Barbara Mendes - So Many Stars (2017)

domingo, 20 de agosto de 2017

¿Y ahora quién pintará este Guernica? - Juan Cruz / Versos y palabras de Joan Margarit - España


El pasado son símbolos. El Guernica. Los bombardeos de Barcelona. El 11-S. El 11-M. Berlín, Chile. El 17-A, La Rambla ensangrentada. ¿Quién pintará ahora este Guernica? ¿Qué poeta recoge ahora estos pedazos helados de la historia antinatural de nuestro tiempo, el terrible suceso que oscureció la más luminosa vía de Barcelona?

Y, de pronto, una calle sin salida,/ un golpe seco en los cristales: alguien sin un pasado aún, ya sin mañana. Lo escribió hace tres o cuatro años Joan Margarit (Sanaüja, 1938, último premio internacional Pablo Neruda de Poesía Iberoamericana). En su libro Barcelona amor final (Edicions 62, 2014). Parece hecho para ser leído ahora. Comienzan así sus versos: Ternura de la tarde, acompañada/ por música ambulante entre los plátanos./ De pronto un brillo rápido y fugaz/ y un golpe seco en los cristales./ Al pie del ventanal, sobre la acera,/ con su plumaje gris, una paloma muerta.

Da escalofrío imaginar esa calle de flores y sangre ahora, la calle que el poeta contemplaba cuando escribió Barcelona amor final. Me siento ligado a La Rambla, amparado por La Rambla. Donde sea que vaya, cierro los ojos, puedo sentir, abajo, la multitud avanzando lentamente entre las dos hileras de plátanos y, arriba, entre las hojas, el estrépito de la otra multitud, la de los estorninos del crepúsculo.

Un golpe seco, el plumaje gris, la paloma muerta, la multitud, los estorninos, el crepúsculo. Alguien sin un pasado aún, ya sin mañana. Ahora se leen los versos como si hubieran pasado este jueves, juntas, todas esas metáforas. ¿Quién pintará ahora este Guernica, qué versos ponerle a este drama que junta La Rambla a otros símbolos oscuros de la historia? Responde Joan Margarit, arquitecto, catedrático, poeta, que vive en la ruta sangrienta de los autores de la matanza, Sant Just Desvern. ¿Qué halla el poeta en el desastre?

El poeta, dice Margarit, busca belleza y verdad. Y hay verdades que no comportan belleza. El poeta necesita verdad. Y aquí hay dolor. Pero sin dolor no hay amor. Sin dolor no nos querríamos tanto. No es verdad que La Rambla sea solo sea una bella vía de Barcelona. En esa avenida de flores hay mucho dolor. La bomba del Liceo, la Setmana Trágica, el tifus, los bombardeos de la guerra civil, asesinatos…, por ahí pasa la historia siniestra de Barcelona.

¿Y ahora? Ahora se suma a esa historia esta tragedia… A la emigración le pueden pasar dos cosas: una, que sea sencilla, que tenga un buen recibimiento, que el que llegue esté dispuesto a entender también. Pero puede haber choques, puede asimismo que el que llegue traiga el odio. Las ciudades no son edificios, son multitudes, y hay choques, es durísima la emigración si no funciona. Hay dolor. Y aquí hay mucho dolor ahora. Pero hay que saber algo: no se puede borrar el dolor de nuestras vidas; pagaremos cara esta obsesión por borrar el dolor. El dolor se necesita para amar.

La inmigración es central en esos poemas de Margarit. Siento La Rambla hostil: está ahí/ en el hedor de los restos de La Boquería,/ un rebaño que marca la pobreza,/ un ganado cubierto por las moscas,/ el barro, religiones pavorosas./ Todo es oro sucio: el suelo de La Rambla/ como una tumba de la multitud, fachadas con estuco y luz de mar./ No se echarán atrás (…). Es de 1997. Y este de 2013 es Barcelona, su canto de amor y dolor a la ciudad en la que vive el poeta: Su nombre es un refugio todavía,/ la civil santidad de la codicia/ y el exabrupto generoso/ de Montjuïc, los muertos frente al mar.(…) Pero, en Montjuïc tengo dos hijas,/ y ahora me ofende un gentío extraño/ que se ciega en la fiesta innecesaria/ de gélidos hoteles, de superfluos/ escaparates. Suele, en los refugios,/ hacer más frío que en ninguna parte,/ desolada ciudad que haces de puta.

¿Quién pintará ese Guernica, qué ha de decir el poeta? El Guernica nos llegó tarde a Barcelona, aquello fue en Bizkaia. Supimos de aquel dolor tan tarde. ¿Y este, cómo pintar este que viene ahora? Con palabras de verdad; el poeta busca siempre salvar las palabras, los políticos las malgastan, las desactivan, las dejan medio muertas. En ese poema de Barcelona están el amor y el dolor por Barcelona. Esa ciudad 'que haces de puta' es mi ciudad, que amo, y en Montjuïc tengo enterradas dos hijas. Sin dolor yo no hubiera amado tanto Barcelona.

Así pintaría La Rambla, pues, Joan Margarit, con amor, con dolor, con esas dos pinturas juntas.

No quiero, pese a todo... - Fabio Morábito - Egipto-Italia-México


No quiero, pese a todo,
muros gruesos,
tan gruesos que no oiga
el silencio de los otros,
hecho de algunas voces y ruidos
que se filtran por los muros,
avisos de la vida
que transcurre al lado,
abajo, arriba,
en contra mía;
quiero unos muros que me aislen
levemente,
contar con el silencio
que los otros tienen,
saber que es frágil,
que sin hacer ruido es como
estamos juntos
y estamos en contacto.
No quiero nada grueso
que me impida oír
que hay otros que desean de mí
que no haga ruido
y que a través de las paredes
que nos unen y dividen
escuchan mi silencio y lo agradecen.

viernes, 18 de agosto de 2017

Certezas I - Jorge Fondebrider - Argentina


Después de varios días,
al tomate le sale una corona de inmundicia.
Las ballenas emigran hacia el norte.
Espera el cocodrilo hundido entre las cañas.
Los cactos del desierto florecen cuando llueve.
El berro siempre crece al lado de las zanjas. Cede el lodo
y arrastra a la montaña, con piedras y con palos, cuesta abajo.
Los restos del naufragio yacen muertos
perdidos en el fondo de mares solitarios. La madera
se pudre. Y en la nieve
hay un conejo blanco al que persigue un puma.
Ambos corren en silencio. Saben
qué hace cada uno en ese drama:
seguir, acelerar, cambiar de dirección,
quién estira la zarpa,
a quién se le quiebra el espinazo.
Todos saben qué hay que hacer.
Yo, no.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Ayer - Ángel González - España


Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis
qué divertido,
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!

Por eso mismo,
porque es como os digo
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.

lunes, 14 de agosto de 2017

Soledades - Mario Benedetti - Uruguay


Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad.

Después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad.

Ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo.

Sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.

Los datos objetivos son como sigue.

Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola.

Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente.

Después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad.

Conforme
pero
que vendrá después
de la soledad

A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.

sábado, 12 de agosto de 2017

Salutación del optimista - Rubén Darío - Nicaragua


Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte,
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña,
y en la caja pandórica de que tantas desgracias surgieron
encontramos de súbito, talismánica, pura, riente,
cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba
o a perpetuo presidio, condenasteis al noble entusiasmo,
ya veréis el salir del sol en un triunfo de liras,
mientras dos continentes, abandonados de huesos gloriosos,
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,
digan al orbe: la alta virtud resucita,
que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.

Abominad la boca que predice desgracias eternas,
abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos,
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres
o que la tea empuñan o la daga suicida.
Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,
la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra;
fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,
y algo se inicia como vasto social cataclismo
sobre la faz del orbe. ¿Quién dirá que las savias dormidas
no despierten entonces en el tronco del roble gigante
bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana?
¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos
y que al alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo
ni entre momias y piedras, reina que habita el sepulcro,
la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,
que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,
ni la que, tras los mares en que yace sepulta la Atlántida,
tiene su coro de vástagos, altos, robustos y fuertes.

Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos:
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,
muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.
Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente
que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros
y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,
así los manes heroicos de los primitivos abuelos,
de los egregios padres que abrieron el surco prístino,
sientan los soplos agrarios de primaverales retornos
y el rumor de espigas que inició la labor triptolémica.

Un continente y otro renovando las viejas prosapias,
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.
La latina estirpe verá la gran alba futura:
en un trueno de música gloriosa, millones de labios
saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,
Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva
la eternidad de Dios, la actividad infinita.
Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros,
¡ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!

jueves, 10 de agosto de 2017

Disyuntiva - Rafael Cadenas - Venezuela


La naturaleza de la poesía
es inintencionada.
                                                                     Goran Palm
Yo quería escribir
un poema,
luego tuve la intención
de no tener intención
y el poema se quedó allí
detenido,
atrapado,
carbonizado entre la chispa
de las dos intenciones
y aquí
lo dejo.