Michel Camilo & Tomatito - Spain Forever (2016)

viernes, 31 de mayo de 2013

La vida es sueño (fragmento) - Pedro Calderón de la Barca - España


JORNADA SEGUNDA
Salón del Palacio Real

ESCENA XIX
SEGISMUNDO

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

martes, 28 de mayo de 2013

El Romancero/ 4 - Romance del prisionero - Anónimo - España


ROMANCE DEL PRISIONERO
(ROMANCES NOVELESCOS)

    "Que por mayo era, por mayo,      cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan      y están los campos en flor,
cuando canta la calandria      y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados      van a servir al amor;
sino yo triste, cuitado,      que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día      ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla      que me cantaba al albor;
matómela un ballestero;      ¡déle Dios mal galardón!
Cabellos de mi cabeza      lléganme al corvejón,
los cabellos de mi barba      por manteles tengo yo,
las uñas de las mis manos,      por cuchillo tajador.
Si lo hacía el buen rey,      hácelo como señor;
si lo hace el carcelero,      hácelo como traidor.
Mas quien ahora me diese      un pájaro hablador,
siquiera fuese calandria,      o tordico o ruiseñor,
criado fuese entre damas      y avezado a la razón;
que le lleve una embajada      a mi esposa Leonor,
que me envíe una empanada,      no de trucha ni salmón,
sino de una lima sorda      y de un pico tajador:
la lima para los hierros      y el pico para la torre."
Oídolo había el rey,      mandóle quitar prisión.

    Es posible que el romance formase parte de un cantar de gesta; pero al quedar aislado y perderse la memoria de aquél, la fuerza poética del fragmento se potenció extraordinariamente.

sábado, 25 de mayo de 2013

Intentaré olvidar... - Roberto Bolaño - Chile


Jus lo front port vostra bella semblança
Jordi de Sant Jordi

Intentaré olvidar        Un cuerpo que apareció durante la nevada
Cuando todos estábamos solos        En el parque, en el montículo                                                                               [detrás
de las canchas de básket        Dije detente y se volvió:
un rostro blanco encendido por un noble corazón        Nunca
había visto tanta belleza        La luna se distanciaba de la tierra
De lejos llegaba el ruido de los coches en la autovía: gente
que regresaba a casa        Todos vivíamos en un anuncio
de televisión hasta que ella apartó las sucesivas
cortinas de nieve y me dejó ver su rostro: el dolor
y la belleza del mundo en su mirada        Vi huellas
diminutas sobre la nieve        Sentí el viento helado en la cara
En el otro extremo del parque alguien hacía señales
con una linterna        Cada copo de nieve estaba vivo
Cada huevo de insecto estaba vivo y soñaba        Pensé: ahora
me voy a quedar solo para siempre        Pero la nieve caía
y caía y ella no se alejaba

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ofrenda - Nuno Júdice - Portugal


Oferta

O que tenho para te dar? Uma gramática de sentimentos,
verbos sem o complemento de uma vida, os substantivos
mais pobres de um vocabulário íntimo -o amor, o desejo,
a ausência. Que frase construiremos com tão pouco? A
que léxico da paciência iremos roubar o que nos falta?

Então, ofereço-te uma outra casa. As paredes têm a
consistência do verso; o tecto, o peso de uma estrofe.
Abro-te as suas portas; e o sol entra pela janela de
uma sílaba, com o seu fogo vocálico, como se uma
palavra pudesse aquecer o frio que te envolve.

E pergunto-te: que outras palavras queres? A música
sonora de um ócio? O espesso manto com que o veludo
se escreve? O fundo luminoso do azul? Poderia dar-te
todas as palavras na caixa do poema; ou emprestar-te
o canto efémero em que se escondem do mundo.

Mas não é isso que me pedes. E a vida que pulsa
por entre advérbios e adjectivos esfuma-se depressa,
quando procuramos seguir a linha do verso. O que fica?,
perguntas-me. Um encontro no canto da memória. Risos,
lágrimas, o terno murmúrio da noite. Nada, e tudo.


Ofrenda

¿Qué tengo para darte? Una gramática de sentimientos,
verbos sin el complemento de una vida, los sustantivos
más pobres de un vocabulario íntimo -el amor, el deseo,
la ausencia. ¿Qué frase construiremos con tan poco? ¿A
qué léxico de la paciencia le robaremos lo que nos falta?

Entonces te ofrezco otra casa. Las paredes tienen la
consistencia del verso; el techo, el peso de una estrofa.
Te abro sus puertas; y el sol entra por la ventana de
una sílaba, con su fuego vocálico, como si una
palabra pudiese mitigar el frío que te envuelve.

Y te pregunto: ¿qué otras palabras quieres? ¿La música
sonora de un ocio? ¿El espeso manto con que se escribe
el terciopelo? ¿El fondo luminoso del azul? Podría darte
todas las palabras en la caja del poema; o prestarte
el canto efímero en el que se esconden del mundo.

Pero no es eso lo que me pides. Y la vida que pulsa
entre adverbios y adjetivos se esfuma deprisa
cuando intentamos seguir la línea del verso. ¿Qué queda?,
me preguntas. Un encuentro en el rincón de la memoria. Risas,
lágrimas, el tierno murmullo de la noche. Nada, y todo.
Traducción de Mario Merlino
Nuno Júdice

    El escritor y poeta portugués Nuno Júdice acaba de obtener estos días el XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. El galardón, instituido en 1992, se concede por el conjunto de la obra poética de un autor vivo del ámbito iberoamericano, y en la lista de premiados hay poetas de la talla de Claudio Rodríguez, José Hierro, Ángel González, Álvaro Mutis, Maro Benedetti, Pere Ginferrer, Nicanor Parra, Juan Gelman, Antonio Gamoneda, José Manuel Caballero Bonald...
    El jurado estuvo compuesto en esta ocasión por José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, Presidente de Patrimonio Nacional, Daniel Hernández Ruipérez, Rector de la Universidad de Salamanca, Luis María Ansón, de la Real Academia de la Lengua, Ernesto Cardenal Martínez, poeta galardonado en la edición anterior, Ana Santos Aramburo, Pilar Martín-Laborda y Bergasa, José Miguel Santiago Castelo, José Manuel Mendes, Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, José Manuel Caballero Bonald, Soledad Puértolas Villanueva, Francisca Noguerol Jiménez, Antonio Sánchez Zamarreño, Noni Benegas, Jeanette Lozano Clariond, Anunciada Fernández de Córdoba y Alonso-Viguera, y como secretaria del premio Esther Martínez Quinteiro.

domingo, 19 de mayo de 2013

Anuig, enemich de jovent / Anuigs - Jordi de Sant Jordi - España


Anuigs

Anuig, enemich de jovent,
combatador del pensament,
m'enuja tant que res plasent
no puix vaser;
atants despits me fay sovent,
que·l cor de son alleujament
sortir vol fer.
Per qu·eu m'enuig del tot primer
del món, com li plats sostener
mants fayts que vey en aquell fer
desmesurats,
per qu·enujats
me suy del món
com vay amon
e contramon,
es a la fi
de fi en fi
res no y ha fi,
ans tot deffallit e mesquí.

Per qu·eu me vau plus anujan
d'amor com vay tant mal usan,
e de mant foll que·s vay guaban
e may fech res;
autres que·s van d'amor claman
ez anch llur cor sentí l'afan,
ne sap què s'és.
E par-me que gran anuig és,
quqnt suy ab leys a qu·eu am més,
per altres gents no·l puix dir res
de ma lengor.
Autre peyor
e fort me par
so que no·m par
massa sperar;
e d'ome fat
e desonat,
ple de mal far,
que per graciós se debat.

Un autr·enuig sovent me ve:
quant en algun loch perlaré,
qui m'enterroch quant mils volré
dir ma raysó.
Autre, quant un bon mot diré
en part hon no s'entèn per què,
d'on rest falló,
e fay creyre m·intenció
a cors grosser qu·en tot diu no.
D'enemich de conclusió
hay gran enuig
e molt m'enuig.
Autr·enuig trop,
que m'anuig trop
que no m'azaut
c·a mon desaut
comport son aut,
de què mon cor pren fort asaut.

Enquer m'enuig dormir la nit
en mig de dos en petit lit,
e plus m'anuig quant dorm vestit,
calsat, stret.
E plus m'enuig e prench despit
d'om pererós nes adormit
e de gran fret.
Aprés m'enuig, si scriu secret
letra hon va part de mon fet,
lo fat grosser perquè s·i met,
puys no·l deman;
ne plor d'infan,
ne jaur·en post,
nez al sol post
ser mal dispost
ab dona·nclaus,
ne star jus claus;
ne quant pert claus
mon cossier, quant vau per fraus.

D'autres enuigs me vull sentir,
quant fay mon cor envellesir:
d'ome grosser que u vol tot dir
e no creu bé,
e larch sermó d'om pech ausir;
ez ab sutza femna dormir,
quant s'esdevé;
e caminar ab palaffré
dur, poch anan, que no trot bé;
e ladrador ca de seré,
ne dóm scàs
qu·eu praticàs:
qu·ab me no·s juny!
Ne sol de juny,
ne l'elm quant juny;
e d'autra part
dona que part
en mantra part
s·amor, gequint vergony·a part.

Enquer m'enuig, com de la mort,
estar en mar en calma fort,
en stret loch e sens comport,
passant lo mal;
e sentir cant ab desacort;
ez en ivern pujar al port
ab temporal,
e quant fay vent descominal;
e caminar per arenal,
e fum sens foch dins en hostal;
ne qui sol va
per camí pla
e puys lo pert,
ne qui·m despert
quam dorm spert;
ne d'om, que punt
no·s de mon punt,
ques en un punt
se pleveix de me ne s'ajunt.

Enquer m'enuig, si mala·m diu,
quant juch als claus, si res me diu
algun fezuch; si prop me siu
m'és enuyós;
e larch camí fer en stiu,
ne dur en puny astor squiu,
brau ne bascós;
ne jaur·ab hom que haja tos,
ne star ab vell trop renyinós,
ne de legoter enveyós;
e dels mosquits,
com en les nits
dormiré ferm,
e de l'inferm
que·s plany de ferm;
ne lansa dur,
ne de pa dur
que massa dur,
nez abitar dins àvol mur.

O, quants anuigs hay sostengut,
que trestots dir no·ls he pogut!
Mas fort m'enuig de l'hom mogut,
ignorant, pech,
ne roba que pèl ha perdut;
ne fanchs de nits, quant plou menut,
que m'allenech;
e qui·m diu no quant heu le prech,
ne quant sovent trop a qui dech;
e don·ab magre cors e sech,
me larch consell
quant no l'apell;
e jaure sol,
ne quant aug sol
[.........]
ne·mar ab seny
dona qu·enseny
que n'ha pauch seny,
ne d'om flach que mir ab endeny.

De tots los enuigs que dits hay
tant fort ne tant soberch no·n say
com pobretats, que dón·esmay
a gran e poch,
e quant he ferit de son glay
Ffortuna, c·axí com li play
vol donar loch
a cell qui no val pas un çoch,
ez aur smerat de fin toch
abat e met ab enderroch,
no guarda ley,
dret ne servey;
d'on tots hom deu
lausar a Déu,
qui res li deu.
Per què defín,
mon lay ha fin:
cascús affín
sa volentats lay on s'enclín.


Enojos

El enojo, rival de juventud
y enemigo mortal del pensamiento,
me enoja de tal modo, que no veo
nada que me complazca;
son tantos los disgustos que me da,
que ya siento que quiere el corazón
salírseme del pecho.
Y lo primero que me causa enojo
es el mundo, que admite complaciente
hechos desmesurados que yo veo
que en él ocurren;
por eso estoy
harto del mundo,
que ahora sube
y después baja;
y a fin de cuentas
nada en la vida
su fin alcanza,
sino que todo es fútil y mezquino.

Por eso cada vez me enojan más
el amor, por su mal comportamiento,
y todos esos locos que presumen
y nada han hecho;
y otros que del amor se van quejando
y su corazón nunca lo ha sentido
ni lo conoce.
Y también tengo por gran fastidio
que, estando con aquella a la que amo,
por los demás no puedo decir nada
de mi sentir.
Y otro fastidio
mucho peor
es esperar
lo que no llega;
y el hombre fatuo,
cretino y soso,
sin gracia alguna,
y que encima presume de gracioso.

Otro enojo me asalta con frecuencia:
que me interrumpan cuando estoy hablando
y expongo del mejor modo posible
mis argumentos.
Y también cuando digo algo ingenioso
ante gente incapaz de comprenderlo:
es deprimente;
y también cuando intento persuadir
a algún necio que a todo dice no.
Los enemigos de las conclusiones
me tienen harto,
no puedo más.
Y otro fastidio
que me fastidia
es encontrarme
a quien no quiero
y a mi despecho
gozar pretenda
lo que a mi corazón causa deleite.

Y también me molesta estar durmiendo
entre otros dos en cama muy pequeña,
y más si duermo con la ropa y todo,
y apretujado.
Y también me molesta y me fastidia
un hombre perezoso, soñoliento
y friolero.
Y me fastidia si en secreto escribo
una carta en que trato de mis cosas
y algún grosero mete sus narices
sin que lo llamen;
y el llanto de los niños,
dormir sobre una tabla,
y no encontrarme bien
cuando estoy encerrado
con alguna mujer;
y quedarme sin llaves,
y que pierda algún clavo
mi caballo al cruzar una barranca.

Seguiré lamentando los enojos
con que mi corazón ha envejecido:
el grosero que todo lo farfulla
y nada cree;
el discurso prolijo de hombre necio;
el dormir, cuando así el azar lo quiere,
con mujer fea;
montar un palafrén de lomo duro,
poco caminador y de mal trote;
el perro ladrador de madrugada;
el tener que tratar
con un tacaño:
¡lejos de mí!;
y el sol de junio;
y el yelmo en el combate;
y también me fastidia
la mujer que reparte
a diestro y a siniestro
su amor dejando a un lado la vergüenza.

Me da el mismo fastidio que la muerte
estar en alta mar cuando hay gran calma,
en un lugar incómodo y estrecho,
soportando penurias
y oyendo algún cantar desafinado;
y subir en invierno a la montaña
cuando hay tormenta,
y cuando sopla el viento despiadado
cruzar un arenal; y la posada
en que hay mucho humo y poco fuego;
y el andar solo
por fácil senda
y extraviarme;
que me despierten
en pleno sueño;
y el hombre que
no es de mi rango
y por las buenas
se toma demasiadas confianzas.

Me fastidia el que me habla en mala hora,
y también me resulta insoportable
el pesado que dice alguna cosa
cuando juego a los dados;
y hacer largo camino en pleno estío;
y llevar en el puño azor esquivo,
fiero e inquieto;
dormir con quien no para de toser;
estar con algún viejo cascarrabias
o con un envidioso lisonjero;
y los mosquitos
que por la noche
rompen mi sueño;
y los enfermos
siempre quejándose;
y llevar lanza;
y el pan muy duro
que mucho dura;
y vivir en decrépitas murallas.

¡He soportado, ay, tantos enojos
que no he podido enumerarlos todos!
Me enoja mucho el hombre movedizo,
ignorante y simplón;
y la tela que va perdiendo pelo;
y el fango cuando llueve muy menudo
de noche y me resbalo;
y el que me niega lo que le suplico;
y el toparme con mis acreedores;
y la mujer de cuerpo flaco y seco;
y el largo consejo
que no he pedido;
y dormir solo;
y sólo oir
[.........]
y amar con juicio
a mujer falta
de todo juicio;
y el hombre sin valor que mira airado.

De todos los enojos que aquí he dicho,
no sé de otro mayor ni más terrible
que la pobreza, que provoca angustia
a grandes y pequeños,
y más cuando golpea con su espada
la Fortuna, que, obrando a su capricho,
eleva a lo más alto
a aquel que vale menos que un tarugo,
y al que es de oro brillante y refinado
lo derriba y lo hunde en la miseria,
pues no respeta ley,
derecho ni merced;
y por eso es preciso
alabar siempre a Dios,
que nada a nadie debe.
Así termino y llega
mi canto a su final:
que cada cual lo afine
según la voluntad a que se incline.
Traducción de José María Micó
Jordi de Sant Jordi

    La enumeración de cosas desagradables ya era un género poético codificado en tiempos de los trovadores, y Jordi de Sant Jordi conoció sin duda los enuegs del Monje de Montaudon y de Cerverí de Girona. El término que da nombre al género (en catalán enuig) admite y aun exige contextualmente traducciones diversas ('enojo, hastío, enfado, molestia, fastidio, disgusto...') y su larga vida literaria queda atestiguada siglos después por textos como los Enfados "a lo divino" de Juan López de Úbeda. JOSÉ MARÍA MICÓ

jueves, 16 de mayo de 2013

Literatura satírica y burlesca/ 25 - Pus que tan bé sabetz de cambiar / Lo canviador - Jordi de Sant Jordi - España


Lo cambiador

Pus que tan bé sabetz de cambiar
e conexets moneda com s'ic val,
assats tenits ben covinent cabal,
si dura tant la taula d'esmarçar;
perroquians no us falran per bon hús,
mas eu no crey gassanyets ab me pus:
ja no matrets vostres diners menuts
ab mos florins de pes ben conaguts.

Florí de pes, ducar, doble, scut
e mitg florí, croat, malla, diner,
masclats arreu en lo vostre carner,
que may comtar no volets per manut;
e crey que u faytz per franquessa de cor:
mas jur-vos Déu que, per aqueixa por,
ja no matrets vostres diners menuts
ab mos florins de pes ben conaguts.

Un bon florí say que val per tot loch
d'aycest pays honze sous ho lo pes,
e datz-lo vós per hun diner jaqués,
e no curats si val molt més ho poch.
Cert, ara fetz lo guany de Na Peix-frit,
però no cur de vostre bon pertit:
ja no matrets vostres diners menuts
ab mos florins de pes ben conaguts.

Un fin ducat ço que val hom bé u sab,
e d'un escut e doble, qu·és d'or fi,
cambi fetz vós ab croat melorquí
ez ab diner maluyrés e de cap.
Qui us tramatés en Flandes per esmerç,
no cregatz, Déu, qu·eu hi volgués lo terç:
ja no matrets vostres diners menuts
ab mos florins de pes ben conaguts.

Mas, pus le toch dels matals fer sabets
prou destrament, ques autre bé no us say,
ez avets fayt dels bons lo bon assay,
e com etz tals que·l millor no·n triets?
No us pensets vós que us ho dia per me,
qu·ayçest traüt no us vull far, per ma fe:
ja no matrets vostres diners menuts
ab mos florins de pes ben conaguts.

Tornada

En camjador, tant sotz de bona fe,
que tot és hu a vós lo mal e·l bé:
ja no matrets vostres diners menuts
ab mos florins de pes ben conaguts.


El cambista

Puesto que sois tan hábil en los cambios
y sabéis el valor de las monedas,
poseéis un caudal muy conveniente,
mientras dure el negocio de los trueques;
no os faltarán clientes de provecho,
pero conmigo no ganaréis nada.
Ya no mezclaréis vuestra calderilla
con mis florines de valor probado.

El buen florín, doblón, ducado, escudo
y el mal florín, vellón, cruzado y chavo
mezcláis sin ton ni son en vuestro cofre
y no queréis contarlo por menudo.
Quizá es que sois de corazón magnánimo,
pero os juro por Dios que, con tal miedo,
Ya no mezclaréis vuestra calderilla
con mis florines de valor probado.

Yo sé que un buen florín en estas tierras
vale siempre once sueldos, o su peso,
y vos lo dais por un vellón jaqués,
sin pensar en si vale más o menos.
Vuestra ganancia es la de Mari Andrés,
pero vuestro interés no me preocupa.
Ya no mezclaréis vuestra calderilla
con mis florines de valor probado.

Se sabe lo que vale un buen ducado,
un escudo, un doblón, que es de oro fino:
lo cambiáis por cruzado mallorquín,
por vellón melgorés, o el de la efigie.
Si alguien os manda a negociar a Flandes,
yo no querré invertir, por Dios, ni un tercio.
Ya no mezclaréis vuestra calderilla
con mis florines de valor probado.

Pero, como sabéis tasar metales
-la única cualidad que yo os conozco-
y aquilatado habéis los que son buenos
y, por ser como sois, no escogeréis
el mejor, no penséis que por mi hablo,
que a fe que no he de haceros tal tributo.
Ya no mezclaréis vuestra calderilla
con mis florines de valor probado.

Vuelta

Sois de tan buena fe, señor cambista,
que el bien y el mal son para vos lo mismo.
Ya no mezclaréis vuestra calderilla
con mis florines de valor probado.
Traducción de José María Micó
Jordi de Sant Jordi

    Sátira contra un banquero o cambista que, sin preocuparse del valor de las monedas que malbarata, no tiene más interés que el acto mismo del trueque. El displicente estribillo, las ironías sobre la magnanimidad o la buena fe del personaje y otras circunstancias relativas a la recepción del poema muestran que en realidad se trata, bajo el disfraz metafórico de Lo cambiador, de un maldit contra una mujer promiscua con la que el poeta ya no quiere tratos.    
    Los grandes poetas suelen ser poetas de transición. A veces, apegados sin escapatoria a una tradición imponente, el talento les fuerza a abrir puertas que ni siquiera ven, pero las abren y las cruzan cambiando para siempre el paisaje de toda una cultura. Esto vale para Jordi de Sant Jordi, que en cierto modo fue el último de los trovadores y que, por los resquicios que él mismo contribuyó a crear, introdujo detalles de una lengua que ya no era la de los provenzales y proyectó destellos de una nueva sensibilidad, usando formas y ritmos innovadores...
    Jordi de Sant Jordi nació en Valencia a finales del siglo XIV. Hijo de un esclavo morisco que tal vez había servido como juglar, compuso y cantó sus versos en la corte barcelonesa de la reina Margarita de Prades y en la valenciana e itinerante de Alfonso el Magnánimo, a quien acompañó en sus primeros intentos de expansión por el Mediterráneo. Según el testimonio del Marqués de Santillana, que lo conoció muy de cerca, fue, además de poeta apreciado, "caballero prudente" y "músico excelente". Murió en 1424, antes de los treinta años y sin dejar más descendencia que la de sus versos. (De Poesía de Jordi de Sant Jordi - DVD Ediciones, S. L. / Editorial Barcino, S. A., 2009 - Traducción y prólogo de José María Micó)

lunes, 13 de mayo de 2013

Pasaporte - Mahmoud Darwish - Palestina


مارسيل خليفه - جواز السفر

لم يعرفوني في الظلال التي
تمتصُّ لوني في جواز السفرْ
وكان جرحي عندهم معرضاً
لسائح يعشق جمع الصور
لم يعرفوني، آه... لا تتركي
كفي بلا شمسٍ،
لأن الشجر
يعرفني...
تعرفني كل أغاني المطر
لا تتركيني شاحباً كالقمر!
كلُّ العصافير التي لاحقتْ
كفى على باب المطار البعيد
كل حقول القمح،
كل السجونِ،
كل القبور البيض
كل الحدودِ،
كل المناديل التي لوَحتْ،
كل العيونِ
كانت معي، لكنهم
قد أسقطوها من جواز السفر!

عارٍ من الاسم، من الانتماء ْ؟
في تربة ربَّيتها باليدينْ؟
أيوب صاح اليوم ملء السماء:
لا تجعلوني عبرة مرتين!

يا سادتي! يا سادتي الأنبياء
لا تسألوا الأشجار عن اسمها
لا تسألوا الوديان عن أُمها
من جبهتي ينشق سيف الضياء
ومن يدي ينبع ماء النهر

كل قلوب الناس... جنسيتي
فلتسقطوا عني جواز السفر


Pasaporte

No me han reconocido en las sombras que
difuminan mi color en el pasaporte.
Mi desgarrón estaba expuesto
al turista amante de postales.
No me han reconocido… Ah, no prives
de sol a la palma de mi mano,
porque el árbol
me conoce…
Me conocen todas las canciones de la lluvia,
no me dejes empalidecer como la luna.

Todos los pájaros que ha perseguido
la palma de mi mano a la entrada del lejano aeropuerto,
todos los campos de trigo,
todas las cárceles
todas las tumbas blancas
todas las fronteras
todos los pañuelos que se agitaron,
todos los ojos
estaban conmigo, pero ellos
los borraron de mi pasaporte.

¿Despojado de nombre, de pertenencia,
en una tierra que ha crecido con mis propias manos?
Job ha llenado hoy el cielo con su grito:
¡no hagáis de mí un ejemplo otra vez!

Señores, señores profetas,
no preguntéis su nombre a los árboles,
no preguntéis por su madre a los valles:
de mi frente se escinde la espada de la luz,
y de mi mano brota el agua del río.
Todos los corazones del hombre… son mi nacionalidad:
¡retiradme el pasaporte!
Traducción de Luz Gómez García
Marcel Khalife - Pasaporte

viernes, 10 de mayo de 2013

Cantar de Mio Cid (fragmentos) - Anónimo - España


CANTAR PRIMERO
Destierro del Cid

3
EL CID ENTRA EN BURGOS

    Mio Çid Roy Díaz,    por Burgos entróve.
En sue conpaña    sessaenta pendones;
exien lo veer    mugieres e varones,
burgeses e burgesas,    por las finiestras sone,
plorando de los ojos,    tanto avien el dolore.
De las sus bocas    todos dizían una razóne:
"Dios, qué buen vasallo,    si oviesse buen señore!"

4
NADIE HOSPEDA AL CID. SÓLO UNA NIÑA LE DIRIGE LA PALABRA PARA MANDARLE ALEJARSE. EL CID SE VE OBLIGADO A ACAMPAR FUERA DE LA POBLACIÓN, EN LA GLERA

    Combidar le ien de grado,    mas ninguno non osava:
el rey don Alfonso    tanto avie le grand saña.
Antes de la noche    en Burgos dél entró su carta,
con grand recabdo    e fuertemientre seellada:
que a mio Çid Roy Díaz    que nadi nol diessen posada,
e aquel que gela diesse    sopiesse vera palabra
que perdiere los averes    e más los ojos de la cara,
e aun demás    los cuerpos e las almas.
Grande duelo avien    las yentes cristianas;
ascóndense de mio Çid,    ca nol osan dezir nada.
    El Campeador    adeliñó a su posada;
así como llegó a la puorta,    fallóla bien cerrada,
por miedo del rey Alfons,    que assí lo pararan:
que si non la quebrantás,    que non gela abriessen por nada.
Los de mio Çid    a altas vozes llaman
los de adentro    non les querién tornar palabra.
Aguijó mio Çid,    a la puerta se llegaua,
sacó el pie del estribera,    una feridal dava;
non se abre la puerta,    ca bien era çerrada.
    Una niña de nuef años    a ojo se parava:
"Ya Campeador,    en buena çinxiestes espada!
"El rey lo ha vedado,    anoch dél entró su carta,
"con grant recabdo    e fuertemientre seellada.
"Non vos osariemos    abrir nin coger por nada;
"si non, perderiemos    los averes e las casas,
"e aun demás    los ojos de las caras.
"Çid, en el nuestro mal    vos non ganades nada;
"mas el Criador vos vala    con todas sus vertudes santas."
Esto la niña dixo    e tornós pora su casa.
Ya lo vede el Çid    que del rey non avie graçia.
Partiós dela puerta,    por Burgos aguijaua,
llegó a Santa María,    luego descavalga;
finçó los inojos,    de coraçón rogava.
La oraçión fecha,    luego cavalgava;
salió por la puerta    e Arlançón passava.
Cabo Burgos essa villa    en la glera possava,
ficava la tienda    e luego descavalgava.
Mio Çid Roy Díaz,    el que en buena çinxo espada,
posó en la glera    quando nol coge nadi en casa;
derredor dél    una buena compaña.
Assí posó mio Çid    commo si fosse en montaña.
Vedada l'an conpra    dentro en Burgos la casa
de todas cosas    quantas son de vianda;
nol osarien vender    al menos dinarada.
(Texto fijado por Ramón Menéndez Pidal)

    En este último fragmento se inspiraría Manuel Machado para componer su famoso poema Castilla.

Versiones modernizadas del texto original:
3
    Mio Cid Ruy Díaz entra en Burgos. Le acompañan sesenta pendones. Salen a verle hombres y mujeres, y en las ventanas se ven a vecinas y vecinos llorando, tanto es su dolor. De todas las bocas brotan estas palabras: "¡Dios, qué buen vasallo si tuviese buen señor!"

4
    Le hospedarían todos de buena gana, pero nadie se atreve a hacerlo por temor al rey Alfonso. Antes del anochecer, había llegado a Burgos una carta suya previniéndoles severamente y con todo rigor, que  aquél que se atreviese  a dar posada al Cid perdería  todos sus bienes y aun los ojos de la cara, e incluso el cuerpo y el alma. Los cristianos, con gran dolor, se esconden de Mio Cid y no se atreven a hablarle.
   El Campeador se encamina a su posada, pero al llegar a la puerta la encuentra cerrada a cal y canto. Los acompañantes comienzan a llamar a grandes voces, pero nadie les contesta. Aguija el Cid y pega una patada en la puerta, pero no consigue abrirla.
    Una niña de nueve años se acerca: "¡Oh, Campeador, que en buena hora ceñiste espada. El rey nos ha prohibido recibiros. Anoche llegaron sus cartas; no nos atrevemos a abriros y daros asilo, porque perderíamos nuestros bienes y propiedades y aun los ojos de la cara! ¡Oh, Cid, con nuestro daño no ganaríais nada! El Creador os ayude con todas sus gracias".
    Esto dijo la niña y volvió a su casa. El Cid comprendió que no obtendría benevolencia del rey y, alejándose de la puerta, aguijó hacia Burgos; llegó a Santa María (la catedral) y, descabalgando, púsose a rezar. Una vez hecha la oración, volvió a cabalgar, salió de la población y pasó el Arlanzón. Acampó en los arenales próximos a Burgos -ya que nadie quiso acogerle en su casa-, como si fuese en montaña. Le han prohibido comprar dentro de la población incluso aquellos alimentos necesarios para una sola persona (dinarada). (Versión de Juan Nadie)

    Mejor que la versión prosaica y pedestre de Juan Nadie es la de Camilo José Cela:
3
EL CID ENTRA EN BURGOS

    Mio Cid Ruy Díaz llega y ya por Burgos entró.
Sesenta pendones lleva de su compañía en pos.
Se asomaron para verle todos, mujer y varón,
y la gente burgalesa a las ventanas salió
con lágrimas en los ojos, tan grande era su dolor.
Y de las bocas de todos salió una misma razón:
"¡Dios, qué buen vasallo haría, si tuviese buen señor!"

4
EL REY ALFONSO PROHÍBE DARLE POSADA. LAS GENTES NI HABLAN NI ABREN SUS PUERTAS AL CID. UNA NIÑA ROMPE EL SILENCIO DE LOS BURGALESES. EL CID ACAMPA EN LA GLERA DE BURGOS

    Convidarlo harían de buen grado, pero ninguno lo osaba
porque don Alfonso, el rey, teníale muy gran saña.
Antes de llegar la noche, a Burgos mandó su carta
con gran reserva y cuidado y fuertemente sellada,
diciendo que a Mio Cid nadie le diese posada,
y aquel que se la diese supiese, por su palabra,
que perdía los haberes y los ojos de la cara;
que también perdía el cuerpo y que perdía hasta el alma.
Gran duelo tienen entonces todas las gentes cristianas.
Se esconden de Mio Cid, nadie osa decirle nada.
    Ruy Día el Campeador adeliñó a su posada;
tan pronto llegó a la puerta, encontróla bien cerrada.
El miedo del rey Alfonso hizo que así la topara;
que si no la quebrantase no se la abrieran por nada.
Las gentes de Mio Cid con grandes voces llamaban,
pero las gentes de dentro no devuelven la palabra.
El Cid aguijó el caballo, a la puerta se llegaba.
Sacó el pie de la estribera y un fuerte golpe le daba,
pero no se abre la puerta, que estaba muy bien cerrada.
    Una niña de nueve años a su vista se paraba:
"Escuchadme, Campeador, que en buena ceñiste espada,
el rey así lo ha vedado, que anoche de él llegó carta
con gran reserva y cuidado y fuertemente sellada.
No podemos atrevernos a abrir la puerta por nada,
que de hacerlo perderemos los haberes y las casas
y aun, además, perderemos los dos ojos de la cara.
Mio Cid, con nuestro mal, vos no habéis de ganar nada.
Id, que el Creador os valga con toda su virtud santa."
Esto dijo la niña y tornó para su casa.
Ya vio Ruy Díaz el Cid que del rey no había gracia.
Apartose de la puerta y por Burgos aguijaba,
llegó hasta Santa María y muy luego descabalga:
hincose en tierra de hinojos, muy de corazón rogaba.
Cuando la oración fue hecha, de nuevo el Cid cabalgaba.
Saliose el Cid por las puertas y ya el Arlanzón pasaba.
Cabe Burgos, esa villa, en el cascajal posaba;
la tienda mandó plantar y muy pronto descabalga.
Posó Mio Cid Ruy Díaz, que en buen hora ciñó espada,
en la glera, porque nadie quiso acogerlo en su casa.
Pero en derredor de él está muy buena compaña.
Así posó Mio Cid como posara en montaña.
Vedado tenía el rey que en Burgos comprara nada
de todas aquellas cosas que puedan ser de vianda;
nadie osaría venderle ni siquier la dinarada.

    El Cantar de Mio Cid es la primera obra narrativa extensa de la literatura española en lengua romance. Es un cantar de gesta que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar.
    Seguramente se comenzó a componer varias décadas antes de 1200. Solamente se conserva una copia -en la Biblioteca Nacional- realizada en el siglo XIV (como se deduce de la letra del manuscrito) a partir de otra que data de 1207 y que fue llevada a cabo por un copista llamado Per Abbat, que en el explicit -como era costumbre entre los amanuenses medievales, que cuando finalizaban su labor de transcripción añadían su nombre y la fecha- escribe:

                    Quien escrivió este libro
                    del(e) Dios paraíso, amén.
                    Per Abbat le escrivió en el mes de mayo
                    en era de mil e CCXLV años.

    Para la datación actual, hay que restarle 38 años. No deben entenderse el primero y el tercer verso como que Per Abbat fue el compositor de la obra, sino solamente un copista.
    Una mano posterior, de algún juglar que lo aprendería para recitarlo a sus oyentes, añadió estos versos:

                    El romanz es leído,
                    datnos del vino;
                    Si non tenedes dineros,
                    echad allá unos peños,
                    que bien nos lo darán sobr'elos.

    Peños son prendas que se daban en lugar de dinero, y que luego el juglar vendía para comprar vino, como indican los últimos versos.

martes, 7 de mayo de 2013

El Romancero/ 3 - Romance de la jura de Santa Gadea - Anónimo - España


ROMANCE DE LA JURA DE SANTA GADEA
(ROMANCES ÉPICOS - CICLO DEL CID)

En Santa Gadea de Burgos      do juran los hijosdalgo,
allí toma juramento      el Cid al rey castellano,
sobre un cerrojo de hierro      y una ballesta de palo.
Las juras eran tan recias      que al buen rey ponen espanto.
-Villanos te maten, rey,      villanos, que non hidalgos;
abarcas traigan calzadas,      que no zapatos con lazo;
capas traigan aguaderas,      no capuces ni tabardos;
con camisones de estopa,      no de holanda ni labrados;
cabalguen en sendas burras,      que no en mulas ni en caballos;
las riendas traigan de cuerda,      no de cueros fogueados;
mátente por las aradas,      no en camino ni en poblado;
con cuchillos cachicuernos,      no con puñales dorados;
sáquente el corazón vivo,      por el derecho costado,
si no dices la verdad      de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste      en la muerte de tu hermano.

Las juras eran tan fuertes      que el rey no las ha otorgado.
Allí habló un caballero      de los suyos más privado:
-Haced la jura, buen rey,      no tengáis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor      ni Papa descomulgado.
Jura entonces el buen rey,      que en tal nunca se ha hallado.
Después habla con el Cid      malamente y enojado:
-Mucho me aprietas, Rodrigo,      Cid, muy mal me has conjurado;
mas si hoy me tomas la jura,      después besarás mi mano.
-Aqueso será, buen rey,      como fuer galardonado,
porque allá en cualquier tierra      dan sueldo a los hijosdalgo.
-¡Vete de mis tierras, Cid,      mal caballero probado,
y no me entres más en ellas      dende este día en un año!
-Que me place -dijo el Cid-,      que me place de buen grado,
por ser la primera cosa      que mandas en tu reinado.
Tú me destierras por uno,      yo me destierro por cuatro.

Ya se partía el buen Cid,      sin al rey besar la mano;
ya se parte de sus tierras,      de Vivar y sus palacios:
las puertas deja cerradas,      los alamudes echados,
las cadenas deja llenas      de podencos y de galgos;
sólo lleva sus halcones,      los pollos y los mudados.
Con él iban los trescientos      caballeros hijosdalgo;
los unos iban a mula      y los otros a caballo;
todos llevan lanza en puño,      con el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas      con borlas de colorado.
Por una ribera arriba      al Cid van acompañando;
acompañándolo iban      mientras él iba cazando.

    La jura de Santa Gadea en Burgos, cuyo relato aparece prosificado en las crónicas del siglo XIII (la Primera crónica general y la Crónica particular del Cid), parece proceder de un cantar de gesta perdido del siglo XII, intermedio quizás entre el Cantar de Sancho II y el Cantar del Cid. Es cierto que este episodio constituye un acertado final para el primero de los dos (sería el motivo principal el de la fidelidad del Cid a don Sancho) y, al tiempo, un adecuado principio para el Cantar del Cid (se justificaría así el destierro). [...]
    El romance, partiera o no de un hecho histórico, adquiere en el ámbito literario un valor que le otorga la independencia suficiente como para obviar el problema de la autenticidad del hecho. FRANCISCO RICO

sábado, 4 de mayo de 2013

Cantar del alma que se huelga de conoscer a Dios por fee - San Juan de la Cruz - España


¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, 
               aunque es de noche!

    Aquella eterna fonte está ascondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
           aunque es de noche. 

    En esta noche escura desta vida,
que bien sé yo por fee la fonte frida,
           aunque es de noche.

    Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
           aunque es de noche. 

    Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della,
           aunque es de noche.

    Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
           aunque es de noche.

    Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz della es venida,
           aunque es de noche.

    Sée ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos cielos riegan y a las gentes,
           aunque es de noche. 

    El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
           aunque es de noche.

    El corriente que destas dos procede
sé que ninguna dellas le precede,
           aunque es de noche.

    Aquesta eterna fonte está ascondida
en este vivo pan por darnos vida,
           aunque es de noche.

    Aquí se está llamando a las criaturas,
y desta agua se hartan, aunque a escuras
           porque es de noche.

    Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
           aunque es de noche.
San Juan de la Cruz

    La fuente (fonte) es un elemento mágico y simbólico con implicaciones eróticas en la poesía tradicional. Juan de Yepes la eleva aquí a símbolo místico. Y Enrique Morente la hace suya y ocurre este milagro:

Aunque es de noche - Enrique Morente y Voces Búlgaras
Guitarra: Juan Manuel Cañizares

miércoles, 1 de mayo de 2013

Tempus fugit/ 13 - A una calavera - Lope de Vega - España


    Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que, mirándola, detuvo.

    Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos;
aquí los ojos de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

    Aquí la estimativa en que tenía
el principio de todo el movimiento,
aquí de las potencias la armonía.

    ¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,
¿donde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento?