Quizás no se deba ir más lejos.
Aventurarse quizás apenas sea
desventurarse más,
alejarse un atroz infinito
del sueño al que accedemos
para irisar la vida,
como el juego de luces que encendía,
en la infancia,
el prisma de cristal,
el lago de tristeza, ciertas islas.
Sí, entre biseles citados los colores,
un fulgor anidaba sobre otro
-seda y deslumbramiento
el margen del espejo-
y aquello también era un espectro,
sabido, exacto. Centelleos ajenos
en un mundo apagado.
Como un canto sin un cuerpo visible,
un reflejo del sol creaba
una cascada un río una floresta
entre paredes áridas.
Sí, no vayamos más lejos,
quedemos junto al pájaro humilde
que tiene nido entre la buganvilia
y de cerca vigila.
Más allá sé que empieza lo sórdido,
la codicia, el estrago.
De Nuevas arenas II, 2002
Otoño Otoño, perro de cariñosa pata impertinente, mueve las hojas de los libros. Reclama que se atienda las fascinantes suyas, que en vano pasan del verde al oro al rojo al púrpura. Como en la distracción, la palabra precisa que pierdes para siempre.
De Reducción del infinito, 2002
Residua
Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.
De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.
De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?
La poeta uruguaya residente en Estados Unidos Ida Vitale -92 años- acaba de obtener el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca en su XIII edición. Vitale, traductora, ensayista y profesora ha sido elegida por unanimidad de entre los 43 candidatos que aspiraban al galardón por su lenguaje sensorial e implicación en el cambio que ha experimentado la poesía en los últimos tiempos.
Integrante de la Generación del 45 uruguaya junto a Mario Benedetti e Idea Vilariño, sucede en el galardón a poetas como Ángel González, que lo recibió en la primera edición de 2004 o el venezolano Rafael Cadenas, que fue premiado en la pasada edición.
Ida Vitale ha sido acreedora en los últimos tiempos de premios como el Octavio Paz (2009), el Alfonso Reyes (2014) o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2015). Fue investida Doctor Honoris Causa por la Universidad de la República de Uruguay en 2010.
Obstáculos lentos
Si el poema de este atardecer
fuese la piedra mineral
que cae hacia un imán
en un resguardo hondísimo;
si fuese un fruto necesario
para el hambre de alguien,
y maduraran puntuales
el hambre y el poema;
si fuese el pájaro que vive por su ala,
si fuese el ala que sustenta al pájaro,
si cerca hubiese un mar
y el grito de gaviotas del crepúsculo
diese la hora esperada;
si a los helechos de hoy
-no los que guarda fósiles el tiempo-
los mantuviese verdes mi palabra;
si todo fuese natural y amable...
Pero los itinerarios inseguros
se diseminan sin sentido preciso.
Nos hemos vuelto nómades,
sin esplendores en la travesía,
ni dirección adentro del poema.
Patrimonio Sólo tendremos lo que hayamos dado. ¿Y qué con lo ofrecido y no aceptado, qué con aquello que el desdén reduce a vana voz, sin más, ardiente ántrax que crece, desatendido, adentro? La villanía del tiempo, el hábito sinuoso del tolerar paciente, difiere frágiles derechos, ofrece minas, socavones, grutas: oscuridad apenas para apartar vagos errores El clamor, letra a letra, del discurso agorero no disipa ninguna duda; hace mucho que sabes: ninguna duda te protege.
The Naming of Cats is a difficult matter,
It isn't just one of your holiday games;
You may think at first I'm as mad as a hatter
When I tell you, a cat must have THREE DIFFERENT NAMES.
First of all, there's the name that the family use daily,
Such as Peter, Augustus, Alonzo or James,
Such as Victor or Jonathan, George or Bill Bailey
All of them sensible everyday names.
There are fancier names if you think they sound sweeter,
Some for the gentlemen, some for the dames:
Such as Plato, Admetus, Electra, Demeter--
But all of them sensible everyday names.
But I tell you, a cat needs a name that's particular,
A name that's peculiar, and more dignified,
Else how can he keep up his tail perpendicular,
Or spread out his whiskers, or cherish his pride?
Of names of this kind, I can give you a quorum,
Such as Munkustrap, Quaxo, or Coricopat,
Such as Bombalurina, or else Jellylorum
Names that never belong to more than one cat.
But above and beyond there's still one name left over,
And that is the name that you never will guess;
The name that no human research can discover
But THE CAT HIMSELF KNOWS, and will never confess.
When you notice a cat in profound meditation,
The reason, I tell you, is always the same:
His mind is engaged in a rapt contemplation
Of the thought, of the thought, of the thought of his name:
His ineffable effable
Effanineffable
Deep and inscrutable singular Name.
Cómo llamar a un gato Ponerle nombre a un gato es harto complicado, desde luego no es un juego para los muy simplones. Pueden pensar ustedes que estoy algo chiflado cuando digo que al menos ha de tener TRES NOMBRES. Lo primero es el nombre que le damos a diario; como Pedro, Alonso, Augusto o Don Bigote; Como Víctor o Jorge o el simpático Paco. Todos ellos son nombres bastante razonables. Los hay más bonitos y que suenan mejor para las damas y los caballeros, como Admetus, Electra, Démeter, o Platón, pero todos son nombres demasiado discretos. Y un gato ha de tener uno más especial, que sea peculiar, algo más digno. ¿Cómo, si no, va a alzar su rabo vertical o atusar sus bigotes y mantenerse altivo? De nombres de este tipo os puedo dar un quórum como son Mankostrop, Quoricopat o Qaxo, también Bamboliurina o, si no, Yellylorum, son nombres que jamás compartirán dos gatos. Pero a pesar de todo, nos queda un nombre más, y ése es el que tú nunca podrás adivinar, el nombre que los hombres jamás encontrarán. Que SÓLO EL GATO LO SABE y no confesará. Si un gato ves en meditación, el motivo nunca te asombre. Su mente está en contemplación de la Idea Una de su nombre. Su inefable, efable, efainefable, único, oscuro, inescrutable Nombre.
De El libro de los gatos habilidosos del Viejo Possum, 1939
a la deriva,
borrar lo poco hecho,
empezar de la nada,
afirmar la deriva,
mirarse entre la nada acrecentada,
velar lo venenoso,
matar lo saludable,
escribir delirantes historias para náufragos.
Cuidado:
no se pierde sin castigo el pasado,
no se pisa en el aire.
De Nuevas arenas I, 2002
Exilios
... tras tanto acá y allá yendo y viniendo
Francisco de Aldana
Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.
De De procura de lo imposible, 1998
Sumas
caballo y caballero son ya dos animales
Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.
Qué cambio cuando
uno más uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.
La poeta uruguaya Ida Vitale, una de las voces más importantes de la generación del 45 (Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi, Idea Vilariño...), acaba de obtener a sus 92 años el XXIV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, concedido conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, y considerado como el Cervantes de la poesía. El premio lo obtuvo por unanimidad del jurado, reunido en el Palacio Real. Enhorabuena.
Huyendo de la dictadura, Ida Vitale se exilió en 1974 en México, donde conoció a Octavio Paz, que la integró en el comité asesor de la revista Vuelta. Participó además en la fundación del semanario Uno más uno y se dedicó a la enseñanza y al ensayo y crítica literaria.
Desde 1989 vive en Austin (Tejas) junto a su segundo marido, el también poeta Enrique Fierro. Su primer marido, el ensayista Ángel Rama, había muerto en 1983 en el accidente aéreo del Vuelo 11 de Avianca, en el aeropuerto de Barajas.
Ha traducido, entre otros autores, a Simone de Beauvoir, Benjamin Péret, Gaston Bachelard, Jacques Lafaye, Jean Lacouture y Luigi Pirandello.
Sobre su iniciación en la poesía cuenta Vitale que una tarde una profesora en prácticas le hizo memorizar un poema de Gabriela Mistral que comenzaba: "La hora de la tarde, la que pone / su sangre en las montañas. / Alguien en esta hora está sufriendo; / una pierde, angustiada, / en este atardecer el solo pecho / contra el cual se estrechaba".
Me lo aprendí como un loro, no entendía nada. Pero en los primeros años de colegio, como aquello era tan raro, me volví hacia el poema y al final lo entendí. Fue un misterio, pero de esa curiosidad, de ese tratar de entender algo que me habían enseñado en la escuela, creo que nació cierto interés. Uno siempre empieza tropezando.
Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.