Silvia Pérez Cruz

sábado, 29 de julio de 2017

El Libro del Conocimiento de la Génesis del dios Sol y la destrucción de 'Apop - Anónimo - Antiguo Egipto


El texto egipcio más completo sobre la creación del mundo es este himno conservado en un papiro escrito en el reinado de Alejandro III (310 a. C.), pero que parece remitir a originales muy anteriores.

El Maestro de Todas las Cosas dijo después de su formación:
"Yo soy quien fue formado como Khepri.1
Cuando yo fui formado, entonces (sólo) las formas fueron formadas.
Todas las formas fueron formadas después de mi formación.
Numerosas son las formas que han procedido de mi boca.2
El cielo no había sido formado,
la tierra no había sido formada,
el suelo no había sido creado
(¿para?) los reptiles en ese lugar.3

Me elevé (a mí mismo) entre ellos [variante: allí] en los abismos, fuera de (su)
                inactividad.
Cuando no encontré un lugar donde estar de pie
pensé prudentemente (?) en mi corazón,
fundé en mi alma (?).
Yo hice todas las formas,4 yo solo.

No había aún sido expulsado como Shu,
no había sido escupido como Tefênet.5
Ninguno otro había surgido para que trabajara (?) conmigo.
(Luego) me encontré en mi propio corazón.6

Había formadas muchas (¿formas?),7
las formas de las formas en las formas de los niños,
(y) en las formas de sus niños.

Yo soy quien copuló con mi puño,
yo me masturbé con mi mano,8
el semen cayó (?) de mi propia boca.
     Cuando fue expulsado era Shu,
cuando fue escupido era Tefênet.
Mi padre, el abismo, los envió a ellos.9
Mi ojo los siguió a través de incontables eras (?)10
mientras (ellos) se separaban de mí. Después yo fui formado como el único
             (dios),11
tres dioses fueron (separados) de mí (desde) que yo estuve en esta tierra,
Shu y Tefênet se regocijaban en los abismos donde estaban.
Me trajeron mi ojo (que venía) detrás de ellos.
Después de que hube unido mis miembros,12 lloré sobre ellos.
     El origen de los hombres fue (entonces) de las lágrimas que brotaron de mi ojo.
Éste se enojó contra mí después de haber (vuelto)
cuando encontró que yo me había hecho otro ojo en su lugar
(y) lo había reemplazado por un resplandeciente ojo;
yo había reemplazado su lugar en mi rostro enseguida,
(de modo) que éste gobernaba sobre todo el reino.
     Fue (?) por entonces (?) cuando sus (?) plantas (?).13
Yo reemplacé lo que ella había tomado de allí.
Yo vine de las plantas (?).
Yo creé todos los reptiles y todo lo que estaba en (?) ellas.14
Shu y Tefênet engendraron a [Qêb] y Nut.
Qêb y Nut engendraron a Osiris, Horus (el que está ante el sin ojo) (?), Sêth,
             Isis y Neftis de una matriz,
uno después del otro;
Sus hijos fueron muchos sobre esta tierra."
Versión y notas de F. Max Müller, Universidad de Pennsylvania
Shu y Tefnut (Tefênet)
1 "El Que se Forma a Sí Mismo, el Auto-Engendrado".
2 Es decir, en mi palabra (o pensamiento) comienza la diferenciación de los seres vivos.
3 Difícilmente "ni los reptiles estaban en ese lugar", ya que las líneas siguientes muestran que ya existían. En una variante del texto de esta línea se lee: "Soy el que estaba formado como las formas de Khepri".
4 Variante: "Yo creé muchas otras formas de la primera forma".
5 La pronunciación de Shu no es muy segura; puede ser Shôu. La pronunciación griega SwV, SwsoV, SwsiV, parece presuponer también la pronunciación Shôshu, pero esta parece estar basada en una etimología artificial de ashesh, "escupir", con lo que se hace una alusión, por ejemplo, al mito de la creación. La forma leonada que expulsa el agua de lluvia en los templos quizá represente a Shu, a pesar de que los últimos egipcios ya no eran conscientes de este hecho, ya que la llamaban simplemente "escupe tormentas".
Una conexión etimológica con tof, "escupir", parece posible sólo en la mente paronomasíaca de los escribas egipcios.  No obstante, ellos no interpretaron de esto su función cósmica, sino su creación por el dios Sol. La conclusión de los primeros egiptólogos es que ella denota los húmedos restos de una errónea etimología sobre su nombre ("escupitajo de Nut"), no se sostiene por los textos egipcios.
6 Variante: "Usé mi boca para (pronunciar) mi propio nombre, que era mágico".
7 Una de las muchas confusas repeticiones de la misma palabra parece estar omitida.
8 La concepción de la creación espontánea era demasiado profunda para algunos sacerdotes, que le dieron interpretaciones groseras, diciendo que el dios "se enamoró de sí mismo" o de su sombra, o se inseminó a sí mismo.
9 El manuscrito está alterado aquí, pero se puede considerar una oscura palabra con el significado de "mantenidos en reposo", "mantenidos alejados". Posiblemente esta palabra era s-nyny ("ser débil, inerte, calmo"), con un juego sobre el nombre Nuu, Niu o Nûn.
10 El manuscrito está otra vez alterado.
11 O "después me convertí en dios".
12 El significado es, aparentemente, "después de que hube reemplazado mi ojo". Si esta hipótesis es correcta, la subsecuente historia del malestar del ojo por su retorno debería pertenecer a otro mito; de otro modo, significaría la restauración realizada por Shu y Tefênet de su padre, el dios sol. En la teología egipcia "miembros" denota varias manifestaciones de la misma fuerza divina.
13 Este verso no puede ser traducido, o, más bien, reconstruido con seguridad.
14 "En ellas" significa "en las plantas" (un término de incierta significación). En el Libro de los Muertos, LXXVIII, 15, se habla de la creación de los primeros seres, "que Atumu mismo había creado, que había formado de las plantas (¿y?) su ojo".

2 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Complejo cada vez más complejo según pasa el tiempo.

No creo que un dios haya creado al hombre, más bien creo que el hombre (sabio y ladino al mismo tiempo) hasta se inventó dioses para delegar sus responsabilidades, lo que no aclara cómo apareció el hombre.

¿Y si no es que todo un día comenzó y tiene inherente su final (como nos enseñaron desde la religión) sino que siempre existió, la vida me refiero, como un juego de formas, un loop del universo hasta que esas formas se agotan y dicho agotamiento da lugar o redundan (química y físicamente por ejemplo) en otras formas?

Complejo cada vez más complejo. Sobretodo porque lo que uno imagina o percibe ni siquiera es completo, asoma sólo el hocico y vuelve a esconderse dentro nuestro, como parte del mismo juego.

Juan Nadie dijo...

No hay dios que haya creado al ser humano, más bien es el ser humano quien creó a los dioses: por miedo, por intentar explicar lo que no entendía, y, sobre todo, por parte de ciertos listillos ávidos de poder, por tener a la gente sencilla atrapada en el dogma, y de ahí no te salgas, chaval.
El ser hunano creó a los dioses a su imagen y semejanza, y así le salieron, claro. Absolutamente impresentables todos.

La vida como un juego de formas, sí. La Física ya nos explica, de forma muy aceptable, que el mundo surgió de una singularidad, y a partir de ahí todo fue una exponencial. ¿De dónde surgió esa singularidad? ¿Alguien lo sabe? No, pero tampoco importa mucho. No se necesita ningún dios para eso, sino que se lo pregunten a Stephen Hawking.

El himno egipcio que aparece en este post inspira, como diría Borges, toda la fascinación y, al mismo tiempo, "el horror de lo que es muy antiguo, y nos obliga a sentir el incalculable peso del Tiempo."