El barquero, de la naciente al estuario,
sigue el flujo de las aguas. ¿Ese viaje
comienza? ¿Termina? El barquero
encuentra que así es y así ve: y en
verdad hay una faz del viaje donde
el comienzo y el fin existen,
donde existe una lectura o ejecución
del viaje. Hay una faz del viaje donde
pasado y futuro son reales; y otra,
no menos real y más huidiza, donde
el viaje, el barco, el barquero, el río
y la extensión del río se confunden.
Los remos de la barca hienden
de una vez toda la longitud del río;
y el viajero, para siempre y desde
siempre, inicia, realiza y concluye
el viaje, de tal modo que la partida
en la cabecera del río no antecede
a la llegada a su desembocadura.