Dulce Pontes - Caminhos (1997)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Oda al primer día del año - Pablo Neruda - Chile


Lo distinguimos
como
si fuera
un caballito
diferente de todos
los caballos.
Adornamos
su frente
con una cinta,
le ponemos
al cuello cascabeles colorados,
y a medianoche
vamos a recibirlo
como si fuera
explorador que baja de una estrella.

Como el pan se parece
al pan de ayer,
como un anillo a todos los anillos:
los días
parpadean
claros, tintineante, fugitivos,
y se recuestan en la noche oscura.

Veo el último
día
de este
año
en un ferrocarril, hacia las lluvias
del distante archipiélago morado,
y el hombre
de la máquina,
complicada como un reloj del cielo,
agachando los ojos
a la infinita
pauta de los rieles,
a las brillantes manivelas,
a los veloces vínculos del fuego.

Oh conductor de trenes
desbocados
hacia estaciones
negras de la noche.
Este final
del año
sin mujer y sin hijos,
no es igual al de ayer, al de mañana?
Desde las vías
y las maestranzas
el primer día, la primera aurora
de un año que comienza
tiene el mismo oxidado
color de tren de hierro:
y saludan
los seres del camino,
las vacas, las aldeas,
en el vapor del alba,
sin saber
que se trata
de la puerta del año,
de un día
sacudido
por campanas,
adornado con plumas y claveles,

La tierra
no lo
sabe:
recibirá
este día
dorado, gris, celeste,
lo extenderá en colinas,
lo mojará con
flechas
de
transparente
lluvia,
y luego
lo enrollará
en su tubo,
lo guardará en la sombra.

Así es, pero
pequeña
puerta de la esperanza,
nuevo día del año,
aunque seas igual
como los panes
a todo pan,
te vamos a vivir de otra manera,
te vamos a comer, a florecer,
a esperar.
Te pondremos
como una torta
en nuestra vida,
te encenderemos
como candelabro,
te beberemos
como
si fueras un topacio.

Día
del año
nuevo,
día eléctrico, fresco,
todas
las hojas salen verdes
del
tronco de tu tiempo.

Corónanos
con
agua,
con jazmines
abiertos,
con todos los aromas
desplegados,
sí,
aunque
sólo
seas
un día,
un pobre
día humano,
tu aureola
palpita
sobre tantos
cansados
corazones,
y eres,
oh día
nuevo,
oh nube venidera,
pan nunca visto,
torre
permanente!

viernes, 28 de diciembre de 2012

Poesía para niños/ 5 - El idioma castellano - Pablo Perellada, "Melitón González" - España


Señores: un servidor,
Pedro Pérez Paticola,
cual la academia española
"Limpia, fija y da esplendor".
Pero yo lo hago mejor
y no por ganas de hablar
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué
en tamaño y esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio a presidió
ni de tomas a Tomás,
ni de topo al que topó
de un paleto a un paletó,
ni de colas a Colás.

Mas dejemos el acento,
que convierte como ves,
las ingles en inglés,
y pasemos a otro cuento.

¿A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
Y la frase tan oída
del marido y la mujer,
¿por qué no tiene que ser
el marido y la marida?
Por eso, no encuentro mal
si alguna dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.

El sexo a hablar nos obliga
a cada cual como digo:
si es hombre, me voy contigo;
si es mujer me voy contiga.

¿Puede darse en general,
al pasar de masculino
a su nombre femenino
nada más irracional?
La hembra del cazo es caza,
la del velo es una vela,
la del suelo es una suela
y la del plazo, una plaza;
la del correo, correa;
la del mus, musa; del can, cana;
del mes, mesa; del pan, pana
y del jaleo, jalea.

¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que ternos corta
no le llamamos ternero?
¿Por qué, las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?
Por qué, el de Cuenca no es un cuenco,
bodoque el que va de boda,
y a los que los árboles podan
no se les llama podencos?

Cometa está mal escrito
y es nombre que no me peta;
¿Hay en el cielo cometa
que cometa algún delito?
¿Y no habrá quien no conciba
que llamarle firmamento
al cielo, es un esperpento?
¿Quién va a firmar allá arriba?
¿Es posible que persona
alguna acepte el criterio
de que llamen monasterio
donde no hay ninguna mona?
¿Y no es tremenda gansada
en los teatros, que sea
denominada "platea"
donde no platea nada?

Si el que bebe es bebedor
y el sitio es bebedero,
a lo que hoy es comedor
hay que llamarle comedero.
Comedor será quien coma,
como bebedor quien bebe;
de esta manera se debe
modificar el idioma.

¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza.
De igual manera me aquejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.

Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se llamará ladrón.
Porque la sílaba "on"
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se le llame Ramón.

Y, por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el más profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.

Conque basta ya de historias,
y, si al terminar me dais
dos palmadas no temáis
porque os llame palmatorias.

martes, 25 de diciembre de 2012

Castilla - Manuel Machado - España


El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga...
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

 Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
 Nadie responde... Al pomo de la espada
 y al cuento de las picas el postigo
 va a ceder. ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal responde... Hay un niña
muy débil y muy blanca,
en el umbral. Es toda
ojos azules y en los ojos lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.

 “¡Buen Cid!, pasad. El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El Cielo os colme de venturas...
En nuestro mal, ¡oh Cid!, no ganáis nada.”

Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: “¡En marcha!”.

El ciego sol, la sed y la fatiga...
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cazador de crepúsculos - Julio Cortázar - Argentina


Si yo fuera cineasta me dedicaría a cazar crepúsculos. Todo lo tengo estudiado menos el capital necesario para la safari, porque un crepúsculo no se deja cazar así nomás, quiero decir que a veces empieza poquita cosa y justo cuando se lo abandona le salen todas las plumas, o inversamente es un despilfarro cromático y de golpe se nos queda como un loro enjabonado, y en los dos casos se supone una cámara con buena película de color, gastos de viaje y pernoctaciones previas, vigilancia del cielo y elección del horizonte más propicio, cosas nada baratas. De todas maneras creo que si fuera cineasta me las arreglaría para cazar crepúsculos, en realidad un solo crepúsculo, pero para llegar al crepúsculo definitivo tendría que filmar cuarenta o cincuenta, porque si fuera cineasta tendría las mismas exigencias que con la palabra, las mujeres o la geopolítica.
No es así y me consuelo imaginando el crepúsculo ya cazado, durmiendo en su larguísima espiral enlatada. Mi plan: no solamente la caza, sino la restitución del crepúsculo a mis semejantes que poco saben de ellos, quiero decir la gente de la ciudad que ve ponerse el sol, si lo ve, detrás del edificio de correos, de los departamentos de enfrente o en un subhorizonte de antenas de televisión y faroles de alumbrado. La película sería muda, o con una banda sonora que registrara solamente los sonidos contemporáneos del crepúsculo filmado, probablemente algún ladrido de perro o zumbidos de moscardones, con suerte una campanita de oveja o un golpe de ola si el crepúsculo fuera marino.
Por experiencia y reloj pulsera sé que un buen crepúsculo no va más allá de veinte minutos entre el clímax y el anticlímax, dos cosas que eliminaría para dejar tan sólo su lento juego interno, su calidoscopio de imperceptibles mutaciones; se tendría así una película de ésas que llaman documentales y que se pasan antes de Brigitte Bardot mientras la gente se va acomodando y mira la pantalla como si todavía estuviera en el ómnibus o en el subte. Mi película tendría una leyenda impresa (acaso una voz off) dentro de estas líneas: "Lo que va a verse es el crepúsculo del 7 de junio de 1976, filmado en X con película M y con cámara fija, sin interrupción durante Z minutos. El público queda informado de que fuera del crepúsculo no sucede absolutamente nada, por lo cual se le aconseja proceder como si estuviera en su casa y hacer lo que se le dé la santa gana; por ejemplo, mirar el crepúsculo, darle la espalda, hablar con los demás, pasearse, etc. Lamentamos no poder sugerirle que fume, cosa siempre tan hermosa a la hora del crepúsculo, pero las condiciones medievales de las salas cinematográficas requieren, como se sabe, la prohibición de este excelente hábito. En cambio no está vedado tomarse un buen trago del frasquito de bolsillo que el distribuidor de la película vende en el foyer".
Imposible predecir el destino de mi película; la gente va al cine para olvidarse de sí misma, y un crepúsculo tiende precisamente a lo contrario, es la hora en que acaso nos vemos un poco más al desnudo, a mí en todo caso me pasa, y es penoso y útil; tal vez que otros también aprovechen, nunca se sabe.
De Un tal Lucas

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ciudad sin sueño - Federico García Lorca - España

Perspectiva humana con autorretrato - Federico García Lorca
(Nocturno del Brooklyn Bridge)
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero!
Aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
De Poeta en Nueva York - III Calles y sueños

Ciudad sin sueño - Enrique Morente (Omega, 1996)
Música de Enrique Morente y Lagartija Nick

domingo, 16 de diciembre de 2012

Beatus ille/ 11 - A la salida de la cárcel - Fray Luis de León - España


Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

El tema literario de la vida retirada tomó cuerpo y forma real en una célebre décima (o, mejor, doble quintilla) de contenida y epigramática expresión. Se dijo, y el tiempo, dado a las leyendas, lo ha ido repitiendo, que fray Luis la dejó escrita en la pared de su celda. FRANCISCO RICO

jueves, 13 de diciembre de 2012

Todos ustedes parecen felices... - Ángel González - España


...Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Fragmentos de La soga al cuello - Joseph Conrad - Polonia-Gran Bretaña


... Pero no se puede embalsar la vida como si fuera un arroyo mezquino. Crece, desborda, fluye sobre las penurias de un hombre, hasta que un día las aguas se cierran sobre un dolor, como el mar sobre un cadáver, sin importarle cuánto amor se ha ido al fondo...

... mala suerte. La suya había sido maravillosa, pero a lo largo de la vida había comprobado que muchos hombres buenos (marinos y de los otros) se hundían bajo el peso de la pura mala suerte, y había aprendido a reconocer los síntomas fatales...

... Ya había perdido algo de sí mismo: algo de su honestidad y de su orgullo, arrojados a un fantasma hambriento para mantenerlo vivo...

... No. En general, los hombres no eran malos: sólo desdichados o tontos...

... los hombres blancos: hombres arbitrarios y obstinados, que perseguían inflexiblemente sus incomprensibles propósitos, hombres de voz ajena y misteriosa, empujados por sentimientos inexplicables, dirigidos por razones ocultas...

... Había en ellos, como en la vida, la fascinación de la esperanza, la excitación de un misterio a medias revelado, la nostalgia de un deseo a medias satisfecho...

... ya que los hombres se hacen daño mutuamente sólo por ignorancia...

... En un hombre reducido a una posición tan humilde, la llamativa dignidad de sus modales sólo podía expresar algo esencialmente noble en su naturaleza. Porque la serenidad de su temperamento no era, evidentemente, producto del éxito, tenía un aire de profunda sabiduría...

... un hombre jamás estaba a salvo de la voracidad de la especie, a menos que se encontrara en el fondo de un abismo de miseria...

... Había una gran variedad de penas y de problemas, pero no había un lugar donde no lo alcanzaran a uno...

Traducción de Vladi Kociancich

Joseph Conrad, autor de la inolvidable novela El corazón de las tinieblas, origen de la película Apocalypse Now (Francis Ford Coppola), siempre tuvo problemas para hablar correctamente el inglés (nació en Ucrania, cuando Ucrania era polaca), pero ha quedado como uno de los máximos exponentes de la lengua inglesa escrita. 
En todas sus novelas, y son muchas, podemos encontrar frases redondas como sentencias. Frases que adquieren la aureola de clásicas e intemporales, como corresponde a un gran literato y, al mismo tiempo, a un gran moralista.

viernes, 7 de diciembre de 2012

A callarse - Pablo Neruda - Chile


Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.

Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.

Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantánea.

Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.

Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.

No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es solo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.

Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.

Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y me voy.

Recitado de Ismael Serrano, con la música de Volveré temprano

martes, 4 de diciembre de 2012

Música de fondo - José Manuel Caballero Bonald - España


Llega el momento de decir la palabra
y se la deja fluir, se la ayuda
a resbalar entre los labios,
anclada ya en sus límites de tiempo.
La palabra se funda a ella misma, suena
allá en el corazón del que la habla
y trepa poco a poco hasta nacer
y antes es nada y sólo una verdad
la hace constancia de algo irrepetible.

Súbitamente esa palabra aumenta
el hallazgo caudal de la memoria,
boga sobre los hombres que la escuchan,
gira anhelante entre vislumbres
y se alza más y más y se perfila, pule
sus bordes balbucidos, se nivela entre sueños.

Después inicia su holocausto.
Función de amor o de vileza,
la palabra se gasta en los oídos,
puebla sus márgenes de brozas,
se torna vana, amago de un aliento,
oscuridad final y sin sentido.
Está cayendo ya hecha pedazos.
Rescoldos sumergidos, restos
de rescates sin fondo, flota y flota
sobre las intenciones proferidas,
entre el silencio de las conjeturas.

Es nada la palabra que se dijo
(no importa que se escriba para
querer salvarla), es nada y lo fue todo:
la música del mundo y su apariencia.
José Manuel Caballero Bonald

       El poeta y escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1926) ha sido galardonado con el Premio Cervantes, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en su edición 2012.
      Caballero Bonald es licenciado en Filosofía y Letras, poeta, novelista y ensayista. Durante diez años ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Colombia, donde impartió clase de Humanidades y de Literatura Española e Hispanoamericana. Es encuadrable dentro de la generación del 50, quizá la penúltima generación poética realmente importante de la poesía española, a la que pertenecen Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Josep María Castellet, José Agustín Goytisolo, Ángel González, Francisco Brines...

      Además de Darío Villanueva como presidente, el jurado del Premio Cervantes ha estado compuesto por Arístides Martínez Ortega, a propuesta de la Academia Panameña de la Lengua; Rosa Navarro Durán a propuesta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Malena Mijares a propuesta de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL); Montserrat Iglesias Santos, a propuesta del Director del Instituto Cervantes; Valentí Puig i Mas, a propuesta del Ministro de Educación, Cultura y Deporte; Fernando González Urbaneja, a propuesta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Ernesto Carmona a propuesta de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP); y Patrizia Botta Annoscia, a propuesta de la Asociación Internacional de Hispanistas.
Asimismo ha formado parte del jurado Ana María Matute (premiada en la edición 2010). Nicanor Parra (Premio Cervantes 2011) ha excusado su asistencia.
Como secretarias del jurado han actuado la directora General de Política e Industrias Culturales y del Libro, Teresa Lizaranzu, y la subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras, Mónica Fernández Muñoz.

Enhorabuena, poeta.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Fragmento de Mecha quemándose - Carlos Martínez Rivas - Guatemala-Nicaragua


Mecha quemándose
Suite

IV
MUNDO

Dios hizo el agua
El Diablo la echó en el vino

Dios hizo la ventana
abierta para el hombre
interior
El Diablo la puerta
cerrada para el de afuera

Dios hizo el pan
El Diablo su precio

Dios hizo las mejores
palabras ocultas
El Diablo las que sobran

Dios nos hizo juntos
El Diablo nos falsificó
separados

Dios te hizo una
El Diablo otra

Yo te esperaba
Pasaste sin mirarme.
Te escribí entonces un epigrama
como una ortiga.
Pero ¡ay!, tú no lo leerás,
Tú nunca lees versos, mi niña!

jueves, 29 de noviembre de 2012

Poesía galaico-portuguesa/ 2 - Cantigas de amor - Varios - España-Portugal


PAI SOAREZ DE TAVEIROS
(Inicios do século XIII)

COMO morreu quen nunca ben
ouve da ren que mais amou,
e quen viu quanto receou
d'ela, e foi morto porén:
Ay, mia senhor, assi moir' eu!

Como morreu quen foi amar
quen lhe nunca quis ben fazer,
e de quen lhe fez Deus veer
de que foi morto con pesar:
Ay, mia senhor, assi moir' eu!

Com' ome que ensandeceu,
senhor, con gran pesar que viu,
e non foi ledo nen dormiu
depois, mia senhor, e morreu:
Ay, mia senhor, assi moir' eu!

Como morreu quen amou tal
dona que lhe nunca fez ben,
e quen a viu levar a quen
a non valia, nen a val:
Ay, mia senhor, assi moir' eu!


PAI SOAREZ DE TAVEIROS
(Principios del siglo XIII)

COMO murió quien nunca obtuvo
favor de lo que más amó
y quien vio cuanto receló
de ella y así murió:
¡Ay, mi señora, así muero yo!

Como murió quien fua a amar
a quien nunca le quiso favorecer
y de quien Dios le hizo ver
aquello por lo que fue muerto con pesar:
¡Ay, mi señora, así muero yo!

Como hombre que enloqueció,
señora, con el gran pesar que vio
y no fue alegre ni durmió
después, mi señora, y murió:
¡Ay, mi señora, así muero yo!

Como murió el que amó
a tal dama que nunca le favoreció
y quien la vio llevar por quien
no la merece ni la mereció:
¡Ay, mi señora, así muero yo!



FERNAN RODRIGUEZ DE CALHEIROS
(Primer cuarto do século XIII)

NON á home que m' entenda
com' og' eu vivo coitado,
nen que de min doo prenda,
ca non é cousa guisada.
Ca non ous' eu dizer nada
a ome que seja nado
de com' og' é mia fazenda!

Nen á, per quant' eu atenda,
conselho -mao peccado!
tanto Deus non me defenda!-
poi' -la que non fosse nada
por mi é tan alongada
de min, que non sei mandado
d'ela, nen de mia fazenda!

Nen m' ar conven que emprenda
con outre, nen é guisado,
pero sei ben, sen contenda,
da que me faz tan longada
mente viver en coitada
vida, e non mi dá grado,
e perece mia fazenda!

Mais se m' ela non emenda
o affan que ei levado,
ben cuid' eu que morte prenda
con atan longa espada,
poi' -la mia senhor nembrada
non quer aver outrogado
que melhore mia fazenda!


FERNAN RODRIGUEZ DE CALHEIROS
(Primer cuarto del siglo XIII)

NO HAY nadie que entienda
cómo yo vivo cuitado
ni que sienta dolor por mí,
pues no es cosa conveniente.
¡Pues yo no oso decir nada
a nadie en este mundo
de cómo van mis asuntos!

Ni encuentro, por mucho que espere,
consuelo -¡mal pecado!-
en tanto Dios no me defienda
después de que, la que ojalá no hubiese nacido,
por mí se ha alejado tanto
de mí, que no sé nada
de ella, ni de mis asuntos.

Ni me conviene ahora iniciar una relación
con otra, ni es conveniente,
bien lo sé sin lugar a dudas,
que no sea la que me hace de manera tan
prolongada vivir una vida de cuitas
y no me da gusto
y perecen mis asuntos.

Mas si ella no repara
el afán que he sufrido,
bien creo que moriré
con tan larga espada,
¡pues que mi señora, a la que he recordado,
no quiere que tenga conforto ninguno
que mejoren mis asuntos!



PERO DA PONTE
(... 1235-1275 ...)

SENHOR do corpo delgado
en forte pont'eu fui nado!
Que nunca perdi coidado
nen afan, des que vos vi.
En forte pont'eu fui nado,
senhor, por vos e por mi!

Con est'afan tan longado,
en forte pont'eu fui nado!
Que vos amo sen meu grado
e faç'a vos pesar hi.
En forte pont'eu fui nado,
senhor, por vos e por mi!

Ay eu, cativ'e coitado,
en forte pont'eu fui nado!
Que servi sempr'endonado
ond'un ben nunca prendi.
En forte pont'eu fui nado,
senhor, por vos e por mi!


PERO DA PONTE
(... 1235-1275 ...) 

SEÑORA de cuerpo esbelto
¡bajo mal signo nací!
Que nunca dejé de pensar
ni de sentir afán, desde que os vi.
¡Bajo mal signo nací,
señora, para vos y para mí!

Con este afán tan prolongado
¡bajo mal signo nací!
Porque os amo a mi pesar
y con ello os causo pesar.
¡Bajo mal signo nací,
señora, para vos y para mí!

¡Ay de mi, cativo y cuitado,
bajo mal signo nací!
Pues serví siempre en vano
donde nunca obtuve ningún bien.
¡Bajo mal signo nací,
señora, para vos y para mí!
Versiones de Carlos Alvar, Santiago Gutiérrez García y Jenaro Talens

lunes, 26 de noviembre de 2012

Himno al Sol de Amen-hotep IV (Akh-en-aten)* - Antiguo Egipto


¡Tú apareces maravilloso en el horizonte del cielo,
oh, disco viviente, comienzo de la vida!
Cuando te elevas en el horizonte oriental
llenas todas las tierras con tu belleza.
Tú eres maravilloso, grande,
resplandeciente y exaltado sobre todas las tierras.
Tus rayos envuelven las tierras
hasta extenderse a todas las cosas que tú has hecho;

(pues), tú eres Rê‘, tú eres el más brillante de todos,
tú los sujetas a tu bien amado hijo
(es decir, al faraón).
(A pesar de que) tú estás lejos, tus rayos están sobre la tierra;
tú tienes sobre sus rostros
[¿y así ellos sienten?] tus pasos.

(Cuando) tú descansas en el horizonte occidental,
la tierra está en sombras, en condición de muerte.

(Los hombres) yacen en sus cámaras con las cabezas envueltas;
un ojo no ve al otro.
Sus pertenencias son robadas
(incluso cuando) están bajo sus cabezas,
y no lo advierten.
Cada león viene de su cubil,
todas las serpientes muerden,
la oscuridad
[¿es su protección?],
la tierra
(permanece) en silencio
(mientras) el que los hizo está en su horizonte.

La tierra brilla cuando te elevas en el horizonte,
resplandeciente cada día como el disco solar.
Tú retiras las sombras

(cuando) envías tus rayos.
Ambas tierras
(es decir, Egipto) son un gozo festivo,
despertando y poniéndose de pie;
tú los has hecho levantarse.
Sus miembros son lavados, cogen
(sus) ropas;
sus brazos están
(levantados) en adoración a tu salida;
(por tanto) todo el país realiza sus tareas.

Todo el ganado se regocija con su hierba;
los árboles y hierbas están verdes;1
los pájaros vuelan de sus nidos
(seshu),
sus alas están
(elevadas) en adoración a tu ser;
Todos los animales
(salvajes) brincan sobre sus patas;
los pájaros y todas las cosas se menean,

(sienten) la vida cuando tú te elevas para ellos.
Las barcas navegan
(sobre) la corriente arriba y abajo;
cada camino está abierto cuando tú surges.
Los peces en los ríos brincan
(?) ante ti;
tus rayos están
(siempre) en lo más profundo del gran océano.

Creador de progenie en las mujeres,
hacedor de semilla en los hombres,
que preserva vivo al hijo en el seno de su madre
y lo mantiene tranquilo para que no llore,
una nodriza
(para él incluso) en el seno (materno).
Quien da aliento para mantener vivo todo lo que él hace;

(cuando) desciende de la matriz, [¿tú te cuidas de esto?] en el día del nacimiento;
tú abres su boca, dándole la voz;
tú haces lo que se necesita hacer.

El joven pájaro gorjea en su nido

(porque) tú le has dado el aliento que preserva su vida.
Cuando le has dado su fuerza para abrir el huevo,
sale del huevo
para piar con toda su fuerza.
Corre sobre sus patas
cuando sale del huevo.

¡Qué diversas son las
(cosas) que tú has hecho!
Todo son misterios
[¿para nosotros?]
¡Tú único dios,
cuyo lugar nadie puede ocupar!
Tú has creado la tierra de acuerdo a tu corazón...
Tú único ser...
Hombres, muchedumbres y todos los animales,
cualquier cosa sobre la tierra,
andando sobre sus pies,
cualquiera se eleva en el aire, volando con sus alas,
los países extranjeros, Siria y Etiopía,

(y) las tierras de Egipto.

Tú has asignado a cada hombre su lugar,
tú haces lo que ellos necesitan.
Cada uno tiene su alimento,
y su vida es contada.2
Las lenguas son distinguidas en la palabra;
sus formas y también sus pieles3 son diferenciadas;

(así) tú has distinguido a las naciones extranjeras.

Tú has hecho el Nilo en el mundo inferior,
tú le das a él de acuerdo a tus apetencias.
Para proveer de vida a la humanidad,
como tú has hecho para ti mismo,
tú, su señor,
(señor) de todos ellos,
descansando entre ellos,4
tú, señor de toda tierra
que ha surgido para ellos,
¡oh, dios solar del día, grande en poder!

Todas las tierras extranjeras, las remotas,
tú has hecho la vida para ellos;

(porque) tú has colocado al Nilo en el cielo,
hecho descender para ellos,
hecho olas sobre las montañas como el gran océano,
irrigando sus campos en sus ciudades.

¡Qué excelentes son tus planes, oh señor de la eternidad!
[has establecido]5 el Nilo en el cielo para las tierras extranjeras
y para las bestias salvajes de cada país montañoso que vagan sobre sus patas;

(pero) el Nilo viene del submundo para Egipto.

Tus rayos alimentan6 a cada hoja de hierba;

(cuando) te elevas, ellas viven
y crecen para ti.
Tú has hecho las estaciones
para producir todo lo que tú haces;
el invierno era demasiado frío para ellos,
la
(estación del) calor es (cuando) ellos (realmente) están a gusto.
Tú has hecho el cielo demasiado lejano para elevarse a él
y para contemplar todo lo que tú haces.

Tú estás solo, elevándote en tus formas como un disco viviente,
apareciendo, brillando, apartándote y
(otra vez) extrayendo la noche.
Tú haces millones de formas para ti solamente,
ciudades, pueblos y tribus,
montes y ríos;
cada ojo te contempla ante ellos

(cuando) tú eres el disco del tiempo diario sobre (ellos).

El texto, aparentemente alterado después de esta estrofa, tiene algunas sentencias muy oscuras cuyo significado aproximado parece ser: "Tú no te has ido (?) desde que (?) tu ojo brillante ha existido, (¿que?) has creado para (?) que ellos no vean la alegría (?)"; y luego continúa en una oración más personal:

Tú estás en mi corazón (es decir, entendimiento);
ningún otro te conoce
excepto tu hijo, Akh-en-aten;
tú lo has hecho sabio en tus planes y tu poder.7


(Toda) la tierra está a tus órdenes
como tú los has hecho a ellos.
Cuando te elevas, ellos se
(sienten) vivos;
cuando te ocultas, ellos se
(sienten) muertos.
(Así) en ti mismo tú eres la vida;
las gentes viven de ti;

(todos) los ojos (están fijos) en tu belleza hasta que te pones;
todo trabajo se detiene
(cuando) tú te pones en el oeste.

Elevándote, tú haces que
[¿todo lo bueno?] crezca para el rey
[¿quién ha sido un siervo siguiéndote?],
pues tú has puesto los fundamentos de la tierra
y los has elevado para tu hijo,
aquel que proviene de tus miembros,
el rey del Alto y el Bajo Egipto,
viviendo en verdad, señor de ambas tierras,
Nefer-khepru-rê‘
["la Mejor de las Formas del Sol"], Ua‘-n-rê‘ [el Único del Sol],
hijo del sol, viviendo en verdad,
el señor de las diademas, Akh-en-aten.
Larga
(sea) su vida,
y de la suma esposa real, amada de su corazón,
la señora de ambas tierras,
Nefer-nefru-aten, Nefert-iti,
que vivió y floreció por siempre jamás.
Versión y notas de F. Max Müller
Amen-hotep IV (Akh-en-aten)

* A pesar de la opinión de muchos eruditos, el himno no pudo haber sido compuesto por el rey mismo (Véase nota 7).
1 Por implicación esto también puede significar "crecimiento".
2 Es decir, está predestinada.
3 Es decir, el color, la complexión de las varias razas humanas. En la primera tradición de igual modo Horus es el patrón de estas razas; en otras palabras, el sol los quema en diferentes matices.
4 Esto podría también significar "cansado de ellos", pero una alusión al mito del sol apartado de la tierra no parece estar en armonía con el tono jubilante del himno. Este pasaje permanece oscuro.
5 El verbo está omitido.
6 Literalmente "dan el pecho".
7 Estas líneas muestran que el autor del himno no era el monarca mismo, sino un cortesano del faraón reformista. Este ahora comprende la naturaleza divina del sol pues su gracioso soberano lo ha instruido en la nueva sabiduría.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Los pícaros/ 6 - Fragmentos del Coloquio de los perros - Miguel de Cervantes Saavedra - España


 NOVELA Y COLOQUIO QUE PASÓ ENTRE CIPIÓN Y BERGANZA, PERROS DEL HOSPITAL DE LA RESURRECCIÓN, QUE ESTÁ EN LA CIUDAD DE VALLADOLID, FUERA DE LA PUERTA DEL CAMPO, A QUIEN COMÚNMENTE LLAMAN LOS PERROS DE MAHUDES


CIPIÓN.- Berganza amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de la confianza y retirémonos a esta soledad y entre estas esteras, donde podremos gozar sin ser sentidos desta no vista merced que el cielo en un mismo punto a los dos nos ha hecho. 

BERGANZA.- Cipión hermano, óyote hablar y sé que te hablo, y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza. 

CIPIÓN.- Así es la verdad, Berganza; y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella, que la diferencia que hay del animal bruto al hombre es ser el hombre animal racional, y el bruto, irracional. 

BERGANZA.- Todo lo que dices, Cipión, entiendo, y el decirlo tú y entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla. Bien es verdad que en el discurso de mi vida diversas y muchas veces he oído decir grandes prerrogativas nuestras; tanto, que parece que algunos han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento, capaz de discurso. 

CIPIÓN.- Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto, que nos suelen pintar por símbolo de la amistad; y así, habrás visto (si has mirado en ello) que en las sepulturas de alabastro, donde suelen estar las figuras de los que allí están enterrados, cuando son marido y mujer, ponen entre los dos, a los pies, una figura de perro, en señal que se guardaron en la vida amistad y fidelidad inviolable. 

BERGANZA.- Bien sé que ha habido perros tan agradecidos, que se han arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura. Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus señores, sin apartarse dellas, sin comer, hasta que se les acababa la vida. Sé también que después del elefante, el perro tiene el primer lugar de parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el último, la jimia. 

CIPIÓN.- Ansí es, pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir jamás que haya hablado ningún elefante, perro, caballo o mona; por donde me doy a entender que este nuestro hablar tan de improviso cae debajo del número de aquellas cosas que llaman portentos, las cuales cuando se muestran y parecen, tiene averiguado la experiencia que alguna calamidad grande amenaza a las gentes. 

BERGANZA.- Desa manera, no haré yo mucho en tener por señal portentosa lo que oí decir los días pasados a un estudiante, pasando por Alcalá de Henares. 

CIPIÓN.- ¿Qué le oíste decir? 

BERGANZA.- Que de cinco mil estudiantes que cursaban aquel año en la Universidad, los dos mil oían Medicina. 

CIPIÓN.- Pues, ¿qué vienes a inferir deso? 

BERGANZA.- Infiero, o que estos dos mil médicos han de tener enfermos que curar (que sería harta plaga y mala ventura), o ellos se han de morir de hambre. 

CIPIÓN.- Pero sea lo que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el Cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir; y así, no hay para qué ponernos a disputar nosotros cómo o por qué hablamos: mejor será que este buen día, o buena noche, la metamos en nuestra casa, y pues la tenemos tan buena en estas esteras, y no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura, sepamos aprovecharnos della, y hablemos toda esta noche, sin dar lugar al sueño que nos impida este gusto, de mí por largos tiempos deseado. 

BERGANZA.- Y aun de mí, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso, tuve deseo de hablar, para decir cosas que depositaba en la memoria, y allí, de antiguas y muchas, o se enmohecían o se me olvidaban. Empero ahora, que tan sin pensarlo me veo enriquecido deste divino don de la habla, pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere, dándome priesa a decir todo aquello que se me acordare, aunque sea atropellada y confusamente, porque no sé cuándo me volverán a pedir este bien, que por prestado tengo.
[...]


BERGANZA.- Digo que en las cuatro camas que están al cabo desta enfermería, en la una estaba un alquimista, en la otra un poeta, en la otra un matemático, y en la otra uno de los que llaman arbitristas. 

CIPIÓN.- Ya me acuerdo haber visto a esa buena gente. 

BERGANZA.- Digo, pues, que una siesta de las del verano pasado, estando cerradas las ventanas, y yo cogiendo el aire debajo de la cama del uno dellos, el poeta se comenzó a quejar lastimosamente de su fortuna; y preguntándole el matemático de qué se quejaba, respondió que de su corta suerte. ''¿Cómo y no será razón que me queje -prosiguió-, que, habiendo yo guardado lo que Horacio manda en su Poética, que no salga a luz la obra que después de compuesta no hayan pasado diez años por ella, y que tengo yo una de veinte años de ocupación y doce de pasante, grande en el sujeto, admirable y nueva en la invención, grave en el verso, entretenida en los episodios, maravillosa en la división, porque el principio responde al medio y al fin, de manera que constituyen el poema alto, sonoro, heroico, deleitable y sustancioso, y que, con todo esto, no hallo un príncipe a quien dirigirle? Príncipe, digo, que sea inteligente, liberal y magnánimo. ¡Mísera edad y depravado siglo nuestro!'' ''¿De qué trata el libro?'', preguntó el alquimista. Respondió el poeta: ''Trata de lo que dejó de escribir el Arzobispo Turpín del Rey Artús de Inglaterra, con otro suplemento de la Historia de la demanda del Santo Brial, y todo en verso heroico, parte en octavas y parte en verso suelto; pero todo esdrújulamente, digo, en esdrújulos de nombres sustantivos, sin admitir verbo alguno.''  ''A mí -respondió el alquimista- poco se me entiende de poesía; y así, no sabré poner en su punto la desgracia de que vuesa merced se queja, puesto que, aunque fuera mayor, no se igualaba a la mía, que es que, por faltarme instrumento, o un príncipe que me apoye y me dé a la mano los requisitos que la ciencia de la alquimia pide, no estoy ahora manando en oro y con más riquezas que los Midas, que los Crasos y Cresos.'' ''¿Ha hecho vuesa merced -dijo a esta sazón el matemático-, señor alquimista, la experiencia de sacar plata de otros metales?'' ''Yo -respondió el alquimista- no la he sacado hasta agora; pero realmente sé que se saca, y a mí no me faltan dos meses para acabar la piedra filosofal, con que se puede hacer plata y oro de las mismas piedras.'' ''Bien han exagerado vuesas mercedes sus desgracias -dijo a esta sazón el matemático-; pero al fin, el uno tiene libro que dirigir y el otro está en potencia propincua de sacar la piedra filosofal; más ¿qué diré yo de la mía, que es tan sola que no tiene dónde arrimarse? Veinte y dos años ha que ando tras hallar el punto fijo, y aquí lo dejo, y allí lo tomo, y pareciéndome que ya lo he hallado y que no se me puede escapar en ninguna manera, cuando no me cato, me hallo tan lejos dél, que me admiro. Lo mismo me acaece con la cuadratura del círculo: que he llegado tan al remate de hallarla, que no sé ni puedo pensar cómo no la tengo ya en la faldriquera; y así, es mi pena semejable a las de Tántalo, que está cerca del fruto y muere de hambre; y propincuo al agua, y perece de sed. Por momentos pienso en dar en la coyuntura de la verdad, y por minutos me hallo tan lejos della, que vuelvo a subir el monte que acabé de bajar, con el canto de mi trabajo a cuestas, como otro nuevo Sísifo.'' 

Había hasta este punto guardado silencio el arbitrista, y aquí le rompió diciendo: ''Cuatro quejosos tales que lo pueden ser del Gran Turco, ha juntado en este hospital la pobreza, y reniego yo de oficios y ejercicios que ni entretienen, ni dan de comer a sus dueños. Yo, señores, soy arbitrista, y he dado a Su Majestad en diferentes tiempos muchos y diferentes arbitrios, todos en provecho suyo y sin daño del reino; y ahora tengo hecho un memorial donde le suplico me señale persona con quien comunique un nuevo arbitrio que tengo, tal, que ha de ser la total restauración de sus empeños; pero por lo que me ha sucedido con otros memoriales, entiendo que éste también ha de parar en el carnero. Mas porque vuesas mercedes no me tengan por mentecapto, aunque mi arbitrio quede desde este punto público, le quiero decir, que es éste. Hase de pedir en Cortes que todos los vasallos de Su Majestad, desde edad de catorce a sesenta años, sean obligados a ayunar una vez en el mes a pan y agua, y esto ha de ser el día que se escogiere y señalare, y que todo el gasto que en otros condumios de fruta, carne y pescado, vinos, huevos y legumbres se han de gastar aquel día, se reduzga a dinero, y se dé a Su Majestad, sin defraudalle un ardite, so cargo de juramento; y con esto, en veinte años queda libre de socaliñas y desempeñado. Porque si se hace la cuenta, como yo la tengo hecha, bien hay en España más de tres millones de personas de la dicha edad, fuera de los enfermos, más viejos o más muchachos, y ninguno déstos dejará de gastar, y esto contado al menorete, cada día real y medio; y yo quiero que sea no más de un real, que no puede ser menos, aunque coma alholvas. Pues ¿paréceles a vuesas mercedes que sería barro tener cada mes tres millones de reales como ahechados? Y esto antes sería provecho que daño a los ayunantes, porque con el ayuno agradarían al Cielo y servirían a su Rey; y tal podría ayunar que le fuese conveniente para su salud. Este es arbitrio limpio de polvo y de paja, y podríase coger por parroquias, sin costa de comisarios, que destruyen la república.''
Riyéronse todos del arbitrio y del arbitrante, y él también se riyó de sus disparates, y yo quedé admirado de haberlos oído, y de ver que, por la mayor parte, los de semejantes humores venían a morir en los hospitales.

CIPIÓN.- Tienes razón, Berganza. Mira si te queda más que decir. 

BERGANZA.- Dos cosas no más, con que daré fin a mi plática; que ya me parece que viene el día. Yendo una noche mi mayor a pedir limosna en casa del Corregidor desta ciudad, que es un gran caballero y muy gran cristiano, hallámosle solo, y parecióme a mí tomar ocasión de aquella soledad para decirle ciertos advertimientos que había oído decir a un viejo enfermo deste hospital, acerca de cómo se podía remediar la perdición tan notoria de las mozas vagamundas, que, por no servir, dan en malas, y tan malas, que pueblan los veranos todos los hospitales de los perdidos que las siguen: plaga intolerable y que pedía presto y eficaz remedio. Digo que queriendo decírselo, alcé la voz, pensando que tenía habla, y en lugar de pronunciar razones concertadas, ladré con tanta priesa y con tan levantado tono que, enfadado el Corregidor, dio voces a sus criados que me echasen de la sala a palos; y un lacayo que acudió a la voz de su señor, que fuera mejor que por entonces estuviera sordo, asió de una cantimplora de cobre que le vino a la mano, y diómela tal en mis costillas, que hasta ahora guardo las reliquias de aquellos golpes.

CIPIÓN.- Y ¿quéjaste deso, Berganza? 

BERGANZA.- Pues ¿no me tengo de quejar, si hasta agora me duele, como he dicho, y si me parece que no merecía tal castigo mi buena intención? 

CIPIÓN.- Mira, Berganza, nadie se ha de meter donde no le llaman, ni ha de querer usar del oficio que por ningún caso le toca. Y has de considerar que nunca el consejo del pobre, por bueno que sea, fue admitido, ni el pobre humilde ha de tener presumpción de aconsejar a los grandes y a los que piensan que se lo saben todo. La sabiduría en el pobre está asombrada; que la necesidad y miseria son las sombras y nubes que la escurecen, y si acaso se descubre, la juzgan por tontedad y la tratan con menosprecio. 

BERGANZA.-Tienes razón, y, escarmentando en mi cabeza, de aquí adelante seguiré tus consejos.
[...]


El acabar el Coloquio el Licenciado y el despertar el Alférez fue todo a un tiempo; y el Licenciado dijo: 

-Aunque este coloquio sea fingido y nunca haya pasado, paréceme que está tan bien compuesto que puede el señor Alférez pasar adelante con el segundo. 

-Con ese parecer -respondió el Alférez- me animaré y disporné a escribirle, sin ponerme más en disputas con vuesa merced si hablaron los perros o no. 

A lo que dijo el Licenciado: 

-Señor Alférez, no volvamos más a esa disputa. Yo alcanzo el artificio del Coloquio y la invención, y basta. Vámonos al Espolón a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los del entendimiento.

-Vamos -dijo el Alférez. 

Y, con esto, se fueron.
Miguel de Cervantes Saavedra

"...pareciéndome ser propio y natural oficio de los perros guardar ganado, que es obra donde se encierra una virtud grande, como es amparar y defender de los poderosos y soberbios los humildes y los que poco pueden."

  "...hoy se hace una ley y mañana se rompe..."

"...todas o las más cosas de la guerra traen consigo aspereza, rigurosidad y desconveniencia..."

"...esto del ganar de comer holgando tiene muchos aficionados y golosos; por eso hay tantos titiriteros en España..."

martes, 20 de noviembre de 2012

Ojos claros, serenos - Gutierre de Cetina - España


Ojos claros, serenos, 
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.


Ningún poeta elaboró mejor que Cetina el tema de la mirada y la belleza de los ojos; a él le dedicó varios sonetos, algún poemilla octosilábico (Bien sé yo que sois graciosos/ mas, ojos, para entenderos,/ decidme: ¿cómo sois fieros?;/ si fieros, ¿cómo hermosos?) y el madrigal que aquí se muestra. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Literatura y ciencia/ 17 - Fragmento de Cántico Cósmico - Ernesto Cardenal - Nicaragua


Expansión

Las galaxias se alejan cada vez más de nosotros
y las unas de las otras
y nos alejarnos también nosotros
en nuestro universo en dispersión.
Y estaremos cada vez más aislados.
El espacio más vacío cada vez.
Y cada vez más frío.
Cuando toda galaxia quede sola
sin vecino a la vista,
en ellas las estrellas se extinguirán una a una.
cada vez con menos estrellas para reemplazarlas.
Hundiéndose una a una en hoyos negros.
Y todo el universo se hundirá en hoyos negros.
¿O se juntarán otra vez todas las galaxias
cada vez con más fuerza como se separaron,
hasta mezclar sus gases,
hasta que todos los átomos se compriman
y el cosmos vuelva al calor y al caos
del que salió?
¿Y después? Hay astrónomos que dicen
que no se volvería a salir de ese estado.
Otros especulan
que explotaría de nuevo una nueva creación,
universo nuevo sin traza del antiguo.
Y así el cosmos no termina nunca,
con infinitas creaciones y creaciones,
eterno ciclo de nacimiento y muerte y nacimiento.
Ningún descubrimiento ha sido más grande
que el de la expansión del universo.
Nebulosas lejanas desplazándose hacia el rojo.
El gran disco cóncavo de ¡os radiotelescopios escuchándolas.
Los 'cielos inmutables'...
Continuamente cambiando.
Y lo que hay donde no hay estrellas
allí donde el cielo es oscuro.
Y aquellas que ya consumieron su energía
y vagan por el espacio oscuras y muertas.
Y la cantidad de materia que es tal vez invisible.
Y si existen otros universos
en otros espacio-tiempos.

Los elementos encontrados en los meteoritos
(Museo Geológico de South Kensington)
venidos de estrellas lejanas
son los de nuestro planeta.
Todos los cuerpos celestes sólidos o gaseosos
están compuestos de carbono, oxígeno, nitrógeno y metales en
la misma proporción que la tierra.
¿Son sólo para mirarse las estrellas?
Tanta materia extraterrestre ha caído sobre la tierra
que tal vez el suelo que pisamos es extraterrestre.
De las profundidades del cosmos.
Ciudadanos del universo por nuestra tierra
que es un cuerpo celeste entre los otros.
Y la conciencia en incontables puntos del universo.
1.000.000.000.000.000.000.000 de estrellas
en el universo explorable.
Fiesta de fuegos artificiales
tal vez un millón de sistemas planetarios.
Nuevas estrellas naciendo de la tenue nube de hidrógeno.
Soles con su tierra.
Un universo común.
Uno, sin compañía, en un punto de la superficie
de un planeta pequeño
de una estrella modesta en las afueras de una de las galaxias.
Otean los telescopios el remoto universo,
y gigantescas antenas tratan de escucharlo.
¿Un espacio carente de sentido? Un
universo común!
La seguridad de no estar solos en el cosmos.
La luz cambia de color hacia el rojo
mientras se alejan más y más aprisa las lejanas galaxias
y las ondas de radio se alargan y alargan
como se hace más grave
el silbido de un tren alejándose.

Y mientras más lejana una galaxia, mayor
su cambio hacia el rojo y por tanto
mayor su velocidad de retroceso.
Este retroceso de las galaxias
más y más hacia el rojo en el espectro,
mayor y mayor longitud de onda
(tren que se aleja)
sugiere una explosión primordial,
indica
una unión primordial, y una
explosión común.
Explosión hace 20.000 millones de años.
Aún ha quedado un vago rumor de esa explosión,
ondas de radio venidas de las profundidades del espacio,
algo que se percibe en la televisión, dicen,
cuando está a todo volumen sin ningún canal.
Como mil millones de galaxias han visto los telescopios
en un área de mil millones de años luz.
Trenes en la noche alejándose de una estación.
El silbido es más agudo al acercarse
y es más grave cuando se va alejando.
Primero una infinita condensación de la materia.
Y del matrimonio de protones con neutrones
se produjo la vida.
¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta
estuvieron en las entrañas de una estrella.
Somos polvo de estrellas.
hace 15.000.000.000 de años éramos una masa
de hidrógeno flotando en el espacio, girando lentamente, danzando.
Y el gas se condensó más y más
cada vez con más y más masa
y la masa se hizo estrella y empezó a brillar.
Condensándose se hacían calientes y luminosas.
La gravitación producía energía térmica: luz y calor.
Como decir amor.
Nacían, crecían y morían las estrellas.
Y la galaxia fue tomando forma de flor
como hoy la vemos en la noche estrellada.
Nuestra carne y nuestros huesos vienen de otras estrellas
y aun tal vez de otras galaxias,
somos universales,
y después de la muerte contribuiremos a formar otras estrellas
y otras galaxias.
De las estrellas somos y volveremos a ellas.
Tren más agudo al acercarse

Y los objetos celestes más azules al acercarse
y más rojos si se alejan.
Por qué es negra la noche...
Es negra por la expansión del universo.
Si no, todo el cielo brillaría como el sol.
Y no habría ninguno para ver esa noche.
¿Y las galaxias hacia dónde van?
En expansión como el humo dispersado por el viento.
La segunda ley de la termodinámica:
Este constante fluir de la luz a las tinieblas.
Del amor al olvido.
Él tenía 20 años, ella 15 cumpliendo 16.
Iluminación en las calles y en el cielo. El cielo
el de Granada.
Fue el último adiós,
y fue cuando él le recitó a Neruda:
".... los versos más tristes esta noche".
"La noche está estrellada
y tiritan azules los astros a lo lejos."
Dos seres se separaron para siempre.
No hubo ningún testigo en aquel adiós.
Las dos direcciones cada vez más divergentes
como estrellas desplazándose hacia el rojo.
He pensado otra vez en vos, porque la noche está estrellada
y miro temblar los astros a lo lejos con su luz azulosa.
Tren más agudo al acercarse.
Ernesto Cardenal

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, sacerdote, activista, promotor de la Teología de la Liberación, ministro de Cultura con el primer Gobierno Sandinista (1979-1987)..., acaba de recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2012 por el conjunto de su obra, celebrándolo con la edición de una nueva antología poética: Hidrógeno enamorado. Enhorabuena.

viernes, 16 de noviembre de 2012

La somnolencia - Antonio Carvajal - España


A determinada edad
pero imprecisa fecha,
he descubierto en mí
-como, un día, al mirarnos en el espejo, percibimos
una peca, muy diminuta, muy subrepticia
pero constante- una extraña
compasión. No se trata de un ángel
vestido de penumbras, de una palabra apasionada
y ruborosa, de un acuciante clarinete
que se abre paso entre la cuerda como un gato entre petunias:
no es una congoja
ni la esponjosa sensación del pecho cuando encontramos a
un amigo;
pero algo más cotidiano, quizá más displicente,
un comunicativo interés por los hombres, que no es curiosidad,
tal vez no es simpatía, no, desde luego, adhesión,
sí una sorpresa, al comprobar que un grupo
de hombres es tan sedante como alameda rumorosa,
tan excitante como los truenos, tan sencillo como el río.

Entro en los bares y ya no es sed lo que allí me conduce,
ni un dejarme arrastrar, ni una imaginación novelesca
lo que me distrae.
Ya no espectador, sino una somnolienta prolongación
de los murmullos,
uno más entre todos, porque no diferente.
Viejas palabras gastadas,
atropellados lugares comunes,
cordialidad, cifra de céfiros,
adquieren irisaciones atractivas, y la pana
de las chaquetas es tan acariciadora como el musgo,
fértiles las corbatas como las rosas, novísima
una dentadura intacta, como el amanecer.
Y como arrullado y como sumergido
en imprecisa blandura tibia,
y como somnoliento, bebo y charlo
con éste o con aquél, sin elección, sin otro
compromiso
que el pasar este rato que llenará mi vida
con no sé qué soñada página de mi historia
social; no con intimidad, pero con cierta
familiaridad risueña que me indica
que sé vivir y tengo compañeros.

El poeta granadino Antonio Carvajal, considerado como uno de los poetas mayores de la actual poesía española y uno de los exponentes de la Generación del 68 -José-Miguel Ullán, Jorge Urrutia, Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero, Antonio Colinas, Jaime Siles, Jenaro Talens, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, etc.- ha sido distinguido estos días con el Premio Nacional de Poesía, otorgado por el Ministerio de Cultura, por su obra Un girasol flotante. Enhorabuena.

martes, 13 de noviembre de 2012

Toda esfera es un cubo / The Canary Murder Case II - Julio Cortázar - Argentina

Toda esfera es un cubo

Desde luego el primer problema es como siempre mi tía.
Decirle que toda esfera es un cubo y verla competir
cutáneamente con una espinaca es todo uno. Se queda parada en la puerta, apoyada en la escoba, y me mira con ojos en los que adivino las ganas que tiene de escupirme. Después se va y barre
el patio pero sin cantar los boleros que son la alegría de nuestra
casa por la mañana.

La segunda dificultad está en la esfera misma. Apenas la coloco
rotundamente sobre un plano inclinado, donde cualquier cubo se
quedaría impertérrito, esta desgraciada saca todas las patitas y se
tira al suelo como un relámpago, sin contar que además sigue
viaje hasta abajo del ropero donde las pelusas, por rara
coincidencia, están siempre reunidas en apretado número.
Sacarla de ahí es una perfecta porquería, tengo que
arremangarme y además soy alérgico a las pelusas y me pongo a
estornudar de tal manera que grandes torbellinos de pelusas
salen junto al cubo y me llevan directamente a la crisis
asmática, tengo que faltar a la oficina, el señor Rosenthal
amenaza con descontarme un día de sueldo, mi padre saca a
relucir las noches que pasaba a la intemperie cuando la
expedición al desierto, y mi tía acaba siempre por llevarse la
esfera y ponerla donde la familia opina que debe estar, es decir
en el estante del living entre las obras del doctor Cronin y el
pajarito embalsamado que fue de mi hermanito el que cerró los
ojos en la primera infancia.

Mi padre me ha preguntado ya dos veces por qué me obstino en
esas tonterías, y no me he dignado contestarle porque tanta
pasividad me descorazona. ¿Será posible que todo el mundo
acepte que esa bola maldita se dé el gusto de imponer su
voluntad? Una vez más lucharé contra la esfera que es, lo sé, un
cubo; la pondré en un plano inclinado, mi tía pasará a la
espinaca, el ciclo de siempre, las pelusas. Entonces yo esperaré a
curarme de la crisis asmática y después pondré el cubo en un
plano inclinado, porque es ahí donde tiene que quedarse y no en
el estante del living al lado del pajarito.

The Canary Murder Case II

Es terrible, mi tía me invita a su cumpleaños, yo le compro un
canario de regalo, llego y no hay nadie, mi almanaque es
defectuoso, al volver el canario canta a chorros en el tranvía, los
pasajeros entran en amok*, le saco boleto al animal para que lo
respeten, al bajarme le doy con la jaula en la cabeza a una
señora que se vuelve toda dientes, llego a casa bañado en alpiste,
mi mujer se ha ido con un escribano, caigo rígido en el zaguán y
aplasto al canario, los vecinos claman por la ambulancia y se lo
llevan en una tablita, me quedo toda la noche tirado en el
zaguán comiéndome el alpiste y oyendo el teléfono en la sala,
debe ser mi tía que llama y llama para que no vaya a olvidarme
de su cumpleaños, ella siempre cuenta con mi regalo, pobre tía.


* Amok: En psiquiatría, súbita y espontánea explosión de rabia salvaje. (N. de J. N.)
De Último round, 1969
Julio Cortázar

¿Es la realidad tal como la conocemos o creemos conocer? La pluma de Julio Cortázar nos la presenta de una forma distinta, de imprevisto, como un mundo con un lado fantástico cuyos misterios, encantos y horrores parecen escapar a la comprensión, pero que están ahí, formando parte de la realidad que percibimos. En un intento de romper las fronteras ortodoxas de los géneros literarios, Julio Cortázar ha empleado en los breves textos que componen Último round la técnica del collage, con recortes periodísticos, comentarios y mezcla de poesía y prosa y un predominio en todos ellos del humor, la ternura y la ironía en la búsqueda de una nueva expresión de la realidad. [Contraportada de Último round, Editorial Debate, S. A., 1995]