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lunes, 4 de mayo de 2015

Los trovadores/ 8 - Lanquand li jorn son lonc en mai - Jaufré Rudel - Aquitania


    En tres de los numerosos cancioneros que transcriben las poesías de Jaufré Rudel el nombre del trovador va seguido de la mención de Blaia, lo que nos lleva a situar al poeta en el linaje de los señores de Blaya (en francés Blaye, Gironde, en la desembocadura del Garona, frente a Burdeos), vinculados por lazos de vasallaje a los condes de Angulema y a los condes de Poitiers. El anónimo autor de la Vida, estaba perfectamente informado de la condición del trovador, e incluso sabía que los señores de Blaya ostentaban el título de príncipe, lo que es rigurosamente cierto. En efecto, ya en el año 1090 Guillaume Freland es calificado de "Blaviensium princeps"; a él sucedió su hijo, Girard de Blaya, quien tuvo dos hijos: Gauffredus Rudelli y Willelmus Freelandi, ambos documentados, junto a su padre, en un acta posterior a 1125; y por otra, sin fecha, sabemos que el primero había sucedido a Girard. Queda con ello corroborado que el trovador Jaufré Rudel de Blaia (princes de Blaia, según la Vida) es Gauffredus Rudelli, señor de Blaya, cuyo abuelo se intitulaba "Blaviensium princeps". Paul Cravayat, a quien se debe esta confirmación histórica, aclara que Jaufré Rudel era primo de su señor Guilhem VI Talhafer, conde de Angulema, quien se vio forzado a expulsar a Guillermo X de Aquitania (el llorado por Cercamón, e hijo del trovador) del castillo de Blaya, que luego fue fortificado, sin que sepamos cuál fue la actitud de Jaufré Rudel en este conflicto que tanto le atañía, aunque es lo más lógico que estuviera al lado de su soberano y contra el usurpador. [...]
VIDA
Jaufré Rudel de Blaia fue muy gentil hombre, príncipe de Blaia. Y se enamoró de la condesa de Trípoli, sin verla, por el bien que oyó decir de ella a los peregrinos que volvían de Antioquía. E hizo de ella muchos versos con buen son y pobres palabras. Y deseando verla se cruzó y se embarcó, y cayó enfermo en la nave y fue conducido a Trípoli, a un albergue, [dado] por muerto. Ello se hizo saber a la condesa, y fue a él, a su lecho, y lo tomó entre sus brazos. Y cuando él supo que era la condesa, al punto recobró el oído y el aliento, y alabó a Dios porque le había mantenido la vida hasta verla; y así murió entre sus brazos. Y ella le hizo enterrar con gran honor en la casa del Temple; y después, aquel mismo día, se hizo monja por el dolor que tuvo por la muerte de él.

    La presente es la más famosa y delicada composición de Jaufré Rudel, en la cual el trovador expresa la tristeza y suave melancolía que le produce el amor lejano. La repetición de la palabra loing, "lejos", dos veces a final de verso en cada estrofa, contribuye a producir la sensación de inefable y vago sentimentalismo, a la que sin duda debía de coadyuvar la melodía conservada. Esta canción ha sido objeto de numerosos comentarios por parte de cuantos han estudiado a Jaufré Rudel.


                    I
Lanquand li jorn son lonc en mai
m'es bels douz chans d'auzels de loing,
e qand me sui partitz de lai
remembra·m d'un'amor de loing.
Vauc, de talan enbroncs e clis,
si que chans ni flors d'albespis
no·m platz plus que l'inverns gelatz.

                   II
Ja mals d'amor nom gauzirai
si no·m gau d'est'amor de loing,
que gensor ni meillor non sai
vas nuilla part, ni pres ni loing.
Tant es sos pretz verais e fis
que lai el renc dels sarrazis
fos eu, per lieis, chaitius clamatz!

                  III
Iratz e gauzens m'en partrai
qan veirai cest'amor de loing,
mas non sai coras la·m veirai
car trop son nostras terras loing.
Assatz i a portz e camis!
E, per aisso, non sui devis...
Mas tot sia cum a Dieu platz!

                  IV
Be·m parra jois qan li qerrai
per amor Dieu, l'amor de loing;
e, s'a lieis plai, albergarai
pres de lieis, si be·m sui de loing!
Adoncs parra·l parlamens fis
qand, drutz loindas, er tan vezis
c'ab bels digz jauzirai solatz.
                     
                   V
Ben tenc lo Seignor per verai
per q'ieu veirai l'amor de loing;
mas, per un ben que m'en eschai,
n'ai dos mals, car tant m'es de loing...
Ai! car me fos lai peleris
si que mos fustz e mos tapis
fos pelz sieus beis huoills ramiratz!

                  VI
Dieus, qe fetz tot qant ve ni vai
e fermet cest'amor de loing,
me don poder, qe·l cor eu n'ai,
q'en breu veia l'amor de loing,
veraiamen, en locs aizis,
si qe la cambra e·l jardis
mi resembles totz temps palatz!

                  VII
Ver ditz qui m'apella lechai
ni desiran d'amor de loing,
car nuills autre jois tant no·m plai
cum jauzimens d'amor de loing.
Mas so q'eu vouill m'es tant ahis
q'enaissi·m fadet mos pairis
q'ieu ames e non fos amatz!

                 VIII
Mas so q'ieu vuoill m'es tant ahis!
Totz sia mauditz lo pairis
qe·m fadet q'ieu non fos amatz!
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I.    En mayo, cuando los días son largos, me es agradable el dulce canto de los pájaros de lejos, y cuando me he separado de allí, me acuerdo de un amor de lejos. Apesadumbrado y agobiado de deseo, voy de modo que el canto ni la flor del blancoespino me placen más que el invierno helado.

II.    Nunca más gozaré de amor si no gozo de este amor de lejos, pués no sé en ninguna parte, ni cerca ni lejos, de más gentil ni mejor. Su mérito es tan verdadero y tan puro que ojalá allí, en el reino de los sarracenos, fuera llamado cautivo por ella.

III.    Triste y alegre me separaré cuando vea este amor de lejos, pero no sé cuándo lo veré, pues nuestras tierras están demasiado lejos. ¡Hay demasiados puertos y caminos! Y, por esta razón, no soy adivino... ¡Pero todo sea como Dios quiera!

IV.    El gozo me aparecerá cuando le pida, por amor de Dios, el amor de lejos; y, si le place, me albergaré cerca de ella, aunque soy de lejos. Entonces vendrá la conversación agradable, cuando, amante lejano, estaré tan próximo que con hermosas palabras gozaré de solaz.

V.    Bien tengo por veraz al Señor, gracias a quien veré el amor de lejos; pero, por un bien que me corresponda, tengo dos males, porque de mí está tan lejos... ¡Ay! ¡Ojalá fuera allí peregrino de modo que mi báculo y mi mano fueran contemplados por sus hermosos ojos!

VI.    Dios, que hizo todo cuanto va y viene y sostuvo este amor de lejos, me dé poder -que el ánimo ya lo tengo- para que en breve vea el amor de lejos, verdaderamente, en lugar propicio, de modo que la cámara y el jardín me parezcan siempre palacio.

VII.    Dice verdad quien me llama ávido y anheloso de amor de lejos, pues no hay otro placer que tanto me guste como el gozo del amor de lejos. Pero lo que quiero me está tan vedado porque mi padrino me hechizó de modo que amara y no fuera amado.

VIII.    ¡Pero lo que quiero me está tan vedado!... ¡Maldito sea el padrino que me hechizó para que no fuera amado!
Comentarios y traducción literal de Martín de Riquer
Lanquan li jorn son lonc en mai (Jaufré Rudel) - Medieval Music
Miriam Encinas: Vielle
Efrén López: Rabab
Ivan López: Voz
Teruel, 2009

11 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Una maravilla. La melancolía y la saudade de amar y no ser correspondido.

Juan Nadie dijo...

Los trovadores es que eran muy enamoradizos, se enamoraban hasta de lejos, como ves.

SirGatopardo dijo...

Lo que hace la represión...

SirGatopardo dijo...

...y los cinturones de castidad.

Juan Nadie dijo...

Ya te digo.

carlos perrotti dijo...

Sí, tipos sensibles, ingenuos y románticos. Así me los imaginé y admiré desde siempre... De ellos, de su ejemplo, ya lo hemos dicho, vienen los cantautores que admiramos, no?

marian dijo...

Hay que verlo con los ojos de entonces, la música ayuda en el viaje.

marian dijo...

Igual escribían sin "sentir" tanto como pueda parecer, que escribían para la gente porque les gustaba y entretenía estas historias.

Juan Nadie dijo...

Los cantautores (aunque la mayoría no lo sepa) y, según los expertos, mucha de la poesía que se ha hecho después, Carlos.

Juan Nadie dijo...

Estoy con Marian en su segundo comentario (en el primero también): la vida real iba por otro sitio.

Juan Nadie dijo...

Como siempre, por otra parte.