Michel Camilo & Tomatito - Spain Forever (2016)

jueves, 25 de junio de 2015

Fragmento de Años luz - James Salter - Estados Unidos


PRIMERA PARTE

1

Surcamos el río negro, sus bancos lisos como piedras. Ni un barco, ni un bote, ni una mota de blanco. El viento ha roto, agrietado la superficie del agua. Es ancho, interminable este gran estuario. El río es salobre, azul por el frío. Discurre borroso por debajo de nosotros. Las aves marinas que lo sobrevuelan giran y desaparecen. Surcamos velozmente el ancho río, un sueño del pasado. Rebasadas sus aguas profundas, el fondo empalidece la superficie, traspasamos los bajíos, las embarcaciones varadas en la playa para pasar el invierno, los embarcaderos desolados. Y, alados como gaviotas, nos elevamos, viramos, miramos atrás.
    El día es blanco como papel. Las ventanas están congeladas. Las canteras están vacías, la mina de plata inundada. El Hudson es aquí vasto, vasto e inmóvil. Una región oscura, un paraje de esturiones y de carpas. En otoño plateaba de sábalos. Los gansos dibujaban en el cielo su larga y cambiante uve. La marea sube desde el mar. 
    Dicen que los indios buscaban un río que "discurriera en los dos sentidos". Lo encontraron aquí. La cuña de sal penetra no menos de cincuenta kilómetros; a veces llega hasta Poughkeepsie. Aquí había lechos enormes de ostras, focas en el puerto, caza inagotable en los bosques. Este gran tajo glacial, con sus bahías nupciales, las calas de apio silvestre y arroz, el río majestuoso. Los pájaros, como signos de puntuación, cruzan en vuelo uniforme. Parece que se aproximan despacio, luego aceleran y pasan por encima como flechas. El cielo es incoloro. Atisbo de lluvia.
    Todo esto era holandés. Después fue inglés, como tantas otras cosas. El río es un reflejo. Contiene sólo silencio, un frío relumbrante. Los árboles están pelados. Las anguilas duermen. El cauce es tan hondo que podrían surcarlo transatlánticos; si quisieran, dejarían pasmadas a las ciudades de tierra adentro. En las marismas hay tortugas y cangrejos, garzas, gaviotas Bonaparte. Las cloacas de las ciudades vierten más arriba. El río es sucio, pero se lava a sí mismo. Los peces, aletargados, fluyen con la marea.
    A lo largo de las riberas hay casas de piedra, que ya no están de moda, y casas de madera, oreadas y escuetas. Todavía existen fincas, pervivencias de las grandes parcelas del pasado. Cerca del agua, una espaciosa mansión victoriana, de ladrillo pintado de blanco, sobrevolada por altas copas de árboles, un jardín tapiado, un invernadero derruido con herrajes a lo largo de la cubierta. Una casa junto al río, demasiado baja para el sol de la tarde. La inundaba, en cambio, la luz de la mañana, la luz del este. El mediodía era glorioso. La pintura se ha oscurecido en ciertos puntos desnudos. Los senderos de grava se deshacen; en los cobertizos anidan pájaros. [...]
Traducción de Jaime Zulaika

7 comentarios:

marian dijo...

Creo que no me voy a conformar con un fragmento nada más.

Juan Nadie dijo...

Creo que yo tampoco.
No conozco a Salter, pero todos los críticos lo ponen como uno de los grandes escritores americanos.
Habrá que empezar a leerlo.

carlos perrotti dijo...

A este sí lo conocía. Una amiga de Nueva York me regaló su libro y el de Jonathan Franzen, "Freedom" (ambos buenísimos) mi cumple pasado...

Interesantísimo escritor fallecido no hace mucho, Salter. Un tipo que proponía escribir y vivir cada vez más simple. Por ahí tengo traspapelado un artículo de un diario español que no encuentro que si lo encuentro con algo más de tiempo les pasaré...

Juan Nadie dijo...

Será bienvenido.

carlos perrotti dijo...

Este es:

http://www.eldiario.es/cultura/James-Salter-cree-poesia-desaparece_0_246375625.html

Juan Nadie dijo...

Interesantísimo artículo.

Salter, sabio:
Ya no me tengo que adaptar a nada. A nadie le importa si me adapto o no. Es más, todo el mundo asume que no me voy a adaptar.

La gente cambia, se va, te atrae, te deja de atraer. Te da cosas, te las quita. Es fácil que pierdan el estatus que tienen en tu vida.


Además admiraba a Li Po.

carlos perrotti dijo...

Sí, no recordaba eso, "por la sencillez de sus costumbres y su lírica del paisaje." Coincido, interensantísimo escritor.