Silvia Pérez Cruz

jueves, 29 de agosto de 2013

El paraíso recobrado - Carlos Martínez Rivas - Guatemala-Nicaragua


El Paraíso Recobrado
Poema en tres Escalas y un Prólogo

A Yadira Jiménez
En el Puerto de Cartagena, Colombia.
Apartado N° 75.

Abandona tu patria y tu parentela
y ven a un país que yo te mostraré.
Cogidos de la mano, con pasos errabundos
y lentos, emprendieron por los campos del Paraíso
su camino solitario.
Génesis, XII, 1


Prólogo

Allá, en la América del Sur, lejos, en Colombia.
Donde el Magdalena corre ancho y solemne,
y el Tequendama se alza
como un río que se puso de pie
para mirar de lejos el mar;

al norte, en el Puerto de Cartagena.
Frente al escándalo de las olas,
y bajo los suntuosos cocoteros;

en medio del paisaje marino
con el muelle, los barcos, las gaviotas...
vive una niña.

No es largo de contar.

La conocí una mañana
en el aeropuerto de San José de Costa Rica.

Lo demás no puede ser más sencillo:

la amé. Todos los jóvenes la amábamos.

Un día partió para Colombia,
para Cartagena...

Y, entonces, yo,
al no hallar qué hacer con mi amor,
hice de él una canción.

La encontré buena. Y me la aprendí de memoria
para mi propio recreo y deleite;
y para decirla ante un grupo de amigos
que con cierta frecuencia me piden que recite.

Dice así la canción...


Primera Escala
Antes del aire

Cogidos de la mano, con pasos errabundos 
y lentos, emprendieron por los
campos del Paraíso su camino solitario.
John Milton, Paraíso Perdido, Libro XII

Día y noche golpeaba el pie de tu sonrisa.
Pero tú no me oías. Te llamé con abejas...
y nada. Con gorriones... tampoco. Con caballos...
y tu pecho seguía cerrado.

Hasta que un día,
cuando todo era inútil y la cosa parecía perdida,
se me ocurrió llamarte a ti contigo misma.
Y por medio de ti llegar a ti. Y di en el clavo.

Fue leve, como un zarpazo de violeta,
como un puñetazo de abanico. Pero sonó la aldaba,
rechinaste... y te fui abriendo toda,
como una puerta, y penetré en tu nombre.

Por eso, y desde entonces:
Para el día y la noche.
Para los dolorosos y quebrantados ojos
que dejaste perdidos. Para todos los días
y todas las noches de la vida. Para que el mar y el fuego
te coronen y tejan para ti una guirnalda.

Para que el viento venga. Para que el vino venga
y te diga: "¡Levántate y anda!
Corta un racimo de uvas, y sígueme".

Para que pidas todo lo que te dé la gana:
El laurel,
el espejo,
la guitarra.
El lirio
blanco como una niña después de un accidente.
El árbol,
la pianola,
el reloj,
la naranja.
El paisaje que espera en el fondo del vaso
dar de beber al ojo lo que no bebió el labio.
El frutero en donde cabe todo el verano,
y el sofá dentro de una pecera con violines.

La fuente donde el líquen sueña sus catedrales.
El clavel que en el tallo se enciende como un fósforo
y el pájaro que sueña atornillado a un trino.

En fin para que todas las cosas de la tierra.
Para que todas las cosas trémulas y hermosas de la tierra
descansen en el hueco
de cada una de esas manos tuyas que yo amo
y en doble arroyo lleguen hasta tu boca pura:
te levanté una rosa lo más alto que pude.
Te he construido una casa sitiada por la espuma.
Pon el oído en esa rosa, y oye lo que su olor te dice.
Húndete en esta casa que te hice, y habítala.
Y bébete esta copa de agua con golondrinas.

Porque tú... Pero espera. No vayamos tan lejos.
Creo que ya va siendo hora de que me explique.
Yadira, aquí me tienes:
solo, como los monogramas en los pañuelos.

Y desde Granada, desde el Colegio.
Sobre mi ventana que da al Lago de Nicaragua,
y en esta hora, te recuerdo, y pienso:

Era entonces en San José de Costa Rica...
En el Barrio Amón, y en la misma esquina de tu casa,
de tu casa con barandas...

Ahora ya de lejos,
toda la ciudad cabe en tu pequeño nombre.
Y por eso, hasta las cosas más pequeñas, todo,
lo tomo y lo empujo hacia ti para que brille.

Me refiero a las vueltas alrededor del parque,
a los discos en moda de ese tiempo;
a las interminables partidas de ping pong
en el asueto de los sábados por la tarde.
A tus vestidos con un barco bordado en la bolsa,
y a los paseos en bicicleta
por los alrededores de la capital...
Cosas que no valen la pena,
pero que yo las canto -y lo hago ardientemente-
porque en torno de esto hay algo tuyo que se reúne:
un desprendido pétalo que llega de tu cielo.
Un pedazo de espuma caído de tu espuma.
Un resto de palomas, una pelusa de alma.
Pero es el caso que yo no me conformo con eso.
Que ninguno de nosotros puede conformarse con eso.

Porque tú no eres únicamente
esa niña que juega ping pong, sonríe,
y se vuelve manzana cuando cumple quince años.

Hay algo más en ti. Esa tu otra tú
que te aguarda en el sueño de tu desnudo puro.

Y a esto es, precisamente, a lo que vengo:
vas a emprender un viaje que nunca habías hecho.

Conmigo. Tú y yo, solos. Nosotros dos, volando
hacia los otros dos nosotros que nos esperan
allá, sobre las nubes de luz fría,
entre un camino de lámparas, paseándose,
altos, eternos y definitivos.

Prepárate. Iguala
tu reloj de pulsera con el reloj del aire.

Y ahora mismo, mientras todos bailan,
y en tu puerto el alcalde y el comandante juegan
una partida de ajedrez para mientras llega el barco,
tú y yo nos vamos.

Deja que todo quede como está, en desorden.
Y date prisa. Tenemos todo el día por delante
pero el camino es largo.
Llegaremos allá cuando las estrellas brillen.

Prepárate para el salto.
Y que el aire sea con nosotros.
Listos.
A la una...
                a las dos...
                                 y a las...
                                              tres!


Segunda Escala
En el aire

...porque el Espíritu Santo, que es amor,
también se compara en la Divina Escritura al aire.
San Juan de la Cruz

Hemos llegado a la primera estrella.
Mira la inmensa noche azul llena de temblorosos ojos.
Todo esto forma ahora nuestro nuevo camino.

Por él vamos, Yadira, y te miro
como un gorrión saltar de estrella a estrella.
Subir de astro en astro. De cometa en cometa.
Y más allá. Más alto. Más arriba,
ya por las últimas orillas del cielo,
en donde va tu cuerpo, quemándose en el aire,
con rumbo hacia un seguro porvenir de lucero.

Y como en la bandera, que en la mañana
sube... y sube, y hasta que ha llegado al término
se despliega y se entrega de lleno al azul puro;
así tú, Yadira, has ido avanzando hacia la belleza.
Pasando de muchacha a estrella.
De estrella a remolino; de remolino a brisa,
y de brisa
a sosegado, claro, ilustre aire.

Porque, en verdad, la carne se hizo aire.
Y el aire se hizo carne y habitó entre nosotros.

Desde la tierra, entre el hervidero fuimos ascendiendo.
Ahora todo está en ti.
Y tú tan sola, ya aire ante el aire.

Llegamos a la cima más alta de su delicia.

Y oye qué nueva trinidad tan pura:
tú, yo y el aire. Y los tres somos uno.
Por eso, a través de tu cuerpo
puedo contemplar todo el cielo.
Como si lo tuviera dentro de ti.
Y tu esqueleto brilla como los hilos de una lámpara.
Y de tu corazón, en vez de sangre,
sale un río astronómico y celeste, que en orden
y de pies a cabeza te recorre.

Y pasan, entre otros:
El Dragón y la Cabra.
Orión, el Pez Austral.
Arturo del Boyero.
Las Dos Osas, La Lira y el Centauro.

El Cochero, la Espiga de la Virgen.
Cástor y Pólux, Fénix, el Cangrejo.
La Nebulosa Espiral de Andrómeda.
La Cabellera de Berenice.

Las Nubes Magallánicas,
El Cisne, el Sagitario,
El Enjambre de Hércules,
La Niebla de los Perros de caza.

La Ballena, la Cruz del Sur,
El Ave del paraíso y el Navío,
Marte, Saturno, Júpiter, Neptuno,
Venus, La Vía Láctea, El Unicornio,
y el Ojo del Toro y la Serpiente.

Ya no hace falta ahora sino el sueño.
Ultimo paso de la transfiguración.

Sepárate de ti hasta caer en ti.

Que como un anillo hundiéndose poco a poco en el agua,
en el agua del sueño
se irán tus otras manos,
se irán tus otros ojos,
tu otra voz,
tu otra frente,
tu otra tú,
como sobre un estanque
donde el árbol
se separa del
árbol.

Bueno. Después de esto
ya nada queda por hacer.

Tiéndete, duerme, sueña. Y mañana
ya podremos entrar al Paraíso.


Tercera Escala
Después del aire

...Y en la tercera rueda
contigo mano a mano
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
do descansar, y siempre pueda verte
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte.
Garcilaso de la Vega

Estamos ya más allá de todo!

Todo ha cesado.
Se descorren las cortinas
y se abren los eternos espacios.
Hemos quedado solos.
Solos: tú, yo, y el aire nuestro de cada día.

Estamos ya más allá de todo.
Más allá de todo lo que fue antes del aire.
De los discos en moda, de los paseos en bicicleta
y de tus vestidos con un barco bordado en la bolsa.

Más allá de los cumpleaños y de los pequeños obsequios
a los que cuidadosamente les borramos el precio.
Más allá de la cadena de oro y el anillo
dados a guardar a alguien
para mientras nos bañamos en la piscina.
Más allá de las radiantes fotografías, en grupos,
tomadas en la playa, debajo del verano.

Más allá de todo eso!
Más allá de la nube y el relámpago.
Más allá de las constelaciones. En los aires finales.
Y más allá, todavía. Más allá del mismo aire,
es decir,
en el aire de tu aire que es mi aire.

De escala en escala, todo ha ido desapareciendo.
Ahora ya no queda nadie.
Nada.
Sino el espacio
y un hombre y una mujer.

La nueva creación apoyada en nosotros.
La tierra es otra vez la tierra.
El hombre es otra vez un hombre.
La mujer es de nuevo una mujer.

Y tú tienes la palabra.

La mujer es anterior a la vida.
La mujer es anterior a Adán.
La mujer es anterior a la mujer.
Porque antes, mucho antes
de que Eva naciera del costado del hombre,
cada árbol, cada flor, cada fruta,
toda la Creación era una mujer.

Tú tienes la palabra.
Separa la luz de las tinieblas.
Y ordena los mares y los ríos
porque el Espíritu de Dios empolla sobre las aguas.

Y qué bien así!
Nadie y nada. Sino tú y yo:
una mujer y un hombre.
De nuevo juntos. Para siempre juntos.
Y qué bien mañana!
Cuando nuestros corazones maduren:
Cuando sobre este aire limpio, inaugurado,
colocaremos otra vez la rama,
la manzana, el pájaro y la estrella.

lunes, 26 de agosto de 2013

Poesía para niños/ 7 - Página de escritura - Jacques Prévert - Francia


Page d'écriture

Deux et deux quatre
quatre et quatre huit
huit et huit seize...
Répétez ! dit le maître
Deux et deux quatre
quatre et quatre huit
huit et huit font seize
Mais voilà l'oiseau-lyre
qui passe dans le ciel
l'enfant le voit
l'enfant l'entend
l'enfant l'appelle :
Sauve-moi
joue avec moi
l'oiseau !
Alors l'oiseau descend
et joue avec l'enfant
Deux et deux quatre...
Répétez ! dit le maître
et l'enfant joue
l'oiseau joue avec lui...
Quatre et quatre huit
huit et huit font seize
et seize et seize qu'est-ce qu'ils font ?
Ils ne font rien seize et seize
et surtout pas trente-deux
de toute façon
et ils s'en vont.
Et l'enfant a caché l'oiseau
dans son pupitre
et tous les enfants
entendent sa chanson
et tous les enfants
entendent la musique
et huit et huit à leur tour s'en vont
et quatre et quatre et deux et deux
à leur tour fichent le camp
et un et un ne font ni une ni deux
un à un s'en vont également.
Et l'oiseau-lyre joue
et l'enfant chante
et le professeur crie :
Quand vous aurez fini de faire le pitre !
Mais tous les autres enfants
écoutent la musique
et les murs de la classe
s'écroulent tranquilement.
Et les vitres redeviennent sable
l'encre redevient eau
les pupitres redeviennent arbres
la craie redevient falaise
le porte-plume redevient oiseau.


Página de escritura

Dos y dos cuatro
cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho son dieciséis…
¡Repitan! dice el maestro
Dos y dos cuatro
cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho son dieciséis.
Pero ahí está el ave lira
que pasa por el cielo
el niño lo ve
el niño le oye
el niño le llama:
¡Sálvame
juega conmigo
pájaro!
Entonces el pájaro baja
y juega con el niño
Dos y dos cuatro…
¡Repitan! dice el maestro
y el niño juega
y el pájaro con él…
Cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho son dieciséis
¿Y dieciséis y dieciséis cuántas son?
No son nada dieciséis y dieciséis
y mucho menos treinta y dos
de ningún modo
y se marchan.
Y el niño ha escondido el pájaro
en su pupitre
y todos los niños
oyen la música
y ocho y ocho a su vez marchan
y cuatro y cuatro y dos y dos
a su vez se largan
y uno y uno no son ni uno ni dos
uno a uno marchan igualmente.
Y el ave lira toca
y el niño canta
y el profesor grita:
¡Cuándo acabaréis de hacer el payaso!
Pero los demás niños
escuchan la música
y las paredes de clase
se desploman tranquilamente.
Y los cristales vuelven a ser arena
la tinta vuelve a ser agua
los pupitres vuelven a ser árboles
la tiza vuelve a ser acantilado
el portaplumas vuelve a ser pájaro.
La page d'écriture, interpretada por Yves Montand

viernes, 23 de agosto de 2013

Veles e vents - Ausiàs March - España


VELES e vents han mos desigs complir,
fahent camins duptosos per la mar.
Mestre y ponent contra d'ells veig armar;
xaloch, levant los deuen subvenir
ab lurs amichs lo grech e lo migjorn,
fent humils prechs al vent tremuntanal
qu'en son bufar los sia parcial
e que tots cinch complesquen mon retorn.

Bullirà·l mar com la caçola'n forn,
mudant color e l'estat natural,
e mostrarà voler tota res mal
que sobre si atur hun punt al jorn;
grans e pochs peixs a recors correran
e cerquaran amaguatalls secrets:
fugint al mar, hon són nudrits e fets,
per gran remey en terra exiran.

Los pelegrins tots ensemps votaran
e prometran molts dons de cera fets;
la gran paor traurà'l lum los secrets
que al confés descuberts no seran.
En lo perill no·m caureu de l'esment,
ans votaré hal Déu qui·ns ha ligats,
de no minvar mes fermes voluntats
e que tots temps me sereu de present.

Yo tem la mort per no ser-vos absent,
per què Amor per mort és anul·lats;
mas yo no creu que mon voler sobrats
pusqua ésser per tal departiment.
Yo só gelós de vostr'escàs voler,
que, yo morint, no meta mi'n oblit;
sol est pensar me tol del mon delit
-carnos vivint, no creu se pusqua fer-:

aprés ma mort, d'amar perdau poder,
e sia tots en ira convertit,
e, yo forçat d'aquest món ser exit,
tot lo meu mal serà vós no veher.
O Déu!, per què terme no y à'n amor,
car prop d'aquell yo·m trobara tot sol?
Vostre voler sabera quant me vol,
tement, fiant de tot l'avenidor.

Yo són aquell pus estrem amador,
aprés d'aquell a qui Déu vida tol:
puys yo són viu, mon cor no mostra dol
tant com la mort per sa strema dolor.
A bé o mal d'amor yo só dispost,
mas per mon fat Fortuna cas no·m porta;
tot esvetlat, ab desbarrada porta,
me trobarà faent humil respost.

Yo desig ço que·m porà ser gran cost,
y aquest esper de molts mals m'aconorta;
a mi no plau ma vida ser estorta
d'un cas molt fer, qual prech Déu sia tost.
Ladonchs les gents no·ls calrà donar fe
al que Amor fora mi obrarà;
lo seu poder en acte·s mostrarà
e los meus dits ab los fets provaré.

Amor, de vós yo·n sent més que no·n sé,
de qué la part pijor me·n romandrà;
e de vós sab lo qui sens vós està.
A joch de daus vos acompararé.

_____________________________________

VELAS y vientos cumplan mis deseos,
siguiendo inciertas sendas por la mar.
Poniente y Mistral se arman en su contra;
ayudará el Jaloque y el Levante,
con sus amigos el Gregal y el Sur,
rogando humildemente a la Tramontana
que su soplo les sea favorable,
y así, los cinco, logren mi regreso.

Como cazuela al horno hervirá el mar,
mudando aspecto y natural color,
y mostrará cómo aborrece todo
lo que un instante pesa sobre sí;
los peces correrán a los rincones
y buscarán secretos escondrijos:
por huir del mar que los nutre y los hace,
saldrán a tierra como gran remedio.

Harán los peregrinos rogativas,
con la promesa de ofrendar exvotos;
por pánico verán la luz secretos,
que al confesor no se revelarán.
No saldréis de mi mente en el peligro,
mas juraré ante el Dios que nos unió,
no ceder en mi firme voluntad
y teneros presente en todo tiempo.

Temo la muerte, que de vos me ausenta,
porque el amor se anula con la muerte;
mas no creo que pueda ser mi amor
superado por tal separación.
Celoso estoy de vuestro amor escaso,
que me hundirá en olvido si yo muero;
gozar me impide el mundo pensar que
(no creo que suceda, vivos ambos)

perdáis el don de amar tras de mi muerte,
y sea pronto en ira convertido;
y si dejar el mundo me es forzoso,
todo mi mal será no veros más.
¡Oh, Dios! ¿Por qué no ha término en amor,
pues cerca de él me encontraría solo?
Sabría vuestro amor cuánto me ama,
temiendo, fiando todo el porvenir.

Yo soy el más ferviente enamorado
entre aquellos que no pierden la vida:
mi corazón no muestra, porque vivo,
duelo de muerte, en su dolor extremo.
Dispuesto estoy a bien o mal de amor,
sin que aclare mi sino la fortuna;
en vigilia, de par en par la puerta,
me encontrará, y con humilde réplica.

Podrá costarme caro mi deseo,
y esta espera de males me conforta;
no me alegra que a salvo esté mi vida,
y pido a Dios no tarde el grave paso.
Así no habrán las gentes de dar fe
de lo que obre el Amor fuera de mí;
en actos su poder se mostrará
y probaré con hechos mis palabras.

Amor, de vos yo siento más que sé,
por lo que ha de tocarme la peor parte;
sabe de vos el que sin vos está.
Al juego de los dados os comparo.
Versión de Juan Antonio Icardo
Veles e vents (Ausiàs March) - Raimon

    La turbulenta imagen con la que arranca el poema, los elementos en estado caótico, nos da la medida del ánimo del poeta (especialmente la concretísima, y no por ello menos "poética", del mar como "caçola"-cazuela), al tiempo que encarrila la composición hacia su núcleo significativo central: la contingencia del amanteEl no sentirse amado, recordado, por la dama equivale a morir; sólo ella podría mantenerle con vida al pensarle, al evocarle. FRANCISCO RICO

martes, 20 de agosto de 2013

Qui no és trist - Ausiàs March - España


QUI no és trist, de mos dictats no cur,
o'n algun temps que sia trist estat,
e lo qui és de mals passionat,
per fer-se trist no cerque loch escur;
lija mos dits mostrans pensa torbada,
sens algun'art, exits d'om fora seny,
e la rahó qu'en tal dolor m'empeny
Amor ho sab, qui n'és causa estada.

Alguna part, e molta, és trobada
de gran delit en la pensa del trist,
e si les gents ab gran dolor m'an vist,
de gran delit m'arma fon conpanyada.
Quant simplament Amor en mi habita,
tal delit sent que no·m cuyt ser al món,
e com sos fets vull veure de pregon
mescladament ab dolor me delita.

Prest és lo temps que faré vida'rmita
per mils poder d'Amor les festes colre;
d'est viur'estrany algú no·s vulla dolre,
car per sa cort Amor me vol e·m cita.
E yo qui·l am per si tant solament,
no denegant lo do que pot donar,

a sa tristor me plau abandonar
e per tostemps viur'entristadament.

Traure no pusch de mon enteniment
que sia cert e molt pus bell partit
sa tristor gran que tot altre delit,
puys hi recau delitós languiment.
Alguna part de mon gran delit és
aquella que tot home trist aporta,
que planyent si lo plànyer lo conforta
mes que si d'ell tot lo món se dolgués.

Ésser me cuyt per moltes gens reprès
puys que tant lou viur'en la vida trista,
mas yo qui he sa glori'a l'ull vista,
desig sos mals puys delit y és promès.
No·s pot saber, menys de lla speriença,
lo gran delit qu'és en lo sols voler
d'aquell qui és amador verdader
e ama si vehent-s'en tal volença.

Lir entre carts, Déu vós don conexença
com só per vós a tot estrem posats;
ab mon poder Amor m'à 'nderocat
sens aquell seu d'infinida potença.

__________________________________________

QUIEN no esté triste o sepa de tristezas,
de las cosas que escribo no se ocupe,
y quien esté por males afligido,
no busque oscuridad para estar triste:
lea estos turbados pensamientos,
dichos sin arte por quien no está en sí,
y la razón que a tal dolor me empuja,
Amor, que es el causante, bien la sabe.

Una no escasa parte de placer
halla en su reflexión el hombre triste;
si la gente me vio muy dolorido,
mi alma estuvo asistida por gran dicha.
Cuando me habita Amor, tanto es mi goce,
que dudo incluso estar en este mundo;
si con hondura quiero ver sus hechos,
con mezcla de dolor me hace dichoso.

Cerca está el tiempo en que me haré eremita
para mejor guardar de Amor las fiestas;
nadie me llore por mi vida extraña,
pues me reclama Amor para su corte.
Y yo, que lo amo sólo por sí mismo,
no rechazando el don que puede dar,
abandonado a su tristeza, gozo
vivir entristecido para siempre.

No me puedo sacar de la cabeza
que sea cierto y más bello partido
su gran tristeza que los otros goces,
pues hay en ella dulce languidez.
Parte considerable de mi dicha
es la que todo el que está triste obtiene,
que penando, su pena le contenta
más que si el mundo entero se doliese.

Temo que muchos han de censurarme
por mi alabanza de la vida triste,
mas yo tengo su gloria ante los ojos
y deseo el deleite de sus males.
Sin experiencia no puede saberse
la gran dicha del acto de querer,
en quien, por ser amante verdadero,
se ama a sí mismo al contemplar su amor.

Lirio entre espinas: Quiera Dios que sepáis
en qué extremo por vos estoy postrado;
con mi poder, Amor me derribó,
sin el suyo, de múltiple potencia.
Versión de Juan Antonio Icardo


    Difícil resultaría caracterizar la poesía de March (1397-1459) a partir únicamente de su herencia (los trovadores ¿y Petrarca?), pues a su muy personal estilo va unida una concepción del amor, de la vida y de la muerte (nociones para él estrechamente unidas) que escapa a cualquier clasificación. De hecho, su poesía es sobre todo un autoanálisis que refleja sus contradictorios estados de ánimo, imposibles de expresar con las recetas poéticas de escuela. Mientras ama (y escribe, pues ambas actividades son indisociables en él) reflexiona sobre lo que le ocurre: el deseo y la pasión y sus efectos, la participación del espíritu, las consecuencias morales, la desazón al no alcanzar el amor ideal... Todo ello le envuelve en irreconciliables contradicciones, que le llevan desde la exaltación al hundimiento, desde el amor al temor y a la muerte, o desde aquél al odio o a la ira. Una inquisidora búsqueda acompaña a esta desazón: la de los motivos que le impulsan a amar y la de la "verdad" del amor. FRANCISCO RICO

sábado, 17 de agosto de 2013

Cántico espiritual - San Juan de la Cruz - España


CÁNTICO ESPIRITUAL 
Canciones entre el alma y el Esposo

ESPOSA

¿A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido; 
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.


PREGUNTA A LAS CRIATURAS

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado,
oh, prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!


RESPUESTA DE LAS CRIATURAS

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura,
vestidos los dejó de hermosura.


ESPOSA

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy ya más mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo
y todos más me llagan,
y déjanme muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas, ¿cómo perseveras, oh vida
no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras,
las flechas que recibes,
de lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues has llagado
a aqueste corazón, no le sanaste?
y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mirá que la dolencia
de amor que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!

Apártalos, Amado,
que voy de vuelo.


ESPOSO

Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma,
al aire de tu vuelo, y fresco toma.


ESPOSA

Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.

La noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena, que recrea y enamora.

Cazadnos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
haremos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

Detente, Cierzo muerto;
ven, Austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

¡Oh ninfas de Judea,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
mora en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales!

Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas.


ESPOSO

A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores,
y miedos de las noches veladores.

Por las amenas liras
y canto de sirenas os conjuro
que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la Esposa duerma más seguro.

Entrádose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado.

Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada
allí te di la mano,
y fuiste reparada,
donde tu madre fuera violada.


ESPOSA

Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

En la interior bodega
de mi amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí, que antes seguía.

Allí me dio su pecho
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio;
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido,
que andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.

De flores y esmeraldas
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas,
y en un cabello mío entretejidas.

En sólo aquel cabello,
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

Cuando tú me mirabas,
tu gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían,
los míos adorar lo que en ti vían.

No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.


ESPOSO

La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.

En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.


ESPOSA

Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.

El aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena
con llama que consume y no da pena.

Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.

Vuélvete paloma (Cántico espiritual) - Amancio Prada

miércoles, 14 de agosto de 2013

El auto-Hamlet - Carlos Martínez Rivas - Guatemala-Nicaragua


El auto-Hamlet
Un anti-guión
Insomnio. No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, el auto-Hamlet.
R.D., "Nocturno"


PRIMER CÍRCULO

Bien la viviríamos viviendo sin personajes.

Pero vivimos el día infestados por dentro
como de ratas por Myshkins Raskolnikovs Karamázovs.

No nos bastó la pesadilla sórdida de nuestras
vidas: temor y temblor. Necesitábamos de esos
esperpentos anti-héroes para reconocernos.

Durante el día.
Porque la noche es toda inevitable Hamlet.

Diríase más adecuado Macbeth, por aquello
de: "No podrás dormir, porque has asesinado al sueño".

Pero tiene que ser Hamlet. Ese
darling de la megalomanía macabra.
El sueño Paramount de actores. Su desiderátum.
Desde sir Laurence Olivier, pasando por Monty Clift
James Dean hasta Henry Rivas, ¡protagonizar Hamlet!

SEGUNDO CÍRCULO

El Guión. Rodando. Escena: un corredor. El niño
de diez años, sentado junto al padre. Éste
leyéndole el Peregrinaje de Childe Harold.
La tía Leopoldina entrando por el foro,
sarmentosa, sibilina, el brazo extendido
señalando como una de las Parcas: -"Get thee
to a nunnery! ¡Ofelia, vete a un convento!"-.
                                                                    Corte.

TERCER CÍRCULO

Desvaríos estos de una noche de insomnio,
cuando el delirio; ya a punto de incurrir en Hamlet.

Y uno con sus propios espectros en su propio Krónborg
de Elsinor: Hijos lejos, desatados del tobillo,
infernando en desarrimo de Padre, acarrean
(¡TODO NIÑO DE CUATRO AÑOS PAGA PASAJE!)
andas rodantes en los luciérnagos aeropuertos
de galaxias ya juzgadas y condenadas. Niños
(¡NO RESPONDEMOS DE MENORES EXTRAVIADOS!)
todavía con la leche en los labios, responsables.

Superintendentes de los Catafalcos del Hielo
en Morgues cocinas amoníacas, llorosientos,
apilan platos hasta altas bóvedas llovedizas.

EL DEFORME NARCISO
Salmo

¡Sal si puedes salterio, salta. Salta tú mismo salmista, tú la sal
misma. Narciso narcisista narcínico! Aquí están
todos: don
Francisco de Quevedo Swift el Deán:
-"Yo empezaré a morirme como ese árbol, por la copa"-. Al
    igual que Malcolm
Lowry.
            ¡Bob
Burns, wow! Byron Villon Tasso el desechado
huésped del mundo Heine Leopardi ¡Mister Pope! Con
y entre todos ellos
y otros,
entre los torturados y los cojos
está tu puesto.
                        Aleluya.

domingo, 11 de agosto de 2013

Cuaderno del paracaidista - Jorge Carrera Andrade - Ecuador


Sólo encontré dos pájaros y el viento,
las nubes con sus mapas enrollados
y unas flores de humo que se abrían buscándome
durante el vertical viaje celeste.

Porque vengo del cielo
como en las profecías y en los himnos,
emisario de lo alto, con mi uniforme de hojas,
mi provisión de vidas y de muertes.

Del cielo voy bajando como el día.
Humedezco los párpados
de aquellos que me esperan: he seguido
la ruta de la luz y de la lluvia.

Buen arbusto, protéjeme.
Dile, tierra, a tu surco mojado que me acoja
y a ese tronco caído
que me enseñe el calor, la forma inerte.

¡Aquí estoy, campesinos europeos!
Vengo en nombre del pan, de las madres del mundo
de toda la blancura degollada:
la garza, la azucena, el cordero, la nieve.

Fortalecen mi brazo ciudades en escombros,
familias mutiladas, dispersas por la tierra,
niños y campos rubios viviendo, desde hace años,
siglos de noche y sangre.

Campesinos del mundo: he bajado del cielo
como una blanca umbela o medusa del aire.
Traigo ocultos relámpagos o provisión de muertes,
pero traigo también las cosechas futuras.

Traigo la mies tranquila sin soldados,
las ventanas con luz otra vez, persiguiendo
la noche para siempre derrotada.
Yo soy el nuevo ángel de este siglo.

Ciudadano del aire y de las nubes,
poseo sin embargo una sangre terrestre
que conoce el camino que entra a cada morada,
el camino que fluye debajo de los carros,

las aguas que pretenden ser las mismas
que ya pasaron antes,
la tierra de animales y legumbre con lágrimas
donde voy a encender el día con mis manos.

jueves, 8 de agosto de 2013

Nocturno funambulesco - Gerardo Diego / Fragmento de La noche que llegué al Café Gijón - Francisco Umbral - España


El muelle es el escenario.
Desde allí diviso el vario,
brumario y extraordinario
               panorama.
Los luceros se estremecen.
Tan diminutos parecen
margaritas que florecen
               en la grama.

Sobre el silencio terrestre
se abre el blanco circo ecuestre
en el paisaje rupestre
               de la luna.
Mis visiones de noctámbulo
acrobatizo sonámbulo
en equilibrio funámbulo
               una a una.

La luna en cuarto creciente
es como un huevo esplendente.
Todo el cielo se resiente
               de su luz.
Los faroles en hilera
son estrellas de primera,
de segunda y de tercera
               magnitud.

Se divisa en lontananza
el verde de la esperanza
y el rojo, sobre la panza
               de un vapor.
Y con el lunar reflejo
se agitan en el espejo
formando un vivo aparejo
               tricolor.

La guirnalda de las luces
cae en el agua de bruces,
quebrándose en mil chapuces.
               Y si arrecia
la brisa sobre el cristal
móvil, rizado, banal,
baila el agua un carnaval
               de Venecia.
                                              [1918]

    A Gerardo le había visto yo un par de veces en provincias, dando conferencias al piano. Para mí estaba vigente el Gerardo del surrealismo, el vanguardismo, el creacionismo, el ultraísmo, el gerardismo. Toda aquella poesía fresca, sorprendente, deshilada, que tenía un poco del sol parisino y cosmopolita de Apollinaire y un poco del sol madrileño y pequeñoburgués de Ramón Gómez de la Serna.
    Un día de mi santo me había comprado yo a mí mismo, en soledad, me había regalado una antología de Gerardo Diego. Gerardo tenía algo de pobre de pedir soso, que no pide nada, una sequedad de santo de sacristía, desmentida por la pelambrera interior que le salía por las orejas y un poco por la nariz, como la abundancia de versos -versos para los conversos y para los reversos- que habían llenado varias épocas de la vida española. A Gerardo le veía yo y le veo un poco como el surrealista dominical que puede llevar a casa, con el paquetito de la pastelería, un puñado de imágenes enceguecedoras, un ramo de palabras festivas, fluviales y enamoradas. En la tertulia se estaba quieto, clerical y profesor, fraile de paisano, catedrático de rezos laicos, con las piernas muy juntas y las manos también juntas, y a veces el mar de Santander le pasaba por los ojos, pero Gerardo incurría en parpadeo y el mar se le volaba.

lunes, 5 de agosto de 2013

Fábulas/ 4 - La zorra y las uvas - Félix María Samaniego - España


    Es voz común que a más del mediodía
en ayunas la Zorra iba cazando.
Halla una parra, quédase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
    Cansábala mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
    Miró, saltó y anduvo en probaduras;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la Zorra dijo:
"No las quiero comer. No están maduras".

    No por eso te muestres impaciente
si se te frustra, Fabio, algún intento;
aplica bien el cuento
y di:
No están maduras, frescamente.
Félix María Samaniego

Dedicado a APR y sus amagos (he dicho amagos, no amigos).

viernes, 2 de agosto de 2013

Literatura satírica y burlesca/ 28 - Los siete chanchitos (Himno Oficial del Movimiento Ecológico) - Nicanor Parra - Chile


LOS SIETE CHANCHITOS
(Himno Oficial del Movimiento Ecológico)


1) Industrial y poeta capitalista
naturalmente:
            CHANCHO CON CHALECO

2) Agricultor sin inquietud ecológica
qué duda cabe:
            CHANCHO CON CHALECO

3) Ingeniero
                   se ríe de la ecología
prototipo del
            CHANCHO CON CHALECO

4) Comunista marxista leninista
maoísta castrista jochiminista
pinochetista
refractario a la información ecológica
lo siento mucho:
            CHANCHO CON CHALECO

5) Sacerdote que fuma como murciélago
sin la menor consideración x el prójimo
que me perdone Su Santidad:
IMPERDONABLE
            CHANCHO CON CHALECO

6) Profesor y conferenciante
excritor
             para mal de sus pecados
autoexcluido del Frente Ecológico
no tiene vuelta:
            CHANCHO CON CHALECO

7) AUTORIDAD CIVIL 0 MILITAR
indiferente a la realidad ecológica
debe ser desenmascarada públicamente
mono de nieve
            CHANCHO CON CHALECO
nauseabundo chancho con chaleco