Madeleine Peyroux - Secular Hymns (2016)

sábado, 6 de agosto de 2016

El pintor y su musa - Daniel Samoilovich - Argentina


Le criticaron que no hubiera
personas en sus cuadros: parecían minerales,
cosas tiradas al azar sobre el planeta
por un alma sombría.
Entonces los pobló de seres desgraciados,
mendigos, sans-culottes, muertos redivivos,
paranoicos, sin casa: pero para eso, dijeron,
daba lo mismo que no hubiera nadie;
aquella gente seguían siendo dados
de un juego malvado, o peor,
indiferente a la maldad;
era su orgullo el que no permitía
que nadie normal, parado sobre sus pies,
entrara en sus cuadros.
Al fin se dio cuenta de lo tonto que había sido
escuchando a los críticos y no a su propia musa
que lo empujaba a la abstracción
como una fuerza impulsa a la trucha río arriba,
a los ingleses al mar, a los deseosos a apartarse
de la madre que los parió.

4 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Me gusta aunque no sé si lo entiendo. No importa. Porque lo importante es lo que tiene para decir y no lo que mi entendimiento (a veces una forma de censura) quiere que diga.

Juan Nadie dijo...

Yo creo que lo quiere decir (quizá me equivoque) es que lo importante es tu propio camino, porque es el que tú vas a caminar y nadie lo va a hacer por ti:
"Al fin se dio cuanta de lo tonto que había sido escuchando a los críticos y no a su propia musa..."
Seguramente quiere decir más cosas, pero es lo que veo.

marian dijo...

La fidelidad a uno mismo, siempre (siempre que no se traspasen los derechos de los demás, claro).

Juan Nadie dijo...

Eso es.