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jueves, 25 de enero de 2018

Madrigal / Me retracto de todo lo dicho / Epitafio - Nicanor Parra - Chile


Estamos en deuda contigo, viejo aguafiestas
Antonio Cisneros
Descansa en paz, don Nica.

Madrigal

Yo me haré millonario una noche
Gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes
En un espejo cóncavo. O convexo.

Me parece que el éxito será completo
Cuando logre inventar un ataúd de doble fondo
Que permita al cadáver asomarse a otro mundo.

Ya me he quemado bastante las pestañas
En esta absurda carrera de caballos
En que los jinetes son arrojados de sus cabalgaduras
Y van a caer entre los espectadores.

Justo es, entonces, que trate de crear algo
Que me permita vivir holgadamente
O que por lo menos me permita morir.

Estoy seguro de que mis piernas tiemblan,
Sueño que se me caen los dientes
Y que llego tarde a unos funerales.


Me retracto de todo lo dicho 

Antes de despedirme 
Tengo derecho a un último deseo: 
Generoso lector 
                       quema este libro 
No representa lo que quise decir
A pesar de que fue escrito con sangre 
No representa lo que quise decir.

Mi situación no puede ser más triste
Fui derrotado por mi propia sombra:
Las palabras se vengaron de mí.

Perdóname lector 
Amistoso lector
Que no me pueda despedir de ti
Con un abrazo fiel:
Me despido de ti 
con una triste sonrisa forzada.

Puede que yo no sea más que eso
pero oye mi última palabra: 
Me retracto de todo lo dicho. 
Con la mayor amargura del mundo 
Me retracto de todo lo que he dicho.


Epitafio

                        De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo detonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

2 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Vivía escribiendo. Mentira. Vivía diciendo y luego lo trasladaba al papel.

Cuando Nicanor era joven su poesía me sonaba a la de un viejo sabio delirante revitalizador del lenguaje. Cuando Nicanor era viejo me sonaba a la poesía de un joven indestructible y transgresor. Siempre nuevo me suena ahora en su muerte.

Nos queda su poesía diferente.

Juan Nadie dijo...

Su "antipoesía", según propia definición.

¿Cuántos poetas se habrán sentido influenciados, aunque no lo reconozcan, por la poesía (o lo que sea) del feroz Nico?

¿Viejo, Nicanor Parra? Jamás lo fue, podría haber cumplido 2.300 años y seguiría siendo joven.

Además, era matemático y físico. Eso me emociona.