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martes, 8 de julio de 2014

Microrrelatos/ 8 - Diálogo sobre un diálogo - Jorge Luis Borges - Argentina


    A -Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
    Z (burlón) -Pero sospecho que al final no se resolvieron
    A (ya en plena mística) -Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

5 comentarios:

Gatopardo dijo...

Haciendo honor a la declaración de principios de : menos es más. ¡Genial!

Juan Nadie dijo...

Casi siempre menos es más.

carlos perrotti dijo...

Borges escribía, fatigaba fue el término, unas 10 páginas diarias para al final extraer una más o menos válida. Eso dijo una vez en una conferencia. Su obra toda es una condensación, según sus propias palabras que luego adjudicaba a otros.

Juan Nadie dijo...

De casi cualquier escritor, si uno se esfuerza, se puede mejorar alguna línea. Con Borges es imposible.

carlos perrotti dijo...

Asiento.