Dulce Pontes - Caminhos (1997)

lunes, 24 de junio de 2013

El Romancero/ 5 - Romance del conde Arnaldos - Anónimo - España


ROMANCE DEL CONDE ARNALDOS
(ROMANCES NOVELESCOS)

    ¡Quién hubiese tal ventura      sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos      la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano      la caza iba a cazar,
vio venir una galera      que a tierra quiere llegar,
las velas traía de seda,      la ejarcia de un cendal;
marinero que la manda      diciendo viene un cantar
que la mar facía en calma,      los vientos hace amainar,
los peces que andan nel hondo      arriba los hace andar,
las aves que andan volando      nel mástel las faz posar.
Allí fabló el conde Arnaldos,      bien oiréis lo que dirá:
"Por Dios te ruego, marinero,      dígasme ora ese cantar."
Respondióle el marinero,      tal respuesta le fue a dar:
"Yo no digo esta canción      sino a quien conmigo va."

    El romance del conde Arnaldos se ha conservado en cuatro versiones antiguas impresas (en un pliego suelto del siglo XVI, en el Cancionero de Londres, en el Cancionero de romances de 1550 y en el Cancionero de romances sin año) y varias otras en la tradición oral sefardí moderna. Hay entre ellas divergencias múltiples, pero sí es común a casi todas la notable extensión del poema, frente a la versión conservada en el Cancionero de romances sin año. Esta versión, que es la aquí editada, se centra en el poder del canto órfico del marinero, ya que la "ventura" de la que se habla en el primer verso no llega a saberse cuál sea, y la negativa del marinero a contarla potencia su ambigüedad y su magia.
    [...] La imposibilidad de situar la fecha precisa del origen del romance y de su contenido primitivo ha dado lugar a las más variadas interpretaciones: para unos tiene un sentido "místico-alegórico", otros lo miran como reflejo del poder mágico de la música o como un canto que lleva consigo el secreto del mar, otros le atribuyen un simbolismo "mágico-erótico" e incluso diabólico, interpretaciones que muestran el interés que en sí tiene este romance. FRANCISCO RICO

9 comentarios:

Gatopardo dijo...

"Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va."

A aprender,.....a Salamanca.

Juan Nadie dijo...

Exacto. Y además ¿quién te manda meterte donde no te llaman?

marian dijo...

Buena y misteriosa respuesta la del marinero, que también, a saber adónde irá:)

Juan Nadie dijo...

Como viene a decir Francisco Rico, ese es precisamente el encanto del romance, la ambigüedad.

finchu dijo...

Pues es claro, el marinero sólo canta a la mar, a los peces y a los pájaros, que son quienes con él van.
No?

Juan Nadie dijo...

Digo yo, pero no deja de ser ambiguo.

marian dijo...

Yo creo que el marinero va solo en su barco, no va con nadie, es su canto el que atrae a los peces, a los pájaros y al conde, también pone la mar en calma. Al pedirle que lo vuelva a cantar es cuando viene esa respuesta.

Greg Lamping dijo...

Aunque no lo diga directamente, tengo la impresión de que el marinero es morisco. El hecho de que su barco trae velas de seda, pues la seda viene del oriente pasando por manos de mercaderes musulmanes, apoya esta hipótesis. El poema bien puede referirse al primer contacto entre moros y cristianos en la península ibérica. El canto del marinero, que además de tener efectos mágicos, podría ser además una oración musulmana. Esto explicaría la respuesta del marinero al final del poema en que rehusa decirle la canción al conde que supuestamente sería cristiano.

Juan Nadie dijo...

Muy interesante y sugerente teoría.

Bienvenido al blog, Greg.