Joni James - Dream A Little Dream Of Me (2015)

viernes, 26 de agosto de 2016

Las horas del lobo - Omar Lara - Chile


Difusos habitantes escudriñan

                 Nada

mueven los labios en un idioma que casi olvidé
aunque sé que estás aquí
al alcance de mi voz
a menos de un millón de kilómetros de distancia
debajo de tu blusa de lana
debajo de tu blusa de luna
caliente y hermosa.
Si todas las mujeres tiemblan bajo una blusa de lana
tibias en sus porosidades
si todas tiemblan
feas y lindas
qué puedo decir de ti
que eres mía y te amo
aunque no existas.

He vivido tantos años lejos de ti
rodeado de tu ausencia como una

                 isla

en las viejas casas de madera
en la tierra que no pisamos juntos
en la hierba en que no nos tendimos a mirar
                 las estrellas
he vivido tantos años lejos de ti.

Debo apresurarme,
se me hinchan las piernas
tú sabes
y en el cuerpo me aparecen unas fantásticas
placas aureoladas.

Me pregunto si llegaré a tiempo a tu cuerpo
tu cuerpo que se contrae con mi jugo de limón
debo apresurarme.
Debo apresurarme a pensar que debo apresurarme.

Tú que eres razonablemente feliz
¿has pensado en lo que nos espera?
Hay lugares que son sólo nombres
y otros
son sólo recuerdos
y nosotros buitres de los recuerdos.
He ahí esos despojos
un gesto
           una sonrisa
al paso del tren frente al sueve lomaje
un furtivo paseo por el pueblo natal después de tantos
años.
Algo queda.
No es un festín
los huesos están roídos
                                casi pulverizados
pero puedes buscar bajo las pìedras
o lamer el polvillo.

Mas hay amor mío
lugares y destinos que parecieran estar
al otro lado del mapa
invisibles pero ciertos
con tranquilos crepúsculos
y en la distancia
cuerpos que se deshacen en dirección al sol
mientras salan sus cuerpos en la espuma.

Habremos envejecido junto a un cenicero repleto de
colillas
mirando algún retrato ya sin rostro
amarillo
y algún otro tesoro rescatado del tiempo.
Tú que podrías haber sido razonablemente
            Feliz.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Tempus fugit/ 25 - Carpe diem/ 13 - Fábula del tiempo - Luis Muñoz - España


Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.

Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.
De Septiembre, 1991

lunes, 22 de agosto de 2016

Traduciéndonos a nosotros mismos - Yolanda Pantin - Venezuela


Hay algo extraordinario

en el lugar del No Entendimiento
y el deseo de entender

semejante a la tarea de escribir un poema
o de traducir un fragmento

de un idioma desconocido

Algo cierto
como un hachazo

en la infantil necesidad
de articular un pensamiento

o dibujar algo

que haga señales
en el claro del bosque

para el niño autista

Pequeños sucesos
de la comunicación humana

-¿Qué dice?
-¿Qué quiere decir?

Mínimos gestos y mínimas palabras
que en algo calman

la creciente ansiedad
Voy entendiendo sólo

lo que proyecto sobre ti

lo que tu lengua
desencadena

desde su música extraña
cuando

desde algún lugar

desencajado
emergen

como faros, también, inesperadas
alusiones a osos, a leopardos

O la palabra "lobo"

traída por el deseo
más allá de las cultas referencias

a la fundación de Roma
y pasando por alto

lo que podría ser
en el diálogo y no en el monólogo

poético

si pudiéramos hablar
en el mismo idioma

un intercambio de eruditas lecturas
y salas de museos

la palabra "lobo"
enaltecida

sustanciada

Porque

lo que al final se entiende
desde la callada

orfandad
de frases imposibles

y oídos
sordos

vacilaciones
intentos de avanzar

en el claro del bosque

-¿Qué dices?
-¿Qué me quieres decir?

cuando una palabra surge
y uno cree entender

lo que no era
y Es




en la certeza también
y en el fracaso del poema.
De La Épica del Padre, 2002

sábado, 20 de agosto de 2016

Sentido - Fruela Fernández - España


De pronto piensas
que ya no entiendes las historias-
enfermos
de lucidez
derramando sus mundos.
(Tal vez
tendrías que empezar por ti,
pero ya es tarde,
y no sirve de mucho).

Hace sol,
es domingo,
los tranvías destazan
el ventanal,
la cabeza te cruje de resaca.

Es domingo,
                 tus ojos
ven que todo funciona,
y no lo entienden.

Algo
te trae inquieto.
              Todo
provoca
tentación de sentido-

pero no lo tiene.

jueves, 18 de agosto de 2016

Los árboles no son de madera - Fabio Morábito - Egipto-México


Los árboles no son de madera
y no tocamos madera cuando tocamos un árbol.
Un árbol,
cuando ha exprimido el canto de sus ramas,
se recuesta en su tumba de madera,
toca madera y deja de ser árbol.
La madera de una silla no es madera muerta
y los árboles no son madera viva;
los árboles son árboles
y la madera es madera,
y los árboles muertos
son madera de pie,
madera con ramas y pájaros,
y no se sabe si los pájaros
los toman como árboles
o como lo que son: sillas silvestres,
madera para descansar que anhela que la quemen.
Los árboles se mueren de madera,
y el fuego,
que compendia en un minuto años de pájaros,
años de hormigas por las ramas,
conoce sólo un idioma: la madera,
y no sabe nada de los árboles.

martes, 16 de agosto de 2016

Brecha solar - Rafael-José Díaz - España


Pienso ahora
que ha sido sólo aquí, en este banco
de un parque en el que fui
un niño que corría, se internaba
entre las hojas de la tarde
y se escondía
tras los troncos de arbustos y palmeras,
fingiendo olvidarse de su madre,
pero siempre pendiente de sus ojos, su voz;
que ha sido aquí, en tantos días
de veranos sucesivos, de brechas
abiertas entre tiempos de ausencia o de ceguera,
donde el sol descorría
las cortinas de nubes, delicado,
y bajaba hasta el cuerpo, hasta la ropa
ligera que lo cubre en el verano,
hasta el libro, hasta el iris
de los ojos que leen, hasta
las manos que componen sin saberlo otro libro,
menos luminoso;

pienso ahora, también, aunque tal vez
lo haya sabido siempre, que estas nubes,
en su danza, descubren
y cubren, o desvelan y velan la mirada
calurosa del sol, y con sus gestos
de nada hacen que el cuerpo todo
se estremezca y recuerde lo que nunca sintió,
sienta ahora lo que nunca ha pensado
y piense en este instante y más allá
de este instante, del sello
huidizo del sol sobre el espíritu,

que ha sido sólo aquí, en este banco
de madera ya casi despintada,
donde el sol se ha entregado de verdad,
donde el cuerpo ha sabido,
desde siempre,
que su carne es un mínimo fragmento
del sol que ahora se derrama,
tímido,
por una brecha abierta entre las nubes.
De Moradas del insomne, 2005

domingo, 14 de agosto de 2016

Moisés - José Pérez Olivares - Cuba


Y Moisés dijo a su pueblo: Tened memoria de
aqueste día, en el cual habéis salido de Egipto...
Éxodo, 13, 3

Vengo de las duras arenas de Egipto,
de las pardas y lejanas tierras de Canaán.
Me sigue el pueblo de Israel,
este arduo y cansado pueblo,
esta insomne y misteriosa raza
sin patria y sin memoria.

Atravesé las aguas,
recorrí sedientas estepas,
vi morir despacio a sus hijos,
pero seguí adelante.

Mi pueblo nada pregunta, simplemente me sigue.
Lenta y confusamente me sigue
hacia donde yo señalo.
Si digo: "la tierra que prometí está hacia el norte",
      él va conmigo hacia el norte.
Pero si digo: "la tierra que nos aguarda
      queda al sur",
vuelve inmediatamente los pasos hacia el sur.
Y si me paro en seco, y exclamo:
"al este, debemos encaminarnos al este",
mi pueblo no protesta,
porque sabe que la tierra de Jehová
está en todas partes.

A veces me pregunto
qué tierra es esa a la que nos dirigimos,
qué milagroso país nos aguarda
al final de este ciego peregrinaje.
En un mundo embriagado de fronteras,
hundidos hasta los ojos en la barbarie,
      ¿adónde podremos ir?
Quizás a la tierra de Amorrheo,
      de pastores y labradores?
Tal vez a la de Jebuseo,
      tierra de mercaderes,
sitio de tránsito en el espejo de las caravanas.

Mi pueblo no sabe que temo por él.
De noche, con los ojos abiertos, medito
      en la oscuridad.
Me levanto y camino envuelto por las sombras
hasta que el día me sorprende.
Entonces,
como quien tiene una súbita revelación
obligo a mi pueblo a emprender nuevamente la marcha,
haciéndole creer
que a la distancia del vuelo de una flecha
      está el final del viaje.