Kelley McRae - Easy On My Mind (2015)

sábado, 23 de julio de 2016

El otro laberinto (J. L. B.) - Antonio Jiménez Millán - España


A Luis García Montero

No hablaba usted de ofensas y venganzas
que conmovieron muros de ciudades antiguas,
ni de sagas perdidas en los siglos,
sino de un país, el suyo, tan próximo y cruel
como un gobierno infame.
                                    Recuerdo su ironía
al presentarnos -"Yo no soy joven y no sé
si alguna vez he sido poeta"-, nuestro miedo
también. ¿Qué podíamos decirle entonces,
si en una sola frase desplegaba
esa mitología personal
que usted fundó y a veces convertían
en voz extravagente, en anécdota y humo?
La habitación discreta,
el rostro del general San Martín
detrás de su figura casi inmóvil...
Desde la noche de otro continente
cuyas ruinas ya estaban en sus libros
le recuerdo ahora, cuando ya no soy joven
y sé que tuvo usted mucha paciencia
llenando ese silencio que nosotros
no éramos capaces de romper;
su memoria nos trajo el nombre de al-Andalus,
las novelas de Cansinos-Assens, los años
en que algunos poetas de vanguardia
tenían secretarios que dictaban
imágenes audaces.
                         Al salir,
la gente discutía de política. Pensábamos
en un tiempo cercano al de sus fábulas,
el otro laberinto: hay una casa que nunca volveré a pisar,
una mirada vacía que no tendré delante.
Quedaba solamente
aquel frío de julio en Buenos Aires.

jueves, 21 de julio de 2016

El parque Bryant - Eduardo Mitre - Bolivia


Por la poderosa avenida
que ella sola iluminaba
se detuvo en una esquina,
me indicó el parque Bryant.

Juntos cruzamos la calle.
Nos sentamos en un banco,
mejilla con mejilla
nos quedamos mirando
las piruetas del agua,
los sicomoros tan altos,
el vaivén de las ramas
al compás de la brisa.

Así toda la mañana
en amorosa alianza
ella me enseñaba los seres,
yo se los nombraba.

Cerca del mediodía,
la sirena de la ambulancia,
los coches de la policía,
las nubes de la desgracia
que pasan todos los días,
nos echaron sin movernos
del parque Bryant.
De El paraguas de Manhattan, 2004

martes, 19 de julio de 2016

David Teniers - Carlos Pardo - España


Teniers pintó con látigo de ámbar
la oscuridad doméstica
frente a la luz
de caminos y cortes;
sonrió al fumador de opio, al viejo mono
de saberes herméticos;
llegó a una comprensión del cuerpo humano
como sólo podría tenerla un tabernero:
vaina hueca,
sonajero de polvo y carcajada.
Un día, previsor,
pensó una arquitectura
de bosques recogidos, periferia,
lecciones, chubasqueros,
fidelidad al alma del antídoto
y de la picadura.

Viene el alba
con un tizón de culpa.
Aceptaré no ser
buena persona,
recorreré el camino de la intención al gesto.

Teniers murió
y Rubens es un pez
en manos de los supersticiosos.

domingo, 17 de julio de 2016

Memento mori/ 6 - El mar de las tinieblas - Marco Martos - Perú


Carta Moral a Lucilio
Escribe Séneca (40 d. C.)

Solitario y débil,
el buey viejo
quiere pasto tierno
y los hombres,
no muy diferentes,
somos alimento
diario de la muerte.
Nuestros cocineros
circulando entre los fuegos
preparan manjares para muchos
y los labriegos en Sicilia
y en África, y acaso más allá
del mar de las tinieblas, siembran
hierbas aromáticas, hortalizas y frutales
para alimentar a Roma y a las ciudades
de los cuatro confines
en cada uno de los imperios.
Cada quien defiende con los dientes
su verdad en el foro.
Con discursos y denuestos
los antagonistas se acompañan.
La mujer discute con el marido.
Ambos escuchan el eco
de dos voces y como esto no les basta
engendran al hijo entre sollozos.
Condición del hombre es estar solo,
vivir lo breve en la incertidumbre.
En cualquier cosa que hagas, Lucilio,
pon tus ojos en la muerte.
Consérvate bueno.
(El mar de las tinieblas, 1999)

viernes, 15 de julio de 2016

Susana ve pasar los barcos - Martín López-Vega - España


A Susana Reisz, en Roosevelt Island

Susana ve pasar los barcos cada noche
Ella está sentada frente a su ventana
escuchando a los héroes de Haendel
en la voz de Andreas Scholl
mientras su memoria le dicta insomne
No estamos hechos de las cosas que recordamos
Estamos hechos de cuanto no conseguimos olvidar
Y ve pasar los barcos Cada noche ve pasar los barcos

Barcos que no sabe adónde irán
Barcos que tal vez sean los mismos cada noche
Barcos insomnes Barcos centinelas

Susana ve pasar los barcos como preguntas
No dejan estelas Dejan signos de interrogación
Susana ve pasar los barcos como días
No dejan cicatrices Pero sí el dolor de las cicatrices

Cicatrices que ya no se recuerda de qué golpe fueron
Cicatrices que tal vez ni siquiera fueran nuestras
Cicatrices memoriales Cicatrices que son fuentes

Susana ve pasar los barcos cada noche
No les hace ningún gesto Pero a su modo los despide
Les dice Ah salúdenme a aquel que ya no conoceré
Denle recuerdos a aquella que fui

Susana sabe que los barcos no la escuchan
Pero se llevan sus saludos que no llegarán a su destino
Que acabarán en algún lugar del que todo lo ignora

Susana ve pasar los barcos Cada noche ve pasar los barcos.
Ombra mai fu (Aria de Xerxes) - Haendel
Andreas Scholl

miércoles, 13 de julio de 2016

Mujer en la esquina - Santiago Sylvester - Argentina


De lo que se trata es del intercambio: ella tiene hambre, yo
      no tengo conocimiento; y si cada uno espera que caiga su
      ración del cielo, ya podemos despedirnos sin aliviar la carga.
Siempre ha habido estos pactos: ella con un naipe distinto
      en cada caso, yo eligiendo la carta para ver si acierto;
ella, yegua de Parménides llevándome camino arriba, yo
      olfateando el rastro con precipitación;
y así, necesitados ambos de lo que el otro tiene y no guarda
      para sí, buscamos lo excitable de la especie para alcanzar el
      peso, la saliva del otro, la célebre unión de las mitades.

Ella siempre con historias exitosas (todas tristes), y yo
         atestiguando lo que he dicho:
                   que si espera en la calle
                   se debe al intercambio,
                   si entra en el bar y llama por teléfono,
                   si disloca hasta morir la mandíbula del alma
                   y se ríe cuando corresponde llorar
                   se debe al intercambio: esas partes separadas en
                            busca de lo mismo.

Y es todo lo que sé.
Pero ella sabe más:
      sin salir de la esquina
      conoce el mar por el tripulante a deshora,
      el mercado por el olor de unas manos,
      la vaca por el carnicero;
y si no quiere ni oír
hablar del corazón, acostumbrada
      como está a la charla,
      es porque sabe que ahí cruje la madera.
      El corazón es puro esteticismo.
De Escenarios, 1993

lunes, 11 de julio de 2016

El esperado - Jordi Doce - España


El tiempo ayuda al mito de lo que no sucede.
Él vendrá o ha venido, no se sabe a fe cierta,
abundan los rumores mas no hay pruebas,
pudo ser aquel viejo de la capa raída
o el callado extranjero que no salió del cuarto
durante días, ¿quién podría asegurarlo?
Mejor no decir nada, mantener la vigilia,
dar órdenes precisas a guardias y aduaneros,
dibujar en el sueño el rostro de quien nunca
dio señales de vida ni declaró su nombre,
en la espera y deseo de que alguna mañana
se anuncie en una vuelta del camino,
incorpore su rostro a nuestro asombro
tan sólo por hallar a sus creadores,
por saber que fue cierta nuestra imaginación.
De Otras lunas, 2002