Madeleine Peyroux - Secular Hymns (2016)

lunes, 22 de febrero de 2016

Fatum - Miguel d'Ors - España


Ese niño que llega, cartera remolona,
botines desatados, al colegio de Sánchez
no sabe que sus pasos felices por Sevilla
-luz, patios, calles, cales- le acercan a Collioure.

París, rue Vaugirard. Ese muchacho
gris y desmadejado que avanza hacia el otoño
verleniano del hondo Jardín de Luxemburgo
no sabe que camina hacia Collioure.

Por la alameda de oro -Soria pura-,
lentos enamorados demorándose,
mirándose en el Duero -Soria pura-. La novia,
con manos inocentes,
sacude la ceniza -tiza acaso-
del hombro del poeta, que no sabe
que tan dulces senderos le llevan a Collioure.

El señor que, enlutado como un cirio,
con su bastón y pasos soñolientos
-domingo provincial- sube a los olivares
de Baeza no sabe que sube hacia Collioure.

El viejo arrebujado en sus recuerdos
que mira cómo pasan,
vertiginosos, los naranjos por la ventana
del coche, y los aspira -Levante azul-, no sabe
que por aquella ruta de flores y palomas
y muchachas se está acercando a Collioure.

Un súbito frenazo, la puerta abierta, el frío
látigo de la lluvia. Sale a la noche y anda
entre voces anónimas, oscuras,
y olor a bajamar. La lluvia. Unas preguntas
francesas, tan extrañas como un sueño, la lluvia,
los papeles, la lluvia, los gendarmes mojados
alzando la cadena fronteriza.
Igual que un sueño todo.
Francia, ya clareando, y aquel cartel: «COLLIOURE»,
nombre jamás oído. No sabe que allí estaba,
desde siempre, esperándole su muerte.
De Codex 3

12 comentarios:

carlos perrotti dijo...

La profunda mirada de Miguel nos cuenta que, como Don Antonio, no sabemos adónde vamos, que no hacemos más que ir hacia allí donde fuere que estemos yendo, que todos tenemos un lugar y no otro adonde llegar y descansar como él en Collioure...

Juan Nadie dijo...

Siempre me negué a admitir que existe para cada uno de nosotros un destino inexorable, pero me temo que es más bien deseo que realidad.

Magnífico viaje por la vida de Don Antonio.

Juan Nadie dijo...

De cuya muerte se cumple hoy aniversario.

marian dijo...

Es como un retrato del "Retrato" de Machado.

marian dijo...

La nave resulto ser un tren:

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

marian dijo...

(¡Hágase el acento que falta!)

Juan Nadie dijo...

Uno de los mejores retratos que he leído de Antonio Machado.
También un poco "fatal" ("fatum" ~ fatalidad, destino, cosa irremediable).

Juan Nadie dijo...

Tranquila, Marian, que ya digo Gabo que la ortografía le molestaba. Es que a veces molesta, sobre todo si se entiende perfectamente lo que se escribe.

Juan Nadie dijo...

Donde dije digo, digo Diego.

marian dijo...

El poema refleja muy bien la "soledad" de Machado, y emociona tanto como el tema que le dedicó Serrat.

Pablo León dijo...

El poema hace que muchos alumnos de segundo de bachillerato estén amargados sin poder ir a entrenar
Emocionante

Juan Nadie dijo...

¿Para tanto es? Pues me parece bien, mira, por no ir a entrenar algún día tampoco pasa nada. Esto es más emocionante.