Chet Baker - Like Someone In Love

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miércoles, 21 de agosto de 2019

Exaltación a Inanna - Enheduanna - Sumeria


Enheduanna es el primer escritor y poeta (escritora y poeta) de la Humanidad del que se tiene noticia cierta, ya que fue el primero (la primera) que firmó sus escritos.
Nació hacia 2354 a. C. en la ciudad sumeria de Ur. Era hija de Sargón I, rey que unificó las ciudades-estado de la Alta y la Baja Mesopotamia en un único imperio.
Según la investigadora Ale Mendé, cada sílaba del nombre de Enheduanna tiene un sentido: en quiere decir "alta sacerdotisa", hedu "ornamento" y anna significa "cielo".
Fue nombrada por su padre Gran Sacerdotisa del dios de la Luna Nanna. El puesto era sumamente poderoso, ya que era la única que podía nombrar a cualquiera de los mandatarios de la ciudad, de modo que sus funciones no eran únicamente religiosas, sino, además, políticas.
Vivió en un templo cercano a lo que hoy es el Golfo Pérsico y mantuvo el puesto de Gran Sacerdotisa hasta su muerte, de la que se desconoce su fecha exacta.
El reverso de  una de tablillas aparecidas con su nombre en el templo de Nanna en Ur contiene un texto que podría hacer referencia a su nacimiento. Dicho texto, según la traducción de Robert Rivas, reza así:

Mi madre sacerdotal me concibió; secretamente
Me trajo al nacimiento
Me colocó en un Arca, hizo trabar mi puerta.
Me confió al río, que no me hundió.
El río me trajo hasta aquí, el labrador,
Quien me condujo a ser su hijo…
Durante mi jardinería,
La Diosa Ishtar, me amó, y durante
Cincuenta y cuatro años
Mío fue el reinado.

A lo largo de su vida y sobre todo durante su cargo como sacerdotisa, escribió una gran variedad de poemas e himnos religiosos, en su mayoría escritos para el dios de la Luna Nanna y para la diosa sumeria del Amor.
En la actualidad se conservan 42 himnos que enaltecen diferentes ciudades de Sumeria y Acadia como Eridu, Sipar y Esnunna.

Lo que van a leer a continuación es un extracto del poema La exaltación de Enheduanna a Inanna , compuesto por 18 estrofas en las que se habla sobre la felicidad y desastres de la Diosa Innana según la traducción de Robert Rivas.

Pero Enheduanna también es considerada como la primera música, ya que escribió diferentes himnos, la mayoría de temática religiosa, como no podía ser otra forma en aquellos tiempos. El más conocido  es el Himno a Inanna (diosa sumeria del Amor), que se utilizaba durante el ritual en honor a la diosa.

Enheduanna podría también ser considerada como la primera cronista de la historia, ya que fue ella quien escribió la crónica del derrocamiento de su padre y el destierro de su familia.

Unos 4300 años después, los eruditos la llaman la Shakespeare de Sumeria.


INNANA1 Y LAS ESENCIAS DIVINAS

Señora de todas las esencias, luz plena, buena mujer
vestida de esplendor
a quien el cielo y la Tierra te aman,
amiga del templo de An
tú llevas grandes ornamentos,
tú deseas la tiara de la grande sacerdotisa
cuyas manos sostienen las siete esencias,
las has escogido y colgado de tu mano.
Has reunido las esencias sagradas y las has puesto
apretadas sobre tus pechos


INNANA Y AN2

Como un dragón has cubierto el suelo de veneno
como el trueno cuando ruges sobre la Tierra
árboles y plantas caen a tu paso.
Eres una inundación descendiendo desde
una montaña,
¡Oh primaria,
Diosa Lunar del cielo y de la Tierra!
tu fuego sopla alrededor y cae sobre
nuestra nación.
Señora montada sobre una bestia,
An te da cualidades, ordenes sagradas
y tú decides
tú estás en todos nuestros grandes ritos
¿Quién puede entenderte?


INNANA Y ENLIL3

Las tormentas te prestan alas,
destructora de nuestras tierras.
Amada por Enlil, tú vuelas sobre nuestra nación
tú sirves a los decretos de An.
Oh mi señora, al oír tu sonido
colinas y llanuras reverencian.
Cuando nos presentamos ante ti,
aterrados, temblando en tu clara luz
tormentosa,
recibimos justicia
nosotros cantamos, nos lamentamos y
lloramos ante ti
y caminamos hacia ti a través de un sendero
desde la casa de los enormes suspiros


INNANA E ISHKUR4

Tú lo derribas todo en la batalla.
Oh, mi señora sobre tus alas
llevas la segada tierra y embistes
enmascarada
en una atacante tormenta,
ruges como una rugiente tormenta,
truenas y sigues tronando y resoplas
con vientos malignos.
Tus pies están llenos de inquietud.
En tu arpa de suspiros
yo escucho tu canto fúnebre


INNANA Y LA ANUNNA5

Oh, mi señora, la Anunna, los grandes
Dioses,
Aleteando como murciélagos delante de ti,
se vuelan hacia los farallones.
No tienen el valor de caminar
delante de tu terrible mirada.
¿Quién puede domar tu furibundo corazón?
Ningún Dios menor.
Tu malevolente corazón está más allá de la
templanza.
Señora, tú sedas los reinos de la bestia,
tú nos haces felices.
Tu furia está más allá de la templanza,
¡Oh hija mayor de Suen!
¿Quién te ha negado alguna vez
reverencia,
Señora, suprema sobre la tierra?


INANNA Y EBIH6

En las montañas en donde no eres
venerada
la vegetación está maldita.
Tú has convertido en cenizas sus
grandes entradas.
Por ti los ríos se inflan de sangre
y la gente no tiene nada que beber.
El ejército de la montaña va hacia ti
cautivo
espontáneamente.
Saludables hombres jóvenes desfilan
ante ti
espontáneamente.
La ciudad danzante está colmada de
tormenta,
conduciendo a los hombres jóvenes
hacia ti, cautivos.
Traducción de Robert Rivas
Enheduanna

1 En la mitología sumeria Inanna era la diosa del amor, de la guerra y protectora de la ciudad de Uruk. Con la llegada de los acadios Inanna se sincretiza con la diosa Ishtar. Su representación era un haz de juncos verticales con la parte superior curvada.
Asociada con el planeta Venus, se la identifica con la diosa griega Afrodita y con la Astarté fenicia. Entre los acadios fue conocida como Ishtar. Según la mitología sumeria era hija de Nannar (Sin en acadio, dios de la Luna) y Ningal (la Gran Dama, la luna) y hermana gemela de Utu, conocido en acadio como Shamash. Su consorte fue Dumuzi (semidiós y héroe de Uruk). Ishtar o Inanna representa el arquetipo de la Diosa madre.

2 En la mitología sumeria, An (en sumerio An = "cielo") o Anu (en acadio) era el dios del cielo, señor de las constelaciones, rey de los dioses, que vivía con su esposa, la diosa Ki (en sumerio, "tierra" o Antu en acadio), en las regiones más altas del cielo.
Se creía que tenía el poder de juzgar a los que habían cometido delitos, y que había creado las estrellas como soldados para destruir a los malvados. Su atributo era la tiara real. Su sirviente y ministro era el dios Ilabrat.
Fue uno de los más antiguos dioses del panteón sumerio, y formaba parte de una tríada de grandes dioses, junto a Enlil, dios del aire y la atmósfera y a Enki (también conocido, en acadio, como Ea), dios de la tierra o de los "cimientos".​ Era considerado como el padre y primer rey de los dioses. Anu es asociado con el templo E-anna de la ciudad de Ur (la Erech bíblica), en el sur de Babilonia y hay buenas razones para creer que este lugar sería la sede original del culto a Anu. Si esto fuese correcto, entonces la diosa Inanna (o, en acadio, Ishtar) de Ur puede, en algún momento, haber sido su consorte.
Fue posteriormente asimilado por el dios Assur (asirio-babilónico), y el dios Marduk.

3 En la mitología sumeria, Enlil (también, a veces, Ellil en textos posteriores acadios, hititas o caananitas), era el señor de los cielos y de la tierra,​ adorado por otros pueblos mesopotámicos, como los acadios, babilonios, cananeos y asirios. Aparece citado en el Código de Hammurabi.​
Se han propuesto dos orígenes para el nombre Enlil. Según el primero vendría del sumerio. En es "señor" y líl es "tormenta" o "viento",​ por lo que su nombre significaría literalmente, "Señor de la tormenta" o "Señor del viento" o "Dios del viento". La otra opción, más reciente, indicaría una sumerización de la raíz semita il (Dios),​ la misma que da origen a los términos El y Alá, significando así dios señor. Su nombre se encuentra asociado frecuentemente al término kur, que hacía referencia a montaña y a extranjero. Así, su hogar era el é.kur (casa-montaña) y los adjetivos asociados al dios eran kur.gal (gran montaña) y lugal.a.ma.ru (rey de las tormentas). Todos estos términos parecen indicar que Enlil era un dios del clima. En Mesopotamia, el clima no marcaba la bonanza de las cosechas, ya que éstas dependían del curso de los ríos, sino sólo su desgracia y malogro. Esto explica el carácter irascible y temible de Enlil que sólo se manifiesta en hechos negativos como las grandes tormentas, las inundaciones y los cambios de curso de los ríos. Así, en el mito del Diluvio mesopotámico es Enlil quien abre las compuertas del cielo para acabar con los molestos humanos.

4 Isku o Iskur en sumerio, y Adad en acadio, es el dios de las tormentas y las lluvias de los pastores, adorado aproximadamente del 3500 a. C. al 1750 a. C. en la antigua Mesopotamia. Su centro de culto estaba en Karkara, y E.nam.khe era el templo al que recibía culto.​ Es descrito como hermano del dios sol Utu. En la mitología de la creación Enki puso a su cargo los vientos y "el dique de plata en el corazón del cielo". Otros autores lo describen como un toro o un león, y sus rugidos eran como truenos. En un texto figura como hijo de An y hermano gemelo de Enki.
En 1772 a. C. Hammurabi construyó un trono para rendir culto a Adad.

5 Los Anunnaki (antigua transcripción acadia por el sumerio Anunna) son un grupo de deidades sumerias y acadias identificados en los textos con los Anunna y los Igigi, dioses menores.
Originalmente pertenecían al panteón de la ciudad de Nippur. Se mencionan también en Lagash y en Eridú. En esta última ciudad los Anunna eran cincuenta.
Según la mitología mesopotámica, los Anunna eran, inicialmente, los dioses más poderosos y vivían con Anu en el cielo. Posteriormente, sin que se haya establecido un motivo claro de este cambio, fueron los Igigi los considerados como dioses celestes mientras el término Anunna se empleaba para designar a los dioses del Inframundo, especialmente a siete dioses que hacían la función de jueces en el Inframundo.

6​ Gobernante de la antigua ciudad de Mari. 
Se conserva una extraordinaria y muy conocida estatua del superintendente Ebih, que representa una ofrenda votiva realizada hacia Ishtar, diosa babilónica del amor y la guerra, de la vida, del sexo, de la fertilidad, y patrona de otros temas menores, conocida también con el nombre de Inanna en Sumeria, Anahit en la antigua Armenia (Urartu), Astarté en Fenicia y en las religiones abrahámicas.
(Datos recogidos de la Wikipedia).

Versos 1-33 del Himno a la diosa Inanna, cantados en sumerio

domingo, 29 de octubre de 2017

Mito sobre la creación del primer hombre y la primera mujer - Anónimo - Mozambique


Entre los macuas y los banayis, existe el siguiente mito sobre la creación de los primeros seres humanos:

Al principio, Muluku (ser supremo), hizo dos agujeros en la tierra: de uno surgió un hombre, y del otro, una mujer. La divinidad les dio la tierra cultivable, una azada, un hacha, una marmita, un plato y cierta cantidad de mijo, al propio tiempo que les ordenaba que trabajasen el suelo, sembrasen el mijo en él y se construyesen una casa donde cocer sus alimentos. Mas la pareja humana, en vez de cumplir lo prescrito por Muluku, comieron el mijo sin cocer, rompieron los platos, llenaron la olla de basura y buscaron su refugio en el bosque. Al verse desobedecido, dios llamó a una pareja de monos y les dio los mismos consejos y el mismo ajuar. Los simios se pusieron a trabajar, cocieron el mijo y comieron de él. Entonces se sintió satisfecho y tomó la resolución de cortar el rabo al mico y a la mona para adherírselos al hombre y a la mujer. A los primeros les dijo, ¡sed hombres!, y a los segundos ¡volveos monos!
Versión de Helena Galiana

sábado, 29 de julio de 2017

El Libro del Conocimiento de la Génesis del dios Sol y la destrucción de 'Apop - Anónimo - Antiguo Egipto


El texto egipcio más completo sobre la creación del mundo es este himno conservado en un papiro escrito en el reinado de Alejandro III (310 a. C.), pero que parece remitir a originales muy anteriores.

El Maestro de Todas las Cosas dijo después de su formación:
"Yo soy quien fue formado como Khepri.1
Cuando yo fui formado, entonces (sólo) las formas fueron formadas.
Todas las formas fueron formadas después de mi formación.
Numerosas son las formas que han procedido de mi boca.2
El cielo no había sido formado,
la tierra no había sido formada,
el suelo no había sido creado
(¿para?) los reptiles en ese lugar.3

Me elevé (a mí mismo) entre ellos [variante: allí] en los abismos, fuera de (su)
                inactividad.
Cuando no encontré un lugar donde estar de pie
pensé prudentemente (?) en mi corazón,
fundé en mi alma (?).
Yo hice todas las formas,4 yo solo.

No había aún sido expulsado como Shu,
no había sido escupido como Tefênet.5
Ninguno otro había surgido para que trabajara (?) conmigo.
(Luego) me encontré en mi propio corazón.6

Había formadas muchas (¿formas?),7
las formas de las formas en las formas de los niños,
(y) en las formas de sus niños.

Yo soy quien copuló con mi puño,
yo me masturbé con mi mano,8
el semen cayó (?) de mi propia boca.
     Cuando fue expulsado era Shu,
cuando fue escupido era Tefênet.
Mi padre, el abismo, los envió a ellos.9
Mi ojo los siguió a través de incontables eras (?)10
mientras (ellos) se separaban de mí. Después yo fui formado como el único
             (dios),11
tres dioses fueron (separados) de mí (desde) que yo estuve en esta tierra,
Shu y Tefênet se regocijaban en los abismos donde estaban.
Me trajeron mi ojo (que venía) detrás de ellos.
Después de que hube unido mis miembros,12 lloré sobre ellos.
     El origen de los hombres fue (entonces) de las lágrimas que brotaron de mi ojo.
Éste se enojó contra mí después de haber (vuelto)
cuando encontró que yo me había hecho otro ojo en su lugar
(y) lo había reemplazado por un resplandeciente ojo;
yo había reemplazado su lugar en mi rostro enseguida,
(de modo) que éste gobernaba sobre todo el reino.
     Fue (?) por entonces (?) cuando sus (?) plantas (?).13
Yo reemplacé lo que ella había tomado de allí.
Yo vine de las plantas (?).
Yo creé todos los reptiles y todo lo que estaba en (?) ellas.14
Shu y Tefênet engendraron a [Qêb] y Nut.
Qêb y Nut engendraron a Osiris, Horus (el que está ante el sin ojo) (?), Sêth,
             Isis y Neftis de una matriz,
uno después del otro;
Sus hijos fueron muchos sobre esta tierra."
Versión y notas de F. Max Müller, Universidad de Pennsylvania
Shu y Tefnut (Tefênet)
1 "El Que se Forma a Sí Mismo, el Auto-Engendrado".
2 Es decir, en mi palabra (o pensamiento) comienza la diferenciación de los seres vivos.
3 Difícilmente "ni los reptiles estaban en ese lugar", ya que las líneas siguientes muestran que ya existían. En una variante del texto de esta línea se lee: "Soy el que estaba formado como las formas de Khepri".
4 Variante: "Yo creé muchas otras formas de la primera forma".
5 La pronunciación de Shu no es muy segura; puede ser Shôu. La pronunciación griega SwV, SwsoV, SwsiV, parece presuponer también la pronunciación Shôshu, pero esta parece estar basada en una etimología artificial de ashesh, "escupir", con lo que se hace una alusión, por ejemplo, al mito de la creación. La forma leonada que expulsa el agua de lluvia en los templos quizá represente a Shu, a pesar de que los últimos egipcios ya no eran conscientes de este hecho, ya que la llamaban simplemente "escupe tormentas".
Una conexión etimológica con tof, "escupir", parece posible sólo en la mente paronomasíaca de los escribas egipcios.  No obstante, ellos no interpretaron de esto su función cósmica, sino su creación por el dios Sol. La conclusión de los primeros egiptólogos es que ella denota los húmedos restos de una errónea etimología sobre su nombre ("escupitajo de Nut"), no se sostiene por los textos egipcios.
6 Variante: "Usé mi boca para (pronunciar) mi propio nombre, que era mágico".
7 Una de las muchas confusas repeticiones de la misma palabra parece estar omitida.
8 La concepción de la creación espontánea era demasiado profunda para algunos sacerdotes, que le dieron interpretaciones groseras, diciendo que el dios "se enamoró de sí mismo" o de su sombra, o se inseminó a sí mismo.
9 El manuscrito está alterado aquí, pero se puede considerar una oscura palabra con el significado de "mantenidos en reposo", "mantenidos alejados". Posiblemente esta palabra era s-nyny ("ser débil, inerte, calmo"), con un juego sobre el nombre Nuu, Niu o Nûn.
10 El manuscrito está otra vez alterado.
11 O "después me convertí en dios".
12 El significado es, aparentemente, "después de que hube reemplazado mi ojo". Si esta hipótesis es correcta, la subsecuente historia del malestar del ojo por su retorno debería pertenecer a otro mito; de otro modo, significaría la restauración realizada por Shu y Tefênet de su padre, el dios sol. En la teología egipcia "miembros" denota varias manifestaciones de la misma fuerza divina.
13 Este verso no puede ser traducido, o, más bien, reconstruido con seguridad.
14 "En ellas" significa "en las plantas" (un término de incierta significación). En el Libro de los Muertos, LXXVIII, 15, se habla de la creación de los primeros seres, "que Atumu mismo había creado, que había formado de las plantas (¿y?) su ojo".

lunes, 24 de abril de 2017

Leyenda guaraní sobre la Creación - Anónimo - Paraguay-Nordeste de Argentina-Bolivia-Sur de Brasil


El verdadero Padre Xamandu, el Primero, de una pequeña porción de su propia divinidad, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, hizo que se engendrasen llamas y tenue neblina.

Habiéndose erguido de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el origen del lenguaje humano.

De la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano e hizo que formara parte de su propia divinidad.

Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas, creó aquello que sería el fundamento del lenguaje humano e hizo el verdadero Primer Padre Xamandu que formara parte de su propia divinidad.

Habiendo concebido el origen del futuro lenguaje humano, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el fundamento del amor.

Antes de exirtir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas, y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el origen del amor.

Habiendo creado el fundamento del lenguaje humano, habiendo creado una pequeña porción de amor, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora el origen de un solo himno sagrado lo creó en su soledad.

Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas originarias, antes de conocerse las cosas, creó en su soledad el origen de un himno sagrado.
Versión de Helena Galiana

martes, 4 de abril de 2017

Leyenda de los indios hopi - Anónimo - Estados Unidos


En el primer mundo en el que vivieron los indios hopi, estaban como las hormigas. En el segundo, se metamorfosearon en nuevas criaturas animales. En el tercer mundo, trataron de parecerse un poco más a los hombres, pero tenían una larga cola que les avergonzaba y que movían de una forma extraña. Los hombres jóvenes hacían el amor con las mujeres viejas, y los hombres viejos con las jovencitas. Las mujeres no se querían casar con ellos. Entre ellos se peleaban y caían enfermos, y algunos se volvían locos. Los jefes estaban muy disgustados por esta situación.

En uno de los viajes que realizaron, llegaron frente a un río y allí decidieron separarse, los hombres por un lado y las mujeres por otro. Unos y otros plantaron maíz y melones de agua. Sin embargo, sobrevino un diluvio. Las mujeres construyeron una torre que se derrumbó. Los hombres plantaron unas rosas que atravesaron la corteza terrestre. Blaireau se aventuró el primero, pero no podía ver nada porque todo estaba oscuro. Una urraca salió volando y vio una casa en un campo de maíz, donde se encontró con Masauwu, guardián del Universo, un dios agrícola, quien cedió sus tierras a los hopi.

Una leyenda de la tradición hopi narra esta pequeña historia sobre sus orígenes en forma de diálogo:

- Mi amigo -pregunta Masauwu- ¿de dónde viene usted? ¿Sin duda busca alguna cosa? A decir verdad nunca he oído hablar de usted. Yo vivo solo aquí.
- He salido de la tierra -respondió la urraca.
- ¿Es posible?
- Sí, he salido de la tierra.
- Yo he oído decir que había personas que vivían bajo la tierra.
- Es de allí de donde yo vengo.
- ¿Y qué pasa ahí abajo?
- Tenemos muchos problemas.
Versión y comentario de Helena Galiana

sábado, 17 de diciembre de 2016

Fragmento del Völuspá - Anónimo - Escandinavia


En el pueblo escandinavo, el primer hombre, Askr, y la primera mujer, Embla, surgen de troncos de árboles a los que una tríada divina (Odín, Hoenir y Lodur) dotan de vida. Existe también otra versión en la que dos seres humanos emergen del árbol cósmico Yggdrasil y pueblan el mundo.

Para los escandinavos, el eje del cosmos es el árbol Yggdrasil, un fresno cuyas tres raíces penetran en el mundo de los hombres, de los muertos y de los gigantes. A sus pies surgen diversos manantiales; la fuente del saber, custodiada por el gigante Mimir, la fuente del destino y la fuente madre de los ríos terrestres.

La noción de un "dios creador" es ajena a la mitología germánica. Según su visión del cosmos, éste no tiene un principio ni un fin. Lo único que es "creado" y que puede ser "destruido" es la forma concreta del mundo actual. El cosmos inmutable se representa en forma de un gran árbol, llamado "el gran árbol Yggdrasil". Se desconoce su origen.

De la época vikinga, existe una abundante y homogénea documentación gracias a las Eddas, en sus dos recopilaciones, la Edda poética y la Edda en prosa, así como las Sagas, recopiladas a partir del siglo XII.

En el Völuspá, poema visionario que pertenece a la Edda poética, se narra la cosmogonía; en su novena estrofa se detalla que en el origen existía el vacío (Ginnungagap):

Gangleri dijo:

"¿Cuál fue el principio, o cómo empezó, o qué había antes?".

Hár responde:

"Así se dice en el Völuspá:
'Fue en los tiempos primeros
No había arena ni mar,
tierra no había,
Sólo el vacío abismo,
Cuando nada había
Ni las frías olas;
Ni el alto cielo,
Y no había hierba'."

Entonces dijo Jafnhár:

"Muchos evos antes de que se creara la Tierra se hizo el Niflheim, y en medio de todo está la fuente que se llama Huergelmir y de ella nacen los ríos que se llaman así: Svöl, Gunnthrá, Tjörm, Timbulthul,...".

Entonces dijo Jhridi:

"Pero primero existió el mundo del sur, llamado Muspell: es luminoso y caliente, su región es llameante y ardiente, e intransitable para los extranjeros y los que no proceden de allí. El llamado Surt vive allí, en el confín de la Tierra, para defender el país: tiene una espada llameante y cuando termine el mundo irá a luchar y vencer a todos los dioses y a quemar todos los mundos con el fuego...".

Entonces dijo Gangleri:

"... Tomaron a Ymir (gigante) y lo llevaron al centro del Ginnungagap (espacio cósmico lleno de fuerza mágica), y de él hicieron la tierra, de su sangre el mar y los lagos, la tierra se hizo de la carne y las montañas de los huesos: las piedras y las rocas las hicieron de los dientes y las muelas, y de los huesos que se habían roto... Colocaron todos los fuegos, algunos en el cielo, otros sueltos bajo el cielo, y los situaron y crearon sus órbitas. Así dicen los antiguos poemas que gracias a ellos se separaron los días y se contó el tiempo en años, como dice el Völuspá:

'No sabía el sol,
no sabía la luna,
no sabían las estrellas
dónde estaban sus salas
cuál era su poder,
dónde tenían su lugar'.

"... Cuando los hijos de Borr iban bordeando el mar por la costa, encontraron dos árboles y cogieron los árboles y crearon hombres con ellos. El primero les dio espíritu y vida, el segundo sabiduría y movimiento, el tercero forma, habla y oído y vista; les dieron ropas y nombres. El hombre se llamó Askr y la mujer Embla y de ellos se engendró la estirpe de los hombres a la que se le dio el Midgard como alojamiento..."
Versión y comentario de Helena Galiana

domingo, 13 de marzo de 2016

Literatura maya/ 3 - Popol Vuh (3) - Creación de los hombres de madera (y 2) - Anónimo - Guatemala


A continuación vino la adivinación, la echada de la suerte con el maíz y el tzité. "¡Suerte! ¡Criatura!", les dijeron entonces una vieja y un viejo. Y este viejo era el de las suertes del tzité, el llamado Ixpiyacoc. Y la vieja era la adivina, la formadora, que se llamaba Chiricán Ixmucané1.

Y comenzando la adivinación, dijeron así: "¡Que se junten y que se encuentren! ¡Hablad, que os oigamos, decid, declarad si conviene que se junte la madera y que sea labrada por el Creador y el Formador, y si éste [el hombre de madera] es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando amanezca!"

"Tú, maíz; tú, tzité; tú, suerte; tú, criatura: ¡uníos, ayuntaos!", les dijeron al maíz, al tzité, a la suerte, a la criatura. "¡Ven a sacrificar aquí, Corazón del Cielo; no castigues a Tepeu y Gucumatz!"

Entonces hablaron y dijeron la verdad. "Buenos saldrán vuestros muñecos hechos de madera; hablarán y conversarán sobre la faz de la tierra."

"¡Así sea!", contestaron cuando hablaron.

Y al instante fueron hechos los muñecos, labrados en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron la superficie de la tierra.

Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas, tuvieron hijos, los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a gatas.

Ya no se acordaban del Corazón del Cielo, y por eso cayeron en desgracia. Fue solamente un ensayo, una muestra de hombres. Hablaban al principio, pero su cara estaba enjuta; sus pies y sus manos no tenían consistencia, no tenían sangre ni sustancia, ni humedad, ni gordura; sus mejillas estaban secas, secos sus pies y sus manos y amarillas sus carnes.

Así, ya no pensaban en el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de ellos.

Estos fueron los primeros hombres que en gran número existieron sobre la faz de la tierra.

En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo, y recibieron la muerte.

Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo.

De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando la mujer fue labrada por el Creador y el Formador, se hizo de espadaña la carne de la mujer. Estos materiales quisieron el Creador y el Formador que entrasen en su composición.

Pero no pensaban, no hablaban con su Creador, su Formador, que los había hecho, que los había creado. Y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El llamado Xecotcovach2 llegó y les vació los ojos; Camalotz3 vino a cortarles la cabeza, y vino Cotzbalam4 y les devoró las carnes. El Tucumbalam5 llegó también y les quebró y magulló los huesos y los nervios, los molió y desmoronó los huesos.

Y esto fue para castigarlos, porque no habían pensado en su madre y en su padre, el Corazón del Cielo, llamado Huracán. Y por este motivo se oscureció la faz de la tierra y comenzó una lluvia negra, una lluvia de día, una lluvia de noche.

Llegaron entonces los animales pequeños, los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Y se pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus comales6, sus platos, sus ollas, sus perros, sus piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon las caras.

"Mucho mal nos hacíais; nos comíais, y nosotros ahora os mordemos", les dijeron sus perros y sus aves de corral.

Y las piedras de moler: "Éramos atormentados por vosotros; cada día, cada día, de noche, al amanecer, todo el tiempo hacían holi, holi, huqui, huqui nuestras caras, a causa de vosotros. Esto era el tributo que os pagábamos. Pero ahora que habéis dejado de ser hombres, probaréis nuestra fuerzas. Moleremos y reduciremos a polvo vuestras carnes", les dijeron sus piedras de moler.

Y he aquí que sus perros hablaron y les dijeron: "¿Por qué no nos dabais vuestra comida? Nosotros sólo estábamos mirando y vosotros nos perseguíais y nos echabais fuego. Siempre teníais listo un palo para pegarnos mientras comíais.

"Así era como nos tratabais. Nosotros no podíamos hablar. Quizá no os diéramos muerte ahora; pero, ¿por qué no reflexionabais, por qué no pensabais en vosotros mismos? Ahora nosotros os destruiremos, ahora probaréis vosotros los dientes que hay en nuestra boca: os devoraremos", dijeron los perros, y luego les destrozaron las caras.

Y sus comales, sus ollas, les hablaron así: "Dolor y sufrimiento nos causabais. Nuestra boca y nuestras caras estaban tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos quemabais como si no sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os quemaremos", dijeron sus ollas, y todos les destrozaron las caras. Las piedras del hogar, que estaban amontonadas, se arrojaron directamente desde el fuego contra sus cabezas para hacerlos sufrir.

A toda prisa, corrían desesperados los hombres de palo; querían subirse sobre las casas; las casas se caían y los arrojaban al suelo; querían subirse sobre los árboles, y los árboles los lanzaban a lo lejos; querían entrar en las cavernas, y las cavernas los rechazaban.

Así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras.

Y dicen que la descendencia de aquéllos son los monos que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquéllos, porque de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.

Y por esta razón el mono se parece al hombre; es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados que eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.
Paralelismos entre el Popol Vuh y La Biblia

1 La gran Ixmucané.
2 Especie de águila o gavilán.
3 Gran vampiro.
4 Tigre.
5 Danta o tapir.
6 Plato que se usa para cocer las tortillas de maíz.

viernes, 11 de marzo de 2016

Literatura maya/ 2 - Popol Vuh (2) - Creación de los hombres de madera (1) - Anónimo - Guatemala


[...] Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, víboras, guardianes de los bejucos.

Y dijeron los Progenitores: "¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde."

Así dijeron cuando mediaron y hablaron en seguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas a los venados y a las aves. "Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os sostendréis." Y así como se dijo, así se hizo.

Luego, designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores. "Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos; allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos." Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.

De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra.

Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y el Formador y los Progenitores: "Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno." Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.

"Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, invocadnos, adoradnos!", les dijeron.

Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres, sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba en manera diferente.

Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí: "No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Eso no está bien", dijeron entre sí los Progenitores.

Entonces se les dijo: "Seréis cambiados, porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestras habitaciones y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis, ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Esta será vuestra suerte." Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.

Luego quisieron probar suerte nuevamente; quisieron hacer otra tentativa y quisieron probar de nuevo a que los adoraran.

Pero no pudieron entender su lenguaje entre ellos mismos, nada pudieron conseguir y nada pudieron hacer. Por esta razón fueron inmoladas sus carnes y fueron condenados a ser comidos y matados los animales que existen sobre la faz de la tierra.

Por este motivo hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar el hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.

"¡A probar otra vez! Ya se acerca el amanecer y la aurora; hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados, para ser adorados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestra primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Así, pues, probemos a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten." Así dijeron.

Entonces fue la creación y la formación. De tierra, de lodo hicieron la carne del hombre. Pero vieron que no estaba bien, porque se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba por un lado, tenía un cuello muy grande, no podía ver para atrás. Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener.

Y dijeron el Creador y el Formador: "Echemos las suertes, porque no podrá andar ni multiplicarse. Que se haga una consulta acerca de esto", dijeron.

Entonces desbarataron y deshicieron su obra y su creación. Y en seguida dijeron: "¿Cómo haremos para perfeccionar, para hacer bien a nuestros adoradores, a nuestros invocadores?"

Así dijeron cuando de nuevo consultaron entre sí: "Digámosles a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utiú1: ¡Probad suerte otra vez! ¡Probad a hacer la creación!" Así dijeron entre sí el Creador y el Formador cuando hablaron a Ixpiyacoc e Ixmucané.

En seguida les hablaron a aquellos adivinos la abuela del día, la abuela del alba, que así eran llamados por el Creador y el Formador, y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.

Y dijeron Huracán, Tepeu y Gucumatz, cuando le hablaron al agorero, al sacrificador, que son los adivinos: "Hay que reunirse y encontrar los medios para que el hombre que formemos, el hombre que vamos a crear, nos sostenga y alimente, nos invoque y se acuerde de nosotros.

"Entrad, pues, en consulta, abuela, abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Ixpiyacoc, Ixmucané, haced que aclare, que amanezca, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos recordados por el hombre creado, por el hombre formado, por el hombre mortal; haced que así se haga.

"Dad a conocer vuestra naturaleza, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utiú, dos veces madre, dos veces padre, Nim Ac2, Nimá-Tziis3, el Señor de la esmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, el Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara, el maestro de la resina, el maestro Toltecat4, la buela del sol, la abuela del alba, que así seréis llamados por nuestras obras y nuestras criaturas.

"Echad la suerte con vuestros granos de maíz y de tzité5, y así se hará y resultará si labraremos o tallaremos su boca y sus ojos en madera." Así les fue dicho a los adivinos.
(Continuará...)

1 La pareja creadora.
2 Gran jabalí o cerdo montés.
3 Gran coati o gran tapir.
4 El "maestro platero" por antonomasia, ya que los toltecas fueron grandes plateros.
5 Árbol de pito, en Guatemala, cuyos frutos rojos, en vaina, servían para sortilegios y hechicerías.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Literatura maya/ 1 - Popol Vuh (1) - Creación de la tierra - Anónimo - Guatemala


Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques, sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada junto que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo.

No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz1, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios y así es como se le llama.

Llegó entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz en la oscuridad, en la noche y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultándose entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. En las tinieblas y en la noche se dispuso así por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá Huracán2. El segundo es Chipi-Caculhá3. El tercero es Raxa-Caculhá4. Y estos tres son el Corazón del Cielo.

Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

"¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que estas aguas se retiren y desocupen el espacio, que surja la tierra y que se afirme! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado."

Así dijeron cuando la tierra fue creada por ellos. Así fue, en verdad, como se hizo la creación de la tierra. "¡Tierra!", dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas, y al instante crecieron las montañas.

Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y de los valles, y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo: "¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá!"

"Nuestra obra, nuestra creación será terminada", contestaron.

Primero se formó la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.

Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida bajo las aguas.

Así fue como se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.

1 Culebra de plumas: versión quiché del dios tolteca Quetzalcoatl. Su nombre se hallaba asociado al agua.
2 Relámpago.
3 Pequeño rayo.
4 Rayo verde. Según Brasseur, es el relámpago o trueno.

A la llegada de los españoles a la región guatemalteca existían dos grupos étnicos y dos reinos enemigos entre sí: los Quichés y los Cakchiqueles. 
Los Quichés, cuya capital, a la llegada de Alvarado, era Utatlán, se refugiaron, tras el incendio y destrucción de la ciudad por el caudillo español, en Chichicastenango (Santo Tomás Chuilá), no lejos del camino entre Guatemala y Quetzaltenango. A principios del siglo XVIII era cura de ese pueblo el padre Francisco Ximénez, de la Orden de Santo Domingo, que había llegado procedente de Córdoba, de donde era oriundo, hasta el reino de Guatemala en 1688. El padre Ximénez debió granjearse la confianza de sus feligreses hasta el punto de que le revelasen la existencia de un valioso manuscrito que guardaban desde hacía más de siglo y medio y en el cual se contenían las tradiciones antiguas del pueblo quiché junto con algunas inclusiones cristianas intercaladas.
Como quiera que el dominico dominaba ya el idioma quiché, se dio a aplicar de algún modo el método que desarrollase tan brillantemente fray Bernandino de Sahagún en el valle de México, de tal manera que hizo una transcripción y traducción del documento a dos columnas. Este es el manuscrito del famoso Popol Vuh, tal como se conserva en la Newberry Library de Chicago. El título que le dio fray Francisco Ximénez es el siguiente:
Empiezan las historias del origen de los Indios de esta provincia de Guatemala, traducido de la lengua quiché en la castellana para más comodidad de los Ministros del Santo Evangelio, por el R. P. F. Francisco Ximenez, Cura doctrinero por el Real Patronato del pueblo de Sto. Tomás Chuilá.

Aunque el contenido de este libro se refiere a tradiciones precolombinas, el manuscrito que tuvo en sus manos fray Francisco Ximénez debió escribirse por uno o varios indios quichés entre 1544 y 1555.
En el Popol Vuh, también llamado Popol Vuj, Libro del Consejo, Manuscrito de Chichicastenango, Libro del Común o Libro de la Estera, se incluyen fragmentos variados referentes a la cosmogonía, la religión y la mitología quiché, así como a la historia y emigraciones de estos pueblos. Se inicia con la cosmogonía quiché, con la creación del hombre de masa de maíz, tras los fracasos que significan la creación de los hombres de barro y de madera, y sigue con el origen del Sol y de la Luna que resultan de la apoteosis de dos héroes culturales, Hunahpú e Ixbalanqué. Todo el texto es de un valor extraordinario para comprender el profundo sentido de la civilización maya, si bien sus interpretaciones son en todo caso sumamente complejas.
El Popol Vuh puede ser obra de un solo autor o de varios, quienes irían aportando sus recuerdos en la redacción, en caracteres latinos, de la obra, pero no hay fundamento suficiente para poderla atribuir a alguien en concreto, como ha querido Villacorta y Rodas (1927) al tratar de demostrar que su autor sería el indio Diego Reynoso.
El valor literario, sin embargo, es tan grande como pueda serlo el puramente histórico o de información culturológica, pues junto a la fantasía que proviene de la tradición aprendida, la expresión cobra belleza formal, elegancia y finura y muchas veces podemos observar como si un poema sin rima y sin acentos se hallase bajo el manto de la prosa actual.
El Popol Vuh es seguramente la obra literaria de los mayas que se haya traducido más veces al español y también a otros idiomas, como el alemán, el inglés, el francés e incluso el ruso y el japonés. JOSÉ ALCINA FRANCH

miércoles, 26 de agosto de 2015

Himnos homéricos - Anónimo - Antigua Grecia


VI 
A AFRODITA
1 Cantaré a la de áurea corona, veneranda y hermosa Afrodita, a quien se adjudicaron las ciudadelas todas de la marítima Chipre, adonde el fuerte y húmedo soplo del Céfiro la llevó por las olas del estruendoso mar entre blanda espuma; las Horas, de vendas de oro, recibiéronla alegremente y la cubrieron con divinales vestiduras, pusieron sobre su cabeza inmortal una bella y bien trabajada corona de oro y en sus agujereados lóbulos flores de oricalco y de oro precioso, y adornaron su tierno cuello y su blanco pecho con los collares de oro con que se adornan las mismas Horas, de vendas de oro, cuando en la morada de su padre se juntan al coro encantador de las deidades. Mas, así que hubieron colocado todos estos adornos alrededor de su cuerpo, lleváronla a los inmortales: éstos, al verla, la saludaron, le tendieron las manos, y todos deseaban llevarla a su casa para que fuera su legítima esposa, admirados de la belleza de Citerea, de corona de violetas.

19 Salve, diosa de arqueadas cejas, dulce como la miel; concédeme que alcance la victoria en este certamen y da gracia a mi canto. Y yo me acordaré de ti y de otro canto.


XI
A ATENEA
1 Empiezo a cantar a la poderosa Palas Atenea, protectora de las ciudades, que se cuida, juntamente con Ares, de las acciones bélicas, de las ciudades tomadas, de la gritería y de los combates; y libra al pueblo al ir y al volver [del combate].

5 Salve, diosa; y danos suerte y felicidad.


XXI
A APOLO
1 Oh Febo, el cisne te canta melodiosamente debajo de sus alas mientras va saltando en la orilla, junto al río Peneo, abundante en remolinos; y el aedo de dulce lenguaje te canta siempre el primero y el último, pulsando la melodiosa cítara.

5 Así, pues, salve, oh rey, a quien intento propiciar con el canto.


XXX
A LA TIERRA MADRE DE TODOS
1 Cantaré a la Tierra, madre de todas las cosas, bien cimentada, antiquísima, que nutre sobre la tierra todos los seres que existen: cuantos seres se mueven en la tierra divina o en el mar y cuantos vuelan, todos se nutren de tus riquezas. De ti proceden los hombres que tienen muchos hijos y abundantes frutos, oh venerable; a ti te corresponde dar y quitar la vida a los mortales hombres. Feliz aquel a quien tú honras, benévola, en tu corazón, pues todo lo tiene en gran abundancia. Para hombres tales la fértil tierra se carga de frutos, en el campo abunda el ganado, y la casa se les llena de bienes; ellos reinan, con leyes justas, en ciudades de hermosas mujeres, y una gran felicidad y riqueza los acompaña; sus hijos se vanaglorian con pueril alegría; las doncellas juegan y saltan, con ánimo alegre y en coros florecientes, sobre las blandas flores de la hierba. Tales son los que tú honras, veneranda, pródiga diosa.

17 Salve, madre de los dioses, esposa del estrellado Cielo. Dame, benévola, por este canto una vida que sea grata a mi ánimo; mas yo me acordaré de ti y de otro canto.
Traducción directa del griego de Luis Segalá i Estalella

miércoles, 29 de julio de 2015

Fragmentos del Enuma elish, poema babilónico de la Creación - Anónimo - Mesopotamia


El tradicionalmente conocido en Occidente como Poema babilónico de la Creación debería ser designado propiamente con el título Cuando en lo alto (esto es, Enuma elish), que es como lo llamaban los babilónicos, citándolo por las dos primeras palabras con que arranca esta composición. Aunque más le convendría el título de Poema de la exaltación de Marduk, por cuanto la exaltación de este dios babilónico es el verdadero tema del poema, en el que la creación propiamente dicha apenas constituye un episodio al comienzo del relato.
A pesar de que los principales rasgos del Enuma elish se remontan a la época sumeria (antes del 2000 a.C.), el texto, tal y como hoy lo conocemos, fue reconstruido en 1876 por George Smith a partir de las tablillas más tardías de la biblioteca de Assurbanipal (669-626 a.C.), el Sardanápalo de los griegos. [...]
Estas tablillas han contribuido decisivamente a perpetuar la cultura sumeria y salvarla para la posteridad. [...]
Por supuesto, se desconoce el nombre y la personalidad del autor del poema, compuesto de más de mil versos distribuidos en siete cantos correspondientes a otras tantas tablillas. Estos siete cantos, irregulares en cuanto a su contenido argumental, muestran que el poema es producto de sucesivas adiciones modeladas sobre un material literario anterior de carácter cosmogónico y teogónico, de inspiración sumeria en su mayor parte. La suma de tal material efectuada por los sacerdotes babilónicos dio lugar a una composición unitaria, en la que Marduk es la figura indiscutible. [...]
Diferentes especialistas han tratado los paralelos -y también las diferencias- que pueden observarse entre el Enuma elish y el primer capítulo del Génesis. La mayoría conviene en que el enfoque bíblico de la Creación dista mucho de los relatos mesopotámicos que sobre tal temática nos han llegado, por mucho que hayan recibido influencias argumentales y aun ideológicas de los textos cuneiformes. En la Biblia, a diferencia de lo que ocurre en el Enuma elish, el ser divino no surge del caos primigenio, sino que él es quien lo clarifica y estructura conforme a un determinado plan. Y tampoco hay indicios de teogonías: Elohim preexiste a todo, está por encima del caos y no proviene de principios primarios eternos. Por lo demás, es evidente que en algunos pasajes de la narración bíblica se reconocen indiscutibles influencias mesopotámicas, lo que hace pensar en la serie de tradiciones que, sobre el origen del mundo y del hombre, existían en el Próximo Oriente y que el autor bíblico, indudablemente, hubo de conocer.


Tablilla I

Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado,
y, abajo, la tierra firme no había sido mencionada con un
             nombre,
solos Apsu, su progenitor,
y la madre Tiamat, la generatriz de todos,
mezclaban juntos sus aguas:1
aún no se habían aglomerado los juncares, ni las cañas
             habían sido vistas.
Cuando los dioses aún no habían aparecido,
ni habían sido llamados con un nombre, ni fijado ningún
             destino,
los dioses fueron procreados dentro de ellos.
Lakhmu y Lakhamu aparecieron y fueron llamados con un
             nombre.2
Antes de que se hicieran grandes y fuertes,
fueron producidos Anshar y Kishar, superiores a aquellos.
Tras prolongar sus días, multiplicados sus años,
Anu fue su hijo, igual a sus padres;3
[...]
En el Santuario de los Destinos, en esta Capilla de
             las Suertes,
fue procreado el más inteligente, el sabio de los dioses,
             el Señor:4
en el corazón del apsu nació Marduk.
En el corazón del santo apsu nació Marduk.
El que lo engendró fue Ea, su padre;
la que le dio a luz fue Damkina, su madre.
Mamó únicamente pechos divinos:5
la nodriza que le crió le llenó de una vitalidad formidable.
Su naturaleza era desbordante, su mirada fulgurante,
su porte era señorial, vigoroso desde siempre.
[...]


Tablilla V

Él preparó sus moradas para los grandes dioses
y dispuso en constelaciones las estrellas que son sus
             imágenes.
Determinó el año, delimitando sus secciones;
estableció tres estrellas para cada uno de los doce meses.
Después de determinar así la duración del año,6
fijó la estación de Nebiru para definir la cohesión de los
             astros,
y a fin de que ninguno cometa falta o negligencia en su
             recorrido
junto a ella estableció las estaciones de Enlil y de Ea.
Y abriendo grandes puertas a los dos lados del cielo,
puso sólidos cerrojos a la izquierda y a la derecha:7
en el hígado de Tiamat colocó las regiones superiores del
             cielo.
Hizo brillar a Nanna, a quien confió la noche,
y le asignó ser la joya nocturna para determinar los días:
"Cada mes, sin cesar, ponte en marcha con tu disco;
al principio del mes ilumina sobre la tierra,8
luego guarda tus cuernos brillantes para determinar los seis
             primeros días;
al día séptimo tu disco deberá estar en la mitad,
en el decimoquinto te pondrás en conjunción con Shamash,
             cada medio mes,
y cuando Shamash, desde la base del cielo, se dirija hacia ti,
con regularidad disminuye (tu disco) y decrece.9
En el día del oscurecimiento aproxímate a la ruta de
             Shamash,
para que en el trigésimo te encuentres (de nuevo) en
             conjunción con él.
... y siguiendo este camino, define los presagios;
aproxímate ... para pronunciar las sentencias adivinatorias."10
[...]
Introducción, traducción y notas de Federico Lara Peinado
Enuma elish

1 Las dos primeras palabras, Enuma elish ('Cuando en lo alto'), dieron título a todo el poema. La expresión aún no había sido nombrado equivale a 'aún no existía'. Apsu fue el principio cósmico, a modo de abismo primordial (en sumerio Abzu), formado por las aguas dulces sobre las que flotaba la tierra. De ellas surgieron los ríos, lagos y fuentes. Fue un elemento considerado masculino. Era el abyssos de los griegos y es el abismo nuestro. Tiamat, segundo principio cósmico, era la personificación del mar salado y amargo y, según el poema, la madre de la totalidad de los dioses. Figurada como "masa de agua" -su nombre deriva del acadio tiamtu, 'mar'-, fue el elemento primordial femenino, esposa de Apsu. En un principio, según la cosmogonía mesopotámica, "todo había sido agua". El desagüe del Éufrates y del Tigris en el mar (mezcla de aguas dulces y saladas) posibilitó la creencia de la unión de Apsu con Tiamat.
2 Los juncares y los cañaverales fueron para los habitantes de Mesopotamia el primer signo de vida vegetal en las regiones pantanosas que les rodeaban. Los dioses fueron creados dentro de las aguas de Apsu y Tiamat y, entre ellos, Lakhmu y Lakhamu son la primera pareja -sin gran personalidad- que surgió de la unión de Apsu (las aguas dulces) y Tiamat (las aguas saladas). Algunos especialistas consideran que fueron genios protectores, de aspecto más o menos serpentiforme, dado que llegaron a ser procreados en un medio acuoso.
3 Anshar (en sumerio, 'Todo el cielo') era la personificación del mundo celeste. En razón a su nombre fue creído un principio masculino. Kishar (en sumerio, 'Toda la tierra') era la personificación del mundo terrestre, pareja femenina de Anshar. Anu fue el dios del cielo, hijo, según el poema, de Anshar y de Kishar. Tal divinidad fue la más importante del panteón sumerio-acadio. En época babilónica fue desplazado por Marduk. Los dioses Anu, Enlil y Ea formaron la tríada cósmica suprema de la antigua Mesopotamia.
4 Ea estableció su residencia o morada sobre el principio cósmico Apsu, a la que, por dicho abismo primordial, le dio el nombre de apsu. Se creyó que se hallaba situada en la ciudad de Eridu (Tell Abu Saharain). Damkina ('Señora de la tierra y del cielo') era la esposa de Ea, y por lo tanto la madre de Marduk.
5 Marduk fue el principal dios del panteón babilónico, con una personalidad teológica compleja. Fue concebido y dado a luz en el apsu (o más exactamente, E-apsu), residencia de Ea, su padre.
6 En el poema no se determina el número de moradas o estaciones (manzazu), lugares en los cuales se "movían" los astros -esto es, los dioses-, que habitaban en el palacio preparado por Marduk. Las constelaciones babilónicas (lumashu), según E. Weidner, fueron siete: Shugi (Perseus), Ukadua (Cygnus-Cepheus), Sipazianna (Orion), Kaksisa (Sirius),  Entenabarsig (Centaurus), Nashru (Aquila) y Pabilsag (Sagitarius). Las secciones del año eran los doce meses, junto con los períodos intercalares. La relación de estrellas (kakkabu) sumaba un total de 36 (tres cada mes). El calendario mesopotámico era lunar; un año estaba formado por doces meses de 29-30 días cada uno. Sus meses se denominaban: missanu (marzo-abril), ajaru, simanu, duzu, abu, ululu, tashritu, arkhasamnu, kislimu, tebetu, shabatu y addaru (febrero-marzo). Como intercalares existieron un segundo ululu y un segundo addaru.
7 La estrella Nebiru constituía la clave de la bóveda celeste, el centro sobre el que se movía todo. Venía a ser una especie de estrella polar. Algunos piensan que Nebiru fue la estrella alfa de Casiopea. Otras la identifican con el planeta Júpiter. Las puertas, situadas al este y al oeste, son las puertas cósmicas por las que pasaba el Sol (Shamash) al amanecer y al atardecer. Numerosos cilindro-sellos representan al dios Sol saliendo por una de ellas.
8 Debe conectarse la referencia al hígado de Tiamat con la práctica de la hepatoscopia, relacionada con la astrología y la mántica. Para los antiguos mesopotámicos el astro principal era Nanna, la Luna. Tanto la palabra que la designaba (Nanna o Sin) como la imagen de su representación (un toro o un disco) eran de género masculino.
9 Estos versos aluden a las fases de la Luna. Shamash es el nombre acadio del dios Sol, titular de la justicia. Shamash es citado después de la luna (Sin), porque para los mesopotámicos la luna, base de su calendario, era más importante que el sol.
10 El día del oscurecimiento era el 28 o 29 de cada mes y coincidía con la luna nueva. Los babilónicos confundían la astrología con la astronomía. Las acciones terrestres estaban ligadas al movimiento de los astros. Por ello los presagios relacionados con el dios Luna fueron muy importantes. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Himno al Sol de Amen-hotep IV (Akh-en-aten)* - Antiguo Egipto


¡Tú apareces maravilloso en el horizonte del cielo,
oh, disco viviente, comienzo de la vida!
Cuando te elevas en el horizonte oriental
llenas todas las tierras con tu belleza.
Tú eres maravilloso, grande,
resplandeciente y exaltado sobre todas las tierras.
Tus rayos envuelven las tierras
hasta extenderse a todas las cosas que tú has hecho;

(pues), tú eres Rê‘, tú eres el más brillante de todos,
tú los sujetas a tu bien amado hijo
(es decir, al faraón).
(A pesar de que) tú estás lejos, tus rayos están sobre la tierra;
tú tienes sobre sus rostros
[¿y así ellos sienten?] tus pasos.

(Cuando) tú descansas en el horizonte occidental,
la tierra está en sombras, en condición de muerte.

(Los hombres) yacen en sus cámaras con las cabezas envueltas;
un ojo no ve al otro.
Sus pertenencias son robadas
(incluso cuando) están bajo sus cabezas,
y no lo advierten.
Cada león viene de su cubil,
todas las serpientes muerden,
la oscuridad
[¿es su protección?],
la tierra
(permanece) en silencio
(mientras) el que los hizo está en su horizonte.

La tierra brilla cuando te elevas en el horizonte,
resplandeciente cada día como el disco solar.
Tú retiras las sombras

(cuando) envías tus rayos.
Ambas tierras
(es decir, Egipto) son un gozo festivo,
despertando y poniéndose de pie;
tú los has hecho levantarse.
Sus miembros son lavados, cogen
(sus) ropas;
sus brazos están
(levantados) en adoración a tu salida;
(por tanto) todo el país realiza sus tareas.

Todo el ganado se regocija con su hierba;
los árboles y hierbas están verdes;1
los pájaros vuelan de sus nidos
(seshu),
sus alas están
(elevadas) en adoración a tu ser;
Todos los animales
(salvajes) brincan sobre sus patas;
los pájaros y todas las cosas se menean,

(sienten) la vida cuando tú te elevas para ellos.
Las barcas navegan
(sobre) la corriente arriba y abajo;
cada camino está abierto cuando tú surges.
Los peces en los ríos brincan
(?) ante ti;
tus rayos están
(siempre) en lo más profundo del gran océano.

Creador de progenie en las mujeres,
hacedor de semilla en los hombres,
que preserva vivo al hijo en el seno de su madre
y lo mantiene tranquilo para que no llore,
una nodriza
(para él incluso) en el seno (materno).
Quien da aliento para mantener vivo todo lo que él hace;

(cuando) desciende de la matriz, [¿tú te cuidas de esto?] en el día del nacimiento;
tú abres su boca, dándole la voz;
tú haces lo que se necesita hacer.

El joven pájaro gorjea en su nido

(porque) tú le has dado el aliento que preserva su vida.
Cuando le has dado su fuerza para abrir el huevo,
sale del huevo
para piar con toda su fuerza.
Corre sobre sus patas
cuando sale del huevo.

¡Qué diversas son las
(cosas) que tú has hecho!
Todo son misterios
[¿para nosotros?]
¡Tú único dios,
cuyo lugar nadie puede ocupar!
Tú has creado la tierra de acuerdo a tu corazón...
Tú único ser...
Hombres, muchedumbres y todos los animales,
cualquier cosa sobre la tierra,
andando sobre sus pies,
cualquiera se eleva en el aire, volando con sus alas,
los países extranjeros, Siria y Etiopía,

(y) las tierras de Egipto.

Tú has asignado a cada hombre su lugar,
tú haces lo que ellos necesitan.
Cada uno tiene su alimento,
y su vida es contada.2
Las lenguas son distinguidas en la palabra;
sus formas y también sus pieles3 son diferenciadas;

(así) tú has distinguido a las naciones extranjeras.

Tú has hecho el Nilo en el mundo inferior,
tú le das a él de acuerdo a tus apetencias.
Para proveer de vida a la humanidad,
como tú has hecho para ti mismo,
tú, su señor,
(señor) de todos ellos,
descansando entre ellos,4
tú, señor de toda tierra
que ha surgido para ellos,
¡oh, dios solar del día, grande en poder!

Todas las tierras extranjeras, las remotas,
tú has hecho la vida para ellos;

(porque) tú has colocado al Nilo en el cielo,
hecho descender para ellos,
hecho olas sobre las montañas como el gran océano,
irrigando sus campos en sus ciudades.

¡Qué excelentes son tus planes, oh señor de la eternidad!
Tú
[has establecido]5 el Nilo en el cielo para las tierras extranjeras
y para las bestias salvajes de cada país montañoso que vagan sobre sus patas;

(pero) el Nilo viene del submundo para Egipto.

Tus rayos alimentan6 a cada hoja de hierba;

(cuando) te elevas, ellas viven
y crecen para ti.
Tú has hecho las estaciones
para producir todo lo que tú haces;
el invierno era demasiado frío para ellos,
la
(estación del) calor es (cuando) ellos (realmente) están a gusto.
Tú has hecho el cielo demasiado lejano para elevarse a él
y para contemplar todo lo que tú haces.

Tú estás solo, elevándote en tus formas como un disco viviente,
apareciendo, brillando, apartándote y
(otra vez) extrayendo la noche.
Tú haces millones de formas para ti solamente,
ciudades, pueblos y tribus,
montes y ríos;
cada ojo te contempla ante ellos

(cuando) tú eres el disco del tiempo diario sobre (ellos).

El texto, aparentemente alterado después de esta estrofa, tiene algunas sentencias muy oscuras cuyo significado aproximado parece ser: "Tú no te has ido (?) desde que (?) tu ojo brillante ha existido, (¿que?) has creado para (?) que ellos no vean la alegría (?)"; y luego continúa en una oración más personal:

Tú estás en mi corazón (es decir, entendimiento);
ningún otro te conoce
excepto tu hijo, Akh-en-aten;
tú lo has hecho sabio en tus planes y tu poder.7


(Toda) la tierra está a tus órdenes
como tú los has hecho a ellos.
Cuando te elevas, ellos se
(sienten) vivos;
cuando te ocultas, ellos se
(sienten) muertos.
(Así) en ti mismo tú eres la vida;
las gentes viven de ti;

(todos) los ojos (están fijos) en tu belleza hasta que te pones;
todo trabajo se detiene
(cuando) tú te pones en el oeste.

Elevándote, tú haces que
[¿todo lo bueno?] crezca para el rey
[¿quién ha sido un siervo siguiéndote?],
pues tú has puesto los fundamentos de la tierra
y los has elevado para tu hijo,
aquel que proviene de tus miembros,
el rey del Alto y el Bajo Egipto,
viviendo en verdad, señor de ambas tierras,
Nefer-khepru-rê‘
["la Mejor de las Formas del Sol"], Ua‘-n-rê‘ [el Único del Sol],
hijo del sol, viviendo en verdad,
el señor de las diademas, Akh-en-aten.
Larga
(sea) su vida,
y de la suma esposa real, amada de su corazón,
la señora de ambas tierras,
Nefer-nefru-aten, Nefert-iti,
que vivió y floreció por siempre jamás.
Versión y notas de F. Max Müller
Amen-hotep IV (Akh-en-aten)

* A pesar de la opinión de muchos eruditos, el himno no pudo haber sido compuesto por el rey mismo (Véase nota 7).
1 Por implicación esto también puede significar "crecimiento".
2 Es decir, está predestinada.
3 Es decir, el color, la complexión de las varias razas humanas. En la primera tradición de igual modo Horus es el patrón de estas razas; en otras palabras, el sol los quema en diferentes matices.
4 Esto podría también significar "cansado de ellos", pero una alusión al mito del sol apartado de la tierra no parece estar en armonía con el tono jubilante del himno. Este pasaje permanece oscuro.
5 El verbo está omitido.
6 Literalmente "dan el pecho".
7 Estas líneas muestran que el autor del himno no era el monarca mismo, sino un cortesano del faraón reformista. Este ahora comprende la naturaleza divina del sol pues su gracioso soberano lo ha instruido en la nueva sabiduría.