Zaz - Recto Verso (2013)

viernes, 31 de julio de 2015

Las novedades del día - Nika Turbiná - Ucrania


Espero
a que alguien
me pregunte
qué vi, con quién,
dónde estuve.
Entonces abro mi libro de novedades.
¿Quieren oír noticias?
Quién murió, quién se fue,
quién se quedó solo...
¿Podemos
simplemente quedarnos en silencio?
Observemos por la ventana
el último tranvía que pasa...
Me gusta mucho la casa adormecida.
Y cuando las novedades del día
se cubren de polvo,
yo entiendo,
no es a mí a quien esperan.
(Escrito a los nueve años)

miércoles, 29 de julio de 2015

Fragmentos del Enuma elish. Poema babilónico de la Creación - Anónimo - Mesopotamia


El tradicionalmente conocido en Occidente como Poema babilónico de la Creación debería ser designado propiamente con el título Cuando en lo alto (esto es, Enuma elish), que es como lo llamaban los babilónicos, citándolo por las dos primeras palabras con que arranca esta composición. Aunque más le convendría el título de Poema de la exaltación de Marduk, por cuanto la exaltación de este dios babilónico es el verdadero tema del poema, en el que la creación propiamente dicha apenas constituye un episodio al comienzo del relato.
A pesar de que los principales rasgos del Enuma elish se remontan a la época sumeria (antes del 2000 a.C.), el texto, tal y como hoy lo conocemos, fue reconstruido en 1876 por George Smith a partir de las tablillas más tardías de la biblioteca de Assurbanipal (669-626 a.C.), el Sardanápalo de los griegos. [...]
Estas tablillas han contribuido decisivamente a perpetuar la cultura sumeria y salvarla para la posteridad. [...]
Por supuesto, se desconoce el nombre y la personalidad del autor del poema, compuesto de más de mil versos distribuidos en siete cantos correspondientes a otras tantas tablillas. Estos siete cantos, irregulares en cuanto a su contenido argumental, muestran que el poema es producto de sucesivas adiciones modeladas sobre un material literario anterior de carácter cosmogónico y teogónico, de inspiración sumeria en su mayor parte. La suma de tal material efectuada por los sacerdotes babilónicos dio lugar a una composición unitaria, en la que Marduk es la figura indiscutible. [...]
Diferentes especialistas han tratado los paralelos -y también las diferencias- que pueden observarse entre el Enuma elish y el primer capítulo del Génesis. La mayoría conviene en que el enfoque bíblico de la Creación dista mucho de los relatos mesopotámicos que sobre tal temática nos han llegado, por mucho que hayan recibido influencias argumentales y aun ideológicas de los textos cuneiformes. En la Biblia, a diferencia de lo que ocurre en el Enuma elish, el ser divino no surge del caos primigenio, sino que él es quien lo clarifica y estructura conforme a un determinado plan. Y tampoco hay indicios de teogonías: Elohim preexiste a todo, está por encima del caos y no proviene de principios primarios eternos. Por lo demás, es evidente que en algunos pasajes de la narración bíblica se reconocen indiscutibles influencias mesopotámicas, lo que hace pensar en la serie de tradiciones que, sobre el origen del mundo y del hombre, existían en el Próximo Oriente y que el autor bíblico, indudablemente, hubo de conocer.


Tablilla I

Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado,
y, abajo, la tierra firme no había sido mencionada con un
             nombre,
solos Apsu, su progenitor,
y la madre Tiamat, la generatriz de todos,
mezclaban juntos sus aguas:1
aún no se habían aglomerado los juncares, ni las cañas
             habían sido vistas.
Cuando los dioses aún no habían aparecido,
ni habían sido llamados con un nombre, ni fijado ningún
             destino,
los dioses fueron procreados dentro de ellos.
Lakhmu y Lakhamu aparecieron y fueron llamados con un
             nombre.2
Antes de que se hicieran grandes y fuertes,
fueron producidos Anshar y Kishar, superiores a aquellos.
Tras prolongar sus días, multiplicados sus años,
Anu fue su hijo, igual a sus padres;3
[...]
En el Santuario de los Destinos, en esta Capilla de
             las Suertes,
fue procreado el más inteligente, el sabio de los dioses,
             el Señor:4
en el corazón del apsu nació Marduk.
En el corazón del santo apsu nació Marduk.
El que lo engendró fue Ea, su padre;
la que le dio a luz fue Damkina, su madre.
Mamó únicamente pechos divinos:5
la nodriza que le crió le llenó de una vitalidad formidable.
Su naturaleza era desbordante, su mirada fulgurante,
su porte era señorial, vigoroso desde siempre.
[...]


Tablilla V

Él preparó sus moradas para los grandes dioses
y dispuso en constelaciones las estrellas que son sus
             imágenes.
Determinó el año, delimitando sus secciones;
estableció tres estrellas para cada uno de los doce meses.
Después de determinar así la duración del año,6
fijó la estación de Nebiru para definir la cohesión de los
             astros,
y a fin de que ninguno cometa falta o negligencia en su
             recorrido
junto a ella estableció las estaciones de Enlil y de Ea.
Y abriendo grandes puertas a los dos lados del cielo,
puso sólidos cerrojos a la izquierda y a la derecha:7
en el hígado de Tiamat colocó las regiones superiores del
             cielo.
Hizo brillar a Nanna, a quien confió la noche,
y le asignó ser la joya nocturna para determinar los días:
"Cada mes, sin cesar, ponte en marcha con tu disco;
al principio del mes ilumina sobre la tierra,8
luego guarda tus cuernos brillantes para determinar los seis
             primeros días;
al día séptimo tu disco deberá estar en la mitad,
en el decimoquinto te pondrás en conjunción con Shamash,
             cada medio mes,
y cuando Shamash, desde la base del cielo, se dirija hacia ti,
con regularidad disminuye (tu disco) y decrece.9
En el día del oscurecimiento aproxímate a la ruta de
             Shamash,
para que en el trigésimo te encuentres (de nuevo) en
             conjunción con él.
... y siguiendo este camino, define los presagios;
aproxímate ... para pronunciar las sentencias adivinatorias."10
[...]
Introducción, traducción y notas de Federico Lara Peinado
Enuma elish

1. Las dos primeras palabras, Enuma elish ('Cuando en lo alto'), dieron título a todo el poema. La expresión aún no había sido nombrado equivale a 'aún no existía'. Apsu fue el principio cósmico, a modo de abismo primordial (en sumerio Abzu), formado por las aguas dulces sobre las que flotaba la tierra. De ellas surgieron los ríos, lagos y fuentes. Fue un elemento considerado masculino. Era el abyssos de los griegos y es el abismo nuestro. Tiamat, segundo principio cósmico, era la personificación del mar salado y amargo y, según el poema, la madre de la totalidad de los dioses. Figurada como "masa de agua" -su nombre deriva del acadio tiamtu, 'mar'-, fue el elemento primordial femenino, esposa de Apsu. En un principio, según la cosmogonía mesopotámica, "todo había sido agua". El desagüe del Éufrates y del Tigris en el mar (mezcla de aguas dulces y saladas) posibilitó la creencia de la unión de Apsu con Tiamat.
2. Los juncares y los cañaverales fueron para los habitantes de Mesopotamia el primer signo de vida vegetal en las regiones pantanosas que les rodeaban. Los dioses fueron creados dentro de las aguas de Apsu y Tiamat y, entre ellos, Lakhmu y Lakhamu son la primera pareja -sin gran personalidad- que surgió de la unión de Apsu (las aguas dulces) y Tiamat (las aguas saladas). Algunos especialistas consideran que fueron genios protectores, de aspecto más o menos serpentiforme, dado que llegaron a ser procreados en un medio acuoso.
3. Anshar (en sumerio, 'Todo el cielo') era la personificación del mundo celeste. En razón a su nombre fue creído un principio masculino. Kishar (en sumerio, 'Toda la tierra') era la personificación del mundo terrestre, pareja femenina de Anshar. Anu fue el dios del cielo, hijo, según el poema, de Anshar y de Kishar. Tal divinidad fue la más importante del panteón sumerio-acadio. En época babilónica fue desplazado por Marduk. Los dioses Anu, Enlil y Ea formaron la tríada cósmica suprema de la antigua Mesopotamia.
4. Ea estableció su residencia o morada sobre el principio cósmico Apsu, a la que, por dicho abismo primordial, le dio el nombre de apsu. Se creyó que se hallaba situada en la ciudad de Eridu (Tell Abu Saharain). Damkina ('Señora de la tierra y del cielo') era la esposa de Ea, y por lo tanto la madre de Marduk.
5. Marduk fue el principal dios del panteón babilónico, con una personalidad teológica compleja. Fue concebido y dado a luz en el apsu (o más exactamente, E-apsu), residencia de Ea, su padre.
6. En el poema no se determina el número de moradas o estaciones (manzazu), lugares en los cuales se "movían" los astros -esto es, los dioses-, que habitaban en el palacio preparado por Marduk. Las constelaciones babilónicas (lumashu), según E. Weidner, fueron siete: Shugi (Perseus), Ukadua (Cygnus-Cepheus), Sipazianna (Orion), Kaksisa (Sirius),  Entenabarsig (Centaurus), Nashru (Aquila) y Pabilsag (Sagitarius). Las secciones del año eran los doce meses, junto con los períodos intercalares. La relación de estrellas (kakkabu) sumaba un total de 36 (tres cada mes). El calendario mesopotámico era lunar; un año estaba formado por doces meses de 29-30 días cada uno. Sus meses se denominaban: missanu (marzo-abril), ajaru, simanu, duzu, abu, ululu, tashritu, arkhasamnu, kislimu, tebetu, shabatu y addaru (febrero-marzo). Como intercalares existieron un segundo ululu y un segundo addaru.
7. La estrella Nebiru constituía la clave de la bóveda celeste, el centro sobre el que se movía todo. Venía a ser una especie de estrella polar. Algunos piensan que Nebiru fue la estrella alfa de Casiopea. Otras la identifican con el planeta Júpiter. Las puertas, situadas al este y al oeste, son las puertas cósmicas por las que pasaba el Sol (Shamash) al amanecer y al atardecer. Numerosos cilindro-sellos representan al dios Sol saliendo por una de ellas.
8. Debe conectarse la referencia al hígado de Tiamat con la práctica de la hepatoscopia, relacionada con la astrología y la mántica. Para los antiguos mesopotámicos el astro principal era Nanna, la Luna. Tanto la palabra que la designaba (Nanna o Sin) como la imagen de su representación (un toro o un disco) eran de género masculino.
9. Estos versos aluden a las fases de la Luna. Shamash es el nombre acadio del dios Sol, titular de la justicia. Shamash es citado después de la luna (Sin), porque para los mesopotámicos la luna, base de su calendario, era más importante que el sol.
10. El día del oscurecimiento era el 28 o 29 de cada mes y coincidía con la luna nueva. Los babilónicos confundían la astrología con la astronomía. Las acciones terrestres estaban ligadas al movimiento de los astros. Por ello los presagios relacionados con el dios Luna fueron muy importantes. 

lunes, 27 de julio de 2015

Senza Flash - Adam Zagajewski - Polonia


Senza flash!  "Sin flash!"
(exclamación que se oye a menudo en las galerías italianas)

Sin llama, sin noches de insomnio, sin ardor,
sin lágrimas, sin grandes pasiones, sin convencimiento.
Viviremos así: senza flash.

Queda y pausadamente, dócilmente, entre sueños,
las manos manchadas con la tinta negra de los diarios,
las caras grasientas de crema: senza flash.

Turistas sonrientes, camisas impecables,
Herr Lange y Miss Fee, Monsieur et Madame Rien
entrarán en el museo: senza flash.

Se detendrán ante el cuadro de Piero della Francesca, donde
Cristo, casi enajenado, surge de la tumba,
resucitado, libre: senza flash.

Quizás ocurra entonces algún hecho imprevisto:
se agite el corazón bajo el tejido suave,
se haga el silencio, destelle el flash.
Versión de Elzbieta Bortkiewicz

sábado, 25 de julio de 2015

Literatura y ciencia/ 18 - ILEANA: la Galaxia de Andrómeda... - Ernesto Cardenal - Nicaragua

Galaxia de Andrómeda
ILEANA: la Galaxia de Andrómeda,
a 700.000 años luz,
que se puede mirar a simple vista en una noche clara,
está más cerca que tú.
Otros ojos solitarios estarán mirándome desde Andrómeda,
en la noche de ellos. Yo a ti no te veo.
Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela.
A 200 millones de millas por hora el universo
se está expandiendo hacia la Nada.
Y tú estás lejos de mí como a millones de años.

jueves, 23 de julio de 2015

S'i' 'l dissi mai / Canto 206 - Petrarca - Italia


S'i' 'l dissi mai, ch'i' vegna in odio a quella
del cui amor vivo, e senza 'l qual morrei;
s'i' 'l dissi, che miei dì sian pochi, e rei,
e di vil signoria l'anima ancella;
s'i' 'l dissi, contra me s'arme ogni stella,
e dal mio lato sia
paura e gelosia,
e la nemica mia
più feroce vèr' me sempre e più bella.

S'i' 'l dissi, Amor l'aurate sue quadrella
spenda in me tutte, e l'impiombate in lei;
s'i' 'l dissi, cielo e terra, uomini e dèi
mi sian contrarî, et essa ogni or più fella;
s'i' 'l dissi, chi con sua cieca facella
dritto a morte m'invia,
pur come suol si stia,
né mai più dolce o pia
vèr' me si mostri, in atto od in favella.

S'i' 'l dissi mai, di quel ch'i men vorrei,
piena trovi quest'aspra e breve via;
s'i' 'l dissi, il fero ardor, che mi desvia,
cresca in me, quanto il fier ghiaccio in costei;
s'i' 'l dissi, unqua non veggian li occhi mei
sol chiaro, o sua sorella,
né donna, né donzella,
ma terribil procella,
qual Faraone in perseguir li ebrei.

S'i' 'l dissi, co i sospir, quant'io mai fêi,
sia pietà per me morta, e cortesía;
s'i' 'l dissi, il dir s'innaspri, che s'udia
si dolce allor che vinto mi rendei;
s'i' 'l dissi, io spiaccia a quella ch'i' tôrrei,
sol, chiuso in fosca cella,
dal dì che la mamella
lasciai, fin che si svella
da me l'alma, adorar: forse e 'l farei.

Ma s'io no 'l dissi, chi sì dolce apria
meo cor a speme ne l'età novella,
regga 'ncor questa stanca nacivella
col governo di sua pietà natia,
né diventi altra, ma pur qual solìa
quando più non potei,
che me stesso perdei,
né più perder devrei.
Mal fa, chi tanta fé sì tosto oblia.

I' no 'l dissi già mai, né dir porìa,
per oro, o per cittadi, o per castella.
Vinca 'l ver dunque, e si rimanga in sella,
e vinta a terra caggia la bugia.
Tu sai in me il tutto, Amor: s'ella ne spia,
dinne quel cher dir dêi.
I' beato direi,
tre volte, e quattro, e sei,
chi, devendo languir si morì pria.

Per Rachel ho servito, e non per Lia;
né con altra saprei
viver; e sosterrei,
quando 'l ciel ne rappella,
girmen, con ella,          in sul carro de Elia.
______________________________

Si jamás dije tal, que me odie aquella1
de cuyo amor yo vivo, sin el cual moriría;
si lo dije, sean míseros y contados mis días,
y sea de vil señoría el alma sierva;
si lo dije, que se arme en contra mía toda estrella
y pónganse a mi lado
miedo y celos,
y que sea mi enemiga
contra mí más feroz siempre y más bella.

Amor, si dije tal, tus saetas de oro
sean todas para mí, y las de plomo para ella;
si lo dije, hombres y dioses, cielo y tierra
enemigos míos sean, y ella cada vez más cruel;
si lo dije, que aquella persona cuya oculta faz
me envía recto a la muerte
mantenga su actitud habitual,
y que nunca más dulce o piadosa
respecto a mí se muestre, en gesto o voz.

Si jamás dije tal, que todo cuanto menos quiero
llene este camino mío áspero y breve;
si lo dije, el fiero ardor que me desvía
crezca en mí, y en ella el fiero hielo;
si lo dije, nunca vean los ojos míos
el sol brillante, o su hermana,
ni mujer, ni muchacha,
sino terrible tormenta,
cual Faraón al perseguir a los hebreos.

Si lo dije, por más que yo suspire
no haya para mí compasión ni cortesía;
si lo dije, vuélvase áspero el hablar que oía
tan dulce cuando vencido me rendí;
si lo dije, que yo le repugne a aquella que quisiera,
aún solo y encerrado en celda oscura,
desde el día en que dejé el pecho materno
hasta cuando se aparte
de mí el alma, adorar: tal vez lo haría.

Mas si yo no dije, aquella que tan dulcemente abría
mi corazón a la esperanza en la edad tierna,
guíe aún esta cansada navecilla
con el timón de su originaria piedad,
y que no cambie hacia mí, mas sea cual solía
cuando hacer más no pude,
que a mí mismo me perdí;
y más ya perder no debería.
Mal hace aquella que tanta fidelidad tan pronto olvida.

Y jamás dije tal, ni decirlo podría
por oro, o por ciudades o castillos.
Triunfe, por tanto, la verdad, y en arzón se mantenga,
y batida caiga a tierra la mentira.
Tú de mí sabes todo, Amor: si ella indaga,
di de mí todo aquello que decir debes.
Yo feliz diría,
innumerables veces,
quién, debiendo sufrir, antes se muere.

Por Raquel he servido, y no por Lia;
y con otra no sabría
vivir; me atrevería,
cuando el cielo me llame,
a irme, con ella,             en el carro de Elías.
Traducción y nota de Atilio Pentimalli
Petrarca
1 Había llegado a oídos de Laura un maligno comentario, según el cual Petrarca ocultaba bajo el nombre "Laura" la figura de otra mujer. Ante el desdén de la dama, el poeta protesta su inocencia.

martes, 21 de julio de 2015

Tant són li mals que·m fay soffrir / Dança e escondit - Jordi de Sant Jordi - España


    En la poesía trovadoresca clásica existía un género menor, el escondit, caracterizado por contener una excusación o justificación del enamorado con motivo de la acusación malintencionada de algún lausengier. Más que por los textos clásicos conservados (que se reducen a uno de Bertran de Born), el género es conocido por las indicaciones de las Leys d'Amors y por las muestras de su perduración en otras literaturas románicas, entre las que destaca la canción "S'i' 'l dissi mai" de Petrarca. Este poema es, pues, un escondit, pero, como sucede a menudo en la breve obra de Jordi de Sant Jordi, introduce innovaciones formales y matices temáticos: su métrica y su estructura no son las canónicas de una cançó, como pedía la costumbre, sino las más ligeras de una dança, y, por otra parte, la protesta de amor sincero está motivada por la incredulidad de la dama, sin la intromisión acusadora de terceros.

Tant són li mals que·m fay soffrir
com no·m cresets, dompne valén,
que de cert vos am leyalmén,
que·l cor del cors me vol sortir.

La jorn qu·yeu vi vostre cors gay,
al prim que·m mis en vos amar,
mon cor no poch, certes, lunyar
de vós un punt per altre may;
donchs, cresatz me qu·àls no desir,
ne tench nulh autre penssamén,
mas sol qu·yeu puscha finamén
a vós amar e cartenir.

Si no us dich ver, que prech a Dieu
que de tals crims si·acusatz,
d'on prenda mort apedregatz
per mans d'un malestruch jusieu,
sí que planguts de mon martir
no sia pas per nulha gen,
ans me maldiguen cruselmén
e·n me fas vinguen scupir.

Si no us dich ver, qu·ans de ma fi
ab ira fort me desesper,
a l'arm·e·l cors ab Luciffer
dimonis mil porten prop si;
e mays no·m pusquen sabollir,
ans per tostemps haja turmén,
e no trop amich ne parén
que·m vulhen bé, sinó mal dir.

Tornada

Castells d'onor, prech Déu m'asir
e tot li san, si coralmén
no us suy fis e leyal servén,
que us vulh amar ses deffalhir.
_______________________________

Tan fuerte es el dolor que me atormenta
cuando vos no creéis, valiosa dama,
que es muy cierto que os amo lealmente,
que se me sale el corazón del cuerpo.

En el día en que vi vuestra belleza,
desde el instante en el que empecé a amaros,
mi corazón no pudo ya alejarse
de vos ni un punto por ninguna otra.
Creed, pues, que no tengo otro deseo
ni albergo ningún otro pensamiento
que solamente el de poder amaros
y adoraros con toda cortesía.

Si no digo verdad, a Dios le ruego
ser acusado de tan graves crímenes,
que merezca morir apedreado
a manos de un judío malhadado,
para que nadie, viendo mi martirio,
quiera soltar por mí ninguna lágrima,
sino que, en cambio, todos cruelmente
me maldigan y escupan en mi cara.

Si no digo verdad, que una gran ira
antes de fallecer me desespere,
y que el alma y el cuerpo juntamente
con Lucifer me lleven mil demonios,
para que nunca puedan enterrarme
y que padezca eterno sufrimiento,
y que no encuentre amigos ni parientes
que quieran hacer más que maldecirme.

Tornada

Castillo honroso, pido a Dios y a todos
los santos que me odien si no soy
de corazón leal sirviente vuestro:
sin desfallecimiento quiero amaros.
Comentario y traducción de José María Micó

domingo, 19 de julio de 2015

Literatura fantástica/ 4 - Literatura satírica y burlesca/ 38 - Fragmentos de Micromegas. Historia filosófica - Voltaire - Francia


Capítulo primero
Viaje de un habitante del mundo 
de la estrella Sirio al planeta de Saturno

    En uno de esos planetas que giran alrededor de la estrella llamada Sirio había un joven de mucho ingenio a quien tuve el honor de conocer durante el último viaje que hizo a nuestro pequeño hormiguero; se llamaba Micromegas, nombre que conviene mucho a todos los grandes. Tenía ocho leguas de alto; por ocho leguas entiendo veinticuatro mil pasos geométricos de cinco pies cada uno.
    Algunos algebristas, gentes siempre útiles al público, tomarán de inmediato la pluma y llegarán a la conclusión de que si el señor Micromegas, habitante del país de Sirio, tiene de la cabeza a los pies veinticuatro mil pasos, que hacen cientoveinticinco mil pies de rey, y nosotros, ciudadanos de la Tierra, apenas tenemos más de cinco pies, mientras que si nuestro globo tiene nueve mil leguas de perímetro, llegarán a la conclusión, digo, de que es absolutamente necesario que el globo que lo ha producido tenga exactamente veintiún millones seiscientas mil veces más circunferencia que nuestra pequeña Tierra. Nada es más sencillo ni más habitual en la naturaleza. Los Estados de algunos soberanos de Alemania o de Italia, que pueden recorrerse en media hora, no son, comparados con el Imperio de Turquía, de Moscovia o de la China, más que una debilísima imagen de las prodigiosas diferencias que la naturaleza ha puesto en todos los seres.
    Por ser la talla de Su Excelencia de la altura que he dicho, todos nuestros escultores y todos nuestros pintores admitirán sin esfuerzo que su cintura puede tener cincuenta mil pies de rey de contorno; lo cual es una bonita proporción. [...]
   Nuestro viajero conocía maravillosamente las leyes de la gravitación y todas las fuerzas atractivas y repulsivas. Las utilizaba de manera tan apropiada que, unas veces con la ayuda de un rayo de sol, otras gracias a la comodidad de un cometa, iba de globo en globo, él y los suyos, como un pájaro salta de rama en rama. Recorrió la Vía Láctea en poco tiempo [...] Micromegas, tras haber dado sus buenas vueltas, llegó al globo de Saturno. Por acostumbrado que estuviese a ver cosas nuevas, al principio, contemplando la pequeñez del globo y de sus habitantes, no pudo dejar de sonreír con esa sonrisa de superioridad que a veces se les escapa a los más sabios. Porque, a la postre, Saturno no es apenas más que novecientas veces mayor que la Tierra, y los ciudadanos de ese país son enanos que sólo tienen mil toesas de alto aproximadamente. [...] Trabó estrecha amistad con el secretario de la Academia de Saturno, hombre de mucho ingenio, que en verdad no había inventado nada pero que daba muy buena cuenta de las invenciones de los demás, y hacía pasablemente pequeños versos y grandes cálculos. [...]


Capítulo VII
Conversación con los hombres

    "Oh, átomos inteligentes, en quienes el Ser eterno se ha complacido en manifestar su destreza y poder, sin duda debéis gustar de alegrías muy puras en vuestro globo; porque, teniendo tan poca materia y pareciendo todo espíritu, debéis pasar vuestra vida amando y pensando, que es la verdadera vida de los espíritus. No he visto en ninguna parte la verdadera felicidad, pero sin duda está aquí." A estas palabras todos los filósofos movieron la cabeza; y uno de ellos, más sincero que los demás, confesó de buena fe que, si se exceptúa un pequeño número de habitantes muy poco considerados, todo el resto es una reunión de locos, de malvados y de infortunados. "tenemos más materia de la que necesitamos para hacer mucho mal, dijo, si el mal viene de la materia, y demasiado espíritu si el mal viene del espíritu. ¿Sabéis, por ejemplo, que en el momento en que os hablo hay cien mil locos de nuestra especie, cubiertos con sombreros, que matan a otros cien mil animales cubiertos con turbantes, o que son matados por éstos, y que por casi toda la Tierra se hace así desde tiempo inmemorial?" El siriano se estremeció y preguntó cuál podía ser el motivo de esas horribles querellas entre animales tan frágiles: "Se trata, dijo el filósofo, de algunos montones de barro del tamaño de vuestro talón. No es que ninguno de esos millones de hombres que se hacen degollar pretenda un comino sobre esos montones de barro. Sólo se trata de saber si pertenecerá a cierto hombre que se llama Sultán, o a otro que se llama, no sé por qué, César. Ninguno de estos dos ha visto ni verá nunca el pequeño rincón de la tierra de que se trata, y casi ninguno de esos animales que se degüellan mutuamente ha visto nunca al animal por el que se degüellan.
    "- ¡Ah, desdichados!, exclamó el siriano indignado, ¿puede concebirse ese exceso de rabia obligada? Me dan ganas de dar tres pasos y aplastar de tres pisadas todo ese hormiguero de asesinos ridículos.
    - No os toméis la molestia, le respondieron; bastante trabajan ellos en su ruina. Sabed que al cabo de diez años no queda nunca la centésima parte de esos miserables; sabed que, aunque no saquen la espada, el hambre, la fatiga y la intemperancia dominan a casi todos. Además, no es a ellos a quienes hay que castigar, sino a esos bárbaros sedentarios que, desde el fondo de su gabinete, ordenan, mientras hacen su digestión, la matanza de un millón de hombres, y que luego van a dar las gracias solemnemente a Dios".
    El viajero se sintió movido a piedad por la pequeña raza humana, en la que descubría tan sorprendentes contrastes. "Puesto que vosotros sois del pequeño número de sabios, dijo a aquellos señores, y aparentemente no matáis a nadie por dinero, decidme, por favor, ¡En qué os ocupáis? - Disecamos moscas, dijo el filósofo, medimos líneas, reunimos números, estamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y disputamos sobre dos o tres mil que no entendemos." [...]
Traducción de Mauro Armiño

Serendipia imitando a Jonathan Swift

Jonathan Swift, contemporáneo de Voltaire, publica Los Viajes de Gulliver en 1726, haciendo alusión a dos supuestas lunas que orbitaban Marte, dando sus distancias al planeta y sus períodos de rotación con gran precisión para la época. Hay que tener en cuenta que Jonathan Swiftt escribió la novela un siglo y medio antes del descubrimiento oficial de las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos (Asaph Hall las descubre en 1877).

Voltaire, gran lector y admirador de Swift, escribe en su novela Micromegas (1752) haciendo mención a los dos satélites del planeta Marte:
"...Al salir de Júpiter atravesaron un espacio de cerca de cien millones de leguas, y costearon el planeta Marte, el cual, como todos saben es cinco veces más pequeño que nuestro glóbulo, y vieron dos lunas que sirven a este planeta y no han podido descubrir nuestros astrónomos".

Aunque siempre se ha querido ver en esto una suerte de misterio conspirativo, en ambos casos los dos autores parece que se estaban haciendo eco de una idea muy corriente en los ambientes intelectuales de la época, surgida de las primeras opiniones del astrónomo Johannes Kepler (previas a que enunciara sus famosas tres leyes), basadas a su vez en una teoría misticista relacionada con los sólidos perfectos. La precisión de los datos, en ambos casos, se debe a los cálculos mecánicos realizados a principios del s.XVIII con base en la ley de la Gravitación Universal, referidos a cuál sería el período de rotación y distancia a Marte de un supuesto cuerpo orbitante en torno a dicho planeta. Se trata por tanto de una serendipia, puesto que la óptica disponible durante la vida de ambos autores no permitía ver esos cuerpos celestes tan pequeños y que se separan tan poco de la esfera de Marte.

Debido a estas coincidencias, los dos mayores cráteres de Deimos (de unos 3 km. de diámetro cada uno) fueron bautizados como "Swift" y "Voltaire". (Wikipedia)