Michel Camilo & Tomatito - Spain Forever (2016)

domingo, 30 de junio de 2013

Vocación extraña - Jorge Carrera Andrade - Ecuador


No he venido a burlarme de este mundo.
Sino a amar con pasión todos los seres.
No he venido a burlarme de los hombres.
Sino a vivir con ellos la aventura terrestre.

No he venido a hablar mal de los insectos
a descubrir las llagas del ocaso
a encarcelar la luz en una jaula.
No he venido a sembrar de sal los campos.

No he venido a decir que la jirafa
quiere imitar al cisne, que los pinos
sirven sólo de adorno entre las rocas.
No he venido a burlarme de los nidos.

He venido a mirar el mundo hasta la entraña
y acariciar las cosas simplemente
único patrimonio de los hombres.
No he venido a burlarme de la muerte.

jueves, 27 de junio de 2013

Biografía para uso de los pájaros - Jorge Carrera Andrade - Ecuador


Nací en el siglo de la defunción de la rosa
cuando el motor ya había ahuyentado a los ángeles.
Quito veía andar la última diligencia
y a su paso corrían en buen orden los árboles,
las cercas y las casas de las nuevas parroquias,
en el umbral del campo
donde las lentas vacas rumiaban el silencio
y el viento espoleaba sus ligeros caballos.

Mi madre, revestida de poniente,
guardó su juventud en una honda guitarra
y sólo algunas tardes la mostraba a sus hijos
envuelta entre la música, la luz y las palabras.
Yo amaba la hidrografía de la lluvia,
las amarillas pulgas del manzano
y los sapos que hacían sonar dos o tres veces
su gordo cascabel de palo.

Sin cesar maniobraba la gran vela del aire.
Era la cordillera un litoral del cielo.
La tempestad venía, y al batir del tambor
cargaban sus mojados regimientos;
mas, luego el sol con sus patrullas de oro
restauraba la paz agraria y transparente.
Yo veía a los hombres abrazar la cebada,
sumergirse en el cielo unos jinetes
y bajar a la costa olorosa de mangos
los vagones cargados de mugidores bueyes.

El valle estaba allá con sus haciendas
donde prendía el alba su reguero de gallos
y al oeste la tierra donde ondeaba la caña
de azúcar su pacífico banderín, y el cacao
guardaba en un estuche su fortuna secreta,
y ceñían, la piña su coraza de olor,
la banana desnuda su túnica de seda.

Todo ha pasado ya, en sucesivo oleaje,
como las vanas cifras de la espuma.
Los años van sin prisa enredando sus líquenes
y el recuerdo es apenas un nenúfar
que asoma entre dos aguas
su rostro de ahogado.
La guitarra es tan sólo ataúd de canciones
y se lamenta herido en la cabeza el gallo.
Han emigrado todos los ángeles terrestres,
hasta el ángel moreno del cacao.

lunes, 24 de junio de 2013

El Romancero/ 5 - Romance del conde Arnaldos - Anónimo - España


ROMANCE DEL CONDE ARNALDOS
(ROMANCES NOVELESCOS)

    ¡Quién hubiese tal ventura      sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos      la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano      la caza iba a cazar,
vio venir una galera      que a tierra quiere llegar,
las velas traía de seda,      la ejarcia de un cendal;
marinero que la manda      diciendo viene un cantar
que la mar facía en calma,      los vientos hace amainar,
los peces que andan nel hondo      arriba los hace andar,
las aves que andan volando      nel mástel las faz posar.
Allí fabló el conde Arnaldos,      bien oiréis lo que dirá:
"Por Dios te ruego, marinero,      dígasme ora ese cantar."
Respondióle el marinero,      tal respuesta le fue a dar:
"Yo no digo esta canción      sino a quien conmigo va."

    El romance del conde Arnaldos se ha conservado en cuatro versiones antiguas impresas (en un pliego suelto del siglo XVI, en el Cancionero de Londres, en el Cancionero de romances de 1550 y en el Cancionero de romances sin año) y varias otras en la tradición oral sefardí moderna. Hay entre ellas divergencias múltiples, pero sí es común a casi todas la notable extensión del poema, frente a la versión conservada en el Cancionero de romances sin año. Esta versión, que es la aquí editada, se centra en el poder del canto órfico del marinero, ya que la "ventura" de la que se habla en el primer verso no llega a saberse cuál sea, y la negativa del marinero a contarla potencia su ambigüedad y su magia.
    [...] La imposibilidad de situar la fecha precisa del origen del romance y de su contenido primitivo ha dado lugar a las más variadas interpretaciones: para unos tiene un sentido "místico-alegórico", otros lo miran como reflejo del poder mágico de la música o como un canto que lleva consigo el secreto del mar, otros le atribuyen un simbolismo "mágico-erótico" e incluso diabólico, interpretaciones que muestran el interés que en sí tiene este romance. FRANCISCO RICO

viernes, 21 de junio de 2013

Literatura satírica y burlesca/ 27 - Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan - Sor Juana Inés de la Cruz - México


    Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

    si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obre bien
si la incitáis al mal?

    Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

    Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

    Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

    ¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

    Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

    Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.

    ¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

    Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

    Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

    ¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

    ¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?

    Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

    Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

    Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

martes, 18 de junio de 2013

Literatura satírica y burlesca/ 26 - Lo somni de Joan Joan (fragmento) - Jaume Gassull - España


JAUME GASSULL
(A la fi del segle XV)

De Lo somni de Joan Joan

[...]
Puix sabeu quant és cosa certa,
     elles ant elles
(i més si són totes femelles)
     tantost hi són:
volent parlar de tot lo món
     en tot se meten;
i si callau vos acometen
     per traure noves;
i tostemps fan contres i proves
     sobre tothom:
-I vós què feu? i l'altre com
     se troba vuy?-.
I dir los mals de son veí,
     de sa veïna.
I ara, parlant de medicina,
     donen remeis;
i atlegant los furs i lleis
     en tot se posen;
i en tota res dien i glosen
     lo parer seu.
Parlar del cel les oireu
     i de la terra;
ara de pau, adés de guerra
     i de l'infern;
i de l'estiu i de l'hivern.
     I, sens afany,
vos contaran tot quant en l'any
     han començat,
teixit, urdit i acabat;
     tot, fil per randa,
vos ho diran, sens donar tanda
     per a respondre.
I, baix parlant, sentiu compondre
     tantes cosetes,
que par que sien oronetes
     dins en lo niu,
que si els sou prop, sols lo "xiu-xiu"
     basta eixordar-vos;
i si voleu aparellar-vos;
     amb ploma i tinta,
veureu entre elles com s'hi pinta
     i com s'hi juga
d'un joc que es diu "a la fexuga"
     i com repiquen
i unes amb altres com se piquen
     del joc, baixet,
parlant cobert i molt secret
     elles amb elles.
[...]

JAUME GASSULL
(Finales del siglo XV)

De El sueño de Joan Joan

[...]
Pues sabéis que es cosa cierta,
     ellas en donde ellas
(y más si son todas hembras)
     enseguida están:
queriendo hablar de todo el mundo
     en todo se meten;
y si calláis os abordan
     para obtener nuevas;
y siempre dan contras y pruebas
     sobre todo el mundo:
-Y vos ¿qué hacéis? Y el otro ¿cómo
     se encuentra hoy?-.
Y contar los males de su vecino,
     de su vecina.
Y si se habla de medicina,
     dan remedios;
y, alegando fueros y leyes,
     en todo se meten;
y en todas las cosas dicen y glosan
     su parecer.
Hablar del cielo las oiréis
     y de la tierra;
ora de paz, ora de guerra,
     y del infierno,
y del verano y del invierno.
     Y, sin afán,
os contarán todo cuanto en el año
     han empezado,
tejido, urdido y acabado
     todo, con todo lujo
de detalles, os lo dirán, sin dar turno
     para responder.
Y hablando bajo, oiréis componer
     tantas cosillas
que parece que sean golondrinas
     dentro del nido,
que si estáis cerca, sólo con el "pío, pío"
     basta para ensordeceros.
Y si queréis prepararos,
     con pluma y tinta,
veréis entre ellas cómo se pinta
     y cómo se juega
a un juego que se llama "a la feixuga"
     y cómo repican,
y unas con otras cómo se pican
     por el juego, bajito,
hablando con disimulo y muy secreto
     ellas con ellas.
[...]
Jaume Gassull

Dedicado a las tertulias mañaneras televisivas.

sábado, 15 de junio de 2013

Palabras para Julia - José Agustín Goytisolo - España


    Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
    Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
    Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
    Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
    Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
    La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
    Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
    Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
    Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
    Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
    Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
    Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
    La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
    Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
    Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
    Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

miércoles, 12 de junio de 2013

Letras para cantar - Lope de Vega - España


    ¡Hola!, que me lleva la ola;
¡hola!, que me lleva la mar.

    ¡Hola, que llevarme dejo
sin orden y sin consejo,
y que del cielo me alejo,
donde no puedo llegar.
¡Hola!, que me lleva la ola;
¡hola!, que me lleva la mar.

__________

    Río de Sevilla,
¡cuán bien pareces
con galeras blancas
y ramos verdes!

__________

    Que de noche le mataron
al caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.
    Sombras le avisaron
que no saliese, y le aconsejaron
que no se fuese
el caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.

    Lope, gran conocedor de la lírica tradicional, revivió en sus obras muchas cancioncillas anónimas; algunas de ellas (y especialmente las seguidillas, que ayudaron a poner de moda el estilo popularizante entre los poetas de entonces) han permanecido hasta hoy en la memoria de muchos creadores de primera magnitud. FRANCISCO RICO

domingo, 9 de junio de 2013

En el principio / Fragmentos de Historia (casi) de mi vida - Blas de Otero - España


    Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
    Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
    Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Me queda la palabra - Aguaviva

    Galaxia Gutemberg edita por primera vez estos días la Obra Completa (1935-1977) de Blas de Otero en un sólo volumen. La edición, preparada por Mario Hernández y Sabina de la Cruz, filóloga y viuda del poeta, recoge todo lo que el gran escritor vasco publicó en vida, además de inéditos como Poesía e Historia y Nuevas historias fingidas y verdaderas, y póstumos como Hojas de Madrid con la galerna. Incluye la también inédita Historia (casi) de mi vida, de la que pueden leer a continuación algunos fragmentos: 

    Lo primero que recuerdo es que no recuerdo nada. Yo sé que había nacido, incluso que andaba a gatas o trepaba hacia el seno de mi madre, mas ignoro qué sentía, veía, escuchaba o vislumbraba por aquellos años. De pronto, aparezco en Hurtado de Amézaga, en el número 52, aquella casa con terraza y pérgola que construyó mi padre en los años de la primera guerra, que tan provechosa resultó para los industriales y almacenistas bilbaínos. Debajo de nuestro piso -esto lo supe más tarde- vivía don Genaro, un belga director de la Compañía de Tranvías, y durante los días de huelga yo oía decir que peligraba su vida ante un posible atentado anarquista. Era aquel un piso grande, amplio, de buena burguesía, con dos o tres muchachas -Candelas, Margarita- a nuestro servicio y un gran comedor donde un atardecer Julia me mostró su muslo blanco, y ante cuyos cristales yo me quedaba pensativo, mirando la triste, fina lluvia de mi país. [...]
    Tenía un amigo que se llamaba Enrique y era aprendiz en un taller de pintura detrás del Ayuntamiento, y con él me iba a la Escuela Taurina de Las Ventas, a ver torear el aire y al carrito para las banderillas, algunas veces sacaban unos becerrillos graduados en monaguillos y toda mi ilusión era lucirme ante uno de ellos, pero los ocho duros que había que apoquinarle al valenciano era imposible soñar con ellos, así que le propusimos pintarle un bonito cartel para la entrada de la placita. Y con esto conseguimos que nos echara un becerrote al que lanceé dos o tres veces, pues el valenciano no me dejaba acercarme al bicho y me gritaba que yo tenía los huesos demasiado tiernos. [...] 
     Mi padre me mandó a sacar tres entradas al teatro Novedades, en la calle de Toledo. El teatro ardió con furia. Se representaba
La mejor del puerto y el acto anterior había figurado una fiesta en la cubierta de un barco, con banderitas y farolillos a la valenciana. Creo que fuimos los tres únicos de familia que se salvase completa. Estoy viendo El Mundo Gráfico de aquellos días. Horrorosas fotografías. En la escalera que descendía del anfiteatro, todos están muertos, de pie: uno le agarra furiosamente el pelo al muerto de delante. Salí con las piernas llenas de sangre y mi padre, rasgada la chaqueta de arriba abajo de un navajazo. [...]
     Tiempo terrible de la guerra. Te recuerdo en Alcañiz, montados en los horribles camiones que nos llevaron hasta Vinaroz, bajando junto a Morella y las hoscas hondonadas de piedra, espino y hierbajos, bajo un cielo duramente azul. ¿Voy a hablar de la guerra, de esa gran cabronada que nos armaron cuatro militares, ocho terratenientes y cinco curas, con el respaldo del hijo de puta de Hitler? No, no voy sino a recordar Bilbao asediado por los requetés, yo en mi batallón vasco, acaso sólo por la fina y triste lluvia que tanto amé siempre. [...] 
     Escribir la historia de mi vida podría resultar escandaloso para los demás, que no aman la terrible sinceridad, mas no para mí, que toda mi vida me hundí hasta tocar el fondo, con un lema único: Prefiero una verdad desagradable a una mentira agradable.  [...]
    De las tierras de España la que más me complace es Tierra de Campos. No cambio una calle o torre de Palencia por todo Toledo. Amo también mi país, el valle de mis antepasados, sus tenues laderas, su lluvia desmenuzada. Bilbao es adusto, mas de una fuerte belleza. Y la mayor alegría me la deparó el Madrid de la anteguerra. En Andalucía, me voy a Málaga por su recatado andalucismo. Tierras de España. Pueblos de España. Caminos de mi patria que no van a parte alguna. [...]

    Ahora estoy escuchando The Beatles -Hey Jude, Revolution-, y descansa en la mesa El libro del ama de casa. ¿Cuándo tuve yo una casa? Solo al nacer, solo al morir. Y los amplios hospitales que me cobijaron en París, y Shanghai, y La Habana. Aquellas compañeras del Hospital Naval, en La Habana del Este. Las enfermeras mulatas, tan decididas, tan eficaces, tan cachondas. [...]
     Juro que es París la ciudad más maravillosa del mundo, lástima de franceses, que lo único que saben hacer mejor que yo es pronunciar el francés. Mis ruadas interminables por el Luxemburgo, los bulevares, el Sena, las grises callejuelas de Saint-Martin. [...] 
     Ahora estoy escuchando a Falla y lieder de Fauré, así que déjame tranquilo, Josechu, y no quieras que nos pasemos toda la tarde dando saltos sobre la manta. Cuando te vuelva a ver en Burgos, al intentar visitar a tu padre en la cárcel, resultará que apenas has medrado. Tiempos estos de represión. Pero no quiero hablar de nuestra guerra, ni de lo que le siguió, que casi fue peor, lo que sí recuerdo es el gran Rolls-Royce que tenía mi padre a cuenta de la guerra europea, y me regaló una Pathé-Baby en la que vi las primeras películas de Charlot, y luego vino mademoiselle Isabel del sur de Francia: he aquí por qué no era rubia como miente el famoso endecasílabo. Y mademoiselle me llevaba al parque y se tomaba al pasar un par de huevos crudos en aquella tiendita de Fernández del Campo en la que vendían cromos y cuentos de Calleja. Y llegó mi primera comunión, toda de blanco y azul, pero tan angustiada, tan atosigante de bandas blancas sobre el traje azul marinero, velas, velos y azucenas que maldita la falta que hacían, pero yo era un niño rico -de verdad, no como el de Juan Ramón- y todo esto era imprescindible, lo que no impidió que a los pocos meses, un anochecer, estando en el comedor con Julia, esta me mostrara, como dije antes, su muslo blanco y purísimo como una hostia de verdad. [...]

    Y así va pasando la película de mi vida, con secuencias entrelazadas, refundidas -un montaje caprichoso-. De pronto, estalla la guerra de 1939, la guerra madre que la parió...

jueves, 6 de junio de 2013

Romancillo - Luis de Góngora - España


    Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.
    Pondráste el corpiño
y la saya buena,
cabezón labrado,
toca y albanega,
    y a mí me pondrán
mi camisa nueva,
sayo de palmilla,
media de estameña;
    y si hace bueno
trairé la montera
que me dio la Pascua
mi señora abuela,
    y el estadal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.
    Iremos a misa,
veremos la iglesia,
darános un cuarto
mi tía la ollera.
    Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda;
    y en la tardecica,
en nuestra plazuela,
jugaré yo al toro
y tú a las muñecas
    con las dos hermanas,
Juana y Madalena
y las dos primillas,
Marica y la tuerta;
    y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto de ello
bailar en la puerta;
    y al son del adufe
cantará Andrehuela:
"no me aprovecharon,
madre, las hierbas";
    y yo de papel
haré una librea
teñida con moras
por que bien parezca,
    y una caperuza
con muchas almenas;
pondré por penacho
las dos plumas negras
    del rabo de gallo
que acullá en la huerta
anaranjeamos
las Carnestolendas;
    y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus tranzaderas;
    y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos por riendas,
    y entraré en la calle
haciendo corvetas;
yo, y otros del barrio,
que son más de treinta,
    jugaremos cañas
junto a la plazuela
por que Barbolilla
salga acá y nos vea:
    Bárbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,
    porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.
Luis de Góngora

Hermana Marica - Paco Ibáñez

   Hacia 1580, un jovencísimo Góngora alcanzó celebridad con este romancillo de tono apicarado. Relata, en primera persona y con notables detalles costumbristas, las andanzas de un niño, y esas características lo hicieron tan famoso en su tiempo, que siete años después don Luis se autorretrataría en otro romancillo: Hanme dicho, hermanas, / que tenéis cosquillas / de ver al que hizo / a Hermana Marica. FRANCISCO RICO

lunes, 3 de junio de 2013

Tempus fugit/ 14 - A las flores - Pedro Calderón de la Barca - España


    Éstas que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.

    Este matiz que al cielo desafía,
Iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

    A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron;
cuna y sepulcro en un botón hallaron.

    Tales los hombres... su fortuna vieron:
en un día nacieron y expiraron;
que pasados los siglos, horas fueron.
Pedro Calderón de la Barca

  Este soneto forma parte de la obra dramática El príncipe constante.