Chico Buarque de Hollanda - Duetos (2002)

sábado, 20 de septiembre de 2014

Literatura y jazz/ 39 - He conseguido que nuestra vieja épica cicatrice pero aunque me arranquen el dedo índice seguirá señalando la dirección de tu casa - Luis Artigue - España


 A Donal Savage
Conocí a un loco
tan febril y estrafalario como un líder ungido.
Sus palabras parecían los vestigios
de oxidadas utopías.
En su casa bebíamos absenta,
fumábamos free jazz
y le cerrábamos la puerta al acreedor encorbatado
durante el desalojo.

Oh, la adolescencia legendaria.
Oh, el ánimo abollado…

Recuerdo sus soliloquios
y recuerdo la música
-Ornette Coleman al saxo
como un poeta maldito desertando del idioma-
cada vez que la reminiscente culpa
pequeñoburguesa
me aloja en el barato Motel
de la Tristeza.

Conocí a un borracho hijo del hombre
capaz de supervisar el catálogo de nuestras
revoluciones.
Los distribuidores de camisas de fuerza
lo tomaron al final como rehén
para que todo siga
como siempre.
Free Jazz - Ornette Coleman Sextet - Alemania, 1978 
Ornette Coleman - saxo, violín 
 Ben Nix - guitarra 
 James Blood Ulmer - guitarra 
 Fred Williams - bajo 
 Shannon Jackson - percusión 
 Denardo Coleman - percusión

jueves, 18 de septiembre de 2014

Fragmento de La novela del tiempo en diez mil versos - Juan Ignacio Ramírez (i) Codina - España


1.- Placeres

0h 15m AM: Él trabaja y ella viaja. No debería reprochárselo; suele beber para dormirse. Sexo poco frecuente, se consuela en los bares. Van a restaurantes lujosos donde se la comen con los ojos; pero luego la pasión se diluye. Diferencia de edad.

Solitario resulta quien trabaja
entretanto su tiempo desparrama
la mujer que le ignora cuando viaja.

Obviarás reprocharle si es que llama
y pretendes que ausente se enternezca
con la misma pasión que a tí te inflama,

lograrás que tu rostro se humedezca
mientras buscas constante los licores
cuyo efecto seguro te adormezca.

Lontananza percibo tus olores
de placeres perdidos y casuales
cuando apenas disfruto tus sabores

en asaltos cansinos y banales
que me arrojan deprisa por los bares
a charlar de los temas más triviales.

Ostentosos hallabas los manjares
que a mi lado probabas y gustabas,
envidiosos los otros paladares

que absorbían el sexo que incitabas
lujuriosa de gesto, de postura
¡tentaciones que luego me frustrabas!

Seducido anticipo la factura
del maduro, romántico y maltrecho
que comete gustoso la locura
de su joven creerse satisfecho.
Juan Ignacio Ramírez (i) Codina

Partitura del tiempo con guitarra - Pablo Sáinz Villegas

La escritura como reto

    Y como juego.
    El fragmento que acaban de leer pertenece a la cuarta novela de Juan Ignacio Ramírez Codina, y es efectivamente una novela, contiene decenas de personajes, acción, melodrama, orgías, crímenes y hasta necrofilia, pero está escrita íntegramente en verso. Concretamente en tercetos encadenados, la estrofa que empleó Dante en su Divina Comedia, aunque naturalmente no tiene nada que ver con ella. Está ilustrada por Rosa Castellot, Félix Reyes, Demetrio Navaridas, José Carlos Balanza, Óscar Cenzano, Carlos Rosales, Jesús Lasanta, Juanjo Ortega y Teresa Rodríguez Miguel, todos ellos riojanos. Incluye un CD con música de Pablo Sáinz Villegas, también riojano, compuesta expresamente para la ocasión. Es su primera composición musical. Los 10.000 versos de la novela se han impreso además en las guardas del libro, "que hasta se pueden leer con una buena lupa". 10.000 endecasílabos melódicos (con acentos en la tercera, sexta y décima sílabas). "Este libro es un juego literario, un reto que me pongo a mí mismo, la literatura en su estado más puro, en donde la forma es mucho más importante que el contenido", dice Ramírez.
    Pero éste no es el primer experimento literario de Juan I. Ramírez. Su tercer título, El tiempo según San Marcel, un homenaje a Marcel Proust, está dividido en siete partes (como En busca del tiempo perdido) y contiene 10.080 párrafos (los minutos de una semana) de una línea y dos tercios exactamente. La literatura como matemática. En la novela aparecen 700 personajes reales que murieron antes de los 33 años, la edad de Cristo. "La literatura ha cambiado mucho, y sé que hoy no se publicarían a Proust, ni a Dante, ni a Joyce, pero a mí son los desafíos literarios lo que realmente me interesa y estimula".
    Diremos de paso que Juan I. Ramírez es hermano de Pedro J. Ramírez y que en su vida profesional es director de una importante multinacional alemana e impulsor del Museo Würth.

martes, 16 de septiembre de 2014

Justas Literarias - Reinosa 2014 / Sin título - María Sanz - España


    La sevillana María Sanz, reconocida y laureada poeta con más de treinta años de trayectoria, ha resultado ganadora del Concurso Nacional de Poesía en su L edición, por el poemario Aquel viento que fuiste. Al certamen, convocado por el Ayuntamiento de Reinosa a través de la Casa de Cultura Sánchez Díaz, y dotado con un premio en metálico de 3.000 euros, se presentaron en esta ocasión cerca de 200 obras. Quedaron finalistas los poemas El paso de la luz, Paiseo y De nadie.

    Por otra parte, el XLII Premio Nacional de Cuentos José Calderón Escalada, dotado con la misma cantidad, se adjudicó, entre 306 trabajos,  al cartagenero Ignacio Borgoñós por su relato Dóberman. Fueron finalistas La verdad amortajada, Mundo matrioska, El homérico impávido, Tras el túnel, El mayor espectáculo del Mundo y Toma falsa.

    La ceremonia de entrega de los premios tendrá lugar el próximo viernes 19 de septiembre, a las 20:30 horas, en el Teatro Principal de Reinosa, dentro de los actos de las fiestas de San Mateo. María Sanz y Ignacio Borgoñós darán lectura a sus trabajos. Sanz recibirá en la misma ceremonia, como es habitual, la Flor Natural.


Tú y yo nos encontramos
en Washington Square.
Me invitaste a cenar
en un club, y la orquesta
tocó para nosotros
«Indian summer»... Bailamos
inmersos en la noche
neoyorquina. Más tarde, mi vestido
brillaba abandonado sobre el suelo
de aquel apartamento, donde era
muy distinta la música: palabras
y suspiros mezclados con sirenas
de los barcos lejanos...
Pero, ¿será posible
que no recuerde ahora,
mientras abro los ojos,
cómo se titulaba la película
donde vi estas escenas?
De Aves de paso, 1991

Indian Summer (Victor Herbert - Al Dubin) - Glenn Miller Orchestra 
 Voz: Ray Eberle

domingo, 14 de septiembre de 2014

Del gesto que consiste en ponerse el dedo índice en la sien y moverlo como quien atornilla y desatornilla - Julio Cortázar - Argentina


"C'est un pauvre fou qui remplit son jardin de pierres"1
    Si usted nunca repartió cartas en un radio de 32 kilómetros a la redonda, si no las llevó en un viejo saco de cuero junto con encomiendas, impresos, prospectos, telegramas, giros postales y facturas, si no caminó con la cabeza gacha para sorprender las piedras escondidas entre las hierbas de los senderos rurales, si además del saco de cuero usted no llevó nunca una carretilla de hierro en su recorrido, si al distribuir el correo no levantó una piedra de buen aspecto para ponerla en la carretilla y sucesivamente fue levantando otras piedras meritorias hasta colmar la carretilla, si no volvió a su casa con la carretilla llena de piedras y las volcó junto a una construcción bastante adelantada, si no preparó argamasa y se puso a levantar un muro de la construcción hasta que la oscuridad le impidió seguir trabajando, si no hizo todo eso o le cuesta creer de alguien que haya podido hacerlo durante veinticinco años, lamento decirle que no comprenderá jamás a los piantados, que es usted irremisiblemente cuerdo, y que le estrecho la mano inclinándome con el gesto con que se saluda al esposo de la difunta en el peristilo del cementerio, no sin antes dejar constancia de que el epígrafe supra procede de la autobiografía del Facteur Cheval, que lo cita como la opinión de sus vecinos de Hauterives antes de seguir imperturbable con su carretilla y volcar diariamente cuarenta y ocho kilos en el centro mismo de mi corazón.


Los piantados y los idos

    La palabra piantado es una de las contribuciones culturales del Río de la Plata; los lectores al norte del paralelo 32 tomarán nota de que viene de "piantare", en italiano mandarse mudar2, acepción ilustrada por un rotundo tango donde también se oye el ruido de rotas cadenas: Pianté de la noria... ¡se fue mi mujer!
    Nótese que el que se va está ido, voz que castizamente significa chiflado; al importar e imponer a los piantados en detrimento de los idos, reiteramos los argentinos una de nuestras más caras aspiraciones que, como todo el mundo sabe, consiste en sustituir una palabra española por otra italiana siempre que sea posible y sobre todo si no lo es. Yo, por ejemplo, de muy chico era un ido, pero hacia los doce años alguien me trató de piantado y la familia adoptó el neologismo con arreglo al sano principio precedente. Desde luego el interior del país está menos expuesto a estas sustituciones terminológicas, y es justo decir que si la capital se enorgullece de un meritorio porcentaje de piantados, en cambio nuestras provincias continúan repletas de idos; la querella linguística no tiene importancia frente a la esperanza de que la suma de idos y piantados alcance algún día a contrarrestar la influencia de los cuerdos, con los cuales nos está yendo hasta ahora como usted sabe.
    La diferencia entre un loco y un piantado está en que el loco tiende a creerse cuerdo mientras que el piantado, sin reflexionar sistemáticamente en la cosa, siente que los cuerdos son demasiado almácigo simétrico y reloj suizo, el dos después del uno y antes del tres, con lo cual sin abrir juicio, porque un piantado no es nunca un bien pensante o una buena conciencia o un juez de turno, este sujeto continúa su camino por abajo de la vereda y más bien a contrapelo, y así sucede que mientras todo el mundo frena el auto cuando ve la luz roja, él aprieta el acelerador y Dios te libre. [...]
De La vuelta al día en ochenta mundos
1 "Es un pobre loco que llena su jardín de piedras". (N. de J. N.) 
2 En argentino, irse. (N. de J. N.)

Balada para un loco (Astor Piazzolla - Horacio Ferrer) - Roberto 'Polaco' Goyeneche

viernes, 12 de septiembre de 2014

Cada cual debe tener... - Montserrat Abelló - España


Cadascú ha de tenir...
A Virginia Woolf

Cadascú ha de tenir
la seva cambra.
I un pati blau
on passejar els seus dubtes.

Més enllà del sol
viurà el desig
i la recança
de la primera paraula.

I el somriure
que s'ha perdut
i ja no es recupera.

Suau serà, però,
l'ombra de la tarda,
darrera els núvols,
allargada, com un lliri.


Cada cual debe tener…
A Virginia Woolf

Cada cual debe tener
una habitación propia.
Y un patio azul
donde pasear las dudas.

Más allá del sol
vivirá el deseo
y la nostalgia
de la primera palabra.

Y la sonrisa
que se ha perdido
y ya no se recupera.

Suave será, aún,
la sombra de la tarde,
detrás de las nubes,
alargada, como un lirio.
De Paraules no dites / Palabras no dichas (1981)
Traducción de Neus Aguado

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El hombre imaginario - Nicanor Parra - Chile


    El pasado 5 de septiembre, Nicanor Segundo Parra Sandoval, poeta, matemático y físico chileno, Premio Cervantes 2011, cumplió 100 años. ¡Felicidades don Nica!

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Novela de aventuras/2 - Fragmento de Moby Dick - Herman Melville - Estados Unidos


CAPÍTULO LIX
LA CAZA. - TERCER DÍA

    [...] De pronto, el agua a su alrededor empezó a agitarse en círculos concéntricos y pareció hincharse. Se oyó un ruido trepidante y luego todos contuvieron el aliento al surgir del agua oblicuamente una enorme forma, llena de cuerdas, arpones y lanzas. Envuelta en un delgado velo de bruma, se la vio un momento en el aire irisado por la incidencia de los rayos del sol sobre el agua pulverizada. En seguida volvió a hundirse. Al ser aplastadas las aguas, se alzaron durante un instante como gigantescos surtidores, volviendo a caer cual lluvia, dejando la superficie espumosa como leche recién ordeñada alrededor del marmóreo tronco de la ballena.
    -¡Bogad! -ordenó Ahab.
    Los botes avanzaron, dispuestos al ataque.
  Pero enloquecido por los hierros del día anterior, que le corroían, Moby Dick atacó de frente, dando coletazos entre los botes. De nuevo los separó haciendo caer al agua arpones y lanzas de los botes de los dos oficiales y deshaciendo la parte superior de sus proas, pero dejando el bote de Ahab casi intacto.
    Mientras Daggoo y Queequeg tapaban las planchas que habían sufrido mayor tensión, y mientras la ballena, alejándose de ellos, se volvió y enseñó todo un costado al pasar de nuevo a su lado, se alzó un grito. Sujeto al redondeado lomo del cetáceo, envuelto en las espiras en que la ballena se había enredado durante la pasada noche, se vio el cuerpo medio destrozado del parsi, su ropa hecha tiras, sus dilatados ojos clavados de lleno en Ahab.
  -¡Engañado! ¡Engañado! - exclamó el capitán, respirando profundamente-. ¡Sí, parsi! ¡Vuelvo a verte! Sí; tú vas delante; y ésta, "ésta" es entonces la carroza fúnebre de que me hablaste; pero te emplazo a que cumplas todo lo que prometiste. ¿Dónde está la segunda carroza? ¡Vamos, muchachos! ¡Al barco! Estos botes son inútiles ya. Arregladlos a tiempo si podéis volver a mi lado. Si no, Ahab se basta para morir. ¡Vamos! Y vosotros, acordaos de una cosa -agregó dirigiéndose a sus tripulantes-: al primero que intente saltar de este bote, le clavo el arpón. Vosotros no sois hombres independientes ya. Sois mis brazos y mis piernas. Por consiguiente, me obedeceréis. ¿Dónde está la ballena? ¿Ha vuelto a bucear?
   Pero miraba demasiado cerca del bote, porque Moby Dick estaba nadando otra vez, alejándose de ellos y casi había pasado el barco.
    -¡Oh, Ahab! -exclamó Starbuck-, ¡aún no es demasiado tarde, a pesar de ser el tercer día, para desistir! ¡Mira! ¡Moby Dick no te busca! Eres tú, quien comete la locura de buscarle. [...]
Traducción de Guillermo López Hippkis