Pace non cerco, guerra non sopporto
tranquillo e solo vo pel mondo in sogno
pieno di canti soffocati. Agogno
la nebbia ed il silenzio in un gran porto.
In un gran porto pien di vele lievi
pronte a salpar per l’orizzonte azzurro
dolci ondulando, mentre che il sussurro
del vento passa con accordi brevi.
E quegli accordi il vento se li porta
lontani sopra il mare sconosciuto.
Sogno. La vita è triste ed io son solo.
O quando o quando in un mattino ardente
l’anima mia si sveglierà nel sole
nel sole eterno, libera e fremente.
Poesía fácil Paz no busco, guerra no soporto tranquilo y solo voy por el mundo en sueño pleno de cantos sofocados. Anhelo la niebla y el silencio de un gran puerto. En un gran puerto pleno de velas leves listas para zarpar hacia el horizonte azul dulces ondulando, mientras que el susurro del viento pasa con acordes breves. Y aquellos acordes el viento se los lleva lejos sobre el mar desconocido. Sueño. La vida es triste y yo estoy solo. Oh cuándo oh cuándo en una mañana ardiente mi alma se despertará en el sol En el sol eterno, libre y estremecida.
Io vidi dal ponte della nave
I colli di Spagna
Svanire, nel verde
Dentro il crepuscolo d'oro la bruna terra celando
Come una melodia:
D'ignota scena fanciulla sola
Come una melodia
Blu, su la riva dei colli ancora tremare una viola...
Illanguidiva la sera celeste sul mare:
Pure i dorati silenzii ad ora ad ora dell'ale
Varcaron lentamente in un azzurreggiare:...
Lontani tinti dei varii colori
Dai più lontani silenzii
Ne la celeste sera varcaron gli uccelli d'oro: la nave
Già cieca varcando battendo la tenebra
Coi nostri naufraghi cuori
Battendo la tenebra l'ale celeste sul mare.
Ma un giorno
Salirono sopra la nave le gravi matrone di Spagna
Da gli occhi torbidi e angelici
Dai seni gravidi di vertigine. Quando
In una baia profonda di un'isola equatoriale
In una baia tranquilla e profonda assai più del cielo notturno
Noi vedemmo sorgere nella luce incantata
Una bianca città addormentata
Ai piedi dei picchi altissimi dei vulcani spenti
Nel soffio torbido dell'equatore: finché
Dopo molte grida e molte ombre di un paese ignoto,
Dopo molto cigolìo di catene e molto acceso fervore
Noi lasciammo la città equatoriale
Verso l'inquieto mare notturno.
Andavamo andavamo,per giorni e per giorni: le navi
Gravi di vele molli di caldi soffi incontro passavano lente:
Sì presso di sul cassero a noi ne appariva bronzina
Una fanciulla della razza nuova,
Occhi lucenti e le vesti al vento! ed ecco: selvaggia a la fine di un giorno che apparve
La riva selvaggia là giù sopra la sconfinata marina:
E vidi come cavalle
Vertiginose che si scioglievano le dune
Verso la prateria senza fine
Deserta senza le case umane
E noi volgemmo fuggendo le dune che apparve
Su un mare giallo de la portentosa dovizia del fiume,
Del continente nuovo la capitale marina.
Limpido fresco ed elettrico era il lume
Della sera e là le alte case parevan deserte
Laggiù sul mar del pirata
De la città abbandonata
Tra il mare giallo e le dune
Viaje a Montevideo Yo vi desde el puente de la nave desvanecerse las colinas de España, en el crepúsculo de oro, mientras la morena tierra ocultaba en el verde casi una melodía: muchacha sola de ignota escena, casi una melodía azul, a la vera de las colinas aún temblaba una viola... languidecía la tarde celeste sobre el mar: También los dorados silencios de las alas, de vez en cuando, cruzaban lentamente en un azulear... lejanos y teñidos de varios colores desde los más lejanos silencios en la celeste tarde cruzaban los pájaros de oro: la nave, ya ciega, cruzando y golpeando las tinieblas con nuestros náufragos corazones golpeando las tinieblas las alas celestes sobre el mar. Mas un día subieron a la nave las graves matronas de España de ojos turbios y angélicos de pechos grávidos de vértigo. Cuando en una bahía profunda de una isla ecuatorial vimos surgir en la luz encantada una blanca ciudad adormecida a los pies de los picos altísimos de los volcanes extinguidos en el soplo turbio del ecuador: hasta que después de muchos picos altísimos de los volcanes extinguidos en el soplo turbio del ecuador: hasta que después de muchos gritos y muchas sombras de un pais ignoto, después de un gran chirrido de cadenas y muy encendido fervor dejamos la ciudad ecuatorial hacia el inquieto mar nocturno. Andábamos y andábamos, durante días y días: las naves graves de velas mojadas de cálidos soplos a nuestro encuentro pasaban lentas: ¡Así, cerca, sobre el alcázar se nos aparecía, broncínea, una muchacha de la raza nueva, ojos brillantes y vestidos al viento! y he aquí: salvaje al final de un día apareció la ribera salvaje, allá abajo, sobre la infinita marina: y vi, como yeguas vertiginosas, disolverse las dunas hacia la pradera sin fin desierta, sin casas humanas, y viramos, huyendo de las dunas, hasta que apareció, sobre un mara amarillo de la portentosa riqueza del río, del continente nuevo la capital marina. Límpida, fresca y eléctrica era la luz de la tarde y allá las altas casas parecían desiertas, allá abajo, en el mar del pirata de la ciudad abandonada entre el mar amarillo y las dunas
Non so se tra roccie il tuo pallido
Viso m’apparve, o sorriso
Di lontananze ignote
Fosti, la china eburnea
Fronte fulgente o giovine
Suora de la Gioconda:
O delle primavere
Spente, per i tuoi mitici pallori
O Regina o Regina adolescente:
Ma per il tuo ignoto poema
Di voluttà e di dolore
Musica fanciulla esangue,
Segnato di linea di sangue
Nel cerchio delle labbra sinuose,
Regina de la Melodia:
Ma per il vergine capo
Reclino, io poeta notturno
Vegliai le stelle vivide nei pelaghi del cielo,
Io per il tuo dolce mistero
Io per il tuo divenir taciturno.
Non so se la fiamma pallida
Fu dei capelli il vivente
Segno del suo pallore,
Non so se fu un dolce vapore,
Dolce sul mio dolore,
Sorriso di un volto notturno:
Guardo le bianche rocce le mute fonti dei venti
E l’immobilità dei firmamenti
E i gonfii rivi che vanno piangenti
E l’ombre del lavoro umano curve là sui poggi algenti
E ancora per teneri cieli lontane chiare ombre correnti
E ancora ti chiamo ti chiamo Chimera.
La Quimera No sé si entre rocas tu pálido Rostro se me apareció, o sonrisa De lejanías ignoradas Fuiste, inclinada la ebúrnea Frente fulgente, oh joven Hermana de la Gioconda: Oh de las primaveras Apagadas por tus míticas palideces Oh Reina, oh Reina adolescente: Mas por tu ignoto poema De voluptuosidad y dolor Música muchacha exangüe, Marcado con una línea de sangre En el círculo de los labios sinuosos, Reina de la melodía: Mas por la virgen cabeza Reclinada, yo, poeta nocturno, Velé las vívidas estrellas en los piélagos del cielo, Yo por tu dulce misterio Yo por tu devenir taciturno. No sé si la pálida llama De los cabellos fue el vivo Signo de su palidez, No sé si fue un dulce vapor, Dulce sobre mi dolor, Sonrisa de un rostro nocturno: Miro las blancas rocas, los mudos manantiales de los vientos Y la inmovilidad de los firmamentos Y los henchidos arroyos que van llorando Y las sombras del trabajo humano encorvadas allá en las gélidas [colinas Y aún por tiernos cielos lejanas y claras sombras fluyentes Y aún te llamo, te llamo Quimera.
Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.