Chet Baker - Like Someone In Love

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domingo, 16 de junio de 2019

FGL en Columbia University - Hilario Barrero - España


                                    Un rayo destruyó
la esfera en que te apoyas,
sólo queda la base
por donde juegan niños que no te conocieron
y meditan lagartos prisioneros de plomo.
El campus, a finales de curso,
es un río de cuerpos
que con el torso herido
estudian en el césped luminoso.
Pasan cometas tristes suspendidas de lluvia
y pájaros alegres aprobados de viento.
La luz moja tu cara en luna llena,
pelo liso con un brillo cansado,
tus manos enlazadas reposando en tus muslos,
pantalones bombachos
y dos escarabajos en tus ojos
mirando la retina de la tarde.
Sonríe, Federico, no te muevas.
Aunque se queda inmóvil,
la imagen sale turbia.
Se distingue una mano clarísima y helada
que se posa con fuerza en otra mano en fuego.
La lente invierte la foto de Manhattan
y Harlem se amotina
en la cámara oscura de la noche.

viernes, 8 de marzo de 2019

Early Sunday Morning - Hilario Barrero - España


Para Edward Hopper
Única criatura, la claridad
extiende sus raíces en la línea
horizonte de la calle vacía,
bautizando al color por su apellido:
azules infantiles, verdes lluviosos,
ocres enamorados, húmedos blancos
que son frontera con la sábana tibia,
el olor a café, la primera caricia,
y el roce de la muerte que, temprana,
teje precipitada la túnica del barro.
Dando razón de luz al carbón de la sombra,
el sol va señalando a la fachada
su destino de noche aún distante.
Dormidas las persianas, amarillo
despierto de septiembre, un visillo
entretiene su frágil esqueleto
en el lento columpio de la brisa,
mientras Mrs. McLaughlin siente un escalofrío,
protegida por Gato (y una buena ginebra)
y comienza a leer la última edición
del New York Times, cuando tan sólo son
las siete menos cuarto, en la recién
creada mañana del domingo.
De In tempore belli, 1999
Early Sunday Morning - Isaac Hayes

viernes, 15 de febrero de 2019

Trece maneras de mirar un mirlo - Wallace Stevens - Estados Unidos


Thirteen ways of looking at a blackbird

I

Among twenty snowy mountains,
The only moving thing
Was the eye of the blackbird.

II

I was of three minds,
Like a tree
In which there are three blackbirds.

III

The blackbird whirled in the autumn winds.
It was a small part of the pantomime.

IV

A man and a woman
Are one.
A man and a woman and a blackbird
Are one.

V

I do not know which to prefer,
The beauty of inflections
Or the beauty of innuendoes,
The blackbird whistling
Or just after.

VI

Icicles filled the long window
With barbaric glass.
The shadow of the blackbird
Crossed it, to and fro.
The mood
Traced in the shadow
An indecipherable cause.

VII

O thin men of Haddam,
Why do you imagine golden birds?
Do you not see how the blackbird
Walks around the feet
Of the women about you?

VIII

I know noble accents
And lucid, inescapable rhythms;
But I know, too,
That the blackbird is involved
In what I know.

IX

When the blackbird flew out of sight,
It marked the edge
Of one of many circles.

X

At the sight of blackbirds
Flying in a green light,
Even the bawds of euphony
Would cry out sharply.

XI

He rode over Connecticut
In a glass coach.
Once, a fear pierced him,
In that he mistook
The shadow of his equipage
For blackbirds.

XII

The river is moving.
The blackbird must be flying.

XIII

It was evening all afternoon.
It was snowing
And it was going to snow.
The blackbird sat
In the cedar-limbs.


Trece maneras de mirar un mirlo

I

Entre veinte montañas nevadas
lo único en movimiento
era el ojo del mirlo.

II

Yo tenía tres opiniones,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

III

El mirlo giraba en los vientos otoñales.
Era una pequeña parte de la pantomima.

IV

Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.

V

No sé qué preferir,
la belleza de las inflexiones,
o la belleza de las insinuaciones,
el mirlo silbando
o justo después.

VI

Los carámbanos cubrían la larga ventana
con bárbaro cristal.
La sombra del mirlo
lo atravesó de un lado a otro.
El estado de ánimo
dibujó en la sombra
una causa indescifrable.

VII

Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros dorados?
¿no veis cómo el mirlo
camina alrededor de los pies
de las mujeres de vuestro entorno?

VIII

Sé de acentos nobles
y ritmos lúcidos, inevitables;
pero tambien sé
que el mirlo está involucrado
en lo que sé.

IX

Cuando el mirlo se perdió de vista,
marcó el borde
de uno de muchos círculos.

X

A la vista de mirlos
volando en una luz verde,
hasta las alcahuetas de la eufonía
chillarían ásperamente.

XI

Cabalgó sobre Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez, un temor lo traspasó
de haber confundido
la sombra de su equipaje
con mirlos.

XII

El río se mueve.
El mirlo debe de estar volando.

XIII

Toda la tarde fue prima noche.
Estaba nevando
e iba a nevar.
El mirlo se posó
en las ramas del cedro.
Versión de Hilario Barrero
Blackbird (Paul McCartney) - The Beatles, 1968