Yo-Yo Ma - Soul of the Tango - Astor Piazzolla

viernes, 30 de marzo de 2018

Literatura y jazz/ 81 - Remolcadores entre la niebla - Joan Margarit - España


Remolcadors entre la boira

Lluent amiga de la nit,
disc lúcid de la lluna:
avances per la platja al meu costat
il·luminant les cambres
on els amants són els miralls
afligits pel termini d'una nit.
Tu i jo vaguem per la ciutat caiguda.
Hi ha fulles de diari arrosegant-se
com gavines de guerra que, ferides,
moren al moll, i cartes
d'amor que, com rebuts de velles negocis,
han passat comptes amb el meu record.
Quand comença el viatge vers la fosca,
cal decidir la compañía: jo he escollit
els rius de sons espesos i lluents
de dues armes d'or, dues trompetes:
una de negra, el so calent de Clifford
com un foc al carrer en una nevada,
i la trompeta blanca -que amb prou feines
es pot sentir en la pútrida tenebra
amb rètols d'hotels tristos- de Chet Baker.
Passo vora amenaces de parets
I d'escales del metro amb embalums
de cartrons on s'oculten els qui hi dormen.
Ombres de músics toquen en la nit.
Esperava un acord respecte als fins
i no hi havia cap finalitat.
Esperava la vella passió
del nàufrag per fer un foc davant del mar
i ningú no volia ser salvat.
El que esperava era comptar amb la gent
en l'assumpte del versos, dels valors.
No sabia que això era fer-se vell,
que tothom era lluny, i que el demà
ja estaba fet d'un art desconegut.
Vaig conèixer una dona: vam ballar
i vam escoltar junts un Autumn leaves
com aquest que ara els plàtans de la Rambla
mormolen amb les fulles en la nit.
Era una dona d'ordre, amb belles mans:
la meva dona, Déu! I com ballava,
cantant-me a cau d'orella cada peça,
i com fort per por de perdre-la.
Ara abraço la nit i escolto el Loverman
on Charlie Parker quivoca el temps.
En la distància, els fanals
semblen els vidriosos ulls d'un gos
abatut per l'absència.
La música consola, no res més:
quan toca és dins de mi, i m'ha buscat
en la més dura de les meves penes,
i la interpreta amb claredat,
sense esperança, però amb sentiment,
ha caigut la ciutat del meu futur.
Camino entre llegendes trepitjades
per la tardor del cos, i encara trobo
llampecs fugaços d'hospitalitat
com el Cafè de l'Òpera,
mentre als graons del moll,
al final de la Rambla, entre barcasses,
una sirena morta està flotant
arrossegada per les aigües brutes.


Remolcadores entre la niebla

Amiga de la noche, reluciente,
lúcido disco de la luna:
avanzas junto a mí por la playa, iluminas
estancias con amantes como espejos
a los que aflige el plazo de una noche.
Tú y yo cruzamos la ciudad caída.
Hay hojas de periódico arrastrándose,
son gaviotas de guerra
que van, heridas, a morir al muelle.
También cartas de amor como recibos
de algún viejo negocio que han pasado
cuentas con mi recuerdo.
El viaje hacia la sombra nos exige
decidir compañía: yo he escogido
los ríos de sonidos espesos y brillantes
de dos armas doradas, dos trompetas:
una cálida y negra, la de Clifford,
como un fuego en la nieve de las calles,
y la blanca, que apenas puede oírse
en la pútrida noche con letreros
de los hoteles tristes de Chet Baker.
Paso junto a amenazas de paredes
y escaleras de metro con los bultos
de los que duermen bajo los cartones.
Sombras de músicos tocan en la noche.
Esperaba un acuerdo sobre fines
y nunca hallé finalidad alguna.
Y esperaba la pasión del náufrago
por encender un fuego frente al mar
pero nadie deseaba ser salvado.
Creí que contaría con la gente
en asuntos de versos y valores.
No sabía que todas estas cosas
sólo indicaban cómo envejecía,
que todo el mundo estaba ya muy lejos,
y que el mañana estaba hecho
de un arte para mí desconocido.
Conocí a una mujer: bailábamos y, juntos,
pudimos escuchar un Autumn leaves
como este que las hojas de los plátanos
murmuran en la noche.
Era una mujer de orden, tenía bellas manos:
¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba
cantándome al oído cada pieza,
cómo reía cuando la abrazaba
muy fuerte por el miedo que tenía a perderla.
Hoy abrazo a la noche mientras escucho el Loverman
en el que Parker equivoca el tiempo.
Los faroles lejanos son los ojos
vidriosos de algún perro abatido por la ausencia.
La música consuela, nada más:
suena dentro de mí, junto a mis penas,
interpretándolas con claridad,
sin esperanza, aunque con sentimiento.
Ya cayó la ciudad de mi futuro.
Camino entre leyendas que el otoño
del cuerpo pisotea, pero aún surgen
relampagueos de hospitalidad
como el Café de la Ópera,
y al final de la Rambla, en los peldaños
del muelle, entre barcazas
una sirena muerta está flotando
y es arrastrada por las aguas sucias.
Traducción del autor
Clifford Brown - Oh, lady be good - Memories of you

Chet Baker & Paul Desmond Together - Autumn Leaves
Chet Baker: trompeta
Paul Desmond: saxo alto
Bob James: teclados
Ron Carter: contrabajo
Steve Gadd: batería

Charlie Parker - Lover Man
Dizzy Gillespie
Miles Davis
JJ Johnson
Ray Brown
Max Roach
and others

3 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Instantáneas jazzeras desesperanzadas, náufragas, iba a decir eclécticas pero digo eléctricas, atravesando la rancia pútidra noche del recuerdo, abrazado a tiempos mejores por miedo a perderla y a la tanguera pena de haberla ya perdido, arrastrado por las sucias aguas tras la caída personal ya sin ningún guiño de futuro...

Magnífico Margarit. Magníficos Charlie, Chet y Clifford.

Juan Nadie dijo...

No se puede expresar mejor.
Magníficos todos, sí. Del Margarit habrá más.

Por cierto, saludos de Gatopardo, que anda últimamente en otras, pero que no se olvida de visitar los blogs de los amigos.

carlos perrotti dijo...

Cosa seria Joan Margarit.

Un gran abrazo para el inolvidable amigo Gatopardo que allá andará soñando pero también despertando nuevos sueños.