Chet Baker - Like Someone In Love

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domingo, 19 de julio de 2015

Literatura fantástica/ 4 - Literatura satírica y burlesca/ 38 - Fragmentos de Micromegas. Historia filosófica - Voltaire - Francia


Capítulo primero
Viaje de un habitante del mundo 
de la estrella Sirio al planeta de Saturno

    En uno de esos planetas que giran alrededor de la estrella llamada Sirio había un joven de mucho ingenio a quien tuve el honor de conocer durante el último viaje que hizo a nuestro pequeño hormiguero; se llamaba Micromegas, nombre que conviene mucho a todos los grandes. Tenía ocho leguas de alto; por ocho leguas entiendo veinticuatro mil pasos geométricos de cinco pies cada uno.
    Algunos algebristas, gentes siempre útiles al público, tomarán de inmediato la pluma y llegarán a la conclusión de que si el señor Micromegas, habitante del país de Sirio, tiene de la cabeza a los pies veinticuatro mil pasos, que hacen cientoveinticinco mil pies de rey, y nosotros, ciudadanos de la Tierra, apenas tenemos más de cinco pies, mientras que si nuestro globo tiene nueve mil leguas de perímetro, llegarán a la conclusión, digo, de que es absolutamente necesario que el globo que lo ha producido tenga exactamente veintiún millones seiscientas mil veces más circunferencia que nuestra pequeña Tierra. Nada es más sencillo ni más habitual en la naturaleza. Los Estados de algunos soberanos de Alemania o de Italia, que pueden recorrerse en media hora, no son, comparados con el Imperio de Turquía, de Moscovia o de la China, más que una debilísima imagen de las prodigiosas diferencias que la naturaleza ha puesto en todos los seres.
    Por ser la talla de Su Excelencia de la altura que he dicho, todos nuestros escultores y todos nuestros pintores admitirán sin esfuerzo que su cintura puede tener cincuenta mil pies de rey de contorno; lo cual es una bonita proporción. [...]
   Nuestro viajero conocía maravillosamente las leyes de la gravitación y todas las fuerzas atractivas y repulsivas. Las utilizaba de manera tan apropiada que, unas veces con la ayuda de un rayo de sol, otras gracias a la comodidad de un cometa, iba de globo en globo, él y los suyos, como un pájaro salta de rama en rama. Recorrió la Vía Láctea en poco tiempo [...] Micromegas, tras haber dado sus buenas vueltas, llegó al globo de Saturno. Por acostumbrado que estuviese a ver cosas nuevas, al principio, contemplando la pequeñez del globo y de sus habitantes, no pudo dejar de sonreír con esa sonrisa de superioridad que a veces se les escapa a los más sabios. Porque, a la postre, Saturno no es apenas más que novecientas veces mayor que la Tierra, y los ciudadanos de ese país son enanos que sólo tienen mil toesas de alto aproximadamente. [...] Trabó estrecha amistad con el secretario de la Academia de Saturno, hombre de mucho ingenio, que en verdad no había inventado nada pero que daba muy buena cuenta de las invenciones de los demás, y hacía pasablemente pequeños versos y grandes cálculos. [...]


Capítulo VII
Conversación con los hombres

    "Oh, átomos inteligentes, en quienes el Ser eterno se ha complacido en manifestar su destreza y poder, sin duda debéis gustar de alegrías muy puras en vuestro globo; porque, teniendo tan poca materia y pareciendo todo espíritu, debéis pasar vuestra vida amando y pensando, que es la verdadera vida de los espíritus. No he visto en ninguna parte la verdadera felicidad, pero sin duda está aquí." A estas palabras todos los filósofos movieron la cabeza; y uno de ellos, más sincero que los demás, confesó de buena fe que, si se exceptúa un pequeño número de habitantes muy poco considerados, todo el resto es una reunión de locos, de malvados y de infortunados. "tenemos más materia de la que necesitamos para hacer mucho mal, dijo, si el mal viene de la materia, y demasiado espíritu si el mal viene del espíritu. ¿Sabéis, por ejemplo, que en el momento en que os hablo hay cien mil locos de nuestra especie, cubiertos con sombreros, que matan a otros cien mil animales cubiertos con turbantes, o que son matados por éstos, y que por casi toda la Tierra se hace así desde tiempo inmemorial?" El siriano se estremeció y preguntó cuál podía ser el motivo de esas horribles querellas entre animales tan frágiles: "Se trata, dijo el filósofo, de algunos montones de barro del tamaño de vuestro talón. No es que ninguno de esos millones de hombres que se hacen degollar pretenda un comino sobre esos montones de barro. Sólo se trata de saber si pertenecerá a cierto hombre que se llama Sultán, o a otro que se llama, no sé por qué, César. Ninguno de estos dos ha visto ni verá nunca el pequeño rincón de la tierra de que se trata, y casi ninguno de esos animales que se degüellan mutuamente ha visto nunca al animal por el que se degüellan.
    "- ¡Ah, desdichados!, exclamó el siriano indignado, ¿puede concebirse ese exceso de rabia obligada? Me dan ganas de dar tres pasos y aplastar de tres pisadas todo ese hormiguero de asesinos ridículos.
    - No os toméis la molestia, le respondieron; bastante trabajan ellos en su ruina. Sabed que al cabo de diez años no queda nunca la centésima parte de esos miserables; sabed que, aunque no saquen la espada, el hambre, la fatiga y la intemperancia dominan a casi todos. Además, no es a ellos a quienes hay que castigar, sino a esos bárbaros sedentarios que, desde el fondo de su gabinete, ordenan, mientras hacen su digestión, la matanza de un millón de hombres, y que luego van a dar las gracias solemnemente a Dios".
    El viajero se sintió movido a piedad por la pequeña raza humana, en la que descubría tan sorprendentes contrastes. "Puesto que vosotros sois del pequeño número de sabios, dijo a aquellos señores, y aparentemente no matáis a nadie por dinero, decidme, por favor, ¡En qué os ocupáis? - Disecamos moscas, dijo el filósofo, medimos líneas, reunimos números, estamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y disputamos sobre dos o tres mil que no entendemos." [...]
Traducción de Mauro Armiño

Serendipia imitando a Jonathan Swift

Jonathan Swift, contemporáneo de Voltaire, publica Los Viajes de Gulliver en 1726, haciendo alusión a dos supuestas lunas que orbitaban Marte, dando sus distancias al planeta y sus períodos de rotación con gran precisión para la época. Hay que tener en cuenta que Jonathan Swiftt escribió la novela un siglo y medio antes del descubrimiento oficial de las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos (Asaph Hall las descubre en 1877).

Voltaire, gran lector y admirador de Swift, escribe en su novela Micromegas (1752) haciendo mención a los dos satélites del planeta Marte:
"...Al salir de Júpiter atravesaron un espacio de cerca de cien millones de leguas, y costearon el planeta Marte, el cual, como todos saben es cinco veces más pequeño que nuestro glóbulo, y vieron dos lunas que sirven a este planeta y no han podido descubrir nuestros astrónomos".

Aunque siempre se ha querido ver en esto una suerte de misterio conspirativo, en ambos casos los dos autores parece que se estaban haciendo eco de una idea muy corriente en los ambientes intelectuales de la época, surgida de las primeras opiniones del astrónomo Johannes Kepler (previas a que enunciara sus famosas tres leyes), basadas a su vez en una teoría misticista relacionada con los sólidos perfectos. La precisión de los datos, en ambos casos, se debe a los cálculos mecánicos realizados a principios del s.XVIII con base en la ley de la Gravitación Universal, referidos a cuál sería el período de rotación y distancia a Marte de un supuesto cuerpo orbitante en torno a dicho planeta. Se trata por tanto de una serendipia, puesto que la óptica disponible durante la vida de ambos autores no permitía ver esos cuerpos celestes tan pequeños y que se separan tan poco de la esfera de Marte.

Debido a estas coincidencias, los dos mayores cráteres de Deimos (de unos 3 km. de diámetro cada uno) fueron bautizados como "Swift" y "Voltaire". (Wikipedia)

lunes, 24 de marzo de 2014

Literatura satírica y burlesca/ 31 - El origen de los oficios - Voltaire - Francia


      Cuando el grande Prometeo
con su pericia extremada,
de mármol, según algunos,
hizo su preciosa estatua,
quedó tan enamorado
que con ella se casara:
y Pandora fue la madre
de toda la raza humana.
      Desde que ella pudo verse
y conocer la importancia
de su risita halagüeña,
su dulce hablar y su cara
trigueñita y seductora,
afectó que sólo amaba
a su esposo, y Prometeo
sólo pensaba en amarla;
primer marido, por tanto,
que asombrado vio poblada
de cuernos toda su frente.
      Marte visitó a esta maja.
El brillo de un dios, su casco
de oro, su guerrera planta,
su estilo marcial... en suma,
Marte la gozó, y deo gracias.
      El dios de la mar sabiendo
que el otro tuvo tal ganga,
busca a Pandora, y de amores
muy tiernamente le habla:
quien cede a Marte, no deja
a Neptuno con las ganas.
      El resplandeciente Febo
que los vio, tuvo esperanza
de ser también socorrido.
Preséntase, y ella nada
negar pudo al dios del día,
de los versos e ilustradas
bellas artes. Y Mercurio,
que es de la elocuencia el alma,
supo hablar, y parte tuvo.
      Vulcano, dios de las fraguas,
viene, y ella a los principios
le desprecia y lo maltrata;
mas, al fin, importunando,
consiguió también gozarla.
      Así sus hermosos años
Pandora alegre ocupara,
y se fastidió después
sin que supiera la causa;
mas cuando su primavera
una mujer así pasa,
jamás hará ya otra cosa.
En cuanto a los dioses, aman,
pero su amor dura poco;
y así, todos la gozaran,
y la dejaron al punto;
por lo que desesperada
a un sátiro corpulento
por postres metió en su cama.
      Ésta es la ascendencia noble
de todos y la prosapia,
siendo aquestos pasatiempos
origen de nuestra raza.
He aquí por qué diferimos
en espíritu, en hazañas,
en talentos, en pasiones,
en empleos y circunstancias.
El uno tuvo por padre
al cojo dios de las fraguas;
otro a Marte; otro a Neptuno;
y otro al sátiro; y la gracia
de descender tienen pocos
del dios de la luz preclara.
Así de nuestros parientes
todos los gustos pasaran
a su humana descendencia.
      Mas el oficio, que ufana
la bella Pandora tuvo,
es el más dulce, y agrada
tanto en París que lo honran
todos como cosa santa.
      Mas también llegará un día
en que cerrada la Caja,
el Amor y la Justicia
tendrán en el mundo morada.
Versión de Mauro Armiño

miércoles, 17 de agosto de 2011

Literatura satírica y burlesca/10 - La mula del Papa - Voltaire - Francia

Papa Inocencio X - Diego Velázquez
La mula del Papa¹
Por el caballero de Saint-Gile

A Jesús el demonio cierto día,
secundum evangelium de Mateo,
cual si fuera un fideo,
a una montaña lo llevó volando²,
y desde allí mostrando
le fue muy por extenso
la tierra, que era entonces un llano inmenso.

"¿Ves, le dijo con risa maliciosa,
todos estos imperios y naciones
y esas vastas regiones
en que el romano estado predomina?
- Aunque aquesta colina
mucho más alta fuera,
nada, dijo Jesús, como ahora viera.

"- Ésa, amigo, es tu falta, exclamó el diablo;
pero hablemos de un asunto interesante.
Un tratado importante
contigo quiero hacer, si a ello te avienes.
- Convengo, si no vienes
con malicia a engañarme,
y puedo honradamente en ti fiarme.

"- He aquí lo que propongo; ve si aceptas.
Yo sólo de ese mundo el dueño soy,
y desde Adán hasta hoy
nadie su posesión me ha disputado³:
si a mis pies humillado
me das acatamiento,
te cedo su dominio en el momento."

Cavilando Jesús estuvo un rato
y al fin dijo a Satán: "Con tu licencia,
por más que en apariencia
el trato para mí sea lisonjero,
aceptarlo no quiero;
que aprendí desde chico
que digiere muy mal el que es muy rico."

Poco tiempo después Satán fue a Roma.
Era la edad dichosa en que reunidos
millares de elegidos
se encontraban en ella, y en que el papa
pasaba el frío sin capa,
no sabía andar en coche,
era obispo no más, y buena noche.

Al desván Lucifer fue en derechura
do el santísimo padre residía,
y con franca alegría
le dijo: "De la tierra voy, hermano,
a hacerte soberano".
El papa a estas razones
besó, hincado, a Satán los espolones.

Con respetable aspecto y compostura,
enseguida el demonio a su cliente
le encasquetó en la frente
una triple corona, y así dijo:
"¡Luzbel te la da, hijo!
Si le sirves con celo
de la tierra te hará dueño y del cielo".

Éste el divino origen es, papistas,
que vuestros bienes todos han tenido;
y en recuerdo debido
de haber el papa el espolón besado
a Satanás malvado,
indulgencia ganaba
quien la mula papal con fe besaba.

La historia del papazgo así lo dice,
escrita por malditos hugonotes;
mas estos herejotes
apestan a quemado, y no es prudente
creer a aquesta gente;
por mi parte estoy lejos
de escuchar sus verdades y consejos.

Pero en tanto, si algún hombre de gusto
a Roma por capricho visitare,
y estos versos llevare,
le aconsejo los guarde con cuidado,
pues que si no, tostado
será, porque atrevido
tan eternas verdades ha leído.
Versión de Mauro Armiño y Manuel Domínguez

¹ El término "mula" se refiere al calzado que usaban los papas, igual que el "múleo" que empleaban los patricios romanos: de color púrpura, puntiagudo y con la punta vuelta hacia el empeine, mientras el talón subía hasta la mitad de la pierna.
² El texto latino dice: Iterum assumpsit eum diabolus in monten excelsum valde (Mateo, 8, 10)
³ Voltaire trae aquí a colación pasajes del Génesis, 6, 5 y 22 y de Mateo, 19, 23-24.

viernes, 5 de agosto de 2011

Literatura satírica y burlesca/9 - Del horrible peligro de la lectura* - Voltaire - Francia

Mercado de esclavos con el busto invisible de Voltaire - Salvador Dalí
Nos, Yusuf-Cheribí, por la gracia de Dios muftí del Santo Imperio Otomano, luz de luces, elegido entre los elegidos, a todos los fieles que vean éstas presentes, estupidez y bendición.
Así como Said Effendi, antiguo embajador de la Sublime Puerta en un pequeño Estado llamado Frankrom¹, situado entre España e Italia, trajo entre nosotros el pernicioso uso de la imprenta², tras consultar sobre esta novedad a nuestros venerables hermanos los cadíes e imanes de la ciudad imperial de Estambul, y sobre todo a los faquires conocidos por su celo contra el espíritu, ha parecido bien a Mahoma y a Nos condenar, proscribir, anatematizar la dicha infernal invención de la imprenta, por las causas anunciadas a continuación:

1. Esa facilidad de comunicar los pensamientos tiende evidentemente a disipar la ignorancia, que es la guardiana y la salvaguarda de los Estados bien civilizados.

2. Es de temer que, entre los libros traídos de Occidente se encuentren algunos sobre la agricultura y sobre los medios de perfeccionar las artes mecánicas, obras que a la larga podrían, no lo quiera Dios, despertar el genio de nuestros agricultores y de nuestros fabricantes, alentar su trabajo, aumentar sus riquezas e inspirarles un día alguna elevación de alma, algún amor por el bien público, sentimientos absolutamente opuestos a la sana doctrina.

3. Ocurriría al cabo que tendríamos libros de historia despojados de lo maravilloso que mantiene a la nación en una feliz estupidez. En estos libros se cometería la imprudencia de hacer justicia a las buenas y a las malas acciones, y de recomendar la equidad y el amor a la patria, lo cual es visiblemente contrario a los derechos de nuestro cargo.

4. Podría ocurrir que, en la sucesión de los tiempos, miserables filósofos, con el pretexto especioso, pero punible, de esclarecer a los hombres y de hacerlos mejores, vinieran a enseñarnos virtudes peligrosas cuyo conocimiento no debe tener nunca el pueblo.

5. Podrían, al aumentar el respeto que tienen por Dios, y al imprimir escandalosamente que él lo llena todo con su presencia, disminuir el número de peregrinos a La Meca, con gran detrimento de la salvación de las almas.

6. Ocurriría sin duda que a fuerza de leer a los autores occidentales que han tratado sobre las enfermedades contagiosas y la manera de prevenirlas, tendríamos la desgracia de vernos protegidos de la peste, lo cual sería un atentado enorme contra las órdenes de la Providencia.

A estas y otras causas, para edificación de los fieles y el bien de sus almas les prohibimos leer nunca ningún libro, so pena de condenación eterna. Y, por miedo a que les asalte la tentación diabólica de instruirse, prohibimos a padres y madres que enseñen a leer a sus hijos. Y, para prevenir cualquier contravención a nuestra ordenanza, les prohibimos expresamente pensar, bajo las mismas penas; ordenamos a todos los creyentes que denuncien a nuestra oficialidad a todo aquel que pronuncie cuatro frases bien ordenadas, de las que podría inferirse un sentido claro y neto. Ordenamos que en todas las conversaciones haya que servirse de términos que no signifiquen nada, según el antiguo uso de la Sublime Puerta.
Y para impedir que entre algún pensamiento de contrabando en la sagrada ciudad imperial, comisionamos especialmente al primer médico de Su Alteza, nacido en un pantano del Occidente septentrional; dicho médico, tras haber matado a cuatro personas augustas de la familia otomana, está más interesado que nadie en prevenir cualquier introducción de conocimientos en el país; le otorgamos poder, por estas presentes, para que ordene la incautación de toda idea que se presentara por escrito o de viva voz a las puertas de la ciudad, y nos traiga la dicha idea atada de pies y manos, para que le sea infligido por nosotros el castigo que nos plazca.
Dado en nuestro palacio de la estupidez
el 7 de la luna de Muharem, el año 1143 de la hégira³

Versión de Mauro Armiño y Manuel Domínguez
* Esta burla, publicada en Les Nouveaux Mélanges de 1765, es una caricatura de las prohibiciones que el Índice romano y las órdenes episcopales imponían a los libros de los ilustrados.
¹ Francia, sometida a Roma.
² El dato es auténtico: el secretario de embajada, más tarde embajador en París, Said Effendi introdujo en Turquía la imprenta en 1724-1726.
³ El 23 de julio de 1730.