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lunes, 22 de mayo de 2017

Poema inacabado - Gabriel Ferrater - España


Poema inacabat

Aquell que va emprenyar el talòs
Garcés i el Teixidor renyoc
quan va fer els seus primers poemes,
veureu que hi torna sense esmena.

Vull contar un conte impertinent,
però el deixaré per després
i aniré allargant el meu pròleg.
L’ompliré de gent i de coses
i d’afectes. Diré que sóc
a Cadaqués, en ple melós
i endormiscat mes de setembre
(quan les hiperbòries fembres
van mancant) del seixanta-u,
amb vent de mar sense recurs
(només que aquesta matinada
sembla que es gira tramuntana
i em fa por el fred que passarem,
per bé que l’aire serà net
i neta l’aigua: m’acontenta
més quan és bruta i ben calenta).

El dedicar vindrà primer.
A tu, Helena, que m’has fet
conèixer Cristià que imito
(només que jo del tot no rimo),
dona novella, que has marxat
amb la faldilla de tergal
i el jersei verd, a examinar-te
del Cristià de qui parlàvem
precisament, tan vivament
i els seus mots i els seus arguments
(oh Déu, com ell renegaria
si sabés que d’Erec i Enida
us n’hauríeu d’examinar!)
te’ls aplicaves a cantar
(un triomf de gall t’encenia)
la passió amb què descobries
que les coses que tu has volgut
i que algunes que has obtingut
són velles com les velles faules
i molt més velles que els exàmens:
a tu, Helena, que ara aprens
a viure (digues, em permets
que vingui a classe amb tu, i m’assegui
al teu costat, fins que me’n treguin?),
que llesta d’exàmens, demà
a la una, veurem baixar
de l’autobús, a tu, Helena,
vull oferir-te aquest poema.

A mi no em faria cap por
que fos pedregós i reblós,
però com que és teu, i tu fina,
li daré passades de llima,
miraré que el mot i que el vers
no se’m pensin que tenen drets
a una vida d’exuberància
lluny de la meva vigilància.
Serà el meu tema, justament,
el dret a fer-se independent,
però serà el dret de les filles
que jo tinc. Les meves rimes
vull que obeeixin sense embuts.
Quan tingui els mots fermats ben curt
m’atorgaré tota permesa,
patriarca que s’hi rabeja.
Seré digressiu i cursiu,
anacolútic i al·lusiu.
Faré llistes de bones coses
i de dolentes, noms de noies:
per exemple la Maribel
que enguany ens ha lluït promès
i deu tenir gust a llimona.
Jo m’entenc, i aquesta és la forma
com tinc decidit de seguir.
Potser el sol fi d’això que escric
és el meu propòsit de plagi.
Vull que d’un cop tots es refacin
que copio els medievals.
Sempre ho he fet i declarat
i sempre he vist que no s’ho creien.
Ingenus que són. Els poetes,
ben cert que som uns mentiders
però abans i encara més
cert és que som uns egoistes.
Compta que no direm mentides
de nosaltres. La veritat
ens sembla més interessant
perquè ens porta nosaltres dintre.
Sóc poeta medievista,
deixem-ho doncs per afirmat,
i deixa’m ara saludar
els lleials a l’edat mitjana
que no somnien cavalcades
ni alicorns ni sarraïns.
De cavallers, mai no n’he vist.

Si bé la seva edat mitjana
tirant a moréasiana,
no me la crec, Josep Carner
que tots nosaltres ens ha fet
i és a Brussel·les grisa d’aigua,
reclama el meu primer homenatge.

Tu amb qui parlàvem d’Ausiàs
i recordàvem «la canal
de Flandes», Rosa Leveroni,
quan uns nòrdics que Déu confongui
anaven per embarrancar
i ens ho miràvem consternats
de la terrassa del Marítim,
Rosa, no em fallis, i no oblidis
que tu em deus i jo et dec un vers
i que tant tu om jo els devem
a la Roser, que la risible
posta de sol de l’altre dia
no convé que caigui en l’oblit
ans que el seu fet li sigui dit.
Rèiem tots tres i ens astoràvem
d’aquell sanguinós melodrama
ofert al teatre de dalt
del camí vell del Port Lligat.
Recordes com el sol rodava,
baldufa negra, i s’espantava
de caure darrera el Pení?
Com si fos res tan decisiu
que un vespre mori, el poca-solta
que per tornar té la seva hora-
No segueixo, ho va dir Catul,
i la natura en fa un abús
(que ens coneix impressionables)
quan ens dóna aquests espectacles.
Sabem venjar-nos amb els mots.
Aquí en tens una versió,
però te n’enviaré una altra
amb més metàfora i menys dansa.
[...]


Poema inacabado

El que al ruinoso Teixidor
y al torpe Garcés cabreó
cuando empezó a escribir poemas,
veréis que insiste sin enmienda.

Un cuento impertinente contaré,
mas lo dejo para después
y alargaré el prólogo ahora.
Lo llenaré de gente y cosas,
y de afectos. Diré que escribo 
en Cadaqués, en el dormido
y meloso mes de septiembre
(cuando las hiperbóreas hembras
escasean) del sesenta y uno,
con viento de mar sin recurso
(Sólo que esta madrugada
parece alzarse la tramontana
y temo ya al cercano frío,
aunque estará el aire limpio
y limpia el agua: a mí me agrada
más si está sucia y caldeada).

Dedicar será lo primero. 
A ti, Helena, que me has hecho
conocer a Chrétien, al que imito
(aunque del todo yo no rimo),
mujer reciente, que te vas
con la falda de tergal 
y el jersey verde, a examinarte
de este Chrétien del que me hablaste
tan vivamente, por cierto, 
y sus palabras y argumentos
(¡oh, Dios, cómo él renegaría
si supiera que de Erec y Enida
os tenéis que examinar!)
te servían para cantar
(un triunfo de gallo te encendía)
la pasión con que descubrías
que las cosas que has deseado
y algunas de las que has logrado
son viejas como viejas fábulas
y más viejas que los exámenes.
A ti, Helena, que ahora aprendes
a vivir (di, ¿me concedes
que vaya a clase y que me siente
a tu lado hasta que me echen?),
que, hacia la una, mañana,
te apearás, ya examinada,
del autobús, a ti, Helena,
quiero ofrecerte este poema.

No me daría ningún miedo
que fuera pedregoso y huero,
pero ya que es tuyo, y tú fina,
le daré pasadas de lima,
no sea que palabra y verso
se me figuren con derecho
a una vida de exhuberancia
lejos de mi vigilancia.
Será mi tema, justamente,
el derecho a hacerse independiente,
pero el derecho de las hijas
que yo no tengo. Mis rimas
me obedecerán sin tretas.
Con las palabras bien sujetas,
seré a capricho licencioso
como un patriarca voluptuoso.
Seré digresivo y cursivo,
anacolútico y alusivo.
Haré listas de cosas gratas
y malas, nombres de muchachas:
por ejemplo la Maribel, 
que con un novio se la ve
y debe saber a limón.
Yo ya me entiendo y, guste o no,
pienso seguir este camino.
Quizás el fin de lo que escribo
es mi propósito de plagio.
De una vez quiero dejar claro 
que imito a los medievales.
Siempre lo hice, y di mis claves,
mas nadie cree esta evidencia.
Ingenuos de ellos. Los poetas 
somos mentirosos, es cierto,
pero aún más, y ahora no miento, 
lo es que somos egoístas.
No hemos de decir mentiras 
sobre nosotros. La verdad 
pensamos que nos interesa más
porque nosotros vamos dentro.
Soy, pues, adepto al medioevo,
lo dejaré por dicho ya,
y permíteme saludar
a los fieles a la edad media
que nunca cabalgadas sueñan,
ni unicornios ni sarracenos.
Jamás he visto caballeros.

A pesar de que la edad media,
tirando a moréasiana,
de Josep Carner, no me la creo,
él, que a nosotros nos ha hecho,
y está en Bruselas, la gris de agua,
el homenaje me reclama.

Tú, con quien hablamos de Ausiàs
y recordamos «el Canal
de Flandes», Rosa Leveroni,
cuando unos nórdicos sin norte
estaban casi embarrancando
y consternados los mirábamos
desde las mesas del Marítimo,
Rosa, no me falles, no olvido
que mutuamente nos debemos
un verso y que ambos los debemos
a Roser, ya que la ridícula
puesta de sol del otro día 
no conviene darla al olvido
sin convertir su hecho en dicho.
Reíamos, nos asombraba
aquel sangriento melodrama
para los tres en el teatral
camino viejo a Port Lligat.
¿Recuerdas cómo el sol rodaba,
oscuro trompo, y se espantaba
de ir a caer tras el Pení?
Como si eso de morir 
cada tarde fuese muy grave,
si el necio a su hora vuelve a alzarse.
No sigo, lo dijo Catulo,
y la natura abusa mucho
(conoce nuestros puntos flacos)
cuando nos da estos espectáculos.
Venguémonos, pues, escribiendo.
Aquí una versión ya te dejo,
pero otra te enviaré, contada
con menos danza y más metáfora.
[…]
Traducido por Joan Margarit y Pere Rovira

5 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Hay que estar preparado para leer a tamaño poeta (yo no lo estoy, pero alguna vez hay que empezar) cuya poesía atrae, invita a leerlo...

"En el dormido
y meloso mes de septiembre
(cuando las hiperbóreas
hembras escasean)..." Sencillamente delicioso. Y también...

"La Maribel, que con un novio se la ve
y debe saber a limón..." Tiene versos inolvidables frescos vitales Gabriel Ferrater.

Ayuda mucho a leerlo la reseña biográfica de Díaz Gil. ¿Será que su poesía no quiso llegar a oler nunca como un anciano?





Juan Nadie dijo...

Será.

Oye, ¿no te suena esto absolutamente medieval y trovadoresco?:

"Un cuento impertinente contaré,
mas lo dejo para después"

"Dedicar será lo primero.
A ti, Helena, que me has hecho
conocer a Chrétien, al que imito
(aunque del todo yo no rimo),"

"Yo ya me entiendo y, guste o no,
pienso seguir este camino."

Y tantos otros versos...

Es que parece talmente Jordi de Sant Jordi o cualquier otro de los trovadores.

Juan Nadie dijo...

En realidad Jordi de Sant Jordi está más acá en el tiempo que los trovadores clásicos, pero yo ya me entiendo.

carlos perrotti dijo...

Sí que lo entiendo: a Jordi de Sant Jordi le cabe aquello de "esto lo estoy cantando mañana..."

Respecto de si me suena medieval y trovadoresco: claro, ahora que lo dices, algo de eso intuí en algunos momentos del Poema inacabado.

carlos perrotti dijo...

A eso me refería cuando dije que había que estar preparado para leerlo. Por las referencias, alusiones, y por el estilo por momentos.