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martes, 23 de junio de 2015

Locus amoenus/ 3 - Noche serena - Fray Luis de León - España


Cuando contemplo el cielo
de innumerables luces adornado,
y miro hacia el suelo
de noche rodeado,
en sueño y en olvido sepultado,

el amor y la pena
despiertan en mi pecho un ansia ardiente;
despiden larga vena
los ojos hechos fuente,
Loarte1, y digo al fin con voz doliente:

"Morada de grandeza,2
templo de claridad y hermosura,
el alma, que a tu alteza
nació, ¿qué desventura
la tiene en esta cárcel3 baja, escura?

¿Qué mortal desatino
de la verdad aleja así el sentido,
que, de tu bien divino
olvidado, perdido
sigue la vana sombra, el bien fingido?4

El hombre está entregado
al sueño, de su suerte no cuidando;
y con paso callado,
el cielo, vueltas dando,
las horas del vivir le va hurtando.5

¡Oh, despertad, mortales!
Mirad con atención en vuestro daño.
Las almas inmortales,
hechas a bien tamaño,
¿podrán vivir de sombra y de engaño?

¡Ay, levantad los ojos
aquesta celestial eterna esfera!
Burlaréis los antojos6
de aquesa lisonjera
vida, con cuanto teme y cuanto espera.

¿Es más que un breve punto
el bajo y torpe suelo, comparado
con ese gran trasunto,7
do vive mejorado
lo que es, lo que será, lo que ha pasado?

Quien mira el gran concierto
de aquestos resplandores eternales,8
su movimiento cierto,
sus pasos desiguales
y en proporción concorde tan iguales;

la luna cómo mueve
la plateada rueda, y va en pos della9
la luz do el saber llueve,10
y la graciosa estrella
de amor11 la sigue reluciente y bella;

y cómo otro camino
prosigue el sanguinoso Marte12 airado,
y el Júpiter benino13
de bienes mil cercado,
serena el cielo con su rayo armado;

rodéase en la cumbre
Saturno, padre de los siglos de oro;14
tras él la muchedumbre
del reluciente coro15
su luz va repartiendo y su tesoro:

¿quién es el que esto mira
y precia la bajeza de la tierra,
y no gime y suspira
y rompe lo que encierra
el alma, y destos bienes la destierra?

Aquí vive el contento,
aquí reina la paz; aquí, asentado
en rico y alto asiento,
está el Amor sagrado,16
de glorias y deleites rodeado.

Inmensa hermosura
aquí se muestra toda, y resplandece
clarísima luz pura,
que jamás anochece;
eterna primavera aquí florece.

¡Oh, campos verdaderos!
¡Oh, prados con verdad frescos y amenos!
¡Riquísimos mineros!17
¡Oh, deleitosos senos!18
¡Repuestos valles, de mil bienes llenos!"
Notas de David López del Castillo
Fray Luis de León

1 Diego Oloarte, destinatario de la oda.
2 El cielo, donde viven las almas inmortales. 
3 La cárcel del alma es el cuerpo y el mundo material que lo rodea.  
4 La realidad, simple sombra emanada del bien divino. 
5 Esta alusión al paso del tiempo anticipa en cierta medida la visión barroca de la vida como sueño del que despertamos con la muerte. 
6 Pueden entenderse como las trampas o estorbos a la visión (anteojos, semejantes a los que se colocan a los caballos) o, más propiamente, como los deseos o caprichos de los bienes terrenales. 
7 La esfera celeste, donde las ideas habitan junto a Dios. 
8 Las estrellas. 
9 La rueda más cercana a la tierra es la que sigue la órbita lunar. 
10 La segunda rueda corresponde a Mercurio, transmisor de sabiduría. 
11 Venus, en la tercera órbita. 
12 La quinta rueda (el poeta se salta la cuarta, la del Sol), gobernada por el sangriento (sanguinoso) Marte, dios de la guerra. 
13 La sexta rueda, regida por el rayo de Júpiter, apaciguador del cielo. 
14 En la séptima y última gira Saturno, rodeado de tres luces (satélites diríamos hoy), proporcionando paz y abundancia, como en la Edad de Oro. 
15 Las estrellas fijas. 
16 El Espíritu Santo. 
17 Fuentes o manantiales. 
18 Se convierte aquí el ciclo en un locus amoenus, un lugar escondido, en cuyos bien abastecidos o repuestos valles abundan las riquezas.

7 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Un poeta romántico y asceta (mejor dicho místico) Fray Luis. Un acto de fe su poesía y viceversa.

Juan Nadie dijo...

Lo bueno es que no se precisa tener ningún tipo de fe ni ser creyente para disfrutar con su poesía.

carlos perrotti dijo...

Absolutamente, pero como según me entero no la ha pasado nada bien en su tiempo, lo hace más valioso como poeta que haya sentido así.

Juan Nadie dijo...

No, no la pasó bien, por envidias y cuestiones relativas a ciertas discusiones bizantinas de la Iglesia Católica. Lo metieron en la cárcel, pero al final lo absolvieron y salió como si nada: "Decíamos ayer..." fue el comienzo de su primera clase después de la prisión.

Se desquitó con este pedazo de poema:
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado...


http://nadiesalvoelcrepusculo.blogspot.com.es/2012/12/beatus-ille-11-la-salida-de-la-carcel.html

Juan Nadie dijo...

Hay que recordar que estuvo cinco años en la cárcel.

marian dijo...

¿Cómo se pueden escribir pensamientos y sentimientos de manera tan bella y además rimada?

Juan Nadie dijo...

Eso digo yo. ¡Qué pena no poder preguntarle a Fray Luis!