Madeleine Peyroux - Secular Hymns (2016)

lunes, 7 de noviembre de 2016

Canción de la rueda hidráulica - Bertolt Brecht - Alemania


1

Los poemas épicos nos dan noticia
de los grandes de este mundo:
suben como astros,
como astros caen.
Resulta consolador y conviene saberlo.
Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos,
siempre ha sido, ay, más o menos igual.
Suben y bajan, pero ¿a costa de quién?

         Sigue la rueda girando.
         Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.
         Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
         que hay que seguir empujando la rueda.


2

Tuvimos muchos señores,
tuvimos hienas y tigres,
tuvimos águilas y cerdos.
Y a todos los alimentamos.

Mejores o peores, era lo mismo:
la bota que nos pisa es siempre una bota.
Ya comprendéis lo que quiero decir:
no cambiar de señores, sino no tener ninguno.

         Sigue la rueda girando.
         Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.
         Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
         que hay que seguir empujando la rueda.


3

Se embisten brutalmente,
pelean por el botín.
Los demás, para ellos, son tipos avariciosos
y a sí mismos se consideran buena gente.
Sin cesar los vemos enfurecerse
y combatirse entre sí. Tan sólo
cuando ya no queremos seguir alimentándolos
se ponen de pronto de acuerdo.

Ya no sigue la rueda girando,
y se acaba la farsa divertida
cuando el agua, por fin, libre su fuerza,
se entrega a trabajar para ella sola.
Escrita en alguna fecha entre 1926 y 1933
Versión de Jesús López Pacheco 
sobre la traducción directa del alemán de Vicente Romano

2 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Tipo coherente Brecht. Eso le valoro. Su voluntad e intención de transformación.

Las dirigencias políticas conniventes a uno y otro lado del espectro ideológico son la cabeza de la serpiente, qué duda cabe, pero qué opción queda que "tener que" seguir empujando la rueda.

Juan Nadie dijo...

Exacto, seguir empujando la rueda, porque no queda otra.
A mí la poesía de Brecht no me gusta demasiado, excepto las canciones de sus obras teatrales, "La ópera de tres centavos", por ejemplo... Lo demás me parece bastante prosaico, aunque necesario, y eso es lo que hay que valorar.