Yo-Yo Ma - Soul of the Tango - Astor Piazzolla

jueves, 30 de noviembre de 2017

Literatura y jazz/ 76 - Cannonball Adderley conquista el Polo Sur - Guillermo Carnero - España


Ciudad sin eco,
sólo dos labios mudos ulceran tu blancura
en los altos cristales donde no late el viento
ni rasga el rayo el aire
ni presagian aristas la tormenta,
ni sabe el horizonte en qué cono de nácar
pliega sus alas muertas la negrura.
Ciudad sin nombre, vaca
el polvo estéril sobre el espejo impar de tu planicie,
diamante a la deriva que no pesa ni ultraja
la perpestiva incólume,
premonición tenaz de tu silencio.

Y
la llama no se agita,
es sólo un hilo de color que hiende
la planicie de hielo.
Lejos de aquí la sangre, los sonidos,
lejos la risa hueca del cráneo coronado, la máscara de amor del                                                                    [maniquí de mimbre,
la lengua del ventrílocuo sangrienta navagando las aguas del                                                                                       [espejo,
lejos de aquí la araña con su hilo,
el runrún acerado de los bellos juguetes.
Ciudad sin eco,
sólo dos labios fríos laceran sin temblar
su carne sin color sobre las altas nieves,
destilan en silencio la sangre transparente
que inmacula, lentísima
la vacuidad del tiempo detenido.
Ciudad sin eco,
nada sustenta o rige
la exacta profusión de tus esferas
ni hay arena que cruja
en la pureza muda de tu espacio.
Sólo dos labios mudos
rutilan en la altura como estrellas extintas,
erigen
en el duro fulgor del plenilunio
la inerte floración de tus pestañas.
Jazz Casual - The Julian Cannonball Adderley Quintet 
Cannonball Adderley - Saxo alto
Nat Adderley - Trompeta 
Joe Zawinul - Piano 
Sam Jones - Bajo 
Louis Hayes - Batería

2 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Poemazo jazzero, aunque no logro entenderlo del todo, quién entiende cada nota de cada fraseo de maestros como Cannonbal: "la exacta profusión de sus esferas...", poemazo por dentro y por fuera, en espíritu y letra, por lo que motiva y proyecta.

Juan Nadie dijo...

No es necesario entender del todo un poema para disfrutarlo: seguramente cada cual entiende lo que ya lleva dentro.

Cannonball, uno de los grandes.