Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

sábado, 28 de septiembre de 2013

Ojos, herido me habéis... - Luis Vaz de Camões - Portugal



                    MOTE
    Ojos, herido me habéis,
acabad ya de matarme;
mas, muerto, volvé a mirarme,
porque me resuscitéis.



                  VOLTAS
    Pues me distes tal herida
con gana de darme muerte,
el morir me es dulce suerte,
pues con morir me dais vida.
Ojos ¿qué os detenéis?
Acabad ya de matarme;
mas, muerto, volvé a mirarme,
porque me resuscitéis.


    La llaga, cierto, ya es mía,
aunque, ojos, vos no querráis;
mas si la muerte me dais,
el morir me es alegría.
Y así digo que acabéis,
oh ojos, ya de matarme;
mas, muerto, volvé a mirarme,
porque me resuscitéis.


    Camões, el mayor lírico portugués, alcanzó la inmortalidad literaria con la epopeya Os Lusíadas. Pero al igual que otros poetas de su tierra, entre ellos Gil Vicente, escribió en castellano varias glosas a versos ajenos o tradicionales, como ésta cuyo tema es el tópico de la mirada esquiva.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ciudad - Álvaro Mutis - Colombia


Un llanto
un llanto de mujer
interminable,
sosegado,
casi tranquilo.
En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.
Primero un ruido de cerradura,
después unos pies que vacilan
y luego, de pronto, el llanto.
Suspiros intermitentes
como caídos de un agua interior,
densa,
imperiosa,
inagotable,
como esclusa que acumula y libera sus aguas
o como hélice secreta
que detiene y reanuda su trabajo
trasegando el blanco tiempo de la noche.
Toda la ciudad se ha ido llenando de este llanto,
hasta los solares donde se amontonan las basuras,
bajo las cúpulas de los hospitales,
sobre las terrazas del verano,
en las discretas celdas de la prostitución,
en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,
con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,
en las medallas que reposan en joyeros de teca,
un llanto de mujer que ha llorado largamente
en el cuarto vecino,
por todos los que cavan su tumba en el sueño,
por los que vigilan la mina del tiempo,
por mí que lo escucho
sin conocer otra cosa
que su frágil rodar por la intemperie
persiguiendo las calladas arenas del alba.
Álvaro Mutis

    Álvaro Mutis, creador del inolvidable Maqroll el Gaviero, Premio Nacional de las Letras de Colombia 1974, Premio de la Crítica de Los Abriles de México 1985, Premio Médicis Étranger de Francia 1989, Orden de las Artes y de las Letras de Francia, Águila Azteca de México, Gran Cruz de Alfonso X el Sabio de España, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1997, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y Premio Cervantes de Literatura 2001, acaba de fallecer en México, DF a los noventa años. Descanse.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Literatura y jazz/ 53 - Canción de otoño - Paul Verlaine - Francia


Chanson d'Automne

Les sanglots longs
Des violons
De l'automne
Blessent mon coeur
D'une langueur
Monotone

Tout suffoquant
Et blême, quand
Sonne l'heure
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure

Et je m'en vais
Au vent mauvais
Qui m'emporte
Deçi, delà
Pareil à la
Feuille morte.


Canción de otoño

Los largos sollozos
de los violines
del otoño
hieren mi corazón
de una languidez
monótona.

Del todo sofocado y
pálido, cuando
la hora suena
me acuerdo
de pasados días
y lloro.

Y me voy
con el viento malo
que me lleva
aquí, allá,
semejante a
la hoja muerta.
Chanson d'Automne - Charles Trenet

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los trovadores/ 5 - No·l prenatz lo fals marit - Cerverí de Girona (Guillem de Cervera) - Condado de Barcelona


    Canción paralelística de estilo popular titulada, en la rúbrica, viadeyra. Entre los preceptistas la más antigua mención de este género se encuentra en uno de los dos tratados anónimos del manuscrito de Ripoll. [...] La presente poesía, una de las más conocidas y estudiadas de Cerverí, ofrece evidentes similitudes con la forma de las cantigas de amigo gallegoportuguesas, lo que ha llevado a Romeu Figueras a suponer que Cerverí imitó la cantiga de amigo, que pudo conocer gracias a los juglares gallegos que visitaban las cortes de Cataluña o durante su viaje a la de Alfonso X el Sabio en 1269. A ello se opone Eugenio Asensio, que encuentra en la viadeira temática y procedimientos versificatorios que no justifican la tesis de Romeu y supone que sus características tienen un general alcance europeo.

Ayço es viadeyra

No·l prenatz lo fals marit,
Jana delgada!

  I        No·l prenatz lo fals jurat,
           que pec es mal enseynat,
                   Yana delgada. 

II        No·l prenatz lo mal marit,
          que pec es ez adormit,
                   Yana delgada.

III       Que pec es mal enseynat,
          no sia per vos amat,
                   Yana delgada.

IV       Que pec es ez adormit,
          no jaga ab vos el lit,
                   Yana delgada.

 V       No sia per vos amat,
          mes val cel c'avetz privat,
                   Yana delgada.

VI       No jaga ab vos al lit;
          mes vos y valra l'amich,
                   Yana delgada.

________________________________________

 ¡No lo toméis al falso marido, Juana delicada!
I.    No lo toméis al perjuro, que es necio ignorante, Juana delicada.
II.    No lo toméis al mal marido, que es necio y amodorrido, Juana delicada.
III.    Que es necio ignorante; no sea por vos amado, Juana delicada
IV.    Que es necio y amodorrido, no duerma con vos en la cama, Juana delicada.
V.    No sea por vos amado: más vale aquel que tenéis en secreto, Juana delicada.
VI.    No duerma con vos en la cama: en ella más os valdrá el amigo, Juana delicada.

Comentario y versión literal de Martín de Riquer

    Martín de Riquer Morera, decano de los académicos de la Lengua, filólogo, humanista, máxima autoridad mundial en el estudio del Quijote, de Tirant lo Blanch, de las literaturas medievales (será difícil, por no decir imposible, superar su extraordinario y exhaustivo trabajo sobre Los Trovadores), acaba de fallecer en Barcelona, su ciudad natal, a los 99 años. Descanse.
    Sirva este post como homenaje y reconocimiento a su inmensa obra.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Hard Travelin' - Woody Guthrie / Song to Woody - Bob Dylan - Estados Unidos


Hard Travelin'

I've been havin' some hard travelin', I thought you knowed
I've been havin' some hard travelin', way down the road
I've been havin' some hard travelin', hard ramblin', hard gamblin'
I've been havin' some hard travelin', lord

I've been ridin' them fast rattlers, I thought you knowed
I've been ridin' them flat wheelers, way down the road
I've been ridin' them blind passengers, dead-enders, kickin' up cinders
I've been havin' some hard travelin', lord

I've been hittin' some hard-rock minin', I thought you knowed
I've been leanin' on a pressure drill, way down the road
Hammer flyin', air-hole suckin', six foot of mud and I shore been a muckin'
And I've been hittin' some hard travelin', lord

I've been hittin' some hard harvestin', I thought you knowed
North Dakota to Kansas City, way down the road
Cuttin' that wheat, stackin' that hay, and I'm tryin' make about a dollar a day
And I've been havin' some hard travelin', lord

I've been working that Pittsburgh steel, I thought you knowed
I've been a dumpin' that red-hot slag, way down the road
I've been a blasting, I've been a firin', I've been a pourin' red-hot iron
I've been hittin' some hard travelin', lord

I've been layin' in a hard-rock jail, I thought you knowed
I've been a laying out 90 days, way down the road
Damned old judge, he said to me, 'It's 90 days for vagrancy.'
And I've been hittin' some hard travelin', lord

I've been walking that Lincoln highway, I thought you knowed,
I've been hittin' that 66, way down the road
Heavy load and a worried mind, lookin' for a woman that's hard to find,
I've been hittin' some hard travelin', lord


He viajado lo mío

He viajado lo mío, creía que ya lo sabías.
He viajado lo mío, por los caminos
He viajado lo mío, he vagado mucho y he jugado mucho
Señor, sí que he viajado lo mío.

He viajado en mercancías rápidos, creía que lo sabías.
He viajado en mercancías, por los caminos
He viajado con pasajeros ciegos, gente sin salida, pateando cenizas
Señor, sí que he viajado lo mío.

He trabajado en minas de roca, creía que ya lo sabías
He manejado una excavadora de presión, por el camino.
He tirado de martillo, he chupado el aire de los respiraderos, seis pies de barro
Y claro que he quitado fango
Y, Señor, me ha tocado viajar lo mío.

He trabajado como un animal de cosechero, creí que ya lo sabías.
De Dakota del Norte a Kansas City, por el camino
Recogiendo trigo, apilando heno, intentando llegar al dólar por día
Y, Señor, sí que me ha tocado viajar lo mío.

He trabajado el acero en Pittsburgh, creía que ya lo sabías.
He separado escoria al rojo vivo, por el camino
He trabajado en hornos, he trabajado con fuego al rojo vivo
Y, Señor, sí que he tenido que viajar lo mío.

He estado tirado en un calabozo duro como la roca, creía que lo sabías.
He estado tirado 90 días, por el camino.
Ese cabrón de juez viejo me dijo: "90 días por vago"
Y, Señor, sí que me ha tocado viajar lo mío.

Me he recorrido andando la autopista Lincoln, creía que ya lo sabías.
También he estado por la 66, por el camino.
Mucho peso y preocupaciones en la cabeza, buscando una mujer que es difícil de encontrar
Señor, sí que me ha tocado viajar lo mío.
Versión de Carlos Martín Medrano

Hard Travelin' - Woody Guthrie
Fotografías de John Vachon, realizadas durante la Gran Depresión

Song to Woody

I'm out here a thousand miles from my home,
Walkin' a road other men have gone down.
I'm seein' your world of people and things,
Hear paupers and peasants and princes and kings.

Hey, hey, Woody Guthrie, I wrote you a song
'Bout a funny ol' world that's a-comin' along.
Seems sick and it's hungry, it's tired an' it's torn,
It looks like it's a-dying an' it's hardly been born.

Hey, Woody Guthrie, but I know that you know
All the things that I'm a-saying an' a-many times more.
I'm a-singin' you the song, but I can't sing enough,
'Cause there's not many men that done the things that you've done.

Here's to Cisco an' Sonny an' Leadbelly too,
An' to all the good people that traveled with you.
Here's to the hearts and the hands of the men
That come with the dust and are gone with the wind..

I'm a-leavin' tomorrow, but I could leave today,
Somewhere down the road someday.
The very last thing that I'd want to do
Is to say I've been hittin' some hard travellin' too.


Canción para Woody

Aquí estoy a miles de millas de mi casa,
Andando un camino que otros hombres recorrieron.
Estoy viendo tu mundo de gentes y cosas, 
Tus mendigos y campesinos, princesas y reyes.

Eh, eh, Woody Guthrie, te he escrito una canción
Sobre un mundo absurdo que se va acercando,
Que parece enfermo, harto y  hambriento, que está cansado y hecho jirones,
Que parece estar agonizando y apenas acaba de nacer.

Eh, Woody Guthrie, ya sé que tú sabes
Todo lo que estoy diciendo y muchísimas cosas más.
Te estoy cantando esta canción, pero no podría cantar lo suficiente.
Y es que no hay muchos hombres que hayan hecho lo que tú has hecho.

Esta canción va para Cisco y Sonny,  y Leadbelly también,
Y  toda la buena gente que contigo viajó.
Va para los corazones y las manos de los hombres
que vinieron con el polvo y se fueron con el viento.

Me voy mañana, pero podría irme hoy,
A algún lugar del camino, algún día.
Y, para acabar, me gustaría decir
Que yo también he viajado lo mío.
Versión de Carlos Martín Medrano
Song to Woody - Bob Dylan

viernes, 13 de septiembre de 2013

Fragmentos del Eclesiastés - ¿Salomón? - Reino de Judá


CAPÍTULO 1

Título, autor y tema general del Libro

1:1  Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén.
1:2  ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet.
¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
1:3  ¿Qué provecho saca el hombre
de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?


Nada nuevo bajo el sol

1:4  Una generación se va y la otra viene,
y la tierra siempre permanece.
1:5  El sol sale y se pone,
y se dirige afanosamente hacia el lugar
de donde saldrá otra vez.
1:6  El viento va hacia el sur
y gira hacia el norte;
va dando vueltas y vueltas,
y retorna sobre su curso.
1:7  Todos los ríos van al mar
y el mar nunca se llena;
al mismo lugar donde van los ríos,
allí vuelven a ir.
1:8  Todas las cosas están gastadas,
más de lo que se puede expresar.
¿No se sacia el ojo de ver
y el oído no se cansa de escuchar?
1:9  Lo que fue, eso mismo será;
lo que se hizo, eso mismo se hará:
¡no hay nada nuevo bajo el sol!
1:10  Si hay algo de lo que dicen:
"Mira, esto sí que es algo nuevo",
en realidad, eso mismo ya existió
muchísimo antes que nosotros.
1:11  No queda el recuerdo de las cosas pasadas,
ni quedará el recuerdo de las futuras
en aquellos que vendrán después.


La experiencia decepcionante de Cohélet

1:12  Yo, Cohélet,
he sido rey de Israel, en Jerusalén,
1:13  y me dediqué a investigar y a explorar con sabiduría
todo lo que se hace bajo el cielo:
es esta una ingrata tarea
que Dios impuso a los hombres
para que se ocupen de ella.
1:14  Así observé todas las obras que se hacen bajo el sol,
y vi que todo es vanidad y correr tras el viento.
1:15  Lo torcido no se puede enderezar,
ni se puede contar lo que falta.
1:16  Entonces me dije a mí mismo:
Yo acumulé una gran sabiduría,
más que todos mis predecesores en Jerusalén,
y mi corazón ha visto mucha sabiduría y ciencia.
1:17  Me dediqué a conocer la sabiduría,
la ciencia, la locura y la necedad,
y advertí que también eso es correr tras el viento.
1:18  Porque mucha sabiduría trae mucha aflicción,
y el que acumula ciencia, acumula dolor.


CAPÍTULO 2

La búsqueda del placer, intento ilusorio

2:1  Yo me dije a mí mismo: "Ven, te haré experimentar el placer;
goza del bienestar".
Pero también esto es vanidad.
2:2  De la risa, dije: "No es más que locura",
y de la alegría: "¿Para qué sirve?"
2:3  Decidí estimular mi carne con el vino,
manteniendo la mente lúcida,
y dejarme llevar de la insensatez,
hasta ver qué les conviene
hacer a los hombres bajo el cielo,
en los contados días de su vida.
2:4  Emprendí grandes obras:
me construí mansiones y planté viñedos;
2:5  me hice jardines y parques,
y planté allí toda clase de árboles frutales;
2:6  me fabriqué cisternas, para regar el bosque donde crecían los árboles;
2:7  compré esclavos y esclavas,
y algunos me nacieron en casa;
poseí también ganado en abundancia,
más que todos mis predecesores en Jerusalén.
2:8  Amontoné además plata y oro,
y tesoros dignos de reyes y de provincias;
me conseguí cantores y cantoras,
y muchas mujeres hermosas,
que son la delicia de los hombres.
2:9  Llegué a ser tan grande,
que superé a todos mis predecesores en Jerusalén.
Sin embargo, la sabiduría permanecía siempre conmigo.
2:10  No negué a mis ojos nada de lo que pedían,
ni privé a mi corazón de ningún placer;
mi corazón se alegraba de todo mi trabajo,
y este era el premio de todo mi esfuerzo.
2:11  Pero luego dirigí mi atención
a todas las obras que habían hecho mis manos
y a todo el esfuerzo que me había empeñado en realizar,
y vi que todo es vanidad y correr tras el viento:
¡no se obtiene ningún provecho bajo el sol!


El sabio y el necio, iguales ante la muerte

 2:12  Entonces volví mis ojos hacia la sabiduría,
hacia la locura y la insensatez.
Porque ¿qué hará el sucesor del rey?
Lo mismo que ya se había hecho antes.
2:13  Y vi que la sabiduría aventaja a la insensatez,
como la luz a las tinieblas:
2:14  el sabio tiene los ojos bien puestos,
mientras que el necio camina en tinieblas.
Pero yo sé también que a los dos les espera la misma suerte.
2:15  Y me dije a mí mismo:
si la suerte del necio será también la mía,
¿para qué, entonces, me hice más sabio?
Y pensé que también esto es vanidad.
2:16  Porque no perdurará el recuerdo
ni del sabio ni del necio:
con el paso de los días, todo cae en el olvido.
Así es: ¡el sabio muere igual que el necio!
2:17  Y llegué a detestar la vida,
porque me da fastidio todo lo que se hace bajo el sol.
Sí, todo es vanidad y correr tras el viento.


Vana recompensa del esfuerzo

2:18  Y también detesté todo el esfuerzo
que había realizado bajo el sol,
y que tendré que dejar al que venga después de mí.
2:19  ¿Y quién sabe si él será sabio o necio?
Pero será el dueño de lo que yo he conseguido
con esfuerzo y sabiduría bajo el sol.
También esto es vanidad.
2:20  Y llegué a desesperar
de todo el esfuerzo que había realizado bajo el sol.
2:21  Porque un hombre que ha trabajado
con sabiduría, con ciencia y eficacia,
tiene que dejar su parte
a otro que no hizo ningún esfuerzo.
También esto es vanidad y una grave desgracia.
2:22  ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo
y todo lo que busca afanosamente bajo el sol?
2:23  Porque todos sus días son penosos,
y su ocupación, un sufrimiento;
ni siquiera de noche descansa su corazón.
También esto es vanidad.


CAPÍTULO 3

El momento oportuno

3:1  Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
3:2  un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3:3  un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
3:4  un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
3:5  un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
3:6  un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
3:7  un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
3:8  un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.


La condición humana

3:16  Yo he visto algo más bajo el sol:
en lugar del derecho, la maldad
y en lugar de la justicia, la iniquidad.
3:17  Entonces me dije a mí mismo:
Dios juzgará al justo y al malvado,
porque allá hay un tiempo
para cada cosa y para cada acción.
3:18  Yo pensé acerca de los hombres:
si Dios los prueba, es para que vean
que no se distinguen de los animales.
3:19  Porque los hombres y los animales
tienen todos la misma suerte:
como mueren unos, mueren también los otros.
Todos tienen el mismo aliento vital
y el hombre no es superior a las bestias,
porque todo es vanidad.
3:20  Todos van hacia el mismo lugar:
todo viene del polvo y todo retorna al polvo.
3:21  ¿Quién sabe si el aliento del hombre
sube hacia lo alto,
y si el aliento del animal
baja a lo profundo de la tierra?
3:22  Por eso, yo vi que lo único bueno para el hombre
es alegrarse de sus obras,
ya que esta es su parte:
¿Quién, en efecto, lo llevará a ver
lo que habrá después de él?


CAPÍTULO 4

La opresión de los débiles

4:1  Yo volví mis ojos a todas las opresiones
que se cometen bajo el sol:
ahí están las lágrimas de los oprimidos,
y no hay quien los consuele.
La fuerza está del lado de los opresores,
y no hay nadie que les dé su merecido.
4:2  Entonces tuve por más felices
a los muertos, porque ya están muertos,
que a los vivos, porque viven todavía;
4:3  y consideré más feliz aún
al que todavía no ha existido,
porque no ha visto las infamias
que se cometen bajo el sol.


La rivalidad

4:4  Yo vi que todo el esfuerzo
y toda la eficacia de una obra
no son más que rivalidad de unos contra otros.
También esto es vanidad y correr tras el viento.
4:5  El necio se cruza de brazos
y se devora a sí mismo.
4:6  Más vale un puñado con tranquilidad,
que las dos manos bien llenas
a costa de fatigas y de correr tras el viento.


La ambición

4:7  Luego volví mis ojos
a otra cosa vana bajo el sol:
4:8  un hombre está completamente solo,
no tiene hijo ni hermano,
pero nunca pone fin a su esfuerzo
ni se sacia de ambicionar riquezas.
Entonces, ¿para quién me esfuerzo
y me privo del bienestar?
También esto es vanidad y una tarea ingrata.


Desventajas de la soledad

 4:9  Valen más dos juntos que uno solo,
porque es mayor la recompensa del esfuerzo.
4:10  Si caen, uno levanta a su compañero;
pero ¡pobre del que está solo y se cae,
sin tener a nadie que lo levante!
4:11  Además, si se acuestan juntos, sienten calor,
pero uno solo, ¿cómo se calentará?
4:12  Y a uno solo se lo domina,
pero los dos podrán resistir,
porque la cuerda trenzada no se rompe fácilmente.


La inestabilidad del poder político

4:13  Más vale un joven pobre y sabio
que un rey viejo y necio,
que ya no es capaz de hacerse aconsejar.
4:14  Aunque aquel salió de la cárcel para reinar
y había sido pobre en su propio reino,
4:15  yo vi a todos los vivientes
que caminan bajo el sol
ponerse de parte del joven sucesor,
que se erigió en lugar del otro.
4:16  Era una multitud interminable
la que él encabezaba.
Pero los que vendrán después
tampoco estarán contentos con él,
porque también esto es vanidad y correr tras el viento.


CAPÍTULO 5

La tiranía del poder

5:7  Si ves que en la provincia se oprime al pobre
y se violan el derecho y la justicia,
no te sorprendas por eso.
Porque un grande tiene un superior que lo vigila,
y hay otros grandes por encima de ellos.
5:8  De todas maneras, lo que más aprovecha a un país
es un rey con campos bien cultivados.


Vanidad de las riquezas

5:9  El que ama el dinero no se sacia jamás,
y al que ama la opulencia no le bastan sus ganancias.
También esto es vanidad.
5:10  Donde abundan las provisiones
son muchos los que las devoran.
¿Y qué beneficio reportan a su dueño,
fuera de poder mirarlas con sus propios ojos?
5:11  Dulce es el sueño del trabajador,
sea que coma poco o mucho;
al rico, en cambio, el estómago lleno
no lo deja dormir.
5:12  Hay un mal muy penoso que yo he visto bajo el sol:
es la riqueza guardada por su dueño para su propia desgracia.
5:13  Esta riqueza se pierde en un mal negocio,
y el hijo que él engendró se queda sin nada.
5:14  Él salió desnudo del vientre de su madre,
y así volverá, como había venido;
de su esfuerzo no saca nada
que pueda llevárselo consigo.
5:15  Este es ciertamente un mal muy penoso:
se fue exactamente como había venido,
¿y de qué le aprovechó esforzarse por nada?
5:16  Además, todos sus días comió oscuramente,
con mucho dolor, malestar e irritación. [...]

martes, 10 de septiembre de 2013

Del árbol de los tiempos nos hemos desprendido... - Félix Grande - España


Del árbol de los tiempos nos hemos desprendido
bajo todo un sistema de galaxias de años;
y ahora estamos mirándonos y nos vemos extraños
igual que dos océanos que se hubieran unido;

hemos viajado tanto, es tan hondo el misterio
de coincidir, y amarse, desde vías tan remotas;
aún estamos buscándonos en el tiempo: dos motas
de polvo de ciprés tanteando un cementerio;

nos estamos mirando como dos aves pobres,
lastimados de vuelo, lastimados de espacio,
lastimados del tiempo que nos ha estado viendo;

nos estamos mirando lo mismo que dos sobres
cerrados el uno frente al otro que, despacio,
se van abriendo, se van abriendo, se van abriendo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

XLIX edición de las Justas Lirerarias (Reinosa) - Extravagante - José Pozo Madrid - España


    El poemario 'Sesión funambulista' del artista manchego José Pozo Madrid ha sido designado por el jurado de las Justas Literarias como vencedor de la XLIX edición de este premio nacional de poesía, que anualmente convoca el Ayuntamiento de Reinosa a través de la biblioteca Sánchez Díaz, y que está dotado con dos mil quinientos euros.

    Como manda la tradición, José Pozo, autor procedente de la localidad de Tomelloso (Ciudad Real), recibirá el próximo 20 de septiembre, en el Teatro Principal de Reinosa, la Flor Natural de la mano de la reina de las fiestas de San Mateo 2013. Éste es el máximo galardón que otorga el Premio Nacional de Poesía de las XLIX Justas Literarias. A cambio, el artista deberá dedicar una poesía a María Montiel, reina de las fiestas.

    La Mención de Honor ha correspondido a
Oscar Martín Centeno por la obra 'Cuando caiga la Noche'. Como poemas finalistas fueron designados 'Los días malabares', 'La noche duplicada' y 'Cuando ya no eres joven y quisieras llorar'.

    En cuanto al
XLI Premio Nacional de Cuentos José Calderón Escalada, dotado también con dos mil quinientos euros, ha ido a parar al relato 'El Tragaluz', de la autora madrileña Juana Cortés Amunárriz. El jurado concedió además una Mención de Honor a Jesús Martín Rodríguez por el texto 'Sacrificio de caballos'.

    Como finalistas, se eligieron los relatos
'La carne y la sangre', 'Sombras de aquel tiempo huido' y 'Nunca nadie'. / Blanca Carbonell - El Diario Montañés


He salido a buscar más allá de la lluvia
cualquier cosa que tenga un gramo de belleza.
He abierto bien los ojos y todo se me antoja
violentamente hermoso.
Puede ser porque miro con los ojos cansados
que hallan la belleza allí por donde miran.
Debe ser que estos ojos se resisten, rotundos,
a cerrar marchitos
sin un trago de agua que llevarse a la alcoba.
Puede ser que este cuerpo precise de la urgencia
de estar asido a ti contra pronóstico.
Contra toda inclemencia. Contra todo.
José Pozo Madrid

sábado, 7 de septiembre de 2013

El vino a solas, la memoria ardiendo - Félix Grande - España


Sombra, qué tarde llegas y te vas qué temprano.
Te has sentado en mis sillas, perfumando mi pieza.
Llovían mis propios años sobre mi pelo cano.
Discretamente heme revolcado en tristeza.
Sagrada es la inocencia con su olor a verano,
y con su olor a mundo sagrada es la belleza.
Vienen toros de nieve lamiéndome la mano;
y el Tiempo, en la ventana aplasta su cabeza.
Delicada catástrofe; desgracia taciturna.
La escasa fe maltrecha que queda se embadurna
en interrogaciones sin futuro ni afán.
Y me he quedado solo, sin sombra, mortecino,
rebuscando calor en mi aterido vino.
La vida nos engaña, las cosas se nos van.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Poetas de al-Andalus/Sefarad/ 14 - Acróstico - al-Mutamid - al-Andalus


I nvisible a mis ojos, siempre estás presente en mi corazón.
T u felicidad sea infinita, como mis cuidados, mis lágrimas
                                                              [y mis insomnios.
I mpaciente al yugo, si otras mujeres tratan de imponérmelo,
       [me someto con docilidad a tus deseos más insignificantes.
M i anhelo, en cada momento, es tenerte a mi lado:
                                        [¡Ojalá pueda conseguirlo pronto!.
A miga de mi corazón, piensa en mí y no me olvides
                                            [aunque mi ausencia sea larga.
D ulce es tu nombre. Acabo de escribirle, acabo de trazar
                                            [estas amadas letras: ITIMAD.
Al-Mutamid - Lole y Manuel

domingo, 1 de septiembre de 2013

El metro / Arrancando zarzamoras - Seamus Heaney - Irlanda

Metro- Ernest Descals

Ahí estábamos corriendo por los túneles abovedados,
tú deprisa delante, con tu abrigo de estreno
y yo, yo entonces como un dios velocísimo ganándote
terreno antes de que te convirtieras en un junco

o alguna nueva flor blanca salpicada de rojo
mientras el abrigo batía salvajemente y botón tras botón
saltaban y caían, dejando un rastro
entre el metro y el Albert Hall.

De luna de miel, luneando, ya tarde para el Baile de Promoción,
nuestros ecos mueren en ese corredor y ahora
vengo como lo hizo Hansel sobre las piedras iluminadas por la luna
recorriendo el sendero de nuevo, recogiendo botones

para acabar en una estación con corrientes de aire y luz de
                                                                          [lámparas
cuando los trenes ya se han ido, las vías húmedas
desnudas y tensas como yo, todo atención
por si tus pasos me siguen, pero antes muerto que mirar atrás.
 Versión de Vicente Forés y Jenaro Talens


Blackberry-Picking

Late August, given heavy rain and sun
For a full week, the blackberries would ripen.
At first, just one, a glossy purple clot
Among others, red, green, hard as a knot.
You ate that first one and its flesh was sweet
Like thickened wine: summer's blood was in it
Leaving stains upon the tongue and lust for
Picking. Then red ones inked up and that hunger
Sent us out with milk cans, pea tins, jam-pots
Where briars scratched and wet grass bleached our boots.
Round hayfields, cornfields and potato-drills
We trekked and picked until the cans were full
Until the tinkling bottom had been covered
With green ones, and on top big dark blobs burned
Like a plate of eyes. Our hands were peppered
With thorn pricks, our palms sticky as Bluebeard's.
We hoarded the fresh berries in the byre.
But when the bath was filled we found a fur,
A rat-grey fungus, glutting on our cache.
The juice was stinking too. Once off the bush
The fruit fermented, the sweet flesh would turn sour.
I always felt like crying. It wasn't fair
That all the lovely canfuls smelt of rot.
Each year I hoped they'd keep, knew they would not.


Arrancando zarzamoras

A fines de agosto con fuerte sol y lluvias
la semana entera, las zarzamoras maduraban.
Primero solo una, un coágulo púrpura y lustroso,
entre otras, rojas, verdes, duras como un nudo.
Uno probaba la primera y su pulpa era dulce.
Como vino espeso: había en ella sangre de estío
y dejaba manchas en la lengua y ganas
de seguir arrancando. Luego las rojas bien entintadas y esa
                                                                            [hambre
que nos empujaba afuera con tarros de leche, latas de guisantes,
                                                            [potes de mermelada
donde los arbustos nos arañaban y el pasto húmedo nos desteñía
                                                                          [las botas.
Rodeando campos de heno, campos de maíz, cultivos de papas,
hacíamos la larga caminata y recolectábamos los frutos hasta
                                                                 [llenar los tarros,
hasta que el fondo tintineante se cubría
con las drupas verdes y encima grandes gotas oscuras ardían
como una fuente de ojos. Nuestras manos enrojecidas
por los pinchazos de las espinas, las palmas pegajosas como las de
                                                                        [Barba Azul.
Almacenábamos las zarzamoras frescas en el establo.
Pero cuando la tina se llenaba, encontrábamos algo como un
                                                                              [pellejo,
un hongo de de color gris ratón devorándose nuestro tesoro
                                                                         [escondido.
El jugo hedía también. Una vez recogido,
el fruto fermentaba, la pulpa se volvía agria.
Siempre me sentía como a punto de llorar. Era injusto
que las delicias en los recipientes repletos olieran a podrido.
Cada año abrigaba la esperanza de que se conservaran bien, pero
                                                                     [sabía que no.
Versión de Adam Gai

    Seamus Heaney, considerado la voz poética de Irlanda, premio Nobel de Literatura en 1995, acaba de fallecer en Dublín a los 74 años. Descanse.