Dulce Pontes - Caminhos (1997)

sábado, 7 de septiembre de 2013

El vino a solas, la memoria ardiendo - Félix Grande - España


Sombra, qué tarde llegas y te vas qué temprano.
Te has sentado en mis sillas, perfumando mi pieza.
Llovían mis propios años sobre mi pelo cano.
Discretamente heme revolcado en tristeza.
Sagrada es la inocencia con su olor a verano,
y con su olor a mundo sagrada es la belleza.
Vienen toros de nieve lamiéndome la mano;
y el Tiempo, en la ventana aplasta su cabeza.
Delicada catástrofe; desgracia taciturna.
La escasa fe maltrecha que queda se embadurna
en interrogaciones sin futuro ni afán.
Y me he quedado solo, sin sombra, mortecino,
rebuscando calor en mi aterido vino.
La vida nos engaña, las cosas se nos van.

6 comentarios:

Gatopardo dijo...

Me gusta el poema tanto como el cuadro, que ya es decir, y viceversa.

Juan Nadie dijo...

Gran poeta, Félix Grande, uno de mis preferidos (creo que ya lo he dicho alguna, pero no me importa repetirme).

Juan Nadie dijo...

Vez. Alguna... vez

marian dijo...

Pues yo me repito también. Me gusta muchísimo, de los que más.

carlos perrotti dijo...

Qué coherencia tiene su obra. Ojalá contagiara. Félix Grande tiene un sonido propio. Leerlo es escucharlo. Y eso que jamás oí su voz.

Juan Nadie dijo...

Un sonido propio, efectivamente.