Richie Beirach, Gregor Huebner, George Mraz - Round About Federico Mompou (2001)

domingo, 23 de noviembre de 2014

Microrrelatos/ 21 - Pequeños cuerpos - Triunfo Arciniegas - Colombia


    Los niños entraron a la casa y destrozaron las jaulas. La mujer encontró los cuerpos muertos y enloqueció. Los pájaros no regresaron.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Literatura y ciencia/ 15 - Soneto a la Ciencia - Edgar Allan Poe - Estados Unidos


¡Oh ciencia, verdadera hija de la antigüedad,
Que todo lo alteras con tus penetrantes ojos!
¿Por qué te ensañas con el corazón del poeta,
Cual buitre cuyas alas son la gris realidad?

¿Cómo podría él amar o tener por sabia
A quien no le permite que en sus ensoñaciones
Busque las joyas que rutilan en el firmamento,
A donde se remonta en intrépido vuelo?

¿No has sacado tú a Diana de su carro?
¿No has expulsado a la dríada del bosque
Obligándola a refugiarse en planeta más feliz?

¿No has arrancado a la náyade de sus aguas,
al elfo de la verde hierba, y a mí
del sueño estival bajo el tamarindo?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Literatura y jazz/ 41 - Jamboree - Manuel Vázquez Montalbán - España


La muchacha era negra y cantaba
una experiencia agridulce, metálica
de micrófono, metálico el hielo usado
en la penumbra del vaso opaco
                                         gin
y manos espontáneas abofeteándose
en la bromúrica África europea del sábado
                                                        Baudelaire
estaba detrás del frenesí de las caderas
cadenciosas de muchachas emancipadas
abiertas al sol nocturno del saxo
                                           y nadie
intentaba decir a los de la Navy: yankee
go home, porque los yanquis -tal vez
exiliados de algún Harlem blanco- escalaban
el estrado en un salto de tragamillas
o de puntero de rugby en el partido cumbre
para recuperar el jazz y amable
en el piano de aquel pianista poeta
sabio como un soltero sin compromisos
lícitos
        y batíamos palmas si la muchacha
negra nos cantaba Remember When, ya tarde,
hacia las tres de la mañana, cuando
en la plaza del exterior, con estatua,
vomitaba algún padre de familia
                                          y
                                            abajo
-en Jamboree- la triste risa negra de Gloria
nocturna como su piel y su voz de Ella
Fitzgerald tímida, nos hacía inteligentes
de libros y cuba libres, comprobando
que
tampoco había sido aquel el octavo,
el tan esperado octavo día de la semana.
Remember - Ella Fitzgerald

lunes, 17 de noviembre de 2014

Derrota - Rafael Cadenas - Venezuela


Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme
                                                                 [es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más
                                                                               [aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una
                                                                            [risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en
                                                                              [la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no
                                                                                [hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el
                                                                               [limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas
                                [veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados
                                                                             [que yo
                        ("Ud. es muy quedado, avíspese, despierte")
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y
                                                                          [por otras
                                     cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día
                                                                              [sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he
                                                              [podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas
                                                                                [horas
                     haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he
                                                                              [logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he perdido por relámpagos mi falsedad y no he podido
                                                                         [derribarme,
              barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación,
              de mi extravío, una frescura nueva, y obstinadamente
              me suicido al alcance de la mano,
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome
                                                                        [de los otros
              y de mí hasta el día del juicio final.
De Falsas maniobras, 1966

Rafael Cadenas

Rafael Cadenas escribió este poema a los 32 años y desde entonces el poema lo ha estado persiguiendo.

Sostiene Cadenas:
Cansado no estoy, pero ese poema hoy no me refleja. Lo escribí en medio de una crisis personal... bueno, una depresión. Si gustó tanto fue porque coincidió con la situación política de los años 60 y la consolidación de la democracia en Venezuela con Rómulo Betancourt.

Uno no sabe por qué escribe lo que escribe, yo no sé qué ha sido para mí lo que la rana fue para Basho, lo que sé es que he ido perdiendo ¿cómo llamarlo? ¿exuberancia?. Bastante misterio hay en la vida cotidiana.

La poesía es todopoderosa e insignificante. Insignificante porque su influencia en el mundo es mínima. Poderosa por su relación con el lenguaje. La política vacía de sentido las palabras -democracia, justicia, libertad-, los poetas llaman la atención sobre ese vacío. Las palabras pierden su valor si no se corresponden con la cosa que designan. No es nada nuevo. Confucio lo llamaba "rectificación de los nombres" y eso es un poeta: alguien que rectifica.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Literatura fantástica/1 - Fragmento de La incomparable aventura de un tal Hans Ptaal - Edgar Allan Poe - Estados Unidos


Con el corazón lleno de furiosas fantasías,
de las que soy el amo,
con una lanza ardiente y un caballo de aire,
errando voy por el desierto
(La canción de Tomás el loco)

    Según los informes que llegan de Rotterdam, esta ciudad parece hallarse en alto grado de excitación intelectual. Han ocurrido allí fenómenos tan inesperados, tan novedosos, tan diferentes de las opiniones ordinarias, que no cabe duda de que a esta altura toda Europa debe estar revolucionada, la física conmovida, y la razón y la astronomía dándose de puñadas.
    Parece ser que el día... de... (ignoro la fecha exacta), una vasta multitud se había reunido, por razones que no se mencionan, en la gran plaza de la Bolsa de la muy ordenada ciudad de Rotterdam. La temperatura era excesivamente tibia para la estación y apenas se movía una hoja; la multitud no perdía su buen humor por el hecho de recibir algún amistoso chaparrón de cuando en cuando, proveniente de las enormes nubes blancas profusamente suspendidas en la bóveda azul del firmamento. Hacia mediodía, sin embargo, se advirtió una notable agitación entre los presentes; restalló el parloteo de diez mil lenguas; un segundo más tarde, diez mil caras estaban vueltas hacia el cielo, diez mil pipas caían simultáneamente de la comisura de diez mil bocas, y un grito sólo comparable al rugido del Niágara resonaba larga, poderosa y furiosamente a través de la ciudad y los alrededores de Rotterdam.
    No tardó en descubrirse la razón de este alboroto. Por detrás de la enorme masa de una de las nubes perfectamente delineadas que ya hemos mencionado, vióse surgir con toda claridad, en un espacio abierto de cielo azul, una sustancia extraña, heterogénea pero aparentemente sólida, de forma tan singular, de composición tan caprichosa, que escapaba por completo a la comprensión, aunque no a la admiración de la muchedumbre de robustos burgueses que desde abajo la contemplaban boquiabiertos. ¿Qué podía ser? En nombre de todos los diablos de Rotterdam, ¿qué pronosticaba aquella aparición? Nadie lo sabía; nadie podía imaginarlo; nadie, ni siquiera el burgomaestre Mynheer Superbus Von Underduk, tenía la menor clave para desenredar el misterio, Así pues, ya que no cabía hacer nada más razonable, todos ellos volvieron a colocarse cuidadosamente la pipa a un lado de la boca y, mientras mantenían los ojos fijamente clavados en el fenómeno, fumaron, descansaron, se contonearon como ánades, gruñendo significativamente, y luego volvieron a contonearse, gruñeron, descansaron y, finalmente... fumaron otra vez. 
    Entre tanto, el objeto de tanta curiosidad y tanto humo descendía más y más hacía aquella excelente ciudad. Pocos minutos después se encontraba lo bastante próximo para que se lo distinguiera claramente. Parecía ser... ¡Sí, indudablemente era una especie de globo! Pero un globo como jamás se había visto antes en Rotterdam. Pues, permítaseme preguntar, ¿se ha visto alguna vez un globo íntegramente fabricado con periódicos sucios? No en Holanda, por cierto; y, sin embargo, bajo las mismísimas narices del pueblo -o, mejor dicho, a cierta distancia sobre sus narices- veíase el globo en cuestión, como lo sé por los mejores testimonios, compuesto del aludido material que a nadie se le hubiera ocurrido jamás para semejante propósito. Aquello constituía un egregio insulto al buen sentido de los burgueses de Rotterdam. [...]
Traducción de Julio Cortázar

    Sería una lástima conformarse con un simple extracto de esta extraordinaria y divertida historia de Poe, de modo que aquí tienen  el texto completo traducido por Julio Cortázar. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Viaje - Robert L. Stevenson - Escocia


Me gustaría partir hacia
Donde crecen las manzanas de oro;
Allí donde bajo otro cielo
Se extienden islas llenas de papagayos,
Y, observados por cabras y cacatúas,
Solitarios Robinsones construyen su barca;
Donde fundidas con los rayos del sol,
Orientales ciudades lejanísimas
Levantan sus mezquitas y alminares
Sobre desérticos jardines,
Y ricas mercancías de todos los confines
Se muestran a la venta en el bazar;
Donde la Gran Muralla rodea China
Con el viento del desierto a un lado
Y las campanas y las voces y la música
De las ciudades, al otro.
Donde hay bosques calientes como el fuego,
Anchos como Inglaterra, altos como una torre,
Llenos de simios, cocoteros
Y chozas de los cazadores indígenas;
Allí donde el nudoso cocodrilo
Adormilado aguarda junto al Nilo
Y el rojo flamingo vuela
A la caza de un pez ante sus ojos;
Donde la jungla por doquier,
Esconde tigres devoradores de hombres
Agazapados al acecho,
Esperando al cazador
O a alguien que viaja
Balanceándose en su palanquín;
Allí donde rodeadas por el desierto
Se levantan perdidas ciudades
Donde los niños, miserables o príncipes
Hace ya mucho que se hicieron hombres.
No hay nadie en las calles o en las casas,
Ni un ruido de niño ni de ratón,
Y cuando apacible cae la noche
No se encienden las luces de la ciudad.
Allí he de llegar
Con una caravana de camellos.
Encenderé fuego en la oscuridad
De algún polvoriento salón;
Veré los cuadros en las paredes,
Héroes, combates y fiestas;
Y en un rincón hallaré los juguetes
De los muchachos del Antiguo Egipto.
De New Poems

martes, 11 de noviembre de 2014

Documental - José Manuel Caballero Bonald - España


Un decorado basta
para manchar la vida. Puede
ser que las cosas no sucedan
así, que las veamos ajenas a su propio
poder de persuasión desde el precario
ardid que como espectadores
nos exigen y que no sea
más que un espejo deformante
quien realza hasta el asco la copia
de la fe. Pero aquello que el ojo testifica
frente a la representación
del genocidio, las inmundas
referencias graduales
de los hechos, la lóbrega escombrera
de algo terrible que ocurrió
una vez, van socavando
la personal capacidad
de crédito, la atroz
reconstrucción de lo inhumano,
y nunca ya dejamos de ser parte
de aquella repulsiva iniquidad
que resquebraja el fondo
de la historia.
              Así, sin más
comprobación que la que suministran
los cómplices valores, la insufrible
frontera del dolor, en la butaca
del cine, frente al libro
implacable, mientras las nóminas
de los torturadores, los decretos
del exterminio de una raza, trazan
sus mandamientos y hacen turno
para activar la ejecutoria
del espanto, entonces,
la crédula conciencia del testigo
araña la madera y el papel,
se encarniza en el pecho como un ácido
y salta ya del otro lado
de las infectas leyes, rompe
la luz, la letra, escupe
en la cara del mundo, entra a saco
en la vida, maldice la virtud.

Cayeron las sangrientas imágenes encima
del estertor de la pantalla,
gangrenando hasta el último muñón
de la verdad, hurgando con sus garfios
en lo más irredento de mi propia
vergüenza de vivir. El espeluzno
de la abyección sin nombre: trozos
de piel humana con tatuajes
decorando cuarteles, fetos
amontonados como latas vacías, rostros
informes fermentando en medio
de gases nauseabundos. Auschwitz,
Treblinka, Brunswick, Bergen-Belsen,
muros de Dite, ciénagas de Estigia,
la toponimia del terror: huesos abriendo
fosas, mutilados despojos, ojos
de niños, ojos de niños
ya sin muerte siquiera, grumos
de ojos con el vidrio en vilo,
inhibidos, horribles, espasmódicos,
sin órbitas de humano, desorbitadamente
abiertos, ya reos de estar vivos,
apiñados en zanjas, en boquetes,
asomados a cuencas
sin pupilas. Y en el seco cristal
de cada ojo, el gueto,
el horrendo almacén de tantos
ojos, de tres generaciones de ojos,
de dieciséis millones
de ojos.
¿A quién le pediremos
cuentas, qué tribunal podría
purgar la podredumbre de la historia?
¿Para qué tantos símbolos
de fraudulentas crónicas de fe?
Nadie tan inhumano que represe
su pensamiento y juzgue
distribuyendo la justicia en códigos
frente a tantas fatídicas culturas,
repugnantes banderas.
                 Inmortales
los crímenes, ¿clamamos todavía
a los falaces dioses
para que miserablemente
restituyan al tiempo su ignominia,
diriman el horror? ¿Somos los mismos
que en la asamblea de los fraticidas
erigieron los yugos de la paz
e inicuamente promulgaron
la capitulación de la venganza?
¿Merezco yo gritar mientras escribo
sin saber hacia quién, cómplice
de mi propio atestado, y se me llena
de impune virulencia la razón?

José Manuel Caballero Bonald, poeta de la Generación del 50 que hoy cumple 88 años, ha recibido estos días en el Instituto Cervantes de Madrid un homenaje presentado por Juan Cruz, con disertaciones de José Luis Fajardo, Víctor García de la Concha, Antonio Lucas y José María Pozuelo Yvancos.

Además, la Biblioteca Nacional acogió un retrato del poeta realizado por Hernán Cortés Moreno (pueden verlo arriba), que figurará en la exposición Retrato y literatura. Los retratos de los Premios Cervantes en la BNE, a partir del 13 de noviembre.

Caballero Bonald acaba de editar su último trabajo, Anatomía poética, ilustrado por José Luis Fajardo, y dice cosas como éstas cuando le escuchan:

Nunca está de más reiterar que la utopía es una esperanza consecutivamente diferida, una especie de obstinada promesa que se ha ido demorando en virtud de alguna continuidad argumental no precisamente encomiable.

Patria, palabra triste como termómetro o ascensor.

La alegría está hecha de un material maleable y el menor roce con la intemperie la desfigura hasta hacerla irreconocible, o la fragmenta en múltiples sucedáneos emparentados con la barbarie.

Hay miedos contagiosos, miedos de obligado cumplimiento que ponen en circulación los potentados de turno para controlar las adversidades.

Cuando me levanto no hablo, pero sí escribo. Y estoy sorprendido y alarmado.

Habría que empezar por plantearse en serio todo eso de la regeneración moral del país. Todo el mundo parece admitir que eso es así, pero nadie aporta soluciones serias, drásticas.