Dulce Pontes - Caminhos (1997)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Campoo - Julio Montes - España


A Constantino Calderón
    Me detengo ante ti, valle magnífico,
con el rostro parado a contemplarte.
Me domina tu ser. Tú me engrandeces
las órbitas mirando tus alcances;
no espacios que terminan en sus límites:
más allá, más acá; sino la imagen
interior, viva ley de tu destino.
Tú retienes las más vivas señales
del origen capital de Iberia toda,
raíces de sus tierras y sus mares.

    Te llamaron Campoo: sitio, meta
que desea el que arriba desde lejos.
Aliviaban su sed los que te hallaron,
y olvidaron en ti su largo miedo,
perseguidos, huyendo;  previsores
de asentar un futuro propio, cierto.
En ti yacen los siglos enterrados;
lo saben, tristemente, con silencio.
A ti deben venir a preguntarte
los hispanos que sepan ser auténticos.

    La Piel de Toro ibérica crujió
distensa en tierra fuerte y roca viva,
paisaje recio, cumbres, y horizontes
que funden cielo y mar y lejanía.
    Y Aquel que quiso hacer que España fuera
bizarra, fin del mundo, y escogida
por madre rica en pueblos de su entraña,
en ti, Campoo, puso el agua viva
que nace a tres vertientes en Tresmares,
lustral bautismo, unión de geografías.

    No extraña que tus cielos sueñen naves
de quillas atrevidas, rutas largas.
Tú produces las fuentes de los mares;
y el navío más grande es Peñalabra,
que está también en ti, crestón al viento,
y pupila guerrera de Cantabria.

    Cantábrico, tu mar; tu río, el Ebro;
enseñas al Pisuerga ruta atlántica.
Y las llaves, las riendas, el solar,
tú los guardas, que en ti comienza España.
    Comienza en ti la Historia, recia y única.
Carácter, quijotismo, ruedo ibérico.
Lo da tu geografía, necesario
camino, singladura de los pueblos.
    El habitat humano subsitía
buscando las alturas. Por milenios,
-muchos antes que Tarsis o que Gades-
se debe conceder asentamiento
a tus tierras, Campoo.
                              Más arriba,
tan sólo suben águilas o vientos.
De Cármina. Antología I
Julio Montes

    Dicen que de bien nacido es sentirse orgulloso de su tierra y agradecido por haber nacido en ella. Uno no sabe muy bien qué actitud adoptar, porque lo que le transmite su tierra es un sentimiento bastante acusado de amor-odio. Pero es la suya y no hay tu tía, de modo que ustedes disculpen.

14 comentarios:

Gatopardo dijo...

Pues me ocurre exactamente lo mismo. Igual es que ser paisanos marca...

Juan Nadie dijo...

No te quepa ninguna duda. Es que los campurrianos somos muy nuestros.

carlos perrotti dijo...

Pinta tu aldea... ¿Dónde exactamente queda?

carlos perrotti dijo...

Me gusta eso de "A ti deben venir a preguntarte los hispanos que sepan ser auténticos..."

Juan Nadie dijo...

Queda en el sur de Cantabria, norte de España. La verdad es que es bonita mi tierra.

carlos perrotti dijo...

Y fana del Racing de Santander me imagino, no?

Juan Nadie dijo...

Pues hay de todo, no creas. Hay gente muy aficionada al Racing (que por cierto ahora está que no sé si acabará desapareciendo), pero por aquí casi todo el mundo "hincha" por el Real Madrid o por el Barcelona. También por el Atlético de Madrid del "Cholo" Simeone.

carlos perrotti dijo...

Aguante Cholo, hincha, jugador y técnico del glorioso Racing Club de Avellaneda, y próximo técnico de nuestra selección, además.

Juan Nadie dijo...

Es un fenómeno, el tío, no sé que les habrá dado a los jugadores, pero los ha puesto las pilas y están que se salen.

carlos perrotti dijo...

Odia perder. Aquí decíamos que es bien limpio, se baña dos y hasta tres veces por día, lo cual es raro porque odia perder hasta las células muertas de la piel.

marian dijo...

Ay la tierruca, eh.
Una entrada bien chula y llena de cariño.

marian dijo...

La pintura entera, ¿se puede conseguir?

Juan Nadie dijo...

La verdad es que esta entrada no estaba prevista, pero el otro día, fisgando entre los libros, me topé con los "Cármina" de Julio Montes (buen amigo de la familia) y encontré este poema que Julio dedicó a mi padre, y no tuve más remedio que ponerlo.

La pintura completa es así.

marian dijo...

Nada, nada, creí que tenía encima paspartú.
Patrimonio familiar (el poema) entonces.