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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Muralla - Ai Qing - China


Una muralla es como un cuchillo
corta por la mitad la ciudad
media en el este
y media en el oeste.

¿De qué altura es?
¿Qué grosor tiene?
¿Qué longitud?...
Incluso si fuera más alta, más gruesa y más larga
no sería ni mucho menos
tan alta, tan gruesa ni tan larga
como la Gran Muralla de China.
Cualquier muralla no es más
que un vestigio de la historia
que a nadie le interesa recordar.

Tres metros de altura no es nada
cincuenta centímetros de ancho tampoco
cuarenta y cinco kilómetros de largo, una minucia;
incluso si fuera mil veces
más alta, más ancha y más larga,
¿podría bloquear
las nubes, el viento, la lluvia o el crepúsculo?
o
¿cómo podría obstruir
las corrientes del agua y el aire?
y
¿Cómo cubrir
millones de paisanos?
¿Quién es más libre que el viento?
¿Quién está más cubierto que el firmamento?
¿Quién espera ser más infinito que el tiempo?
Bonn, 22 de mayo de 1979
Traducción de Alfredo Gómez Gil

Ai Qing, uno de los grandes poetas chinos del siglo XX, padre del artista y arquitecto disidente Ai Weiwei, fue miembro del Partido Comunista de China desde 1942. En 1957 se le acusó de "derechista", y fue exiliado a granjas del noreste de China y condenado a trabajos forzados durante cinco años, en los que acabó perdiendo la vista por malnutrición.

11 comentarios:

Agostina Alvarez dijo...

Qué descubrimiento! Gracias Juan.
¿Quién es más libre que el viento?
¿Quién está más cubierto que el firmamento?
¿Quién espera ser más infinito que el tiempo?

Vaya si el hombre ha construido y construye murallas que nos dividen. No todas son de cemento y piedra. Hay algunas como la nuestra que se hace llamar "la grieta" y que divide a nuestro país en los partidarios de Cristina (los K) y los disidentes (los anti K). Y así puede estar un país completamente dividido hasta llegar a haber peleas en una misma familia porque uno es K y otro anti K. Imagínate. Carlos sabrá explicártelo mejor. Hay un documental ( que no he visto pero me lo han recomendado) que se llama "La República perdida" y cuenta la historia de Argentina, parece que muy bien retratada. Carlos lo habrá visto seguro.

Pero salgamos de la política y volvamos a la poesía, no? A mí el último verso me ha quedado resonando en la cabeza por su belleza...

Juan Nadie dijo...

Las murallas de cemento y piedra, aun partiendo de ideologías (de idiotologías) se acaban derribando; las murallas ideológicas son mucho más difíciles de derribar ("la grieta" de ustedes , los argentinos, y tantas otras) y por lo tanto más peligrosas. Por otra parte (no dejaremos de repetirlo), todo esto es una constante en la historia. Total, para qué, si el tiempo se lo va a llevar todo...
El último verso habla de esto.



Agostina Alvarez dijo...

Y a mí ¿qué querés que te diga? El hombre me sigue sorprendiendo. Es capaz de las mas bellas obras, es capaz de ser arte y amor y al mismo tiempo muerte y destrucción. ¿Cómo puede ser? Somos tan básicos para seguir repitiendo eternamente la misma constante en la historia y a la vez podemos escribir los versos más bellos o pintar los cuadros más emotivos, etc, etc.
Ayer ví una película que me hizo pensar justamente en eso que dices de que el tiempo todo se lo lleva. Se llama "Los destinos sentimentales". Es francesa y trata sobre la historia de una pareja ( con la bella Emannuelle Béart como protagonista) de finales del siglo XIX hasta mediados del XX aproximadamente. La historia transcurre en Limoges, la ciudad francesa conocida por sus porcelanas, y está familia tiene una de las fábricas. En la película se puede ver la transformación de una época, el cambio de siglo, la primera guerra mundial y yo pensaba en que millones de personas vivieron esa época y se sintieron parte de la historia, pero qué queda de ellos? Recuerdos? No sé si se entiende lo que quiero decir. Pensé en la insignificancia del hombre y también en que me habría gustado en parte vivir en otra época, en aquella en la que se escribían cartas y se usaban otros vestidos, en las que sin duda el tiempo tenía otra dimensión al nuestro. (igual amo internet, mirá lo que permite). En fin, mucha reflexión, no? La película dura tres horas y no quiero dejar de mencionar que también trabaja Isabelle Hupert, gran actriz.

carlos perrotti dijo...

Gran poeta, Ai Qing. ¿Pueden creer que estuve leyendo éste y otros poemas suyos la semana pasada? Ocurrió que andaba tras la obra de su hijo Ai Weiwei (porque es un devoto de los gatos) y me encontré con los poemas de su padre y su historia de resistencia y sus padecimientos en el régimen chino, padecimientos que su hijo también debió enfrentar y que creo áun enfrenta...

Y hablando de padecimientos, Juan, Agostina, (menores pero padecimientos al fin) ya se acaba el tiempo de padecer a estos meros delincuentes que vinieron a tapar sus tropelías con cortinas de humo de progresismo, derechos humanos y redistribución de la riqueza mientras se redistribuían la riqueza del país hacia sus bolsillos, saqueaban las instituciones para garantizarse impunidad y nos dejaban la obra faraónica de la grieta y el odio que llevará años obturar entre sus miles de anuncios de construcción de hospitales, escuelas y rutas que brillan por su ausencia. Ahora viene un tiempo en que la justicia tendrá que hacer lo suyo y nosotros estar bien despiertos para que no deje de hacerlo o una vez más se nos complicará el futuro...

Juan Nadie dijo...

"Los destinos sentimentales", por lo que dices, seguramente es una buena película, que no he visto. Habrá que verla si hay oportunidad.

Somos básicos, sí, y repetimos las mismas cantinelas todo el rato, quizá porque nuestras espectativas y nuestros deseos siempre han sido los mismos, están grabados a fuego en el alma del ser humano. Pero entre esos deseos y espectativas, también está grabado el afán por trascender, y por ahí es por donde avanzamos. A trancas y barrancas, sí, pero avanzamos, no te quepa la menor duda. ¿Llegaremos a algo presentable algún día? No creo, pero seguimos caminando.

Juan Nadie dijo...

Conocí, Carlos, a Ai Qing precisamente por su hijo Ai Weiwei, al que el gobierno chino le está tocando las narices. Pero él no se queda atrás, por lo que se ve.

¡Ay, las cortinas de humo del autodenominado "progresismo"!

Agostina Alvarez dijo...

Ay Juan, qué bonito como lo expresas. También creo que avanzamos, es extraño porque avanzamos aún repitiendo siempre las mismas cosas, sin embargo como tú dices seguimos caminando.

Agostina Alvarez dijo...

Ay Carlos, tenés tanta razón en lo que decís. Yo lo único que espero es que nos depare un futuro distinto, mejor, porque lo que hay NO se puede creer. ¿Viste/Vieron la "República perdida"?

Juan Nadie dijo...

Es sobre la historia de la República Argentina, ¿no? No la vi, pero lo tengo fácil, veo que está completa en YouTube.

carlos perrotti dijo...

Sí, Agostina, marcó toda una época "La República Perdida", la produjo un amigo, Jorge Poleri, y creo que ya debe estar pensando en producir una secuela que se ocupe de lo que vino después (menemato, saqueo e implosión post-convertibilidad, kirchnerato...) y que debería girar alrededor del título de La recuperación o rescate de La República o algo así.

Se viene tiempos mejores, Agostina. Ya se verá en toda su dimensión dónde estuvimos metidos y quiénes nos embarcaron (y con qué propósitos) en esta decadencia.

Agostina Alvarez dijo...

Uy qué interesante. No lo vi, me lo recomendó mi mamá pero vi también que está completo en youtube. Habrá que verlo y la segunda parte esperarla ansiosamente. Cuánto tiene tu amigo para contar! Yo la verdad que viví mi adolescencia en los noventa, en la época de Menem, es del único que me acuerdo, bueno un poco de mi infancia de Alfonsín cuando la moneda era el austral y había inflación y que toda mi familia lo quería a él. También recuerdo su gesto característico al saludar. Juan tiene que conocerlo porque es muy particular. En algún video estará.