Chet Baker - Like Someone In Love

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martes, 17 de marzo de 2020

Identidad - Joan Margarit - España


Identidad

Què fer de les paraules al final?
Si vull trobar què sóc no puc buscar
més que en dos llocs: la infància i ara que sóc vell.
És on la meva nit és neta i freda
com els principis lògics. La resta de la vida
és la confusió de tot el que no he entès,
els tediosos dubtes sexuals,
els inútils llampecs d’intel·ligència.
Convisc amb la tristesa i la felicitat,
veïnes implacables. Ja s’acosta
la meva veritat, duríssima i senzilla.
Com els trens que a la infància,
jugant en les andanes, em passaven a frec.


Identidad

¿Qué hacer con las palabras al final?
Sólo puedo buscar, para saber qué soy,
en la infancia y ahora en la vejez:
ahí es donde la noche es fría y clara
como un principio lógico. El resto de mi vida
es una confusión por todo aquello
que nunca he comprendido:
las tediosas dudas sexuales
y los inútiles relámpagos
de inteligencia. Debo convivir
con la tristeza y la felicidad,
vecinas implacables.
Se acerca la última verdad, durísima y sencilla.
Como los trenes que en la infancia,
jugando en el andén, me pasaban rozando.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Nuestro tiempo / Nada enaltece a un viejo / Dignidad / La muchacha del semáforo - Joan Margarit, Premio Cervantes 2019 - España


Nuestro tiempo

Cuando nos dimos cuenta, ya estaba en las ventanas,
como para quedarse. Pero ahora
nada nos ilumina sino esa vaga niebla.
A veces, una luz desgarradora.
El nuestro fue otro tiempo mucho más inocente:
Todavía en las obras celebrábamos
cuando, sin accidentes, la estructura
llegaba a lo más alto y se cubrían aguas.
Vivíamos en calles
a las que les sentaba bien un nombre
como el de las Camelias.
Entre las azoteas, cada noche
se encendían las luces
del ático de nuestra juventud.
Entre las voces suaves y lejanas,
alguna vez, se oye un grito de pánico.
Pero una herida
es también un lugar donde vivir.


Nada enaltece a un viejo

Ni esta violencia con la que deseo
tener razón.
Ni tampoco creer que la felicidad
tiene una relación sutil con la mentira.
Ni ser tan sucio
de corazón como los míos,
a pesar de que a ellos los ensució la guerra.
Mi paz debe ser una paz falsa.
Tampoco no abjurar de la lujuria
ni de la vanidad.
¿Como podemos ser vanidosos los viejos?
Esta es la derrota.
Un campo de batalla en el que estoy tirado.
Me rodean los muertos. Oscurece.
Puedo oír a lo lejos voces jóvenes
celebrando lo que hoy,
para ellos, aún es la victoria.


Dignitat

Si la desesperança té la força
d’una certesa lògica,
i l’enveja un horari tan secret
com un tren militar, estem perduts.
El castellà m’ofega i no l’odio.
No en té la culpa de la seva força:
de la meva feblesa, encara menys.
L’ahir era una llengua ben travada
per pensar, per pactar i per somiar,
que ningú ja no parla:
un subconscient de pèrdua i cobdícia
on ressonen bellíssimes cançons.
El present és la llengua dels carrers,
maltractada i espúria, arrapada
com l’heura a les ruïnes de la història.
És la llengua en la qual escric.
També és una llengua ben travada
per pensar, per pactar i per somiar.

I les velles cançons se salvaran.


Dignidad

Si la desesperanza
tiene el poder de una certeza lógica,
y la envidia un horario tan secreto
como un tren militar,
estamos ya perdidos.
Me ahoga el castellano, aunque nunca lo odié.
Él no tiene la culpa de su fuerza
y menos todavía de mi debilidad.
El ayer fue una lengua bien trabada
para pensar, pactar, soñar,
que no habla nadie ya: un subconsciente
de pérdida y codicia
donde suenan bellísimas canciones.
El presente es la lengua de las calles,
maltratada y espuria, que se agarra
como hiedra a las ruinas de la historia.
La lengua en la que escribo.
También es una lengua bien trabada
para pensar, pactar. Para soñar.
Y las viejas canciones
se salvarán.


La noia del semàfor

Tens la mateixa edat que jo tenia
quan començava a somiar a trobar-te.
Encara no sabia, igual que tu
no ho has après encara, que algun dia
l’amor és aquesta arma carregada
de soledat i de melancolia
que ara t’està apuntant des dels meus ulls.
Ets la noia que vaig estar buscant
tant de temps quan encara no existies.
I jo sóc aquell home cap al qual
voldràs un dia dirigir els teus passos.
Però llavors seré tan lluny de tu

com ara tu de mi en aquest semàfor.


La muchacha del semáforo

Tienes la misma edad que yo tenía
cuando empezaba a soñar en encontrarte.
No sabía aún, igual que tú
no lo has aprendido aún, que algún día
el amor es esta arma cargada
de soledad y de melancolía
que ahora te está apuntando desde mis ojos.
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando
durante tanto tiempo cuando aún no existías.
Y yo soy aquel hombre hacia el cual
querrás un día dirigir tus pasos.
Pero estaré entonces tan lejos de ti
como ahora tú de mí en este semáforo.


jueves, 9 de mayo de 2019

Una fotografía colgada en la pared - Joan Margarit, XXVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana - España


(Xavier Miserachs)
El Paseo de Gracia en la nevada
de aquel invierno en que nos conocimos.
En primer plano, dándome la espalda,
se alejan transeúntes:
quizá soy yo este hombre del paraguas,
y tal vez la mujer con el gorrito
de lana seas tú. Al fondo,
todo se va borrando tras los copos,
que ponen este velo de neblina.
Debajo de los árboles parece
la nave de una blanca catedral.
Ahora estoy en la fotografía:
no se oye nada, hay coches aparcados
y sepultados hasta media rueda.
Cruzamos solos el Paseo helado,
entre los plátanos y los herrajes
negros, medio cubiertos por la nieve,
de una de las farolas de Gaudí.
Estamos dentro de aquel mismo invierno
en donde no sabíamos que el hacha
del frío ya esperaba para cuando
el porvenir no fuese nada más
que el amor de dos viejos a un fantasma.

domingo, 19 de agosto de 2018

Conocida crueldad - Joan Margarit - España // Las campanas doblan por ti - John Donne - Inglaterra


Joan Margarit compuso este poema a raiz de los atentados yihadistas del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils.

Coneguda crueltat

La mateixa ciutat només dura el seu temps.
Totes les Barcelones són unes dins les altres
com unes invisibles nines russes.

La ciutat que jo estimo encenia pocs llums
en les nits fosques d'un país infame.
La de la llibertat va començar a ocultar-la.
Residus menyspreats de veritat
van tornar a mi, com roses
salvades de qui sap quines escombraries.

Ara ja és una altra Barcelona:
la que més llums ha encès,
la de la indiferència. La més cosmopolita.
Aliena i fugaç, una gentada emplena
les nostres cases i carrers
igual que un escenari abandonat
on haguessin rodat una pel·lícula.
Potser avui, si no fos per tants records,
ja no l'estimaria.

De sobte, res no acaba.
D'infant vaig veure assassins a missa:
els mateixos silencis, flors, espelmes
per als mateixos crims.
Barcelona, quan torni a amenaçar-nos
aquella coneguda crueltat,
et tornaré a cantar.


Conocida crueldad

La misma ciudad sólo dura su tiempo
Todas las Barcelonas están unas dentro de las otras
como unas invisibles muñecas rusas.

La ciudad que yo quiero encendía pocas luces
en las noches oscuras de un país infame.
La de la libertad empezó a ocultarla.
Residuos despreciados de verdad
volvieron a mí, como rosas
salvadas de quien sabe qué basuras.

Ahora ya es otra Barcelona:
la que más luces ha encedido,
la de la indeferencia. La más cosmopolita.
Ajeno y fugaz, un gentío llena
nuestras casas y calles
como un escenario abandonado
donde se hubiese rodado una película.
Quizás hoy, si no fuese por tantos recuerdos,
ya no la querría.

De pronto, nada acaba.
De niño vi asesinos en misa;
los mismos silencios, flores, velas
para los mismos crímenes.
Barcelona, cuando vuelva a amenazarnos
aquella conocida crueldad,
te volveré a cantar.


El siguiente poema de John Donne, que inspiró a Ernest Hemingway su novela Whom the Bell Tolls ('Por quién doblan las campanas'), fue leído el viernes pasado en Barcelona en el homenaje a las víctimas de la masacre de hace un año en las lenguas de todos los que cayeron.

Las campanas doblan por ti

¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.
El cant dels ocells - Pau Casals

martes, 15 de mayo de 2018

Literatura y jazz/ 84 - Parker conversa con la muerte - Joan Margarit - España


Parker conversa amb la mort

El metall d'or s'agrisa en putrefactes
tuguris de la teva obscuritat.
Sóc el negrot dels ossos immortals
qie improvisa duríssimes balades:
amb els húmers picats per les punxades
sóc encara el millor dels saxos alts.
És molt semblant al que va ser la vida:
porto l'Art Blakey a la batería
-amb veu de pou-, la melodía negra
i muda de Bud Powell, aquell so
maligne de Miles Davis, tu al baix:
el quintet més brillant de jazz dels morts.


Parker conversa con la muerte

Se vuelve gris el oro en putrefactos
tugurios de tu sombra. Soy aún
el negrazo de huesos inmortales
que improvisa durísimas baladas:
con los húmeros llenos de pinchazos,
sigo siendo el mejor entre los saxos altos.
Se parece a la vida: otra vez
llevo a Art Blakey a la batería
-voz de pozo-, la música callada
y negra de Bud Powell, el maligno
sonido de Miles Davis, tú al bajo.
Formamos el quinteto
más brillante del jazz entre los muertos.
Traducción del autor
Donna Lee - Charlie Parker en Savoy 652, agosto de 1947
Charlie Parker: saxo alto 
 Miles Davis: trompeta 
 Bud Powell: piano 
 Tommy Potter: bajo 
 Max Roach: batería

viernes, 13 de abril de 2018

Litertura y jazz/ 83 - John Coltrane - Joan Margarit - España


John Coltrane

He recordat les tevés mans morades
sobre el saxo lluent de soterranis.
¿Dón surt aquesta música,
el buit que va bufar la teva boca
i que parla amb la meva solitud?
La mort era, als teus ulls, de raça negra.
Encara toca les mateixes peces
de nit a la ciutat, fins que l'aurora,
como un saxo daurat es reflecteix
als vidres de tants músics fracassats.


John Coltrane

He recordado tus manos moradas
sobre el saxo con una luz de sótanos.
¿De dónde sale esta música,
el vacío que sopló tu boca
y que habla de mi soledad?
En tus ojos, la muerte era de raza negra.
Aún toca las mismas piezas
de noche, en la ciudad, hasta que el alba,
como un saxo dorado se refleja
en el cristal de tantos músicos fracasados.
Traducción de Antonio Jiménez Millán
John Coltrane - I'm Old Fashioned (Jerome Kern - Johnny Mercer) (Del álbum Blue Train, 1957)
John Coltrane: saxo tenor 
 Paul Chambers: bajo 
 Kenny Drew: piano 
 Curtis Fuller: trombón 
 Philly Joe Jones: batería 
 Lee Morgan: trompeta

jueves, 5 de abril de 2018

Literatura y jazz/ 82 - Destrucción - Joan Margarit - España


Destrucció
A l'Esteve Agulló
Ara que és mort, caigut damunt l'asfalt,
al peu de l'alta i trista llum dels vidres
d'algun hotel barat, pots recordar
dels seus últims concerts un so maligne
de trompeta, bellíssim i apagat.
Indiferent, Chet Baker era dintre
del focus com si fos la llum d'un bar
desert, al fons d'un carreró sinistre.
El dimoni bufava aquella música.
Ulls cavernosos, boca sense dents
i en la mà d'esquelet un gran anell,
ja no tocava per ningú: gelat
per aquell fred d'hotels que duia als ulls,
bufava el pur i càlid so del mal.


Destrucción
A Esteve Agulló
Ahora que está muerto, caído en el asfalto,
al pie de la alta y triste luz de los cristales
de algún hotel barato, puedes recordar
de sus últimos conciertos un maligno
sonido de trompeta, bellísimo, apagado.
Indiferente, Chet Baker estaba dentro
del foco, como si fuese la luz
de un bar desierto, al fondo de una calle siniestra.
El demonio soplaba aquella música.
Boca sin dientes, ojos cavernosos
y un anillo en la mano de esqueleto,
ya no tocaba para nadie: helado
por aquel frío de hoteles que llevaba en los ojos
soplaba el puro y cálido sonido del mal.
Traducción de Antonio Jiménez Millán
Chet Baker - Almost blue (Elvis Costello) 

viernes, 30 de marzo de 2018

Literatura y jazz/ 81 - Remolcadores entre la niebla - Joan Margarit - España


Remolcadors entre la boira

Lluent amiga de la nit,
disc lúcid de la lluna:
avances per la platja al meu costat
il·luminant les cambres
on els amants són els miralls
afligits pel termini d'una nit.
Tu i jo vaguem per la ciutat caiguda.
Hi ha fulles de diari arrosegant-se
com gavines de guerra que, ferides,
moren al moll, i cartes
d'amor que, com rebuts de velles negocis,
han passat comptes amb el meu record.
Quand comença el viatge vers la fosca,
cal decidir la compañía: jo he escollit
els rius de sons espesos i lluents
de dues armes d'or, dues trompetes:
una de negra, el so calent de Clifford
com un foc al carrer en una nevada,
i la trompeta blanca -que amb prou feines
es pot sentir en la pútrida tenebra
amb rètols d'hotels tristos- de Chet Baker.
Passo vora amenaces de parets
I d'escales del metro amb embalums
de cartrons on s'oculten els qui hi dormen.
Ombres de músics toquen en la nit.
Esperava un acord respecte als fins
i no hi havia cap finalitat.
Esperava la vella passió
del nàufrag per fer un foc davant del mar
i ningú no volia ser salvat.
El que esperava era comptar amb la gent
en l'assumpte del versos, dels valors.
No sabia que això era fer-se vell,
que tothom era lluny, i que el demà
ja estaba fet d'un art desconegut.
Vaig conèixer una dona: vam ballar
i vam escoltar junts un Autumn leaves
com aquest que ara els plàtans de la Rambla
mormolen amb les fulles en la nit.
Era una dona d'ordre, amb belles mans:
la meva dona, Déu! I com ballava,
cantant-me a cau d'orella cada peça,
i com fort per por de perdre-la.
Ara abraço la nit i escolto el Loverman
on Charlie Parker quivoca el temps.
En la distància, els fanals
semblen els vidriosos ulls d'un gos
abatut per l'absència.
La música consola, no res més:
quan toca és dins de mi, i m'ha buscat
en la més dura de les meves penes,
i la interpreta amb claredat,
sense esperança, però amb sentiment,
ha caigut la ciutat del meu futur.
Camino entre llegendes trepitjades
per la tardor del cos, i encara trobo
llampecs fugaços d'hospitalitat
com el Cafè de l'Òpera,
mentre als graons del moll,
al final de la Rambla, entre barcasses,
una sirena morta està flotant
arrossegada per les aigües brutes.


Remolcadores entre la niebla

Amiga de la noche, reluciente,
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con amantes como espejos
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose,
son gaviotas de guerra
que van, heridas, a morir al muelle.
También cartas de amor como recibos
de algún viejo negocio que han pasado
cuentas con mi recuerdo.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
los ríos de sonidos espesos y brillantes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford,
como un fuego en la nieve de las calles,
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Sombras de músicos tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Y esperaba la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía,
que todo el mundo estaba ya muy lejos,
y que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailábamos y, juntos,
pudimos escuchar un Autumn leaves
como este que las hojas de los plátanos
murmuran en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba
muy fuerte por el miedo que tenía a perderla.
Hoy abrazo a la noche mientras escucho el Loverman
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro abatido por la ausencia.
La música consuela, nada más:
suena dentro de mí, junto a mis penas,
interpretándolas con claridad,
sin esperanza, aunque con sentimiento.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas que el otoño
del cuerpo pisotea, pero aún surgen
relampagueos de hospitalidad
como el Café de la Ópera,
y al final de la Rambla, en los peldaños
del muelle, entre barcazas
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las aguas sucias.
Traducción del autor
Clifford Brown - Oh, lady be good - Memories of you

Chet Baker & Paul Desmond Together - Autumn Leaves
Chet Baker: trompeta
Paul Desmond: saxo alto
Bob James: teclados
Ron Carter: contrabajo
Steve Gadd: batería

Charlie Parker - Lover Man
Dizzy Gillespie
Miles Davis
JJ Johnson
Ray Brown
Max Roach
and others

sábado, 24 de marzo de 2018

No cierro - Joan Margarit - España


Han llamado a la puerta pero al abrir no hay nadie.
Pienso en los que amo y no vendrán. No cierro.
No es posible ninguna bienvenida.
Espero con la mano sobre el marco.
La vida se ha afianzado en el dolor
como una casa sobre los cimientos.
Sé por quién me demoro
dejando el haz de luz hospitalario
en la desierta calle.

domingo, 20 de agosto de 2017

¿Y ahora quién pintará este Guernica? - Juan Cruz / Versos y palabras de Joan Margarit - España


El pasado son símbolos. El Guernica. Los bombardeos de Barcelona. El 11-S. El 11-M. Berlín, Chile. El 17-A, La Rambla ensangrentada. ¿Quién pintará ahora este Guernica? ¿Qué poeta recoge ahora estos pedazos helados de la historia antinatural de nuestro tiempo, el terrible suceso que oscureció la más luminosa vía de Barcelona?

Y, de pronto, una calle sin salida,/ un golpe seco en los cristales: alguien sin un pasado aún, ya sin mañana. Lo escribió hace tres o cuatro años Joan Margarit (Sanaüja, 1938, último premio internacional Pablo Neruda de Poesía Iberoamericana). En su libro Barcelona amor final (Edicions 62, 2014). Parece hecho para ser leído ahora. Comienzan así sus versos: Ternura de la tarde, acompañada/ por música ambulante entre los plátanos./ De pronto un brillo rápido y fugaz/ y un golpe seco en los cristales./ Al pie del ventanal, sobre la acera,/ con su plumaje gris, una paloma muerta.

Da escalofrío imaginar esa calle de flores y sangre ahora, la calle que el poeta contemplaba cuando escribió Barcelona amor final. Me siento ligado a La Rambla, amparado por La Rambla. Donde sea que vaya, cierro los ojos, puedo sentir, abajo, la multitud avanzando lentamente entre las dos hileras de plátanos y, arriba, entre las hojas, el estrépito de la otra multitud, la de los estorninos del crepúsculo.

Un golpe seco, el plumaje gris, la paloma muerta, la multitud, los estorninos, el crepúsculo. Alguien sin un pasado aún, ya sin mañana. Ahora se leen los versos como si hubieran pasado este jueves, juntas, todas esas metáforas. ¿Quién pintará ahora este Guernica, qué versos ponerle a este drama que junta La Rambla a otros símbolos oscuros de la historia? Responde Joan Margarit, arquitecto, catedrático, poeta, que vive en la ruta sangrienta de los autores de la matanza, Sant Just Desvern. ¿Qué halla el poeta en el desastre?

El poeta, dice Margarit, busca belleza y verdad. Y hay verdades que no comportan belleza. El poeta necesita verdad. Y aquí hay dolor. Pero sin dolor no hay amor. Sin dolor no nos querríamos tanto. No es verdad que La Rambla sea solo sea una bella vía de Barcelona. En esa avenida de flores hay mucho dolor. La bomba del Liceo, la Setmana Trágica, el tifus, los bombardeos de la guerra civil, asesinatos…, por ahí pasa la historia siniestra de Barcelona.

¿Y ahora? Ahora se suma a esa historia esta tragedia… A la emigración le pueden pasar dos cosas: una, que sea sencilla, que tenga un buen recibimiento, que el que llegue esté dispuesto a entender también. Pero puede haber choques, puede asimismo que el que llegue traiga el odio. Las ciudades no son edificios, son multitudes, y hay choques, es durísima la emigración si no funciona. Hay dolor. Y aquí hay mucho dolor ahora. Pero hay que saber algo: no se puede borrar el dolor de nuestras vidas; pagaremos cara esta obsesión por borrar el dolor. El dolor se necesita para amar.

La inmigración es central en esos poemas de Margarit. Siento La Rambla hostil: está ahí/ en el hedor de los restos de La Boquería,/ un rebaño que marca la pobreza,/ un ganado cubierto por las moscas,/ el barro, religiones pavorosas./ Todo es oro sucio: el suelo de La Rambla/ como una tumba de la multitud, fachadas con estuco y luz de mar./ No se echarán atrás (…). Es de 1997. Y este de 2013 es Barcelona, su canto de amor y dolor a la ciudad en la que vive el poeta: Su nombre es un refugio todavía,/ la civil santidad de la codicia/ y el exabrupto generoso/ de Montjuïc, los muertos frente al mar.(…) Pero, en Montjuïc tengo dos hijas,/ y ahora me ofende un gentío extraño/ que se ciega en la fiesta innecesaria/ de gélidos hoteles, de superfluos/ escaparates. Suele, en los refugios,/ hacer más frío que en ninguna parte,/ desolada ciudad que haces de puta.

¿Quién pintará ese Guernica, qué ha de decir el poeta? El Guernica nos llegó tarde a Barcelona, aquello fue en Bizkaia. Supimos de aquel dolor tan tarde. ¿Y este, cómo pintar este que viene ahora? Con palabras de verdad; el poeta busca siempre salvar las palabras, los políticos las malgastan, las desactivan, las dejan medio muertas. En ese poema de Barcelona están el amor y el dolor por Barcelona. Esa ciudad 'que haces de puta' es mi ciudad, que amo, y en Montjuïc tengo enterradas dos hijas. Sin dolor yo no hubiera amado tanto Barcelona.

Así pintaría La Rambla, pues, Joan Margarit, con amor, con dolor, con esas dos pinturas juntas.

lunes, 22 de mayo de 2017

Poema inacabado - Gabriel Ferrater - España


Poema inacabat

Aquell que va emprenyar el talòs
Garcés i el Teixidor renyoc
quan va fer els seus primers poemes,
veureu que hi torna sense esmena.

Vull contar un conte impertinent,
però el deixaré per després
i aniré allargant el meu pròleg.
L’ompliré de gent i de coses
i d’afectes. Diré que sóc
a Cadaqués, en ple melós
i endormiscat mes de setembre
(quan les hiperbòries fembres
van mancant) del seixanta-u,
amb vent de mar sense recurs
(només que aquesta matinada
sembla que es gira tramuntana
i em fa por el fred que passarem,
per bé que l’aire serà net
i neta l’aigua: m’acontenta
més quan és bruta i ben calenta).

El dedicar vindrà primer.
A tu, Helena, que m’has fet
conèixer Cristià que imito
(només que jo del tot no rimo),
dona novella, que has marxat
amb la faldilla de tergal
i el jersei verd, a examinar-te
del Cristià de qui parlàvem
precisament, tan vivament
i els seus mots i els seus arguments
(oh Déu, com ell renegaria
si sabés que d’Erec i Enida
us n’hauríeu d’examinar!)
te’ls aplicaves a cantar
(un triomf de gall t’encenia)
la passió amb què descobries
que les coses que tu has volgut
i que algunes que has obtingut
són velles com les velles faules
i molt més velles que els exàmens:
a tu, Helena, que ara aprens
a viure (digues, em permets
que vingui a classe amb tu, i m’assegui
al teu costat, fins que me’n treguin?),
que llesta d’exàmens, demà
a la una, veurem baixar
de l’autobús, a tu, Helena,
vull oferir-te aquest poema.

A mi no em faria cap por
que fos pedregós i reblós,
però com que és teu, i tu fina,
li daré passades de llima,
miraré que el mot i que el vers
no se’m pensin que tenen drets
a una vida d’exuberància
lluny de la meva vigilància.
Serà el meu tema, justament,
el dret a fer-se independent,
però serà el dret de les filles
que jo tinc. Les meves rimes
vull que obeeixin sense embuts.
Quan tingui els mots fermats ben curt
m’atorgaré tota permesa,
patriarca que s’hi rabeja.
Seré digressiu i cursiu,
anacolútic i al·lusiu.
Faré llistes de bones coses
i de dolentes, noms de noies:
per exemple la Maribel
que enguany ens ha lluït promès
i deu tenir gust a llimona.
Jo m’entenc, i aquesta és la forma
com tinc decidit de seguir.
Potser el sol fi d’això que escric
és el meu propòsit de plagi.
Vull que d’un cop tots es refacin
que copio els medievals.
Sempre ho he fet i declarat
i sempre he vist que no s’ho creien.
Ingenus que són. Els poetes,
ben cert que som uns mentiders
però abans i encara més
cert és que som uns egoistes.
Compta que no direm mentides
de nosaltres. La veritat
ens sembla més interessant
perquè ens porta nosaltres dintre.
Sóc poeta medievista,
deixem-ho doncs per afirmat,
i deixa’m ara saludar
els lleials a l’edat mitjana
que no somnien cavalcades
ni alicorns ni sarraïns.
De cavallers, mai no n’he vist.

Si bé la seva edat mitjana
tirant a moréasiana,
no me la crec, Josep Carner
que tots nosaltres ens ha fet
i és a Brussel·les grisa d’aigua,
reclama el meu primer homenatge.

Tu amb qui parlàvem d’Ausiàs
i recordàvem «la canal
de Flandes», Rosa Leveroni,
quan uns nòrdics que Déu confongui
anaven per embarrancar
i ens ho miràvem consternats
de la terrassa del Marítim,
Rosa, no em fallis, i no oblidis
que tu em deus i jo et dec un vers
i que tant tu om jo els devem
a la Roser, que la risible
posta de sol de l’altre dia
no convé que caigui en l’oblit
ans que el seu fet li sigui dit.
Rèiem tots tres i ens astoràvem
d’aquell sanguinós melodrama
ofert al teatre de dalt
del camí vell del Port Lligat.
Recordes com el sol rodava,
baldufa negra, i s’espantava
de caure darrera el Pení?
Com si fos res tan decisiu
que un vespre mori, el poca-solta
que per tornar té la seva hora-
No segueixo, ho va dir Catul,
i la natura en fa un abús
(que ens coneix impressionables)
quan ens dóna aquests espectacles.
Sabem venjar-nos amb els mots.
Aquí en tens una versió,
però te n’enviaré una altra
amb més metàfora i menys dansa.
[...]


Poema inacabado

El que al ruinoso Teixidor
y al torpe Garcés cabreó
cuando empezó a escribir poemas,
veréis que insiste sin enmienda.

Un cuento impertinente contaré,
mas lo dejo para después
y alargaré el prólogo ahora.
Lo llenaré de gente y cosas,
y de afectos. Diré que escribo 
en Cadaqués, en el dormido
y meloso mes de septiembre
(cuando las hiperbóreas hembras
escasean) del sesenta y uno,
con viento de mar sin recurso
(Sólo que esta madrugada
parece alzarse la tramontana
y temo ya al cercano frío,
aunque estará el aire limpio
y limpia el agua: a mí me agrada
más si está sucia y caldeada).

Dedicar será lo primero. 
A ti, Helena, que me has hecho
conocer a Chrétien, al que imito
(aunque del todo yo no rimo),
mujer reciente, que te vas
con la falda de tergal 
y el jersey verde, a examinarte
de este Chrétien del que me hablaste
tan vivamente, por cierto, 
y sus palabras y argumentos
(¡oh, Dios, cómo él renegaría
si supiera que de Erec y Enida
os tenéis que examinar!)
te servían para cantar
(un triunfo de gallo te encendía)
la pasión con que descubrías
que las cosas que has deseado
y algunas de las que has logrado
son viejas como viejas fábulas
y más viejas que los exámenes.
A ti, Helena, que ahora aprendes
a vivir (di, ¿me concedes
que vaya a clase y que me siente
a tu lado hasta que me echen?),
que, hacia la una, mañana,
te apearás, ya examinada,
del autobús, a ti, Helena,
quiero ofrecerte este poema.

No me daría ningún miedo
que fuera pedregoso y huero,
pero ya que es tuyo, y tú fina,
le daré pasadas de lima,
no sea que palabra y verso
se me figuren con derecho
a una vida de exhuberancia
lejos de mi vigilancia.
Será mi tema, justamente,
el derecho a hacerse independiente,
pero el derecho de las hijas
que yo no tengo. Mis rimas
me obedecerán sin tretas.
Con las palabras bien sujetas,
seré a capricho licencioso
como un patriarca voluptuoso.
Seré digresivo y cursivo,
anacolútico y alusivo.
Haré listas de cosas gratas
y malas, nombres de muchachas:
por ejemplo la Maribel, 
que con un novio se la ve
y debe saber a limón.
Yo ya me entiendo y, guste o no,
pienso seguir este camino.
Quizás el fin de lo que escribo
es mi propósito de plagio.
De una vez quiero dejar claro 
que imito a los medievales.
Siempre lo hice, y di mis claves,
mas nadie cree esta evidencia.
Ingenuos de ellos. Los poetas 
somos mentirosos, es cierto,
pero aún más, y ahora no miento, 
lo es que somos egoístas.
No hemos de decir mentiras 
sobre nosotros. La verdad 
pensamos que nos interesa más
porque nosotros vamos dentro.
Soy, pues, adepto al medioevo,
lo dejaré por dicho ya,
y permíteme saludar
a los fieles a la edad media
que nunca cabalgadas sueñan,
ni unicornios ni sarracenos.
Jamás he visto caballeros.

A pesar de que la edad media,
tirando a moréasiana,
de Josep Carner, no me la creo,
él, que a nosotros nos ha hecho,
y está en Bruselas, la gris de agua,
el homenaje me reclama.

Tú, con quien hablamos de Ausiàs
y recordamos «el Canal
de Flandes», Rosa Leveroni,
cuando unos nórdicos sin norte
estaban casi embarrancando
y consternados los mirábamos
desde las mesas del Marítimo,
Rosa, no me falles, no olvido
que mutuamente nos debemos
un verso y que ambos los debemos
a Roser, ya que la ridícula
puesta de sol del otro día 
no conviene darla al olvido
sin convertir su hecho en dicho.
Reíamos, nos asombraba
aquel sangriento melodrama
para los tres en el teatral
camino viejo a Port Lligat.
¿Recuerdas cómo el sol rodaba,
oscuro trompo, y se espantaba
de ir a caer tras el Pení?
Como si eso de morir 
cada tarde fuese muy grave,
si el necio a su hora vuelve a alzarse.
No sigo, lo dijo Catulo,
y la natura abusa mucho
(conoce nuestros puntos flacos)
cuando nos da estos espectáculos.
Venguémonos, pues, escribiendo.
Aquí una versión ya te dejo,
pero otra te enviaré, contada
con menos danza y más metáfora.
[…]
Traducido por Joan Margarit y Pere Rovira

jueves, 19 de diciembre de 2013

Literatura y jazz/ 2 - Versos per a la Billie (Versos para Billie) - Joan Margarit - España


Abraça'm -demanaves.
Embraceable you, diu
la teva veu, alhora
estripada i lluent.
Abraça'm: i et faltava
un any per al final.
Sento els vasos com dringuen
i els morts que t'aplaudeixen:
clavegueres de venes
arrosseguen l'espessa
melodía d'un saxo.
És aquella veu negra que fregava
els blancs graons de marbre,
o cridava en un esbronc
d'algun bordell de Harlem.
La veu que, com la pluja,
rentava el sutge als vidres
d'una presó de dones.
La veu dels estranys fruits penjats dels arbres
en l'immens Sud del món.

_______________________________

Abrázame -pedías.
Embraceable you, dice
tu voz, que a la vez suena
desgarrada y brillante.
Abrázame: quedaba,
para el final, un año.
Los vasos entrechocan
y los muertos te aplauden:
venas como cloacas
arrastran una espesa
melodía de saxo.
Es aquella voz negra
que fregó los peldaños
de mármol blanco,
o gritó en una bronca
de algún burdel de Harlem.
La voz como la lluvia
que limpiaba en la cárcel de mujeres
la suciedad de los cristales.
La voz de extraños frutos
colgados de los árboles
en el gran Sur del mundo.
Traducción del autor
Billie Holiday - Embraceable you (George & Ira Gershwin)  (Versión de 1957)
Harry Edison - Trompeta
Ben Webster - Saxo tenor
Jimmy Rowles - Piano
Barney Kessel - Guitarra
Red Mitchell - Contrabajo
Larry Bunker - Batería

viernes, 10 de octubre de 2008

El malecón - Joan Margarit - España

El malecón - Teresa Pérez de Arenaza Torroja
Después del temporal, asumidas las pérdidas
y amarrados los grandes y erráticos dolores,
el puerto es el mejor lugar para esperar.
El puerto es como él: en su interior
enormes, reposados, mar y barcos.

Naufragios - Joan Margarit - España

Naufragio
La calle, estrecha y húmeda la
ocupan estos trastos:
un sofá roto y una vieja lámpara,
la nevera oxidada y dos colchones
que alguien ha apoyado en la pared.
Es todo cuanto queda de un desahucio.

Son restos del futuro.
A menudo se ven por estas calles,
y sin embargo hoy piensa que, quizá,
son restos de sí mismo lo que ha visto.
Entonces vuelve la cabeza: un gato,
encaramado en el sofá, le mira
como ella antaño con sus ojos verdes.

Abans del alba - Joan Margarit - España

El alba - Claudio Porcel
Ja hi dormia, d'infant, sota aquest cel
que du als ulls, un cel de nit
amb estrelles immòbils com icones.
Aquest dia que encara no comença
es un tresor d'instants que, en escampar-se,
ningú mai més ja no podrà ajuntar.
Mira l'eixida fosca
on tantes fulles d'heura són callades,
com en suspens davant de la imminència
d'un demà que és present al negre cel.
Encén els llums i les finestres semblen
quadres d'or exposats a la façana,
un preludi del fil blau cel i rosa
que tallarà la fosca com una arma
damunt d'aquest silenci impenetrable
de les cases dempeus en el carrer.
Aurora a aurora fa la seva mort,
la seva veu als murs i, absort, escolta
l'auster silenci de la fosca als vidres
els primers crits de garsa en el terrat.
La semblança de l'alba amb el no-res
li porta el fred als ulls, i un grat record
d'un altre temps s'apuja dintre seu
quan, un cop esvanides les estrelles,
les heures tremoloses es desvetllen
i tanca els llums, igual que va fer ahir,
i com farà demà fins que, una albada,
el seu esguard també s'hagi esvanit.


Joan Margarit, poeta y arquitecto catalán, acaba de obtener el Premio Nacional de Poesía por 'Casa de Misericordia', una obra que se retrotrae a aquellos caserones franquistas donde se daba cobijo a los mendigos, a los vagabundos y a los niños y niñas que procedían de familias pobres.
El premio es otorgado por el Ministerio de Cultura y reconoce la mejor obra de poesía publicada en 2007 en español o en cualquiera de las lenguas cooficiales del Estado.
'Casa de Misericordia' apareció originariamente en catalán, publicada por Proa. La Editorial Visor lanzó posteriormente una edición bilingüe. El poemario ya había obtenido el Premio de la Crítica, el Rosalía de Castro y el de Poesía de Cataluña.
Joan Margarit comenzó su andadura poética en 1963 con un poemario en castellano. Desde los años ochenta publica en catalán, con traducciones propias al castellano.
La poesía de Margarit es realista y cercana a la gente: 'Sólo se puede ser realista; no hay más que la realidad para escribir'.
'La poesía es un refugio donde, tarde o temprano, tenemos que acogernos'. 'Se trata de resguardarnos de la intemperie, esa vida que muchas veces nos da desamor, que nos provoca pérdidas brutales... ¿Dónde refugiarse entonces: en un partido de fútbol? No, ahí está sólo el arte, la filosofía... y la poesía, claro', dice Margarit.