Alma - Oeo (2017)

miércoles, 20 de febrero de 2013

Fragmentos de Laberinto de Fortuna - Juan de Mena - España


                         I
    Al muy prepotente don Juan el segundo,
aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo
que tanta de parte le fizo del mundo
quanta a sí mesmo se fizo del çielo,
al gran rey de España, al Çésar novelo;
al que con Fortuna es bien fortunado,
aquel en quien caben virtud e reinado;
a él, la rodilla fincada por suelo.


                         II
    Tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras e trocas,
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los que en tu rueda quexosos fallamos;
fasta que al tempo de agora vengamos
de fechos pasados cobdiçia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma:
y dé fin Apolo, pues nos començamos.


                         VII
    Dame liçençia, mudable Fortuna,
por tal que blasme1 de ti como devo:
lo que a los sabios non deve ser nuevo
innoto a persona podrá ser alguna;
pues que tu fecho así contrapugna,
faz a tus casos como se concorden,
ca todas las cosas regidas por orden
son amigables de forma más una.


                         IX
    ¿Pues cómo, Fortuna, regir todas cosas
con ley absoluta, sin orden, te plaze?
¡Tú non farías lo qu'el çielo faze,
e fazen los tiempos, las plantas e rosas!
O muestra tus obras ser siempre dañosas,
o prósperas, buenas, durables, eternas:
non nos fatigues con vezes alternas,
alegres agora e agora enojosas.

               
                         X
    Mas bien acatada tu varia mudança,
por ley te goviernas, maguer2 discrepante:
ca tu firmeza es non ser constante,
tu temperamento es destemperança,
tu más çierta orden es desordenança,
es la tu regla ser muy enorme,
tu conformidat es non ser conforme,
tú desesperas a toda esperança.

1 Blasmar: hablar mal de alguien o de algo, reprobar, vituperar, imputar.
2 Maguer: aunque, a pesar de que. (N. de J. N. )

    Cordobés. Huérfano desde niño, no tuvo medios económicos para empezar sus estudios hasta los veintitrés años. En Córdoba estudió Humanidades. Estuvo en Salamanca y en Roma. Juan II le nombró su secretario de cartas latinas, Veinticuatro de Córdoba* y cronista real -aun cuando no llegó a escribir crónica alguna-. Permaneció invariablemente fiel a su rey y a don Álvaro de Luna, de quienes fue poeta predilecto. Falleció en Torrelaguna, a consecuencia de un "rabioso" dolor de costado: la genuina, la imponente pulmonía doble guadarrameña, que es como la estocada en las agujas, que deja para el arrastre.
    Mena forma, con Santillana y Jorge Manrique, el trío de los grandes poetas del siglo XV. Mena es un versificador fácil y un estilista muy personal. Acaso si no se hubiera dejado dominar por el simbolismo italiano hubiesen resaltado más sus indiscutibles calidades de poeta. Obras suyas importantes son: La CoronaciónCalamicleos, en honor de Santillana; Lo claroescuroLa Ilíada en romanceLas coplas contra los pecados mortales El Laberinto de Fortuna Las trescientas, llamado así por el número de estrofas que lo componen.
    Esta última, su obra más famosa -poema alegórico, inspirado en el Paraíso de Dante-, tiene el valor de ser una visión de la unidad nacional y demostrar un sentimiento patriótico reflexivo. FEDERICO CARLOS SAINZ DE ROBLES

* Veinticuatro: cargo equivalente al de regidor o concejal, propio de las corporaciones municipales de algunas ciudades de Andalucía durante el Antiguo Régimen, como Úbeda, Baeza, Jaén, Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera o Granada. Estaba asociado a la nobleza y a la posición social de quien lo ostentaba. Al cargo u oficio de veinticuatro se le conocía como "veinticuatría". (Wiki)

4 comentarios:

Gatopardo dijo...

Lo que más me gusta, es lo de BLASMAR.

Juan Nadie dijo...

Sí, que suena casi a blasfemar, pero con fundamento.

marian dijo...

Pues en el Congreso hoy han blasmado que da gusto, creo que por temas de fortuna o algo así.

finchu dijo...

Este recibía bolsas en vez de sobres, y es que el mundo adelanta que es una barbaridad.