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lunes, 16 de diciembre de 2013

Literatura y jazz/ 1 - Strange fruit - Abel Meeropol (Lewis Allan) - Estados Unidos


    El 7 de agosto de 1930, dos afroamericanos -Thomas Shipp y Abram Smith- fueron linchados en Indiana. Se les acusaba de haber asesinado a un hombre blanco y violado a su novia. Fueron arrestados por la policía, pero un grupo de 15.000 personas irrumpió en la comisaría y sacó a golpes a los dos hombres para lincharlos. Un tercer hombre, implicado en el supuesto asesinato y amigo de los ejecutados, pudo sobrevivir y años mas tarde declaró que sus amigos habían intentado robar a un hombre blanco, que después las autoridades encontraron muerto de un disparo. James Cameron, que así se llamaba el superviviente, se convertiría más tarde en el fundador y director del Museo del Holocausto Negro de América, en Milwaukee (Wisconsin), dedicado a los linchamientos raciales de EE.UU.
    Por aquel entonces, el racismo en Estados Unidos era aún un fenómeno cotidiano. Según las estimaciones del Tuskegee Institute, entre 1889 y 1940 se lincharon 2.833 personas, 90% de las cuales pertenecían a los estados del sur y cuatro quintos eran afroamericanos (alrededor de 2.270 personas). No era necesario que la causa fuera un crimen. En 1939 se produjeron tres linchamientos y una encuesta realizada en el sur mostró que seis de cada diez blancos aprobaban esa práctica.
    La fotografía del linchamiento de Thomas Shipp y Abram Smith inspiró al profesor, poeta y compositor judío-americano Abel Meeropol para componer -bajo el seudónimo de Lewis Allan- un poema, que en principio se llamó Bitter Fruits, y que bajo el título de Strange fruit se convirtió en un gran éxito en la voz de Billie Holiday, que lo grabó en 1939. Holiday, que ya era muy conocida, se convertiría así en una de las imágenes y las voces de la lucha por la igualdad y en contra de la segregación racial. La expresión "Strange Fruit" quedó como símbolo de los linchamientos. En 1999, la revista Time nombró a Strange Fruit la "canción del siglo". Figura en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Se ha grabado decenas de veces -tanto cantada como en versión instrumental-, pero hoy traemos aquí, naturalmente, la versión de Billie.

Strange fruit

Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.

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Fruta rara

Árboles sureños cargan extraños frutos,
Sangre en las hojas y sangre en la raíz,
Cuerpos negros se balancean en la brisa sureña
Extraños frutos penden de los álamos.

Escena pastoral del galante sur,
Los ojos saltones, la boca torcida,
El aroma de las magnolias, dulce y fresco,
Y de pronto el olor de la carne quemada.

Aquí está el fruto que arrancarán los cuervos,
Para que reciba la lluvia, para que chupe el viento,
Para que el sol lo madure, para que los árboles lo suelten,
Esta es una extraña y amarga cosecha.
Strange Fruit - Billie Holiday, acompañada al piano por Mal Waldron

32 comentarios:

Gatopardo dijo...

Una canción acorde con los trágicos hechos. Hay que valorar como merece la osadía de Billie Holiday para cantarla en aquéllos tiempos tan revueltos para los de su raza. La convirtió en canción protesta.

Juan Nadie dijo...

Sí, así fue. En su autobiografía deja entrever que la había compuesto ella, con ayuda de alguno de sus músicos, pero no es cierto. Luego, cuando la preguntaron, se limitó a contestar que ese libro no lo había escrito ella. Y era verdad.

marian dijo...

Hemos coincidido. Cuando hice la entrada sobre la esclavitud negra no lo puse, pero lo coloqué después. Lo que no sabía es quién la había compuesto, ahora ya lo sé.
Nadie como ella podría cantarla con ese desgarro.

marian dijo...

Y sin olvidarnos de Mal Waldron.

Juan Nadie dijo...

Abel Meeropol era un judío americano perteneciente al Partido Comunista de Estados Unidos. En principio publicó su poema en una revista marxista, "The New Masses", con seudónimo (Lewis Allan). Por lo visto, pasó su composición (la música también es suya) al empresario de un local donde se interpretaba jazz, que a su vez la dió a conocer a Billie Holiday. Y hasta hoy.

Juan Nadie dijo...

El pianista Mal Waldron acompañó a Billie hasta la muerte de esta, tocando el piano y haciendo arreglos. No sé si en la grabación interviene Mal.

marian dijo...

Sí, es él.

Juan Nadie dijo...

Pues, gracias por la información. Lo añadiré.

Gatopardo dijo...

Mal y Waldron, son palabras mayores.

marian dijo...

De nada, encantada.

carlos perrotti dijo...

Me han desasnado. Conmovedora metáfora Strange Fruit. Conmovedora Billie.

Juan Nadie dijo...

Billie era un portento. Esa última palabra "crop" que suena en su voz como un grito desesperado...

Gatopardo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=Z9Cz3iaQgKw
Para mayor informacion

Gatopardo dijo...

Una pena que esté sin traducir

Juan Nadie dijo...

Sí, una lástima. Mi inglés no da para mucho, pero haré lo que pueda, algo entiendo.

jose dijo...

Desmitificando un poco:
La canción dice cosas muy fuertes, pero no es una buena canción, ni siquiera la Holiday consigue hacer que lo sea.
Sí hay que reconocer el valor de cantarla en su época.

Juan Nadie dijo...

Musicalmente no es demasiado buena, no, pero Billie consigue hacer que lo parezca.

marian dijo...

No estoy de acuerdo para nada. Me parece muy buena, porque la música acompaña a la letra perfectamente en el drama y en la tristeza.
Es un espiritual para un funeral.

jose dijo...

Me parece que no estamos oyendo la misma canción.

marian dijo...

¿No me digas que no es genial?

jose dijo...

Para mi no.

marian dijo...

En lo de genial, me refería a lo diferente que la vemos.
Pero la canción, para mí, es perfecta, quizá por "rara", pero mala no la veo. Sin esa "rareza" igual no hubiera transmitido lo mismo, no le pega una "belleza musical" al uso.

jose dijo...

Juan lo ha definido a la perfeccion:
"...Billie consigue hacer que lo parezca"

Juan Nadie dijo...

Fijaos solamente en cómo interpreta los dos últimos versos, por favor.

jose dijo...

A ver, dejando sentado que me gusta Billie Holiday, que tengo varios discos de ella, incluso en LPs, o sea que no es de ahora mi aficion, dejando claro todo eso mas el valor que supuso cantar ese tipo de cancion, insisto, la cancion es mala, mala de verdad.
Que ella hace lo que puede y lo hace bien, pero nada mas.
Que a otro le puede gustar mas que a mi, tambien lo admito.

marian dijo...

Puede ser, Jose (cabezorro:), estoy de acuerdo en que es ella (también Waldron, en este caso) la que hace que lo parezca. Solo la conozco interpretada por ella. Pero, yo sigo, no necesita ser una "buena canción"
Eh, que yo la tengo hasta en cintas de cassette.

jose dijo...

Vaaale, pa ti la perra chica

finchu dijo...

Qué cosas hacemos las personas de orden.
No sé si la canción es buena o mala, pero seguro que es necesaria.

Juan Nadie dijo...

En su tiempo, imprescindible.

marian dijo...

Pues sí que has estado espléndido, José, una perra gorda.

La música tenía que ser así, un poco desagradable, tenía que contrastar también con la escena pastoral del galante sur.
Pero no lo pienso así para llevarme unas perras:)

ohma dijo...

Impresionante letra.
El comportamiento humano es el más cruel que existe en el planeta.
Saludos.

Juan Nadie dijo...

Yo creo que a estas alturas no hay ninguna duda, Ohma. Los latinos (Plauto) ya decían "homo homini lupus" (el hombre es un lobo para el hombre), porque sabían de qué iba eso. En el caso de blancos y negros, los romanos se quedaron cortos.