Madeleine Peyroux - Secular Hymns (2016)

lunes, 8 de febrero de 2016

Gotán - Cristina Peri Rossi - Uruguay-España


Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

No, nadie te esperó, nunca.
No te esperaron los árboles
que habías plantado
ni la estatua del indio herido
en bronce enmohecido
no te esperó tu tía abuela
que murió llamándote
ni la silla de mimbre que vendieron,
ni la calle
que cambió de nombre
el mar no espera nunca
y en su ir y venir
no hay Arrabal amargo
no hay Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver

No está Oswaldo Soriano con su gato
recogido en la rue
que maullaba en francés

ni la dulce francesita que te salvó de los flics
una noche de invierno, en París

No está Raquel que vendía periódicos
y preservativos y sabía el nombre de los árboles
aun de los más viejos

No adivino el parpadeo de las luces
que a lo lejos van marcando mi retorno

No hay retorno:
el espacio cambia
el tiempo vuela
todo gira en el círculo infinito
del sinsentido atroz

No quiero volver con las sienes marchitas
las nieves del tiempo platearon mi sien

No quiero un arrabal amargo metido en mi vida
como una condena de una maldición
ni que tus horas sombrías torturen mis sueños

No quiero que el camarero del Sorocabana
me pregunte, treinta años después:
"¿Un capuchino, como siempre?"
Siempre no existe,
Gardel murió
y la tana Rinaldi también emigró.
Quiero otra luz, otro mar,
otras voces, otras miradas
romper este pacto de nostalgia
que nos ata, como una condena de una maldición
y no volver a soñar con el barco que atraviesa una mar
oscura para devolverme a la ciudad donde nací.
No hay Volver
no hay arrabal
Sólo la soledad es igual a sí misma.
Arrabal amargo (C. Gardel - A. Le Pera) - Carlos Gardel 
De la película Tango Bar (John Reinhardt), 1935

Volver (C. Gardel - A. Le Pera) - Carlos Gardel, 1935

5 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Cristina Peri Rossi, rioplatense ella, sabe lo que habla, lo siente, le anda por las venas, la recorre y le sale por los ojos, la boca, los poros y las letras. Amor al odiado mandato del tango y odio al amado tango "que me hiciste mal y sin embargo te quiero". Te quiero maldición mía de toda la vida. Me pone la piel de gallina leer esto (volver a leerlo) (saberlo) con los ojos húmedos, el alma sedienta, el aire estrangulado... Debiéramos estudiar la poesía de Cristina en los colegios, debiéramos estudiar y aprender su sentimiento, esta manera de sentir y de saber que en el Sorocabana, en pleno centro de Montevideo, a un costado de la Plaza de Cagancha, como en la vida, siempre es lo mismo, nena; Carlitos, como la muerte (y la soledad) es inmortal y te sopla al oído tus poemas...

Gracias, Cristina, gracias, Gardel, gracias, Crepúsuclo. Qué alegría arrancar así un nuevo día.

Juan Nadie dijo...

¿Y ahora yo, qué puedo comentar?
Tu comentario vale por todo el post.

marian dijo...

Una (buena) entrada para perder el sentido.
(O para recuperarlo)

Juan Nadie dijo...

Genial. Para recuperarlo, naturalmnte.

carlos perrotti dijo...

Absolutamente...