Madeleine Peyroux - Secular Hymns (2016)

miércoles, 27 de julio de 2016

Azul hasta ayer mismo - Vicente Valero - España


Y ahora que tiro al mar esta botella,
que no recogerán los muertos (ni los vivos),
puedo ver hasta dónde llegan hoy
mis fuerzas, mi esperanza de volver.
                                                Con los ojos
llenos de sol, ando descalzo,
como uno más de entre los suplicantes
de Cabo Sur, y como si buscara (me dicen)
alguna cosa sin sentido, absurda
de verdad. Voy por la playa del mediodía
pensando en lo que pudo ser
y en cómo ahora lo que yo veo o toco o digo
me abandona continuamente: es humo
muy espeso (o ceniza, o niebla roja y sucia,
impenetrables, sin final...) Azul
hasta ayer mismo, el mar parece otro,
un poco más cansado o viejo.
Y entre las ropas de los que se van ahogando
-en silencio, desnudos, por el fondo-
hay pájaros que no conozco aún.

(Que un día, y sólo porque tal vez imaginamos
otro país más nuestro, otro lugar
donde vivir, salimos a oscuras de nosotros,
de lo que sospechamos ser, crecidos -se diría-
por este manantial de signos imposibles,
para llegar exhaustos nuevamente
a lo que somos de verdad: sólo sombras
que va cambiando el sol de sitio... Y todo,
todo lo que hemos aprendido aquí
consiste en esto: caminar
es sólo una manera de buscarnos,
una manera de decir que sí, sin lágrimas,
una promesa extraña y dulce:
la ilusión de encontrar una puerta cerrada
que podamos abrir nosotros mismos.)

Por eso hoy tiro al mar esta botella.

El mediodía crece y casi no se ve
ya nada. Todo es aire detenido,
espeso, sucio y lleno de verano.
Hace calor y escupo únicamente
todo el salitre que hay en mí.
                                      Las aguas saben
sólo a sol, mientras busco
unas pocas razones para empezar de nuevo,
una vez más, descalzo y solo.

Y en sí mismo este mar, que no conoce a nadie,
que no sabe qué hacer con la botella,
también es poca cosa (me dicen), hasta que yo
me acerco solamente, cada día,
para ver cómo flotan sin alimento, a oscuras,
como las placas de alquitrán, mis fuerzas
y mi esperanza de volver...
De Vigilia en Cabo Sur, 1999

9 comentarios:

carlos perrotti dijo...

El mar "un poco más cansado y viejo" es él mismo y su poema "la botella al mar" (siempre la creí una metáfora perfecta de la poesía)

Juan Nadie dijo...

"Un poco mása cansado y viejo". Una expresión borgeana para referirse a sí mismo, algo así como "el cansado espejo" de Borges.

carlos perrotti dijo...

Sí, señor. A Borges le hubiera gustado el poema de Valero. Estos versos me encantan más que me gustan. "...imaginamos
otro país más nuestro, otro lugar
donde vivir, salimos a oscuras de nosotros,
de lo que sospechamos ser, crecidos -se diría-
por este manantial de signos imposibles,
para llegar exhaustos nuevamente
a lo que somos de verdad: sólo sombras..."

Juan Nadie dijo...

Muy buenos.
¿Referencia a Píndaro, quizás?. "El sueño de una sombra: el hombre".

carlos perrotti dijo...

Genial. Ya lo busco.

Agostina Alvarez dijo...

Muy bueno, hermoso. Y si el mar es como el espejo borgiano, el arte como decía el Maestro " debe ser como ese espejo que nos devuelve nuestra propia cara" como el azul del mar, no sólo el de ayer, el de hoy tambien...

Agostina Alvarez dijo...

También con tilde en la E...

Juan Nadie dijo...

Hermoso poema, sí.
"A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo" Inagotable, Borges.

Juan Nadie dijo...

No te preocupes por las tildes, se entiende igual.