Alma - Oeo (2017)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Literatura fantástica/2 - Fragmento de La incomparable aventura de un tal Hans Ptaal - Edgar Allan Poe - Estados Unidos


Con el corazón lleno de furiosas fantasías,
de las que soy el amo,
con una lanza ardiente y un caballo de aire,
errando voy por el desierto
(La canción de Tomás el loco)

    Según los informes que llegan de Rotterdam, esta ciudad parece hallarse en alto grado de excitación intelectual. Han ocurrido allí fenómenos tan inesperados, tan novedosos, tan diferentes de las opiniones ordinarias, que no cabe duda de que a esta altura toda Europa debe estar revolucionada, la física conmovida, y la razón y la astronomía dándose de puñadas.
    Parece ser que el día... de... (ignoro la fecha exacta), una vasta multitud se había reunido, por razones que no se mencionan, en la gran plaza de la Bolsa de la muy ordenada ciudad de Rotterdam. La temperatura era excesivamente tibia para la estación y apenas se movía una hoja; la multitud no perdía su buen humor por el hecho de recibir algún amistoso chaparrón de cuando en cuando, proveniente de las enormes nubes blancas profusamente suspendidas en la bóveda azul del firmamento. Hacia mediodía, sin embargo, se advirtió una notable agitación entre los presentes; restalló el parloteo de diez mil lenguas; un segundo más tarde, diez mil caras estaban vueltas hacia el cielo, diez mil pipas caían simultáneamente de la comisura de diez mil bocas, y un grito sólo comparable al rugido del Niágara resonaba larga, poderosa y furiosamente a través de la ciudad y los alrededores de Rotterdam.
    No tardó en descubrirse la razón de este alboroto. Por detrás de la enorme masa de una de las nubes perfectamente delineadas que ya hemos mencionado, vióse surgir con toda claridad, en un espacio abierto de cielo azul, una sustancia extraña, heterogénea pero aparentemente sólida, de forma tan singular, de composición tan caprichosa, que escapaba por completo a la comprensión, aunque no a la admiración de la muchedumbre de robustos burgueses que desde abajo la contemplaban boquiabiertos. ¿Qué podía ser? En nombre de todos los diablos de Rotterdam, ¿qué pronosticaba aquella aparición? Nadie lo sabía; nadie podía imaginarlo; nadie, ni siquiera el burgomaestre Mynheer Superbus Von Underduk, tenía la menor clave para desenredar el misterio, Así pues, ya que no cabía hacer nada más razonable, todos ellos volvieron a colocarse cuidadosamente la pipa a un lado de la boca y, mientras mantenían los ojos fijamente clavados en el fenómeno, fumaron, descansaron, se contonearon como ánades, gruñendo significativamente, y luego volvieron a contonearse, gruñeron, descansaron y, finalmente... fumaron otra vez. 
    Entre tanto, el objeto de tanta curiosidad y tanto humo descendía más y más hacía aquella excelente ciudad. Pocos minutos después se encontraba lo bastante próximo para que se lo distinguiera claramente. Parecía ser... ¡Sí, indudablemente era una especie de globo! Pero un globo como jamás se había visto antes en Rotterdam. Pues, permítaseme preguntar, ¿se ha visto alguna vez un globo íntegramente fabricado con periódicos sucios? No en Holanda, por cierto; y, sin embargo, bajo las mismísimas narices del pueblo -o, mejor dicho, a cierta distancia sobre sus narices- veíase el globo en cuestión, como lo sé por los mejores testimonios, compuesto del aludido material que a nadie se le hubiera ocurrido jamás para semejante propósito. Aquello constituía un egregio insulto al buen sentido de los burgueses de Rotterdam. [...]
Traducción de Julio Cortázar

    Sería una lástima conformarse con un simple extracto de esta extraordinaria y divertida historia de Poe, de modo que aquí tienen  el texto completo traducido por Julio Cortázar. 

14 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Es que el tipo, convengamos, antes que escritor era un sabio. En tantas materias y disciplinas uno debe estar (al menos) formado para concebir y escribir un relato de esta magnitud (mero cuento?) teniendo en cuenta además que es (apenas) una pieza de una obra (maquinaria) de incalculable valor como la de Poe.

La traducción de Julio es exquisita (la que tengo yo es una afrenta) y casi que podemos escuchar su voz tratando con cuidado (para no decir acariciando) el texto de Poe, una traducción hipnótica para un texto alucinante (o viceversa) que fluye incontenible haciendo que no puedas parar de leer. La fuerza de la descripción, como el mismo texto dice “detalla” el tamaño literario del escritor y del traductor que le hizo justicia. Ojalá fuera un lector que les llegara a los talones

Qué sé yo. Gracias por subirlo al Crepúsculo.

Gatopardo dijo...

Cualquiera se atreve a añadir nada. Sólamente que el texto está en la mochila y que gracias también...

Juan Nadie dijo...

Yo no me a treveré a añadir nada a lo que ha dicho Carlos, quizá sólo que tengo entendido que para la traducción de la obra de Poe Cortázar contó con la ayuda de Aurora Bernárdez.

Juan Nadie dijo...

El texto, desde luego, es de obligado cumplimiento.

marian dijo...

Cuenta Ricardo Cardone en "Edgar Allan Poe y las traducciones de Julio Cortázar" : " Tal fue su dedicación a la obra del escritor estadounidense que al concluirla y enviarla en encomiendas a su destinatario no logró distenderse hasta saber que los originales habían sido recibidos en perfecto estado. Temía las razones más disparatadas que le pudieran ocurrir, ya sea una rata que le comiera parte de los mismos, una gota de humedad que se filtre dañándolos irremediablemente o que alguno de ellos se perdiera en el trayecto, como lo afirmara en una de las tantas entrevistas que le hicieran. Pero ninguno de los temores de Cortázar se hicieron realidad: los paquetes con las traducciones llegaron en buenas condiciones y la obra al fin pudo ser editada con prólogos y anotaciones suyas."

marian dijo...

Julio acabó impregnado de Poe.

Juan Nadie dijo...

Magnífica información que desconocía. Uno no deja nunca de aprender cosas sobre el gran cronopio.

Impregnado de Poe, sí. Uno de sus maestros reconocidos.

carlos perrotti dijo...

Gran aporte, Marian, gran.

marian dijo...

Hay que compartir:)

Juan Nadie dijo...

Claro, hay que comp... compa... comprt... Lo siento, no me sale.

Pues, claro, hombre, ¿para qué se hacen estas cosas, si no es para ... lo vosotros decís?

marian dijo...

Hay que tener... paciencia.

marian dijo...

Es una de esas frases hechas que puede llegar a empalagar si se abusa de ella.

Juan Nadie dijo...

¿Que puede llegar? Vaya si llega. Y se pasa.

Juan Nadie dijo...

Es broma, ¿eh?