolano10
DA
Damyata: la barca respondió
jovial a la mano experta con vela y remo
el mar estaba en calma, tu corazón hubiera respondido
jovial, como invitado, latiendo obediente
a manos gobernantes
     
                                                    Me senté en la orilla
pescando, con la árida llanura a mi espalda11
¿pondré al menos orden en mis tierras?
El Puente de Londres se está cayendo, cayendo, cayendo
Poi s’ascose nel foco che gli affina12
Quando fiam uti chelidon -oh golondrina golondrina13
Le Prince d’Aquitaine à la tour abolie14
Con estos fragmentos he soportado mis ruinas.
Bueno, os ayudaré. Jerónimo está loco otra vez.15
Datta. Dayadhvam. Damyata.
                           Shantih shantih shantih16
Traducción de Andreu Jaume
Notas del autor y del traductor
T. S. Eliot

1 En la primera parte de la sección V, se utilizan tres asuntos: el viaje a Emaús, la aproximación a la Capilla Peligrosa (véase el libro de miss Wenton) y la presente decadencia de la Europa oriental. (N. del A.)
El título, según aclara el propio Eliot, procede de la fábula del trueno que se encuentra en uno de los Upanishads, los libros sagrados hinduistas escritos en sánscrito. En concreto, la fábula aparece en el Brihadaranyaka-Upanishad, 5. Entre 1911 y 1913, Eliot estudió filosofía oriental en Harvard, sánscrito con el profesor James Woods y filología hindú con el profesor Charles Lanman. Descubrió así los Upanishads y también el Bhagavad Gita, el libro VI del Mahabharata, el gran poema épico hindú. Las dos obras ejercerían una honda influencia en su poesía. A pesar de que Eliot no da pistas de ello, resulta plausible ver, en la imagen del trueno así como en otras de esta última parte del poema, reminiscencias del Apocalipsis, como por ejemplo el momento en que Juan dice: Después que los siete truenos hablaron, iba yo a escribir, pero oí una voz del cielo, que me decía: 'Sella las cosas que han dicho los siete truenos y no las escribas (Apocalipsis 10, 4). (N. del T.)
2 En esta primera estrofa parecen mezclarse varias referencias evangélicas, como la escena del prendimiento de Jesús en el huerto de Getsemaní (por ejemplo en Lucas 22, 44) y en general de la Pasión.
"Pedregales" tiene también un origen claramente bíblico: stony places aparece en varias ocasiones en la Biblia inglesa del rey Jacobo (la llamada Versión Autorizada de 1611), así como en el Salmo 141 o en el Evangelio de Mateo (13, 5), en la parábola del sembrador. (N. del T.)
3 Es el Turdus aonalaschkae pallasii, el tordo ermitaño que he oído en la provincia de Quebec. Dice Chapman (Handbook of Birds of Eastern North America) que le gusta habitar sobre todo en tierras boscosas y en rincones con matorrales. […] Sus notas no son especialmente destacables en cuanto a variedad y volumen, pero en pureza y dulzura, así como en exquisita modulación, no tienen rival. Su "canción-goteo" es justamente célebre. (N. del A.)
Eliot, que es un poeta fundamentalmente urbano, prestó siempre mucha atención a las aves, que suelen tener una función muy específica en sus poemas. El zorzal vuelve a aparecer en Burnt Norton (1936), el primero de los Cuatro cuartetos, en unos versos que dicen Shall we follow / The deception of the thrush? ("¿Debemos atender / el engaño del zorzal?"). Ese pájaro no tiene sólo un canto que suena como un goteo, como dice Eliot en su nota, sino que tiene la habilidad de imitar el canto de otros pájaros, algo que probablemente no sea casual en un poeta que convoca tantas tradiciones en su propia poesía. (N. del T.)
4 Eliot consideraba ésta la mejor parte del poema, al menos así se lo dijo en una carta del 4 de octubre de 1923 a Ford Madox Ford: En cuanto a los versos a los que me refiero [en una carta anterior del 14 de agosto del mismo año le había retado a encontrar los mejores de la obra], no hace falta que te rompas la cabeza. Son los treinta y nueve versos de la canción-goteo en la última parte, 
En su nota introductoria a esta parte, Eliot nos remite a otro relato evangélico, el viaje a Emaús, según lo cuenta Lucas 24, 13-32, donde se narra la aparición de Jesús a sus discípulos tras comprobar que el cuerpo no está en el sepulcro. (N. del T.)
5 Los versos siguientes fueron estimulados por el relato de una de las expediciones antárticas (he olvidado cuál, pero creo que es una de Shackleton): se decía que el grupo de exploradores, en el límite de sus fuerzas, tenía la constante ilusión de que había un miembro más de los que realmente se podía contar. (N. del A.)
Muy ociosamente, Eliot comenta que la imagen podría haber surgido del relato de una de las expediciones de sir Ernest Shackleton (1874-1922), un explorador cuyo tercer intento de cruzar el Antártico a bordo del Endurance terminó en una odisea que les llevó a encallar en el hielo y a volver con sus hombres a pie durante dos años. Shackleton publicó el relato de la aventura: South: The Story of Shackleton’s Last Expedition, 1914-1917 (La historia de la última expedición de Shackleton, Londres, 1919). (N. del T.) 
6 Compárese con Hermann Hesse, Blick ins Chaos: Ya está la mitad de Europa, ya está al menos la mitad de Europa oriental de camino al caos, avanza ebria en santa locura al filo del abismo y canta, canta ebria himnos como cantaba Dmitri Karamasoff. De estas canciones se ríe el ciudadano ofendido, el santo y el profeta las escuchan llorando (N. del A.)
7 Datta, dayadhvam, damyata ("da, compadece, controla"). La fábula del sentido del Trueno se encuentra en el Brihadaranyaka-Upanishad, 5, 1. Hay una traducción en el Sechzig Upanishads des Veda, de Deussen, p. 489. (N. del A.)
8 Compárese con Webster, El diablo blanco, V, vi:
                             …se casarán
antes de que el gusano horade tu mortaja, antes de que la araña
haga una fina cortina para tus epitafios. (N.del A.)
Eliot nos remite de nuevo a unos versos (w. 154-158) de John Webster en El diablo blanco. (N. del T.)
9 Compárese con Inferno, XXXIII, 46:
… ed io sentí chiavar l’uscio disotto
a l’orrihile torre.
También con Apariencia y realidad, de F. H. Bradley, p. 346:
Mis sensaciones externas no son menos privadas para mi yo que mis pensamientos o mis sentimientos. En cualquiera de los casos, mi experiencia se inscribe dentro de mi propio círculo, un círculo cerrado al exterior; e, igual que con todos sus elementos, cada esfera es opaca a las otras que la rodean. […] En resumen, considerada como una existencia que se revela a un alma, el mundo entero para cada uno es peculiar y privativo de esa alma.(N del A.)
Eliot nos remite una vez más a Dante, a unos versos del Infierno que hablan del conde Ugolino, que fue condenado a morir de hambre en una torre con sus cuatro hijos, que murieron primero, de modo que Ugolino se comió sus cadáveres. Los versos recuerdan el momento en que se cierra para siempre la torre, aunque Eliot adapta chiavar como "cerrar con llave":
y oigo clavar la puerta de abajo
en la horrible torre.
Eliot también cita a F. H. Bradley (1846-1924), otra de las influencias dominantes en su juventud. Bradley es uno de los escasos filósofos idealistas británicos, seguidor en Inglaterra de Kant y Hegel. Tras su primer viaje a Europa, Eliot regresó a Harvard y estudió Apariencia y realidad (1913), donde encontró un camino espiritual, pues Bradley postulaba que la experiencia no tiene ninguna utilidad sin un punto de vista religioso.
Eliot leyó su tesis doctoral sobre Bradley en 1916, tesis que se publicó un año antes de su muerte: Knowledge and Experience in the Philosophy of F. H. Bradley (Conocimiento y experiencia en la filosofía de F. H. Bradley, Faber & Faber, Londres, 1964). (N. del T.)
10 Coriolano es el protagonista de la tragedia homónima de Shakespeare, escrita entre 1607 y 1608. Se trata de un general romano, que es desterrado de Roma y organiza un asedio a la ciudad. En Hamlet y sus problemas (1919), un ensayo temprano y recogido en El bosque sagrado (1921), Eliot aseguró que Coriolano era el éxito artístico más seguro de Shakespeare. (N. del T.)
11 Véase Weston: From Ritual to Romance; capítulo dedicado al Rey Pescador. (N. del A.)
12 Véase Purgatorio, XXVI, 148.
'Ara vos prec per aquella valor
que vos guida al som de l’escalina,
sovenha vos a temps de ma dolor'.
Poi s’ascose nel foco che gli affina.
(N. del A.)
Como se explica en la nota sobre la dedicatoria a Pound, éstos son los versos que Dante inventa en lengua provenzal para hacer hablar al trovador Arnaut Daniel:
'Ahora os ruego, por aquella virtud
que os lleva a lo alto de la escalera,
que os acordéis a tiempo de mi dolor'.
Luego se hundió en el fuego que les afina.
Eliot, por cierto, publicó una recopilación de sus poemas con el título de Ara vos prec (The Ovid Press, Londres, 1920). Y la fijación por estos versos vuelve a salir en la sección IV de Miércoles de ceniza (1930). (N. del T.)
13 Véase Pervigilium Veneris. Compárese con Filomela en las partes II y III. (N. del A.)
Pervigilium Veneris (La vigilia de Venus, s. IV?) es un poema latino atribuido a Tiberiano. Eliot cita de un pasaje que recrea el mito de Filomela (véase la nota a los versos 99-103). El verso que cita (Quando fiam uti chelidon, ut tacere desinam?) puede traducirse como ("Cuando me transforme en golondrina, ¿dejaré de estar callado?"). (N. del T.)
14 Véase el soneto de Gérard de Nerval El desdichado. (N. del A.)
Eliot remite al soneto El desdichado (1853), del poeta francés Gérard de Nerval (1808-1855), en concreto a sus primeros versos:
Je suis le ténebreux -le veuf-, l’inconsolé,
Le Prince d’Aquitaine d la tour abolie.
[Soy el tenebroso, el viudo, el inconsolable,
el príncipe de Aquitania en su torre abolida.]
(N. del T.)
15 Véase Spanish Tragedy de Kyd. (N. del A.)
Eliot remite a The Spanish Tragedy (La tragedia española, 1592), una tragedia de venganza del dramaturgo isabelino Thomas Kyd (1557-1595), subtitulada Hyeronimo is Mad Againe (Jerónimo está loco otra vez). Jerónimo venga la muerte de su hijo escribiendo una obra en la que actúan los asesinos hablando en diferentes lenguas. El verso citado en el poema procede de un parlamento en el que se habla de la futilidad de la poesía:
Why then, I’ll fit you: say no more.
When I was Young, I gave my mind.
And plied myself to fruitless poetry;
Which though it profit the profesor naught,
Yet it is passing pleasing to the world.
Que podemos traducir como:
Bueno, os ayudaré. No se hable más.
Cuando era joven, me entregué
y me dediqué a la inútil poesía,
que aunque no da nada al profesional,
se aparece al mundo placentera. (N. del T.)
16 Shantih. Repetido como aquí, es la culminación formal de un Upanishad. La paz que traspasa el entendimiento es nuestro equivalente a esta palabra. (N. del A.)
La frase bíblica a la que se refiere Eliot en su nota procede de la carta de san Pablo a los Filipenses, 4,7: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (N. del T.)

jueves, 26 de enero de 2017

The Dry Salvages - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos


(The Dry Salvages -acaso originalmente les trois 
sauvages- es un pequeño conjunto de rocas en las 
que se levanta un faro. Se encuentran en la costa 
noreste de Cape Ann, Massachusetts. Salvages se 
pronuncia de modo que rime con assuages. 
Groaner es una boya silbante.) 

I 

No sé mucho de dioses, mas supongo que el río
Es un dios pardo y fuerte —hosco, indómito,
    intratable,
Paciente hasta cierto punto, al principio reconocido
    como frontera;
Útil, poco de fiar, como transportador del comercio,
Luego sólo un problema para los constructores
    de puentes.
Ya resuelto el problema queda casi olvidado el gran
    dios pardo
Por quienes viven en ciudades—sin embargo,
    es implacable siempre,
Fiel a sus estaciones y sus cóleras
Destructor que recuerda
Cuanto prefieren olvidar los humanos.
No es objeto de honras
Ni actos propiciatorios por parte de los veneradores
    de las máquinas;
Está siempre esperando, acechando, esperando.
En la cuna del niño su ritmo estuvo presente,
En el frondoso ailanto del jardín en abril,
El olor de las uvas en la mesa otoñal
Y el círculo nocturno ante la luz de gas del invierno

El río está dentro de nosotros, el mar en torno
    nuestro;
El mar es también el borde de la tierra,
El granito en que se adentran las olas,
Las playas donde arroja
Sugerencias de una creación anterior y distinta:
La estrella de mar, el límulo, el espinazo
    de la ballena;
Las pozas donde ofrece a nuestra curiosidad
La anémona de mar y las algas más delicadas.
Arroja nuestras pérdidas: la jábega rota, la nasa de
    langostas maltrecha, el remo quebrado
Y los arreos de extranjeros muertos.
El mar tiene muchas voces,
Muchos dioses y muchas voces.
La sal está en la rosa silvestre,
La niebla en los abetos.
                                    El aullido del mar
Y su bramido son voces diferentes
Que a menudo se escuchan juntas: el gemir
    en los aparejos,
La amenaza y caricia de la ola que estalla
    mar adentro,
La rompiente lejana contra la dentadura de granito
Y el lamento que avisa del promontorio
    que se acerca
Todas son voces del mar, y la boya silbante
Al girar hacia tierra, y la gaviota.
Y bajo la opresión de la niebla silenciosa
El redoble de la campana, tañida sin prisa
Por la ola que se hincha allá en el fondo,
Mide el tiempo, no nuestro tiempo
Sino un tiempo más antiguo
Que el tiempo de los cronómetros, más antiguo
Que el tiempo medido por las mujeres que
    en su angustia y su insomnio
Calculan el porvenir, tratan de destejer, devanar,
    desenredar
Y remendar pasado y futuro,
Entre la medianoche y el amanecer,
Cuando es engaño ya todo el pasado,
El futuro no tiene porvenir,
Antes de que amanezca y cambien la guardia
Cuando el tiempo se detiene,
Y el tiempo no acaba nunca,
Y la ola que se hincha allá en el fondo
Y es y era desde el principio
Hace sonar la campana.


II 

¿Dónde termina aquello, este mudo gemido,
La extinción silenciosa de la flor otoñal
Que soltando sus pétalos queda inmovilizada?
¿Hay fin para los restos que flotan naufragados
Y el hueso que en la playa musita la irrezable
Plegaria a la terrible anunciación?

No hay fin y todo es suma: el desmedido Resultado
de días y horas sin final.
La emoción reflexiona ensimismada
En años de vivir entre los destrozados
Restos de lo que se creyó lo más confiable—
Y por ello más apto a la renunciación.

Hay la última suma, el desvaído
Orgullo que resiente su declive fatal,
La devoción lejana que parece borrada
Como un barco que hace agua por los cuatro
    costados,
O escuchar en silencio tañer la irremediable
Campana que te invoca, última anunciación.

¿En dónde encontrarán su fin perdido
Los que bogan al fondo de la niebla letal?
Inconcebible un tiempo sin la mar encrespada
O un océano ya limpio de restos oxidados
O un futuro no expuesto, como el irretornable
Pasado, a no tener destino, tampoco solución.

Pensemos en aquellos, desaguando el roído
Navío, desplegando las velas contra el viento brutal,
Entre bancos de arena que no está erosionada,
Cobrando su salario en muelles maltratados,
Sin zarpar en el alba para un viaje incosteable
Tras una pesca inútil que no vale su acción.

No tiene fin, no acaba, este mudo gemido,
Tampoco el marchitarse encuentra su final,
El dolor que no duele y se resuelve en nada,
El mar a la deriva, los restos destrozados,
La plegaria del hueso a la Muerte, su Diosa; tan sólo
    la irrezable
Plegaria a ti elevada, única Anunciación.

A medida que envejecemos, parece
Que el pasado tiene otra estructura y deja de ser una
mera secuencia—
O incluso un desarrollo. Esto es una falacia parcial
Estimulada por nociones superficiales de evolución
Que se vuelven en la mentalidad popular
Medios para el repudio del pasado.
En los momentos de felicidad—no la sensación
    de bienestar,
Fruición, plenitud, seguridad o afecto,
O hasta una excelente cena, no esto sino la súbita
    iluminación—
Tuvimos la experiencia pero no captamos
    el significado
Y el acercamiento al significado restaura
    la experiencia
En forma diferente, más allá de cualquier
    significado
Que asignemos a la felicidad. Antes he dicho
Que la experiencia revivida en el significado
No es la experiencia de una sola vida
Sino de muchas generaciones —sin olvidar
Algo que acaso es inefable:
La mirada hacia atrás más allá de la seguridad
De la historia escrita, la mirada hacia atrás furtiva
Hacia el terror primitivo.
Entonces llegamos a descubrir que los momentos
    de dolor
(No se discute si se deben o no a un malentendido O
a haber esperado lo erróneo o temido lo erróneo)
Son también permanentes
Con una permanencia igual a la del tiempo.
Mejor que en el nuestro lo apreciamos
En el sufrimiento de los demás, casi experimentado
Al implicarnos a nosotros mismos.
Porque nuestro pasado está cubierto por las
corrientes de la acción,
En cambio el sufrimiento ajeno sigue siendo una
    experiencia
Sin reservas ni desgaste por la erosión posterior.
La gente cambia y sonríe pero su sufrimiento
    permanece.
El tiempo destructor es también el tiempo
    preservador,
Como el río con su carga de negros muertos y reses
    muertas y jaulas de gallinas,
La manzana amarga y el mordisco en la manzana.
Y la roca mellada en las aguas sin calma,
Las olas que la cubren, la niebla que la oculta
En un día sereno, es nada más un monumento;
En tiempo navegable es siempre una señal
Para fijar el rumbo; pero en la estación sombría
O bajo la repentina furia del mar
Es lo que siempre ha sido.


III 

A veces me pregunto si es esto lo que Krishna quiso
    decir
— Entre otras cosas— o una manera de expresar
    lo mismo:
Que el futuro es una canción desvanecida, una rosa
    real o un ramo de lavanda,
De ansioso lamento por los que aún no están aquí
    para lamentarse,
Prensado entre las hojas amarillentas de un libro que
    nunca ha sido abierto.
Y el camino que sube es el camino que baja,
El camino de ida es el camino de vuelta.
No podemos afrontarlo realmente aunque
    de seguro
El tiempo no es curandero: el paciente ya no está
    aquí.
Cuando arranca el tren y los pasajeros se han
    instalado
Con sus frutas, periódicos y cartas comerciales
(Y parten del andén quienes fueron a despedirlos)
Sus caras se relajan y pasan de la preocupación
    al alivio
Al ritmo soñoliento de cien horas.
¡Adelante, viajeros! No escapan del pasado
Hacia vidas distintas ni hacia ningún futuro.
Ustedes no son los mismos que salieron
    de la estación
Ni los que llegarán a terminal alguna,
Mientras los rieles convergentes se deslizan unidos
    detrás de ustedes;
Y en la cubierta del murmurante trasatlántico,
Al observar la estela que a sus espaldas se ensancha,
No pensarán: "Ya terminó el pasado"
Ni "el futuro está por delante".
Cuando la noche cae en las antenas y en las jarcias
Hay una voz que contrapuntea (aunque no al oído,
Al susurrante caracol del tiempo,
Ni tampoco en ninguna lengua):
"Adelante, ustedes que creen estar viajando,
No son los mismos que vieron alejarse el puerto
Ni los que desembarcarán.
Aquí, entre la orilla próxima y la orilla distante,
Mientras el tiempo se retira, consideren con el mismo
    ánimo
El pasado y futuro.
En ese instante que no es de acción ni de inacción
Pueden aceptar esto: 'En toda esfera del ser
La mente humana debe estar ocupada
Por la hora de la muerte'
(Y la hora de la muerte es cada momento.)
Esta es la única acción que fructificará en las vidas
    del prójimo.
Y no piensen en el fruto de la acción.
Adelante.
          Oh viajeros, oh gente de mar,
Ustedes que llegaron a puerto y ustedes
    cuyos cuerpos
Sufrirán el proceso y el juicio del océano
U otro acontecimiento, este es su verdadero
    destino"
—Dijo Krishna, como cuando amonestó a Arjuna
En el campo de batalla.
                                No adiós
Sino adelante, viajeros.


IV 

Señora, en tu santuario que está en el promontorio,
Ruega por todos los navegantes,
Los dedicados a la pesca y aquellos
Que se ocupan en lícitos negocios
Y quienes los dirigen.

Reza también por las mujeres que han visto
Zarpar y no volver a sus maridos o a sus hijos,
Figlia del Tuo Figlio, Reina del Cielo.

Ruega también por cuantos se embarcaron
Y terminaron su viaje en la arena,
En los labios del mar
O en la sombría garganta que no los rechazará
O allí donde no puede ya alcanzarlos
El tañido de la campana del mar,
Su ángelus perpetuo.


V 

Comunicarse con Marte, dialogar con espíritus,
Informar sobre la conducta del monstruo marino,
Trazar horóscopos, leer en las entrañas de las aves
    o en bolas de cristal,
Diagnosticar enfermedades por la firma, evocar
La biografía por las líneas de la mano
Y la tragedia por los dedos; predecir
Mediante sortilegios u hojas de té,
Adivinar lo inevitable gracias a la baraja,
Juguetear con hexagramas, o barbitúricos,
    escudriñar
La imagen que recurre en terrores preconscientes—
Explorar el útero o el féretro o los sueños:
Todos estos son los habituales pasatiempos y drogas
Y secciones de prensa; y siempre lo serán,
Especialmente algunos de ellos
Cuando exista aflicción en las naciones, perplejidad
En las costas de Asia o en la Edgware Road.
La curiosidad humana explora pasado y futuro
Y se aferra a esa dimensión. Pero aprehender
El punto en que interceden lo temporal y lo eterno
Es tarea del santo —o más que tarea
Algo que se da y quita,
En la muerte de amor de una vida entera,
Fervor y desprendimiento y entrega.
Para la mayoría de nosotros sólo existe el momento
Desatendido, el momento fuera y dentro
    del tiempo,
El acceso de distracción que se pierde en un rayo
    de luz solar,
El invisible tomillo silvestre o los relámpagos de
    invierno
O la catarata o la música tan profundamente
    escuchada
Que no se escucha en absoluto,
Pero somos la música mientras dura la música.
Estas son nada más sugerencias y conjeturas,
Sugerencias que engendran conjeturas; lo demás
Es oración, observancia, disciplina, pensamiento
    y acciones.
La sugerencia medio adivinada, el don
    semientendido, es la Encarnación.
Aquí es real la junta imposible
De las esferas de existencia.
Aquí pasado y futuro se conquistan y reconcilian
Donde la acción sería de otra manera movimiento
De lo que tan sólo es movido
Y no tiene fuente propia de movimiento
Sino que es impulsado por poderes demoníacos
    y terrenales.
Y la acción justa es libertad
Respecto al pasado y también al futuro.
Para la mayoría de nosotros éste es el objetivo
Que aquí jamás alcanzaremos.
Sólo estamos invictos porque seguimos intentando;
Nosotros, los finalmente satisfechos
Si nuestra reversión temporal nutre
(A no mucha distancia del ciprés)
La vida del suelo significante.
De Cuatro cuartetos, 1943
Traducción de José Emilio Pacheco

miércoles, 15 de junio de 2016

Los gatos// The Naming Of Cats - T. S. Eliot - Estados Unidos-Gran Bretaña / Les Chats - Charles Baudelaire - Francia / Los gatos de Caltojar - Gerardo Diego - España / A un gato - Jorge Luis Borges - Argentina / Gatos, Gatos y gatos - Rafael Alberti - España / Gatos - Ida Vitale - Uruguay / El gato de mi casa - Eliseo Diego - Cuba / Gato - Víctor Botas - España


The Naming Of Cats

The Naming of Cats is a difficult matter,
It isn't just one of your holiday games;
You may think at first I'm as mad as a hatter
When I tell you, a cat must have THREE DIFFERENT NAMES.
First of all, there's the name that the family use daily,
Such as Peter, Augustus, Alonzo or James,
Such as Victor or Jonathan, George or Bill Bailey
All of them sensible everyday names.
There are fancier names if you think they sound sweeter,
Some for the gentlemen, some for the dames:
Such as Plato, Admetus, Electra, Demeter--
But all of them sensible everyday names.
But I tell you, a cat needs a name that's particular,
A name that's peculiar, and more dignified,
Else how can he keep up his tail perpendicular,
Or spread out his whiskers, or cherish his pride?
Of names of this kind, I can give you a quorum,
Such as Munkustrap, Quaxo, or Coricopat,
Such as Bombalurina, or else Jellylorum
Names that never belong to more than one cat.
But above and beyond there's still one name left over,
And that is the name that you never will guess;
The name that no human research can discover
But THE CAT HIMSELF KNOWS, and will never confess.
When you notice a cat in profound meditation,
The reason, I tell you, is always the same:
His mind is engaged in a rapt contemplation
Of the thought, of the thought, of the thought of his name:
His ineffable effable
Effanineffable
Deep and inscrutable singular Name.


Cómo llamar a un gato

Ponerle nombre a un gato es harto complicado,
desde luego no es un juego para los muy simplones.
Pueden pensar ustedes que estoy algo chiflado
cuando digo que al menos ha de tener TRES NOMBRES.
Lo primero es el nombre que le damos a diario;
como Pedro, Alonso, Augusto o Don Bigote;
Como Víctor o Jorge o el simpático Paco.
Todos ellos son nombres bastante razonables.
Los hay más bonitos y que suenan mejor
para las damas y los caballeros,
como Admetus, Electra, Démeter, o Platón,
pero todos son nombres demasiado discretos.
Y un gato ha de tener uno más especial,
que sea peculiar, algo más digno.
¿Cómo, si no, va a alzar su rabo vertical
o atusar sus bigotes y mantenerse altivo?
De nombres de este tipo os puedo dar un quórum
como son Mankostrop, Quoricopat o Qaxo,
también Bamboliurina o, si no, Yellylorum,
son nombres que jamás compartirán dos gatos.
Pero a pesar de todo, nos queda un nombre más,
y ése es el que tú nunca podrás adivinar,
el nombre que los hombres jamás encontrarán.
Que SÓLO EL GATO LO SABE y no confesará.
Si un gato ves en meditación,
el motivo nunca te asombre.
Su mente está en contemplación
de la Idea Una de su nombre.
Su inefable, efable,
efainefable,
único, oscuro, inescrutable Nombre.
De El libro de los gatos habilidosos del Viejo Possum, 1939
Traducción de R. Ortiz
T. S. Eliot

The Naming Of Cats en la voz de T. S. Eliot


Les Chats

Les amoureux fervents et les savants austères
Aiment également, dans leur mûre saison,
Les chats puissants et doux, orgueil de la maison,
Qui comme eux sont frileux et comme eux sédentaires.

Amis de la science et de la volupté
Ils cherchent le silence et l'horreur des ténèbres;
L'Erèbe les eût pris pour ses coursiers funèbres,
S'ils pouvaient au servage incliner leur fierté.

Ils prennent en songeant les nobles attitudes
Des grands sphinx allongés au fond des solitudes,
Qui semblent s'endormir dans un rêve sans fin;

Leurs reins féconds sont pleins d'étincelles magiques,
Et des parcelles d'or, ainsi qu'un sable fin,
Etoilent vaguement leurs prunelles mystiques.


Los gatos

Los fervientes amorosos y los austeros sabios
Aman igualmente, en su estación madura,
A los gatos fuertes y dulces, orgullo de la casa,
Que como ellos son friolentos y sedentarios.

Amigos de la ciencia y la voluptuosidad,
Buscan el silencio y el horror de las tinieblas;
El Erebo los habría tomado por sus corceles fúnebres,
Si pudieran doblegar al siervo su ferocidad.

Ellos sueñan y adoptan las nobles actitudes
De grandes esfinges alargadas en el fondo de las soledades,
y parecen dormir dentro de un sueño sin fin;

Sus reinos fecundos están llenos de chispas mágicas
Y de parcelas doradas, como una arena fina,
Que destellan vagamente en sus pupilas místicas.
Versión de Antonio Cajero


Los gatos de Caltojar

Uno de Abril. Rasga el coche
el silencio matinal
y al susto espabilan ágiles
los gatos de Caltojar.

Se escurre uno en la gatera
trepa otro hasta el desván,
aquél por el quicio huye
como culebra rampal
y al de más allá le traga
vainica de palomar.
Zapaquilda borda un mutis
de comedia y paso atrás.
Las alcándaras vacías,
desiertos corral, zaguán,
dueños y señores reinan
los gatos de Caltojar.

He visto un berrendo en negro
otro de capa pardal,
uno blanco preciosísimo
y otro rubio barrabás,
y aquel que raya la calle
como una estrella fugaz
me recordó el puma insigne
del zoo de Tucumán.

La gatomaquia completa,
la gatoerótica audaz,
gime, maúlla, se frota
con chispas de fluido aural
y se persigue y enlaza
en palenque de danzar.

Los héctores, las andrómacas,
los aquiles de arrabal,
prueban garfios de uñas
sus ilíadas mientras van
aqueos de escaramuza
a esconderse en el palmar
de una sola palma idílica
-anacronismo integral-
esa que fuera del tiempo
San Baudelio hace ondear.

Que bien que duermen al sol,
bailan chacona a compás,
fantomáticos se enlunan
los gatos de Caltojar.
De Soria sucedida, 1977


A un gato

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad, que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Gatos, gatos y gatos

Gatos, gatos y más gatos
me cercaron la alcoba en que dormía.
Pero gato que entraba no salía,
muerto en las trampas de mis diez zapatos.

Cometí al fin tantos asesinatos,
que en toda Roma ningún gato había,
mas la rata implantó su monarquía,
sometiendo al ratón a sus mandatos.

Y así hallé tal castigo, que no duermo,
helado, inmóvil, solo, mudo, enfermo,
viendo agujerearse los rincones.

Condenado a morir viviendo a gatas,       
en la noche comido por las ratas
y en el amanecer por los ratones.
De Roma, peligro para caminantes


Gatos

Como tras los mullidos ves tres gatos
a su trisagio erótico ceñidos,
saltar por los tejados, aguerridos
como otros d'Artagnan, Porthos y Athos,

pasas a depender, no de insensatos
pensamientos ajenos repetidos
ni de tu larga deuda de descuidos
sino del paso de estos gatos gratos.

El primero te quita de lo humano
sin llevarte por eso a lo divino;
el segundo te anima la sonrisa;

con el tercero, piensas, de la mano,
más cabal, de la cola del felino:
¿a qué, no siendo humanos, tanta prisa?
De Reducción del infinito, 2002


El gato de mi casa

Bendito el gato de mi casa
porque no hay otro Paraíso para él
ni más Eternidad
que el sitio al sol donde ahora duerme.

De modo que mi casa a salvo está
mientras él sueñe.
Eliseo Diego


Gato

Pavorosa inocencia la de éste
que junto a mí dormita. Nada sabe
de su breve pasado y su futuro
incierto en todo, salvo en una cosa:

también él morirá! Saca las uñas,
se pasea por casa, sigue atento
cuanto pueda moverse, y ahí termina
su actividad de augur. Tiene la panza

repleta y no le pide correr riesgos
para poder vivir. De tarde en tarde,
cuando se pone algo melancólico,

traza curiosos signos que no siempre
consigue descifrar. Entonces, pobre,
para animarle un poco, ronroneo.
Víctor Botas


Hay además en este blog otros poemas de Pablo Neruda y Carlos Barral sobre gatos.

domingo, 28 de octubre de 2007

Fragmento de East Coker - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos

East Coker - Philip Guston
I

En mi principio está mi fin. Una tras otra,
las casas se levantan y caen, se derrumban, se amplían,
son repuestas, derruídas, restauradas, o en su lugar
se extiende un descampado, o una fábrica, o una circunvalación.
Viejas piedras en nuevos edificios, vieja leña en nuevas hogueras,
nuevas hogueras en ceniza, y ceniza en la tierra
que ya es carne, pellejos y heces,
huesos humanos y animales, tallos de trigo y hojas.
Las casas viven, mueren: existe un tiempo para edificar
y otro para la vida y la generación,
y otro para que el aire rompa el vidrio desportillado
y sacuda las tablas donde corretea el ratón de campo
y el raído tapiz que exhibe su callado lema.

En mi principio está mi fin. Ahora cae la luz
a lo largo del descampado, desertando la senda
atechada de ramas, en la penumbra de la tarde,
donde el talud te acoge al paso de la furgoneta,
y la senda persiste en dirección
al pueblo, hipnotizada en el calor
vibrante. En la calina, la piedra gris absorbe,
no refracta, la luz encandencida.
Duermen las dalias en la quietud vacía.
Esperan al búho madrugador.
En ese descampado,
si no te acercas mucho, si no te acercas mucho,
en una medianoche de verano, podrás oír el son
del tamboril y la dulzaina,
y ver danzar en torno de la hoguera
la sociedad del hombre y la mujer
en un baile señal de matrimonio
honroso y conveniente sacramento
dos y dos, necesaria conjunción,
enlazados del brazo o de la mano
en muestra de concordia. Alrededor del fuego,
brincando entre las llamas, o reunidos en corros,
rústicamente graves o festivos,
alzan sus fuertes pies en zapatos groseros,
pies de tierra y arcilla con júbilo campestre,
el de quienes descansan bajo tierra
alimentando el trigo. Manteniendo el compás,
manteniendo ese ritmo mientras bailan
como viven al ritmo de los ciclos vivientes,
el tiempo de las estaciones y las constelaciones
el tiempo del ordeño y el tiempo de la siega
el tiempo del acoplamiento del hombre y la mujer
y el de los animales. Pies que suben y bajan.
Comida y bebida. Estiércol y muerte.

Despunta el alba, y otro día
se dispone al calor y la quietud. Mar adentro, la brisa de la aurora
se desliza y encrespa. Estoy aquí
o allí, o en otra parte. En mi principio.

viernes, 26 de octubre de 2007

Fragmento de Los hombres huecos - T. S. Eliot - Inglés nacido en Estados Unidos

Los hombres huecos - Jorge Oteiza
Somos los hombres huecos
somos hombres de trapo
unos en otros apoyados
con cabezas de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas
cuando cuchicheamos
son quedas e insensatas
como el viento en la hierba seca
o el paso de las ratas
sobre los vidrios rotos
de nuestro seco sótano

hechura informe, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

aquellos que han cruzado
con la mirada fija
al otro Reino de la muerte
nos recuerdan -si acaso- no
como almas perdidas y violentas,
sino como hombres huecos,
hombres de trapo.


IV

Los ojos no están aquí
aquí no hay ojos
en este valle de astros moribundos
en este valle hueco
esta quijada rota de nuestros reinos perdidos

en este último lugar de encuentro
avanzamos a tientas
y evitamos hablar
juntos en la ribera del río tumefacto

ciegos, a menos que
los ojos reaparezcan
como el astro pequeño
rosa multifoliada
del reino crepuscular de la muerte
que sólo es esperanza
para los hombres huecos.