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martes, 22 de octubre de 2013

Câd Goddeu (La batalla de los árboles) - Taliesin - Gales


Las copas de las hayas
      han retoñado recientemente,
se han cambiado y renovado
      de su estado marchito.

Cuando el haya prospera
      con hechizos y letanías
las copas de los robles se enmarañan
      y hay esperanza para los árboles.

He despojado al elecho,
      con el que descubro todos los secretos,
el viejo Math Mathonwy
      no sabía más que yo.

Con nueve clases de facultades
      Dios me ha dotado:
soy fruto de frutos recogidos
      de nueve clases de árboles:

ciruelo, membrillo, arándano, morera,
      frambuesa, peral,
cerezo negro y blanco
      con el serbo en mí participan.

Desde mi sede en Fefynedd,
      una ciudad que es fuerte,
observé los árboles y las cosas verdes
      que se apresuraban.

Los viajeros se asombraban,
      los guerreros se espantaban
ante la renovación de conflictos
      como los que causó Gwydion.

Bajo la raíz de la lengua
      una lucha sumamente terrible,
y otra furiosa
      detrás, en la cabeza.

Los alisos en la primera fila
      iniciaron la refriega.
El sauce y el fresno silvestre
      tardaron en ordenarse.

El acebo, verde oscuro,
      tomó una actitud resuelta;
está armado con muchas puntas de lanza
      que hieren la mano.

Con el pisotear del rápido roble
      cielo y tierra resuenan;
"Recio Guardián de la Puerta"
      es su nombre en todas las lenguas.

Grande era el árgoma en la batalla,
      y la hiedra en su flor;
el avellano era el árbitro
      en ese tiempo encantado.

Tosco y salvaje era el abeto
      cruel el fresno,
no se desvía la medida de un pie,
      golpea directamente en el corazón.

El abedul, aunque muy noble,
      tardó en ordenarse:
pero no fue por cobardía,
      sino por su gran tamaño.

El brezo consolaba
      a la gente exánime.
Los álamos de larga resistencia
      sufrían mucho en la lucha.

Algunos de ellos eran expulsados
      del campo de batalla
a causa de los agujeros hechos en ellos
      por la fuerza del enemigo.

Muy airada estaba la vid
      cuyos secuaces son los olmos;
yo la elogio mucho ante
      los gobernantes de los reinos.

Fuertes caudillos eran el endrino
      con su fruto nocivo,
el espino blanco no amado
      de naturaleza parecida,

la caña que persigue velozmente,
      la retama con su cría,
y la hiniesta que no se comportó bien
      hasta que la domaron.

El tejo que desparrama dotes
      estaba malhumorado al margen de la lucha,
con el saúco lento para arder
      entre fuegos que chamuscan,

y la bendita manzana silvestre
      riendo de orgullo
desde el Gorchan de Maelderu'
      junto a la roca.

Resguardados se quedan
      el ligustro y la madreselva,
inexpertos en la batalla,
      y el pino cortesano.

Pero yo, aunque menospreciado
      porque no era grande,
combatí, árboles, en vuestra formación
      en el campo de Goddeu Brig.
Traducción de Luis Echávarri,
del libro La diosa blanca. Una gramática histórica del mito poético, de Robert Graves (1948)


    Basado en el ciclo mitológico galés, este poema es atribuido a Taliesin, figura legendaria que se remonta a los tiempos del rey Arturo. Taliesin narra el conflicto entre Gwydion, "El Hechicero", que invoca a los árboles y arbustos de Britania, y el ejército del "Otro Mundo", liderado por Peblig "El Fuerte", y en último término por su rey Arawn.
    El objetivo de la batalla es obtener las tres criaturas del Otro Mundo:
- El Perro Blanco de orejas rojas puntiagudas, guardián del secreto.
- El Corzo, que esconde el secreto.
- El Frailecico, que disfraza el secreto.

9 comentarios:

Gatopardo dijo...

La imaginación es infinita.

Juan Nadie dijo...

Desde luego. Estos druidas...

carlos perrotti dijo...

Emociona Taliesin. De esos bosques viene gran parte de todo, no?

Juan Nadie dijo...

Parece ser que sí. Hay un estupendo libro de Robert Graves, que aparece reseñado en el post, donde analiza con una paciencia bíblica las característica del mito poético. Una maravilla.

marian dijo...

Está muy bien, pero tiene algo de yuyu.

Juan Nadie dijo...

No. ¿Por qué?

marian dijo...

El "Recio Guardián de la Puerta" me ha recordado a "Cancerbero" o aquel de la película "Cazafantasmas".
Los árboles animados como los del "Señor de los anillos"...que me dan yuyu .
Más hechizos y letanías. Yuyu, yuyu.

Juan Nadie dijo...

Es que ves unas películas...

marian dijo...

En los ochenta las veía casi todas. El "Señor de los anillos" la vi en la tele hará unos cuatro años y todavía no sé si vi la primera, la segunda o la tercera:)