Chet Baker - Like Someone In Love

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martes, 26 de diciembre de 2017

On the Beach at Night Alone - Walt Whitman - Estados Unidos


On the Beach at Night Alone

On the beach at night alone,
As the old mother sways her to and fro, singing her husky song,
As I watch the bright stars shining, I think a thought of the clef of                                                                            [the universes, and of the future.

A vast similitude interlocks all,
All spheres, grown, ungrown, small, large, suns, moons, planets
All distances of place however wide,
All distances of time, all inanimate forms,
All souls, all living bodies, though they be ever so different,                                                                            [or in different worlds,
All gaseous, watery, vegetable, mineral processes, the fishes,                                                                                   [the brutes,  
All nations, colors, barbarisms, civilizations, languages,
All identities that have existed, or may exist, on this globe,                                                                                    [or any globe,
All lives and deaths, all of the past, present, future,
This vast similitude spans them, and always has spann’d,
And shall forever span them and compactly hold and enclose them.


En la playa, de noche, solo

En la playa, de noche, solo.

Mientras la noche antigua se mueve de aquí
para allá, cantando, ronco su canto.

Mientras oteo las estrellas lucientes -que relucen-
y me pongo a pensar en la clave del universo,
en el porvenir,

Una vasta similitud lo entrelaza todo.

Todas las esferas, acabadas, inacabadas,
Diminutas, grandes, soles, lunas, planetas.

Todas las distancias, aunque vastas, en el espacio,

Todas las distancias en el tiempo, todas las formas inanimadas,

Todas las almas, todos los cuerpos vivos
Por diferentes que fueran o en diferentes mundos.

Todos los procesos, gaseosos, acuáticos, vegetales,
minerales, los peces, los brutos.

Todas las naciones, coloraciones, barbaries,
civilizaciones, lenguas.

Todas las identidades que han existido
o puedan exirtir en este Globo o en otros Globos, 

Todas las vidas o todas las muertes,
todas las del pasado, el presente y el futuro,

Esta vasta similitud las abarca a todas
y siempre las ha abarcado.

Y las abarcará para siempre y las mantendrá
compactas y encerradas.
Traducción de Jorge Guillén

jueves, 10 de noviembre de 2016

Mensaje de Walt Whitman - Antonio Lucas - España


Al hilo de lo que está ocurriendo estos días en Estados Unidos.

Walt Whitman fue quizá el más sonoro de los poetas que dio de sí EEUU. El que mejor letra le dio a las bondades de un país que aún estaba por hacer. Fue a finales del siglo XIX. Hay muchos poetas más en EEUU desde Whitman, pero él encarna la condición total del hombre que entiende la pluralidad del resto de hombres. Dicen que en su escritura fijó la pulsión de la democracia americana, pero tan sólo es que no se dejó vencer por ideales de imperio ni cualquier otra idiotez. Walt Whitman es de esos tipos que en su tiempo siempre llegan a destiempo. 

Si lo lees ahora tiene algo de Cristo clonado con la barba frondosa y sombrero de segador. Podría pasar por un anónimo de los que pasean por las calles el cartel de Compro Oro. Un viejo enamorado que tuvo por confín los montes y la certeza de que el mejor gobierno es el que deja a la gente en paz. 

Consideró sagrado el cuerpo humano. Así, en bruto. Ni alma ni escurrajas. El ser en su esqueleto, cantándose y celebrándose a sí mismo. El gozo de los cuerpos juntos. Y fue de esta manera contorneando una idea de América que ya no existe del mismo modo. (Ni existió nunca). "No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,/ sin haber sido feliz, sin aumentar tus sueños./ No te dejes vencer por el desaliento./ No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,/ que es casi un deber./ No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario". 

Del otro lado de los predicadores y los guerreros de la Guerra de Secesión estaba Walt Whitman. Un hombre sin religión, un poeta sin armas, de dimensión sideral. Hizo de la existencia un caminar, porque a ese ritmo es cuando se entiende mejor lo que sucede. Todo se arregla caminando, que le decía a César Antonio Molina su abuelo gallego. Y así lo hizo aquel poderoso vagabundo, optimista y rodante, deslumbrado y honesto. Andando fundó una lírica de la democracia. Whitman es un creador universal. EEUU no es más lo que canta en Hojas de hierba, sino lo que vemos. O a lo mejor es todo lo que vemos como un delirio de Hojas de hierba.

Whitman tampoco es un milagrero. Ni un populista. Son conceptos cansados de ahora mismo. Tan sólo parece un patriarca necesario que conserva la autoridad de quien ayudó a cambiar el rumbo de la literatura anglosajona y fue consciente de que con más libertad se escribe mejor. Mientras en Europa se agotaba un cierto romanticismo de taller, Whitman propuso un entusiasmo incesante alrededor de los otros. Porque hablar del mundo es, en su caso, un hablar desde lo más adentro de sus glóbulos rojos, de sus arterias, de sus cartílagos. Como ciudadano ambulante se metaforizó en todo aquello que la Naturaleza le fue mostrando. No explicaba revoluciones, sino que contaba hombres, pasos, días. La América de ahora nada tiene que ver con la de Whitman. Porque casi nada de lo suyo se parece a lo nuestro. Como debe ser. Sin embargo, mantiene vivo el fondo de su mensaje. La democracia. La libertad. Esa forma de entender al otro con tan respetable interrogación. Tal forma de creer en lo que se ve con ese brillo posible de querer o de amistad. Nadie nos había hablado así jamás.
Antonio Lucas - El Mundo, 09/11/2016

sábado, 22 de marzo de 2008

Nuevo fragmento de Canto a mí mismo - Walt Whitman - Estados Unidos

Walt WhitmanLa mesa está dispuesta para que todos coman, aquí está la carne para el sano apetito,
La misma para todos: para el justo y el malo, a todos he invitado,
Nadie se verá olvidado y nadie es excluido.
La concubina, el parásito, el ladrón, están invitados,
El esclavo de labios gruesos está invitado, y lo está el sifilítico,
Y no habrá distinciones entre ellos y el resto.
Este es el roce de una tímida mano, el natural aroma de un cabello flotante,
El beso de mis labios en los tuyos, el jadear anhelante,
Este es el abismo y la cima lejana que reflejan mi rostro,
Mi fusión voluntaria con todos y mi huida.
¿Crees que tengo una intención escondida?
Pues es cierto: la tengo, como la tienen las lluvias de abril, la mica de las rocas.
¿Crees que quiero asombrarte?
¿Asombra acaso el día? ¿Asombra acaso el temprano astro rojo que titila en el bosque?
¿Asombro yo más que ellos?
Esta es la hora de mis confidencias,
No se las haría a cualquiera, pero a ti sí te las haré.

domingo, 7 de octubre de 2007

Fragmento de Canto a mí mismo - Walt Whitman - Estados Unidos

Walt Whitman
4

Viajeros y preguntones me rodean,
personas que encuentro a mi paso,
huellas que me dejó la infancia, el barrio o
la casa donde vivo, o el país,
Los últimos aniversarios, descubrimientos,
invenciones, sociedades, viejos y nuevos
autores,
Mi comida, mi ropa, compañeros, miradas,
cumplidos y deberes,
La indiferencia real e imaginada de alguien
a quien quiero,
Mis dolencias o las de los míos,
contrariedades, pérdidas o falta de dinero,
abatimiento o exaltación,
Las batallas, el horror de la guerra entre
hermanos, la ansiedad ante la noticia que
no acaba de llegar, el suceso irremediable,
Todo esto viene y se aleja de mí noche y
día,
Pero no es mi Yo.
Más allá de vaivenes y tensiones se eleva
lo que soy,
Se alza alegre y ocioso, compasivo,
unitario,
Me inclino, me alzo apoyando los brazos
en algún sostén impalpable,
Oteando con la cabeza doblada lo que va a
suceder,
Dentro y fuera del juego, mirando y
asombrado.
Miro hacia atrás y me veo debatiéndome
entre la niebla con lingüistas y
disputadores,
No hay en mí burlas ni razonamientos;
sólo miro y espero.